Metroscopia avanza el terremoto político

El domingo, el diario El País publicó su barómetro sobre intención de voto, con novedades sustanciales en torno al sistema de partidos y político español. Como aventuraban los rumores, Podemos sería ya primera fuerza política en intención de voto, con un 27.7% de la representación (+13.9  puntos respecto al barómetro de octubre) aupado por la crisis de legitimidad que azotan a PSOE y, sobre todo, al PP, que se hundiría al tercer lugar con un 20.7% de los votos (-9.6 respecto a octubre).

Capturametroscopianov

Según el trabajo de Metroscopia, a partir de 1000 entrevistas recogidas entre los días 28 y 29 de octubre (es decir, días después de la polémica sobre el uso de tarjetas opacas por los directivos de Caja Madrid y Bankia y en mitad de la Operación Púnica, que se ha llevado por delante a prohombres del PP como Francisco Granados o el presidente de la Diputación de Toledo) el PP sería la tercera fuerza parlamentaria con el 20.7% de la representación, nada menos que 23.9 puntos menos en relación con el resultado que obtuvo en las elecciones generales de 2011.

Capturametroscopianov3

De acuerdo los datos de la empresa demoscópica de cabecera del diario El País, que intentan explicar en una apartado que deja muchas lagunas sobre la seriedad de la estimación (en términos demoscópicos, se entiende), el PSOE aguantaría la presión y obtendría el 26.2% de los votos (-2.5 puntos respecto a 2011) lo que significaría que esta última fase de dispersión del voto se traduce de una única manera: el grueso de votantes descontentos del PP se habrían ido en masa a Podemos.

El trabajo confirma el hundimiento de las fuerzas que, antes de la irrupción de Podemos, se postulaban como partidos bisagra: IU se movería hoy en torno al 3.8% de intención de voto (-3.1 en relación a 2011) y UPyD pasaría del 4.6% a 3.4%.

Metroscopia recoge también esta vez voto decidido, con las mismas pautas apuntadas con anterioridad. Podemos emerge como la fuerza con mayor apoyo directo (22.2%), seguida de PSOE (13.1%), PP (10.4%), IU (3.7%) y UPyD (3%). Así, cuando se pregunta por el origen del voto a Podemos, el 33% señala que la formación se acerca a lo que el votante piensa en este momento y un 42% asegura que llega a las siglas decepcionado ante otras formaciones que votaron con anterioridad.

Capturametroscopia2

Un par de días después, el blog de Metroscopia en El País publicó los datos relativos a las transferencias del voto entre las formaciones, un trabajo que aporta información sobre el grueso del perfil de Podemos (procedente, sobre todo, de IU, PSOE y de nuevos votantes o abstencionistas), que se explicaría también por la falta de fidelidad del voto que registran las formaciones tradicionales: el PSOE amarra al 35% de su electorado, algo menos que el PP (36.7%) y UPyD (36%) y más que IU, al que solo estaría dispuesto a votar el 26.5% de su electorado.

CapturaMetroscopiaTransferecnias

Los datos permiten concluir también que el PP tiene un problema grave para ser opción más allá de su base electoral, situación algo mejor en el caso del PSOE (que registra un apoyo de casi el 13% entre los nuevos votante o un 6.6% entre los abstencionistas).

En términos de liderazgo, Pablo Iglesias es reconocido por el 97% del electorado, sólo superado por Mariano Rajoy (100%). El presidente del Gobierno sólo aprueba para el 18% de los votantes (8 de cada 10 le suspenden) mientras que Pablo Iglesias consigue un 44/43%, es decir, un empate entre los que le aprueban y los que le suspenden. Soraya Saénz de Santamaría recibe un nivel de conocimiento del 91% aunque el porcetaje de desaprobación de su gestión alcanza el 71%.

Capturametroscopianov4

Por su parte, Rosa Díez es conocida por el 89% del electorado y sus niveles de aprobación de mueven en un 37/55%. En el caso de Pedro Sánchez, lo conoce un 86% del electorado (un hito si se tiene en cuenta que fue este mes de julio cuando se aupó a la Secretaría General del PSOE) y logra la desaprobación de 5 de cada 10 votantes (32/49%). Susana Díaz es conocida por el 84% del censo y suspende para el 57% (aprueba para el 29%) mientras que Cayo Lara pasa por ser el líder nacional menos conocido (80%), con un nivel de desaprobación del 62%.

