28A: Carteles electorales y lemas de campaña

Hace apenas unos días que arrancó la campaña electoral de unos comicios que, en primera vuelta, definirán el Gobierno de España y que, en segunda vuelta, en mayo, repartirán todo el poder autonómico, municipal y al PE. Los sondeos sobre estimación de voto sitúan al PSOE como la primera opción, claramente destacado respecto al resto de competidores, a la espera de medir la caída del PP y la fuerza de VOX.

Por el momento, la formación de ultraderecha protagoniza mítines mutitudinarios, algunos en eso que se ha denominado la “España vaciada” y que siempre se ha conocido como la España rural y/o del interior, caracterizada por un voto conservador que, históricamente, ha beneficiado al PP (y, de forma indirecta, al PSOE). La España rural, que siempre ha tenido un gran peso a la hora de decidir el signo del Gobierno de España, puede tener esta vez un protagonismo especial; la mala noticia para Génova es que es ahí donde se le ha abierto un boquete enorme de fuga de votos que, combinado con plazas como Madrid o Valencia, explica las malas expectativas en los sondeos.

No ayuda tampoco el planteamiento de una campaña errática, vinculando  a Pedro Sánchez con ETA o anunciando en Onda Cero propuestas relativas al salario mínimo interprofesional. El anuncio, que suponía en la práctica una bajada del SMI de los 900 euros actuales a 850, fue refrendado por fuentes del PP a los medios de comunicación que se hicieron eco de la medida. Horas después, tras el revuelo y la evidencia de un nuevo error no provocado, el propio Casado desmintió la noticia  y lo atribuyó a un ejemplo de ‘fake news‘.

Ese mismo día, la candidata del PP por la CAM salió también con una propuesta innovadora respecto al fomento de la maternidad, propuesta que ella misma evidenció que se trataba de una ocurrencia “política” cuando fue repreguntada sobre la forma en la que haría eficaz que el hijo concebido y no nacido contara a la hora de solicitar ayudas en las instituciones públicas.

Con este ambiente arrancó la campaña electoral en la que veremos a los cinco cabezas de lista en un único debate electoral, que organizará A tres media, tras la negativa del PSOE a celebrar un debate a cuatro en RTVE (VOX, al no tener representación parlamentaria, no estaría invitado). Se confirmó, por lo tanto, que la estrategia de campaña socialista pasa por situarse como única alternativa a VOX, con quien Sánchez confrontará ideas en un debate que puede convertirse en la tumba de Pablo Casado y Albert Rivera, que aparecerán como meros acompañantes de Santiago Abascal.

Lema del PP: “Valor seguro”

Génova eligió lema de campaña e imagen de candidato, muy en la línea del planteamiento habitual de los candidatos del PP: Conservador, sin estridencias, con el azul como el color base de toda la estrategia, consciente de lo que transmite (seguridad, confianza). El color las finanzas se apoya en un lema, “Valor seguro”, que presenta una polisemia que, en un sentido, tiene connotaciones económicas  y, en el otro, se aventura a situar a Casado como una persona de confianza, previsible, algo que no se transmite, por ejemplo, en los bandazos diarios en sus declaraciones ante los medios, con rectificaciones más o menos reconocidas. Tampoco en la propia estrategia de comunicación del partido, más centrado, estos días, en denunciar que Sánchez utilice el avión presidencial para sus viajes privados  que en planteamientos de calado que frene la sangría de votos hacia C’s o VOX.

En el cartel de campaña, un Casado muy centrado mira al votante de frente, de nuevo con la sonrisa permanente en un rostro en el que no aparecen tantas arrugas como en la fotografía difundida durante la precampaña, en la que el PP se ofreció como “Garantía de España”.  Como casi siempre en las estrategias electorales de los populares, el candidato viste de forma muy conservadora, con un traje de chaqueta azul oscuro, con camisa y corbata del mismo color, en diferente tonalidad, que se superpone sobre un fondo claro, difuminado alrededor del candidato, lo que contribuye a remarcar su figura.

