La CUP se inmola para mantener vivo el ‘procés’

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Viñeta publicada en republica.com

Nadie apostaba ya por el acuerdo entre Junts pel Sí y las CUP que evitara nuevas elecciones autonómicas. El mismo Enric Juliana, en La Vanguardia, escribía este sábado: “No podía ser, no ha podido ser y no va a poder ser. Hubo gente que lo advirtió, sin insultar a nadie. No va a poder ser, porque la mayoría de la sociedad catalana no está convencida de ese camino, como quedó de manifiesto el 27 de septiembre. Después del espectáculo de estos días, todavía menos. Son horas tristes para mucha gente que no ha actuado con cinismo”. Sin embargo, un acuerdo de última hora entre los protagonistas ha vuelto a dar oxígeno al proceso independentista, que ya cuenta con nuevas víctimas directas: Artur Mas y las CUP.

A pocas horas de que expirara el plazo para presentar un candidato que contara con el visto bueno del Parlament, que debería aprobar su investidura por mayoría absoluta, comenzaron a circular rumores de una nueva reunión entre JxS y las CUP, reunión de la que salía un compromiso: Artur Mas se apartaba de la primera línea y JxS presentaría como candidato a Carles Puigdemont, alcalde de Girona y número 1 número 3 de la lista de JxS por esta circunscripción en las elecciones autonómicas del pasado mes de septiembre [gracias por la corrección, @VioletaMartin_]. Mas nombraba a su delfín en el tiempo de descuento y, de paso, salvaba la legislatura y ganaba tiempo para reconstruir CDC.

La CUP, de esta manera, cumplía dos de los tres compromisos adquiridos durante la campaña electoral y en las negociaciones posteriores: No apoyarían la investidura de Mas y haría todo lo que fuera para mantener vivo el proceso que debería concluir con la separación de Cataluña respecto del conjunto del Estado español. Sobre el tercer aspecto, aprobar un plan de choque de emergencia social, apenas tenemos noticia, por lo que habrá de entenderse que no ha figurado entre las prioridades durante la negociación.

Por la tarde, ya se supo el contenido del acuerdo firmado entre las partes, que significará el nombramiento de Puigdemont como el presidente de la Generalitat número 130 en la sesión de investidura convocada para este domingo, a las 17 horas. Un texto que dejaba sin palabras a casi todos por la dureza expresada contra la posición negociadora de la CUP y, sobre todo, con la rendición que la formación parece asumir:

CapturaAcuerdo

Es evidente que la CUP se ha cobrado la cabeza política de Artur Mas. También resulta evidente, tras la publicación del acuerdo, que esa jugaba no le ha salido ni mucho menos gratis: Cede dos de sus 10 diputados, que asumirán la disciplina de voto de JxS y que garantizará la estabilidad del Gobierno durante la legislatura; reconoce como error su ”beligerancia’ contra la investidura de Artur Mas como presidente de la Generalitat por “haber puesto en riesgo el impulso y el voto mayoritario de la población y el electorado a favor del proceso hacia la independencia en una negociación que ha desgastado ambas partes y la base social y popular del independentismo”; y se compromete a limpiar de su grupo parlamentario a aquellas personas que no estén de acuerdo con los nuevos tiempos, es decir, a los diputados críticos con el seguidismo de JxS.

Estamos, pues, ante una declaración de rendición en toda regla que se vio acompañada por la comparecencia del propio Mas, que señaló que se apartaba para “ir al grano y sacar hacia adelante este país” y que se refirió a lo que calificó de errores de las CUP: “Esto es bueno, porque esta negociación hubiese podido terminar de otra manera para mí. La vida es dura. Y estábamos a punto de llegar a nuevas elecciones con gran probabilidad de caos en nuestro país. Había que evitarlo y esto exige sacrificios políticos y visión a largo plazo y requiere que los que han cometido errores los reconozcan públicamente y asuman las consecuencias, y esto lo hará la CUP. De la corrección de estos errores, pueden salir buenas cosa”.

