GESOP: CiU recupera el liderazgo, con Podemos como tercera fuerza

El Periódico publicó el primer sondeo sobre intención de voto tras la consulta del 9N, a cargo del GESOP, con datos recogidos a partir de 800 entrevistas realizadas entre los días 14 y 17 de noviembre. Los resultados no dejan lugar a la duda: CiU ha logrado salvar la cara y es el gran beneficiado de la consulta alternativa ideada para eludir las dos suspensiones decretadas por el TC y que ha motivado que la Fiscalía presentara una querella contra Artur Mas por cuatro delitos (desobediencia grave, prevaricación, malversación y usurpación de funciones en el proceso participativo).

Según los datos del GESOP, CiU se convertiría en la primera fuerza política en Catlauña, con un 20.8% de los votos (-9.6 puntos respecto al resultado que obtuvo en 2012) que se traducirían en 32-34 escaños. ERC, que se había convertido en la fuerza de referencia en el Parlament durante todo este año, se quedaría en segundo lugar con un 19.9% de los votos (+6.3 respecto a su representación actual) y 31-33 diputados:

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Como en el resto del país, la política catalana se ve sacudida por la irrupción del fenómeno Podemos que, sin líder y con una posición ambigua respecto al proceso soberanista, se convierte en tercera fuerza política con un 13.8% de los votos (16-17 diputados), casi empatada con C’s que, con el 13.5% de la representación, se convertiría en la cuarta fuerza con una horquilla de 16-17 asientos (la formación de Albert Rivera habría ganado 6 puntos respecto a hace dos años.

El Parlament catalán, que bien podría contemplarse como la antesala de la fragmentación política que se vivirá en el conjunto del país en las próximas citas electorales, se compondría de cuatro fuerzas más, tres de ellas empatadas en número de escaños: El PSC lograría el 8.2% de los votos  (-6.1 puntos respecto a 2012), al igual que ICV (-1.6); el PP caería al 7.8% (-5.1). La CUP, con un 5.2% de los votos, duplicaría su representación actual.

gesop2Si nos centramos en el voto directo, un 25% del electorado no hace público el sentido de su voto (5.1% apuesta por la abstención, el 3.5% por el voto en blanco y el 16.4% no sabe/no contesta). Entre quienes sí lo hacen, ERC es la opción favorita para el 20% (a pesar de que la estimación del GESOP le sitúa levemente por debajo de este porcentaje), seguido de CiU (16.1%), Podemos (12.8%, es decir, un porcentaje muy parecido al de la estimación final) y C’s, que recibe el voto decidido del 9.5% del electorado.

ICV recibe el apoyo directo del 5.5% del electorado, con el PSC cayendo por debajo del 5 (4.3%). La CUP recibe el 3.8% y el PP confirma que vuelve a ser la formación menos querida por el electorado (o la que genera un voto oculto más importante). Recordemos que la estimación final para el PP se sitúa en el 7.8%, +6.5 puntos respecto al voto directo que el GESOP recoge.

La política catalana muestra una fragmentación y unos cambios dignos de tener en consideración como antesala de lo que podría ocurrir en el futuro en el conjunto del Estado. De ahí que resulte interesante observar el grado de fidelidad del voto que reflejan los votantes, así como las transferencias a otras formaciones.

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  • ERC es la que mantiene un mayor grado de lealtad entre su base electoral: el 70.5% asegura que repetirá el sentido de su voto, con un 6.9% que optará por la abstención y un 22.7% que cambiará el sentido de su voto: de ellos, un 10.6% votará a CIU
  • C’s también registra altos niveles de fidelidad entre sus votantes: el 64.1% volverá a votar por estas siglas, con un 12.8% que se abstendrá y un 23.1% que cambiará. De ellos, el 23.1% se inclinará por Podemos
  • El 52.9% de los votantes de la CUP volverá a votar estas siglas; el 47% restante optará por otros partidos y, de ellos, el 23.5% se inclinaría por ERC
  • Sorprendentemente, CiU mantiene el apoyo de la mitad de su electorado (54.1). El restante se divide entre la abstención (12.6%) y otros partidos (33.2%, con especial mención a ERC, donde iría ese 18% del voto)
  • ICV sólo mantiene al 37% de su electorado; el 25.8% optaría por la abstención y el 36.9% se dirige a otros partidos. De ellos, el 18.5% menciona a Podemos.
  • El PSC sólo mantiene a 3 de cada 10 votantes (29.2%). El 25.8% se inclina por abstenerse en la próxima cita electoral aunque el grueso de sus votantes, el 45%, se decantaría por otras formaciones. De ellas, el 19.1% menciona Podemos
  • Por último, vemos que el PP ha perdido todo el apoyo de su base electoral (sólo el 21.1% repetiría el sentido de su voto). El 26.3% se inclinaría por la abstención aunque el 52.5% dice que optaría por otras formaciones. Así, el 36.8% votaría por C’s