El cartel presenta tres divisiones claras: La figura del candidato, con el rostro centrado, y en la parte superior, ocupando casi un tercio del espacio, el lema (“Valor seguro”), en la misma grafía que se diferencia, sólo, en el grosor (se resalta, sobre todo, seguro como palabra). En el centro, como apuntábamos, se sitúa a un Casado perfectamente peinado y maquillado, con una sonrisa que, quizás, sea excesivamente blanca; ya en la parte inferior, además de vislumbrar parte del pecho del candidato se sitúa la grafía del partido, con una suerte de corazón con los colores de la bandera de España que rodean a las propias siglas.

Lema del PSOE: “Haz que pase

En este blog ya hemos hablado de la estrategia de comunicación electoral puesta en marcha por el PSOE en estos comicios,una campaña diseñada en torno a Pedro Sánchez como candidato indiscutible (e indiscutido), que aparece como el principal referente contra un posible acuerdo dentre PP, VOX y C’s, como ocurrió en Andalucía en diciembre.

Mantenemos lo que escribimos en el post hace unos días: La elección del lema es una “apuesta arriesgada con la elección de un lema que da margen para la respuesta, que llegó rápidamene desde las filas del PP, en lo que parece su primer éxito de comunicación desde el arranque de la precampaña: “Haz que pase y no vuelva“. En este aspecto, quizás hubiera sido más efectivo acompañar un lema comercial como la orden encubierta que esconde “Haz” con un verbo como suceder y ocurrir. “Haz que suceda” o “Haz que ocurra” engloban la misma idea y,en principio, dan menos margen para que se vuelva en contra.

En cuanto al cartel de campaña, Ferraz rompe también las estrategias puestas en marcha de cara a las elecciones de 2015 y 2016, en las que se optó por un cartel en la que Sánchez no aparecía especialmente favorecido. En esta ocasión, se centra al protagonista, en lo que constituye una enmienda a la totalidad a los que opinan que es un radical muy escorado a la izquierda. También se opta por el blanco y el negro, elevando el contraste claramente, con un Sánchez muy presidenciable, que mira al votante de frente (como en 2015), pero con un aspecto más serio, quizás para transmitir que estamos ante una situación de gravedad con las opciones de la ultraderecha de convertirse en un eje importante en la próxima legislatura. Así, desaparece la sonrisa del rostro de un Sánchez en el que se aprecian las arrugas del rostro y las canas en la parte delantera de su pelo.

Como Casado, se vislumbra que el líder del PSOE viste traje de chaqueta, algo que queda desdibujado por la colocación del lema de campaña: “Haz que pase”. En esta ocasión, no se tiene en cuenta la división ideal de tres tercios que se hace habitualmente en las fotografías y se opta por un planteamiento dual: la cara del candidato, emulando quizás al protagonista de la versión estadounidense de House of Cards, con el lema de la campaña del PSOE, con caracteres en blanco sobre un fondo rojo, que sirve para contrastar todavía más las tonalidades grises que acompañan la imagen del candidato, que aparece también sobre un fondo grisáceo, que se aclara en torno a su figura y, sobre todo, en la parte derecha del cartel.

En esta ocasión, el PSOE no se conforma con llamar a los votantes (“Haz que pase”). También se incluye en el cartel “Vota PSOE” y el leit motiv de la campaña electoral (“La España que quieres”), de manera que, unidos, tenemos tres frases que suponen una orden directa al electorado: Para obtener la España que quieres, vota PSOE y haz que pase.

Lema de UP: “La historia la escribes tú”

Podemos dio la campanada en las elecciones europeas de 2014 con un planteamiento de una campaña muy personalista, con la fotografía de un desconocido Pablo Iglesias en la propia papeleta. En el cartel de campaña de los comicios de 2015, Iglesias aparecía como figura destacada entre la multitud; en la imagen elegida para pedir el voto en las elecciones de 2016, la figura de Iglesias orbitaba acompañado de la imagen de otros dirigentes de la formación, ahora caídos en desgracia.

