Bárcenas, la estrella de la Convención del PP

Génova había realizado todos los preparativos para que este fin de semana fuera el pistoletazo de salida del ciclo electoral que concluirá, previsiblemente en otoño, con la convocatoria de elecciones generales. Habían montado una página web para vender sus mensajes, al tiempo que se empezaban a escuchar los habituales acordes de la canción favorita de los partidos políticos cuando se acerca el periodo electoral, algo todavía más evidente si tenemos en cuenta la dureza de la legislatura: Las cosas comienzan a ir bien gracias al esfuerzo de los ciudadanos y el PP es el partido confiable que ha hecho posible que España figure en la lista de países que las instituciones de la gobernanza global pone como ejemplo.

A pesar de la volatilidad de los sondeos sobre intención de voto y del desgaste del liderazgo (es un decir) de Mariano Rajoy, parecía que las cosas no iban mal para los intereses del PP y que el Gobierno podría conseguir la cuadratura del círculo vendiendo una recuperación económica basada en los datos macroeconómicos. Y todo ello gracias a una política de comunicación que, en este tramo de la legislatura, pasa por que a diario comparezcan los ministros del Gobierno y destacados miembros del PP para valorar todas las informaciones del día. Sin ir más lejos, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ocupó las aperturas de los informativos nocturnos de TVE durante toda la semana pasada.

Esta esfera proactiva se complementa con la ejecución de una estrategia centrada en ignorar cualquier atisbo de información relacionada con la corrupción bajo dos argumentos. El primero, que los casos que salpican a miembros destacados del partido forman parte de un comportamiento personal, puntual y propio del pasado; el segundo, que lo que ocurre en la sede central del PP no es algo ajeno a lo que pasa en el resto de la sociedad y que por este motivo los populares se han empeñado en aprobar una paquete de medidas para combatir la corrupción.

Y mientras en Génova Rajoy se fumaba un puro viendo lo que ocurre estos días en el PSOE, con el altavoz puesto en Andalucía, la realidad le pasó por encima en forma de puesta en libertad de Luis Bárcenas previo pago de una fianza de 200.000 euros, una decisión que llegó días después de que concediera una entrevista a ABC y apenas un par de días después de que su abogado, Javier Gómez de Liaño, hombre muy cercano al PP, anunciara que abandonaba su defensa por falta de confianza.

El ex tesorero del PP salió en libertad el jueves por la noche, diez horas después de que el juez de la AN Pablo Ruz decretara su salida de prisión. La tardanza motivó que esa imagen sólo fuera recogida por El Intermedio y al final del informativo nocturno de TVE (que decidió cortar la conexión cuando Bárcenas comenzó a hablar ante los micrófonos de las decenas de medios que se encontraban a las puertas de la cárcel de Soto del Real). Y lo hizo con un mensaje directo a Mariano Rajoy: “Yo no tengo ningún mensaje para Mariano Rajoy: eso sí, he hecho caso a su consejo, y le doy las gracias: Luis ha sido fuerte de verdad”. En el Palacio de la Moncloa, alguien debió comenzar a tragar saliva.

Este viernes, poco antes de que el PP inaugurara su Convención nacional, Bárcenas compareció ante la AN y, a continuación, realizó declaraciones los programas de tertulia política de La Sexta y Cuatro, en los que repitió los argumentos que ha ido desgranando durante los 19 meses que ha permanecido en prisión:

  • Que en el PP había una contabilidad b y que era del conocimiento de todos.
  • Que los apuntes de los llamados “papeles de Bárcenas” son reales y corresponden a un concepto
  • Que él heredó ese sistema contable de su antecesor, Álvaro Lapuerta
  • Que Mariano Rajoy conocía la existencia de esa contabilidad b, entre otras cosas porque él recibió sobres de dinero b con los que el partido compensaba el sueldo de quienes ocupaban cargos en La Moncloa
  • Que ese dinero, contra el argumento de la dirección del PP, que aseguró estos días que si había una contabilidad b en el PP, ésta era de Bárcenas y no del partido. Entre los motivos que aportó el ex tesorero, uno de peso: Se empleó uno de esos flujos financieros para reformar la sede del PP en Génova. Si el dinero hubiera sido suyo, ese dinero no se habría empleado para ese fin.

Curiosamente, el ex tesorero sigue sin mencionar dos nombres que, necesariamente, tuvieron que tener conocimiento del funcionamiento de este engranaje. Nos referimos a José María Aznar y a Javier Arenas, los únicos miembros del dream team del equipo del ex presidente que, junto a Federico Trillo, simbolizaron la regeneración del partido de centro derecha que el caso Gürtel y Bárcenas se ha llevado por delante. 

Así, durante el fin de semana quedó de manifiesto que todo el trabajo del PP para vender recuperación económica, regeneración democrática e impulso ante un Congreso con fragmentación creciente ha quedado dilapidado. Ironías de la vida, su problema se llama Luis Bárcenas y Génova deberá hacer frente a dos procesos relacionados entre sí: La locuacidad de Bárcenas y su capacidad para demostrar sus afirmaciones desde el punto de vista mediático; y la propia evolución el proceso judicial, con las quinielas apuntando a que la vista sobre la primera pieza relativa al caso Gürtel comenzará casi al mismo tiempo que la campaña electoral de las generales. Entonces comprobaremos si, como ha ocurrido hasta ahora, la corrupción no se convierte en el asunto central que explica la pérdida de la confianza en las fuerzas políticas.

CODA. La reunión de los ‘populares’ sirvió para reafirmar cuál será la estrategia durante los próximos meses: Señalar que las opciones electorales pasarán por votar al PP o a Podemos, el partido que planteó en todos los discursos y al que hicieron referencia todos de forma más o menos indirecta. La carta Podemos, que ya puso sobre la mesa Pablo Iglesias al fijar la contienda en términos bipartidistas, se complementó con la reaparición de José María Aznar, cuyo discurso se puede entender como una enmienda a la totalidad a la acción de Gobierno de Mariano Rajoy, del que sugirió que se había desideologizado.

Por este motivo, se escucharon mensajes en torno al terrorismo (de ETA), a la responsabilidad personal frente a la corrupción (a pesar de que muchas de sus elecciones ocupan estos meses las portadas de todos los medios) y a favor de recuperar a su electorado descontento a base de cargar las tintas en el aspecto más conservador del PP:

Ésta va a ser una campaña electoral muy larga.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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