PP y Podemos confirman que van en serio el 26J

Ésta fue la portada de La Razón este jueves: Génova se estaría planteando un cambio en su estrategia electoral de cara a la repetición de las elecciones generales del 26 de junio. Esta vez, el presidente en funciones, Mariano Rajoy, sí estaría dispuesto a acudir a los debates a cuatro que se pudieran celebrar.CapturaLR

Como ocurrió en las anteriores elecciones, Deimos, la asociación universitaria que ya invitó a los cuatro candidatos a debatir en la Carlos III, ya ha ofrecido su plataforma para que Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, Albert Rivera y Pablo Iglesias debatan, oferta sólo aceptada por los líderes de Podemos y C’s.

Desde un punto de vista más convencional, tanto TVE como Atresmedia  han ofrecido ya sus instalaciones para celebrar un debate similar al que celebraron en diciembre Sánchez, Iglesias, Albert Rivera y Soraya Sáenz de Santamaría, la persona elegida por el comité de campaña del PP para visualizar el mensaje ‘popular’. El argumento defendido entonces era que el reparto del Parlamento hacía necesario un cara a cara entre los candidatos de las fuerzas mayoritarias, lo que sólo sirvió para poner en relieve la enorme distancia entre las instituciones y el pulso de la calle.

Este miércoles, Rajoy estuvo en la Cadena SER y matizó las informaciones de La Razón. El previsible cabeza de lista del PP  aseguró que todavía no había nada decidido y confirmó lo que todos ya sabíamos: Que no le gustan este tipo de debates televisados (y resultó sumamente sincero al apuntar que no le gustaban porque había que prepararlos). Horas después, La Sexta (cadena que comparte dueño con el director de la cabecera de Planeta) confirmó que Rajoy sí estaba dispuesto a acudir a ese debate a cuatro.

Resulta obvio que el hecho de que TVE se ofrezca a organizar un debate con los cuatro candidatos es indicativo de que la estrategia electoral del PP ha variado de cara a estas elecciones. Génova parece no estar dispuesto a aguantar el mantra de que se esconde a su candidato por su incapacidad para ofrecer una alternativa creíble frente al PSOE y los nuevos partido.

Si tenemos en cuenta que Rajoy sale intacto del proceso de negociación de la investidura para Gobierno, quedan por delante unas semanas en las que escucharemos que el PP es el único partido serio y con sentido de Estado ante el espectáculo organizado por PSOE y C’s, por un lado, y Podemos por el otro.  

El cambio en la persona del candidato ya se nota durante estos días, con la presencia de Rajoy incluso en los estudios de los medios de comunicación, como ocurrió este miércoles en la Cadena SER. El PP tiene claro, pues, que ya no necesita reforzar el perfil presidencialista de Rajoy y que ahora hace falta bajar al barro para buscar los votos necesarios.

Podemos busca el frente de izquierdas

Uno de los éxitos del PSOE durante la Transición y años posteriores fue concentrar el voto de izquierdas bajo unas mismas siglas. Así ocurrió con el PSP de Enrique Tierno Galván (1978), la integración del PSUC en el PSC (1977) o Euskadiko Ezkerra (1993). Ésta fue una de las estrategias de Podemos ante el 20D para eludir su debilidad en determinados territorios (Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana), con el consiguiente error en relación a IU. Parece que todos aprendieron del error y durante estos días se negocia la unión de Unidad Popular y Podemos en una sola lista.

No está siendo el único movimiento de Podemos en esta dirección. Según Infolibre, Podemos no sólo está negociando con Unidad Popular la formación de listas conjuntas para eludir el coste de la aplicación de la Ley electoral en relación a los restos.

  • En Baleares, la formación morada estaría negociando con el MÉS, que obtuvo en las anteriores elecciones 33.931 votos. Extrapolando los resultados de cara al 26J, si sumamos su resultado al de Podemos (114.416), esa lista habría sido la más votada en las islas, por delante del PP (140.542 votos) al conseguir 145.347 papeletas.
  • En Aragón, el partido estaría negociando también incluir al CHA en la lista conjunta con Unidad Popular, algo que ya ocurrió en las anteriores elecciones. El 20D, esa formación consiguió 45.046 votos que, sumados a los 135.763 de Podemos, habría situado a la formación resultante en los 180.809 sufragios, sólo por detrás del PP (229.196). El PSOE habría quedado como tercera fuerza con 168.635 votos.

