Macron experimenta con el extremo centro y pone en aprietos a los conservadores

Se cumple el guión. Durante toda la campaña de las elecciones presidenciales francesas insistimos en las dificultades de Emmanuel Macron de contar con dirigentes de un aparato orgánico ante la inexistencia del mismo. Se partía así de la posibilidad de que echara la red a políticos ubicados en el centroderecha y centroizquierda, además de las opciones políticas que le dieron apoyo durante los últimos meses de la campaña electoral.

Macron, que fundó el movimiento que le ha llevado al Elíseo hace apenas un año, se ha convertido en el primer presidente de la V República desvinculado de los movimientos políticos tradicionales aunque no tanto de los líderes de las corrientes que mejor casan con su ideario político. Así, Macron nombró primer ministro a Edouard Philippe, diputado de Les Republicáins y alcalde de la ciudad portuaria de Le Havre, “un hombre de derechas” según sus propias palabras, con un objetivo claro: “Utilizar a Philippe como señuelo para atraer votos conservadores hacia La République en Marche! y lograr, en las elecciones parlamentarias de junio, una mayoría macronista en la Asamblea Nacional”.

Philippe no es un desconocido en la política francesa. Pertenece a la corriente más centrista de Los Republicanos, encabezada por Alain Juppé, y muchos le veían como su heredero político. Con su nombramiento, Macron lanzaba dos mensajes: Su mandato, que se entiende como algo excepcional y casi de salvación nacional, pasará por encima de las diferencias ideológicas profundas; y además se lleva a su terreno una de las piezas más prometedoras de los republicanos de cara a las elecciones legislativas del próximo mes, amenazando así la unidad de la derecha.

Tras el nombramiento de Philippe, se dio a conocer la composición de su Gobierno y se confirmaron todas las sospechas: Se trata de un Gobierno multitcolor compuesto por 22 miembros (18 ministros y 4 secretarios de Estado), que han pasado por la empresa privada y que proceden de cuatro formaciones políticas (de Les Republicáins, del PS, del Movimiento Democrático -MoDem- y de La République en Marche! ) y de la sociedad civil e independientes. En el Ejecutivo no hay referentes de la izquierda ni sindicalistas, lo que lanza un mensaje nítido en torno a que va en serio con las reformas para liberalizar la economía del país y con la unión de diferentes sensibilidades políticas bajo el paraguas del reformismo modernizador y el europeísmo, dejando la oposición en manos de ambos extremos, el Frente Nacional de Marine Le Pen y la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.

El partido de Macron se reserva la portavocía del nuevo Gobierno, de la que será responsable Christophe Castaner, y del Ministerio de Cohesión de los Territorios, con Richard Ferrand, su secretario general. Además, ficha a Bruno Le Maire (Economía) y Gérald Darmanin (Acción y Cuentas Públicas), que proceden de Les republicáins, por lo que toda la política económica queda en manos de la derecha en un momento en el que tasa del paro baja del 10% por primera vez desde 2012. De las filas del PS proceden Gérard Collomb, alcalde de Lyon (Interior) y  Jean Yves Le Drian, que pasa de ostentar la cartera de Defensa a la de Exteriores. Del Partido Radical de Izquierdas llegan Annick Girardin (Ultramar) y Jacques Mézard (Agricultura) mientras que el MoDem se hará cargo de Justicia (en manos del líder del partido, François Bayrou) y Defensa (a cargo de la eurodiputada Sylvie Goulard).

El activista Nicolas Hulot, que rechazó formar parte de los Gobiernos de Chirac, Sarkozy y Hollande, se ocupará de la cartera de Transición Ecológica, que será clave en el nuevo diseño económico de Macron. Además, la editora Françoise Nyssen se encargará de Cultura. Macron también ha incluido en su Gobierno a personalidades sin experiencia política previa: Se trata de Agnès Buzyn, que se encargará de Sanidad; de Muriel Penicaud, en la cartera de Trabajo; de Jean-Michel Blanquer, responsable de Educación; y de esgrimista olímpica Laura Flessel, nueva responsable de Deportes.

A pesar de las críticas hacia la composición del Gobierno desde las filas de Les Republicáins, del Frente Nacional y de la izquierda que encabeza Jean-Luc Mélenchon, un sondeo elaborado tras conocerse la composición del Gabinete recogió que el 60% de la ciudadanía está de acuerdo con el primer paso adoptado por Macron. Es decir, buena parte de la ciudadanía ha comprado la idea de que Francia está en una situación excepcional que precisa del acuerdo y trabajo de dirigentes de diferentes sensibilidades para acometer sin disimulos los problemas del país. Según datos de Opinion Way, el 44% aprueba la composición del Gobierno, frente al 19% que la critica y un 37% que dice no saber lo suficiente para opinar.

Aun así, se estrenan en sus respectivos cargos Macron y Philippe con los porcentajes de popularidad más bajos respecto a sus homólogos en los últimos 22 años: 45% para el presidente y 36% para su primer ministro, muy por debajo del 56% registrado por Ayrault hace cinco años o del 59% que recibió Alain Juppé como primer ministro del primer mandato de Jacques Chirac en el año 1995.

