Syriza, favorita, pese a la campaña “Grexit”

Que lo sepan todos. Habrá negociación, habrá acuerdo y el Memorando será pasado no solo en Grecia sino en toda Europa

Alexis Tsipras

A menos de dos semanas de las elecciones, Syriza sigue apareciendo como la opción favorita de los electores griegos en todos los sondeos sobre intención de voto publicados en las últimas semanas, aunque en ningún caso podría gobernar en solitario.

Por este motivo, gana peso la influencia que pudieran tener al final cuatro formaciones políticas, que podrían ser fundamentales para dar estabilidad al gobierno que salga de las urnas el próximo 25 de enero: To Potami, KKE, el PASOK y la nueva formación del ex primer ministro Papandreu, que ha comenzado a aparecer en los paneles de los sondeos a pesar de que presenta porcentajes de apoyo que le dejarían fuera del Parlamento (por no alcanzar el límite fijado en el 3% que marca la ley.

Syriza sería la fuerza más votada, con una media del 30.82% de los votos, +4.43 en relación a junio de 2012 y con horquillas que le llevan incluso al 38% de representación (frente a este escenario, la mayoría de sondeos estima un resultado cercano al 28%). ND, por su parte, logra ser el segundo partido con mayor representación en el próximo parlamento griego con una media del 26.64% de los votos, -3.02 respecto a 2012, un resultado más que digno si se tiene en cuenta la dureza de las medidas adoptadas por su Gobierno a lo largo de estos dos años y medio de legislatura:

CapturagRECIA

Otros datos a tener en cuenta tiene que ver con la diferencia entre la marca de los principales partidos y sus dirigientes. Si bien Syriza aparece como la fuerza más votada, en dos sondeos se recoge que su líder es sobrepasado en popularidad por el primer ministro saliente. Según el sondeo de Alco, Syriza ganaría las elecciones con el 31.6% frente al 28.6% de ND, pero Samarás recibe una aprobación del 36% frente al 30% de Tsipras. En el caso del estudio de Kapa, Syriza ganaría los comicios con el 28.1% de la reprsentación frente al 25.5% de ND, apero SAmarás recibe la valoración del 43.9% del electorado frente al 36.2% del líder e la izquierda radical.

Si ND logra salvar los muebles, no podemos decir lo mismo del PASOK, el otro partido que formaba el ejecutivo de coalición con la formación de Samarás. Hoy se mueve en porcentajes en torno al 4.48% de media, -7.8 puntos en relación a 2012 y con horquillas que le sitúan en el 3.5% de intención de voto. No obstante, la formación que lidera Venizelos podría ser fundamental en la conformación de la próxima mayoría parlamentaria que aúpe al próximo primer ministro.

Griegos independientes, la escisión de ND, queda fuera del Parlamento con una media del 2.62% y con el hecho cierto de que, como Dimar, ha desaparecido en la lista de formaciones sobre las que elaboran sus trabajos las empresas demoscópicas. Recordemos que en la última cita electoral obtuvo el respaldo del 7.51% del electorado.

Por su parte, Amanecer Dorado obtendría una media del 5.38% de los votos, -1.54 puntos respecto a 2012, un resultado presentable si se tiene en cuenta los problemas con la justicia que ha tenido su cúpula política. En el caso del KKE, los sondeos le dan cierto crecimiento (del 4.5 al 4.76%).

Desde hace muchos meses, hablamos de la política griega como de un aviso de lo que podría ocurrir en otros países como España o Italia. Los hechos parecen darnos la razón: además de la voladura del sistema político que salió de la dictadura militar, los sondeos apuntan a una fragmentación política en ascenso, con la aparición de nuevas fomaciones políticas. Es el caso de To Potami, que lograría un 6% de media de presentación (con horquillas que le llevan incluso al 8.1%) y de Kinima, la formación de Papandreu que, si bien quedaría fuera del Parlamento, en los últimos días parece aumentar sus expectativas de voto (en estos momentos, obtendría un 2.6% de media, con un 6.1% que, según el sondeo de Rass para Eleflheros Tyron, estaría dispuesto a apoyar su lista).

La UE intenta repetir la estrategia de 2012

Los mercados recibieron el anuncio de convocatoria de elecciones generales en Grecia con caídas generalizadas que se moderaron según pasaron los días, con hechos tan notables como la bajada de la prima de riesgo de países periféricos, como España, por debajo de los 100 puntos básicos (un hecho que no se producía desde hacía cinco años), que se ha combinado con bajadas generalizadas en las bolsas.

La tensión en los mercados se relaja a pesar de los mensajes de campaña que esgrime el líder de Syriza, que insiste en que si gana las elecciones negociará con la UE y el FMI “sobre una base realista” y exigirá “una quita de la mayor parte de la deuda, porque la deuda objetivamente no puede ser pagada”.

Por si quedara alguna duda sobre sus intenciones, sus mensajes constituyen una oda al fin del austericidio que ha supuesto, por ejemplo, que tres millones de los 11 que habitan Grecia carezcan de cobertura sanitaria: “Solo (el primer ministro Andonis) Samarás pretende que la deuda es sostenible, todo para no reconocer que su programa fracasó y que es necesario acabar con la austeridad”. En su discurso de Año Nuevo lo dejó meridianamente claro:

Es el fin de un régimen [que ha sucedido a la dictadura de los coroneles] viejo que dura ya 40 años, que trae también el final del status quo político que ha arruinado el país. Delante de vosotros, hago un llamamiento de unidad y de movilización democrática (…)

2015 llega de la manera esperada. La democracia regresará al mismo lugar donde nació. La palabra la tiene de nuevo el pueblo, el mismo que ha sido privatizado y privado de libertades y derechos sociales. La palabra la tienen de nuevo los ciudadanos, los hombres y las mujeres, y la generación joven (…).