De ahí que el planteamiento de la campaña, en estas elecciones, suponga una innovación en el fondo y en la forma: por primera vez, no hay referencia de líderes de la formación política, que opta por un cartel en tonalidades blancas en las que se dibuja el corazón que acompaña a las siglas del partido constituida por tres líneas (las que simbolizan a Podemos y las confluencias, las de Equo y las de IU, siglas que aparecen en la parte inferior del cartel).

Esas mismas líneas del corazón de la sigla aparecen degradadas en el cartel, en una tonalidad morada clara que se puede llegar a confundir con el fondo, quizás para transmitir la idea de que el partido es sólo la excusa para abordar los problemas reales de un electorado que no se siente representado por los partidos políticos y por las agendas de los grandes grupos mediáticos.

UP, en esta ocasión, pone el acento en el lema “La historia la escribes tú”, que sí aparece con la habitual tonalidad morada que es marca de la casa, en el que destaca la colocación de una línea continua que desaparece del cartel electoral, como si fueran puntos suspensivos. Es aquí donde volvemos a encontrar la creatividad habitual de UP: Existe otro cartel electoral que supone una continuidad del cartel principal de referencia.

En esta segunda imagen, que es la que aparece en las calles para pedir el voto de la formación morada, ya aparecen los iconos habituales de la cartelería de la formación: Tonalidades moradas y, sobre todo, la presencia de ciudadanos anónimos que apenas se reconocen en un cartel en el que sus rostros quedan muy difuminados, lo que remarca el interés por resaltar las manos.

Esas manos son las que recogen el testigo del lema (“La historia la escribes tú”), en lo que constituye una apelación directa a hacer, a ser protagonistas de lo que está ocurriendo, circunstancia que se acompaña con la insistencia de UP en la lucha contra lo que se denominan “las cloacas de Interior” y la connivencia de periodistas y grupos de comunicación con la elaboración y difusión de noticias falsas sobre adversarios políticos.

Lema de C’s: “¡Vamos! Ciudadadanos!”

La formación política que lidera Albert Rivera puede ser el caso más evidente de mutación política desde su salto a la política nacional; particularmente desde 2017, cuando C’s se postuló como alternativa a un PP arrinconado por el independentismo, la formación naranja ha virado hacia posiciones cada vez más españolistas y centralistas, a lo que contribuye, por ejemplo, el salto de Inés Arrimadas de la política catalana al Congreso o la presencia del cabeza de lista de la formación en actos junto a líderes del PP o de VOX desde la coincidencia de los tres partidos en la concentración de la Plaza de Colón.

De acuerdo con esta planteamiento, C’s ha planteado unas elecciones en las que insiste en  constituir un frente de derechas, junto al PP, para evitar que Pedro Sánchez vuelva a La Moncloa. De esta manera, C’s rompe con la idea de partido bisagra con la que nació, lo que se ve acompañado también con una ruptura estética respecto al planteamiento del cartel de las elecciones generales de 2015 y  2016. Entonces, un Rivera muy sonriente pedía votar con ilusión (2015) o apelaba a que era tiempo de cambio (2016). En esta ocasión, se opta un Rivera en mitad de una nube de banderas españolas, particularmente serio, que mira al frente para realizar un vocativo al electorado: “¡Vamos!”.

En el cartel, el único en el que aparece el nombre del candidato (Albert R), quizás para remarcar el peso de su liderazgo, Rivera viste también en tonalidades azules (recordemos, el color de la confianza y la estabilidad) y lleva una camisa blanca, sin corbata. Así, se vislumbra el cinturón marrón, mientras la imagen transmite la idea de que el candidato avanza en mitad de un mar de banderas rojigualdas, que puede tener dos connotaciones, a merced del electorado: Por un lado, la tranquilidad de estar en terreno amigo, rodeado de elementos de confianza, que empujan a ir hacia delante con arrojo y, sobre todo, seriedad; por otro, cierta sensación de claustrofobia que se puede percibir en una amenaza de que el candidato quede sepultado por tantas banderas.