De esta manera, resulta interesante fijar los porcentajes de voto que Podemos recibiría de las fuerzas tradicionales: El 23.1% procedería de C’s; el 19.1% del PSC; el 18.5% de ICV; el 17.6% de la CUP; el 10.5% del PP; el 7.1% de CiU y el 5.3% de ERC. El 17.4% correspondería a electores que no acudieron a las urnas el pasado noviembre de 2012. Es decir, salvo el voto que procede de la CUP (y que tiene mucho que ver con la cristalización del movimiento 15M en Barcelona), el voto a Podemos procede de las fuerzas políticas tradicionales de implantación estatal y se reduce considerablemente cuando se destaca el efecto nacional.

En términos de liderazgo, David Fernández es el mejor valorado, con un 5.9 (8.3 entre los votantes de la CUP). Le siguen Oriol Junqueras, con un 5.4 (8 entre los electores de ERC), Artur Mas (5.1, 8.3 entre los de CiU); Joan Herrera (5,  7.3 entre los suyos); Miquel Iceta (4.1, 7.4 entre los del PSC), Albert Rivera (3.3,  7.3 entre los de C’s) y Alicia Sánchez-Camacho, con un 1.5 (5.4 entre los suyos).

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A diferencia del CEO, vemos que Iceta recibe una buena valoración entre los votantes socialistas y que Sánchez-Camacho ve reducido su apoyo entre los votantes de su partido. Mención aparte merece Rivera, que se mantiene muy fuerte entre los suyos a pesar de su mala valoración general.

Mas es el elegido por el 21.9% como la persona que mejor puede ejercer la función de presidente de la Generalitat; el 19.3% opta por ninguno y el resto se divide entre Junqueras (19%), Rivera (10.9%), Herrera (5.3%), David Fernández (4.09%), Miquel Iceta (3.1%) y Sánchez Camacho (1.9%).

En cuanto al ambiente sociopolítico,el 50.1% asegura que Mas no es un buen presidente; el 40.7% define la gestión del Govern como mala o muy mala, con un 32.2% que se inclina por lo contrario y un 23.9% que queda en el punto medio. El 70.6% define la situación económica de Cataluña como mala o muy mala (7.3% se inclina por lo contrario y un 19.6% opta por el término medio) y el 58.5% califica de forma negativa la situación política en Cataluña (con un 15.4% que la califica de buena o muy buena y un 23.4% que se decanta por el ni bueno ni malo)

