DEN2015 (y II): Sánchez sale reforzado con la ayuda de Rajoy

Afrontamos el inicio del debate del estado de la nación (DEN) este año con la sensación de que era irrelevante el desarrollo de la contienda dialéctica tradicional entre el presidente del Gobierno y el líder del principal partido de la oposición porque la distribución de fuerzas cambiará si de confirma la entrada en el Parlamento de Podemos y Ciudadanos.

Sí había cierto consenso en que Pedro Sánchez se jugaba más que Mariano Rajoy en el día de ayer, de manera que su intervención en el Debate pasaba por ser la prueba de fuego necesaria para afianzar su liderazgo interno tras el golpe de mano ejercido ante el PSM. En ese sentido, el líder del PSOE puede salir satisfecho por dos motivos:

  • Porque su discurso no fue la catástrofe que muchos presagiaban al calor de los problemas internos que ha manifestado el partido en las últimas semanas. La primera intervención fue muy digna y puso el acento en algunos de los problemas que tiene el PP para presentarse ante el electorado: las heridas de una recuperación que sólo ha llegado a las cifras macroeconómicas pero que dejan detrás de sí una estela de precariedad laboral, desigualdad y aumento de la pobreza. Hechos difícilmente rebatibles como confirmó la réplica de  Mariano Rajoy.
  • Porque su discurso demostró estar más pegado a las cifras y problemas que maneja la calle, lo que le permitía no desconectar del todo con una parte del electorado que sigue muy enfadado con el PSOE por el giro que dio a su política económica en mayo de 2010 y a la que no le duelen prendas en equiparar al PSOE con el PP. Tanto las heridas de la crisis como la mención a la corrupción como asunto vehicular de la gestión del Gobierno ‘popular’ son temas recurrentes en las conversaciones de la gente común y, por supuesto, de las agendas mediáticas, por que Sánchez pareció más pegado a la realidad que el país de las maravillas que relató Rajoy.

El presidente del Gobierno acudía al Congreso con la tarea de dirigirse a su electorado para vender que los sacrificios habían merecido la pena y que el país pudo salir de la crisis por sus méritos propios (algo que, como sabemos, es irreal si se revisan los acontecimientos del verano de 2012). Así, desplegó un discurso muy centrado en que todo había sido justificado (por la herencia recibida), que fue doloroso aplicar las recetas dictadas pero que fue necesario. Así, trasladó la idea de que todo está listo para volver a ser la potencia económica que un día nos creímos que éramos.

  • En ese relato no faltaron guiños a la política social que, según Rajoy, ya se podía hacer gracias a la buena salud del sistema financiero, con algunas menciones indirectas incluso al eslogan de Podemos, “claro que se puede”, la bestia negra que planeó, sin mencionarla, sobre su intervención inicial. Aún tenemos dudas sobre cómo se puede defender la posibilidad de aprobar una suerte de dación en pago ahora, en año electoral, tras rechazarlo reiteradamente con anterioridad, y su vínculo con la recuperación económica, pero mucho nos tememos que quedará como una duda sin resolver.
  • Rajoy tenía como objetivo conectar con su base electoral y con ese electorado de centro que estaría encontrando acomodo en opciones como C’s. Es muy probable que Rajoy convenciera a los suyos y que una parte estará muy orgullosa del tono y las formas empleadas contra el secretario general del PSOE, al que tachó de “patético” y pidió que no volviera a subir a la tribuno del Congreso. Sin embargo, dudamos y mucho de que haya ganado un voto más,  en buena medida por su incapacidad de hacer autocrítica pero, sobre todo, por la soberbia desplegada contra sus adversarios parlamentarios (en especial contra Pedro Sánchez, Alberto Garzón y Rosa Díez).

Se señala, a menudo, que Rajoy es un dirigente previsible, una afirmación que queda en suspenso si pensamos en la gestión de la reforma de la Ley del aborto, en la estrategia que se siguió en torno al caso Bárcenas o en los relevos elegidos para hacer sus cambios de Gobierno. Tampoco pareció previsible este martes, cuando todo parece indicar que perdió los nervios y lo hizo, precisamente, con uno de los políticos con los que había mostrado mayor cercanía, como atestigua la firma del pacto contra el terrorismo yihadista hace menos de un mes.

Cabe la posibilidad de que el enfado visible de Rajoy fuera teatro y que, en realidad, tanto él como Sánchez buscaran la escenificación de lo que todavía hoy es una realidad: el PSOE es el principal partido de la oposición y Pedro Sánchez es su líder y, por lo tanto, en principal interlocutor del Gobierno. Tras el insulto de Rajoy, Sánchez se consolida como un adversario real y necesario si se quiere apuntalar el sistema que salió de la Transición política con los actores que han protagonizado la escena desde entonces.

Así, podemos decir que no hubo un claro vencedor del Debate de este año, aunque sí se puede constatar que Rajoy lo perdió por el exabrupto de sus réplicas a Sánchez. Sin embargo, nos queda la sensación de un análisis incompleto de la realidad porque lo que se vio este martes en el Congreso de los diputados encerraba una paradoja: A pesar de que todo era igual que en años anteriores (misma cobertura mediática, mismas anécdotas y mismas valoraciones), todo el mundo tenía la sensación de que faltaban buena parte de los actores principales de la historia que se estaba contando en la tribuna. Y es algo que no había ocurrido en ningún cita de este tipo.

Este miércoles, Pablo Iglesias dará la réplica a Rajoy en un mitin. Quizás entonces podamos tener un retrato más ajustado a la realidad del que se vio este martes, con líderes muy quemados (Rajoy o Duran i Lleida) enfrente de otros recién llegados a los que les faltaba experiencia para lograr, aunque fuera, un nivel de altura parlamentaria razonable.

CODA. Antonio Maestre, periodista que cubría el DEN para La Marea grabó a Celia Villalobos, vicepresidenta del Congreso, jugando al Candy crash en su tablet mientras Mariano Rajoy respondía a la réplica de Joan Coscubiela,  uno de los portavoces de la Izquierda Plural. Villalobos, que en ese momento presidía la sesión, negó que fuera así, aunque el vídeo confirma que su atención no estaba puesta precisamente en el debate.

Ante las evidencias, este miércoles, el presidente del Congreso afeó esta conducta a Villalobos mientras su compañera Dolors Montserrat defendió a la vicepresidenta del Congreso porque “hay personas que podemos hacer dos cosas a la vez”. Una muestra más de políticos que viven en una realidad paralela y que ignoran las implicaciones que este comportamiento tendría en la empresa privada.

CODA 2. Aprovechando la coyuntura del DEN, el BOE número 47, sección I, página 15739 y ss publicó los términos del Acuerdo entre el Estado y la Santa Sede para garantizar la enseñanza de religión a los alumnos de Educación Primaria y Secundaria obligatoria que lo soliciten, con afirmaciones como éstas:

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En España, país aconfesional según la sacrosanta Constitución.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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