PP y C’s eligen la movilización callejera como estrategia. Punto para Pedro Sánchez

Este domingo, PP, C’s y VOX coincidirán en la Plaza de Colón de Madrid en una manifestación contra la posibilidad de abrir una mesa de partidos extraparlamentaria con presencia de un relator independiente que aborde soluciones para salir del atolladero catalán. La propuesta, muy mal vendida por el Gobierno y peor defendida por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, devuelve el marco a Cataluña después de unas semanas en las que la agenda política ha girado en torno a la crisis de Venezuela, con la ayuda inestimable de Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, en un caso de justicia poética directo, se enfrenta este domingo a que los líderes de la oposición puedan señalarle como presidente ilegítimo y promover fórmulas para su deposición. Como en Venezuela, PP y C’s usarán la calle como el termómetro para exigir un adelanto electoral que certifique en las urnas esa supuesta mayoría de oposición. El propio Pablo Casado dejó abierta la posibilidad de presentar una moción de censura en el Congreso de los Diputados contra Sánchez, una propuesta que, en principio, no saldría adelante sólo con los votos del PP y de C’s, que puede verse arrastrado a una estrategia con la que lleva coqueteando en los últimos meses.

La convocatoria de la manifestación, propuesta primero por Albert Rivera y luego por el PP, llegó tras una valoración absolutamente desquiciada de la propuesta del Gobierno que, insistimos, volvió a errar en estrategia y en la propia comunicación política del hecho. Las dudas y rectificaciones con el sello del Palacio de La Moncloa aumentó la sensación de improvisación  y, lo que es más importante, dio margen para el rechazo, empezando por la propia oposición interna en el PSOE.

No obstante, el premio a la reacción más desquiciada se lo llevó Pablo Casado y su ristra de insultos hacia Pedro Sánchez y su propuesta: “Traidor. Felón. Ilegítimo. Chantajeado. Deslegitimado. Mentiroso compulsivo. Ridículo. Adalid de la ruptura en España. Irresponsable. Incapaz. Desleal. Catástrofe. Ególatra. Chovinista del poder. Rehén. Escarnio para España. Incompetente. Mediocre. Okupa”.

De esta manera, el líder del principal partido de la oposición y, se supone, llamado a ser el relevo del PSOE en algún momento retoma la estrategia que aplicó sobre todo entre 2004 y 2008, por un PP herido tras la derrota electoral tras los atentados del 11M. Especialmente durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, el PP utilizó unos argumentos similares para movilizar a una base social al ritmo de la reforma de Ley del aborto, del Estatut catalán o de los contactos con ETA que acabaron con el cese de actividad terrorista en octubre de 2011.

También en aquellos años Mariano Rajoy se empeñó en dirigir insultos a Rodríguez Zapatero, al que Génova también consideró un presidente ilegítimo desde el primer momento, al menos hasta que el líder socialista revalidó su victoria en las generales de 2008. A partir de ese instante, Rajoy prescindió de los estrategas de ganar en la calle el poder perdido en las urnas  (Eduardo Zaplana y Angel Acebes) y sus cachorros, entre los que figuraba un jovencísimo Pablo Casado, presidente de Nuevas Generaciones, se refugiaron en el PP de Madrid, a los pechos de Esperanza Aguirre y de su particular manera de entender la política con una mezcla de neoconservadurismo y neoliberalismo galopante.

Sánchez, el gran beneficiado del 

Las negociaciones tras las elecciones andaluzas ha evidenciado una conexión entre el PP y C’s de la que también participa VOX bajo la ficción de que sólo mantiene contacto directo con los populares. Desde entonces, es habitual hablar de los “trillizos” para referirse a Pablo Casado, Albert Rivera o Santiago Abascal o el “trifachito” para mencionar las negociaciones a tres para desalojar a la izquierda del poder a partir del mes de mayo.

