Carmena no recibe ni 100 horas de cortesía

No hace muchos años, cuando la política todavía no había entrado en la espiral histérica que vivimos en la actualidad, se consideraba de mala educación que la oposición pasara al ataque contra los gobiernos recién constituidos durante los primeros 100 días de mandato.  Esta cortesía ha saltado también por los aires y, durante el fin de semana, apenas unas horas después de tomar posesiona del cargo, Manuela Carmena tuvo que hacer frente a una crisis política que, ironías de la vida, tuvo en Twitter su principal altavoz.

La excusa, una serie de tuits de Guillermo Zapata, actual concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, de hace cuatro años. En estos mensajes, a raíz de la polémica que protagonizó en su momento el director de cine Nacho Vigalondo a propósito de los límites de la libertad de expresión, el humor y el Holocausto.

Poco después de prometer el cargo, manos anónimas rescataron los tuits del flamante concejal de Ahora Madrid, un gesto que pocas horas después colocó el hashtag #ZapataDimisión como trending topic en España, con puntas de trending topic mundial. El sábado por la noche, Eduardo Inda, en La Sexta Noche, contribuyó a difundir unos hechos que ya llevaron los periódicos en su portada el domingo y que entraron incluso en los informativos de televisión de las cadenas generalistas (con especial mención a Antena 3). El revuelo fue tal que incluso el New York Times se hizo eco de la polémica, que le ha explotado a Carmena pocas horas después de ser nombrada alcaldesa.

A lo largo del fin de semana, Twitter (y por extensión, Facebook) se ha convertido en un ring con dos posiciones diferenciadas:

  • Los que defendían que Zapata, que cerró su cuenta de Twitter, debía presentar su dimisión por unos mensajes que, aunque se difundieron cuando ni siquiera tenía aspiraciones políticas, marcan la línea del personaje en términos de empatía con colectivos de víctimas (además de los mensajes sobre judíos también lanzó tuits sobre Marta del Castillo e Irene Villa)
  • Los que se envolvían el lema “Je suis Charlie” y defendían el derecho al humor negro, reafirmando que la libertad de expresión está por encima del buen gusto, aunque los protagonicen cargos públicos. Sobra decir que la mayoría de los partidarios de la izquierda alternativa, a menudo muy críticos con deslices y errores del contrario, respaldaron a Zapata y su derecho a escribir o decir lo que quiera.

Este domingo estaba previsto que Manuela Carmena visitara el plató de El Objetivo en lo que debía ser la primera entrevista de la ya alcaldesa de Madrid en televisión y, por supuesto, el caso Zapata se convirtió en el tema central de un interrogatorio muy duro por parte de Ana Pastor que concluyó con Carmena señalando que este lunes hablará con Zapata y con Pablo Soto (otro de los señalados por una serie de tuits incendiarios en torno a la legitimidad en el uso de la violencia) y que tomará entonces medidas: “Tengo que hablar con él, ver cuál es su sensibilidad al respecto y veré lo que debo hacer”, dijo.

Lo ocurrido este fin de semana evidencia el tono que, seguramente, presidirá la convivencia en España durante los próximos cuatro años:

