El PSOE aumenta su distancia respecto al PP y VOX toca techo

Adelantamos en esta ocasión una semana la publicación del análisis de los sondeos sobre estimación de voto publicados, en previsión del sesgo que aportarán los trackings electorales semanales anunciados por las diferentes empresas demoscópicas. La cercanía de las elecciones generales provocan que la atención esté puesta en los dos protagonistas del arranque de la legislatura (PP y Unidas Podemos), aunque por motivos diferentes: El 28A se plasmará el desgaste de sus respectivas marcas políticas y el beneficio que obtendrán PSOE y VOX como opciones alternativas.

En este punto, consideramos interesante recuperar los datos de dos estudios realizados respectivamente por GAD3 y NC-Report a comienzos del mes y en el arranque de la última semana, cuando queda un mes para la celebración de los comicios, en los que se perciben movimientos que se corresponden a las tendencias que recogen todos los estudios: El PSOE estaría incrementando su distancia respecto al segundo, algo que se produce en un contexto de pérdida de apoyo a UP y, de forma más moderada, por C’s, que tampoco termina de dar con el tono de la campaña electoral. El PP, por su parte, no termina de despegar en una campaña, en buena medida por errores propios, en la que parece que VOX toca techo electoral en torno al 11% de la representación a pesar de monopolizar la agenda mediática.

Como apuntaba Lucía Méndez este fin de semana, el PSOE está viviendo un proceso similar al que en 2015 y 2016 vivió el PP de Mariano Rajoy respecto a Podemos: El miedo a VOX, y su contagio al PP y, en menor medida, a C’s, alimenta sus opciones como dique del centro y del centroizquierda frente a todo lo que representa la formación de Santiago Abascal. De esta manera, los socialistas se refuerzan y se recuperan del tsunami que supuso Podemos y, de paso, logran que el PP siga desangrándose en su extremo derecho.

Así, con un 28.86%, el PSOE se consolida como la opción que más crece en la oleada de estudios publicados durante el mes de marzo. Tras una precampaña marciana, en la que, a diferencia de sus adversarios, los socialistas no están cometiendo grandes errores propios, la lista que encabeza Pedro Sánchez se movería en torno al resultado obtenido por Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 (28.7%) y gana 2 puntos en relación al promedio de sondeos publicados en el mes de febrero. Si observamos los datos recopilados, y exceptuamos el sesgo que introduce el CIS, parece claro que la progresión del PSOE va a más a diferencia del resto de formaciones políticas, que pierden apoyo respecto a los promedios obtenidos hace un mes.

Dos datos más a tener en cuenta: Por un lado, la preferencia por los socialistas entre los mayores de 45 años, con una mejora en la implantación entre los electores más jóvenes, en los que compite directamente con C’s y UP, de acuerdo con los datos de Celeste-Tel. Por otro lado, la preferencia de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno en comparación con los cabezas de lista del resto de formaciones políticas según el sondeo de IMOP: el líder del PSOE obtiene un apoyo del 34.6%, +14.6  puntos respecto al segundo (Albert Rivera) y nada menos que +24.5 puntos si nos fijamos en el dato que obtiene Pablo Casado, que cada vez esconde menos en público que los datos internos que maneja el PP no son buenos para su partido. Este domingo, en una entrevista, reconoció: “Tendremos que trazar estrategias electorales que optimicen el voto”.

A un mes de la cita electoral, se asume que la fragmentación del centroderecha no tendrá en unas elecciones generales el mismo resultado que en Andalucía, donde la división del electorado no pasó una factura grande a los partidos en liza. Los datos que arrojan los estudios demoscópicos indican que, a pesar de un giro el electorado a la derecha, es posible que el sesgo mayoritario que tradicionalmente supone la aplicación de la Ley D’Hondt en las circunscripciones que reparten menos escaños suponga en esta ocasión un refuerzo del PSOE, que puede sacar petróleo de la fuga de votos del PP en un contexto de ausencia de competidor en su flanco izquierdo.

