CIS: El desplome del bipartidismo según el voto decidido

El último barómetro del CIS ha confirmado a Podemos como segunda fuerza política en intención de voto, la primera en voto declarado, en línea con las estimaciones que recogen otras encuesta.

Ésta es la segunda vez en esta legislatura que la formación que lidera Pablo Iglesias aparece como la formación preferida de los votantes que ya tienen decidido su voto, tras la sorpresa del barómetro correspondiente al mes de octubre. Entonces, Podemos fue la opción favorita para el 17.6% de los ciudadanos, que aseguraban que ya tenían decidido que le darían su apoyo (frente al 14.3% que se pronunció así respecto al PSOE o el 11.7% correspondiente al PP).

Uno de los argumentos más recurrentes de los líderes de la formación al valorar las encuestas, en buena medida para contrarrestar una euforia que podría ignorar la enorme volatilidad que se recoge, es que las encuestas sirven para comprobar cuál es la tendencia y que muestran que el sistema de partidos (y político) ha sufrido una transformación que se materializa en un tripartidismo que, mes a mes, recogen los distintos institutos demoscópicos.

Este análisis es cierto pero esconde una realidad: Podemos es el efecto de una situación creada por la decepción del electorado ante las medidas adoptadas por el PSOE (durante la legislatura 2008-2011) y el PP (desde que entró en la Moncloa, en diciembre de 2011). Esta decepción ha pasado por distintas fases.

Primero, se plasmó en una pérdida de apoyo electoral a los partidos centrales del sistema de partidos desde la Transición, que pasaron de tener porcentajes de apoyo decidido superiores al 30% a la situación actual.

Así, conviene recordar que el PSOE tuvo en abril de 2008 un 36.9% de voto decidido (PP, 20.9%), apoyo que se mantuvo por encima del 20% hasta julio de 2009 (cuando cayó al 20.8%), con repuntes en los primeros barómetros del CIS que recogieron el impacto de las medidas económicas del Gobierno de Rajoy (20.8% en abril de 2012).

En el caso del PP, en enero de 2012 mantenía un 30% de voto decidido, un porcentaje que cayó al 15.8% un año después (tras el impacto de las medidas economices) y al 12..5% en abril de ese año (cuando a los problemas de su política económica se sumó la gestión del caso Bárcenas)

Así, parece demostrado que el hundimiento del apoyo directo a PP y PSOE se tradujo en un aumento del voto no declarado y en el apoyo moderado a IU y UPyD, hasta julio de 2014, cuando se producen dos dinámicas:

  • Irrumpe Podemos con un porcentaje de voto decidido similar al que hoy tienen PSOE y PP, confirmándose como la sorpresa de la temporada.
  • Y se reduce de manera considerable en voto no declarado, que pasa del 50.1% en abril de 2014 (y eso a pesar de la tensión electoral de las elecciones al PE) al 45.7% durante julio, porcentaje que ha ido cayendo hasta el 41.4% actual (-8.7 puntos en apenas medio año).

Estos son los datos que hemos recopilado de los barómetros del CIS con intención de voto desde el mes posterior a la victoria del PSOE en las generales de 2008 y hasta la actualidad, centrándonos en dos datos: El voto directo a las formaciones de implantación estatal (PSOE, PP, IU y UPyD desde el inicio, y Podemos desde julio de 2014)  y el voto no declarado, incluyendo en ese porcentaje el voto nulo, el voto en blanco, la abstención y las respuestas no sé/no contesta que recogen los distintos barómetros del CIS publicados desde entonces:

CapturaIDVCIS

Durante esta legislatura, el apoyo a las fuerzas centrales del sistema de partidos (PP y PSOE) se hundió, sobre todo en el arranque de 2013, cuando a los votantes del PSOE decepcionados se les sumaron los electores del PP contrarios a la puesta en marcha de medidas contrarias a su programa electoral.

Desde ese momento, asistimos a dos constantes, no necesariamente contradictorias: El apoyo moderado a otras fuerzas estatales, particularmente IU y UPyD, que emergían como una suerte de partidos bisagra ante la fragmentación parlamentaria derivada de la pérdida de apoyos hacia el PSOE y el PP; y el aumento del voto no declarado, entendiendo como tal a los votantes que manifestaban que votarían en blanco, nulo, que se abstendrían o que se negaban a responder al voto directo.

Este porcentaje de voto, que comenzó siendo del 30% en abril de 2008 (un mes después de la victoria en las urnas del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero), se disparó en porcentaje en momentos concretos de la vida del Gobierno socialista y del ‘popular’. Así, el voto no declarado era más del 40% tras el giro a la política económica anunciada por el Gobierno socialista en mayo de 2010, se disparó por encima del 45% durante el verano de 2012 (con la aprobación de medidas como la del decretazo) y rozó el 50% en enero de 2013, es decir, cuando ya comenzaron a filtrarse las informaciones sobre los llamados Papeles de Bárcenas.

Así, en julio de 2012, el apoyo directo a PP y PSOE bajó del 20% por primera vez en la serie que hemos tomado como referencia (y que arranca con la segunda victoria en las urnas del PSOE de Zapatero), una constante que se ha ido agudizando hasta la actualidad, cuando el apoyo directo a PP y PSOE apenas supera el 12% de voto decidido.

Este argumento coincide con la evidencia de que, desde abril de 2013, el porcentaje de voto no declarado se mantuvo por encima del 50% hasta julio de 2014, cuando bajó al 45.7%. No es casualidad que fuera ése el primer barómetro que recogiera la intención de voto a Podemos, que obtenía un 11.9% de voto decidido, -7.4 puntos respecto al porcentaje que, según el último barómetro, ya tiene claro la dirección de su voto en las próximas elecciones generales.

El análisis de los datos apoya la transformación del sistema político español desdé el bipartidismo imperfecto al tripartidismo, una conclusión que avanzan los datos sobre voto decidido y que falta que se confirmen en las urnas. Sea como fuere, parece que Podemos ha venido a ocupar por el momento el espacio de la decepción ante la política tradicional, como confirman los porcentajes que reciben PSOE y PP pero también las fuerzas políticas que estaban llamadas a participar del cambio antes de la irrupción de Podemos. Como suele repetir Carolina Bescansa, tendencias.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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