El PP sacrifica a Rato

Poco antes de las 20 horas, a punto para que los informativos pudieran conectar en directo con la noticia, Rodrigo Rato fue detenido por un presunto delito de alzamiento de bienes, fraude y blanqueo de capitales.

Rato

 Javier Soriano/AFP

Su detención era la consecuencia lógica tras conocerse que funcionarios del Servicio de Aduanas de la Agencia Tributaria, dependiente del Ministerio de Hacienda, habían llegado al filo de las 17 horas a su domicilio de Madrid. Tras más de tres horas de registro, que se extendió también a su despacho particular y a otro despacho en Sotogrande, el exvicepresidente económico de José María Aznar salía detenido en mitad de una gran expectación de medios de comunicación, con hitos con el monográfico que el informativo nocturno de La Sexta realizó sobre esta noticia, a la que dedicó 44 minutos.

El vía crucis de Rato, cuyo nombre ya estaba hundido por su gestión de la salida de Bankia a Bolsa y, sobre todo, por el uso de las llamadas ‘tarjetas black’, se disparó esta semana, cuando Voz Populi publicó que el hombre que una vez fue elegido a suceder a José María Aznar se acogió en 2012 a la amnistía fiscal aprobada por el departamento que dirige Cristóbal Montoro, el titular de Hacienda que antes trabajó con el propio Rato durante los gobiernos de Aznar.

Poco después, fuentes del Gobierno confirmaban al diario El País la información, que parecía proceder de la Agencia Tributaria (y no del Ejecutivo expresamente) y aseguraban que había en marcha una investigación para dilucidar el origen del dinero regularizado. Ya comenzaba a circular la idea de que las informaciones procedían de una filtración de la que el departamento de Montoro no tenía ni idea (de la filración, se entiende), y que este asunto podía dinamitar la estrategia electoral de cara a los próximos comicios, habida cuenta de sus problemas con detalles como la ejemplaridad pública. Todo un “pata negra” del partido estaba implicado en un asunto muy feo y especialmente hiriente si tenemos en cuenta que estamos en plena campaña de declaración de la renta y del IVA.

El miércoles, el Gobierno tuvo que confirmar que había en marcha una investigación contra Rato por este motivo, en un intento de frenar la última fuga en la credibilidad del Ejecutivo. Se estaría investigando el dinero regularizado por el ex vicepresidente económico de Aznar, ex director gerente de FMI y presidente de Bankia, que podría parecer de una fortuna familiar que hasta 2012 permaneció opaca. El interesado filtró a algunos medios que no ha tenido ni tiene dinero en paraísos fiscales y que desconoce si hay en marcha una investigación del Servicio de Prevención del Blanqueo.

Ante el aluvión de informaciones, el PSOE solicitó la dimisión de Montoro, que respondió que no podía dar información en ningún contribuyente (aunque sí lo hizo en el caso de Monedero o Pujol), mientras defendió que se está investigando a todo el mundo, al margen de la hoja de servicios que cada uno hubiera prestado -se entiende que en el PP-. Tras conocerse la detención de Rato, los socialistas y otros partidos de la oposición reclamaron una comisión de investigación parlamentaria en la que se pueda conocer la lista de evasores que regularizaron su dinero con la amnistía fiscal de Montoro en 2012.

Una operación que levanta suspicacias

La presión sobre Montoro podría explicar también el giro que habría dado la situación, con una detención que habría levantado las suspicacias de la Fiscalía Anticorrupción, que habría filtrado a la Cadena SER que esta detención acota “unas pesquisas ‘mucho más ambiciosas’ que no solo afectaban al entorno más inmediato de Rato, sino a “decenas” de sociedades vinculadas al también expresidente de Bankia en “España y en paraísos fiscales”, como Gibraltar y la isla de Tórtola, en Reino Unido, y a numerosas personas.

Es la misma tesis que PP y Gobierno han mantenido tras conocerse la detención de Rato, un argumento que contrasta con la llamada “doctrina Monedero” que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, mantuvo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros (es decir, como Gobierno), para valorar las informaciones fiscales que salpicaban a uno de los fundadores de Podemos.

Este viernes, Santamaría defendió que las instituciones actúan siempre con independencia de la persona afectada y aseguró que el llamado caso Rato es un “asunto particular. Por su parte, Esteban González Pons  pedía comprensión porque el PP no había puesto obstáculos a la detención, lo que plantea la posibilidad de que en otros casos los populares sí habrían intervenido.

