Grecia marca el camino del cambio en la Europa periférica

Tal como se venía rumoreando desde hace meses, el primer ministro griego, Andonis Samarás, decidió adelantar dos meses la elección del próximo presidente de la República. De acuerdo a la Constitución, si el candidato que ha designado no logra convertirse en el próximo presidente del país, se tendrán que convocar elecciones generales, previstas para la primavera de 2016.

Samarás anunció este martes quién será su candidato: Stavros Dimas, ex comisario europeo, una “personalidad que une y goza de confianza y respeto por su seriedad”, según declaró el primer ministro en un mensaje televisado, donde volvió a apelar a las consecuencias negativas que traería la incertidumbre: “Ahora que hemos estabilizado financieramente (el país) y que hemos entrado en un periodo de recuperación, se ciernen una vez más nubes de incertidumbre sobre Grecia”.

Desde Syriza, Alexis Tsipras calificó el adelanto como “una victoria popular y democrática importante”. De fondo, la situación que vive un país exhausto tras seis años de austeridad, con una brecha social creciente y el estallido del bipartidismo de la política tradicional en un sistema multipartidista.

Syriza va por delante en todos los sondeos sobre intención de voto, un escenario que se acrecienta cada mes ante la evidente debilidad de la coalición de gobierno formada por conservadores y socialistas, que se enfrentan a la irrelevancia en la próxima cita electoral. Quizás por este motivo, y porque los mercados y los países centrales de la UE tendrán muy difícil volver a repetir la jugada de mayo de 2012, cuando usaron la baza del miedo para revertir la victoria de Syriza que auguraban los sondeos, la Bolsa de Atenas llegó a caer casi un 13% en la jornada de ayer ante la incertidumbre política que afronta el país.

El proceso de elección del presidente de la República es el siguiente: El Parlamento votará el próximo 17 de diciembre la candidatura de Dimas mediante el voto nominal en tres sesiones. Para que la candidatura prospere en la primera votación es necesaria una mayoría de dos tercios (200 votos), al igual que en la segunda ronda (23 de diciembre). En la tercera, que tendrá lugar el 29 de diciembr, será suficiente con que se reúnan tres quintos (180 votos).

En la actualidad, la coalición gubernamental cuenta con 155 escaños, mientras la mayoría de partidos de la oposición, entre ellos Syriza, ha adelantado que votará en contra del candidato para forzar la celebración de comicios. Samarás confía en convencer a los diputados independientes con la elección de Dimas, aunque no lo tendrá fácil si nos atenemos a su gestión económica y política.

Por un lado, la decisión de Samarás se produce un día después de que la Troika haya reactivado el programa de rescate sobre el país, una vez solicitada la prórroga de dos meses del programa y la aprobación de los presupuestos generales del próximo curso, que salió adelante con el voto de los 155 diputados de la coalición gubernamental. Durante todo el debate, se pusieron de manifiesto las tensiones con la Troika, que demandó a Atenas un recorte adicional de 1700 millones de euros, a lo que Samarás se había negado. Según la Troika, en 2015 Grecia tendrá una brecha presupuestaria de entre 2.600 y 3.600 millones de euros.

Por otro lado, los desencuentros entre el Gobierno griego y la Troika llegan en un ambiente de protesta social. El fin de semana de la votación de las cuentas públicas para el próximo año coincidió con la movilización por el sexto aniversario de la muerte de Alexis Grigorópulos, un adolescente de 15 años muerto hace seis años por disparos de la policía. Durante el fin de semana se registraron choques entre la policía y manifestantes en Atenas y hubo decenas de detenidos:

La movilización este año coincidió con las muestras de solidaridad con Nikos Romanós, un preso anarquista condenado a 15 años de cárcel por cometer dos atracos a bancos que, con 21 años, mantiene desde hace 30 días huelga de hambre en protesta contra la negativa de las autoridades de concederle un permiso penitenciario para acudir a las clases de la universidad.

Romanós era amigo de Grigorópulos y su detención estuvo rodeada de polémica (se difundieron imágenes con varios golpes, fotos que luego la Policía modificó por ordenador para eliminar todas las heridas), de manera que ya llueve sobre mojado. Por eso, su huelga de hambre tiene un reflejo en Twitter (se puede seguir su acción en el hashtag #NRomanos) y en la calle, donde está habiendo okupaciones de edificios y muestras de solidaridad del líder de Syriza, definitivamente el hombre de moda de la política griega. Si la situación de Samarás ya es precaria, la muerte de Romanós por inanición puede terminar de incenciar unas calles que han demostrado que no se resignan.

No son las únicas movilizaciones que se registran en el país. A finales de noviembre, el país volvió a paralizarse por la convocatoria de la segunda huelga general de este año, que concluyó con manifestaciones multitudinarias en Atenas. A esas alturas, ya hemos perdido la cuenta de las convocatorias de paros que se registran en Atenas desde 2008 y, sobre todo, desde 2010 pero, junto con Italia, es el país periférico con mayor nivel de movilización sindical.

Como viene siendo habitual, los ciudadanos protestaron por el paisaje que queda tras la batalla, con una pérdida del 25% del PIB desde 2008 y una cuarta parte de los empleos, según la OIT, y con el riesgo más que probable de una “crisis social prolongada” . Y es que los datos se explican por sí solos: la deuda pública del país está en el 177% del PIB; la tasa de paro se encuentra en el 25.9%, con un 50% de los desempleado sin trabajo durante al menos dos años; desde 2010, ha habido una bajada de los salarios cercano al 24%. Pese a todo, Samarás defendió que había logrado estabilizar el país, sin ser conscientes de que la recuperación que reflejan los datos macroeconómicos no se reflejan en la calle.

Grecia salió de la recesión tras 24 trimestres consecutivos  y, como ocurre en España, el Ejecutivo estima que el próximo año la economía helena crecerá un 2.9% (2.3% según la Troika), unos datos a los que Atenas fía la devolución de las cargas financieras a los acreedores, que insisten en las recetas habituales: Liberalización de los despidos colectivos, restricción del derecho a la huelga y reducir la Administración Pública (con una previsión de 14.000 despidos este año).

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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