Podemos, más cerca de apoyar un Gobierno de Sánchez

“Con todas las cautelas, hoy estamos más cerca del Gobierno del cambio y más lejos de repetir elecciones”. Así se pronunció Pedro Sánchez en la rueda de prensa posterior a su reunión con Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. Se trataba de la primera reunión desde que Iglesias recordara en el Congreso de los diputados la vinculación de Felipe González con los GAL y tras el no de Podemos a la investidura del socialista como presidente del Gobierno con apoyo de C’s.

El miércoles, tal y como estaba previsto, se reunieron los líderes del PSOE y de Podemos, las dos formaciones que pugnan por mantener (en el caso de los socialistas) o ganar (en el caso de Podemos) el título de principal partido de izquierdas del país tras semanas de mensajes dirigidos a través de los medios. Como señalaba Enric Juliana hace unos días en La Vanguardia: “Una alianza de Podemos con Izquierda Unida –o con su nervio principal, liderado por Alberto Garzón–, podría desbordar al PSOE el 26 de junio, en caso de repetición electoral”. Una espada de Damocles que los sondeos sobre intención de voto publicados recogen y que se explica por la transferencia de votos que estaría habiendo, en estos momentos, entre la formación morada y Unidad Popular.

La pugna por la hegemonía en la izquierda quedó momentáneamente aparcada estos días. Este miércoles se pudo constatar un cambio en el tono de los distintos partidos tras las vacaciones de Semana Santa, una modificación en las estrategias causada, quizás, por sondeos internos que podrían desaconsejar la repetición de unas elecciones generales que supondrían menos participación y unos resultados parecidos a los obtenidos en los comicios del pasado mes de diciembre.

Con ese escenario en la retina, avanza la hipótesis de que es posible un acuerdo de las “fuerzas del cambio” para evitar que Mariano Rajoy vuelva a ser presidente del Gobierno porque, según Sánchez, “las discrepancias con Podemos pueden ser salvables”. Este mensaje abre la puerta a una negociación a tres entre el PSOE, Podemos y C’s (lo que alejaría al partido de Rivera de la órbita de influencia ‘popular’). Así, el propio Iglesias dejó caer durante su comparecencia que esa negociación podría estar liderada por los responsables de las tres formaciones, afirmación luego matizada por C’s, que apuntó que serían los equipos negociadores los que liderarán dichas conversaciones.

Sea como fuere, estamos ante un supuesto que hace apenas una semana se antojaba difícil a juzgar por las declaraciones de los responsables de las dos formaciones emergentes, que se vetaron mutuamente. En la práctica, se plantea un acuerdo que facilite la gobernabilidad del país antes del 2 de mayo, una negociación que dejaría al PP en solitario diseñando una estrategia de comunicación de cara a celebrar nuevas elecciones generales el próximo mes de junio.

Sánchez proyecta liderazgo

El líder socialista llegó al encuentro tras haber mantenido el martes una reunión con C’s y reforzar la vigencia del acuerdo firmado hace un mes con el partido de Albert Rivera. Tras su conversación con Iglesias, dejó claro que había sido Podemos quien ha variado su estrategia [“Podemos está dispuesto a entrar en una negociación con el PSOE y con Ciudadanos”, dijo], y parece que no le falta razón.

Tras el veto impuesto a C’s por ser un partido de derechas, el partido de Iglesias incluso se muestra dispuesto a renunciar a convocar el referéndum en Cataluña (en su lugar, reclama una “propuesta de consenso” para resolver esta cuestión). De esta manera, se evita escenificar una de las líneas rojas que el Comité Federal del PSOE había impuesto a Sánchez en su momento y, tal vez, Iglesias se crea un problema entre Podemos y En Comú.

Durante su comparecencia, Sánchez se mostró ágil al eludir la trampa que había puesto antes Iglesias al descartarse como vicepresidente del futuro Gobierno del cambio. Iglesias insistió en rueda de prensa en trabajar por un Gobierno “a la valenciana” y se apartó de la primera línea en el debate sobre la posible asignación de puestos:

“Si para que haya un Gobierno a la valenciana (Podemos, IU, Compromís y PSOE) mi presencia es un problema, estoy dispuesto a ceder y no estar en el Gobierno de coalición progresista. Pedro Sánchez me ha dicho que en su partido hay problemas con el hecho de que yo este en el Gobierno. Por eso renuncio. Si el obstáculo soy yo, no hay ningún problema”.

El líder del PSOE, por su parte, dejó claro que había sido Iglesias el que se había descartado de un puesto al que había optado por iniciativa propia en el movimiento que, probablemente, más descolocado dejó al equipo negociador de Ferraz en las primeras semanas de la legislatura.

Hoy, son los socialistas quienes parecen llevar las riendas de una negociación que, cada vez más, envuelve a Pedro Sánchez de un halo de presidencialismo creciente. Sobra decir que, desde este blog, hoy vemos más cerca que ayer la investidura de Sánchez, un supuesto que hemos defendido desde que el líder socialista aguantó la presión interna de los barones territoriales durante la semana posterior a las elecciones generales. Tal y como señalaba hace unos días Iván Redondo, ex asesor de José Antonio Monago en Extremadura:

“Su botín (el de Sánchez) hasta hoy en términos políticos, teniendo como punto de partida el peor resultado de la historia del PSOE, ha sido extraordinario. Es uno de los siete diputados de a pie que ha entrado por la puerta de los leones como candidato a la presidencia del Gobierno, ha conseguido para el PSOE la presidencia del Congreso de los Diputados, ha atraído a su vera en dos votaciones al único “socio natural” del PP en el hemiciclo, Ciudadanos, incrementando con ello su posicionamiento presidencial y mantiene todavía “intactas”, tras el tremendo impacto de una investidura fallida de la que hubiera sido muy difícil que se recuperara cualquier candidato del PP, sus opciones para ser presidente”.

Es muy posible que estos días comprobemos que en política todo es posible y cómo enconados enfrentamientos partidistas, convenientemente difundidos por los medios de comunicación, se pueden encauzar por realismo político. En esa estrategia, no hay distinciones entre nueva y vieja política, sino análisis de fortalezas y debilidades.

Telecracia española 

Antes de la reunión, pudimos asistir a la gran espectación y escenificación mediática ante la última reunión de los responsables de Podemos y el PSOE. Estamos ante una tendencia que sigue en aumento y que provocó, por ejemplo, que las distintas comparecencias de Sánchez e Iglesias se convirtieran en el eje de los programas de tertulias de contenido político de La Sexta y de Cuatro y que incluso las ruedas de prensa de los líderes se comieran el tiempo dedicado a los informativos del mediodía.

La puesta en escena de la apertura del diálogo comenzó en la calle, con el libro que Iglesias regaló a Sánchez, siguió ante las decenas de cámaras que esperaban la imagen en la Carrera de San Jerónimo y continuó en el interior de las instalaciones del Congreso de los Diputados (con Sánchez mirando hacia las cámaras mientras Iglesias insistía en hablarle mirándole a la cara):

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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