Mas se inmola. Victoria aparente de Rajoy

Ricardo 14-10-14

Se cumple el guión diseñado por el Palacio de la Moncloa sobre la intención de convocar a la ciudadanía el próximo 9 de noviembre para decidir el encaje de Cataluña en el conjunto del Estado español. El presidente del Gobierno esgrimió la ley y la Constitución como el muro infranqueable para impedir la convocatoria con la certeza de lo que muchos sospechaban: Artur Mas y CiU, un partido de orden, no sería capaz de sacar las urnas en una convocatoria ilegal.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, hizo público el argumentario que lleva semanas difundiéndose: Que la consulta planteada para el próximo 9 de noviembre no podía celebrarse con la suspensión de la Ley de consultas y de la propia convocatoria por parte del TC, tras admitir a trámite los recursos presentados por el Gobierno (que la semana pasada también presentó recurso a la composición de la comisión electoral catalana que debería velar por el cumplimiento de la ley).

Este lunes las cartas quedaron al descubierto  y parece que Artur Mas ya no será la persona que facilite que el pueblo catalán decida su futuro en las urnas. Tras varias horas de reunión con el resto de partidos favorables a la consulta, en un proceso iniciado hace una semana para acordar los pasos a seguir de cara al 9 de noviembre, se filtró que Mas había descartado convocar la consulta en los términos acordados y que plantea explorar otras vías que sí quepan en el articulado contemplado en la Ley de consultas y que no ha sido recurrido por el Gobierno (por lo que no permanece en suspenso).

La noticia se conoció hacia las 22 horas del lunes y existen varias hipótesis que, con total probabilidad, se despejarán este martes a las 10 horas. A esa hora está previsto que Artur Mas dé una rueda de prensa para explicar los siguientes pasos, que podrían ser:

  • La convocatoria de un sucedáneo de consulta dentro de la legalidad, organizada por la Generalitat. En ese caso, las expectativas identitarias quedarían más que difuminadas puesto que no se plantearía un cambio en el titular de la soberanía política.
  • El planteamiento de unas elecciones plebiscitarias a corto tiempo. Esas elecciones, que reclaman casi todas las formaciones, se podrían plantear de dos maneras: con bloques por el derecho a decidir o bien sobre el liderazgo de Mas. En este momento, tras la decisión hecha pública este lunes, no hace falta recordar el desgaste de CiU en las encuestas sobre intención de voto …ni tampoco el efecto que la decisión adoptada este lunes por la noche podría tener. Durante estos días se repetía una idea como mantra: Quien rompa la unidad del frente soberanista, lo pagará caro. Finalmente, esa ruptura llegó por parte del presidente la Generalitat y líder de un partido en descomposición que no hará sino agudizar sus propias contradicciones.
  • La organización de una consulta por parte de la sociedad civil, particularmente por parte de la ANC y de Ómnibus (los mismos que organizaron las tres últimas Diadas multitudinarias), Òmnium [gracias por el apunte, Artur].
  • La CUP ha convocado ya una asamblea ciudadana ante el Palacio de la Generalitat para presionar en una opción de declaración unilateral de independencia. Esta es la opción también de ERC, que ya hizo circular este lunes que su opción es la declaración unilateral de independencia por parte del Parlament. ¿Cuál es el problema? Que con este sistema de mayorías su declaración no saldría con el apoyo necesario para ser incontestable (votarían en contra PSC, PP y C’s, seguro; también es probable que los diputados de Unió y una parte de ICV).

Sea como fuere, Mas, que se subió a la ola independentista con la intención de capitalizar el descontento de la ciudadanía, parece haber cavado su tumba política al llevar la situación a este extremo. Y, de paso, permite salvar la cara al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que, durante la noche del lunes, pudo apuntarse una muesca en su particular manera de entender la política: evitar cualquier iniciativa política bajo la idea de que, al final, todos se cocinarán en su propia salsa.

En este punto, la pregunta sin responder sigue siendo la misma que subyace desde que la ANC sacó a la calle a más de un millón de personas en la celebración de la Diada de 2012: ¿Podrán las formaciones políticas controlar y dirigir el malestar de una sociedad civil altamente movilizada a favor de la idea de decidir en las urnas su futuro como país?

Si tenemos en cuenta lo que pasó – y pasa- en Escocia y las características propias del proceso soberanista catalán, se nos antoja difícil pensar que el proceso pase por una nueva negociación entre elites políticas, una suerte de revisión de las condiciones de convivencia(como la financiación), y que esos acuerdos desactiven a una sociedad civil muy irritada con el statu quo.

La mala noticia es que este proceso termina de estallar con un presidente del Gobierno como Mariano Rajoy en La Moncloa.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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3 respuestas a Mas se inmola. Victoria aparente de Rajoy

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