El CIS abre la puerta al tripartidismo

Hace unos días, dimos cuenta del barómetro de Metroscopia para el diario El País planteando un terremoto político al calor de los acontecimientos de las últimas semanas. Hace una semana, el barómetro del CIS  confirmó ese escenario que, a grandes rasgos, se resume en la decadencia del bipartidismo y la irrupción de una formación nueva, Podemos, que surge como alternativa a los partidos tradicionales.

Las filtraciones previas sobre el barómetro confirmaron la tendencia: el PP se desploma en sus expectativas electorales, el PSOE se mantiene y Podemos se sitúa como tercera fuerza en estimación de voto pero en primera opción en voto directo y voto+simpatía. IU y UPyD, que hasta antes de las elecciones europeas aparecían como la opción llamada a ser la bisagra entre las fuerzas centrales, reciben también las consecuencias del empuje de Podemos, obteniendo peores resultados que los de noviembre de 2011. Seis meses después, confirmamos el principal argumento del post que publicamos en junio: Podemos es un problema, y no sólo para el PSOE, que habría frenado la caída.

De acuerdo con la estimación del CIS, el PP ganaría hoy las elecciones con un 27.5% de los votos, -17.1 puntos respecto al resultado que obtuvo en las generales de 2011 y -2.5 puntos respecto al barómetro del CIS correspondiente al mes de julio, y eso que el trabajo que campo, 2480 entrevistas, se realizó entre los días 1 y 13 de octubre, es decir, tras la retirada de la reforma de la Ley del aborto, en pleno escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid, en mitad del desastre de la gestión del caso de ébola detectado en España y antes de la Operación Púnica o el affaire Monago, dos opciones que podrían hundir aún más sus posibilidades electorales.

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En este caso, el PSOE obtendría el 23.9% de los votos, -4.8 puntos respecto a 2011 pero +2.7 respecto al anterior estudio (realizado en mitad de las primarias que auparon a Pedro Sánchez a la Secretaría General). Por su parte, Podemos emerge como tercera fuerza política con el 22.5% de los votos, una situación inédita en nuestra historia democrática reciente (los mejores resultados obtenidos por una tercera fuerza política de implantación nacional ocurrieron fueron para IU, en 1996, cuando se alzó con el 10.54% de los votos).

Este resultado, además de construirse desde la decadencia del bipartidismo tiene una explicación en el hundimiento de las otras fuerzas de implantación estatal. Así, IU pasaría de haber obtenido el 6.9% de los votos en 2011 a un 4.8%, mientras que UPyD pasaría de 4.6% a un 4.1%. En este escenario, C’s también entraría directamente en el Congreso con un apoyo del 2.1% de los votos, lo que no deja de tener su relevancia si finalmente cristaliza el acuerdo con UPyD para formar una alianza electoral de cara al proximo ciclo.

Si nos fijamos en el voto directo, las opciones de Podemos se multiplican y aparece como la primera opción para el 17.6% de los votantes (25.8% de los ubicados en la franja de edad 25-34 años y 21.4% entre los de 45-54 años). El PSOE lograría el 14.3% (20.7% entre los mayores de 65 años  y 9.5% entre los electores más jóvenes) y el PP cae a la tercera plaza, con un 11.7% de los apoyos (20.1% entre los mayores de 65 años y por debajo del 9% entre los de 25-45 años). IU obtendría el 3.7%, UPyD el 2.1% y C’s lograría un 1.5%.

Esta situación no se repite miramos los porcentajes en torno a la simpatía: el PSOE volvería a ser la primera opción, con un 18.3% (23.7% entre los mayores de 65 años), con un PP en el 13.8% (22.6% en esa franja de edad) y Podemos en el 13.1% (20% entre los votantes de 25-34 años y 18.5% entre los de 18-24 años). IU lograría el 4.7% de los apoyos y tanto UPyD como C’s caerían por debajo del 2% (1.9% en el caso de los de Rosa Díez y 1.7% en el caso de los de Albert Rivera). Aun así, el 34.6% mantiene no sentir simpatía por ninguno.

Así, si combinamos ambas opciones (voto+ simpatía), Podemos sería la primera fuerza para el 19.3% del electorado, seguido de cerca de PSOE (18.1%) y ya a cierta distancia del PP (14.6%). IU se quedaría en el 4.2% (su estimación, recordemos, es de 4.8%), mientras que UPyD obtendría el 2.5% y C’s en el 1.9% (ambas fuerzas, por lo tanto, registran un voto oculto relevante).

