Alemania y el BCE amenazan con el “Grexit”

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El Parlamento griego votó anoche la moción de confianza al Gobierno de Alexis Tsipras, al que se apunta como el responsable de la posible salida de Grecia del euro, una situación derivada de la tensión acumulada desde que tomó posesión el gabinete griego.

Esta semana, la prima de riesgo supera los 1000 puntos básicos y la Bolsa de Atenas vuelve a registrar vaivenes alimentados por la inestabilidad. Estos días, la tónica dominante eran caídas de sus valores (sobre todo sus bancos), con abundante rumorología sobre la salida masiva de capitales del país. Se estima que hasta 15.000 millones han salido de Grecia desde que Syriza formó gobierno tras los comicios legislativos , lo que abunda en la tesis de que Atenas deberá asumir próximamente un corralito. Sin embargo, este martes la Bolsa de Atenas cerró con una subida del 7.98%, con la prima de riesgo en 1.008 puntos básicos, 82 puntos por debajo del valor registrado el lunes.

Anoche, el Parlamento de Atenas votó sí al término de un debate de tres días en el que el primer ministro presentó las líneas maestras de su programa, basado en dos ideas :

  • No dar marcha atrás a ninguna de sus promesas electorales y conseguir un nuevo acuerdo con los socios europeos, un asunto que será eje central de la reunión del Eurogrupo y del Consejo esta semana. Por este motivo, Tsipras volvió a mencionar unos planes urgentes de medidas, dirigidos a paliar el daño sobre los colectivos más afectados por la crisis: ayuda alimentaria, electricidad gratuita, pleno acceso a la sanidad, readmisión de los empleados públicos, la prohibición de los desahucios de primera vivienda y el restablecimiento paulatino del salario mínimo en 751 euros.
  • Solicitar tiempo a sus socios europeos y acreedores internacionales para elaborar un programa de reformas, petición sobre la que este lunes insistió el titular de Finanzas, Yanis Varufakis. Atenas insiste en vincular el pago de la deuda al crecimiento del país, y bajo esa premisa reclama alcanzar un acuerdo puente hasta la firma de un plan definitivo, en principio hasta junio.

Ésta es la conclusión de unas semanas en las que Atenas vuelve a ser la pieza central del juego que comenzó en la UE en 2009, con el fin de las reuniones internacionales para salvar el capitalismo, y que se tradujo en la plasmación de dos principios: La sacralización de la austeridad como principio rector de la economía y de la política europea; y la consideración de los Estados conflictivos como laboratorio de pruebas en los que escarmentar excesos cometidos durante los años de las vacas gordas.

Ésta es la secuencia del teatro que, según los expertos, plantea varias opciones: la salida de Grecia de la Euroza (el Grexit) ante la negativa de las partes a negociar un plan; que Atenas consiga más tiempo para aplicar su programa de reformas y proceder al pago de sus deudas (opción que en el momento de elaboración de este post se considera inviable por la posición de buena parte de los socios europeos, que temen un efecto contagio al sur de Europa); o que la UE acepte negociar un calendario distinto al actual aplicable a Grecia (y a otros países rescatados), lo que supondría, de facto, adoptar una salida distinta a la actual para salir de la crisis. Por ahora, todos los movimientos se dirigen a fijar el foco en la tensión entre las opciones 1 y 2:

