28A: VOX se queda fuera de los debates electorales

VOX se sitúa, en estos momentos, en el escenario perfecto de cara a ampliar la ventaja que los sondeos sobre estimación de voto le otorgan de cara a las elecciones del próximo 28 de abril. Este martes, la Junta Electoral Central dio un vuelco a la campaña electoral con el anuncio: El debate a cinco, que tenía previsto celebrar Atre media el próximo 23 de abril, no se ajustaba a los criterios de la LOREG, que establece que los medios de comunicación -públicos y privados- deben tener en cuenta principio de proporcionalidad entre las diferentes fuerzas políticas en periodo electoral.

La JEC estimaba, pues, el recurso interpuesto por Carles Puigdemont y CC a propósito de la presencia del cabeza de lista de VOX por Madrid, Santiago Abascal,  en el único debate electoral aceptado por el presidente del Gobierno y candidato del PSOE, Pedro Sánchez. El argumento: tanto ERC como PNV aportaban más porcentaje de voto en términos generales que VOX, el fenómeno de la temporada con el único argumento de su representación en el Parlamento andaluz.

La decisión fue fuertemente contestada en términos oficiales por VOX, que se sustentaba en dos ideas. Por un lado, la proyección al alza de los sondeos sobre estimación de voto; por otro, la presencia de los líderes de Podemos y C’s en los debates electorales de las elecciones de 2015 a pesar de no tener grupo parlamentario. Entonces, se tuvo en cuenta la representación obtenida por ambos partidos en las elecciones europeas de 2015 y en las autonómicas y municipales de 2015, donde obtuvieron más del 5% de representación, que constituye el umbral a partir del cual se contabilizan votos para aplicar la Ley D’Hondt. En ningún caso VOX supera ese dato en términos nacionales pese al 10.97% obtenido en las autonómicas andaluzas.

La decisión de la JEC dejaba en suspenso el debate a cinco a la espera de una propuesta alternativa, que incluyera también representación de las formaciones nacionalistas periféricas con más representación, un formato desechado por Atresmedia. Ante la ausencia de VOX del debate, el PSOE rectificó la presencia de Pedro Sánchez en el debate de las cadenas del grupo Planeta y decidió aceptar la propuesta de organización de un debate a cuatro en RTVE, oferta rechazada precisamente por la ausencia de VOX de dicho debate. En el momento de elaboración de este post, Atremedia mantenía también la convocatoria de un debate electoral el 23 de abril, con presencia confirmada, según la cadena, de Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado.

La ultraderecha avanza con el viento a favor 

Sobra decir que la decisión de la JEC supone un revés en la estrategia electoral del PSOE, que pasaba por confrontar directamente con VOX en ese cara a cara, el primero en el que Santiago Abascal se vería obligado a confrontar sus propuestas ante rivales políticos. Su participación en el debate iba a suponer el fin del aura de misterio que envuelve al líder de VOX, que elige cuidadosamente sus exposiciones mediáticas y que prefiere despacharse en los actos públicos que protagoniza o en sus perfiles en redes sociales, en las que el partido controla el mensaje.

Viñeta de Javi Salado para

Por este motivo, aunque en público se arremete contra la decisión de la JEC, en el cuartel general de VOX se congratulan de la ausencia de Abascal en el debate, porque permite prolongar más el misterio en torno a la formación de ultraderecha, que puede seguir haciendo lo que se les da mejor: Escabullirse del escrutinio de los grandes medios y lanzar mensajes que son directamente recogidos por sus potenciales votantes, que siguen movilizados en la calle y en las redes sociales. Puesto que esos mensajes provocan simultáneamente la reacción de los adversarios, tenemos los ingredientes necesarios para retroalimentar su dominio de la agenda pública.

Desde hace semanas, VOX es el espantajo que aparece en las entrevistas de la mayoría de líderes políticos, que optan por dos vías: Mencionarlos como el frente al que hay que combatir (especialmente desde sectores progresistas y/o nacionalistas periféricos) o ignorarlos, en un intento de hacer realidad el mantra de que “lo no se menciona no existe”. Sin embargo, VOX es la sombra que está detrás de muchos de las ideas defendidas por los dirigentes del PP (que vive a diario abandonos más o menos sonados de históricos del partido) y de C’s, algo que se percibirá en el debate a cuatro que se celebrará el próximo martes.

Así, aunque Santiago Abascal no esté en su atril para defender el programa de VOX, la formación de ultraderecha se prepara para recibir un win-win de manual: Buena parte de los discursos girarán en torno a lo que se supone que son y representan sin estar en un escenario en el que puedan cometer errores (Abascal no es precisamente un gran orados) y, por supuesto, sin asumir el coste de la defensa de sus propuestas (desde su política económica al barniz moral y neocon que impregna sus argumentarios diarios).

PSOE y VOX como virtuales ganadores del 28A

Si se plasman los datos de los sondeos en las urnas, el 28 de abril hablaremos de dos virtuales ganadores. Por un lado, un PSOE que sale de la travesía en el desierto iniciada en las elecciones de 2011, cuando bajó a 110 diputados, un logro liderado por el hombre que, hace tres años, era un cadáver político al que los barones del partido dieron sepultura. De acuerdo con los últimos trackings publicados, el PSOE lograría una horquilla amplia que le garantiza cuatro años en La Moncloa con los apoyos de UP y el PNV (o C’s, en un giro inesperado de los acontecimientos a partir del mes de junio).

Por otro lado, apenas se discute que VOX se confirmará como el fenómeno de la temporada. En apenas seis meses, la formación de ultraderecha habría conseguido una tarea prácticamente imposible en estos momentos: Entrar de lleno en el caladero de votos conservador, tanto en grandes ciudades como en sus feudos en el interior del país, y desangrar al PP por su flanco derecho; al tiempo, y de forma paralela, VOX acabaría con cualquier opción electoral de C’s, primera fuerza en los sondeos hace apenas un año y que hoy se confirmaría con mantener el 13% de la representación conseguida en las elecciones de 2016.

A la espera de que las urnas confirmen las estimaciones, lo cierto es que la campaña electoral transcurre a trompicones, con una pugna abierta entre los actores de los mismos bloques, que no desaprovechan oportunidades avanzar entre su electorado entrando en lo que se ha venido denomimando guerras culturales. El penúltimo ejemplo tuvimos este martes en el debate organizado por RTVE, en el que Cayetana Alvarez de Toledo, cabeza de lista del PP por Barcelona, entró de lleno en el debate del consentimiento en las relaciones sexuales para criticar los postulados del feminismo.

Alvarez de Toledo, una veterana de la política (fue mano derecha de Angel Acebes entre 2004 y 2008 y diputada en el Congreso entre 2008 y 2015, sin dejar huella), aunque desconocida por el gran público, evidenció el drama de un PP que necesita frenar la fuga de votos hacia VOX. Es en este contexto en el que hay que entender el argumento defendido por Álvarez de Toledo, dirigido a conseguir el escaño por Barcelona (en el aire) y, sobre todo, a movilizar al electorado indeciso o para reclamar la vuelta del que se ha ido a VOX buscando los argumentos más duros. Es decir, pura estrategia electoral.

CODA. El debate sobre el único debate electoral en el que Pedro Sánchez ha confirmado su asistencia puede ser el revés más evidente del PSOE en esta campaña electoral. La renuncia a debatir en RTVE, inicialmente, por la ausencia de VOX llenó de morbo la posibilidad de ver a Sánchez confrontar con Santiago Abascal en el debate alternativo propuesto por Atresmedia, la cadena del grupo que publicó el libro del presidente del Gobierno.

