Dilma Rousseff consigue cuatro años más

Dilma Rousseff ganó la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas con el 51.6% de los votos, apenas 3.3 puntos de diferencia respecto a Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña,  que se tuvo que conformar con el 48.3% del apoyo. A pesar del apoyo de Marina Silva a la candidatura de Neves, la presidenta, que optaba a la reelección, obtuvo 54.5 millones de votos, 3.5 millones más que su rival y consigue así cuatro años más de gobierno para el Partido de los Trabajadores, que culminaría así 16 años consecutivos al frente del Gobierno.

Terminaron así las elecciones más reñidas desde el final de la dictadura, en 1985, que se saldaron con la cuarta derrota del PSDB frente al PT, que deberá hacer frente a un país dividido políticamente en dos mitades en un entorno de dificultades económicas, que pondrá a prueba la continuidad de los planes sociales que han sacado de la pobreza a millones de brasileños durante el mandato del PT desde 2003: “Luz para Todos”, “Mi Casa, Mi Vida”, el conjunto de diferentes tipos de becas y acciones afirmativas para la educación superior y, principalmente, “Bolsa Familia”.  Según datos de la FAO, el índice de pobreza cayó del 24.3 % en 2001 hasta el 8.4 % en 2012 y el de la pobreza extrema pasó del 14 % hasta el 3.5 % durante ese periodo.

Por si quedara alguna duda, los mercados, que apostaron por una victoria de Neves (más partidario de la liberalización económica), recibieron con caídas generalizadas el triunfo de Rousseff, al candidata más partidaria del intervencionismo del Estado. La Bolsa de Brasil cayó más de un 6% el lunes y las acciones de Petrobras se desplomó un 14%. Recordemos que se prevé que la economía brasileña cierre este año con un crecimiento del 0.30% del PIB y con una tasa de inflación del 6.30%.

Quizás por estos motivos, porque se preveía cuál sería la reacción del capital financiero, el discurso de la victoria de Rousseff se movió entre promesas de recuperación económica [“Le daremos un nuevo impulso a la actividad económica en todos los sectores, en especial el industrial, y quiero para eso una sociedad con todos los sectores productivos y financieros”]. El lunes, anunció medidas de recuperación económica, que discutirá con todos los sectores.

En clave interna, el discurso de la victoria giró en torno a llamamientos de unidad [“Insto sin excepción a todas las brasileñas y a todos los brasileños a unirnos por el futuro de nuestra patria y de nuestro pueblo”]  y a lucha contra la corrupción  y la desigualdad, asuntos que propiciaron la salida a la calle de millones de personas, muchas de ellas insertas en las clases medias, durante la primavera de 2013 y durante la celebración del Mundial de fútbol. A estos sectores prometió acometer la reforma política del país, una tarea que prometió afrontar con diálogo.

Por su parte, Neves apeló al tono de su campaña y lanzó un mensaje de unidad hacia el país: “Considero que la mayor de todas las prioridades es unir Brasil en torno a un proyecto honrado que dignifique a todos los brasileños”.

Además de las elecciones presidenciales, el domingo se celebró la segunda vuelta de los comicios regionales de 14 estados, con victoria de la oposición al PT en nueve de ellos. Así, los candidatos afines al Gobierno triunfaron en los otros cinco estados y su victoria más importante fue en Río de Janeiro, tercera donde venció Luiz Fernando Pezão, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), afín a Rousseff.

Por otra parte, de los 27 gobiernos regionales del país, 12 quedaron en manos de aliados de Rousseff y 15 de la oposición, incluyendo Sao Paulo, el estado más rico del país, donde el gobernador Geraldo Alckmin (PSDB) ganó la reelección en primera vuelta. En Río Grande do Sul, reducto tradicional de la izquierda y, sobre todo, del PT, perdió las elecciones el actual gobernador, Tarso Genro, un importante miembro del Partido de los Trabajadores (PT), exministro y amigo personal de Lula, que obtuvo el 38.7% de los votos frente a José Ivo Sartori, del PMDB, que recibió el 61.21%. En Brasilia, se impuso Rodrigo Rollemberg, del Partido Socialista Brasileño (PSB) con un 55,56 % de los votos, frente a Jofran Frejat, del Partido de la República (PR), que obtuvo el 44.44 %.

La oposición ganó en Goiás, Mato Grosso do Sul y en los estados amazónicos de Amazonas, Pará, Roraima y Amapá mientras que los partidos afines a Rousseff ganaron en Acre y se asentó en el noreste, la zona más pobre de Brasil, donde mantuvo estados como Ceará, Paraíba y Río Grande do Norte.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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