Europa se amuralla frente a los flujos migratorios

Ricardo21-04-15

Esta viñeta de Ricardo publicada en El Mundo representa la Europa que tenemos en la actualidad,  conscientemente inoperante ante uno de los efectos no deseados de su errática política exterior: El aumento del flujo de refugiados que se suman a los inmigrantes que, por causas económicas (aunque habría que añadir muchos matices) emprenden su viaje hacia el Occidente desarrollado.

El Mediterráneo se ha convertido en una tumba para muchos inmigrantes. Ha hecho falta que una embarcación naufragara con 850 personas a bordo, de los que sólo sobrevivieron 30, cuando trataban de llegar de Libia a Sicilia para que Occidente haya vuelto la mirada a una situación que lleva produciéndose desde hace décadas: El intento de llegar a Europa a bordo de embarcaciones controladas por grupos que han encontrado en la inmigración ilegal su nicho de mercado.

La Organización Mundial de las Migraciones afirmaba a finales de 2013 que cerca de 20.000 personas habían fallecido desde 1993 en su intento de llegar a Europa a través del Mediterráneo. Este número se multiplicó con el resultado de los procesos abiertos con las primaveras árabes, bien apoyadas y financiadas por Occidente, con los resultados ya conocidos: Guerra abierta en Siria, guerra civil en Yemen, desestabilización total de Egipto, guerra en Libia y amenaza terrorista en Túnez. Desde entonces, el número de personas procedentes de estos países que intentan dar el salto a Europa se ha multiplicado, multiplicándose también los riesgos de perecer en la travesía.

Ésta eran la nacionalidad de las personas rescatadas por la Marina italiana en 2014 [vía @Passim_ES]

Refugiados

En 2014, 3.224 personas fallecieron ahogadas en aguas del mar Mediterráneo en su intento de llegar a Europa. En lo que llevamos de año, 1700 personas  han muerto en naufragios parecidos -aunque menos numerosos- que el ocurrido este fin de semana y que ha tapado el dato que debería hacer reflexionar a todos: En cuatro días, con el fin de semana del 11 y 12 de abril en medio, la Marina italiana había rescatado a más de 10.000 personas cuando intentaban llegar a la costa de Sicilia, preferentemente desde Libia. En 2014, la operación Mare Nostrum rescató a 189.741 personas, una cifra que, a día de hoy, podría quedar superada. Basta echar un vistazo a la situación interna de tres de los países mencionados -Siria, Libia y Yemen- para darse cuenta de que el flujo migratorio seguirá.

La UE contempla el espectáculo y silba

Una de las críticas que solemos hacer desde este blog a la construcción europea es precisamente el abandono de lo que podemos llamar acervo comunitario, una serie de normas y valores que los Estados miembros asumía de cara al interior pero también como proyección internacional. Eso explica por qué la UE aparecía como un actor esencial cuando se hablaba de derechos humanos y de procesos democráticos, a pesar de su papel en la guerra de los Balcanes.

Esta manera de proyectarse en la comunidad internacional, englobado en lo que se conoce como poder blando, estalló por los aires con las primaveras árabes y, recientemente, con la crisis abierta en Ucrania, absolutamente olvidada para unos ciudadanos más interesados en sus cuitas nacionales. La operación militar que Nicolás Sarkozy lideró en Libia, y que acabó con la muerte de Gadafi, fue el inicio de una manera de entender el papel de la UE en el mundo de manera muy particular.

Así, la reacción de la UE ante el problema migratorio de los países mediterráneos ha sido el que se esperaba: El norte se lava las manos mientras que el sur de Europa y el este (con especial mención a Bulgaria y Rumania) gestionan lo mejor que pueden con flujos humanos que huyen de las crisis internas -en el mejor de los casos- de sus países, cuando no de la guerra abierta.

Por este motivo, los países directamente afectados por la situación han comenzado a plantear soluciones creativas:

  • Insistencia en que estamos ante flujos de inmigrantes económicos y no de refugiados. Este matiz es fundamental en términos de Derecho internacional (aunque en Derecho del mar sea irrelevante si estamos ante una embarcación en la que viajan personas que huyen del hambre o de una situación bélica). Es maravilloso comprobar las florituras verbales de ministros de AAEE como José Manuel Margallo para diferenciar claramente estos dos grupos que requeriría actuaciones distintas por parte de los países.
  • Financiar operaciones de vigilancia fronteriza y salvamento marítimo en Túnez y Egipto. La propuesta italiana copia así la gestión migratoria de España en la frontera con Marruecos, con buenos resultados para Madrid: Las autoridades marroquíes son las que se encargan de controlar a los inmigrantes, sobre todo subsaharianos, que tratan de llegar a Europa saltando la valla de Ceuta y Melilla, con las denuncias a la violación de derechos humanos sistemática que se produce periódicamente. Roma propone así lavarse las manos y desplazar la gestión de este asunto a países inestables políticamente.
  • Autorizar el hundimiento, cuando estén vacíos, de los buques utilizados para el tráfico de seres humanos, como se ha hecho en la operación europea Atalanta contra la piratería en Somalia. Se trata de una propuesta que España impulsa en el seno de la ONU, organismo del que se busca su implicación total, y que supone una modificación de algunas de las propuestas de diputados de la Liga Norte Italiana, que proponen que la Armada y aviación italiana hundan barcos cargados de inmigrantes como mensaje de aviso millón de personas que, según las estimaciones,  esperan su oportunidad para dar el salto a la próspera Europa.

Este jueves se reúnen los jefes de Estado y de Gobierno de la UE en una cumbre extraordinaria para abordar la alarma migratoria que se ha activado, insistimos, solo porque han fallecido en un mismo naufragio 800 personas. Hace una semana otros 400 inmigrantes murieron en circunstancias parecidas y las instituciones comunitarias y los gobiernos nacionales reaccionaron como se esperaba: Toques en el pecho, lamentos y nuevos movimientos en la partida de Risk en la que se ha convertido la política exterior europea.

CODA. La ultima tragedia migratoria ocupó las portadas de los principales diarios europeos este martes. Sólo hay una excepción, España, que optó por dedicar sus primeras planas al supuesto aumento de la violencia en las aulas desplegado por un chaval de 13 años que, en pleno brote psicótico, mató a un profesor e hirió a tres personas más en un instituto de Barcelona. Los medios españoles parecen vivir en un brote psicótico permanente.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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