Este domingo, todo el espectro del centroderecha español volverá a quedar representado como uno en una manifestación que llevará el lema “Por una España unida, elecciones ya”, acordado por PP y C’s, que puede verse arrastrado a una estrategia que terminará beneficiando a los populares en dos sentidos: Permitirá identificar y aglutinar a una base social que en estos momentos se dispersaría en el voto a tres formaciones políticas y ayudará a reafirmar su liderazgo ante dicha base social.

Para entender lo que se juega Génova en la manifestación de este domingo, baste señalar el anuncio de Casado de que el PP pagará el transporte a todo ciudadano de fuera de Madrid que quiera estar en la convocatoria: “Cualquier persona que quiera ir a Madrid, que se pongan en contacto con la sedes, sin ninguna necesidad de darse de alta ni tener nada que ver con nosotros. Facilitaremos el transporte a todo el mundo que podamos”. Y todo ello en la misma semana en la que se destapa el enésimo conglomerado de contabilidad b en el PP de Madrid.

Por si queda alguna duda de la importancia de la manifestación para Génova, este jueves tuvimos una entrega de una entrevista para la agencia EFE en la que volvió a relacionar lo que ocurre en Cataluña con ETA o en la que vinculó el sostenimiento de las pensiones con el aumento de la maternidad con referencias a la Ley del aborto incluidas. Es decir, el líder del PP exhibió las líneas maestras de su guerra cultural de manual para movilizar al electorado que, hasta hace no tanto, respondía a la convocatoria de Génova sin aplicar muchos matices y que hoy se siente más cerca de VOX.

Es en ese juego, en el que hay mucho de orgullo herido por parte del PP, en el que C’s se juega ser succionado por la estrategia muy escorada a la derecha que puede terminar ahuyentando a su electorado más centrado, lo que puede terminar beneficiando a Pedro Sánchez. Y es que, a pesar de la incapacidad manifiesta del Gobierno por vender bien una iniciativa, a lo que tampoco ayuda la ruptura interna del PSOE que se plasma en cuanto se ponen sobre la mesa cuestiones territoriales, Sánchez puede demostrar de nuevo que la suerte le acompaña y que puede terminar siendo el gran beneficiado de lo que algunos denominan la “venezolanizacion de España”.

Una manifestación multitudinaria este domingo, y parece que lo será, proyectará una imagen perfecta de oposición para llamar al voto útil, aunque sea con la nariz tapada, del electorado progresista, muy desmovilizado debido a la crisis de Unidos Podemos y ante la incapacidad del PSOE de proyectar algo diferente al liderazgo flojo de Sánchez. Un ejemplo de que ésta es la perspectiva socialista es el vídeo difundido por los pesos pesados socialistas vinculando el destino de PP y C’s en lo que resta de legislatura:

En este contexto, y a pesar de que el PSOE tiene la marca electoral achicharrada, Sánchez puede proyectarse coma una opción medio presentable para algutinar a un electorado que se siente muy lejos de los argumentos defendidos por el PP respecto a la Ley del aborto o la maternidad y que, aunque pudieran compartir intereses o proyecto con C’s, sienten alergia a una conexión directa con el PP y/o VOX. Todo dependerá de la fortaleza del presidente del Gobierno para calmar internamente al PSOE y de su capacidad para sacar adelante los PGE la próxima semana.

Ésa parece ser la tarea del PSOE y de Unidos Podemos durante el fin de semana. Este viernes se supo que Pablo Iglesias había vuelto a interrumpir su permiso de paternidad y que se había reunido con Sánchez en el Palacio de la Moncloa para abordar la negociación de los PGE y la tormenta perfecta que se ha creado esta semana a partir del anuncio de la figura del relator por parte del Ejecutivo, con la ayuda inestimable de unos medios de comunicación absolutamente histéricos.

CODA. En algún momento habrá que analizar, de nuevo, el trabajo de muchos medios de comunicación que sirvne de altavoces de la histeria y el insulto como arma política, cuando no como emisores de tonos y comportamientos muy alejados de lo que debiera ser el debate sano en una democracia de corte liberal madura. He aquí las portadas de ABC, La Razón y El Mundo del jueves y del viernes, que marcan la senda de lo que defienden sus analistas y tertulianos en televisión, en radio y en las redes sociales:

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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