Sigma Dos: Tres competidores se reparten el 75% del electorado

“Los sondeos están convirtiéndose en un instrumento de manipulación política de la ciudadanía, con o sin intención de los especialistas demoscópicos. Los resultados que se publican no tienen pies ni cabeza, ni contienen la información necesaria para que el público lo entienda y se enfrente a este con criterio y capacidad crítica. Tampoco los especialistas, pues no se aporta la información metodológica necesaria. No hay diferencia con los horóscopos”

Millán Arroyo Menéndez

Ninguna encuesta fue capaz de medir el impacto de Podemos antes de las elecciones al PE. Ya sabemos lo que pasó: la formación que lidera Pablo Iglesias logró cinco asientos y 1.2 millones de votos con apenas cuatro meses de vida.  Esta presentación en sociedad provocó que los grandes medios se acercaran a la nueva formación, nacida al calor del 15M y de las movilizaciones derivadas desde mayo de 2011 y que, en general, se ha convertido en el recipiente del malestar ciudadano contra la crisis económica y las consecuencias sociales y políticas de la misma.

De esta manera, Podemos se ha convertido en el instrumento con el que los ciudadanos parecen estar ajustando cuentas con las formaciones tradicionales, que durante estos meses no hacen sino prolongar la impresión de una desconexión importante con la calle y con lo que la ciudadanía exige tras ser sometida a una dieta estricta por desmanes que, en muchos casos, no han provocado. En este escenario se enmarca la dimisión de Ana Mato como ministra de Sanidad (aunque mantiene su escaño y sus cargos en el PP) o el anuncio de reforma del art. 135 de la CE que los socialistas asumieron como la guinda de su desvinculación con la sociedad.

La consecuencia directa de esta manera de entender la política por parte de los partidos tradicionales es clara: las empresas demoscópicas han ido a remolque para consignar el apoyo a Podemos a un año de las elecciones generales, y en términos generales, asistimos a un cambio que se ha acelerado a partir del verano. Los trabajos sobre intención de voto asumen ahora un apoyo masivo a Podemos que lo convertiría en una pieza central del tablero electoral si hoy se convocaran elecciones.

Hace unos días, El Mundo publicó el sondeo de Sigma Dos que sitúa a Podemos como la primera fuerza del próximo Congreso español, con un 28.3% de los votos (20.4 puntos en relación al sondeo publicado por esta empresa en agosto) y por delante del PP, que se hunde al 26.3% (-18.3 puntos respecto a 2011 y -3.8 respecto al sondeo de Sigma Dos publicado en agosto), y del PSOE, que se queda en el 20.1% (-8.7 puntos).

CapturaSigmaDosnov2014

Con un trabajo de campo de 1000 entrevistas realizadas entre los días 17 y 19 de noviembre, UPyD sería la cuarta fuerza política, con un resultado similar al que consiguió en las últimas elecciones generales (4.5% frente al 4.6% de 2011),con IU hundido al 4.2% (-2.7 puntos respecto a 2011).

CiU seguiría siendo la primera fuerza en Cataluña, con un 3% de los votos (-1.2 en relación a 2011), con ERC en el 2.8% (+1.7); en Euskadi, el PNV sería la primera fuerza (1.1% frente al 1.3% actual), con Amaiur pisándole los talones (1% frente al 1.4% de 2011). C’s entraría con un 2.5% de representación.

Pablo Iglesias es el líder mejor valorado, con una puntuación de 4.4 (que llega al 6.4 entre los votantes de IU y al 5.4 entre los del PSOE). Pedro Sánchez logra una valoración de 4.1, 5.1 entre los votantes del PSOE  y 4 entre los del PP (logra medio punto más entre las mujeres que entre los hombres: 4.4 frente a 3.9). Rosa Díez empata con el 4.1 (5.9 entre los votantes de UpyD y 4.4 entre los del PP) y Rivera logra el 3.9 (5.4 entre los votantes de UPyD y 4.4 entre los del PP). Cayo Lara recibe un 3.7 (5.6 entre los votantes de IU y 4.3entre los del PSOE) y Rajoy un 3.6 (5.3 entre los votantes del PP y 3 entre los de UPyD)