Estos movimientos constatan que Podemos sí cree que puede sobrepasar al PSOE como la primera fuerza de la izquierda, al menos en porcentaje y número de votos, y que todo parece indicar que está negociando que esa ventaja también se note en la distribución de escaños el próximo 26 de junio. Por si queda alguna duda, Pablo Iglesias anunció que propondría a Pedro Sánchez ser vicepresidente de su Gobierno si se produce el ‘sorpasso’.

C’s y PSOE, a la expectativa

CapturaManel

Viñeta de Manel Fontdevila

Una parte muy importante del resultado de C’s en las últimas elecciones generales se explica por el enfado de la base electoral del PP con una política económica del Gobierno, por la imagen de ineficiencia ante los casos de corrupción y por lo que muchos perciben como una renuncia ideológica de los principios defendidos por los ‘populares’, lo que se añade a los problemas de liderazgo de Mariano Rajoy.

La reactivación estragética del PP y la aparente voluntad del presidente en funciones de jugar la partida es una mala noticia para C’s, sobre todo si tenemos en cuenta que los sondeos sobre intención de voto no dejan de apuntar que el PP ya ha llegado a su suelo electoral, que está en los 7 millones de votos.

Asimismo, la decisión de C’s de negociar un acuerdo de gobierno con el PSOE, la segunda fuerza en votos y representación, puede percibirse como una renuncia del principio básico que rige los acuerdos de gobierno de la formación desde las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo: El apoyo, con condiciones, a la lista más votada.

Es posible que estos días el equipo de campaña de C’s esté acondicionando el mensaje que defenderá ante los ciudadanos, sobre todo para evitar un desgaste entre los sectores situados en el centroderecha y que pueden optar, esta vez, por devolver su confianza al PP o por abstenerse. Dependerá de la manera en la que C’s afronte la campaña, algo que, recordemos, no funcionó lo bien que debería en las elecciones generales.

CapturaDaniGove

Viñeta de Dani Gove

Por su parte, el PSOE afronta una de las campañas electorales más difíciles, con un líder absolutamente contestado por los barones del partido y por una parte de su base electoral, que no entendió del todo el acuerdo con C’s casi a cualquier precio. Si bien parece descontada una fuga de votos hacia Podemos-Unidad Popular, no se puede descartar del todo que una parte de sus votantes decida quedarse en casa el próximo 26J. No ayuda el hecho de que la mayoría responsabilice al PSOE de la falta de Gobierno, según el sondeo de Metroscopia publicado pasado fin de semana.

Para encontrar un precedente similar en el PSOE, tendríamos que remontarnos a Joaquín Almunia (7.918.752 votos) en el año 2000  o Alfredo Pérez Rubalcaba (7.003.511 votos) en 2011, dos líderes que afrontaron sus respectivas campañas con desventajas evidentes en sus liderazgos, desde el punto de vista orgánico y en relación al proyecto del partido. Pedro Sánchez confirmó el 20D que el PSOE era capaz de bajar a los 5.5 millones de votos, estableciendo un nuevo récord negativo, y que podía echarse encima al partido.

Hay pocas dudas de que Ferraz tiene un problema de aislamiento, tanto en relación al partido como en su conexión con una base electoral que tiene demasiado vivos los recuerdos de su gestión desde 2008. Sánchez es un líder muy débil, en buena medida por méritos propios, tal y como se desprende de las crónicas sobre los entresijos del PSOE que estamos viendo estos días. Como escribía Esther Palomera estos días, “no es sólo la división interna la causa de la hemorragia que desangra al PSOE en votos, sino el abuso de la escenografía, las consignas y los tópicos en detrimento de un proyecto político capaz de emocionar y conectar con el electorado perdido”. Y de la actitud de Sánchez y su equipo, basado en volar todos los puentes con todo el que haya replicado el proyecto sanchista.

Ante la precampaña electoral, resulta evidente que el equipo de campaña intentará colocar el mensaje de que el PSOE intentó un gobierno distinto al PP por todos los medios y que Sánchez se dejó la piel para conseguirlo. Existen pocas dudas de que cargará las tintas contra Podemos por impedirlo, al tiempo que tratará de evitar que se proyecte la idea de que es la alternativa a la socialdemocracia que los socialistas aún dicen representar. Queda la incógnita de saber si Sánchez podrá asumir una imagen de presidenciable tras lo ocurrido durante los últimos meses y si el partido le acompañará o no ante un escenario que suscita pocos cambios respecto a sus resultados del pasado mes de diciembre.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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