Una jugada maestra  de cara a las legislativas 

El diseño del Gobierno por parte de Macron ha hecho daño a Les Republicáins, que aparecen como la formación que disputará la segunda vuelta al partido del presidente en la segunda vuelta de las legislativas. El cortejo del sector que lidera Juppé, quien perdió las primarias contra François Fillon, tiene una lectura muy clara: Se ha optado por un líder que se ha opuesto a la deriva derechista desde los tiempos de Sarkozy y, aunque Juppé manifestó su lealtad a Les Republicáins, más de 120 cargos destacados del partido firmaron un comunicado en el que reclamaron que el partido respondiera “a la mano tendida por el presidente de la República”.

Tras fagocitar el PS, muchos ven en la maniobra de Macron un intento de proceder de la misma forma con el partido conservador y se han adoptado medidas al respecto: Tras conocerse el nombramiento de Philippe como primer ministros, el comité de campaña de LR lamentó que el alcalde del Havre hubiera aceptado la oferta de Macron situándose “al margen de nuestra familia política”. No hubo suspensión ni tramitación de bajas. Tras conocerse las carteras del Gobierno que habían recaído en dirigentes del partido, ya se adoptó la decisión de expulsar  a Edouard Philippe, Bruno Le Maire y a Gérald Darmanin por aceptar el cargo y hacer campaña para el partido de Macron. Tras el shock inicial, fue un mensaje a la ciudadanía a dos semanas de que se celebre la primera vuelta de los comicios para renovar la Asamblea francesa.

Macron roza la mayoría absoluta

La République en Marche! contaba con un problema importante de cara a las elecciones legislativas: la falta de organización política asentada en los territorios, a la espera de una posible recuperación del Partido Socialista. Las palabras del ex primer ministro Manuel Valls sobre la muerte del socialismo francés y el anuncio de que se ponía a disposición de Macron, su enemigo político en la disputa por el afecto de Hollande, confirmaron que la situación de los socialistas es más precaria de lo que se demostró en las presidenciales, con los líderes de las diferentes corrientes buscando su propia supervivencia política, bien al calor de En marche, bien con movimientos políticos como el anunciado por Benoït Hamon.

A Valls, por el momento, la jugada no le ha salido bien. Desde el partido de Macron se le recordó que no cumple con los requisitos para ser candidato a las legislativas (“Ningún candidato puede ser investido si ha cumplido ya con tres mandatos parlamentarios”, dijo el secretario general del partido) aunque no se le cierra la puerta del todo, a la espera de una ayuda que podría ser fundamental si La République en Marche! se queda cerca de la mayoría absoluta. Finalmente, presentará candidatos en 521 de los 577 distritos electorales.

Lo que queda claro es que las elecciones legislativas decidirán el margen de maniobra de Macron al frente del Elíseo. Y, tras los últimos movimientos efectuados, parece que las cosas marchan bien: Su partido roza la mayoría absoluta, por lo que parece que no habrá cohabitación con los republicanos, encabezados en esta cita por François Baroin.

El último sondeo de Harris sitúa al partido del presidente en el 29% de intención de voto (27% de acuerdo con Opinion Way), con los conservadores  disputándose con el Frente Nacional la segunda posición con el 20% de intención de voto. La Francia Insumisa de Mélenchon obtendría el 14% de la representación en la primera vuelta mientras que el Partido Socialista se mueve en torno al 7% (según Harris) y el 11% de intención de voto (Opinion Way).

CODA. Como es tradición, el primer viaje oficial de Macron tras ser investido presidente de la República fue a Alemania, donde se reunió con Angela Merkel. Ambos abogaron por refundación de la UE, conscientes de los problemas que afronta el proyecto europeo tanto en términos de eficacia (y ahí está la negociación del Brexit para certificarlo a diario) como de credibilidad. Esa refundación, por supuesto, pasaría por revitalizar el eje franco-alemán, algo que, por otra parte, no se ha puesto en duda ni siquiera en los peores años de la crisis financiera y económica europea.

Este primer viaje de Macron ha supuesto, también, el primer roce del equipo del presidente con la prensa por el intento del Elíseo de elaborar la lista de periodistas de los distintos medios de comunicación que acompañarán al presidente en sus viajes al extranjero.  Le Monde, Libération, Le Parisien’, Le Point y Le Figaro, la agencia de noticias internacional AFP, las cadenas de televisión BFM, RTL y TF1, radios como RFI, France Info, Europe 1 y medios digitales como el consorcio Mediapart hicieron pública este viernes una carta en la que muestran su preocupación por la política de comunicación que pretende seguir el Elíseo: ” No es el presidente ni sus servicios quienes deben decidir el funcionamiento interno de las redacciones, la elección de su tratamiento y sus puntos de vista. Esta elección corresponde a las direcciones de las redacciones y a los periodistas que las componen”.

 

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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