Estos resultados se aderezan necesariamente con un 41.9% de los votante que señalan que votarán en blanco, nulo, que se abstendrán o que dicen que no saben a quién votarán o prefieren no responder. Estos datos, por cierto, deberían servir para mitigar la euforia de los convencidos de que la distancia entre la primera fuerza parlamentaria y la tercera se reduce a 5 puntos y a los que acusan al CIS de pasarse con la cocina. Tras días de polémicas, a muchos pasa desapercibido que una encuesta sobre intención de voto mide tendencias (y ahí Podemos emerge como opción política a jugar un peso importante en el futuro Parlamento) y la opinión de un electorado en un momento concreto desde el punto de vista de la agenda mediática, copada estos días de casos de presunta corrupción y de prácticas poco ejemplares de nuestros responsables políticos.

Si nos centramos en la línea ideológica, encontramos datos curiosos: la ciudadanía española se ubica en un 4.41 en el eje izquierda (extrema izquierda en el 0) y derecha (extrema en el 10). Si se pregunta por la ubicación de los distintos partidos, los ciudadanos sitúan al PP en el 8.24; al PSOE en el 4.61 (es decir, más cerca de la media); a IU en el 2.67; a UPyD en el 5.55; a Podemos en el 2.43 (más a la izquierda que IU, haciendo trizas el intento de los líderes de Podemos de superar este debate para hablar de los de arriba y los de abajo); y a C’s en el 5.38.  En cambio, estas variables cambian si se pregunta en función de las variables políticas del votante:

  • Los votantes del PP se sitúan ideológicamente en el 6.40 (casi 2 puntos menos que la opinión del resto del electorado) y al partido en el 7.44 (casi un punto menos que la opinión media). En cualquier caso, se consideran menos a la derecha que la opinión del electorado mayoritariamente
  • Los votantes socialistas se ubican en el 3.40 (es decir, las bases de consideran más a la izquierda de la opinión mayoritaria); sitúan al partido en el 4.31, es decir, más a la izquierd de la percepción generalizada
  • Los votantes de IU se reconocen en el eje 2.62 (casi en el mismo punto que el resto de la ciudadanía), aunque llevan al partido más a la derecha (2.93)
  • Los de UPyD se sitúan más a la izquierda (4.55, es decir, en ese ámbito en el que se ubica mayoritariamente al PSOE) aunque llevan al partido a niveles más parecidos a la percepción generalizada (5.23).
  • En el caso de Podemos, los votantes del PP le llevan a la extrema izquierda (1.93 puntos), mientras que el resto del electorado de los grandes partidos le sitúan muy cerca de la media que obtienen: los del PSOE le sitúan en el 2.37; los de IU, en 2.46; y los de UPyD en el 2.59 (siendo estos votantes los que les llevan más a la derecha).

Así, los datos confirman que en el momento de realización del trabajo de campo, el PP tenía un problema tanto con su electorado como el electorado potencial que, en algún momento, podría haberle dado la victoria (el famoso centro político que orbita de un partido a otro según las elecciones). Y esos datos se perciben en el nivel de rechazo que suscitan los populares, con un 60.2% que asegura que nunca votaría al PP. El PSOE genera ese mismo rechazo para el 42.1%, porcentaje que superan UPyD (57.9%), C’s (55.3%) e IU (48.7%).

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Sólo mejora los resultados obtenidos por el PSOE  la formación Podemos (cuyo nivel de rechazo se queda en el 41.7%, y eso a pesar de la campaña de desprestigio iniciada en las cadenas conservadoras, con mención expresa a El País). Esta misma percepción aparece en la columna “siempre le votaría”, donde el PP conserva al 18.9% de su electorado y el PSOE al 16.9%.

Si desgranamos estos porcentajes en función del recuerdo de voto, tenemos datos que permiten explicar el porqué del hundimiento del PP, IU y UPyD, así como la emergencia de Podemos y el aparente avance del PSOE, que parece haber frenado la sangría de descontento entre su base electoral.

De esta manera, comprobamos que los votantes de UPyD se encuentran por debajo de la media en torno al rechazo respecto al PP (58.9%); en el caso del PSOE, los votantes de UPyD también se encuentran por debajo de esa media (41.1%). Si nos fijamos en el rechazo que suscita IU, los del PSOE generan menor nivel de rechazo (37.5%), al igual que los de UPyD (42.5%). En el caso de UPyD, los votantes del PP son los que menos rechazo generan (50.5%) mientras que los del PSOE superan la media (61% frente al 57.9%). Esos porcentajes podrían servir para detectar posibles transferencias de votos basados en el voto útil.