Tal vez nadie esperaba una interpretación de la norma como ha realizado la JEC. Lo que sí llama la atención es la decisión del PSOE de rectificar y confirmar la presencia de Sánchez en el debate organizado por RTVE (ausencia muy criticada desde la corporación por el desprecio que, en el fondo, conllevaba la decisió de Ferraz) antes de acordar una propuesta alternativa con Atremedia, que está sufriendo un ataque de cuernos en toda regla estos días.

Basta repasar la valoración que de la ausencia de Sánchez se realizó este miércoles en el debate de Al Rojo vivo, que parece haber vuelto a la guerra de guerrillas contra el PSOE, en general, y contra el sanchismo en particular. En este escenario hay que enmarcar la decisión de la cadena de mantener la celebración del debate, el mismo día y la misma hora en la que RTVE ha confirmado que organizará el suyo, con la única presencia confirmada de Pedro Sánchez.

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28A: Vídeos de campaña

El periodo electoral suele servir de excusa para poner en marcha estrategias dirigidas a un solo objetivo: Ocupar el mayor espacio de debate posible controlando la agenda de los medios y, en la medida de lo posible, “el ambiente”, es decir, esa percepción instaurada que sitúa a las formaciones políticas como virtuales ganadores de las elecciones. Buena parte de las tácticas de campaña van dirigidas a instalar argumentos propios (en positivo), al tiempo que se ataca al adversario directa o indirectamente de acuerdo con un argumento central de campaña, un relato dirigido a movilizar a los convencidos y a seducir a los indecisos.

La campaña electoral de las elecciones generales del 28 de abril apunta a un escenario de incertidumbre ante la dimensión de la victoria del PSOE y, sobre todo, el hundimiento del PP, con efecto directo en las opciones de VOX, que parece imparable en estos momentos. De ahí que se hayan multiplicado las acciones de las diferentes candidaturas en sus respectivos perfiles en redes sociales, con valoraciones de sucesos como el del incendio de la catedral de Notre Dame (con componente conspiranoico incluido desde los perfiles oficiales de la formación de ultraderecha) y con un intento cada vez menos disimulado de controlar la presencia de los líderes en los medios de comunicación generalistas. La consigna es no cometer errores, una tarea difícil si tenemos en cuenta que venimos de una precampaña en la que es han multiplicado los tiros en el pie por parte de casi todos los protagonistas.

Si, además, tenemos en cuenta la bolsa de voto no declarado que apuntan los sondeos sobre intención de voto (entre el 30 y el 40%, de acuerdo con la empresa demoscópica), se entiende perfectamente por qué las NNGG del PP iniciaron la campaña imaginando una agencia de viajes, enfrente de la sede del PSOE, con el color corporativo para los socialistas para recordar el uso del Falcon oficial del presidente del Gobierno para actividades privadas. También por qué C’s ha colocado una lona en la fachada de su sede central, en Madrid, emulando una supuesta conversación de Whatsapp entre Pedro Sánchez y algunos de los aliados que votaron a favor de la moción de censura contra Mariano Rajoy:

El objetivo de este post, sin embargo, pasa por centrarnos en productos tradicionales de las campañas electorales, es decir, los spots que se emitirán en los espacios gratuitos. Empezamos por el PP.

PP: “Valor seguro”

Primer vídeo de campaña del PP de cara a las elecciones generales del próximo 28 de abril. Con una sucesión de planos, Génova se dirige a su electorado potencial, incidiendo, sobre todo, en un target de edad que, según los sondeos, no forman parte precisamente del núcleo electoral de los populares: Jóvenes y mediana edad. De acuerdo con los datos de todos los estudios demoscópicos, el PP comienza a ser opción preferida entre los 45 y 64 años y, sobre todo, entre los mayores de 65, un grupo de edad que sólo aparece mencionado en la imagen del abuelo con su nieta y en la mujer que pinta, mientras se hace una referencia a las pensiones.

En cualquier caso, el PP opta por remarcar la importancia de la movilización de otros grupos de edad, quizás por la coincidencia generacional de Pablo Casado con ellos; por ello, buena parte del spot gira en torno a decisiones vitales que se adoptan en la treintena y en los años sucesivos (adquirir una vivienda, casarse, formar una familia con un hijo o dos, emprender un negocio, etc). Estos mensajes se complementan con la referencia al empleo (con imágenes de un hombre joven que busca empleo y de mujeres jóvenes en la treintena que emprenden o mejora el suyo), la atención al mundo rural y la mención a la educación en libertad.

A todos ellos se les incita a centrarse en lo importante (“piensa en lo que de verdad te importa”), una referencia interesante si prescindiéramos de los mensajes de campaña lanzados por Pablo Casado sobre ETA o el independentismo o si no estuviéramos ante un spot de campaña dirigido, sobre todo, a invocar a un electorado que parece estar desmovilizado ante la posibilidad de que el PSOE quede como primera fuerza política. Es decir, no parece que este vídeo vaya a movilizar al electorado ya convencido de acudir a las urnas para dar su confianza al PP.

PSOE: “Haz que pase”

Remitimos al análisis que realizamos del spot socialista hace unos días:

Unidas Podemos: “La historia la escribes tú”

Primer spot de campaña, presentado este martes por la formación morada, el ejemplo más crudo de un relato con estructura argumental de planteamiento, nudo y desenlace en forma de carta imaginaria que Pablo Iglesias dirige a sus votantes. La presentación, relatada con la voz en off de un Iglesias que presenta un tono muy poco natural, llega hasta el minuto 1.22 segundos, una circunstancia que ya evidencia que estamos ante un producto que no está especialmente dirigido para ser emitido en TV y en los espacios electorales públicos.

En este bloque, se analiza la crisis del capitalismo financiero  y sus efectos en las economías del primer mundo, con imágenes de los referentes que propiciaron la fundación de Podemos. La cara A (Las grandes declaraciones de líderes que capitanearon la edad de oro de las economías europeas antes del crash, los despidos, las movilizaciones en las calles (aunque se incluyan imágenes de las cargas del 1 de octubre en Cataluña como si fueran cargas contra las movilizaciones por la crisis económica), los desahucios) y la cara B (los beneficios empresariales a costa de la crisis económica, la corrupción política -con imágenes de Rodrigo Rato y Luis Bárcenas- y de podredumbre -con imagen de Ignacio González y el periodista Eduardo Inda-).

A partir del minuto 1.22 se conecta con el nudo del relato, que esta vez pasa por la “toma de conciencia” (“No contaban con que habíamos despertado”, quizás las referencia más directa al eslogan del 15M: Dormíamos, despertamos). Ese mito fundacional, el 15M, protagoniza un salto temporal para conectar con las movilizaciones de los últimos meses, es decir, pensionistas y mujeres (señaladas como referentes en esta ocasión), en términos generales, Se recupera también la movilización de los trabajadores de Coca-cola y de sus familias (“la dignidad de la gente trabajadora”) y se conecta con la movilización global de los jóvenes contra el cambio climático.

Este bloque continúa con el aterrizaje en la política, en el papel de UP en esta legislatura, que sitúa en la fotografía de despedida de Mariano Rajoy del Congreso de los Diputados tras su intervención en el debate de la moción de censura. Acompañan estas imágenes una locución en la que se admiten las limitaciones de la formación morada para poder cambiar las cosas (“siempre nos han dicho que era imposible, que la historia estaba escrita de su puño y de su letra. Y no es verdad. Pudimos, a un ritmo más lento del que nos hubiera gustado. Pero estamos pudiendo. Se puede hacer país colocando a la gente en el centro”).