  • El BCE decidió no aceptar bonos helenos como garantía en sus operaciones de refinanciación, en lo que se interpreta como una advertencia al nuevo Gobierno griego para que llegue a un acuerdo con sus socios europeos. El anuncio del BCE supone que los cuatro bancos griegos sistémicos no podrán recaudar como hasta ahora dinero a un tipo del 0.05 %; lo deberán hacer a través del mecanismo urgente de provisión de liquidez (ELA), a un interés que ronda el 1.55 %, y el sistema de liquidez se revisarán además cada dos semanas. En la práctica, afecta a 3.500 millones de euros de deuda soberana y 25.000 millones de deuda emitida por los bancos pero avalada por los Gobiernos, y pone el serio riesgo la capacidad del Estado heleno para financiarse a partir del 28 de febrero.
  • Poco después, Die Welt publicó que el BCE está dispuesto a que los bancos griegos puedan pedir préstamos de urgencia por 60.000 millones de euros a través del Banco de Grecia.
  • El anuncio del BCE se interpreta como un órdago a Atenas para que pida el tercer rescate y continúe con la agenda de saneamiento de las cuentas públicas y reformas estructurales adheridos a dicho rescate. Hasta que se explicitó la posición del BCE y de Alemania, Atenas insistía en celebrar una conferencia que aborde el futuro de la deuda helena, con un objetivo: “si Grecia quiebra, nadie recuperará nada, tampoco Alemania”. Ésta fue la valoración del ministro adjunto griego de Reforma Administrativa, Yorgos Katrúgalos, que insistió en celebrar una conferencia sobre la deuda como la que se organizó en 1953 para el caso germano.
  • Tras el aviso del BCE, el titular de finanzas griego, Yanis Varufakis, se reunió con su homólogo alemán, Wolgang Schäuble. En una rueda de prensa conjunta, se confirmó la tensión entre los dos países que simbolizan los extremos de la pulsión de la construcción europea.
  • Schäuble reprochó a Syriza que realizara ofertas electorales con dinero de los acreedores internacionales (“Naturalmente hay que respetar la voluntad de los electores griegos, pero también hay que respetar la voluntad de los electores en otros países europeos”) y enmendó el aviso de Atenas de que no reconocía la legitimidad de la Troika: “Grecia debe seguir negociando con las tres instituciones, la CE, el BCE y el FMI; que forma parte de los que hemos acordado en los planes de ayuda”. El ministro alemán hizo un guiño a la reforma fiscal propuesta por Syriza (“Entendemos que los acomodados en Grecia tienen que pagar su parte, que se necesita una buena administración fiscal y una lucha contra la corrupción”) y ofreció ayuda de Berlín (“He reiterado mi oferta de dar toda la ayuda posible para crear una administración fiscal efectiva. Ya había hecho lo mismo con gobiernos anteriores pero lamentablemente no hemos llegado a poner ello en práctica”)
  • Por su parte, Varufakis aseguró buscar la comprensión alemana a las demandas griegas y apeló a la Historia para intentar ganarse un guiño, una tarea hasta el momento inútil: “Especialmente los alemanes pueden comprender que a una nación orgullosa no se la puede humillar tanto tiempo sin dejarle ver la luz al final del túnel”.
  • Este martes, tras la reunión del G20 en Estambul, el ministro alemán de Finanzas siguió exhibiendo el papel de poli malo que parece haber asumido en este asunto: “No se puede obligar a Grecia a aceptar un nuevo programa. Y si no lo quieren, pues nada. Pero entonces tampoco podrán pedir más negociaciones”.
  • Tras la decisión del BCE, se produjeron dos movimientos: Tsipras lanzó un mensaje de tranquilidad a los propietarios de depósitos al anunciar su garantía: “Aseguramos que los depósitos en los bancos griegos están completamente garantizados”. No es asunto menor si se tiene en cuenta que hay quien maneja que el 40% de los depósitos han sido retirados de los bancos griegos.
  • En Atenas, la ciudadanía mostró que está al lado del Gobierno de Syriza. Convocados por redes sociales,  7000 personas se concentraron ante la sede del Parlamento heleno para cerrar filas en torno al Gobierno y protestar contra lo que denominan “chantaje” europeo.

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  • Este martes, Alco publicó un sondeo que recoge que el 66% de los griegos apoya el programa del nuevo Gobierno de Alexis Tsipras y la táctica que está aplicando en las negociaciones con la UE (75 %). El apoyo al programa de Tsipras es del 92% entre los votantes de Syriza, del 97% entre los de Griegos independientes, el 88% de los de Amanecer Dorado, el 68% de los del PASOK, el 47% de los de To Potami, el 41% de los del KKE y el 31% de los electores de ND. En cuanto a la posición exhibida ante la UE, es apoyada por el 97% de votantes de AD, 96% de los de Syriza y 94% de los de Griegos Independientes. También la apoya el 73% de votantes del KKE, 69% de los de Pasok y To Potami y 41% de los de ND.

Ante los suyos, Tsipras insistió hace una semana en el rearme de la dignidad griega ante los acreedores internacionales, con afirmaciones como éstas:

  • “Todos pueden estar seguros de que este Gobierno hará lo que dice, lo que impone la historia de este país… Grecia tiene ya su propia voz y su propia capacidad de negociación”; “Respetaremos las reglas y pedimos a nuestros socios que respeten la democracia”
  • “Les pedimos que respeten la voluntad del pueblo de no continuar con un programa erróneo que tuvo como consecuencia la pérdida del 25 % del PIB, el aumento de la deuda a casi el 180 % del PIB, llevó a que un millón y medio de personas perdieran su trabajo y la población se empobreciera”
  • “La democracia griega no se chantajea, porque tampoco en Europa la democracia puede ser chantajeada”
  • “Los griegos hicieron su elección (en las elecciones del 25 de enero). No hay posibilidad de volver a los años difíciles”.
  • Y un aviso: “Grecia ya no aceptará más órdenes, especialmente órdenes recibidas por correo electrónico. Grecia ya no es el socio miserable que escucha las lecciones para hacer sus deberes. Grecia tiene su propia voz”

Por si no fuera suficiente la tensión que se vive en la Eurozona, que sigue sin abordar si está dispuesto a asumir las consecuencias políticas de dejar caer a un Estado, y con la crisis de Ucrania en las puertas, el titular de Defensa griego, Panos Kamenos, de la cuota del partido Griegos Independientes, avanzó que el Ejecutivo contempla la posibilidad de buscar créditos en Rusia, China o EEUU en caso de que no llegue a ningún acuerdo con sus socios europeos sobre un acuerdo que sustituya al actual programa de rescate.

En 2007, la crisis financiera de extendió desde EEUU a todo el corazón del sistema. Afrontamos el octavo año de gestión de la crisis -el sexto desde que el G20 renunció a su papel de coordinación mundial para salir de la crisis, dejando a los bloques económicos la autonomía para tomar las decisiones correspondientes-, Europa vuelve a retomar un debate que se planteó ya en 2009. Ironías de la vida, este debate lo provoca un país que no llega a 12 millones de habitantes y que supone menos del 2% del PIB de la Eurozona. El absurdo es de tal dimensión, que hasta el presidentes de EEUU, Barak Obama, lleva días pidiendo a la Eurozona que flexiblilice su postura con Atenas.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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