La UE profundiza su eje nacional

El papel de la UE como actor preferente en los acuerdos de pacificación de Ucrania llegaron en medio del pulso entre uno de sus socios, Grecia, y Estados e instituciones europeas, en una nueva reedición de algunos de los problemas que ha arrastrado tradicionalmente la construcción europea posterior a la Segunda Guerra Mundial: la pulsión entre el componente estatal frente a la construcción de un proyecto económico, con intenciones políticas, en un entorno mundial controlado por grandes actores (China, EEUU), un proceso agudizado desde los años ’90 y que hoy deja a Europa en un papel cada vez más irrelevante en la escena internacional.

En este contexto de construcción de lo que a menudo se conoce como “voz europea” nos encontramos, a menudo, con episodios que, sobre todo en la esfera económica, hunden el concepto de “lo europeo” para priorizar ejes nacionales en detrimento de una proyección de ciudadanía europea que parta de la consideración de que un problema en un Estado miembro se debería afrontar como un problema europeo y no exclusivamente como un problema griego.

Es decir, más enseñanzas de la posición de EEUU en relación a la quiebra del estado de California [con el impacto en la quiebra de otra decena de ciudades] y menos componente estatal, salvo que se asuma de una vez que la UE es una estructura puramente económica y que entre sus intereses no figura constituirse como actor político unitario.

El caso de Grecia, sobre todo por su concepción de David contra Goliat, está siendo un ejemplo de manual a propósito de la debilidad de un proyecto político europeo. Su mayor debilidad es el vínculo extremo a los resultados contables de unas políticas acordadas por organismos que presenta importantes carencias democráticas (como  pone de manifiesto que muchas de las decisiones se adopten en el Consejo Europeo, en detrimento de la Comisión Europea y, sobre todo, del PE)y que son ejecutadas por instituciones que carecen de la menor legitimidad política (como el BCE o el FMI).

Sin embargo, lo peor de los episodios que estamos viendo desde que Syriza ganó las elecciones y formó un gobierno que planteó, desde su origen, cambiar las reglas de juego que habían regido las relaciones entre Grecia y sus socios europeos desde que Atenas solicitó el primer rescate, en 2009, son los mensajes que acompañan la acción política.

Ya hemos hablado profusamente de los discursos que tanto el primer ministro griego, Alexis Tsipras, como su ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, se encontraron en la gira europea que ambos protagonizaron con los países centrales de la construcción europea, con especial mención a la ausencia de España en esa agenda, y eso a pesar de que Grecia, con su contribución al 2% de la economía de la Eurozona, está jugando el papel que le hubiera correspondido asumir a Madrid en 2010.

Hemos visto cómo la posición aparentemente dispuesta de Francia e Italia se tornó en un muro cuando llegó el momento del encuentro con Alemania y el BCE, algo que se repitió en la reunión del Eurogrupo de hace una semana, que volvió a insistir en que Atenas solicite una prórroga del actual rescate a Grecia, que vence el próximo 28 de febrero. Un día después, tras la reunión del Consejo Europeo, Tsipras incluso llegó a solicitar a Mariano Rajoy que no vinculara a Grecia en sus “preocupaciones” nacionales, un mensaje muy explícito al interés de Madrid de adoptar un mensaje de fuerza pensando en el impacto que su posición puede tener en las expectativas electorales de Podemos.

Hace unos días, el vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, a la sazón líder del SPD, volvió a confirmar que la prioridad de la socialdemocracia alemana no pasa por la solidaridad europea o de clase, sino por el eje nacional. Gabriel aseguró que Grecia no ha sido víctima de la UE y de la troika, sino de sus propias élites: “El nuevo gobierno griego se comporta como si su país fuera víctima de la UE y de la troika. Eso es falso. Grecia ha sido víctima de sus propias élites políticas y económicas. Ellas saquearon el país”.