  • El caso Zapata evidencia el escaso conocimiento que muchos ciudadanos anónimos tienen de las redes sociales y de la línea fina que separa la vida privada de la pública. Cuando uno participa en una red abierta, debería saber que sus opiniones son públicas y susceptibles de ser rescatadas en cualquier momento. Un detalle que deberían tener muy presente quienes aspiren a participar en la política institucional o sus asesores, sobre todo si tenemos en cuenta que buena parte de los cargos públicos que se han renovado en las elecciones del 24 de mayo son personas anónimas hasta el momento (y muchos partidarios de la brocha gorda en sus afirmaciones en las redes sociales).
  • Hace unos meses, a propósito de la reacción de Podemos ante el caso Monedero, señalamos la torpeza para reaccionar ante unos hechos anunciados. No se puede tocar las narices (o el plato de lentejas) de tanta gente sin esperar una reacción en sus filas.
  • No es casualidad que los tuits de Zapata se hayan difundido apenas unas horas después de tomar posesión del cargo; tampoco es descabellado pensar que hay ejércitos de personas recopilando información sensible con la que atacar al adversario en cualquier momento, sobre todo si tenemos en cuenta que estos adversarios son principiantes.
  • Obviar esta cara b de la política es de ingenuos por lo que, si se quiere jugar en la liga de los mayores, sería muy conveniente conocer las reglas y las costumbres para repeler ataques y, en la medida de lo posible, devolverlos antes de poder cambiar las reglas.
  • Zapata pidió perdón por sus tuits y publicó una carta en la que explicaba que se habían sacado de contexto estos mensajes, que enmarca en la polémica protagonizado por Vigalondo: “Algunos de aquellos tuits, escritos en ese contexto, el de una conversación sobre el humor negro, han sido recuperados con objeto de ser presentados como ideas que fueran mías, pero que en absoluto defiendo. La descontextualización provoca que se pierda el sentido original. Los hechos, la publicación de esos mensajes, amenazan en este caso la verdad. Los mensajes, extraídos de aquella y otras conversaciones colectivas, aparecen cuatro años después y precisamente en el día en el que entro a formar parte del Ayuntamiento de Madrid como concejal de Ahora Madrid, por lo que la descontextualización de los hechos parece tener una intencionalidad política clara”.
  • Según Carmena, Zapata también habría pedido perdón a la familia de Marta del Castillo  (extremo que negó su padre a través de su cuenta de Twitter) y a Irene Villa (que respondió con otra muestra de humor negro, esta vez referida a su persona).
  • Más allá de compartir o no su humor, lo cierto es que Zapata es ya un cargo público y, como tal, debería tener muy clara su proyección política. Es cierto que esos mensajes se publicaron hace cuatro años, pero no es menos cierto que sus adversarios políticos han encontrado un filón con el que atacar a Ahora Madrid y, sobre todo, a Manuela Carmena. En un ejercicio de cinismo mayúsculo, Esteban González Pons anunció, a través de su cuenta de twitter, que trasladará este asunto al Parlamento Europeo.
  • Desde este punto de vista, y para frenar la avalancha que ha emborronado el arranque del mandato de Carmena en Madrid, hubiera sido más útil que hubiera presentado su dimisión como concejal de Cultura, una decisión que hubiera servido de cortafuegos a la polémica que se ha creado y alimentado de forma histérica por los detractores de Ahora Madrid y Podemos.
  • Con esa dimisión sobre la mesa, que no descartamos que se produzca en pocas horas, es muy posible que la entrevista de Carmena en La Sexta hubiera girado en torno a sus propuestas para Madrid tras 24 años de gobiernos populares y no se habría dedicado, durante 20 minutos, a filosofar sobre los límites del humor y del buen gusto, algo que debería quedar superado cuando se habla de cargos públicos.

Es evidente que el asunto cobró un protagonismo exagerado durante el fin de semana, un protagonismo que, insistimos, se hubiera atajado con una dimisión a tiempo. Al mismo tiempo, hemos visto el uso partidista de un error por nuevas y viejas formaciones, que cada vez evidencian menos diferencias en su manera de gestionar este tipo de crisis, cuyas cicatrices perduran en el tiempo más de lo que se cree.

Basta recordar, en este punto, las polémicas provocadas por mensajes similares de adversarios políticos en Twitter o Facebook y las responsabilidades demandadas, y en muchos casos asumidas. Si la nueva política implica ejemplaridad y una manera distinta de asumir las responsabilidades, todavía se entiende menos la defensa numantina que algunos han querido hacer del que puede ser el concejal de Cultura de Madrid más breve en el cargo.

CODA. Dos días después, Carmena hizo pública que había aceptado la dimisión de Guillermo Zapata, una salida inevitable para frenar el tsunami que puede llevarse por delante todo el simbolismo del inicio de su mandato. Hoy, nadie habla de que Carmena ha ido al trabajo en Metro sino de Zapata y de su posible sustituta, que también habría usado sus perfiles personales, en 2014, para mofarse de la muerte de un militar cuando colocaba una bandera del país.

La marcha de Zapata, a pesar de la movilización de sus partidarios para evitarlo, marca a fuego cómo serán estos cuatro años y lo que las mareas ciudadanas pueden esperar del establishment. Por si acaso tenían alguna duda, basta con echar un vistazo a la prensa general editada en Madrid para darse cuenta de que no hablamos de anécdotas y de que más vale que hayan realizado los procesos de selección de su personal con rigor (salvo que se esté dispuesto a asumir las consecuencias):

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Ahora, imaginemos qué habría ocurrido si, el mismos sábado, Zapata hubiera pedido disculpas y presentado su dimisión. Es muy probable que la policía no hubiera anunciado que investigará estos tuits por si son constitutivos de delito, que Israel no hubiera intervenido (calificó de antisistema de Podemos) ni Manos Limpias hubiera tenido ocasión para presentar la consabida querella que les hace estar a diario en los medios.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Podemos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s