Y todo ello con la sucesión de imágenes de los pesos pesados del partido en estos momentos, tras la salida de buena parte de los fundadores de Podemos. Así, se puede ver a Irene Montero, a Rafa Mayoral, a Pablo Echenique e incluso a Alberto Garzón y Uralde (Equo), sobre imágenes en las que se vislumbran banderas republicanas e ikurriñas.

Finalmente llegamos al desenlace, a partir del minuto 2.08, que se prepara aumentando el ritmo de la locución y de sucesión de imágenes, con un Iglesias que defiende los argumentos exhibidos desde su reaparición en relación a los poderes fácticos que controlan de verdad el poder en España. A ellos se dirige mediante la apelación a la gente corriente, que se suceden en los distintos planos con manifestaciones y concentraciones, que se acompaña con planos de algunas caras conocidas, como las de los principales líderes políticos (Albert Rivera, Pablo Casado, Santiago Abascal y un Pedro Sánchez durante la firma del acuerdo con Rivera ante la investidura fallida de 2016) y los alcaldes de las ciudades del cambio que todavía están políticamente cerca de Iglesias (Ada Colau y Kichi). También hay mención soterrada a Cataluña mediante la exhibición de un papel a favor del diálogo y contra la decisión de mantener a los políticos catalanes del Procés en prisión.

A ellos se dirige la locución de Iglesias (“No tenemos ningún miedo. Lo que tenemos son ganas de seguir y la certeza de que la historia no nos la van a dictar desde arriba, ni 20 familias ni 35 consejos de administración (referido al IBEX) ni los voceros de los poderosos”). Y acaba con algo de poesía: “Ante sus gélidas mentiras, hay verdades que abrigan, como que la democracia se desangra cuando está secuestrada, que ya no hay que elegir entre lo mismo y lo mismo, que la patria es hacer comunidad, que la palabra es el único camino, que se gobierna para la gente, que la suerte no está echada ni el camino marcado, que el futuro es nuestor, que se puede. Que sí se puede. Que pese a lo que te dicen, la historia la escribes tú”. Con un plano de Iglesias caminando, en un entorno natural, mirando a la cámara, invitando al espectador a acudir a las urnas el 28A para tomar ese camino.

Hasta este martes, el primer vídeo de campaña de la formación morada constituía un ejemplo que rompía totalmente con el  planteamiento de la campaña del 26J, , que se recupera en parte con el spot que analizamos. Centrado en servir de  soporte a lo que se ha venido a denominar “las cloacas del Estado”, se prescindía de cualquier imagen o sonido y se optaba por destacar una serie de frases que son las que han defendido los líderes de UP, especialmente desde la reaparición de Pablo Iglesias tras culminar su baja por paternidad: El poder de los dueños de los canales de TV, el de los bancos rescatados con dinero público (que no devolvieron), el de las grandes empresas que no pagan impuestos en España, o el de las las eléctricas. Frente a ellos, se retomaba la construcción del nosostros frente a ellos (la casta) y se invoca al poder del electorado para escribir la historia en términos que no beneficien a los grandes conglomerados de poder.

Todo ello planteado en una sucesión de pantallas, en blanco y negro, que transcurren en silencio, un formato, en principio, contraproducente para ser emitido en televisión (ni qué decir de las cuñas de radio o en canales determinados, como Spotify, donde es habitual escuchar cuñas del PSOE).

C’s:  ¡Vamos! Ciudadanos

Vídeo de campaña difundido por el propio cabeza de lista por Madrid, Albert Rivera, que insiste en el eslogan adoptado por el partido de cara a las elecciones del 28A. En 50 segundos, se condensa la orden recogida en el lema, que se pone en la voz de niños de corta edad que, hartos de escuchar las quejas de sus padres respecto al statu quo, les despierta el mismo día de las votaciones para que acudan a las urnas. Entre los motivos, los que en teoría explicitan los padres en sus quejas cuando les llevan al colegio en los traslados en coche: Que el país está lleno de políticos ladrones, de los que no van con España, de los que ignoran a los autónomos y los que se quejan de la subida de IRPF.

A ellos es le interpela, para cambiar las cosas y evitar un gobierno del PSOE (al que no se menciona) que, en teoría, repetirá todos los argumentos de los que se quejan los niños. Y, por si queda alguna duda, se les incentiva a votar a C’s pensando, sobre todo, en las generaciones futuras que simbolizan esos mismos niños, que despiertan a sus padres como lo harían una mañana de Navidad o tras la llegada de los Reyes Magos. Es aquí donde se enmarca la idea de votar con ilusión que defendía C’s en 2015 y 2016.

El spot acaba con un Albert Rivera repitiendo el lema del partido, sin un excesivo entusiasmo, en un mitin, en el que aparecen banderas españolas y europeas (quizás para romper algo con el entusiasmo cromático del cartel de campaña). Antes, un repaso por el votante medio de C’s: Hombres y mujeres de mediana edad (en torno a los 40-50 años), clases medias-altas, formadas (aparecen muchos libros en los dormitorios de los potenciales votantes), con casas amplias, compuesta por familias (con perros incluidos) y con un perfil de autonómo preocupado por la cuota mensual y el IRPF (lo que da a entender, además, que se trata de empleadores).

CODA. En esta ocasión, estamos viviendo una auténtica sobredosis de vídeos electorales; hace unos días, Nuevas Generaciones puso en marcha una campaña para denunciar el uso del avión Falcon por parte de Pedro Sánchez desde su llegada a la Moncloa, una campaña que apenas ha durado tres días y que ha tenido un impacto muy limitado en términos gnreales (y muy centrado en redes sociales). Este lunes, aprovechando el estreno de la octava y última temporada de Juego de Tronos, el equipo de campaña del PP difundió un spot basado en esa épica para pedir el voto para los populares frente al resto de adversarios (PSOE, VOX, UP, C’s e independentistas).

El PP se postula como el indicado para construir puentes que no aíslen comunidades de acuerdo a criterios de superioridad (les acusa de llamar ‘bestias’ a los demás, como referencia indirecta a los independentistas) o de recuperación de un pasado imperial (en relación a VOX que aparece con su color verde corporativo); se habla también de reinos que buscan la revancha y que no pueden decir España (con los colores de la marca UP), de los que quieren gobernar según marque la veleta (mención explícita a C’s y sus pactos con PP y PSOE indistintamente en 2015 y 2016) y los que harán cualquier cosa con tal de mantener el poder (con la imagen de las rosas rojas achicharradas tras el paso del Falcon presidencial). Frente a ellos, se habla del PP como el único futuro posible para España, y lo hacen plantando pinos y con la metáfora de la construcción de una línea de AVE que atraviesa un territorio que, visto en perspectiva, es la geografía española.

No es el único vídeo de la factoría de Génova. En el arranque de la campaña, la atención estuvo puesta en un omnipresente Pablo Casado, que corre el riesgo de llevar él solo el peso de una campaña electoral en la que buena parte de sus fichajes estrella no sirven, siquiera, para aguantar una entrevista medianamente incisiva. Quizás por este motivo, los populares consideraron necesario remarcar el sesgo presidencialista que tienen las formaciones políticas en España, en particular el PP, que se ha caracterizado casi siempre por ser un partido muy jerárquico y ordenado en torno a un líder.

Por si queda alguna duda, éste es el retrato que se realiza del candidato Casado, con la presencia de su esposa en varios momentos y con un mensaje directo a la España rural, que podría, este 28A, dar la espalda al PP por primera vez desde la restauración democrática:

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El SPD vuelve a perder terreno en favor de Los Verdes

Pocos cambios en los sondeos sobre intención de voto publicados a lo largo del mes de marzo en relación a unos comicios para renovar el Bundestag salvo en relación a la pugna entre el SPD y Los Verdes por ser la segunda fuerza parlamentaria. Si hace un mes hablábamos de los socialdemócratas como la opción que parecía despuntar, una vez anunciado el abando del programa adoptado en su día por el canciller Gerhard Schröder, hoy hablamos de Los Verdes como el partido favorito como alternativa a la CDU/CSU.