En cualquier caso, la formación naranja se presenta como una fuerza con determinación que apela directamente al electorado con un lema de campaña, “¡Vamos!” que, en esta ocasión, parace que se queda sin continuidad. Se puede interpretar que C’s reclama a los votantes que le den su confianza para defender la idea de España que se concentran en las banderas, pero no queda especialmente resuelto en una apuesta muy arriesgada que se entiende por el daño que VOX estaría inflingiendo en estos momentos a C’s.

Lema de VOX: “Por España”

Buena parte de lo que ocurre desde hace semanas pivota sobre VOX y sus opciones eletoctorales. Con un 40% del electorado indeciso (según el barómetro del CIS), parece que lo que ocurra en la campaña electoral permitirá aclarar las incertidumbres en torno a la formación de ultraderecha, que exhibe capacidad de convocatoria en lugares como Palencia u Oviedo.

Con un discurso que se acerca al neoconservadurismo con tintes neoliberales en lo económico, la formación de ultraderecha  hace campaña anunciando un recorte de las pensiones públicas o un adelgazamiento del Estado de bienestar acompañado de rebajas fiscales que beneficiarán, sobre todo, a las rentas más altas de forma directa (e indirecta, con la promoción de los conciertos educativos o el recorte de la sanidad pública).

Por el momento, VOX ha decidido no esconderse en términos generales (a pesar de esconder a sus cuadros medios, sobre todo a nivel provincial), y entra de lleno en debates que se enmarcan en las guerras culturales, con la excusa de la retirada de libros de literatura de las escuelas, o el teórico ataque sistemático desde Madrid al entorno rural; a todos los damnificados les apela a ajustar cuentas con “los progres” y/o urbanitas” con la defensa de una idea de España que queda simbolizada en la ofrenda a la Virgen de Covadonga.

VOX opta por un lema, “Por España”, que tiene trampa: Se resalta como idea España, una idea que queda enmarcada en el propio concepto de país que tiene la formación de ultraderecha. Así, en el reparto teórico de un cartel en tres franjas, el lema ocupa el tercio inferior, y destacan dos ideas: Por un lado, la elección de los colores de la bandera nacional para dibujar el lema; y por otro, el punto que aparece la final del lema, lo que denota que no se admite discusión en torno a lo que se defiende.

En la parte superior se opta por una imagen curiosa de un Abascal que, sobre un filtro de volor verde,  mira de perfil, desde la izquierda a la derecha, lo que ya supone una ruptura en relación al planteamiento ideológico que denota la colocación de las figuras. Asimismo, no se c0loca una imagen al uso, sino que se opta por una fotografía curvada, seguramente de un mitin protagonizado por el líder del partido,que mira hacia la lejanía, quizás pensando en todo lo que está por llegar. Asimismo, las siglas de la formación se repiten en dos ocasiones: En primer lugar, en el propio acto de Abascal, con las siglas algo desdibujadas; y, en segundo lugar, en parte superior izquierda de la imagen.

Compárese este cartel con el que VOX se presentó en las elecciones de 2016, en las que obtuvo el 0.2% de los votos, muy anticuada en el planteamiento aunque, en la práctica, se resaltaran las mismas ideas marco que acompañan a Abascal en esta ocasión: La bandera de España como excusa para reclamar el voto y un lema, “Hacer España grande otra vez” en clara sintonía con el mensaje de la campaña presidencial de Donald Trump en EEUU. En aquella ocasión, VOX consideró necesario difundir sus cuentas en redes sociales, una tarea que, en esta ocasión, no hace falta. La formación de ultraderecha es el principal emisor de mensajes en las redes sociales, en buena medida porque cuentan con miles de seguidores y porque saben sacar petróleo de la difusión de sus anuncios más marcianos.

CODA. Imagen con la que se difundió una de las temporadas de House of Cards. La factura de la imagen de Frank Underwood es similar a la que presenta el PSOE en estas elecciones.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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