El PP renuncia a la estrategia ‘Salvar a la soldado Cifuentes’

Cristina Cifuentes es un cadáver político, aunque el PP sigue gestionando los tiempos de su caída. El nombre de la presidenta de la CAM, aplaudida por sus compañeros en la Convención nacional celebrada el fin de semana, ya no es mencionado por Mariano Rajoy, al que la polémica por el Mástergate le persigue en Argentina, donde se encuentra de visita oficial. En España, Génova ha tomado las riendas para intentar minimizar el desastre, especialmente después de que Ciudadanos presionara con la vía de Murcia como respuesta al mensaje lanzado en Sevilla de que el PP no entregaría más cabezas políticas.

Cifuentes, que este miércoles acudió a un acto organizado por la AVT tras declinar su presencia, vistió de negro, un color no muy habitual en su persona, mientras los medios de comunicación siguen mostrando las evidencias de, cuanto menos, la irregularidad de su caso, al que se sumaría el de otros miembros del PP de Madrid, que también cursaron el mismo máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Desde Pablo Casado, al que le convalidaron 18 de 22 asignaturas del máster cuando era presidente de Nuevas Generaciones, a Pedro Calvo y Dionisio Ramos, hombres fuertes del PP de Madrid desde los tiempos de Alberto Ruiz-Gallardón.

Mientras el rector de la Universidad promete que los implicados en el caso serán expulsados, se sigue estrechando el cerco sobre Cifuentes. Hace unos días, cinco de las seis personas cuyas firmas aparecían en el acta que presentó cuando estalló el escándalo confirmaron que no eran las suyas, algo que una de las profesoras encargadas del seguimiento el máster confirmó a la policía. Según su versión, Cifuentes no entregó el Trabajo Fin de Máster (TFM) ni tampoco lo defendió ante el tribunal, algo que incluso miembros del PP comienzan a asumir en público.

Viñeta de 

Tras un fin de semana en el que el PP enfatizó su apoyo a Cifuentes al tiempo que se sucedían los ataques contra C’s, la formación naranja aceptó el farol y pidió públicamente que la presidenta de la CAM fuera reemplazada por otra persona como se hizo con el presidente de Murcia. Para casi todos, era la reacción normal ante una estrategia, la del PP, que parece cimentada en los tiempos y formas de la vieja política, cuando la pugna electoral se dividía entre PP y PSOE. Lo sorprendente, en este caso, ha sido ver cómo los cargos populares arremetieron con dureza contra el partido que les sostiene parlamentariamente en el Gobierno central y en buena parte de los gobiernos autonómicos.

Este miércoles, después de que Génova tomara las riendas de la negociación en lugar del PP de Madrid, C’s insistió en que Cifuentes “está acabada” y sugirió la posibilidad de apoyar la moción de censura presentada por el PSM en la Asamblea y que se debatirá, presumiblemente, a finales del mes de abril. En el momento de elaboración de este post, Génova fitlraba la posibilidad de dejar que C’s se retratara votando con Podemos a favor de la moción de censura, aunque eso implique perder la Comunidad de Madrid, la CCAA que, posiblemente, constituya la joya de la Corona que recuerda al anterior poder territorial popular.

Cifuentes ha confirmado que no se marchará por iniciativa propia y defiende que su título es legal, a pesar de que el TFM sigue sin aparecer por ningún sitio. Desde su entorno se filtró que sólo se marchará si Mariano Rajoy se lo pide, algo que podría terminar ocurriendo en los próximos días si tenemos en cuenta situaciones anteriores en las que Rajoy marcaba el camino de las dimisiones precisamente a partir de la estrategia de no mencionar a la persona implicada.

Minetras, el PP trata de cargar las tintas sobre el descontrol de la Universidad Rey Juan Carlos, a la que responsabiliza de las irregularidades que se están destapando y que han salpicado, no lo olvidemos, a la persona que sonaba estas semanas como el relevo de Cifuentes en la CAM en las próximas elecciones, Pablo Casado. Un mes después de saltar el escándalo, Génova ha tenido oportunidad para mejorar todos los errores cometidos y, a pesar de los argumentos insostenibles para cualquiera que haya cursado en una universidad pública española, Casado se empleó a fondo en una ronda de entrevistas en todos los medios y con la exhibición de sus trabajos de carrera en  un encuentro con periodistas. No pudo haber mayores diferencias en relación a la estrategia desplegada en torno a Cifuentes.

A pesar de los datos aportados por Casado, lo cierto es que, como manifestamos desde el comienzo, las informaciones apuntan, cada vez más, a una operación de trato de favor a políticos vinculados al PP en URJC, a la espera de que se sepa si dicha universidad se limitó a regalarles titulación sin más o si se facilitó esa titulación a cambio de un esfuerzo mínimo y a cambio de qué.

Somos conscientes de que puede parecer un problema menor en comparación con la última vuelta de tuerca de la justicia española en relación a la criminalización de la protesta social y política (en este caso en relación a los Comités de Defensa de la República en Cataluña, a los que la AN acusa de terrorismo) pero no lo es. La URJC y los cargos del PP salpicados por el caso de los títulos conseguidos de forma irregular suponen un torpedo en la línea de flotación de la igualdad de oportunidades y la meritocracia que ya casi sólo se puede atisbar en el acceso a la educación universitaria, antes vista como el único ascensor social en un país tan estratificado por clases como el nuestro.  Rubén Lodi lo explicó perfectamente desde su perfil de Facebook.

