Grau: “(Doy una rueda de prensa) porque me da la gana”

Hace unos días, el vicealcalde de Valencia, Alfonso Grau, imputado por el caso Noos, convocó a los medios de comunicación para señalar que sigue en el cargo. Grau desoía así las peticiones del presidente de la Comunidad Valenciana y del PP en esta CCAA, Alberto Fabra, que señaló la puerta de salida a los cargos de su partido imputados por casos de corrupción. La mano derecha de Rita Barberá en Valencia negó haber tenido un trato privilegiado con Iñaki Urdangarin y lanzó  afirmaciones como las recogidas en el siguiente extracto:

El tono y las formas fueron tan impresentables que el propio Fabra censuró su comportamiento [“No me han gustado ni la actitud ni las formas”] y reafirmó su compromiso con la línea roja explicitada tras la imputación de Sonia Castedo, alcaldesa de Alicante: “Tomaremos las decisiones cuando se produzcan, no quiero anticipar ninguna decisión, pero lo que sí está claro es que eso es incompatible, gusten o no gusten las líneas rojas”. A día de hoy, Castedo sigue con el bastón de mando, mientras que Grau abrió la puerta a presentar su dimisiónsi finalmente se abre juicio oral: “Dimitiré cuando mi posición entre en conflicto con los estatutos del partido”, dijo.

Este martes, Grau demostró ser un alumno de la escuela inaugurada por el rey Juan Carlos y pidió disculpas sin asumir ningún tipo de responsabilidad: “Fue un calentón, no debí tenerlo pero qué le voy a hacer. Sucedió y pido mis mas sinceras disculpas. Un error y un momento malo lo puede tener cualquiera. Si por eso fuéramos a llevar al cadalso a cualquier que lo tuviera a lo mejor nos quedaríamos solos”. También dejó claro que ni Fabra ni nadie en el partido le había solicitado la dimisión.

Más allá de la inocencia o culpabilidad de Grau, lo que es un hecho innegable es que la rueda de prensa ofrecida el lunes fue totalmente impresentable y digna de tiempos pasados. En un contexto de fuerte crítica social hacia la actitud de los partidos políticos y de sus representantes, en buena medida por actuaciones que se han movido entre la arrogancia y la impunidad, declaraciones como las de Grau suponen un fiel reflejo de lo que, precisamente, hay que cambiar.

Asumiendo el respeto a la presunción de inocencia, no es de recibo reacciones airadas contra la prensa, a la que parece que acusa de su situación procesal, obviando la evidencia: los medios de comunicación, gusten o no, siguen siendo el principal filtro entre el poder político, económico y social y la ciudadanía, que sigue accediendo preferentemente a la información a través de los medios generalistas. La reacción de Grau, por lo tanto, se vio directamente en el salón de los valencianos y del resto de españoles.

Este tipo de reacciones manifiestan, sobre todo, la inquietud en los territorios tradicionales del PP ante lo que pueda ocurrir en las próximas eleccionse autonómicas, algo que, en la Comunidad Valenciana, se completa con la división interna y los públicos y notorios desafíos a la autoridad de Fabra por parte de algunos de los barones de la política ‘popular’ valenciana.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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