Mas prolonga la partida

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, decidió jugarse este martes una de las últimas manos de la partida. Tras filtrarse el contenido de la última reunión que mantuvo con el resto de los grupos proconsulta, buena parte del país esperaba con interés cómo explicaría que el 9 de noviembre no se podrá celebrar la prometida consulta para decidir el encaje de Cataluña en España debido a la suspensión del TC. Y Mas no decepcionó.

Lejos de reconocer que había perdido un pulso al que se vio abocado por su gestión de la marea ciudadana que salió a las calles de Barcelona durante la conmemoración de la Diada de 2012, intentó un triple salto mortal: anunció que el 9 de noviembre finalmente se votará en Cataluña en un “proceso de participación ciudadana” amparado por el título III de la Ley de consultas, apartado no recurrido por el Gobierno.

Después de reconocer que ésta no es la consulta que él hubiera querido realizar el próximo 9 de noviembre, Mas asumió la necesidad de descafeinar aún más el instrumento de consulta de democracia directa y pidió la participación de 20.000 voluntarios que, en 600 puntos, velarán por el desarrollo de una jornada que es sólo un punto en el camino emprendido por el Govern.

Según se supo después, se pretende movilizar a 3000 funcionarios que velarán por la participación de los  catalanes a partir de 16 años, los catalanes en el extranjero,  los extranjeros comunitarios con un año de residencia  y los no comunitarios con tres años de residencia. Todos tendrán 15 días para votar, a partir del 9N, día en el que se creará un registro de votantes (para eludir la utilización del censo electoral). En las papeletas figurarán las preguntas  acordadas por los partidos pro consulta.

Consciente de la frustración que la decisión hecha pública el lunes puede provocar en el movimiento soberanista, el presidente de la Generalitat pidió la colaboración activa de los ayuntamientos y del tejido asociativo que han protagonizado estos tres años de movimiento pacífico en las calles de Cataluña.

En una rueda de prensa de dos horas, Mas anunció que el proceso no acaba aquí. La consulta del 9 de noviembre será la antesala de un referéndum que irá aparejado cuando convoque elecciones autonómicas. Mas, que no fijó la fecha para ese adelanto electoral, llamó a los partidos prosoberanistas a conformar una lista unitaria, se supone que encabezada por el propio Mas, para defender las posiciones a favor de la consulta -y, en su caso, de la independencia-.

El peligro de las llamadas elecciones plebiscitarias -una fórmula que nace de la interpretación del resultado que arrojen las urnas en un momento concreto y que se ha tomado como si fuera una fórmula legal- se presentó de forma descarnada.  Si se conformara esa lista unitaria y ganara las elecciones, el siguiente paso, tal y como propone ERC, podría ser la declaración unilateral de independencia, a la manera de Kosovo (y con las consecuencias derivadas de ese proceso aún abiertas, como bien puede atestiguar la negativa de España a reconocer al nuevo Estado). Tal y como avisamos este martes, la victoria de Mariano Rajoy en este punto no es tan evidente como pareciera en un primer momento.

Captura11.05La propuesta que hizo pública Mas colocó siete etiquetas como trending topic en Twitter hacia las 11 horas de esta martes. Esta presencia no evita que su propuesta sonara extraña para propios y extraños, que resumieron el objetivo de este nuevo movimiento en una idea: El presidente de la Generalitat trata de salvar los muebles tras dos años y medio asegurando que los catalanes votarían su futuro este año (requisito, por cierto, que formó parte del acuerdo parlamentario firmado con ERC y que sostiene en la actualidad al gobierno de la Generalitat). Y lo hace apelando a quien ha sido su socio parlamentario hasta el momento, ERC, la formación de Junqueras que lo apostó todo a la posibilidad de que los catalanes pudieran acudir a las urnas este año; a cambio, la formación de Junqueras ha dejado en un segundo plano el desmantelamiento del Estado de bienestar en Cataluña, por obra y gracia de los sucesivos gobiernos de CiU.