Con un 18.3% de media, los Verdes ganan 9.4 puntos respecto a las elecciones de septiembre de 2017 y se postulan como segunda opción tras ganar 0.43 puntos respecto al promedio del mes anterior.  Todo ello a la espera de medir el impacto de algunas de las medidas propuestas, entre ellas la limitación por ley de los vuelos de corto alcance (para lo que se ha puesto el turismo germano en Mallorca como ejemplo). El SPD se movería en torno al 16.64% de media (-0.56 puntos) y cae 3.86 puntos en relación a su último resultado en las urnas.

La CDU/CSU sigue estable en torno al 29.6% de estimación de voto, -0.4 puntos respecto a los promedios del mes de febrero y -3.3 puntos si lo comparamos con su representación actual. Su líder, Annegret Kramp-Karrenbauer, prepara argumentario sobre una reforma de la UE que, por ejemplo, se desmarca de la propuesta del presidente de Francia, Emmanuel Macron, de crear un “escudo social” a nivel europeo. Todo con un objetivo: Revertir los datos de los sondeos que no la consideran preparada para suceder a Angela Merkel en la cancillería germana (51% frente al 30%).

La ultraderecha se movería en torno al 12.5% de media, un resultado prácticamente idéntico al obtenido en septiembre de 2017 y -0.68 puntos por debajo de la estimación de hace un mes. Mientras se da por hecho que habrá que convivir a medio y largo plazo con un sector de votantes identificado con la ultraderecha, AfD pasaría de ser tercera a cuarta fuerza parlamentaria.

Si lo comparamos con los datos de hace un año (13.8%), parece que se desinflan sus opciones de optar a algo más a pesar de poner en marcha su estrategia habitual de instrumentalizar los sucesos protagonizados por extranjeros para construir el marco de un país azotado por la inseguridad debido a la inmigración descontrolada. En ese contexto se entiende su acercamiento a la Liga italiana, el austríaco FPÖ, el partido Verdaderos Finlandeses y el Partido Popular danés, con quienes pretende formar grupo parlamentario tras la renovación del PE el próximo 26 de mayo.

Ya en la cola encontramos las dos fuerzas habituales: Por un lado, Die Linke sigue anclada en el 8.6% de media, la misma estimación registrada hace un mes y -0.6 puntos por debajo de su último resultado en las urnas. Por otro, los liberales subirían al 9.07% de media, +0.64 puntos en relación a la estimación registrada hace un mes, aunque todavía lejos del 10.7% obtenido en las últimas elecciones federales.

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28A: El PSOE saca 9,3 puntos al segundo, a la espera del debate a cinco

Las últimas entregas de sondeos sobre estimación de voto publicados insisten en las mismas tendencias apuntadas en las entregas anteriores: El PSOE sería la primera fuerza en votos y en escaños, con la vista puesta en dos fenómenos que se dirimirán en la campaña electoral. Por un lado, la proyección de Pedro Sánchez en el debate a cinco comprometido con A tres media, el único en el que se verá al candidato socialista debatir con sus competidores. Y, por otro, el efecto que pueda conseguir la fragmentación del electorado de centroderecha, especialmente en las circunscripciones que reparten menos diputados y en las que VOX está teniendo especial capacidad de penetración.

En el primer sentido, ha quedado meridianemnte clara la estrategia de Ferraz en estos comicios: Evitar el error en Andalucía, cuando una parte del electorado progresista se quedó en casa; para ello, Sánchez evita la exposición en grandes medios de comunicación y alterna mítines multitudinarios en los que se repite la consigna de no confiarse ante las buenas expectativas de los sondeos. En definitiva, el PSOE se proyecta como la única opción útil para evitar el avance de la ultraderecha y ya se lanza la idea de una investidura sin tener que depender del voto del independentismo, que está a punto de quedarse en tierra de nadie. 

Si tenemos en cuenta, además, que la campaña electoral transcurre en mitad de la Semana Santa, cuando medio país desconecta de los asuntos cotidianos, cobra todo el sentido, desde el punto de vista estratégico, que los socialistas prueben a mantener prietas las filas, esta semana, y acelerar durante la próxima, cuando la gran mayoría de los votantes se engancharán al tramo final de la campaña eletoral. Esto explica por qué el cabeza de lista del PSOE haya declinado un cara a cara con Pablo Casado y un debate a cuatro organizado por RTVE, con ausencia de VOX. De esta manera, el 23 de abril veremos una confrontación directa entre Pedro Sánchez y Santiago Abascal, una versión dicotómica de la campaña que puede ser el acta de defunción de las derechas y, en consecuencia, tensionar más las relaciones con el PP e, indirectamente, con C’s, a la espera de la posición que decida adoptar Pablo Iglesias.

Cuando ya han transcurrido unos días desde el arranque oficial de la campaña, queda claro que las cosas no marchan bien para el PP, que no sólo no arranca sino que ve cómo la bolsa de indecisos sigue aumentando cada día que pasa a pesar de incidentes como el que ocurrió la semana pasada en la Universidad Autónoma de Barcelona. La evidencia de que la máquina no termina de estar engrasada la tenemos en las palabras de Pablo Casado este fin de semana en Galicia, donde invitó a los asistentes a su mitin a ponerse en el lugar de los 800 asesinados por ETA para luego arremeter contra una alianza del PSOE con separatistas y comunistas. Un mensaje a la desesperada si tenemos en cuenta la derrota de ETA, sin las famosas concesiones, que se culminó bajo un Gobierno del PP.

El enésimo bandazo de Casado, que también procesionó en Avila, señala más las carencias y obsesiones del PP que la estrategia de un partido que, en teoría, debería salir a ganar las elecciones y que da la impresión de estar a punto de pedir que se pite el final de partido para mantener los resultados actuales. En este punto de la campaña electoral, en privado se comienza a asumir que Sánchez tiene todo a su favor para volver a ocupar el Palacio de la Moncloa, con una mayoría muy superior a lo que indican los sondeos que se están publicando estos días.

Así, el promedio de los últimos barómetros y trackings le sitúan en el 29.7%, un resultado prácticamente idéntico al que arrojaban los trackings anteriores; hablamos de un dato que queda tocado por la habitual baja estimación que le atribuyen Celeste-Tel y, sobre todo, NC-Report, que le atribuye un máximo de 113 diputados (sin sus estimaciones, el PSOE obtendría el 30.74% de los apoyos). Esta estimación no tiene mucho que ver con la sexta y séptima entrega de IMOP  (que destacamos en la tabla por separado, sobre todo por los datos del PP) o GAD3 para La Vanguardia, que sitúa al PSOE cerca de los 140 diputados y como primera fuerza en Barcelona (11 escaños) y Tarragona (3).

El PP sería la segunda fuerza con el 20.4% de promedio, un dato que, de nuevo, queda alterado por la estimación de voto de Celeste-tel (23.9%) y NC-Report (24.1%), sondeos que rompen la tendencia del resto, que lo sitúan más cerca del 18.6%. En este punto de la campaña, Génova ya se plantea aguantar como segunda fuerza ante la incógnita que supone VOX, que no deja de llenar auditorios y de, sobre todo, marcar una agenda mediática que se verá claramente en el debate a cinco que veremos la próxima semana. Más datos que refuerzan esta hipótesis: de acuerdo con los datos del Instituto Sondaxe, en Galicia, el granero de votos simbólico del PP, el PSOE estaría en disposición de quedar por delante en votos y de empatar en escaños.

