28A: El PSPV, primera fuerza por primera vez en 24 años

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, aprovechó la convocatoria de elecciones generales adelantada por el presidente del Gobierno para adelantar los comicios autonómicos, una prerrogativa del Estatuto de autonomía, aprobado en los tiempos de Francisco Camps y que no suscitó, ni mucho menos, el mismo debate que el Estatut catalán a pesar de incluir la llamada cláusula Camps.

Puig, uno de los barones que se opuso en su momento a Pedro Sánchez, unía su destino al del presidente del Ejecutivo y sometía su gestión al veredicto de las urnas un mes antes de lo previsto. La propia evolución de la campaña de las generales confirma que tenía razón y que el PSPV se beneficiará del efecto bandwagon (caballo ganador) que apuntan todos los sondeos sobre estimación de voto de generales, lo que le permitirá convertirse en la primera fuerza política en la Comunidad Valenciana, algo que no ocurría desde las elecciones autonómicas de 1991.

De acuerdo con los sondeos y trackings publicados, el PSPV lograría el 28% de estimación de voto, +7.2 puntos respecto a las elecciones celebradas en mayo de 2015 y que terminaron con el Acuerdo del Botànic, con Compromís y Podem para gobernar juntos en una de las CCAA fetiche del poder del PP desde los tiempos de José María Aznar. Según los datos de Celeste-Tel, los socialistas serían primera fuerza en todas las provincias, especialmente en Valencia.

Por primera vez en 24 años, los valencianos optan por un voto de castigo sin paliativos al PP, que ya comenzó en los comicios de 2015, cuando los populares pasaron del 50.67% de represnetació na un 26.9%, pero que este 28 de abril se verá desde todos los enfoques elegidos. Hablamos de una CCAA en la que tanto Eduardo Zaplana como Francisco Camps eran capaces de aglutinar el 50% del voto (2011 y 2007), con datos superiores al 40% desde 1995.

Ximo Puig, por lo tanto, tiene todo a su favor para volver a reeditar un acuerdo de gobierno de centroizquierda, a pesar de las tensiones entre el PSPV y Compromís (particularmente entre el propio Puig y Mónica Oltra) a propósito del adelanto electoral. En cualquier caso, Compromís se movería en torno al 16.9% (-1.8 puntos respecto a 2015) y Podem escala, de acuerdo al último tracking de IMOP, y obtendría el 9.83% de los apoyos (-1.67 puntos respecto a 2015).

No es descabellado pensar que la suma de lo que pierden ambos partidos llegue al PSPV, sobre todo si tenemos en cuenta los actos de campaña programados por la caravana de Pedro Sánchez en la Comunidad Valenciana y el propio papel de Puig, que no escatima críticas de trazo grueso a uno de los fenómenos de la campaña electoral, Cayetana Alvarez de Toledo.

Las proyecciones demoscópicas en la CCAA en relación al centroderecha confirman buena parte del escenario que venimos anunciando respecto al resto del país. El PP sufre un desgasate importante por la aparición de competidores ideológicos, algo que ya comenzó a perfilarse en 2015, cuando C’s se convirtió en cuarta fuerza parlamentaria con el 12.7% de los apoyos. De acuerdo con los datos manejados en estos momentos, la lista que lidera Toni Cantó obtendría el 14.1% de los votos, aprovechando así una parte del desplome que sufre el PP, quese quedaría en el 20.7% de los votos (17.6% según el último tracking de IMOP, que le situaba hace unos días en el 20.5%).

Por su parte, VOX entraría con el 7.9% de los apoyos (el IMOP le sitúa 3 puntos por encima de su estimación anterior, que era del 7%), un resultado histórico que confirma el daño que la candidatura que lidera en España Santiago Abascal está produciendo en la base electoral popular en una de las CCAA que han simbolizado los problemas de corrupción de Génova que han sentado en el banquillo de los acusados a dos de sus ex presidentes: Francisco Camps y Eduardo Zaplana (en libertad provisional por su estado de salud).

CODA. Una imagen fija del desastre electoral que se le avecina al PP en la Comunidad Valenciana. Hemos destacado los resultados obtenidos desde los comicios de 1991, los últimos en los que el PSOE de Joan Lerma lograron ser primera fuerza política. Desde entonces, la CCAA ha estado dominada por un PP que en cada proceso electoral ampliaba su distancia respecto a  unos competidores que sólo comenzaron a remontar cuando el olor de la corrupción se hizo tan evidente que era imposible ocultarlo.

Si tenemos en cuenta la OPA hostil que se está ejecutando desde las filas de VOX a los cuadros medios del PP, a los que está reclutando, en las provincias que menos atención mediática reciben, podemos entender el gran problema al que se enfrenta Génova a partir de la noche del 28 de abril, con segunda vuelta en las elecciones autonómicas y locales del 26 de mayo. Hoy hablamos de la Comunidad Valenciana, pero es muy posible que veamos escenarios parecidos en otras CCAA históricas, como Madrid, Galicia o Castilla y León.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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