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En este sentido, comprobamos que, en términos de voto directo, el PP solo conserva al 47.3% de sus votantes; el PSOE registra un apoyo levemente mayor entre los suyos (47.7%) mientras que la fidelidad del voto de IU se hunde al 35.6% y el de UPyD al 37%. El gran paraguas en el que va a parar todo el voto perdido es Podemos: recibe el 44.4% de votos de IU; el 27.4% del voto de UPyD; el 23.4% del voto socialista; y el 5.9% del voto del PP. C’s, por cierto, recibe el 4.1% del voto de UPyD.

Si nos centramos en el gráfico relativo a la simpatía, los grandes partidos reciben mayor apoyo entre los suyos: El PSOE convence a casi 6 de cada 10 de sus votantes (57.5%), con el PP en el 52.5%, IU en el 41.9% y UpyD en el 35.6%. De nuevo, Podemos recibe el 34.4% del voto de IU; el 16.4% del de UPYD y el 14.1% del voto del PSOE. En el caso de C’s, recibe el 8.2% de las simpatías del electorado de UPyD.

Por eso, fijándonos en los porcentajes voto + simpatía, comprobamos que el mejor situado entre los partidos asentados es el PSOE, que conserva al 57.3% de su electorado; el PP cae al 55.8%, UPyD al 43.8% e IU al 40%. Podemos, por lo tanto, recibe el 45.6% del voto que se ha ido de IU; al 28.8% del voto de UPYD; el 24.7% del voto del PSOE; y el 6.1% del voto ‘popular’. En términos generales, C’s recibe al 6.8% del voto de UPyD.

En términos de edad, los datos también son sintomáticos: el rechazo al PP alcanza el 63% en la franja de edad de 18 a 55 años, desplomándose el rechazo entre los mayores de 65 años (49.3% dice que nunca le votaría); en el caso del PSOE, ocurre algo parecido aunque matizado (el 42.1% dice que nunca le votaría, porcentaje que se dispara al 48% entre los más jóvenes y que llega al 45% entre los menores de 45 años; cae al 37.2% entre los situados entre 55-64 años); IU genera menos rechazo entre los más jóvenes (43%) y se dispara en función de la edad (hasta el 57.6% entre los mayores de 65 años); en el caso de UPyD, recibe el rechazo, sobre todo, de las franjas de edad de 25 a 43 años (58.4%) y 55-64 (60.8%); en el caso de Podemos, suscita menos rechazo entre los más jóvenes (sobre todo de la franja 25-34 años) y se dispara entre los más mayores (52.6% de mayores de 65 años nunca le votaría).

Capturacisnov7Otros datos que explican los resultados de la estimación del CIS: ningún líder nacional aprueba y los datos del Gobierno son nefastos de principio a fin.

Uxue Barkos vuelve a ser la líder mejor valorada, con un 4.12 d puntuación, seguida de Pedro Sánchez, el líder del PSOE, que aparece por primera vez en un barómetro del CIS y que logra una puntuación 3.85  (5.54 entre los votantes del PSOE y un 3.81 entre los votantes de UpyD). ES mejor valorado por las mujeres (4.01 frente al 3.71 de los hombres) y en las franjas de edad 45-54 años y más de 65, en las que supera el 4.

Rosa Díez cae a la tercera plaza con un 3.63 (6.04 entre los votantes de UpyD y 4.69 entre los del PP) y Cayo Lara logra un 3.48 (5.83 entre los votantes de IU y un 4.36 entre los que votaron al PSOE). Mariano Rajoy logra un 2.31, siendo el único líder que suspende entre sus votantes (4.97 entre los votantes ‘populares’, 2.63 entre los de UPyD). Es igual de valorado por hombres y mujeres (2.30 frente a 2.31) y solo roza el 3 (2.90) entre los mayores de 65 años.

El 68.9% del electorado define la gestión del Gobierno como mala (27.7%) o muy mala (41.2%), porcentaje que en el PP llega al 30.6% (un 46.6% opta por el Regular). El 63.8% define la actuación del PSOE como mala o muy mala (porcentaje que llega al 41.2% entre los votantes socialistas, con un 46.2% que opta también por el Regular). Si nos centramos en los liderazgos, el 86.6% dice sentir poca (25.5%) o ninguna confianza (61.1%) en Mariano Rajoy, porcentaje que alcanza el 57.9% entre los votantes del PP. En el caso de Pedro Sánchez, el 67.8% asegura sentir poca (34.7%) o ninguna (33.1%) confianza en él, dato que llega al 46% entre los votantes del PSOE. Sea como fuere, Sánchez genera mayor respaldo entre los votantes que el que Pérez Rubalcaba generaba en los últimos tiempos de su mandato.