Es en este escenario en el que hay que insertar los ataques que, repentinamente, está recibiendo Santiago Abascal por parte de sus antiguos compañeros, que estos días le recuerdan su pasado en el PP. Es decir, tarde, pero finalmente se ha puesto en evidencia el malestar que está provocando que el artífice de la fuga de votos del electorado más conservador a VOX proceda, precisamente, de alguien que hizo carrera política a la sombra del PP, primero en Euskadi y luego en Madrid.

C’s, por el momento, aguanta como tercera fuerza política con el 14.9% de promedio, +2 puntos por encima de los resultados conseguidos en 2016 pero muy por debajo de las expectativas creadas hace apenas un año respecto a la formación naranja. El partido de Albert Rivera, al que antes de la moción de censura a Mariano Rajoy se le daba por favorito en todos los niveles institucionales, hoy se conforma con ser tercera o cuarta fuerza, como ocurre en el Ayuntamiento de Madrid.

No parece ayudar la estrategia de Rivera de seguir apelando a una alianza con el PP para disputarle La Moncloa a Sánchez, una vez confirmado que un pacto a la andaluza no sería suficiente. Tampoco le estaría beneficiando ser objeto de insultos en actos organizados en Errentería, este fin de semana, en lo que se percibe más como un acto dirigido a obtener la simpatías en el resto del país que en hacer campaña en Euskadi, donde la formación política es absolutamente minoritaria.

Es decir, tal y como avisamos en su momento, se está evidenciando que la aplicación de la ley electoral en el conjunto de España no tendrá un resultado similar al de Andalucía, donde se repartían muchos escaños en todas las circunscripciones. Está por ver la posición que finalmente adopte Rivera en el debate a cinco de la próxima semana, pero por el momento las tendencias hablan de un trasvase de votos entre los electorados de PP, C’s y VOX, al tiempo que el PSOE estaría pescando en el electorado más centrado de la formación naranja.

En cuanto a Unidas Podemos, se confirma que la reaparición de Pablo Iglesias, y centrarse en  denunciar el trabajo sucio de los poderes fácticos, ha frenado la sangría de votos, tras ceder un 28.8% del electorado al PSOE (datos de la sexta ola de IMOP). La formación se mueve en torno al 12.75% de estimación de voto, casi medio punto más respecto al tracking anterior, a la espera de medir el impacto electoral de decisiones como acudir por separado en las urnas en las generales de Galicia (9.7% para Podemos y 4.2% para En Marea según el último tracking de Sondaxe) o en las autonómicas valencianas, que se celebrarán el mismo 28A.

VOX, por último, sigue siendo la principal incógnita de unos comicios en las que todo pivota en torno a su puesta en escena y a las declaraciones de sus dirigentes. De acuerdo con los datos publicados, la formación de ultraderecha sería quinta fuerza y se movería en torno al 10% de estimación de voto y podría llegar a los 37 escaños (según el CIS), aunque en privado ya se da por hecho que su proyección será mayor en las urnas. Como apuntábamos anteriormente, parece que los movimientos se mueven en torno a la capacidad de VOX de atraer a la bolsa de indecisos que estarían abandonando las filas del PP, lo que confirmaría que, con C’s abandonando el centro político, los trasvases se estarían produciendo entre bloques ideológicos. Y todo ello con supuestos de participación del 69-71%.

CODA. La campaña electoral de los comicios generales de 2015 y 2016 fueron la de la entrada de los primeros espadas de los partidos en losprogramas de entretenimiento de las grandes cadenas de televisión para seducir a los votantes. En esta ocasión, todos los líderes, excepto Pedro Sánchez, han coqueteado con la fórmula visitando El Hormiguero, el plató de Ana Rosa o la casa de Bertín Osborne, y se ha optado por explorar otros caladeros de votos. El más evidente, el de los aficionados al deporte, como ha puesto en evidencia la campaña en Marca, que ha dedicado una portada a cada uno de los cinco líderes de formaciones de implantación nacional, con Sánchez en un perfil más presidenciable de lo habitual en él y en el formato elegido. De nuevo, por cierto, el que más revuelo causó en sus afirmaciones fue Santiago Abascal.

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28A: Carteles electorales y lemas de campaña

Hace apenas unos días que arrancó la campaña electoral de unos comicios que, en primera vuelta, definirán el Gobierno de España y que, en segunda vuelta, en mayo, repartirán todo el poder autonómico, municipal y al PE. Los sondeos sobre estimación de voto sitúan al PSOE como la primera opción, claramente destacado respecto al resto de competidores, a la espera de medir la caída del PP y la fuerza de VOX.

Por el momento, la formación de ultraderecha protagoniza mítines mutitudinarios, algunos en eso que se ha denominado la “España vaciada” y que siempre se ha conocido como la España rural y/o del interior, caracterizada por un voto conservador que, históricamente, ha beneficiado al PP (y, de forma indirecta, al PSOE). La España rural, que siempre ha tenido un gran peso a la hora de decidir el signo del Gobierno de España, puede tener esta vez un protagonismo especial; la mala noticia para Génova es que es ahí donde se le ha abierto un boquete enorme de fuga de votos que, combinado con plazas como Madrid o Valencia, explica las malas expectativas en los sondeos.

No ayuda tampoco el planteamiento de una campaña errática, vinculando  a Pedro Sánchez con ETA o anunciando en Onda Cero propuestas relativas al salario mínimo interprofesional. El anuncio, que suponía en la práctica una bajada del SMI de los 900 euros actuales a 850, fue refrendado por fuentes del PP a los medios de comunicación que se hicieron eco de la medida. Horas después, tras el revuelo y la evidencia de un nuevo error no provocado, el propio Casado desmintió la noticia  y lo atribuyó a un ejemplo de ‘fake news‘.

Ese mismo día, la candidata del PP por la CAM salió también con una propuesta innovadora respecto al fomento de la maternidad, propuesta que ella misma evidenció que se trataba de una ocurrencia “política” cuando fue repreguntada sobre la forma en la que haría eficaz que el hijo concebido y no nacido contara a la hora de solicitar ayudas en las instituciones públicas.

Con este ambiente arrancó la campaña electoral en la que veremos a los cinco cabezas de lista en un único debate electoral, que organizará A tres media, tras la negativa del PSOE a celebrar un debate a cuatro en RTVE (VOX, al no tener representación parlamentaria, no estaría invitado). Se confirmó, por lo tanto, que la estrategia de campaña socialista pasa por situarse como única alternativa a VOX, con quien Sánchez confrontará ideas en un debate que puede convertirse en la tumba de Pablo Casado y Albert Rivera, que aparecerán como meros acompañantes de Santiago Abascal.

Lema del PP: “Valor seguro”

Génova eligió lema de campaña e imagen de candidato, muy en la línea del planteamiento habitual de los candidatos del PP: Conservador, sin estridencias, con el azul como el color base de toda la estrategia, consciente de lo que transmite (seguridad, confianza). El color las finanzas se apoya en un lema, “Valor seguro”, que presenta una polisemia que, en un sentido, tiene connotaciones económicas  y, en el otro, se aventura a situar a Casado como una persona de confianza, previsible, algo que no se transmite, por ejemplo, en los bandazos diarios en sus declaraciones ante los medios, con rectificaciones más o menos reconocidas. Tampoco en la propia estrategia de comunicación del partido, más centrado, estos días, en denunciar que Sánchez utilice el avión presidencial para sus viajes privados  que en planteamientos de calado que frene la sangría de votos hacia C’s o VOX.

