Fuego amigo en la última fase de las primarias del PP

El último tramo de las primarias, que este fin de semana desvelarán el liderazgo del Partido Popular, confirman las señales avanzadas en las últimas semanas: La elección del próximo presidente del PP, y previsible cabeza de lista para las elecciones generales, confirma un problema de división interna importante que, si bien no ha llegado a los niveles que vimos en las primarias socialistas, confirma que la pugna no está siendo precisamente educada y que podemos estar en el inicio de heridas como las que el PSOE abrió en las primarias de 2012 y que todavía siguen sin cicatrizar.

Hace unos días, se hizo pública la inclusión de Javier Arenas en el equipo de Soraya Sáenz de Santamaría. Un anuncio oficial de lo que era una colaboración consumada durante años al calor de la enemistad de Arenas y María Dolores de Cospedal. El viernes comenzó a viralizarse en Whatsapp un vídeo en el que se remarcaba, precisamente, la contradicción entre los mensajes de renovación de la candidata y la colaboración con Arenas y otros destacados miembros del PP andaluz, la organización que aporta más compromisarios en esta elección y que, en teoría, votará en su mayoría a favor de la ex vicepresidenta del Gobierno.

La difusión del vídeo, que poco a poco también llegó a los medios digitales, derivó en la presentación de una queja por parte del equipo de Santamaría a la comisión que organiza el congreso extraordinario, mientras Pablo Casado descartaba que su gente estuviera detrás de un spot que, sobre todo, regala munición a sus rivales políticos en las próximas citas electorales. De acuerdo a informaciones de eldiario.es, uno de los primeros en difundir el vídeo fue un compromisario vinculado a Casado.

Desde Galicia, Alberto Núñez-Feijóo, al que se mira con atención estos días también por lo que puedan votar los compromisarios gallegos, atribuyó la autoría a alguien ajeno al partido: “En este mundo global cualquiera puede hacer un vídeo y se le puede atribuir al que no sale beneficiado en el mismo, y esta tarde a lo mejor hay otro y salen perjudicadas otras personas”. Una declaración que despertó la carcajada generalizada, sobre todo de las personas ajenas al PP ante lo que es un ejemplo de manual de lo que significa una campaña de fuego amigo.

En cualquier caso, la difusión del vídeo desde Andalucía, que Celia Villalobos vincula a Casado, pone en evidencia que, a pesar de las buenas formas de los candidatos, con fotografía de confidencias y risas incluida, el proceso de primarias está siendo más feo de lo que se asume en público. Eso explica por qué numerosos cargos orgánicos se negaron a que finalmente se celebre el cara a cara entre los candidatos  y por qué se están difundiendo las claves de la negociación para conseguir el voto de los 3.802 compromisarios que este fin de semana decidirá el destino próximo del PP.

Tenemos un ejemplo magnífico en una pieza del diario ABC en la que se habla de presiones y trueque de favores, sobre todo de cara a las próximas listas electorales, y de un operativo en el que hay que tener en cuenta las cuentas pendientes de los barones con Santamaría (como José Manuel Soria, que todavía controla a los compromisarios canarios) y que funciona así:

“Los equipos de los candidatos tienen un «cuentacompromisarios», con enlaces en cada territorio, y que va poniendo cruces según los apoyos ganados, o bien, de forma más visual, se señalan con colores. Los «barones provinciales» del partido tienen un poder decisivo en todo el proceso. Su influencia puede llegar a ser fundamental. Un pronunciamiento de este cabecilla provincial puede arrastrar el voto de todos, o una buena parte, de los compromisarios que están bajo su control”.

En este contexto hay que enmarcar la presencia de María Dolores de Cospedal en un desayuno informativo protagonizado por Pablo Casado este lunes, que el equipo de Santamaría minimizó. Por si no quedara claro, la secretaria general del PP mostró su apoyo al dirigente más vinculado con el aznarismo, siguiendo el camino abierto por otros cargos destacados vinculados a Cospedal la semana pasada (como el alcalde de Málaga y Jaén o la ex ministra de Agricultura). No es el caso de Alicia Sánchez-Camacho o José Antonio Monago, que este lunes mostraron su apoyo a Santamaría ante la incapacidad para aunar una candidatura de consenso que la ex vicepresidenta ha intentado hasta el último momento.

Desde el entorno de Santamaría, asumen que cuentan con el apoyo de 2.000 de los 3.082 compromisarios llamados a votar este sábado. Este dato confirmaría que no ha funcionado el “todos contra uno” que se comenzó a dibujar al conocerse los datos de la primera votación y que los apoyos recibidos por los candidatos que no pasaron el corte habrían ido a parar a la ex vicepresidenta del Gobierno. Un escenario, cuanto menos, curioso, sobre todo si tenemos en cuenta el apoyo explícito de Cospedal, Margallo y Elio Cabanés a la candidatura de Casado.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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