Ante los rumores de que sería nombrado conseller en Cap, un cargo que ya ocupó durante el último Gobierno de Jordi Pujol, Mas apuntó: “O soy presidente o expresidente. No se trata de cambiar un cargo por otro, pero quedo a disposición del presidente de la Generalitat y del futuro Gobierno. Ayudaré sin reservas, sin pedir ningún cargo”. No cabe ninguna duda de que, si no obtiene ningún cargo, permanecerá en la sombra dirigiendo un proceso político para el que ha empeñado toda su carrera política. Como muestra, esta reflexión sobre el contenido del acuerdo con la CUP: “Lo que las urnas no nos dieron hubo que corregirlo a través de la negociación”.

No fue ésta la única sorpresa. Poco después del anuncio de acuerdo, Antonio Baños, el cabeza de la lista de la CUP que anunció esta semana su dimisión por la negativa del Consell Polític y el Grup d’Acció Parlamentària a apoyar la investidura de Mas, sugería que si los suyos se lo pedían, no haría efectiva su renuncia como diputado y portavoz de la CUP.

Mas vuelve a salvar el partido

Es la primera reflexión de lo vivido este sábado. Después de dar el proceso muerto en numerosas ocasiones, Artur Mas vuelve a emerger como un superviviente. De sí mismo y del proyecto político que ha liderado desde 2012 de manera muy personalista, tal y como se ha puesto de manifiesto durante esta larga negociación. Aunque fue número 4 de la lista de JxS, pocos dudaban de que él sería el elegido para volver a presidir la Generalitat, un objetivo que chocó con el argumento de que el proceso era una idea y que las personas eran algo secundario.

Con su retirada táctica, Mas ofrece una imagen de generosidad al asumir que él era el único escollo que abocaría a Cataluña a la repetición de las elecciones autonómicas, con el coste que ello supondría para casi todas las formaciones políticas.

CapturaCataluñaMas

Recordemos que los últimos sondeos sobre intención de voto indicaban que la repetición de las elecciones no conllevaría grandes cambios en los dos ejes y que el principal damnificado de la situación de desgobierno que ha regido en Cataluña durante más de tres meses sería Junts Pel Sí y su negativa a relevar a Mas. Esta decisión había pasado factura a los socios de la coalición hasta el punto de que muchos dudaba de que a ERC le interesara volver a reeditar la coalición electoral, sobre todo ante la sospecha de que los nuevos comicios supondrían un toque de atención muy serio a los partidarios de la independencia.

Con esta decisión, que deberá ser ratificada esta tarde en el Parlament, el proyecto independentista vuelve a ganar tiempo y obliga a Madrid a mover ficha. Mientras, la política catalana entra en un terreno nuevo, con un partido, la CUP, que parece haber elegido la inmolación voluntaria.

Antes de conocerse el contenido del acuerdo, la CUP aparecía como la formación que había ganado la partida: Con sus 10 diputados, había puesto en jaque a JxS (62 escaños) imponiendo incluso la retirada del todopoderoso Mas. Tras conocerse el contenido del acuerdo, queda claro que ha cumplido dos de los tres objetivos que siempre defendió, pero con muchos matices. Los puntos 4 y 5 suponen un daño sin precedentes a una organización política que había exhibido otra manera de hacer política y que por ello había contado con el apoyo de una parte del electorado.

Salvo por el hecho de que debe haber algún elemento que se nos escapa, no tiene ningún sentido firmar una declaración de muerte de ese tipo que hipoteca el presente pero, sobre todo, el futuro de la formación política. Si la organización asamblearia ya había sufrido con el proceso de negociación con JxS, este acuerdo hiere de muerte a un partido político que aparecía como un referente de que las cosas se podían hacer de otra manera. El ejemplo de Baños tampoco ayuda a mejorar ni su imagen ni la defensa que muchos hacíamos de este partido como el futuro del país.

