Lecciones de las primarias de Podemos

La formación que lidera Pablo Iglesias sigue dando pasos para conformarse como un partido político al uso, con las dificultades estructurales que el paso del régimen asambleario al orgánico conlleva y el giro en el discurso que se aprecia desde hace semanas.

Durante la última semana del año, Podemos celebró su proceso de primarias municipales directas para elegir a los Consejos ciudadanos que dirigirán la acción del partido a nivel municipal, con pocas sorpresas. En los 769 municipios donde hubo primarias:

  • Han barrido los candidatos apoyados por la dirección en las principales ciudades españoles (con excepciones como en Málaga)
  • La presencia de hombres en las Secretarías generales es mayoritaria en las capitales de provincia: las candidaturas masculinas ganaron en 36 de las 52 capitales de provincia, liderando el partido en las tres provincias vascas, en Castilla-La Mancha y Extremadura. 16 mujeres se han convertido en secretarias generales provinciales, con mayor incidencia en las capitales andaluzas (Sevilla, Córdoba, Jaén, Cádiz y Huelva) y en Castilla y León (León, Burgos, Salamanca y Segovia). Ninguna mujer lidera el partido en ninguna capital grande (salvo Zaragoza)
  • La  participación fue del 34.6% de los simpatizantes inscritos, con hechos tan notables como una participación del 20% en Barcelona o el 30% en Madrid.

En el proceso para elegir a los responsables de Podemos a nivel municipal, votaron 86.046 de los 248.507 convocados (hay 310.000 inscritos a 31 de diciembre pero el 20% no pudo votar porque en sus localidades no hubo listas que elegir), con lo que la participación cayó 8 puntos en relación a las primarias que auparon a Pablo Iglesias como secretario general de Podemos. Entonces, votaron 107.488 personas de las 251.998 registradas en la web del partido (42.6% de participación).

Acusaciones de “pucherazo”

El hashtag #PucherazoPodemos  fue trending topic durante los primeros días de año, tras hacerse público los resultados de las primarias municipales. La etiqueta recoge las opiniones vertidas en torno a la diferencia entre el número de inscritos y el número de votantes en muchos municipios: Había mayor número de votantes que de inscritos como simpatizantes.

La explicación de Podemos fue que había que actualizar los censos de simpatizantes (el que se había usado se cerró en noviembre) y que el programa de votación, gestionado por las compañías Agora Voting y Open Kratio, había actuado sólo con el número de inscritos para determinar qué municipios contarían con Consejo Ciudadano y cuál sería su tamaño:

CapturaMunicipales

Elección a la búlgara y error de comunicación

La polémica con el sistema de votación ocultó la elección de los candidatos apoyados por la dirección “nacional” con porcentajes superiores al 90% (en Zaragoza, Toledo, Pamplona o Valladolid los ganadores obtuvieron el 100% de los votos), como si en la práctica sólo se presentara una lista. Este hecho, sumado al hecho de que votó menos del 40% del censo, debería abrir reflexiones en torno a los procesos de democracia participativa y deliberativa  puestas en marcha en España desde hace cuatro años, procesos que pretenden  enmendar las consecuencias perniciosas de la democracia representativa.

En la práctica, se confirma que incluso los ciudadanos más interesados políticamente no encuentran incentivos para participar en los procesos a los que son llamados desde sus respectivas organizaciones, y eso ocurre en una formación con un ADN de participación tan marcada como Podemos. Si esto se da así, ya imaginamos lo que puede ocurrir en formaciones más acostumbradas al dedo para elegir liderazgos -como el PP-.

Los responsables de Podemos deberían reflexionar también ante el primer patinazo en comunicación que se recuerda desde su presentación en sociedad. La organización tardó cuatro horas en responder a las acusaciones de pucherazo electoral con un argumento que ya de por sí resulta extraño: lo lógico hubiera sido cerrar el censo el 15 de noviembre y que sólo votaran los inscritos hasta ese momento. La ampliación del censo (y de los potenciales votantes) no hace sino añadir dudas a un proceso que se enmarca en una transformación en las señas de identidad de Podemos:

  • En términos programáticos, con un viraje al centro nada disimulado (que pasa por la renuncia a algunas de las señas de identidad con la que dieron la sorpresa en las elecciones al PE).
  • En posicionamiento mediático ante la sociedad, con una retirada de las caras más visibles de Podemos de los medios de comunicación tras malas entrevistas como la de Pablo Iglesias con Ana Pastor.
  • Con un cambio en la filosofía de relación con la ciudadanía a través de las redes sociales (particularmente, a través de Twitter). Una de las marcas más exitosas de Podemos era que proyectaba contacto directo con la ciudadanía con interacción constante con quienes les apelaban en Twitter. Hoy eso ha pasado a un segundo plano, seguramente por la debilidad extrema que Podemos presenta como organización política en construcción.