Nosotros no tenemos nada más que un solo compromiso: Poner en marcha el fin de la humillación nacional y la crisis humanitaria que vive el país. Nosotros podemos recuperar las llaves de nuestro país y poner en marcha un plan de reconstrucción de la economía y la sociedad.

El arranque de la campaña electoral oficial en Grecia, el 3 de enero, supuso la intensificación de los mensajes desde las instituciones europeas, que, como en los comicios repetidos de junio de 2012, no se ahorraron avisos ante la necesidad de que los griegos voten con responsabilidad y sentido común. Es decir, a favor de los partidos que han dominado la historia democrática reciente del país heleno: ND y PASOK, los mismos a los que hay que atribuir la situación previa a la consideración de Grecia como el enfermo económico de la Eurozona [Viñeta publicada en The Economist]:

Greciaelecciones

Estos días, el diario Die Welt publicó que la UE baraja aplicar una nueva quita para Grecia, aunque no hay unanimidad en torno a cuándo se aplicaría y el alcance de la misma, por lo que al final podría combinarse con la prolongación de la ayuda a Atenas en forma de tercer rescate.

El nivel de interferencia exterior está siendo tal, que el semanario Der Spiegel publicó hace unos días que Berlín se plantea que Atenas abandone las reformas impuestas por la Troika y que salga del euro en el caso de que Syriza gane las próximas elecciones, algo que el líder del SPD y vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, defendió con el argumento de que la Eurozona  “no se deja chantajear”. Gabriel ejemplifica así los cimientos en los que se construye esta UE, más preocupada por el vector nacional que por el vector ciudadanía, como evidencia la reforma del Tratado de Schengen anunciada al calor de los atentados de París.

Una campaña polarizada

Y éstos son los argumentos en los que está incidiendo el líder de ND. Antonis Samarás acusó a la formación que lidera Tsipras de seguir una política que conduciría el país al abismo: “Grecia perderá 43.000 millones de euros de inversiones de los fondos europeos hasta 2020″, denunció, al tiempo que alertó del impacto de este parón en la inversión en las tasas de desempleo (por encima del 25%). Frente a ello, prometió que si gana las elecciones cerrará un acuerdo con los acreedores, iniciará la negociación para la reducción de la deuda. elaborará un plan de alivio progresivo de la imposición y subirá las pensiones.

Por el momento, sus mensajes no encuentran calado en el electorado, que apuesta por un escenario con victoria de Syriza, que podría optar por un gobierno en minoría (lo que conduciría a una situación de bloqueo si su apoyo se mueve en torno al 30% de intención de voto) o en coalición. Por si acaso, la formación ha optado por ir a por todas en la campaña, como confirma que haya optado por organizar mítines en estadios deportivos y en sus invitaciones de líderes de la izquierda alternativa europea, como Pablo Iglesias, que participará en la campaña electoral griega el próximo 22 de enero. Sus adversarios han tenido que rebajar sus expectativas y minimizar el impacto de actos con poca afluencia de público optando por teatros y cines.

Por si acaso, el juego político en Grecia tiene un nuevo actor. Con el inicio del nuevo año se confirmó que el ex primer ministro socialista Yorgos Papandreu había creado una nueva formación política, Movimiento de los Socialistas Democráticos, para competir en la cita electoral del próximo 25 de enero. La formación, de ideología de centroizquierda, aspira a ser el referente tras el suicidio del PASOK, un movimiento que se puede leer en dos claves complementarias:

  • Tras la ruptura con el PASOK, puede ser el último intento de capitalizar el apoyo que los electores dieron en las elecciones regionales a los candidatos independientes antes vinculados al PASOK, confirmándose que la marca del partido está achicharrada pero quizás no sus principios.
  • Puede ser un intento de posicionar a una formación procedente de la vieja política helena como referente de la nueva política, sobre todo de cara a posibles pactos parlamentarios y de formación de gobierno si los comicios arrojan un resultado tan fragmentado como el que aventuran las encuestas sobre intención de voto.

Papandreu no es un líder cualquiera. Se hizo cargo del gobierno en 2009, en plena tormenta financiera al descubrirse que las cuentas públicas de Atenas habían estado amañadas por el anterior ejecutivo, aplicó desde 2010 con alegría las medidas de austeridad impuestas por el Memorándum de entendimiento del primer rescate y dimitió en el otoño de 2011 ante la negativa de la Troika a permitir que se celebrara un referéndum sobre el segundo rescate que el país pidió para hacer frente a su bancarrota.

Su decisión, que muchos vieron como el último ejemplo de honestidad en las filas del PASOK, dio paso al gobierno tecnócrata de Lukás Papademos que, con su actuación, dio la puntilla a la voladura por los aires del sistema político del país, dando paso a un sistema con mayor fragmentación. Papandreu pide el voto a “las fuerzas que creen y que han demostrado en la práctica que, con reformas democráticas reales, Grecia puede salir finalmente de la crisis” y sondeos como el de RASS para Eleflheros Typon apuntan a que un 6.1% de los electores estarían dispuestos el 25 de mayo a dar su apoyo a esta formación.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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Una respuesta a Syriza, favorita, pese a la campaña “Grexit”

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