Último DEN de la legislatura, con el foco puesto fuera del Congreso

Un día después del terremoto de 5.4 grados registrado en Albacete pero sentido en amplias zonas del país, arranca en el Congreso de los diputados la cita anual en la que se disecciona la situación social, política y económica y que, chiste fácil, puede anticipar el seísmo que se confirmará en las próximas citas electorales, con un cambio del sistema político y de partidos instaurado tras la restauración democrática.

Afrontamos el último Debate sobre el estado de la nación de esta legislatura, que se asume con una particularidad: Asistiremos al desarrollo habitual de los discursos por parte del Gobierno y de la oposición, cuyos mensajes quedarán cortos ante la ausencia de Podemos, que se ha constituido como el actor fundamental sobre el que pivota la vida política y mediática del país desde hace meses.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, abrirá un debate que, según ha filtrado el PP, se centrará en vender los datos de la recuperación económica, aupado por la mejora de las previsiones de los organismos internacionales, sobre todo en relación al crecimiento del PIB, y con el recuerdo de César Alierta, que en un alarde de optimismo aseguró que en 2018 la tasa de paro se reducirá al 8% (es decir, el porcentaje que había en España en 2007 antes del impacto de la crisis).

Estos mensajes en torno a la recuperación económica se completarán con la idea de que sólo el PP tiene fuerza y unidad suficiente para garantizar la estabilidad de un país que se encamina hacia una fragmentación parlamentaria creciente, como se pone de manifiesto con el descubrimiento de las expectativas de voto de C’s por parte de los medios de información general que se realizan desde Madrid.

Enfrente, Rajoy se encontrará con el líder del principal partido de la oposición, que no afronta precisamente su mejor momento. Tras el golpe de autoridad que dio con la destitución de Tomás Gómez, un mensaje que, según las malas lenguas, se dirigió expresamente a quienes están maniobrando en su partido contra su liderazgo, Pedro Sánchez apenas ha tenido tiempo de recuperar cierto pulso tras la citación de Manuel Chaves y José Antonio Griñán para declarar en el TS por su presunta implicación en el caso de los ERE y que puso en evidencia la falta de un mensaje claro por parte del partido.

Es evidente que Sánchez no acude fuerte a este cita debido a varias circunstancias que nos limitamos a apuntar:

  •  Por la crisis permanente que sacude al PSOE desde hace años y que se ha agudizado en las últimas semanas a propósito de las críticas cada vez más públicas de federaciones como la andaluza. También por el cuestionamiento de su liderazgo.
  • Por un diseño errático de na política de comunicación en torno a los problemas que a diario salpican las agendas de los partidos. En relación a los casos de corrupción, el martes evidenció que no había un mensaje claro hasta horas después de conocerse la noticia, por lo que la consecuencia directa es que dejó un margen muy amplio para poner el acento en las contradicciones en los discursos esgrimidos y para derrumbar la imagen de limpieza que el partido ha trabajado por trasladar durante estos meses
  • Por los mensajes contradictorios sobre casi todos los asuntos de actualidad: Ahí están las referencias de Sánchez sobre los datos macroeconómicos (da por cierta la recuperación para luego matizar que no ha llegado a todos y para concluir al final que busca una recuperación justa); la dificultad de apoyar un pacto contra el terrorismo de corte yihadista (con mensajes contradictorios en torno a la posibilidad de firmar nuevos pactos); o sobre cómo elegirá la gestora del PSM al cabeza de lista del partido para las elecciones autonómicas de mayo (y que se centró en si habría primarias o no).

Ambos ejecutarán el espectáculo que se espera de ellos aunque la atención estará puesta fuera del Congreso, sobre todo después de que Pablo Iglesias se autonombrara jefe de la oposición y anunciara que dará la réplica a Rajoy en un acto, abierto al público el miércoles. Según ha filtrado Podemos, Iglesias optará por dar un mitin en el que hablará de su “proyecto de país”, que contrapondrá al modelo que defenderá el PP en las Cortes, en una nueva confirmación de que Podemos ya actúa, de facto, como el principal partido de la oposición.

A la espera de ver si C’s plantea un movimiento similar, ya anticipamos que la atención se dirigirá a Podemos, uno de los actores políticos que más clara tiene su estrategia y que no tiene reparo en ponerla en marcha, aunque eso suponga dejar en un lugar secundario la cita anual del parlamentarismo español. Cuando finalice el Debate, ya podremos hablar abiertamente del arranque de la precampaña electoral que concluirá en las elecciones generales.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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