Si nos fijamos en el Gobierno, de nuevo suspenden en valoración todos los ministros. La mejor situada de nuevo vuelve a ser Soraya Sáenz de Santamaría, con un 2.90 de puntuación, a la que siguen José Manuel García Margallo (2.52) y Luis de Guindos (2.52). Los peor situados vuelven a ser José Ignacio Wert (1.47), Rafael Catalá (1.54, aunque es probable que el ministro de Justicia reciba el voto negativo de su antecesor) y Ana Mato, con un 1.78 de puntuación. Entre los votantes del PP, suspenden todos los ministros excepto Santamaría (2.59), Margallo (5.26) y Fernández Díaz (5.10).

En cuanto al ambiente del país, el 82.2% sigue sin creer el argumentario del PP de que estamos dejando atrás la crisis económica y define la situación como mala (39.9%) o muy mala (42.3%), +0.7 puntos respecto a hace un mes, con un 86.7% que opina que es igual (47.5%) o peor (39.2%) que hace un año y un 70.3% que piensa que el año que viene será igual (45.3%) o peor (25%). El 80.5% mantiene que la situación política es mala (31%) o muy mala (49.5%), con un 92.6% que señala que es igual (53.3%) o peor (39.3%) que hace doce meses y un 75.4% que señala que en un año será igual (48.1%) o peor (27.3%)

Así, la lista de problemas del país sigue siendo la habitual en los últimos años: el paro sigue apareciendo como la primera preocupación social para el 76% del electorado (+0.4 puntos respecto a hace un mes), seguido de la corrupción y el fraude (42.3%), los problemas de índole económicos (27%) y los políticos y los partidos políticos (23.2%). La sanidad es el quinto problema nacional para el 11.8% y la educación cierra la lista de prioridades con un 9.1%.

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Si se pregunta por los problemas que afectan directamente, el paro sigue apareciendo como opción para el 44.9% del electorado, seguido de los problemas económicos (27.6%), la corrupción (12.2%), la sanidad (11.2%), la educación (8.3%) y los políticos y los partidos (7.5%). Si nos atenemos al recuerdo de voto, los votantes del PP sitúan el paro por encima de la media en la lista de preocupaciones (79.8%), mientras que los de UPyD se fijan en los políticos (37%) y en el fraude (45.2%). Los votantes socialistas es inclinan por destacar, sobre todo, los problemas de la sanidad (44.7%) y la educación (10.2%).

En términos de edad, los más jóvenes son los que menos se inquietan por el dato del paro o por el estado de la sanidad, y se muestran más proclives a denunciar los problemas de índole económico (los menores de 25 sacan 12 puntos en este asunto a los que menos preocupación reflejan por este aspecto, los mayores de 65 años) o a los partidos políticos, asunto que preocupa, sobre todo, a los electores de menos de 45 años. La corrupción y el fraude es tema destacado entre los situados entre 25-34 años (46.3%) y entre los ubicados entre 45 y 64 años.

En cuanto al modelo de Estado, el 36.1% del electorado apuesta por un Estado autonómico como el actual, con un 29.1% que aboga por recentralizar en un Estado unitario (18.7%, -0.8 respecto a hace un mes) o un Estado federal en el que las CCAA tenga menos competencias (10.4%, +1.2 que el barómetro de octubre). El 24.8% apuesta por un Estado descentralizado en el que las CCAA tengan más competencias (13.3%, medio punto más que hace un mes) o en el que las CCAA tengan opciones de convertirse en Estados independientes (11.5%, +1.2 puntos).

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Si nos fijamos en el voto recuerdo, el Estado unitario cala entre los votantes de PP (30.6%) y logra el 20.5% entre los de UPYD [también entre los votantes de más edad] La recentralización convence al 19.7%de electorado del PP y al 21.9% del de UPyD, mientras que el Estado autonómico es favorito para el 38% del electorado del PSOE y el 46.9% del de UPyD [es la opción favorita entre los más jóvenes y entre los situados entre 45-54 años]. La opción descentralizadora convence al 17.1% del votante socialista y al 21.9% del de IU. La ultima opción logra el apoyo del 23.1% del electorado de IU [con mayor apoyo entre los votantes más jóvenes].

En definitiva, hay un actor nuevo en la política española y habrá que ver si en los próximos meses sigue su andadura ascendente, algo que ponemos en duda precisamente por el voto oculto del electorado conservador. La gran ventaja del PP respecto al PSOE es que en su espacio aún no ha aparecido una fuerza política nueva que pueda disputarle la hegemonía como ha ocurrido con Podemos en el caladero del voto de PSOE, IU y UPyD. En relación a estos dos partidos, puede darse la circunstancia de que su liderazgo para atraer el voto de descontento vaya a ser capitalizado por Podemos,  que, junto a C’s, se ha convertido en el éxito electoral de la temporada.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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