Europa, Grecia y el juego del gallina

El juego del gallina fue popularizado en la película Rebelde sin causa. El personaje que interpreta James Dean protagoniza una carrera de coches en la que sólo hay una regla: Quien antes de desvíe de la trayectoria que conduce al choque de coches del contrario pierde y es humillado por su cobardía. El juego del gallina, en teoría de juegos, tiene una traslación directa: En una situación entendida como una competición de dos, quien antes se asuste y ceda, pierde.

Desde que Syriza ganó las elecciones en Grecia y formó un gobierno de salvación social con la única idea de renegociar las condiciones impuestas al país a cambio de los dos rescates solicitados por valor de 240.000 millones, la UE y Atenas han decidido mantener un pulso que tuvo este lunes la confirmación más clara en la reunión del Eurogrupo, la segunda en pocos días que se centró en la situación económica griega. A estas alturas, muchos aventuran que Grecia está más cerca de la salida del euro, una decisión que tendría consecuencias directas en el germen de proyecto europeo que quiere jugar la UE en el mundo.

Este lunes, después de tres horas de reunión, los ministros de Economía de la UE y los responsables de las instituciones financieras de la UE (Eurogrupo y BCE) se levantaron de la silla con una tarea encomendada al titular de Economía griego: Un plazo, hasta el viernes, para que Grecia prolongue el rescate financiero que ofrece la UE.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, puso voz a la posición de los 17 estados miembros de la Eurozona: “Espero que pidan una extensión del programa y, una vez que lo hagan, podemos permitir flexibilidad dentro del programa. Ellos pueden introducir sus prioridades políticas y por supuesto nosotros miraremos si el programa sigue encarrilado, pero ese es el camino a seguir”. Uno a uno, todos los ministros de Finanzas de la zona euro han repetido este argumento.

Se fija esta condición -que implica que el Gobierno de Tsipras se comprometa a seguir aplicando las recetas recogidas en el memorándum de entendimiento firmado por el ex primer ministro, Antonis Samarás- a cambio de flexibilizar las condiciones impuestas por la Troika, que se traducen en un mayor sufrimiento hacia la población a cambio de un calendario de devolución de los préstamos sin quita. que evite la suspensión de pagos y prolongar la fuga de capitales que se registra desde que Antonis Samarás adelantó las elecciones legislativas.

Eso explica por qué el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, insistiera este martes: “Vamos a continuar reflexionando para mejorar las oportunidades, y en realidad para conseguir un muy buen acuerdo para el europeo medio, no para el griego medio, no para el holandés medio, no para el alemán medio”.

Atenasfeb2015

Manifestación celebrada el domingo en Atenas. Autor: Yannis Behrakis

La respuesta de las autoridades griegas, que recibe un apoyo diario en las calles de Atenas en forma de manifestaciones multitudinarias para que rompa con la Troika, fue contundente: Grecia quiere una “solución honorable”  y avisa de que “en la historia de la Unión Europea nada bueno ha surgido de los ultimátum”. Sin embargo, el castigo sobre los bancos griegos continúa, con la Bolsa de Atenas despeñándose y la prima de riesgo por encima de los 1000 puntos básicos.

En un artículo publicado en The New York Times, Varoufakis deja claras tres ideas de cara a una negociación que, sostiene, dará un buen resultado en 48 horas: “Estamos listos y dispuestos a hacer lo que sea necesario para llegar a un acuerdo en los próximos dos días”:

  • Las líneas que hemos presentado como rojas no se cruzarán. De lo contrario, no serían auténticamente rojas, sino simplemente un farol
  • Desistiremos, sean cuales sean las consecuencias, de acuerdos que son equivocados para Grecia y equivocados para Europa. El juego de ‘extender y pretender’ que empezó después de que la deuda pública de Grecia se convirtiera en impagable en 2010 terminará
  • No más préstamos, no hasta que tengamos un plan creíble para hacer crecer la economía con el fin de devolver estos créditos, ayudar a la clase media a ponerse de nuevo en pie y hacer frente a la espantosa crisis humanitaria. No más programas de ‘reformas’ que se dirigen a los pensionistas pobres y a las farmacias familiares, dejando sin tocar la corrupción a gran escala.

El Gobierno de Atenas insiste negociar un crédito puente y un nuevo “contrato” con condiciones presupuestaria más suaves y realistas, que entraría en vigor en agosto, y que vincularía pago a los acreedores internacionales con crecimiento económico. Se trata de revertir la situación creada por la aplicación de las recetas actuales sobre Grecia, que ha supuesto que la tasa de desempleo se mantenga en el 25%, una caída del PIB del 22% desde 2009 y un aumento del 35% en la relación deuda–PIB. Según un sondeo publicado hace unos días, el 80% de la ciudadanía respalda las negociaciones de su gobierno en Bruselas al tiempo que manifiestan su interés en seguir en el euro.

Sin embargo, el supuesto defendido por las autoridades griegas es inasumible por los países que más protagonismo han alcanzado en términos de defensa del rigor presupuestario (Alemania, Finlandia, Países Bajos singularmente).Tampoco en los países que celebran durante este año elecciones legislativas y presidenciales (como Reinó Unido, Portugal o España), en los que el asunto griego puede convertirse en un tema de campaña usado por la oposición a los poderes establecidos (laboristas, socialistas y socialistas/Podemos respectivamente).

Esta posición, además, comienza a revestirse de un argumentario que supone una interferencia directa en los asuntos nacionales de cada Estado miembro. Antes del inicio de la reunión del Eurogrupo, el titular de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, calentó el ambiente con unas declaraciones que están rozando la consideración de las elecciones como un problema cuando las urnas arrojan gobiernos que no gustan en las sedes del poder financiero europeo: “Me dan lástima los griegos, porque han elegido un Gobierno que hasta ahora se ha comportado de manera irresponsable”.

CODA. Dice Joseph Stiglitz en este artículo: “Lo que es “inmoral” no es la reestructuración de la deuda, sino la ausencia de dicha reestructuración. No hay nada particularmente especial en lo que se refiere a los dilemas que Grecia  enfrenta hoy en día; muchos países han estado en la misma posición. Lo que hace que los problemas de Grecia sean más difícil de abordar es la estructura de la eurozona: la unión monetaria implica que los Estados miembros no pueden devaluar su moneda con el objetivo de salir de sus problemas; sin embargo, el mínimo de solidaridad europea que debe acompañar a esta pérdida de flexibilidad en cuanto a la aplicación de políticas simplemente no está presente”. No podemos estar más de acuerdo.

CODA 2.  Paul Mason (periodista) y Theopi Skarlatos (Love in the Time of Crisis) buscan financiación para poder realizar un documental sobre los 100 primeros días de gobierno de Syriza. El método: a través de Indiegogo

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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2 respuestas a Europa, Grecia y el juego del gallina

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