En el cartel de campaña, un Casado muy centrado mira al votante de frente, de nuevo con la sonrisa permanente en un rostro en el que no aparecen tantas arrugas como en la fotografía difundida durante la precampaña, en la que el PP se ofreció como “Garantía de España”.  Como casi siempre en las estrategias electorales de los populares, el candidato viste de forma muy conservadora, con un traje de chaqueta azul oscuro, con camisa y corbata del mismo color, en diferente tonalidad, que se superpone sobre un fondo claro, difuminado alrededor del candidato, lo que contribuye a remarcar su figura.

El cartel presenta tres divisiones claras: La figura del candidato, con el rostro centrado, y en la parte superior, ocupando casi un tercio del espacio, el lema (“Valor seguro”), en la misma grafía que se diferencia, sólo, en el grosor (se resalta, sobre todo, seguro como palabra). En el centro, como apuntábamos, se sitúa a un Casado perfectamente peinado y maquillado, con una sonrisa que, quizás, sea excesivamente blanca; ya en la parte inferior, además de vislumbrar parte del pecho del candidato se sitúa la grafía del partido, con una suerte de corazón con los colores de la bandera de España que rodean a las propias siglas.

Lema del PSOE: “Haz que pase

En este blog ya hemos hablado de la estrategia de comunicación electoral puesta en marcha por el PSOE en estos comicios,una campaña diseñada en torno a Pedro Sánchez como candidato indiscutible (e indiscutido), que aparece como el principal referente contra un posible acuerdo dentre PP, VOX y C’s, como ocurrió en Andalucía en diciembre.

Mantenemos lo que escribimos en el post hace unos días: La elección del lema es una “apuesta arriesgada con la elección de un lema que da margen para la respuesta, que llegó rápidamene desde las filas del PP, en lo que parece su primer éxito de comunicación desde el arranque de la precampaña: “Haz que pase y no vuelva“. En este aspecto, quizás hubiera sido más efectivo acompañar un lema comercial como la orden encubierta que esconde “Haz” con un verbo como suceder y ocurrir. “Haz que suceda” o “Haz que ocurra” engloban la misma idea y,en principio, dan menos margen para que se vuelva en contra.

En cuanto al cartel de campaña, Ferraz rompe también las estrategias puestas en marcha de cara a las elecciones de 2015 y 2016, en las que se optó por un cartel en la que Sánchez no aparecía especialmente favorecido. En esta ocasión, se centra al protagonista, en lo que constituye una enmienda a la totalidad a los que opinan que es un radical muy escorado a la izquierda. También se opta por el blanco y el negro, elevando el contraste claramente, con un Sánchez muy presidenciable, que mira al votante de frente (como en 2015), pero con un aspecto más serio, quizás para transmitir que estamos ante una situación de gravedad con las opciones de la ultraderecha de convertirse en un eje importante en la próxima legislatura. Así, desaparece la sonrisa del rostro de un Sánchez en el que se aprecian las arrugas del rostro y las canas en la parte delantera de su pelo.

Como Casado, se vislumbra que el líder del PSOE viste traje de chaqueta, algo que queda desdibujado por la colocación del lema de campaña: “Haz que pase”. En esta ocasión, no se tiene en cuenta la división ideal de tres tercios que se hace habitualmente en las fotografías y se opta por un planteamiento dual: la cara del candidato, emulando quizás al protagonista de la versión estadounidense de House of Cards, con el lema de la campaña del PSOE, con caracteres en blanco sobre un fondo rojo, que sirve para contrastar todavía más las tonalidades grises que acompañan la imagen del candidato, que aparece también sobre un fondo grisáceo, que se aclara en torno a su figura y, sobre todo, en la parte derecha del cartel.

En esta ocasión, el PSOE no se conforma con llamar a los votantes (“Haz que pase”). También se incluye en el cartel “Vota PSOE” y el leit motiv de la campaña electoral (“La España que quieres”), de manera que, unidos, tenemos tres frases que suponen una orden directa al electorado: Para obtener la España que quieres, vota PSOE y haz que pase.

Lema de UP: “La historia la escribes tú”

Podemos dio la campanada en las elecciones europeas de 2014 con un planteamiento de una campaña muy personalista, con la fotografía de un desconocido Pablo Iglesias en la propia papeleta. En el cartel de campaña de los comicios de 2015, Iglesias aparecía como figura destacada entre la multitud; en la imagen elegida para pedir el voto en las elecciones de 2016, la figura de Iglesias orbitaba acompañado de la imagen de otros dirigentes de la formación, ahora caídos en desgracia.

De ahí que el planteamiento de la campaña, en estas elecciones, suponga una innovación en el fondo y en la forma: por primera vez, no hay referencia de líderes de la formación política, que opta por un cartel en tonalidades blancas en las que se dibuja el corazón que acompaña a las siglas del partido constituida por tres líneas (las que simbolizan a Podemos y las confluencias, las de Equo y las de IU, siglas que aparecen en la parte inferior del cartel).

Esas mismas líneas del corazón de la sigla aparecen degradadas en el cartel, en una tonalidad morada clara que se puede llegar a confundir con el fondo, quizás para transmitir la idea de que el partido es sólo la excusa para abordar los problemas reales de un electorado que no se siente representado por los partidos políticos y por las agendas de los grandes grupos mediáticos.

UP, en esta ocasión, pone el acento en el lema “La historia la escribes tú”, que sí aparece con la habitual tonalidad morada que es marca de la casa, en el que destaca la colocación de una línea continua que desaparece del cartel electoral, como si fueran puntos suspensivos. Es aquí donde volvemos a encontrar la creatividad habitual de UP: Existe otro cartel electoral que supone una continuidad del cartel principal de referencia.

En esta segunda imagen, que es la que aparece en las calles para pedir el voto de la formación morada, ya aparecen los iconos habituales de la cartelería de la formación: Tonalidades moradas y, sobre todo, la presencia de ciudadanos anónimos que apenas se reconocen en un cartel en el que sus rostros quedan muy difuminados, lo que remarca el interés por resaltar las manos.

Esas manos son las que recogen el testigo del lema (“La historia la escribes tú”), en lo que constituye una apelación directa a hacer, a ser protagonistas de lo que está ocurriendo, circunstancia que se acompaña con la insistencia de UP en la lucha contra lo que se denominan “las cloacas de Interior” y la connivencia de periodistas y grupos de comunicación con la elaboración y difusión de noticias falsas sobre adversarios políticos.

Lema de C’s: “¡Vamos! Ciudadadanos!”

La formación política que lidera Albert Rivera puede ser el caso más evidente de mutación política desde su salto a la política nacional; particularmente desde 2017, cuando C’s se postuló como alternativa a un PP arrinconado por el independentismo, la formación naranja ha virado hacia posiciones cada vez más españolistas y centralistas, a lo que contribuye, por ejemplo, el salto de Inés Arrimadas de la política catalana al Congreso o la presencia del cabeza de lista de la formación en actos junto a líderes del PP o de VOX desde la coincidencia de los tres partidos en la concentración de la Plaza de Colón.

De acuerdo con esta planteamiento, C’s ha planteado unas elecciones en las que insiste en  constituir un frente de derechas, junto al PP, para evitar que Pedro Sánchez vuelva a La Moncloa. De esta manera, C’s rompe con la idea de partido bisagra con la que nació, lo que se ve acompañado también con una ruptura estética respecto al planteamiento del cartel de las elecciones generales de 2015 y  2016. Entonces, un Rivera muy sonriente pedía votar con ilusión (2015) o apelaba a que era tiempo de cambio (2016). En esta ocasión, se opta un Rivera en mitad de una nube de banderas españolas, particularmente serio, que mira al frente para realizar un vocativo al electorado: “¡Vamos!”.