Rato, un ‘pata negra’ del partido en horas bajas

A pesar de que ya han comenzado a circular argumentarios  que sitúan a Rato como una persona desvinculada del PP y que habría dejado la actividad política hace años, lo cierto es que su nombre apelaba a los años dorados del PP, aquellos a los que Rajoy apelaba en 2011 para pedir el voto de la ciudadanía. Su relevancia explica aún más esta operación policial activada este jueves y que ha sido referida por innumerables medios internaciones, en buena medida por el papel de Rato al frente del FMI:

  • Como apuntábamos, la operación depende de la Agencia Tributaria y no de la Fiscalía Anticorrupción, lo que ha levantado ya sospechas ante la posibilidad de que el departamento que dirige Cristóbal Montoro, que debe buena parte de su carrera política a Rato, hubiera decidido actuar para evitar la presión que recaía sobre el ministro.
  • De esta manera, se lanza la idea de que el PP ya no protege a los suyos, ni siquiera a personas de la envergadura de Rato, todo un símbolo del aznarismo y del PP de Madrid de los últimos años.
  • Esta posibilidad gana peso si se piensa en que cuando llegaron los primeros funcionarios de la Agencia tributaria al domicilio de Rato ya había cámaras que grabaron el primer contacto a través del telefonillo.
  • Llama la atención que la operación se activara la misma semana en la que se produjeron las filtraciones sobre la investigación del origen del dinero de Rato, informaciones que señalan que hay más de 700 personalidades públicas,que se habían acogido a la amnistía fiscal de 2012, que estarían siendo investigadas también para dilucidar el origen del dinero regularizado.
  • Estamos ante una de las peores semanas para el ministro de Hacienda como responsable político pero también personal. En este punto, conviene recordar su trayectoria profesional y personal, muy vinculada a Rato, al que durante lustros se tuvo como el responsable del “milagro español” económico de los años 90, un milagro sustentado en el tirón europeo, en la venta de empresas públicas,en la devaluación interna monetaria y en la liberalización de sectores claves y del suelo, lo que dio origen a la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008.
  • Esta detención sepulta la leyenda de Rato en el PP, y sobre todo en el PP de Madrid. Fuentes cercanas a Mariano Rajoy ya fitlraron que el presidente del Gobierno estaba “jodido” por la situación de su compañero de Gabinetes y rival en la carrera sucesoria de Aznar. Distintas fuentes señalan que Aznar finalmente no le eligió por varios motivos: Su oposición al papel de España en la guerra de Irak; sus críticas al Gobierno por la gestión de desastres como el Prestige; una inconveniente separación de su esposa de toda la vida y unión sentimental con una periodista de El País (con la que sigue en la actualidad); y porque Aznar entendió que Rajoy podría ser más fácil de presionar y dirigir en la sombra.
  • A pesar de todo, Rato siguió siendo un referente para el PP, como confirmó el trabajo con el PSOE para colocarle al frente del FMI (puesto que abandonó por motivos personales antes del estallido de la crisis financiera) y su nombramiento para dirigir Bankia contra los deseos de Esperanza Aguirre, que pugnaba por su control con Gallardón (que quería colocar a Manuel Cobo) y Rajoy (que fue el que finalmente optó por Rato).
  • La vinculación de Rato y el PP fue tan firme que la misma noche de la victoira electoral de las generales de 2011, el exvicepresidente económico del PP se encontraba en la sede de Génova, celebrando el éxito con el nuevo partido de Rajoy.

De esta forma, parece que Génova ha decidido deshacerse de uno de sus símbolos para intentar frenar la vía de agua que abrió la corrupción y prácticas poco ejemplares de sus dirigentes. El tiempo dirá si este golpe en la mesa, aunque sea inducido ante la avalancha de los datos filtrados a los medios, será suficiente para recuperar cierto crédito en un electorado que esta semana ha tenido que tragarse uno de los sapos más vomitivos de la legislatura: Un ministro de Economía y Hacienda eludiendo el pago de impuestos de una herencia familiar, a la espera de que se confirme que éste era el origen del dinero que mantenía en el extranjero.

CODA. La relevancia de la detención de Rato se explica perfectamente si se echa un vistazo a las primeras páginas de los periódicos de información general y económicos.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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2 respuestas a El PP sacrifica a Rato

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