Santamaría vuelve a ganar: Alonso entra en el Gobierno

El presidente del Gobierno ha dado la sorpresa y ha decidido incluir en su Gobierno a Alfonso Alonso, hasta este martes portavoz del Grupo parlamentario popular en el Congreso de los Diputados, como nuevo ministro de Sanidad, en sustitución de la dimitida Ana Mato.

Mariano Rajoy rompe así su pauta de elección de ministros tecnócratas y elige a un peso pesado del partido. Alonso fue alcalde de Vitoria y forma parte del equipo que circunvala a la vicepresidenta, Saénz de Santamaría, que logra colocar a otro de “los sorayos” en el gabinete ministerial.

La elección de Alonso, un hombre fuerte en el PP vasco (a pesar de que el resultado del último congreso no le salió bien del todo), no es casualidad. Llega en un momento de extrema debilidad del partido y del Gobierno, acuciado por los escándalos de corrupción y ante la evidencia de que el mensaje de recuperación, a pesar de los datos, no termina de calar en la sociedad.

Por ejemplo, el buen dato del paro del mes de noviembre (con matices si se tiene en cuenta la precariedad laboral o la situación en la que queda buena parte de los 4.5 millones de parados que aún engrosan las listas de desempleo, que carecen de subsidio alguno), que se conoció este martes, se contrarresta con la evidencia de que el Ejecutivo ha tenido que volver a sacar 8000 millones de la llamada hucha de las pensiones para abonar la paga extra de este mes de diciembre y con los avisos de la CE de que nuestro país deberá acometer nuevos recortes si quiere cumplir con el objetivo de déficit en 2015, año electoral.

Los periodistas que habitualmente cubren la información relativa al PP remarcan la sorpresa de este nombramiento, que no figuraba en las quinielas. Si miramos con más atención, en realidad no sorprende tanto su elección. Además de su peso político, Alonso es lo que podemos llamar un “político”, una ‘rara avis’ en un núcleo de poder compuesto por funcionarios de alto rango, con una visión técnica de lo público. Tras la marcha de Alberto Ruiz-Gallardón, Alonso viene remarcar la importancia de hacer política desde el Gobierno, y lo proyecta en un ministerio de marcado carácter social.

Por lo tanto, Rajoy lanza al menos cuatro mensajes con esta elección: El interés del Gobierno por ocuparse del aspecto más social de su acción (abandonada por la gestión pura de lo económico); el guiño que se hace al partido (al elegir a uno de los suyos se reivindica el apoyo de barones y militantes a la estrategia de Gobierno); cierta idea de renovación (a pesar de sus problemas, Alonso no está implicado en los casos de corrupción que abren a diario las portadas de los medios); y se asume una tarea en términos de comunicación en una legislatura marcada por la ausencia de un relato creíble de las medidas adoptadas por el Ejecutivo.

El nuevo titular de Sanidad es un político acostumbrado a bregar con los medios de comunicación; no en vano en los últimos tres años ha sido el portavoz parlamentario del PP, puesto desde el que ha empleado cierta cintura en mitad del erial de declaraciones agresivas o evasivas de sus compañeros de partido. Alonso no ha eludido el contacto directo ante los problemas que han salpicado a su partido y, a pesar de su función en el Congreso, no ha evitado posicionamientos públicos en torno a medidas como la reforma de la Ley del aborto o ante lo que el partido debía hacer para frenar la sangría provocada por los casos de corrupción.

Tampoco es casualidad que sea precisamente ahora cuando Rajoy ha decidido incrementar el peso político del Ejecutivo: a falta de medio año para las elecciones municipales y autonómicas, el partido que sustenta al Gobierno comienza a trasladar mensajes en torno a la necesidad de que los populares comiencen a ocupar espacio, tanto en los medios de comunicación como en la calle, lo que explica por qué el presidente del Ejecutivo ha comenzado a pararse ante los medios en los pasillos del Congreso o por qué los dirigentes del PP copan las agendas de los programas informativos de radio y televisión.

En clave de futuro, la designación de Alonso supone un guiño hacia la renovación del partido de cara al futuro y una muesca más que apuntala el poder de Soraya Sáenz de Santamaría en el Palacio de la Moncloa. Desde hoy, el Gobierno pasa a estar formado por diez hombres y cuatro mujeres (Soraya Sáenz de Santamaría, Fátima Báñez, Isabel García-Tejerina y Ana Pastor), lo que lanza un mensaje demoledor en uno de los flancos más débiles del PP en términos electorales. Veremos de qué manera pide el voto en el futuro a ese 50% de la sociedad que está claramente infrarrepresentado en el Gabinete monclovita.

CODA. En el momento de elaboración de este post, se hablaba de José Antonio Bermúdez de Castro y de Rafael Hernando como los posibles sustitutos de Alonso. Por el bien del espectáculo, confiemos en que elijan al segundo (aunque lo más probable es que el actual número 2 del Grupo Parlamentario Popular sea el ascendido)

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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