Obama se la juega en política exterior: Acuerdo con Irán

Nos fuimos de vacaciones con la vista puesta en el 31 de marzo, fecha límite para que el Grupo 5+1 (EEUU, Reino Unido, Rusia, China, Francia y Alemania) y la República Islámica cerraran las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. La noche del jueves, se confirmó la noticia: Por primera vez desde 1979, y tras 12 años de desencuentros directos, se produce un deshielo en las relaciones entre EEUU e Irán y se alcanzaba un acuerdo cuyos principios definitivos se conocerán el próximo 30 de junio.

Hasta el momento, éstos son algunos de los puntos del acuerdo preliminar filtrados:

  • El acuerdo prevé que el programa de enriquecimiento de uranio sea limitado y supervisado por un periodo de hasta 25 años por parte del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que tendrá acceso regular a todas las instalaciones nucleares del país.
  • Dos tercios de las capacidades de enriquecimiento de uranio deberán estar bajo permanente supervisión durante los primeros 10 años del acuerdo
  • El 95% de uranio ya producido por Irán deberá ser diluido o enviado al exterior. Esto permitirá levantar las sanciones económicas y diplomáticas que recae sobre Irán
  • Irán se compromete a no enriquecer uranio por encima del 4% durante al menos 15 años.
  • Sólo habrá una planta de enriquecimiento en Irán: la de Natanz. La instalación subterránea de Fordo será convertida en un centro científico civil. Todas las centrifugadoras y los equipos de enriquecimiento retirados de Fordo y Natanz estarán bajo la vigilancia del OIEA
  • Se establecerá un mecanismo para supervisar el suministro, la venta o la transferencia a Irán de ciertos materiales de doble uso, civil y militar, como medida adicional de transparencia.
  • Teherán se compromete a no construir ninguna infraestructura con el propósito de enriquecer uranio durante 15 años. También reducirá a 6.104 centrifugadoras sobre las 19.000 que tenía. De ellos, 060 podrán enriquecer uranio en los primeros 10 años.
  • Se rediseñará y remodelará un reactor de investigación de agua pesada en Arak, para que no produzca plutonio que pueda ser usado para alimentar un arma nuclear. El núcleo original del reactor, que habría permitido la producción de cantidades significativas de plutonio de uso militar, será destruido o retirado del país
  • Teherán se compromete a aplicar el Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación

Las reacciones de los principales del actores implicados en el acuerdo determinan a la perfección el estado de la región:

  • Irán: El ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, aseguró que el acuerdo permitirá que toda la comunidad internacional gane: “Antes estábamos en una situación en la que nadie se fiaba de nadie. Ahora (hemos conseguido una situación) en la que todo el mundo gana. A partir de ahora podemos avanzar y resolver los problemas”. Zarif fue recibido con muestras de júbilo por parte de la población civil, aunque no se pueden ignorar las críticas internas que durante meses se han producido en el interior del país por parte de los sectores más conservadores y partidarios de la línea belicista de Irán en la zona. El viernes, Rohaní aseguró que Irán mantendrá su promesa siempre que la otra parte haga lo propio: “Irán no hace trampas. No tenemos dos caras”, aseguró
  • EEUU: El presidente, Barak Obama, compareció en la Casa Blanca para señalar que el acuerdo con Irán era bueno y que cumplía con los objetivos, que pasan por impedir que Teherán pueda fabricar una bomba atómica. Obama, que defendió el acuerdo en aras de la seguridad del mundo entero, apuntó que la firma del pacto “no se basa en la confianza. Se basa en una verificación sin precedentes”. Apuntaló: “Si Irán miente, el mundo lo sabrá”.
  • Israel: La primera reacción de Tel Aviv fue la esperada. Yuval Steinitz, ministro de Asuntos de Inteligencia: “Las sonrisas en Lausana están desconectadas de la amarga realidad, en la que Irán rechaza hacer concesiones y sigue amenazando a Israel y el resto de países de Oriente Medio”.  En los días posteriores, el primer ministro electo, Benjamin Netanyahu, pidió que cualquier acuerdo eventual sobre el programa nuclear iraní incluya el reconocimiento de Israel por parte de Irán y aseguró que seguirá presionando para mejorar el acuerdo. .
    Aunque Barak Obama habló por teléfono con Netanyahu para transmitirle confianza en el acuerdo, las negociaciones con Irán vuelven a  poner en evidencia los desencuentros aparentes entre Tel Aviv y Washington, que antes tuvieron su reflejo en la discrepancia abierta, luego matizada, del primer ministro electo israelí  a la solución de los dos Estados que la Casa Blanca parece que patrocina en estos tiempos como vía de solución al conflicto palestino-israelí.