Si nos fijamos en los datos sobre el ambiente del país, entendemos perfectamente por qué Sigma Dos realiza esta estimación:

  • El 63.1% define la actuación del Gobierno como mala o muy mala, con un 25.2% que la tacha de regular y un 9.7 que se decanta por el bien o muy bien
  • En relación a los casos de corrupción, el 85% cree que el comportamiento del PP está siendo poco (29%) o nada (56%) adecuado, frente a un 22.4% que se manifiesta en términos contrarios. En relación al PSOE, el 84.7% define su actuación de poco (39.7%) o nada (45%) adecuada. El 71.6% se pronuncia igual respecto a IU y el 61.2% respecto a UPyD. En el caso de Podemos, el 27.5% se decanta por el no sé.

CapturaSigmaDosnov20142

  • El 74.3% opina que hay más corrupción en España que en otros países de la UE (con un 16.2% que cree que hay niveles similar). Esta opinión es compartida, sobre todo, por los votantes de IU (89.1%) y UPyD (88%). Los del PP se muestran 20 puntos por debajo que los de IU, con los del PSOE en el 77.6%
  • En cuanto a la importancia para sacarlos a la luz, el 45.5% cita a los medios de comunicación (sobre todo entres los votantes de IU 65.1% y UPyD 61.4%, con menor incidencia entre los del PSOE 50.5% y PP 43%). El 22.6% cita la investigación policial, algo que comparte el 29% de los votantes del PP. El 17.1% menciona la presión de la justicia (algo que comparte sobre todo el 17.6% del electorado del PSOE) y el 6.6% menciona a los partidos (7.9% entre los votantes de UpyD)

CapturaSigmaDosnov20143

  • El 44.3% opina que la corrupción en la empresas privadas es igual que en l sector público (56.1% de votantes de UPyD); el 18.5% opina que es mayor (29.6% de electores de IU) y el 27.1% piensa que es menor (34.3% de votantes del PP)

Consideraciones

  • Sigma Dos se apunta a las tesis del barómetro de Metroscopia, que situó a Podemos como la primera fuerza política en unas elecciones legislativas, con reparto de porcentajes similares entre las fuerzas centrales del sistema de partidos.
  • De esta manera, el bipartidismo aglutinaría al 46.4% del electorado, un porcentaje muy similar al que ambas formaciones obtuvieron en las elecciones al PE. Si sumamos el porcentaje que recibiría Podemos, el tripartidismo que parecen dibujar los sondeos alcanzaría el 74.7% de la representación total del Congreso.
  • Este resultado abre la puerta a dos planteamientos: un gobierno de coalición entre PP y PSOE (con el recuerdo del PASOK griego en la mente) o de Podemos y PSOE, escenario que ahora se antoja difícil a juzgar por las declaraciones de los principales protagonistas de ambas formaciones, sobre todo si se tiene en cuenta que en este acuerdo Podemos, como el partido más votado, llevaría la iniciativa.
  • Sea como fuere, Podemos ha dilapidado las opciones de otras formaciones que, antes de los comicios europeos, aparecían como alternativas a los partidos tradicionales. Hoy, IU y UPyD sólo pueden aspirar a completar el pacto de gobierno que pueda cristalizar con unos porcentajes similares
  • Es sintomático el porcentaje que recibe IU, que hace unos meses registraba tasas de apoyo de entre el 12 y el 16% según la empresa demoscópica. Hoy, su apoyo quedaría por debajo incluso de los votos recibidos en 2011 (cuando se convirtió en una alternativa del voto del desencanto del PSOE). El 4.2% de representación que le asigna Sigma Dos se parece mucho al resultado que el PCE obtuvo en 1982 (4.02%) y en 2008 (3.77%), siendo éstas últimas las elecciones en las que el bipartidismo obtuvo el mejor resultado.
  • En términos de liderazgo, la valoración de Pedro Sánchez destaca en al menos dos consideraciones: es el líder peor valorado entre sus votantes y, a su vez, es, con Pablo Iglesias, significativamente mejor valorado entre las mujeres. La novedad de Sánchez es que esta valoración entre las mujeres es medio punto superior a la que recibe de los hombres.