En el cartel, el único en el que aparece el nombre del candidato (Albert R), quizás para remarcar el peso de su liderazgo, Rivera viste también en tonalidades azules (recordemos, el color de la confianza y la estabilidad) y lleva una camisa blanca, sin corbata. Así, se vislumbra el cinturón marrón, mientras la imagen transmite la idea de que el candidato avanza en mitad de un mar de banderas rojigualdas, que puede tener dos connotaciones, a merced del electorado: Por un lado, la tranquilidad de estar en terreno amigo, rodeado de elementos de confianza, que empujan a ir hacia delante con arrojo y, sobre todo, seriedad; por otro, cierta sensación de claustrofobia que se puede percibir en una amenaza de que el candidato quede sepultado por tantas banderas.

En cualquier caso, la formación naranja se presenta como una fuerza con determinación que apela directamente al electorado con un lema de campaña, “¡Vamos!” que, en esta ocasión, parace que se queda sin continuidad. Se puede interpretar que C’s reclama a los votantes que le den su confianza para defender la idea de España que se concentran en las banderas, pero no queda especialmente resuelto en una apuesta muy arriesgada que se entiende por el daño que VOX estaría inflingiendo en estos momentos a C’s.

Lema de VOX: “Por España”

Buena parte de lo que ocurre desde hace semanas pivota sobre VOX y sus opciones eletoctorales. Con un 40% del electorado indeciso (según el barómetro del CIS), parece que lo que ocurra en la campaña electoral permitirá aclarar las incertidumbres en torno a la formación de ultraderecha, que exhibe capacidad de convocatoria en lugares como Palencia u Oviedo.

Con un discurso que se acerca al neoconservadurismo con tintes neoliberales en lo económico, la formación de ultraderecha  hace campaña anunciando un recorte de las pensiones públicas o un adelgazamiento del Estado de bienestar acompañado de rebajas fiscales que beneficiarán, sobre todo, a las rentas más altas de forma directa (e indirecta, con la promoción de los conciertos educativos o el recorte de la sanidad pública).

Por el momento, VOX ha decidido no esconderse en términos generales (a pesar de esconder a sus cuadros medios, sobre todo a nivel provincial), y entra de lleno en debates que se enmarcan en las guerras culturales, con la excusa de la retirada de libros de literatura de las escuelas, o el teórico ataque sistemático desde Madrid al entorno rural; a todos los damnificados les apela a ajustar cuentas con “los progres” y/o urbanitas” con la defensa de una idea de España que queda simbolizada en la ofrenda a la Virgen de Covadonga.

VOX opta por un lema, “Por España”, que tiene trampa: Se resalta como idea España, una idea que queda enmarcada en el propio concepto de país que tiene la formación de ultraderecha. Así, en el reparto teórico de un cartel en tres franjas, el lema ocupa el tercio inferior, y destacan dos ideas: Por un lado, la elección de los colores de la bandera nacional para dibujar el lema; y por otro, el punto que aparece la final del lema, lo que denota que no se admite discusión en torno a lo que se defiende.

En la parte superior se opta por una imagen curiosa de un Abascal que, sobre un filtro de volor verde,  mira de perfil, desde la izquierda a la derecha, lo que ya supone una ruptura en relación al planteamiento ideológico que denota la colocación de las figuras. Asimismo, no se c0loca una imagen al uso, sino que se opta por una fotografía curvada, seguramente de un mitin protagonizado por el líder del partido,que mira hacia la lejanía, quizás pensando en todo lo que está por llegar. Asimismo, las siglas de la formación se repiten en dos ocasiones: En primer lugar, en el propio acto de Abascal, con las siglas algo desdibujadas; y, en segundo lugar, en parte superior izquierda de la imagen.

Compárese este cartel con el que VOX se presentó en las elecciones de 2016, en las que obtuvo el 0.2% de los votos, muy anticuada en el planteamiento aunque, en la práctica, se resaltaran las mismas ideas marco que acompañan a Abascal en esta ocasión: La bandera de España como excusa para reclamar el voto y un lema, “Hacer España grande otra vez” en clara sintonía con el mensaje de la campaña presidencial de Donald Trump en EEUU. En aquella ocasión, VOX consideró necesario difundir sus cuentas en redes sociales, una tarea que, en esta ocasión, no hace falta. La formación de ultraderecha es el principal emisor de mensajes en las redes sociales, en buena medida porque cuentan con miles de seguidores y porque saben sacar petróleo de la difusión de sus anuncios más marcianos.

CODA. Imagen con la que se difundió una de las temporadas de House of Cards. La factura de la imagen de Frank Underwood es similar a la que presenta el PSOE en estas elecciones.

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Vídeo de C’s: “Pedro, nosotros no venderemos España”

Spot electoral de Ciudadanos, hecho público este lunes, con una triple mensaje: Ataque directo a Pedro Sánchez (no en vano se titula “Pedro, nosotros no venderemos España”), a la espera de que se materialice el trasvase de votos entre ambas fuerzas; promesa de que la formación naranja nunca pactará con el independentismo catalán; y crítica velada a la influencia de los partidos nacionalistas catalanes en el país desde el último gobierno de Felipe González (con ejecutivos del PSOE y del PP, que parece ser la bestia negra de un C’s que no deja de lanzar mensajes de unidad a los populares que son sistemáticamente despreciados por Génova).

El vídeo se sitúa en línea con el tono de la campaña de Ciudadanos, que plantea como leit motiv sumar con el PP (y VOX, aunque este último punto no se explicite demasiado) para impedir que Pedro Sánchez vuelva a ser presidente del Gobierno. Se parte del supuesto de que los socialistas tratarán de buscar todos los apoyos necesarios de las fuerzas políticas que apoyaron la moción de censura contra Mariano Rajoy, y es ese supuesto el que sirve de artillería para los argumentos electorales de esta fase de una  precampaña que no está funcionando especialmente bien. C’s sigue bajando en los sondeos publicados desde comienzos de año hasta el 14.6% de promedio de la última oleada analizada.

Quizás por este motivo, estos días, un omnipresente Albert Rivera llegó a hablar de “emergencia nacional” evitar que el PSOE pueda reeditar una mayoría parlamentaria suficiente para volver a La Moncloa, dato que no parece descabellado a tenor de los últimos sondeos sobre estimación de voto publicados. Inés Arrimadas, por su parte, insiste en esa tesis con mayor o menor acierto, como ocurrió en el debate a cinco que protagonizó con otras candidatas del resto de formaciones con implantación estatal (en el que volvió a demostrar que debatir, precisamente, no es lo suyo).

En cualquier caso, C’s apoya los argumentos de sus cabezas de lista con un vídeo efectivo, bien rodado, de una duración adecuada (menos de un minuto), ambientada en el próximo mes de mayo, cuando hayan pasado las elecciones generales, en un despacho en el Palau de la Generalitat, en el que esperan tres personas identificadas con el independentismo (las tres portan el lazo azul símbolo del apoyo a los políticos independentistas presos).

Las tres se posicionan delante de un telefóno de mesa que permanece en silencio, mientras se escucha sólo el tic-tac de un reloj, sonido que se apoya en la imagen de uno de los protagonistas del spot mirando el suyo. Durante la espera, se superponen planos de los ojos de los protagonistas, además de primeros planos de las gafas o de una mano que no deja de tambarilear sobre la mesa, a la espera de que se produzca la llamada esperada.

El diálogo, rodado en catalán subtitulado, empieza cuando la mujer presente en la sala confirma que un Albert Rivera, hipotéticamente con opciones de ser presidente del Gobierno, no llama a Cataluña para pedir el apoyo del Govern a su investidura. Este giro, que entendemos que tiene más que ver con la vinculación de los miembros de gobierno de la Generalitat con las formaciones independentistas, acaba con una maldición por parte de  la persona que preside la mesa (Me cagüen todo), que ni siquiera se toman la molestia de subtitular porque se entiende perfectamente.