Según la agencia EFE,  varios países árabes ya mostraron su confianza en que el acuerdo ayude a alcanzar la seguridad, estabilidad y paz en la región:

  • En Siria, una fuente de alto rango del Ministerio de Exteriores calificó en un comunicado de “positivo” el pacto, que consideró como “una nueva contribución de la República Islámica de Irán a la vía para consolidar la paz y la seguridad internacional y disminuir la tensión en la región y el mundo”.
  • El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdelaziz, habría transmitido a Obama por teléfono que espera que un acuerdo final refuerce la seguridad y la estabilidad internacional y de la región.
  • En Líbano, el jefe del Parlamento, Nabih Berri, mantuvo que su país tiene mucho que ganar con dicho acuerdo, que calificó de “paso importante” hacia las soluciones de las crisis regionales; Hizbulá calificó el convenio de “logro histórico, resultado de la larga lucha del pueblo iraní, bajo la dirección sabia, consciente y valiente de sus líderes, que no renunciaron a los derechos de su pueblo frente a los poderes coloniales”.
  • En Irak, el ministro de AAEE, Ibrahim Al Yafari, celebró el acuerdo, que calificó de “importante”, y consideró que es “un paso hacia la paz en la región de Oriente Medio que se ha visto afectada en el último periodo por mucha inestabilidad”.

Fin a 12 años de desencuentros

El programa nuclear iraní se encontraba en el punto de mira de Occidente desde que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) apuntó a la posibilidad de que Teherán estuviera enriqueciendo uranio con fines militares.

En 2003, la OIEA confirmó que Irán había comenzado a producir uranio enriquecido con aplicaciones militares y civiles, un uso que varía según el grado de concentración. En 2005, poco antes de que Mahmud Ahmadineyad ganara las elecciones presidenciales, Teherán anunció que pondría en funcionamiento la conversión de uranio en la central de Isfahán, el inicio de un programa nuclear que se aceleró y que motivó que en 2007 comenzaran a imponerse sanciones sobre el país, tanto por parte de la UE como por el Consejo de Seguridad de la ONU.

A finales de 2011, la OIEA publica una lista concreta con posibles actividades nucleares militares de Irán, basada en “información creíble” que ha recibido de servicios de inteligencia, en enero de 2012 UE acordó el embargo de las importaciones de crudo iraní y, un mes después, la  OIEA advirtió que  Teherán ya tenía 110 kilos de uranio enriquecido casi hasta el 20 %, la mitad de la cantidad necesaria para fabricar una bomba nuclear.

La tensión entre Irán y Occidente, con el escenario de la guerra de Siria, Irak y Yemen, se disparó hasta que ganó las elecciones Hasán Rohaní, que se proyecta como un líder renovador. Su llegada al poder en Teherán coincidió con el ataque con armas químicas sobre población civil en Damasco el 21 de agosto de 2013. Habría causado 1.429 muertos y, aunque desde el principio se apuntó al régimen de Bachar al Asad como responsable, a día de hoy no hay confirmación oficial de la autoría.

El ataque con armas químicas dejó en evidencia a la comunidad internacional, que pasó de anunciar un ataque inminente sobre Siria a abandonar esa posibilidad. El fantasma de la guerra de Irak pesó sobre EEUU, un hecho que fue convenientemente aprovechado por Rusia y la propia Irán, que comenzó a proyectarse como una potencia regional.