La lentitud en reaccionar a las acusaciones de pucherazo, unida a la explicación sobre la diferencia entre el número de inscritos y el número de votos, ha empañado un proceso que se podría haber hecho de una manera distinta, con más puntos a favor de la transparencia.

Podemos y las organizaciones conservadoras

Asistimos al primer paso de conformación de un partido político de tipo clásico. Lo que se dirime estos días es el primer paso hacia la conformación de lo que en otras formaciones se denominan “barones territoriales”, es decir, las personas que encabezarán las siglas en los procesos electorales futuros pero también de cara a los encuentros de partido.

Con la apelación a los procesos de democracia directa y participativa se sepulta el germen asambleario inicial que configuró los antecedentes de Podemos y que se pueden rastrear en la formación de las asambleas de barrio tras la cristalización del 15M. Lo que tenemos aquí es un partido político que, aunque con carácter federal, se parece mucho  a la configuración leninista de las formaciones políticas.

Podemos renuncia así a la posibilidad de configurarse como opción de organización distinta (seguramente ante el peso de la realidad misma) y se convierte en la parte más novedosa del entramado político e institucional. El argumento positivo que pueden esgrimir formaciones que han celebrado procesos de primarias es que aquello que hacía diferente a Podemos comienza a desaparecer.

Organización tradicional y giro al centro

Hace unos días, Fran Delgado escribía en su magnífico blog sobre el viraje al posibilismo de Podemos, con la configuración de un partido atrapalotodo (como confirmaría su apelación a los de arriba y a los de abajo en lugar de acogerse al marco tradicional izquierda/derecha) y de un nada disimulado guiño al centro político, sobre todo una vez que se ha asumido que pueden tener opciones de gobierno y que sus medidas políticas ya no buscan azuzar conciencias, como ocurrió en las elecciones europeas, sino tocar poder.

Si unimos ese giro en el discurso con los problemas de su configuración como partido político, Podemos arranca 2015 como un partido nuevo que puede tener un papel esencial en la configuración de los gobiernos futuros -algo que se verá tras las elecciones autonómicas del próximo mes de año- pero que ya ha perdido buena parte de las señas de identidad que lo hacía especial. Podemos se configura como el recipiente al que acudirán los votantes enfadados y desencantados con los partidos que han regido los designios del país durante décadas, a los que seguramente en otro momento votaron con alegría.

La renuncia a ser parte de un cambio más profundo -asumiendo como inevitable una configuración tradicional de la forma en la que se vehicula la toma de decisiones como organización- da pistas sobre lo teatralizado de las críticas de otras formaciones políticas, particularmente el PP, ante el miedo a Podemos, cuyos líderes comienzan a reunirse con lo más granado de la ‘casta’ del país a nivel empresarial, judicial, etc.

La Liga de los mayores

Este viaje al centro, junto a la gestión de la primera crisis en comunicación seria que han tenido, dan algunas pistas sobre la bisoñez de sus dirigentes, que aún no han asumido cuáles son las reglas si se quiere jugar en la Liga de los mayores.

Falta medio año para las elecciones municipales y autonómicas y menos de un año para las elecciones generales, y ya avisamos: El juego acaba de empezar y el nivel de las críticas hacia Podemos se incrementará al mismo ritmo que sus opciones de conformar gobiernos regionales en mayo, y de ser opción de gobierno tras los comicios generales.

En este punto, sería positivo que los dirigentes de Podemos entendieran de una vez las reglas (sobre todo porque algunos de ellos estuvieron años trabajando como asesores de formaciones como IU o elaborando encuestas para el PSOE). El hecho de que los simpatizantes de Podemos entraran en la polémica sobre el pucherazo electoral contra quienes ponían en duda el sistema de votación, con acusaciones de ser parte de la ‘casta’, incrementa la sensación de ser un partido político con poca capacidad para la autocrítica y para recibir las críticas ajenas, algo que debería hacer reflexionar a los suyos si siguen erigiéndose como la voz de la conciencia social de todos los que no son parte de su juego.

El filón para el PSOE, si sabe jugar bien estas cartas, puede ser espectacular.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Esta entrada fue publicada en Democracia, Podemos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s