Las primarias del PP desinflan el mito de los 850.000 afiliados

Desde que José María Aznar unificó y modernizó el centroderecha español en torno a las siglas del PP, Génova ha defendido que el suyo era el partido con mayor número de afiliados en España. Jamás se exhibió censo alguno ni se plasmó en datos reales, pero desde hace veinte años tanto el partido como sus medios afines han manejado la cifra de 850.000 afiliados en todo el país.

Hasta el momento, no se había planteado la necesidad de ajustar el dato: Los procesos congresuales populares se han regido por el viejo método de elegir compromisarios que, a su vez, sirvieran de represenantes de los distintos territorios en el congreso nacional del partido o en los diferentes congresos regionales que se celebran a partir de ese instante para proceder a la renovación de direcciones líderes, direcciones y/o proyectos.

En esta ocasión, había una novedad: En los congresos regionales, celebrados entre el 17 de marzo y el 2 de abril, se podía elegir al presidente a través del sistema tradicional (voto indirecto a través de compromisarios), o mediante un sistema de primarias que permitieran la elección directa del presidente en una suerte de congresos asamblearios en las que el voto se depositaba en una urna. Sólo había un requisito: Que los militantes interesados en participar se registraran previamente.

Éste ha sido el método elegido por todas las Comunidades excepto Navarra, Aragón, Galicia (que celebró su congreso antes del nacional), Murcia, Extremadura y las ciudades autonómas, que optaron por el sistema tradicional. Y en este proceso es cuando ha quedado claro la fuerza real de la militancia del PP preocupada por esta cuestión, un proceso en el que apenas han participado 65.000 personas en todo el país,  es decir, menos del 10% del censo manejado. El dato resulta todavía más llamativo si se tiene en cuenta que el PP de Andalucía lleva años manejando la cifra de 160.000 afiliados, que que el PP valenciano asegura tener 150.000 o que los 90.000 que decía tener el PP de Madrid se quedaron en menos de 11.000 registrados para elegir a Cristina Cifuentes como nueva presidenta.

Ésta ha sido la experiencia en todos los congresos regionales en los que se ha optado por el sistema de primarias para elegir a su presidente: Si damos por bueno los datos de militantes que maneja el PP a nivel regional, se ha constatado un escaso interés por parte de la militancia ante un proceso que, quizás, sienten como extraño (a pesar de que en la mayor parte de Europa se están imponiendo métodos parecidos de elección de líderes y de cuadros de los partidos).

Si no damos por buenas estas cifras de militancia, y hay motivos para ello, tendremos que concluir que el PP ha vivido muchos años de un censo de militantes muy inflado, una circunstancia que ya se asumía en la práctica si se recuerdan mecanismos de captación de estudiantes  en las universidades de Madrid durante los años ’90 para engrosar Nuevas Generaciones y la evidencia de que muchos de aquellos militantes se descolgaron cuando pasó la emoción inicial de llevar a Aznar a La Moncloa o, tras el 11M, cuando el PSOE ganó las elecciones generales de 2004 y 2008.

La primera experiencia de primarias en el PP, aunque haya sido un tanto especial, ha confirmado que los datos de militancia que manejan quedan muy lejos de los 456.000 simpatizantes de Unidos Podemos que han participado en sus consultas o los 190.000 afiliados con los que cuenta el PSOE tras depurar el censo del medio millón antes de la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero o los 250.000 registrados durante el zapaterismo. Los datos de participación en las primarias del PP le acercan a los 31.000 militantes que asegura tener C’s en todo el país, un dato muy llamativo si tenemos en cuenta la implantación de un partido y otro en el territorio.

Es un hecho que el PP es un partido muy jerarquizado, muy disciplinado y con un sesgo presidencialista muy fuerte que propicia poco debate público o cuestionamiento de liderazgos. También lo es que, salvo personalidades muy concretas, internamente no se ha visto con buenos ojos incluir un sistema de primarias como el que se da en otros partidos españoles. En este sentido, el PP se asemeja más a un partido leninista en su estructura, con muy escaso espacio para la crítica interna que se ve propia de versos sueltos que, muchas veces, miran más por su interés personal que por el del partido.

Sea como fuere, ha quedado claro que el dato de los 800.000 afiliados es un mito construido al calor de la consideración del PP como una máquina electoral con capacidad para ganar diferentes elecciones consecutivas desde los años ’90. Y es tal la evidencia que Génova ordenó revisar los censos de militantes tras los congresos regionales y provinciales, una medida que el PP de Madrid afrontará en los próximos meses. Según se ha explicado, a partir de ahora se exigirá una revisión cada seis meses y que los afiliados paguen la cuota correspondiente. Veremos si, entonces, hay datos más fiables sobre afiliación y si es posible derivar de ella una participación más equiparable a la del resto de partidos.

CODA. Una de las esperanzas blancas del PP, de cara a la sucesión de Mariano Rajoy, es Cristina Cifuentes. Elegida presidenta del PP de Madrid, Cifuentes ha logrado que se la perciba como una política fresca (a pesar de que lleva en cargos públicos desde los años 90) y distante de Esperanza Aguirre, aunque compartieron durante muchos años destino y organización a pesar de la guerra fría que mantuvieron en la campaña de las últimas elecciones municipales y autonómicas.

Este fin de semana, Cifuentes ha podido cometer un error importante en sus aspiraciones por ser el relevo de Rajoy, con permiso de María Dolores de Cospedal. En una entrevista para la revista de moda del diario El País, la presidenta del PP habló del feminismo desde unos clichés muy conservadores (por ser sutiles) y bromeó con prácticas que el machismo atribuye a las mujeres cuando están en puestos de decisión: Es mucho mejor evitar la confrontación simulando ser inferior intelectualmente al adversario varón tras sugerir que la lucha por la igualdad es una batalla inútil porque ya está todo hecho (salvo algunos detalles).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Con estos argumentos, Cifuentes se parece más al Alberto Ruiz-Gallardón real que existía debajo de la maquinaria de comunicación y propaganda con la que construyó su imagen que al perfil de política moderna que la presidenta madrileña quiere transmitir. Una metedura de pata en toda regla que sólo tiene algo positivo: Estas declaraciones se publicaron en plena Semana Santa, por lo que el alcance de la polémica es muy limitado.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Minientrada | Esta entrada fue publicada en PP, Rajoy. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Las primarias del PP desinflan el mito de los 850.000 afiliados

  1. Pingback: Podemos gira hacia un partido con estructura clásica | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s