A Gabriel le faltó añadir que con la aquiescencia de la UE, que dirigió la mirada a otro lado ante el maquillaje de las cuentas griegas para facilitar su incorporación en el euro, una UE que también silbó al cielo cuando Alemania mostró desequilibrios estructurales en el Pacto de estabilidad que, por cierto, cuyo cumplimiento parece haber pasado a un segundo plano en los últimos años. Como se ignora habitualmente la configuración del sur del continente como la Florida europea, Estados que, con procesos de desindustrialización traumáticos, se convirtieron en económicas de servicios, volcadas exclusivamente al turismo, como pone en evidencia los datos que registran países como España o la propia Grecia.

En este contexto, parece que se ha implantado la idea de que el norte de Europa está compuesto por países serios, productivos desde el punto de vista económico y estables desde una perspectiva social frente a un sur que dilapida recursos y que muestra incapacidad para buscar su propio destino, un discurso que sorprendentemente adopta el Gobierno español en relación a Grecia: si España no hubiese prestado 32.744 millones de euros a Grecia podrían haber subido las prestaciones por desempleo un 50% o aumentar las pensiones un 38% [un argumento basado en falacias: España prestó a Grecia 26.000 millones, según confirmó Guindos: 7000 de forma directa y el resto en forma de créditos].

Por lo tanto, y puesto que países como España, Italia, Grecia, Chipre o Malta son concebidos exclusivamente como lugares que rodean la consideración de paraíso fiscal (como Chipre) o a los que acudir de veraneo o jubilación (por clima, bajos precios y personal superespecializado) desde aquí proponemos que extraigamos beneficio de nuestra ventaja competitiva. Así, deberíamos aplicar el factor nacional que comienza a ser la forma de actuar en la UE y deberíamos hacerlo sobre una de las políticas económicas que todavía están bajo control estatal, la política fiscal:

  • Impuestos sobre el turismo procedente del centro y norte de Europa (de la misma manera que en esos países se adoptan leyes para expulsar a los trabajadores comunitarios que no consigan empleo en un periodo concreto)
  • Tasas especiales por la compra de viviendas en zonas costeras o de especial foco de atracción al capital extranjero (como Barcelona o Madrid).

Todavía hablamos de un imposible, sobre todo con un Gobierno que parece haber asumido el papel de Alemania y Finlandia, a pesar de haber tenido que ser rescatado en el verano de 2012. Sin embargo, tal vez ha llegado el momento de reflexionar y tomar medidas para potenciar los recursos que tenemos y que nos hacen tan atractivos para el ocio de los ciudadanos de media Europa.

CODA. Este viernes se vuelve a reunir el Eurogrupo para abordar, de forma monográfica, la situación económica y política griega. Este miércoles, el Gobierno de Tsipras hizo pública la documentación remitida al Eurogrupo, que está sirviendo de base para alcanzar un acuerdo, y la carta que el ministro de Finanzas griego ha remitido a sus socios.

El jueves, Atenas dijo que aceptaría la prolongación del segundo rescate, que concluye el 28  de febrero, durante seis meses más: Ofrecen equilibrio presupuestario y no adoptar decisiones de manera unilateral, con la condición de que los socios europeos flexibilicen algunas de las condiciones impuestas (sobre todo las relativas a la bajada de pensiones, subida del IVA y ejecución de desahucios).

La respuesta llegó, como en toda esta crisis, desde Alemania. Un portavoz de Schäuble rechazó la propuesta que Grecia fijó en una carta porque, a su juicio, no aportaba una solución substancial al problema de base de la economía griega, que pasa porque cumpla con los acuerdos firmados por el Gobierno de Samarás.

Este jueves se filtró que países como Francia o Italia, que participan activamente en las conversaciones, entendieron que la propuesta de Atenas es un avance mientras que el ministro de Economía germano manifestaba públicamente su discrepancia con la postura de Schäuble respecto a Atenas, en lo que podría ser el origen de una crisis de gobierno en la gran coalición que gobierna Alemania.

Para concluir el vodevil, el presidente de la CE, Juncker, filosofó  sobre la falta de tacto con la dignidad de los pueblos que tuvieron las instituciones europeas en relación a los países rescatados mientras Luis de Guindos se comporta como si España fuera Finlandia y no hubiera recibido dinero procedente de otros ciudadanos europeos.

La reunión del Eurogrupo arranca a las 15 horas. Veremos.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Esta entrada fue publicada en Grecia, Ucrania, UE. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s