El PP intenta socializar la corrupción

“La corrupción no es patrimonio de nadie. Es lamentablemente (patrimonio) de todos. Y la misma corrupción que puede haber en un partido político la hay en la sociedad en general”

María Dolores de Cospedal

Este martes escribíamos a propósito de la solvencia comunicativa de Alfonso Alonso de como portavoz. Y lo hacíamos con el recuerdo de las palabras de la secretaria general del PP, que volvió a demostrar, en Las Mañanas de COPE, su escasa cintura política incluso para poner en marcha una estrategia perfectamente diseñada por el partido.

María Dolores de Cospedal se sometió a las preguntas de Ángel Expósito, director del programa matinal de la COPE, y, requerida por la corrupción que salpica a sus filas y por el coste electoral que podría tener este asunto en las próximas citas electorales, la secretaria general de los ‘populares’ optó por activar el ventilador: Todos somos corruptos y el PP es sólo un reflejo de lo que ocurre en la sociedad.

El PP asume de forma indirecta que la corrupción es uno de los temas de preocupación de los ciudadanos -como confirmó el barómetro del CIS en el que este asunto preocupaba al 63.8% de los ciudadanos, 21.5 puntos respecto al mes de octubre-. Y, consciente de que la corrupción que salpica las escaletas de los informativos a diario se refiere a la actuación de los partidos políticos o de miembros destacados de los mismos, decidió apuntar alto y hablar, directamente,  de un mal endémico de la sociedad española.

Esta elección de palabras no es casual. De esta manera, Cospedal libera de responsabilidad al partido, al que se apunta por presunta financiación ilegal y, en cualquier caso, se señala como la organización que no vio venir los negocios que destacados dirigentes estaban realizando desde las plantas nobles de sus sedes. Si el problema es social, el partido se atribuye el papel de víctima, una tendencia que se confirmó, horas después, durante el discurso que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dio ante un millar de militantes del PP de Madrid, en el que volvió a hablar de la corrupción como de hechos aislados:

“Hemos cometido erores pero somos 800.000 militantes y las cosas que hayan podido hacer algunos no son tranladables a la inmensa mayoria de la inmensa mayoría de los militantes de este partido”.

Lo más llamativo es que estas declaraciones se efectuaron en Madrid, cuyo ex número 2 está en prisión implicado en la Operación Púnica,y al tiempo que el PP ha decidido guardar silencio ante los autos de Pablo Ruz a propósito del caso Bárcenas y Gürtel. El juez de la AN lleva meses señalando una presunta trama de financiación ilegal del partido, que se limita a silbar y a anunciar medidas de aparente transparencia que pasan por encima del fondo de este asunto: la posibilidad de que el PP haya sido depositario de mordidas de empresarios a cambio de adjudicaciones de contratos públicos, un caudal de dinero que habría servido para financiar campañas electorales y para pagar sobresueldos a la cúpula dirigente del PP a nivel nacional y en determinados feudos.

Y por si acaso, este lunes recibió dos tazas de realidad cuando el juez que investiga una rama del caso Gürtel en Valencia decidió procesar a 19 personas vinculadas a las empresas de la trama Gürtel y de la dirección del PP valenciano por financiación ilegal. El juez les acusa de haber financiado la campaña electoral de las autonómicas valencianas de 2007 y de las generales de 2008 a través de dinero procedente de constructoras, que habrían pagado mordidas a cambio de adjudicaciones públicas.

De este asunto, por cierto, no se hizo más valoración que la de señalar que las victorias del PP en la Comunidad Valenciano se lograron limpiamente (argumento increíble defendido por Alberto Fabra) y la de anunciar que los dos diputados del PP en Les Corts procesados dejarán su escaño en los próximos días, una decisión no exenta de polémica. Uno de ellos es la tesorera del PP en estos años y otro es Ricardo Costa, hombre fuerte del PP valenciano durante los mandatos de Francisco Camps, ese referente moral para Rajoy en los tiempos de la operación de acoso y derribo tras el fracaso electoral de 2008.

CODA. Alfonso Alonso será sustituido como portavoz por Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el Congreso y un viejo conocido en las polémicas mediáticas por su posicionamiento respecto a las víctimas del franquismo, las consecuencias de la crisis en forma de malnutrición infantil, la campaña contra la PAH por la campaña de escraches para paralizar desahucios o el intento de agresión a Alfredo Pérez Rubalcaba en los pasillos del Congreso tras el incendio de Guadalajara.

Mariano Rajoy se ha cargado cualquier intento de vender giro social en sus portavocías, optando por una imagen de dureza parlamentaria que hace pensar en un último intento de aplicar el rodillo parlamentario en detrimento de cualquier posibilidad de acuerdo. Falta un año para las elecciones generales, pero todos estos gestos hacen pensar en la activación de la precampaña electoral.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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2 respuestas a El PP intenta socializar la corrupción

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