Consideraciones

  • La publicación de sondeos electorales tiene como intención fijar una foto sociopolítica del momento. Es indudable que este otoño se caracteriza por la irrupción y difusión del fenómeno Podemos, un producto eminentemente madrileño que, en los últimos meses, ha cristalizado en distintos territorios del Estado. A un año de las elecciones generales, pocos dudan de que la formación que lidera Pablo Iglesias será un actor clave en la política de los próximos años.
  • Cuando se analiza comportamiento electoral se tienen en cuenta variables como el voto directo, la simpatía, el recuerdo de voto, etc., que son las que permiten realizar la cocina de los datos brutos recopilados. A pesar de la mala fama con la que a menudo se valora la cocina de encuestas, se trata de un proceso fundamental. Si está bien hecha, la encuesta tendrá validez y se ajustará más o menos a la realidad; si no es así, la encuesta nos servirá para que el medio de comunicación que la publique venda más ejemplares o reciba más visitas y para rellenar horas de programas y para elaborar post como éste, sin validez científica. En ese caso, hablamos de encuestas realizadas para influir en el voto futuro teniendo en cuenta el efecto Bandwagon: apoyo que suscita una causa ganadora y triunfalista, que se asume como propia por parte del votante. Este efecto es que el describimos en el análisis del CIS de este verano.
  • Otro de los datos a tener en cuenta en general es que, en términos de lectura electoral, es mejor que nuestros electores se decante por la abstención a que manifiesten un cambio en el sentido de su voto. En la primera opción, nuestros votantes pueden estar molestos por una determinada decisión o por una deriva estratégica que se puede corregir según se acerquen las elecciones para volver a captar su atención (y su favor). En el segundo caso, cuesta mucho recuperar el voto perdido, como bien sabe el PSOE respecto a las generales de 2011.
  • Con estos puntos en la retina vemos que una lectura superficial de los resultados hace pensar en movimientos telúricos con transferencias de votos directos entre algunas de las formaciones: La caída de apoyo respecto al PP explicaría el aumento de C’s, tal y como reflejan las transferencias de voto a la formación de Rivera. Lo mismo puede decirse respecto al PSC: la pérdida de 6 puntos respecto a 2012 podría estar detrás del incremento del voto a Podemos, convertido en un fenómeno electoral que, posiblemente, se corregirá en los próximos meses. Lo certifica el voto que recibe de formaciones que han perdido apoyo electoral en los últimos meses: PSC, ICV y, con matices, C’s (no hay que olvidar que el 23.1% de los votantes de la formación de Rivera que no repetirá voto se marcha a Podemos).
  • Los datos confirman que los partidos nacionales tienen un problema en Cataluña, con las implicaciones que eso supone para el resultado global en unas elecciones generales. Los gobiernos de Zapatero se nutrieron de los votos del PSC en Cataluña, en plena ola de cambio en el gobierno de la Generalitat. El GESOP sitúa al PSC en torno al 8.2%, un resultado que, por sí solo, explica las bajas expectativas de voto del PSOE a nivel nacional. Lo mismo, con matices, le ocurre al PP: Cataluña no fue una plaza fundamental como Madrid o la Comunidad Valenciana, pero un resultado aceptable en esta CCAA ha explicado también el buen resultado a nivel nacional. Tal vez en Génova no hayan revisado los datos como deberían.
  • Tal y como avanzamos hace meses, Podemos muerde de las expectativas de voto de casi todas las formaciones políticas, en buena medida por su capacidad de aglutinar el descontento ante el statu quo. Es curioso, eso sí, que tenga una menor capacidad de penetración entre los electores de las fuerzas nacionalistas, y eso se explica por la ambigüedad de la formación en cuanto al debate territorial (que, en estos momentos, son los puntos centrales de la acción de CiU y ERC).
  • De lo que no cabe ninguna duda es de la importancia de la irrupción de Podemos en Cataluña, sobre todo si tenemos en cuenta que no tiene líder, formación ni líneas maestras de un posicionamiento sobre el debate territorial. Con matices, vemos cómo se repite en esta CCAA el mismo escenario que Metroscopia para la Comunidad Valenciana, con la prevalencia del candidato de Podemos a pesar de no estar siquiera elegido.
  • Tanto si asumimos la interpretación de que Podemos representa una ola que tendrá que reacomodarse o no, lo cierto es que tenemos un Parlament compuesto por ocho formaciones políticas que demuestran un cambio radical del sistema de partidos (y político) que ha regido hasta ahora. El partido más votado tendrá solo 34 diputados, con un abanico de opciones que se moverán en torno a los 11-17 asientos.

En este punto, conviene, de nuevo, hacer cábalas en torno a los ejes que predominarán en la formación de mayorías estables parlamentarias (con la mayoría absoluta en los 68 escaños). Así, si optamos por el eje soberanista (con un predominio de la idea de convocar una consulta legal para decidir el encaje de Cataluña en España) tenemos una disputa entre CiU y ERC por ser la primera fuerza. Sus votos, sumados a los de la CUP y posiblemente a los de ICV supondrían una horquilla de entre 79-84 escaños  de los 135 posibles, a la espera de lo que decidirán Podemos y el PSC (partidario de una consulta legal). Enfrente tendrían los votos en contra de C’s y PP (20-22 escaños, a los que podrían sumarse los del PSC y Podemos 26-28 escaños)

Si nos fijamos en el eje izquierda/derecha, tenemos una horquilla de 73-78 escaños (la suma de los asientos de ERC, CUP, ICV, PSC y Podemos), con la duda de lo que pudiera hacer C’s, que no se suele significar demasiado en estos debates. Sea como fuere, parece que vamos hacia una division del Parlament que se agudizará si finalmente se convocan elecciones autonómicas en clave de país.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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2 respuestas a GESOP: CiU recupera el liderazgo, con Podemos como tercera fuerza

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