Aguirre, la que mejor domina el show de la política

Hace una semana, la número 1 del PP al Ayuntamiento de Madrid confirmó que está dispuesta a dar la vuelta a las encuestas que dibujan las dificultades que su partido tendrá para revalidar el triunfo en Madrid a pesar de ser el partido más votado.

Esperanza Aguirre, cuya imagen pasa por horas bajas tras la implicación de sus hombres de confianza en asuntos de corrupción que podrían salpicar a financiación el partido y el intento de postularse como un verso suelto, acudió al programa Qué tiempo tan feliz, conducido por María Teresa Campos en Tele 5, para reafirmar una imagen construida a base de cercanía, tono campechano y la consideración de mujer normal a pesar de sus raíces acomodadas y de su mal olfato para elegir a colaboradores.

María Teresa Campos realizó una entrevista basada más en la mujer que en la dirigente política y, como es habitual, se acompañó la conversación con números musicales, que sirvieron de excusa para que la presidenta del PP de Madrid se decidiera a bailar delante de las cámaras.

La imagen de Aguirre bailando a ritmo de Ketama se extendió por las redes sociales y los medios digitales y muchos estimaron que el termómetro de populismo de la número 1 del PP al consistorio de Madrid está a punto de dispararse. Para añadir más leña al fuego, su equipo filtró que durante esta larga precampaña, Aguirre copiará el formato del programa Viajando con cheste, del grupo Mediaset, y se sentará a dialogar con los ciudadanos en un sofá hinchable similar al del programa de entrevistas de Cuatro.

Ya hemos hablado en este blog, con motivo de la llamada de Pedro Sánchez a Sálvame hace unos meses, de las ventajas de intervenir en programas de televisión de este tipo, que sigue un electorado muy concreto, a menudo poco o nada politizado y que, sin embargo, suele acudir a las urnas.

Puesto que ese target de electores encuentra muy pocos incentivos para engancharse a programas de contenido político, donde es más fácil colar determinados mensajes, el político que consiga bajar a la arena y entrar por ese canal gana muchos enteros, como bien saben los políticos de EEUU, que suelen acudir a programas de este tipo para colar sus mensajes a una audiencia mayor.

En el caso de Qué tiempo tan feliz, hablamos de un perfil muy concreto: Personas de más de 55 años, sobre todo mujeres, que siguen la trayectoria de la Campos desde que era la reina indiscutible e indiscutida de los magazines matinales y que conectan con su intento de rescatar personalidades que el programa realiza durante las tardes de los fines de semana.

CODA. Poco antes del baile protagonizado por Esperanza Aguirre, Michelle Obama, muy implicada en el programa para combatir la obesidad infantil a base de una buena alimentación y ejercicio, protagonizó un vídeo en el que se la pudo ver bailar al ritmo de Uptown Funk:

Mark Ronson y Bruno Mars no son Ketama, pero el objetivo es el mismo: conectar con un tipo de audiencia muy concreta (niños y padres en el caso de Michelle Obama, voto de la tercera edad y femenino en el caso de Aguirre), impermeable a los mensajes tradicionales de una visión de la política dirigida a una elite que, por supuesto, no ve programas como Sálvame o Qué tiempo tan feliz [y a menudo reniegan de la audiencia que sigue ese tipo de programas].

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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