Cataluña: ERC, primera fuerza en un Parlament sin grandes variaciones

Lo venimos señalando desde hace meses. Desde que el referéndum del 1 de octubre confirmó que, a pesar de todo, las mayorías a favor de la independencia se mantenía estable a la espera de que la propia biología haga su trabajo, ERC se ha mantenido en una posición de realismo político que ha contrastado con la posición defendida por el sector del PdeCat más cercano al ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que comienza a entender cuál es la posición de los principales actores en España ante su exilio político.

Así, mientras Puigdemont impulsa la Crida Nacional como la próxima marca electoral con al que se pretende aglutinar al independentismo, con reticencias por parte del PdeCat y ERC, la formación republicana se ha caracterizado por el equilibrio para centrarse en el futuro de los presos del Procés (Oriol Junqueras y buena parte de su Govern, además de los “Jordis”). El juicio, que arrancará la próxima semana, evidenciará aun  más la ruptura entre las posiciones más firmes del independentismo y la de cal y arena que otorga ERC a la hora de abrirse a negociar los PGE de Pedro Sánchez con los que tratará de ganar tiempo en La Moncloa mientras señala a los presos como la base de toda la negociación.

Su posición como primera fuerza electoral del independentismo y también como primera opción en el Parlament en el caso de una nueva convocatoria de elecciones autonómicas en estos momentos le sitúan como el negociador preferente del Gobierno ante la resolución de un conflicto que se mantiene latente pero abierto, a la espera de lo que ocurra en el juicio contra los convocantes del referéndum.

ERC, primera opción en Cataluña

De acuerdo con los datos de los sondeos sobre estimación de voto publicados desde el pasado mes de octubre, esta posición beneficia a ERC ante el electorado; sería la primera fuerza política con un 25.05% de media (+3.95 puntos respecto a las elecciones de diciembre de 2017), casi un punto más que la media de la última oleada analizada en este blog,  y pasaría de 32 a una horquillal de 34-40 diputados.

Una parte del electorado que en su momento apoyó la lista que encabezaba Puigdemont estaría dispersándose entre ERC y la CUP, que mejoraría también resultados. Así, JxC paasría del 21.7% de la representación a un 15.1% de media (-6.6 puntos respecto a las elecciones y -3.1 en relación a los últimos sondeos analizados) y estaría compitiendo con el PSC como cuarta fuerza parlamentaria.

La CUP, por su parte, se movería en torno al 7.3% de media (+2.8 puntos en relación a las elecciones y +1.5 puntos en comparación con los demás sondeos), aunque debe tenerse en cuenta la diferencia entre las estimaciones del CEO (8.5%) u Opiniomètre (8.3%) frente a NC-Report, que le sitúa en un margen de crecimiento muy discreto. La suma de los tres partidos asciende al 47.45% frente al 41.64% que suman las opciones constitucionalistas, con los comunes como partido decisorio de la balanza.

En el frente constitucionalista, también se registran movimientos que tienen que ver con la preeminencia del PSC como actor fundamental en este momento (no en vano fue Iceta el que lanzó la idea de un “notario” para abrir la fase de nueva negociación con Cataluña). El PSC se situaría en el 15.17% de media (+1.4 puntos respecto a las últimas elecciones). Por delante volvería a situarse C’s, que caería al 23.07% de media (-2.23 en relación a los comicios aunque sube respecto a la anterior oleada de sondeos) y a los 29-35 diputados, lo que confirmaría la idea de que su resultado en las últimas elecciones autonómicas fue excepcional y fruto de la enorme movilización del electorado catalán.

El tercero en el bloque constitucionalista, el PP, confirma que tampoco pasa por una fase positiva en Cataluña. El mal resultado obtenido el 21D empeora en esta oleada de estudios demoscópicos y estaría en el 3.4% de media, a la espera de compulsar la presencia de VOX en Cataluña. De acuerdo con el dato de NC-Report, el partido ultra podría lograr 83.000 votos en Cataluña, siendo el PP, sobre todo, el principal damnificado por su irrupción en esta CCAA.

Nos queda el partido llamado a interceder entre ambos bloques: los comunes, con un 8.1% de media, mejoraría algo más de medio punto respecto a sus resultados de las últimas elecciones. Todo ello a la espera de medir los efectos de la crisis de Podemos en Madrid, aunque es cierto que la singularidad de la plataforma impulsada desde el primer momento en Cataluña supone una avanzadilla de lo que la crisis madrileña trata de dirimir en estas semanas.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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