Y deja en el aire un momento de incertidumbre por parte de los políticos catalanes, que admiten que no saben qué hacer ante la evidencia de que Rivera, en Madrid, no les necesita. Es en este momento cuando se desvela el mensaje último del vídeo, dirigido expresamente a Sánchez (“Pedro, nosotros no venderemos España”) pero que tiene como destinatario a sus propios votantes, muy críticos con las negociaciones entabladas entre Madrid y Barcelona a cambio de apoyo político en el Congreso de los Diputados desde los tiempos de Felipe González y José María Aznar.

Y lo hace llamando al líder socialista por su nombre, quizás como un guiño a la relación de confianza que Sánchez y Rivera tuvieron durante la negociación de la investidura del líder del PSOE en la primavera de 2016 y que acabó con una ruptura, aparentemente irrecuperable, con la negociación de la moción de censura de Rajoy. De paso, sitúa a los hipotéticos líderes catalanes en una situación comprometida: sin influencia en Madrid, les tocaría prestar atención a Cataluña para resolver los problemas de sus ciudadanos, mensaje que se contradice con la decisión de la formación naranja de enviar a su líder, Inés Arrimadas, como candidata al Congreso de los diputados.

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28A: Refuerzo de PSOE y PP a la espera del arranque oficial de la campaña

Aluvión de sondeos sobre estimación de voto, sin grandes cambios respecto a las tendencias dibujadas en la oleada anterior: Los partidos políticos protagonistas del bipartidismo imperfecto español sobreviven a la fragmentación parlamentaria abierta en las elecciones de 2015, que se confirmará el próximo 28 de abril. Así, con puntos de partida diferentes, ni PP ni PSOE tienen adversarios directos en sus respectivos bloques ideológicos, una vez constatada la presencia de cinco partidos de implantación estatal divididos en dos grupos. Por un lado, los llamados a ser punta central de gobierno (PP y PSOE) y sus respectivos apoyos (en torno al 10-14% de apoyo).

Con estas líneas generales, se confirman las tendencias apuntadas en la serie histórica: El PSOE sigue en ascenso, al igual que el PP. Una vez que Génova ha decidido no entrar en charcos como en temas morales (como el aborto o la normativa sobre una ley de eutanasia) o la corrupción, se confirmaría que la apelación al voto útil y las críticas al adversario directo (a Pedro Sánchez) estaría dando sus frutos en los días previos al arranque oficial de la campaña electoral. Sus buenos resultados se traducen en caídas en sus competidores ideológicos, es decir, Unidas Podemos por un lado y C’s por el otro, a la espera de que se confirmen las incertidumbres en torno a VOX, que este fin de semana volvió a llenar plaza en Leganés (Madrid).

Con un 29.68% de media, el PSOE sube 0.3 puntos respecto a los trackings analizados hace una semana, con algunos matices a tener en cuenta: Por un lado, las diferencias de los estudios de NC-Report y Celeste-Tel (en torno al 27%) respecto a las estimaciones del resto de empresas demoscópicas (GAD3 o Juanjo Dom), que lo sitúan ya por encima del 30% de la representación (y cerca de los 140 diputados).

Esta disparidad se traduce en un promedio que, seguramente, esté ya superado, a la espera de la decisión de Ferraz sobre la participación de Pedro Sánchez en los debates electorales y de que el partido empiece a recibir apoyo de indecisos (hasta el 30%, según datos del GESOP), escenario para el que habrá que esperar a la última semana de la campaña, a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa.

El PP de Pablo Casado, por su parte, se consolida en el 21.55% de media, +1.38 puntos respecto a la oleada anterior, mientras se multiplican las apariciones en medios de comunicación de su líder. El viernes, Casado fue entrevistado por Bertín Osborne, que también recibió en el plató a Albert Rivera y Santiago Abascal, rememorando los éxitos de público de las campañas electorales de las generales de 2015 y de 2016.

El paso por la casa de Bertín Osborne, que en esta ocasión rechazaron Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, tuvo una proyección clara: El vínculo del destino de los tres líderes políticos, que comparten edad y buena parte de trayectoria profesional. Por si fuera poco, los tres partidos también coincidieron este fin de semana en Madrid en apoyo de las reivindicaciones de Jusapol, un escenario que no permite visualizar el liderazgo el bloque de centroderecha, sobre todo ante la incertidumbre de los resultados de VOX, que podría confirmar Madrid como una plaza fuerte para sus aspiraciones electotales.

C’s, con un 14.6% de media, sigue perdiendo apoyo respecto a la oleada anterior (-0.32) y se acerca cada vez más al resultado conseguido en las elecciones de junio de 2016; si tenemos en cuenta que, hace apenas un año, la formación naranja partía como la gran favorita para ganar unas elecciones en el momento de mayor debilidad del Gobierno de Mariano Rajoy, se confirmaría un fracaso sin paliativos que tiene que ver, sobre todo, con las expectativas creadas.

VOX, por su parte, se movería en torno al 10.1% (-1 punto respecto a la oleada anterior), con la misma prevención que apuntábamos anteriormente respecto al PP: El promedio de VOX es más alto debido a la estimación que realiza Domínguez (13%), muy por encima del 8.7% que le atribuye Celeste-Tel. Sí hay diferencias en cuanto a la atribución de escaños incluso con porcentajes de voto similares: Ahí está el caso de NC-Report (19-22), GAD3 (16-18) y GESOP (21-23) con una horquilla de entre el 9.4-10.6% de estimación de voto.

También hay coincidencia en los datos de Unidas Podemos, que tocan suelo electoral en cinco de los seis estudios citados. La formación morada conservaría en torno al 12% de estimación de voto (11.5% en el caso de GAD3) y, aunque mejora respecto a la oleada anterior (+0.9 puntos) no termina de despegar en una campaña que sigue centrada en el caso Villarejo y en el espionaje al que han sido sometidos, sistemáticamente, los líderes de la formación política.

Como hemos apuntado en otras ocasiones, los hechos parecen dar la razón a Podemos en cuanto a un escándalo que, si no hubiera estallado en campaña electoral, seguramente ocuparía la agenda de unos medios que, por otra parte, han participado en los mismos comportamientos que se denuncian. Por el momento, tener la razón no se está traduciendo en un apoyo del electorado, en el que quizás pesa más la decepción por lo sucedido en esta legislatura.

De acuerdo a los datos publicados, UP mantendría un umbral de 30 diputados que, sumados a los que 130-140 del PSOE, facilitaría la reedición de un Gobierno Sánchez con el apoyo del nacionalismo periférico, con ERC como primera fuerza en Cataluña (seguida muy de cerca del PSC, que aprovecha el desplome de “los comunes” según la última entrega del CEO) y el PNV en ese papel en Euskadi. El poder de Unidas Podemos parece estar en su importancia para bloquear o no esa posibilidad.

CODA. Campaña difundida por las redes sociales de UP este fin de semana con el lema La formación de Pablo Iglesias, que pivota sobre su condición de víctima de las cloacas del poder, tira de hemoteca y vuelve a plantear una campaña que podría haber sido efectiva en 2014 y 2015, pero que, en estos momentos, parece descontextualizada. Más allá del mensaje, el gran problema del spot es que se centra en protagonistas que no están ya ni siquiera en la primera línea de la política (y tampoco hay informaciones que apunten a una posible vuelta), de manera que se concluye un bucle al que es fácil darle la vuelta: No van a volver porque ya ni siquiera están esperando en el banquillo.

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