Todos los estudios sitúan al PP en retroceso, por debajo de los 100 diputados, el peor resultado de su historia (incluyendo los 105 diputados conseguidos en 1986 con la AP de Manuel Fraga y los 107 diputados de la lista que lideró Hernández Mancha en 1989). Hoy se movería en torno al 19.56% de estimación de voto, un promedio entre los porcentajes más favorables para los populares (NC-Report , Celeste-Tel o GAD3) y el resto, que le sitúa claramente por debajo del 20% de la representación (con mención especial a Sociométrica o Simple Lógica, que le sitúan en torno al 17%, o Sondaxe (18.9%). Respecto a los datos de hace un mes, el PP se deja medio punto, a la espera de que el llamamiento al voto útil que se escuchará machaconamente estas semanas dé sus frutos.

El mal resultado del PP , que asume los cambios realizados por la OPA hostil que supone VOX, se ve acompañado por dos opciones políticas con una fuerza importante en el próximo Congreso pero que tampoco despuntan como la opción llamada a ejecutar el “sorpasso” en el centroderecha. C’s, la esperanza blanca de las derechas hace apenas un año, hoy se movería en torno al 16% de estimación de voto (-0.8 puntos respecto al mes pasado), con datos que oscilan entre un resultado prácticamente idéntico al del 26J  (Sondaxe, IMOP, GAD3) y los que todavía le sitúan 3-4 puntos por encima del 13% conseguido hace tres años. Si tenemos en cuenta las expectativas creadas hace apenas un año, supone un fracaso en toda regla que sólo podrán salvar si mantienen sus 40 diputados actuales.

Los vaivenes de su campaña, con el fichaje de caras conocidas que no tienen muy buena imagen, o las exageraciones para justificar su negativa a pactar con el PSOE (como tachar a Angel Gabilondo de independentista) no ayudan precisamente a centrarse en campaña, una tendencia ya habitual en la formación naranja. Está por ver el impacto en su estrategia de la entrevista de José Luis Ábalos en El español, que situó a C’s como partido preferente para Ferraz de cara a negociar la investidura de Sánchez después del 28 de abril, decisión que iría en contradicción con el planteamiento de la estrategia de C’s desde la moción de censura.

VOX, por su parte, parece  haber tocado techo electoral; los estudios publicados en marzo le sitúan en el 10.4% de media (-0.9 puntos respecto al mes anterior), aunque con discrepancias: Por un lado, Sondaxe le sitúa como tercera fuerza parlamentaria, en competición directa con UP y C’s, aunque la mayoría, sobre todo los que han hecho el trabajo de campo más reciente, apuntan a que estaría en el umbral del 10% y de 25-30 escaños, un resultado que será insuficiente para armar un pacto similar al andaluz con el PP y C’s.

En este escenario, parece que nos dirigimos a un Congreso en el que todo dependerá de la caída de Unidos Podemos y de la cintura del PSOE para lograr armar una mayoría parlamentaria similar a la de la moción de censura. El partido de Pablo Iglesias se hunde en el 12.9% de la representación (-1.11 puntos respecto al mes de febrero), a la espera de que el retorno de su líder a la primera línea de la política dé sus frutos. Unidas Podemos se deja 8.2 puntos respecto a sus resultados de hace tres años y, a pesar de que tradicionalmente se solía crecer en campaña electoral, la impresión esta vez es que el partido está exhausto y sin demasiadas ideas, tal y como se puso de manifiesto el sábado en Madrid.

Ironías de la política, el PSOE, que puede crecer todavía 2-3 puntos en función de cómo plantee la campaña electoral en las próximas semanas, necesita que Unidos Podemos no baje de 25 diputados para tener opciones de armar una mayoría que no pase por la negociación con C’s. A juzgar por las palabras de Pablo Iglesias el sábado, parece que ésa es la cuenta que la formación morada está realizando en estos momentos: Aguantar con una mayoría suficiente para luego presionar y llevar a Sánchez contra las cuerdas en una negociación postelectoral si quiere revalidar su cargo de presidente del Gobierno. Como respuesta al órdago, y para minimizar el poder que se atribuye Unidas Podemos de cara al 29 de abril, hay que entender la entrevista de Ábalos  y su mención a la preferencia de un acuerdo con C’s de cara a la próxima investidura.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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