Los damnificados del acuerdo en Madrid

El acuerdo político, en el tiempo de descuento, conlleva también efectos en el resto del país, sobre todo en relación a la gobernabilidad del Estado central. Nada más conocerse el contenido del acuerdo, la Presidencia del Gobierno emitió un comunicado en el que volvía a reiterar que todos los españoles están sometidos al imperio de la Ley y que “no hay mayoría parlamentaria” que pueda “amparar o justificar” actos ilegales o, menos aún, “la pretensión de romper la soberanía nacional expresada en la Constitución”. Y, de paso, hizo mención a la necesaria gobernabilidad del país, en referencia a las primeras conversaciones para conformar el Gobierno central:

“El Gobierno quiere trasladar a las distintas fuerzas políticas la necesidad de que el próximo Gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria que garantice la estabilidad y la capacidad para defender con solvencia y eficacia el derecho de todos los españoles a decidir sobre su país y hacer frente al desafío indepedentista.”

El comunicado del Gobierno daba el pistoletazo de salida a una serie de mensajes que insisten, de una manera u otra, en presionar al PSOE para que se avenga a conformar un gobierno de gran coalición con el PP. Así lo manifestaron en Twitter la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes [“Es necesario un Gobierno de España con ideas claras, q garantice la cohesión nacional y la legalidad democrática. Cuanto más consenso, mejor”], o el vicesecretario del PP, Fernando Martínez-Maillo [“Ahora, más q nunca, necesitamos un gobierno amplio y estable para hacer frente al persistente proceso independentista en Cataluña”].

Cataluña aparece, desde este sábado, como el pegamento necesario para justificar este pacto a la alemana en el que entraría, cómo no, C’s. Parece claro, por lo tanto, que la presión sobre Pedro Sánchez será insorportable durante las próximas semanas desde dentro y fuera del partido, una presión para conseguir un gobierno que no tiene nada que ver con el frente de izquierdas al que el mismo Sánchez apeló la semana pasada desde Lisboa.

El acuerdo deja en suspenso, además, la línea roja que se había impuesto Podemos para conseguir un acuerdo con el PSOE: El referéndum en Cataluña. La formación del próximo Gobierno catalán supondrá que en los próximos meses habrá tranquilidad en ese frente (mientras se construyen los siguientes pasos del proceso para la desconexión de Cataluña del resto del país), por lo que Podemos se queda sin su principal bala negociadora en Madrid. Sin embargo, ésta podría ser una buena noticia: al final podría beneficiarse de esta pérdida puesto que la presión, y el desgaste, se centrarán en dos formaciones políticas que comparten aspectos de su ideario a la izquierda y a la derecha de Podemos: El PSOE en España (y en cierta manera en Cataluña) y la CUP en Cataluña.

El comunicado emitido por Presidencia confirma que el PP sigue con mucha atención todo lo que ocurre en Cataluña, consciente, cómo no, de que éste puede ser una de las bases necesarias para volver a unir a su base electoral. Y, de paso, se adelanta a C’s en liderar la respuesta a todo lo que llegue desde Cataluña desde este mismo domingo. Así, si asumimos que tanto en Cataluña como en el resto del país el PP pasa por sus horas más bajas, también hay que asumir que su capacidad de respuesta le permitirá ganar enteros entre los suyos. Y eso va en detrimento de C’s.

CODA. Portadas de la prensa editada en Madrid y Cataluña. A destacar las interpretaciones de la prensa catalana respecto a la de la capital y el aviso de Gobierno de gran coalición que llega desde El País (hasta no hace mucho tiempo el medio de referencia del socialismo):

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CODA 2. Lo ocurrido este sábado es un buen ejemplo de lo que repetimos continuamente en este blog: A pesar de las tendencias presidencialistas, nuestro sistema es parlamentario. En este caso, lo hemos visto en la elección de de Puigdemont pero también en la geometría variable de sumar dos diputados de la CUP de facto al grupo parlamentario de JxS. Lo courrido durante este fin de semana debería servir de correctivo a quienes, hace una semana, interpretaron la última negativa de la CUP como la convocatoria directa de elecciones el próximo mes de marzo. Una lección que se debería tener en consideración de cara a la negociación del próximo Gobierno central que se hará, como no puede ser de otra manera, según el procedimiento parlamentario.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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