Sánchez adelanta las elecciones para aprovechar la división de la derecha

El presidente del Gobierno anunció el adelanto electoral para el próximo 28 de abril, un mes antes de las elecciones municipales, autonómicas y europeas que se celebrarán el 26 de mayo. Desde un atril en el Palacio de La Moncloa, Pedro Sánchez confirmó así el rumor que vinculaba una derrota en la votación de los PGE en el Congreso con el adelanto electoral, una vez testada la capacidad de movilización de PP, C’s y VOX en la calle contra la siguiente fase de diálogo para desencallar la crisis catalana. Iván Redondo, que preside el Gabinete del presidente del Gobierno, habría tenido un peso fundamental en este adelanto electoral que se ha gestado, como ocurrió durante la presentación de la moción de censura contra Mariano Rajoy, en unos días y que provocará que los partidos hagan campaña en plena Semana Santa:

El voto negativo de ERC y de PDeCat a los PGE del PSOE, mientras los medios catalanes apuntaban a que ambas formaciones fingían una oposición irreal, se produjo al tiempo que se retransmitía en directo la sesión del juicio a los encausados por el Procés. Esta confluencia de acontecimientos resume perfectamente el momento político de un país que ha ejecutado un cambio del sistema político de facto pero que, sin embargo, no ha sido interiorizado por las principales fuerzas parlamentarias, que siguen funcionando con lógica de mayoría bipartidista.

Y eso a pesar de que los sondeos sobre estimación de voto son tozudos: La fragmentación parlamentaria no sólo no se corrige respecto a las elecciones de 2016, sino que debe dar cabida a un actor nuevo, VOX, sobre el que está pivotando la agenda diaria. De acuerdo con los estudios publicados a lo largo del mes de febrero, el PSOE se vería reforzado respecto a su resultado del 26J, aunque casi ninguna empresa le ve capaz de absorber todo el voto que pierde Unidos Podemos. La principal incógnita en el bloque del centroderecha tiene que ver con la capacidad de C’s por sobrepasar al PP, que sigue desangrándose en su flanco extremo a favor de VOX, que podría lograr hasta el 14% de la representación:

Lo que sí parece claro es que, con el adelanto electoral anunciado por Sánchez, concluye una legislatura atípica en la que la actividad parlamentaria ha quedado paralizada por la incapacidad de las fuerzas políticas para adaptarse a una lógica de multipartidismo competitivo, más pendientes del desgaste del adversario y de lo que recogían las encuestas sobre estimación de voto. La conclusión principal es que acaba una legislatura con una fuerte parálisis que, en cambio, sí ha dejado momentos históricos que tienen que ver con la reconfiguración del sistema político y de cómo la crisis de representación, consecuencia de una nefasta gestión económica y social, deriva  en una desafección que provoca extraños fenómenos.

A saber: La repetición de las elecciones generales ante la incapacidad de los partidos de formar gobierno, sobre todo ante la inmadurez de Unidos Podemos. En otoño vivimos la primera experiencia de gran coalición de facto, con el PSOE apoyando con la nariz tapada la investidura de Mariano Rajoy para evitar ir a unas terceras elecciones generales. En octubre de 2017, fue el tiempo de la reunificación constitucionalista frente al referéndum de Cataluña y los hechos acontecidos posteriormente, con unas elecciones autonómicas convocadas desde Madrid que, en lo esencial, no cambió el Parlament. En junio de 2018, Rajoy se despedía de la Moncloa y de la política tras la primera moción de censura exitosa de la democracia, protagonizada por un líder defenestrado entre los suyos y resucitado por las bases socialistas un año antes.

Adelanto electoral para aprovechar la división de la derecha

El viernes, Sánchez volvió a dar el enéismo ejemplo de supervivencia política con una convocatoria electoral que, a pesar de la debilidad de un gobierno sustentado con 84 diputados, ha pillado con el pie cambiado a casi todos los partidos, que han debido adelantar sus procesos internos para encarar dos meses en los que se dirimirá todo el reparto del poder para los proximos cuatro años en prácticamente todos los territorios.

Que casi nadie esperaba que Sánchez convocara elecciones lo certifica el propio PSOE, que sólo ha exhibido alivio cuando se supo que el presidente del Gobierno no pensaba hacer coincidir las elecciones generales con el resto de los comicios en un “superdomingo”. En el resto del arco parlamentario, destacó la valoración de Pablo Casado, que intentó atribuirse el mérito de haber empujado al presidente del Gobierno a un adelanto electoral a pesar de que la convocatoria de la concentración de la Plaza de Colón fue muy modesta, como reconocen en privado sus organizadores.

Las declaraciones de Casado apuntan la situación en la que vive el principal referente conservador en estos momentos, cuando se cumple medio año de la llegada de Casado a la presidencia del partido. Hoy, el PP sigue desangrándose por la derecha y el centroderecha, en favor de VOX y C’s respectivamente, un escenario increíble si tenemos en cuenta cómo, a diario, prosigue en el suicidio de atraer al votante que hoy optaría por VOX con mensajes de un líder que denotan ignorancia y la confirmación de la obsesión ante el auge de la ultraderecha, uno de los triunfadores de la temporada.