Un mes después, se produjo la primera conversación entre los máximos mandatarios de Irán y EEUU desde que triunfó la Revolución islámica, en 1979. Barak Obama daba pistas de sus intenciones de realizar un giro a la política exterior tradicional de EEUU en la zona, un giro que llegó acompañado de la presentación en sociedad del Estado Islámico (IS), de la invitación oficial de la ONU para que Irán participara en las conversaciones de paz sobre Siria y de un empeoramiento de la situación en la zona, con la vista puesta en Irak, Siria y Yemen, cuya situación de inestabilidad ha derivado en una guerra civil abierta donde las potencias de la zona (Irán y Arabia Saudí) están jugándose la hegemonía de la zona.

¿EEUU apuesta por un nuevo socio en la zona?

El acuerdo con Irán, que ha liderado EEUU, vuelve a poner en evidencia el giro presidencial a la política exterior estadounidense desde el inicio de la Guerra Fría. Recordemos que hace unos meses Barak Obama también lideró el deshielo de las relaciones diplomáticas con Cuba, a pesar de la fuerte oposición de una parte del Congreso (también en las filas demócratas).

En el momento de elaboración de este post, las reacciones en EEUU se movieron en dos posiciones: Los republicanos pidieron más detalles sobre el acuerdo, al tiempo que se mostraron escépticos y solicitaron que se vote en el Congreso (donde tiene mayoría parlamentaria); otros se esforzaron en tranquilizar a Israel, socio preferente de la política exterior de EEUU desde los años 50 del siglo XX.

Sea como fuere, Obama parece empeñado en rediseñar en solitario el mapa geopolítico de Oriente Próximo, y estos movimientos sugieren un cambio de alianzas en esa zona del mundo [algo que ya se vio en la presencia de militares iraníes en la coalición que mantiene al Estado Islámico en los límites actuales].

En este puzle, quedan pendientes algunos interrogantes:

  • ¿Qué ocurrirá con Arabia Saudí, la otra potencia regional de la zona en clara confrontación con Irán? Por si alguien tiene alguna duda, lo que ocurre desde hace años en Siria o en Yemen evidencia las intenciones de ambos países por disputar en estos terrenos sus zonas de influencia futuras.
  • ¿Qué pasará con Siria? El acuerdo con Irán suscita cierto aire de ‘borrón y cuenta nueva’, una actitud que se pone de manifiesto tras la primavera árabe fracasada de Siria y la deriva de guerra civil, con intervención extranjera, que ha provocado la situación actual del país (con sus repercusiones en Líbano y Jordania).
  • ¿Preparados para una reacción de la población sunita de la región? La cara que Occidente conoce del sunismo desde 2001 es Al Qaeda y, desde hace un par de años, la campaña de propaganda que acompañan las acciones del Estado islámico. El acuerdo con Irán denota un intento de Occidente por, si no acercarse, sí rebajar las tensión con el país chíi por antonomasia. Si tenemos en cuenta el conflicto abierto en las dos corrientes del Islam, que pasa por ser el retrato de las guerras en marcha en la zona, se podría esperar una muestra de la discrepancia sunita al acuerdo [en la línea de la respuesta a la represión de Asad durante la primavera árabe].  Esta posibilidad queda en entredicho si tenemos en cuenta la desunión habitual de los países árabes, aunque merece la pena no descartarla del todo.

En este contexto, y según los datos filtrados, parece que el gran vencedor del acuerdo es Irán, que en 15-25 años podrán retomar el uso que desee dar a su programa nuclear. De ahí que no sea descabellado pensar en que podría formar parte del acuerdo un compromiso oficioso que pase por dejar de prestar ayuda a Asad -o directamente dejarlo caer-, al tiempo que se podrían estar rediseñando las líneas geopolíticas de los próximos años, limitando el carácter expansionista de las dos potencias regionales en liza.

CODA. The New York Times publicó un buen resumen de los hitos del programa nuclear iraní en los últimos 50 años. Como es habitual, se pone el acento en las fechas más recientes pero merece la pena echarle un vistazo. También resulta interesante comprobar el giro de medios como el Foreign Policy, que muestra un optimismo moderado hacia los puntos acordados. Increíble pero cierto.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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