Lo que sí parece claro es que Mas ha conseguido dos objetivos: por un lado, ganar tiempo (que se agotará cuando el presidente de la Generalitat convoque elecciones o bien si fracasan las negociaciones con el PSC para garantizar que se agote la legislatura); y descolocar a propios y extraños, que no han dudado en señalar a los periodistas, off the record, que Mas ha perdido la cabeza.

El presidente de la Generalitat se comprometió a no celebrar una consulta ilegal y parece que ésta cumple los requisitos exigidos pro el marco legal. Por este motivo, el Gobierno central lleva días avisando de que se vigilará que el nuevo movimiento no vulnere la legalidad vigente, en cuyo caso se recurriría. Casi todos asumen que la consulta descafeinada que se celebrará el 9 de noviembre ya se parece más al primer acto de la precampaña electoral de las próximas autonómicas que al desafío que prometía ejercer una acción de desobediencia civil masiva en Cataluña, que se dice pronto.

La situación, en este momento, es la que sigue:

  • El bloque pro consulta ha quedado completamente dividido, como se evidenció este miércoles en la sesión de control al Govern en el Parlament. Los portavoces de ERC, ICV y la CUP exigieron a Mas que vuelva al cauce fijado en el acuerdo firmado por los cuatro partidos por el derecho  a decidir. Mas se limitó a responder que ésta es la consulta que se pueden permitir con la legalidad vigente y llamó a todos los partidos a secundar la votación para proyectar una imagen de fortaleza hacia el exterior.
  • El Gobierno central tiene dos opciones: optar por la mano dura (lo que podría tener un efecto llamada y provocar una participación masiva en el proceso de participación ciudadana al que ha derivado la idea inicial de referéndum); elegir la vía que abrió sucintamente este miércoles Alicia Sánchez Camacho, que planteó que ésta es una consulta de juguete (y, por ende, carente de peligro en términos de desafío territorial y jurídico del Estado). En la elección de estas vías jugará también un peso importante el sesgo del ala más conservadora del PP, que no quiere ver el 9N urnas en las calles de ninguna de las maneras posibles.
  • Está claro que Mas ha quedado achicharrado en el único plan al que había dedicado la legislatura. Tras años de recortes en política social y de unas expectativas electorales decrecientes (su deuda llegó a 57.000 millones en 2013), el presidente de la Generalitat también ha defraudado a los partidarios del proceso soberanista. Así se explica su intención de liderar la candidatura unitaria con la independencia como único argumento, tapando el resto de asuntos en formaciones como ERC o la CUP, en claro ascenso electoral.
  • Para estas dos formaciones, la propuesta de Mas se parece más a un abrazo del oso: si rechazan participar, serán señalados como formaciones que no ayudaron a llevar la voluntad de la calle a las urnas; si aceptan, el mérito se lo llevará CiU, lo que añadiría elementos a la elección de Mas como candidato de esa hipotética lista unitaria. Quizás por este motivo, ERC ya ha planteado que encabece la lista alguien de la sociedad civil ajeno a los partidos. Uno de los nombres que más suenan es el de Carmen Forcadell , cabeza visible de la ANC.
  • Tras la ruptura del acuerdo parlamentario, comienza la batalla electoral de verdad, con CiU y ERC disputándose la hegemonía del soberanismo. Este escenario se produce con un partido en ascenso (ERC) y otro (CiU), completamente dividido. Este miércoles se filtró que Josep Antoni Duran i Lleida había abierto conversaciones con el PSC para garantizar el apoyo de los socialistas para poder agotar la legislatura en Cataluña.
  • La resolución podría calmar las aguas en formaciones como el PSC o ICV, ambas con partidarios a favor de celebrar la consulta pero, en ningún caso, de ser favorables a la independencia. Veremos las expectativas de voto en los próximos sondeos sobre intención de voto.
  • Tanto Mas como Junqueras se han referido, en las últimas horas, a el Estado español como el “enemigo” que impide a los ciudadanos decidir su futuro. Unos usos que conviene tener en cuenta de cara al futuro.
Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Esta entrada fue publicada en Cataluña. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Mas prolonga la partida

  1. Pingback: 27S: Listas de unidad y ejes nacional o ideológico (y II) | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s