VOX, cuyos líderes tienen estos días el altavoz del juicio contra los miembros del Govern a cuenta del Procés, será una fuerza política con representación parlamentaria (entre 16 diputados, según GAD3 y 46, según el sondeo del GESOP), a la espera de la capacidad del PP de aguantar en las circunscripciones más pequeñas, según confirman los sondeos sobre estimación de voto que se están publicando en las últimas semanas. Los datos del Instituto Sondaxe sobre las elecciones locales en Galicia nos dirigen a un escenario en el que el PP puede desangrarse en favor de C’s y de VOX sin obtener el rédito consabido en el reparto de escaños.

La formación que lidera Santiago Abascal, todavía en ascenso demoscópico, sabe que ha entrado a jugar en la Liga de los mayores en al menos dos sentidos: Por un lado, con la foto de familia en la plaza de Colón de Madrid, que le legitima como un actor más del triunvirato que ha descabalgado al PSOE de la Junta de Andalucía a pesar de sus salidas de tono; por un lado, por la tendencia, a menudo sorprendente, de C’s y, sobre todo, el PP de comprar su discurso en relación al debate territorial y en los apartados de guerra cultural en el que VOX se desmarca y en el que está obteniendo petróleo con cada afirmación “políticamente incorrecta”.

Como ejemplo tenemos el mensaje que Santiago Abascal dejó en Twitter para valorar el adelanto electoral y que da pistas sobre los marcos en los que tratará de situar los mensajes de campaña: El PSOE es el enemigo directo, lo que a su vez beneficia a un Sánchez que ha llamado a los barones al orden para remar en la misma dirección por pura supervivencia política.

En este sentido debe entenderse el mensaje de C’s de que hay que aceptar a VOX como parte de la realidad política del momento, mientras se filtra el tono de la campaña: El rival de C’s es Pedro Sánchez. Así, el discurso se centrará en atacar al cabeza de lista del PSOE, al que Ciudadanos considera “un obstáculo para el constitucionalismo” mientras la formación naranja trata de desvincularse de la formación ultra de manera clara tras la foto de familia de los tres partidos en la Plaza de Colón. C’s asiste impotente a cómo se instala en el ideario su vinculación con la formación de ultraderecha, con la creación de figuras como la de los “trillizos”, el “trifachito” o la “derecha trifálica” (referencia de la ministra de Justicia) en clara competición con el PP por ejecutar el “sorpasso” que aventuran algunos estudios demoscópicos.

Durante la votación de los PGE, Unidos Podemos remarcó su perfil de socio parlamentario preferente del Gobierno, con el voto a favor de las cuentas públicas. El anuncio electoral, de esta manera, habría dejado en un lugar incómodo a la formación morada, que sufre tres desgastes: Su propio proceso interno, abierto en canal con la asignatura pendiente que supone Iñigo Errejón y la corriente que lidera; la propia cercanía al PSOE, que se lleva todos los réditos del trabajo de la formación morada, que hoy se percibe como un apéndice del Gobierno frente a la derecha y no como proyecto propio de país alternativo; y el propio desgaste de la implicación de Pablo Iglesias y la dirección de Podemos en desbloquear el conflicto catalán, que hoy vuelve a situarse en stand by a la espera de lo que suceda el 28 de abril.

En función de los resultados, veremos los primeros movimientos que, en principio, no se materializarán hasta la formación de gobiernos autonómicos y locales tras el 26M. Un buen resultado del PSOE le ayudará a liderar unas negociaciones en las que habrá de tenerse en cuenta dos factores: Que UP no se desplome por completo y aguante en torno a un 15% de estimación de voto, lo que le ayudaría a aparecer como factor fundamental para volver a orquestar una mayoría similar a la de la moción de censura, pero con un PSOE más fuerte (con 30-40 diputados más); y que el PP haga frente a C’s y termine sacándole 5 puntos, algo que no es en absoluto descartable si tenemos en cuenta datos de indecisos o abstencionistas como el que publicó el sondeo de Metroscopia para 20minutos:

Si C’s no logra el sorpasso al PP, deberá, de nuevo, volver a calibrar sus alianzas para el corto y medio plazo, sobre todo porque, una vez concluido el ciclo electoral, las siguientes citas en las urnas serán Cataluña, Euskadi y Galicia, donde la capacidad de crecimiento de C’s es limkitada. Es en esta lógica en la que podemos ver el acercamiento al PSOE del que venimos avisando desde hace semanas, a pesar de lo que avanza la Ejecutiva de la formación naranja en este arranque de la campaña. En estas cuentas, por cierto, existen pocas opciones de que el PP pueda configurar una mayoría alternativa al PSOE si la suma de sus diputados con los de VOX y C’s no llega a los 175 escaños.

 CODA.  A propósito del marco que vincula a VOX con el PP y C’s tenemos destacamosla pieza emitida en el Polònia de TV3 de la pasada semana a propósito de la manifestación de Colón.

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Politóloga y periodista en transición
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