#UnFuturoCompartido: La ruptura de Errejón con Podemos

La casualidad ha querido que el cabeza de lista por Unidos Podemos en las elecciones autonómicas de Madrid, Iñigo Errejón, lanzara su primer vídeo de campaña en plena resaca de las elecciones andaluzas. Con motivo del 40 aniversario del referéndum que aprobó la Constitución de 1978, Errejón lanzó un spot personal con claro tinte electoral en el que ha conseguido desmarcarse de la línea oficial de Podemos en, al menos, dos sentidos.

En pleno llamamiento de Pablo Iglesias a articular un frente antifascista en la calle, que ya se ha notado en la presión a líderes de C’s por su posición de abrir negociaciones con el PP para conformar un gobierno alternativo a Susana Díaz en Andalucía, ya veremos si con el apoyo de VOX, Errejón ha reivindicado la cosecha de 1978 y la literatura en torno a las bondades de la Transición, que tuvo en la aprobación de la Constitución uno de sus hitos históricos.

Así, el candidato de Podemos en Madrid se suma a la conmemoración de la Carta Magna como algo positivo en la Historia del país, una posición que contrasta con la de la dirección central de Podemos, que se ha desmarcado de los homenajes en el Congreso de los Diputados y que ha lanzado una propuesta propia para avanzar hacia la república como forma de Estado. De nuevo confirmamos la “entente cordiale” entre la dirección nacional de Podemos y la candidatura de Errejón en Madrid, que apunta a su absoluta independencia respecto a los postulados del partido tanto en el fondo como en las formas.

Errejón lanza estos mensajes en un vídeo muy personalista, estéticamente bien hecho, con buena factura, que pretende ser un ejercicio de reflexión que se percibe tanto en la acción elegida (un paseo en solitario por una gran ciudad) como por la música que acompaña las imágenes, totalmente centradas en el candidato y en cómo se va tropezando con ciudadanos anónimos que le reconocen, saludan o se hacen selfies con él.

Se opta por una estética muy concreta, el centro de Madrid, epicentro de la vida política de un país más centralista de lo que sugiere su modelo territorial, como si Errejón fuera candidato al Ayuntamiento y no la Comunidad, que es bastante más diversa de lo que se proyecta en la almendra central de la capital. En cualquier caso, se prefiere un paseo del candidato Errejón por las vías centrales de Madrid en el que reflexiona a propósito del significado de la Carta Magna y del orden político e institucional puesto en marcha por los herederos del franquismo y una oposición política legalizada apenas unos meses antes de 1978: “Miro atrás con respeto. No todo se pudo. Pero soy hijo de aquel esfuerzo colectivo para hacer un país democrático”.

Estamos, pues, ante una de las reflexiones más contundentes en la galaxia Podemos que rompen con la base del argumentario puesto en marcha a partir de la movilización del 15M: La Transición fue una farsa que permitió pasar página sin asumir responsabilidades, lo que explicaría una raíz putrefacta del sistema político puesto en pie entonces, que explica la crisis económica y política que vive el país desde 2008 y que se ha trasladado a la actualidad con unas elites que se asemejan a castas.

Sólo al final del relato, Errejón parece querer reconciliarse con el 15M con dos referencias concretas: “La Puerta del Sol, donde hace ocho años comenzamos a vislumbrar la esperanza” (con guiño, suponemos, a la fecha de las elecciones autonómicas previstas para 2019 y no en la movilización del 15M propiamente dicha) y “Madrid va a ser la llave de la esperanza en España” (como ocurrió en 2011, cuando la acampada de Sol contagió a otras ciudades españolas). Es decir, no todo está perdido y la ciudadanía tiene todavía posibilidades de revertir el eterno retorno en el que parece que estamos inmersos.

Como un buen ejemplo de storytelling, Errejón comienza su historia haciendo una referencia a su biografía, con una imagen suya de pequeño incluida. A partir de ahí, encontramos las tres paradas habituales en la construcción de una historia: Introducción (la asunción del relato histórico, que le permite engarzar con las generaciones anteriores), nudo (el momento presente, lleno de dificultades que, en este caso, se centran en las heridas de la crisis económica, en forma de “desigualdad y los privilegios casi nos rompen la convivencia”) y desenlace, es decir, el planteamiento del futuro que está por llegar y que el propio Errejón asegura afrontar con coraje (“yo hoy no miro hacia delante con pesimismo sino con coraje”).

El candidato Errejón es consciente de la depresión colectiva en la que vive un sector del electorado, que ha visto cómo las esperanzas puestas en Podemos como partido político llamado a cambiar las cosas se ha truncado por completo. No es casual que se refiera al pesimismo (que puede estar en las cifras de asbstención en Andalucía o en la desmovilización de la izquierda que recogen los sondeos sobre intención de voto) y que lo contraponga a pasar a la acción, aunque sea con un tono moderado y no excesivamente combativo que contrasta con el estilo Iglesias:

“Hay momentos decisivos en la historia, como entonces,cuando los pueblos tienen como una chispa de luz, un flechazo de dignidad que deja huella en el tiempo. Éste es el nuestro. En estos mometnos hay un sola manera de caminar: hacia delante, juntos, cuidándonos. Para hacer una patria moderna, justa, diversa y que no deje a nadie atrás. España no va a retroceder. Vamos a encarar el futuro como mejor sabemos: con empatía, con firmeza, con solidaridad, a mi generacion le toca dar un paso al frente. Sin gritos pero con determinación, recogiendo el esfuerzo de nuestros mayores”.

En la práctica, parece que se asume que no es posible una sacudida como la que Podemos y el propio Errejón defendían en 2014, es decir, plantea claramente la derrota entre el proyecto y la realidad. Así, tanto el mensaje como la puesta en marcha traslada una sensación de tristeza por lo que pudo haber sido y de resignación ante los límites del cambio posible, lo que engarza a Errejón con la posición tradicional del PSOE durante estos años.

Sin referencias económicas o de clase, Errejón esboza su idea de país que, de nuevo, vincula al modelo que sitúa a Madrid como referente: “Tenemos que volver a coser España” (única mención al conflicto territorial que, de acuerdo con el análisis de los cuarteles generales del PSOE, explica el ascenso de VOX en las elecciones andaluzas) que debe luchar por la igualdad, contra la precariedad y que debe envolverse de la bandera del ecologismo (quizás como guiño a un nicho de mercado como el que está propiciando al ascenso de los Verdes en Alemania).

Y todo ello con un candidato, Errejón, con un aspecto pulcro, que no tiene nada que ver con la estética de sus años de estudiante en la Facultad de Ciencias Políticas, y con unas formas pausadas, a veces rozando la tristeza o resignación ante la tarea que está por delante. En cualquier caso, y de forma coherente, sigue la construcción de una candidatura muy personalista que bien podría ser votado por el electorado tradicional del PSOE en una ciudad como Madrid. Nada que ver con la puesta en escena de direcciones colegiadas o las referencias a la comunidad en las que el propio candidato por Madrid participaba.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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