Catalá plantea sanciones a los medios que publiquen filtraciones judiciales

El PP y el Gobierno parecen haber entrado en barrena. De otra manera, no se entiende las reiteradas meteduras de pata de destacados dirigentes del partido y miembros del Gobierno en las últimas semanas, que se completan con la reflexión en voz alta hecha por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, a propósito de sancionar a los medios que publiquen información de resoluciones de casos que se encuentren bajo secreto de sumario. En un almuerzo-coloquio, en el que esperamos que hubiera mucho vino que justificara esta barbaridad, avanzó:

“Podríamos someter a debate y a reflexión dónde hay que poner los controles: si en la transmisión de información o en el medio que la publica”

Horas después, Catalá se vio obligado a salir a los medios para aclarar que su propuesta era sólo una reflexión en voz alta y que no pretendía penalizar a los medios por publicar información procedente de sumarios secretos:

“He puesto encima de la mesa esta reflexión, que ha generado no sé si debate o ruido. Mi planteamiento no tiene nada que ver con penalizar a los medios, se trata de una consideración mucho más amplia”

Catalá hizo este planteamiento a pocos días de celebrar el Día Mundial de la Libertad de prensa, que se conmemora el 3 de mayo. Por este motivo, Freedom House publicó su informe anual, en el que constató que en 2014 la libertad de prensa alcanzó su nivel más bajo en una década debido al aumento de las restricciones e imposiciones por parte de gobiernos, milicianos, grupos criminales y dueños de grupos mediáticos.

Así, la propuesta de Catalá, que choca directamente con el art. 20 de la CE y que apesta a malestar ante los casos de corrupción, bajo secreto de sumario, publicitados en los medios de comunicación, fue inmediatamente respondida por las asociaciones de prensa españolas, que a menudo constatan una docilidad ante el poder indirectamente proporcional a la situación del sector. Tanto FAPE como la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) mostraron su rechazo directo a la posibilidad de que los medios sean sancionados, precisamente, por realizar una de sus funciones fundamentales: Publicar información incómoda al Poder.

Catalá, que apeló a la defensa del principio de inocencia, el derecho a la imagen y el intento de evitar juicios paralelos y condenas previas, en la práctica proyectó una de las obsesiones del Ejecutivo de Rajoy: La falta de control total de unos medios que, por otra parte, son bastante más dóciles que hace una década debido a sus problemas financieros -lo que les hace dependientes de la publicidad institucional que, oh, sorpresa, depende del poder Ejecutivo-.

La metedura de pata del titular de Justicia se suma a los últimos tropezones protagonizados por distintos miembros del PP:

  • María Dolores de Cospedal sufrió un lapsus en un acto del PP en CLM al confundir el verbo sacar con ‘saquear’. Si tenemos en cuenta que se difundió este problema la semana en la que se conoció que Rodrigo Rato habría defraudado a Hacienda, este argumento sirvió para reafirmar la idea que muchos ciudadanos tienen de la gestión de la corrupción por parte del PP. Es la segunda vez que la secretaria general del PP tuvo este mismo lapsus:

  • Después de dos años y medio de eufemismos para no llamar a la amnistía fiscal como tal, Soraya Sáenz de Santamaría, en sede parlamentaria, reconoció la mayor: que el Gobierno realizó en 2012 una amnistía fiscal con el fin de que aflorara patrimonio de españoles en el extranjero. Catalá, por cierto, intentó vincular estas palabras a que la vicepresidenta quiso hablar el mismo lenguaje que se utiliza en la calle y en los medios, un reconocimiento implícito a que no funciona la neolengua creada desde Moncloa:

  • Esperanza Aguirre, la dirigente del PP más en forma en cuanto a su conocimiento del electorado madrileño, lanzó ante un grupo de empresarios turísticos de la capital otra reflexión que ha coleado durante tres días. Planteó prohibir que la gente duerma en la calle para no espantar al turismo en el centro de la ciudad  y se perdió en una disquisición en torno a la supuesta riqueza en la que vive la gente que duerme en la calle. La propuesta de Aguirre se vinculó, directamente, al futuro de personas sin techo y desató una oleada de críticas incluso en el PP. Ana Botella recordó la política municipal sobre albergues e incluso Cáritas le recordó a Aguirre la diferencia entre ética y estética. Ante las reacciones, Aguirre puntualizó que en ningún caso se había referido a los mendigos, tras prometer más plazas de albergues municipales para sacarles de la calle.

Los cuarteles generales de Moncloa y Génova parecen haber entrado en modo pánico cuando falta menos  de un mes de las elecciones municipales y autonómicas. Los errores no provocados y la descoordinación entre partido y Gobierno está siendo tan frecuente, que sólo cabe preguntar si queda alguien ahí capaz de organizar la proyección pública de una formación que acumula ocurrencias, todas en un sentido rectrictivo.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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2 respuestas a Catalá plantea sanciones a los medios que publiquen filtraciones judiciales

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