En cuanto al futuro del PSOE, el 49% no cree que Pedro Sánchez sea la persona que puede propiciar la renovación del partido, opinión que se acerca al 60% entre los votantes de PP y Podemos y que llega al 73% entre los de IU. Los votantes socialistas sí le sitúan como esa persona (75%), porcentaje que llega al 50% entre los votantes de UPyD. El 45% no cree que sea capaz de atraer a antiguos votantes del PSOE, algo que comparte el 48% del electorado del PP; el 58% del de Podemos y el 53% del de IU. Los votantes del PSOE se posicionan a favor del sí en un 72%, con los de UPyD en el 52%.

Por ultimo, el 91% define la situación económica como mala o muy mala, porcentajes que superan el 90% entre los votantes de todos los partidos menos el PP (68%). Significativo es el triple empate en el 98% entre los electores de Podemos, IU y UPyD.

Consideraciones

  • El escenario que apuntala Metroscopia jamás se ha dado en la vida política española desde la restauración de la Transición. Jamás una formación nueva se había convertido en la primera opción electoral y nunca este ascenso había registrado cotas de este tipo, con avances de 14 puntos en un mes (con el consiguiente desplome de 10 puntos de sus rivales directos).
  • Si partimos de un supuesto de participación similar al de 2011 (73.3%), estaríamos hablando de que el PP se hundiría a los 5 millones de votos (casi 6 menos que en las últimas generales), mientras que el PSOE habría perdido 700.000 votos respecto a su suelo electoral conseguido en esos comicios: de 7 millones de votos a 6.3.
  • Esta situación anómala, unida a la ficha técnica de la empresa y a la falta de dato de participación, nos hace ponernos en alerta ante la validez de un trabajo que suscitó el posicionamiento editorial  de El País en estos términos

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • Así, sorprende el ascenso de Podemos, la caída del PP y, sobre todo, que el PSOE no parezca sufrir esas consecuencias, a pesar de estar salpicado por los mismos acontecimientos informativos que se habrían llevado por delante las expectativas de voto respecto al PP. Resulta sorprendente pensar que el grueso del voto del descontento del PP se haya pasado en masa a Podemos, en lugar de optar por la abstención, sobre todo si se tiene en cuenta la campaña de los medios afines a Génova y la repetición de eslóganes sobre la ultraizquierda que se esconde en la aparente indefinición de los líderes de Podemos.
  • Por otra parte, resulta creíble el impacto que habrían sufrido IU y UPyD ante la ola Podemos y, en menor medida, y aunque no esté consignado, de C’s, la formación de Albert Rivera que está pescando entre los simpatizantes del partido de Rosa Díez, muy cuestionada por los problemas internos publicitados estas semanas.
  • En este sentido, sorprenden los porcentajes de voto que registran los votantes de UPyD en relación a Pedro Sánchez, lo que podría ser un indicio de que el PSOE podría comenzar a recuperar el voto que se le fue a la formación en 2008 y, sobre todo, en 2011. No sorprende tanto la opinión que el líder del PSOE genera entre los votantes de Podemos (muchos de ellos vinculados al PSOE tradicionalmente) o a IU, que ni siquiera optan por el mal menor como fue habitual en otros tiempos políticos.
  • Si los porcentajes de Metroscopia se ajustan a la realidad (algo de lo que tenemos dudas por los puntos que hemos señalado a nivel metodológico y por el editorial, que es un alegato para avisar de que vienen los malos), estaríamos ante un cambio en la vida política española que no tiene nada que ver con lo que ha ocurrido en otros países rescatados (particularmente Grecia) y que podría avanzar una tendencia que se podría dar en Francia, con el FN en el papel de Podemos.

Aun así, repetimos, somos escépticos: es indudable, como escribía este domingo Fran Delgado en su blog que estamos en mitad de un tsunami que, a falta de confirmación, podría llevarse por delante la concepción del sistema político que hemos conocido hasta ahora.

Es evidente que Podemos ha sabido conectar con el clima de irritación social que se percibe a poco que se salga a la calle, un malestar basado en atribuir toda la responsabilidad de lo que sucede en términos de crisis económica, política y social a la partitocracia, insistiendo en la bondad de la ciudadanía, que emerge como víctima de sus representantes políticos (con tasas de participación del 68-75% en elecciones generales).