Mención aparte merece el hundimiento de Mariano Rajoy entre los votantes de todas las formaciones políticas (valoración sólo matizada entre los suyos). Si, además, sumamos lo que la ciudadanía opina sobre el trabajo del PP para hacer frente a la corrupción, tenemos un buen reflejo de los porcentajes que refleja la intención de voto: Mala valoración de líder + mala imagen del partido= hundimiento de las expectativas electorales. Será muy interesante comprobar cómo el PP diseña las próximas campañas electorales, sobre todo si tenemos en cuenta que el hundimiento de su líder se combina con una imagen del partido achicharrada.

CODA. Hace unas semanas, Carolina Bescansa escribió en El País a propósito de la volatilidad de las encuestas que se están publicando en los últimos meses, unos trabajos que coinciden en el tiempo con una abundante agenda de casos de corrupción que no hacen sino reflejar el enfado ciudadano ante la manera en la que las cosas han funcionado hasta la actualidad.

Sobre la dificultad de las empresas demoscópicas para hacer trabajos serios y rigurosos escribió hace unos días en Infolibre el profesor Millán Arroyo Menéndez, un artículo que los interesados en esta materia deberían enmarcar por consideraciones como éstas:

“Los analistas de encuestas hacen estimaciones y ajustes para calcular el voto, lo que se conoce por ‘cocina’. La cocina ha consistido básicamente en dos operaciones. Una, estimar el voto de los indecisos. Otra, hacer algunas compensaciones del voto declarado, en función de experiencias o expectativas previas, como puede ser la cuantificación del voto oculto a unos determinados partidos o la sobreestimación de otros”

“Resulta que hay personas que dicen haber votado a ciertos partidos y luego no lo han hecho (por ejemplo, IU y UPyD) o viceversa, muy pocos recuerdan haber votado al PP, muchos menos de los que realmente lo hicieron. Las discrepancias se compensan mediante ponderaciones”

“Estos procedimientos son aceptables y la experiencia nos dice que han funcionado más o menos en situaciones de relativa estabilidad política, es decir, en situaciones en las que las tendencias de cambio de voto son suaves. Pero en los últimos años, desde la segunda mitad de 2010, se han producido grandes movimientos en las intenciones de voto”

“Tuvimos que esperar a las elecciones al Parlamento Europeo, el pasado 25-M, para evidenciar el estrepitoso fracaso de las encuestas, su absoluta incapacidad de aproximarse a la realidad electoral. El descalabro de los grandes partidos, PP y PSOE, fue mucho mayor del previsto, y un partido nuevo e insignificante ha irrumpido en escena con fuerza inusitada. ¿Qué ha ocurrido?  Pues que los analistas de los sondeos han pecado de conservadores en su trabajo metodológico. Han aplicado métodos de estimación adecuados en situaciones de relativa estabilidad a una nueva situación absolutamente convulsa, revelándose incapaces de calibrar las tendencias de cambio y las nuevas opciones de voto. Todo ello a pesar de que la intención directa de voto, en perspectiva evolutiva, sí que daba cuenta de las tendencias generales de cambio de voto que se constataron el 25-M, especialmente el ascenso de Podemos”

“Las discrepancias entre el recuerdo del voto y el voto real han aumentado en los últimos años, cada vez más, con lo que los coeficientes de ajuste son cada vez mayores. Los analistas han creído que el gap entre las encuestas y la realidad era debido a la existencia de un voto oculto (creciente) en el caso del PP y del PSOE, porque así se había interpretado y constatado en el pasado. Sin embargo, no se planteaban que el recuerdo mentiroso podía fundamentarse en el arrepentimiento”

“Durante los meses de enero, febrero o incluso, si acaso, marzo, Podemos estaba poco reflejado en las encuestas y contaba con escasa notoriedad, pero a partir de abril y sobre todo de mayo, ya había sondeos que estaban recogiendo en intención directa muchas menciones a Podemos, no así las estimaciones. ¿Entonces…? Era fundamentalmente la cocina lo que estaba fallando”

“Tanto antes como después del 25-M, dependiendo de dónde se publique el sondeo, los resultados son de una disparidad abrumadora. Da la impresión de que ya no se trata de acertar, sino de reconfortar a los afines”

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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