En esa concepción del mundo, los responsables de los problemas son, sobre todo, los partidos políticos, que, como recuerda Antonio Gutiérrez-Rubí, purgan estas semanas su incapacidad para reaccionar al discurso de la indignación que cristalizó en las plazas en mayo de 2011 y que, estos días, se constituye como una amenaza grave para el régimen salido de la Transición -al menos mientras esperamos comprobar si Podemos se podrá comportar como un partido de poder si llega a gobernar-.

Como bien señala Delgado, Podemos ha sido capaz de trasladar la idea de que están construyendo una nueva forma de hacer política (aunque en el trasfondo sigue repitiendo los esquemas de la vieja política como confirma la elección de organización que salió a la Asamblea Ciudadana), desideologizada en términos de izquierda/derecha (division que ha sustituido por la idea de los de abajo y los de arriba, el 99% frente al 1% de los eslóganes de Occupy Wall Street), que se reduce en el discurso del ellos (la casta) y nosotros, almas puras sin pasado. Y eso a pesar de hechos como los que recoge Luis Arroyo en Infolibre que, por supuesto, están pasando desapercibidos para los seguidores de Podemos que, estos días, manifiestan incluso de forma agresiva su adscripción a las tesis que defienden los portavoces más conocidos:

Es bueno recordar cuál es el origen organizativo de Podemos. Juan Carlos Monedero era conocido hace década y media en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense. Se sabía que viajaba con frecuencia a la América anti-imperialista y hacía consultoría con sus colegas y alumnos más aventajados, aprovechando los frecuentes acuerdos de colaboración con países, instituciones y gobiernos. El y sus alumnos y colegas –Iglesias entre ellos– eran la izquierda de la izquierda, y por eso viajaban casi siempre a los mismos países, y frecuentaban los mismos colectivos políticos nacionales alternativos. Pero en el departamento de al lado, que era también el mío, Carolina Bescansa trabajaba para el PSOE haciendo encuestas e investigaciones cualitativas, de la mano de mi admirado Julián Santamaría, uno de los sociólogos más solicitados por el PSOE. Está bien todo eso de “la casta”, pero sería más honesto no confundir al personal: Podemos no es una reunión de amas de casa, parados de larga duración y jóvenes idealistas. No es un movimiento espontáneo en torno a una causa compartida, como pueden ser los desahuciados, el personal de la salud pública o los taxistas. Podemos es un producto de laboratorio, diseñado por especialistas en framing, en narratología (storytelling dirían en la escuela de negocios de al lado), en persuasión, en comunicación política. No son cómicos como Beppe Grillo, o mandos intermedios del ejército como Chávez, en misión salvífica repentina. Tampoco son viejos militantes esencialistas como Sarah Palin o Esperanza Aguirre o Reagan o Tsipras.

A todo ello se suma un potente discurso amplificado por un uso eficaz de las herramientas de comunicación política, en particular por el uso de plataformas mediáticas para hacer llegar sus críticas (La Sexta Noche, Al Rojo Vivo, Las Mañanas de Cuatro y, desde hace unas semanas, en el programa debate de Tele 5 Un tiempo nuevo). Conclusión: es imposible escapar al discurso de crítica permanente del sistema que realiza Podemos salvo que uno viva al margen de los medios de comunicación generalistas y /o las redes sociales.  Y esa ola (o movimiento, como les gusta llamarse a ellos) es lo que están recogiendo los sondeos sobre intención de voto, unos trabajos que, salvo sorpresa, irán en esta dirección.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Esta entrada fue publicada en IU, Podemos, PP, PSOE, Sondeos, UPyD. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Metroscopia avanza el terremoto político

  1. Pingback: Primarias de IU: “Recuperar la ilusión. Recuperar Madrid” | La última en llegar

  2. Pingback: El CIS abre la puerta al tripartidismo | La última en llegar

  3. Pingback: Pablo Iglesias vs Pdr Snchz | La última en llegar

  4. Pingback: Sigma Dos: Tres competidores se reparten el 75% del electorado | La última en llegar

  5. Pingback: CIS: Pesimismo en una España corrupta y descentralizada | La última en llegar

  6. Pingback: Metroscopia: Podemos y PSOE pugnan por la primera plaza | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s