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Metroscopia: C’s frena su ascenso y Unidos Podemos se acerca al PSOE

Casualidad o no, la implosión del Mástergate de Cristina Cifuentes, que apuntala su supervivencia personal a pesar del reconocimiento de que obtuvo un trato de favor por parte de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, las informaciones que confirmarían la falsificación de documentos públicos y los indicios de que ni siquiera acabó el Máster, se traslada en la intención de voto de PP y C’s en los estudios demoscópicos cuyo trabajo de campo se realizó durante estos días.

La posición de C’s, favorable a la comisión de investigación en la Asamblea de Madrid minimizando la dimensión de las informaciones periodísticas, y la actitud del PP, que este fin de semana respaldó casi sin fisuras a la presidenta regional madrileña desde Sevilla se traducen en una cáida en la expectativa de voto de ambos partidos, importante si nos referimos al PP pero particularmente significativa en el caso de C’s, que parecía no tener techo electoral en este momento de la legislatura.

Es la principal conclusión del sondeo de Metroscopia para el diario El País, realizado a partir de 1.931 entrevistas recogidas entre los días 4 y 5 de abril, es decir, en pleno tsunami informativo a propósito del caso que salpica a Cristina Cifuentes (y veremos si a otros miembros destacados del PP con estudios parecidos en la URJC). Según sus datos, C’s sería la primera fuerza parlamentaria con el 28.7% de intención de voto, -0.2 puntos respecto al porcentaje de voto que le otorgó Metroscopia hace un mes. En la práctica, supone +15.7 puntos en relación a su representación actual pero también el primer aviso de que, quizás, su intento de trasladar el caso de Murcia a Madrid no ha sido recibido con especial alegría por el electorado.

 Con un 65% de participación, el PP sería segunda fuerza aunque sigue en caída libre. Según Metroscopia, se movería en torno al 20.4% de intención de voto, -1.1 punto respecto al mes anterior y nada menos que -12.6 puntos respecto al resultado conseguido en las elecciones de junio de 2016. Vemos, por lo tanto, que buena parte del éxito electoral de C’s procede de la caída sin paliativos del PP, que durante su Convención nacional en Sevilla se centró en atacar a C’s como su principal adversario (a pesar de ser socio preferente en el Parlamento nacional).

Con el foco puesto en el PP, apenas se presta atención a la posición del PSOE, que, a punto de cumplirse un año de la vuelta de Pedro Sánchez a Ferraz, los socialistas no sólo no serían alternativa al PP, sino que siguen cayendo en intención de voto. Según la estimación de Metroscopìa, se situarían en el 19.1% de intención de voto, -0.3 puntos en comparación con el dato de marzo y -3.6 puntos si lo comparamos con su resultado en las elecciones del 26J. Si sumamos sus pérdidas a las del PP, nos acercamos mucho a los 15.7 puntos que suma C’s en comparación con las elecciones generales de hace dos años, lo que explica, por sí solo, qué está pasando en el comportamiento electoral de los españoles en estos momentos.

La novedad, en la entrega del sondeo de Metroscopia, está en Unidos Podemos, que se convierte en el único partido que crece en esta oleada. Con el 18.3% de intención de voto, la distancia respecto al PSOE se reduce a menos de un punto, tras subir 1.3 puntos en un solo mes. Veremos si se consolida este ascenso, sobre todo si la formación morada mantiene un perfil más bien bajo en las polémicas abiertas en estos momentos, con especial mención al liderazgo del PSM en relación a la moción de censura contra Cifuentes, liderazgo que se podría ver salpicado por la denuncia de que la filtración de lo que acontece en torno a Cifuentes estaría relacionada con un militante socialista.

C’s sería la primera opción en voto directo (17.6%), seguido por el resto de partidos, que apenas se distancian entre sí en 2 puntos. Los socialistas estarían en el 12.5%, UP en el 11.3% y el PP cerraría la tabla con un 10.7%, confirmándose que tiene un problema de movilización de su base electoral, que podría estar yéndose en masa al partido e Albert Rivera. Así, el PP mantiene al 43% de sus votantes y tiene una fuga muy importante (26%) de votos que irían a C’s. El PSOE también sufre un escenario parecido, aunque mantien al 49% de sus votantes y tiene dos fugas: La de C’s, que en estos momentos es la más importante (8%) y hacia UP (3%).

En el caso de C’s, mantiene al 67% de sus votantes mientras que el de UP es del 56%, con un 7% que votaría en estos momentos por la formación naranja. Se confirmaría, así, el avance transversal de C’s entre todos los partidos, en cuyos electorados está mordiendo indistintatamente en estos momentos. Una circunstancia interesante en estos momentos pero que habrá que modular en los próximos meses, cuando se concrete su oferta electoral definitiva.

En cuanto a los líderes nacionales, Albert Rivera vuelve a ser el mejor situado, con un saldo de +11 que se convierte en un apoyo del 87% entre los votantes de C’s. En el caso del resto de líderes nacionales, hablamos de saldos negativos: Pedro Sánchez consigue un -39 (66% entre sus votantes); Mariano Rajoy un -50 (68% de apoyo entre los suyos); y Pablo Iglesias cierra la tabla de nuevo con un -51 (61% de apoyo entre los suyos), lo que evidencia que su anunciada próxima parternidad no corrige su nefasta valoración ciudadana.

Metroscopia pregunta en esta ocasión por la actuación de los partidos políticos en el Parlamento y por la ilusión que despiertan las distintas siglas. En ambos casos, C’s aparece como el partido mejor situado (51% de respaldo entre los votantes, que pasa al 88% entre los de C’s y, atención, al 77% entre los del PP) y el que genera más ilusión (38% en térmios generales, 73% entre los votantes de C’s y 57% entre los del PP). En ambos casos, la valoración por la formación naranja es mejor que la que recibe el propio PP, que se queda en un 72% en términos de labor parlamentaria y 25% si se pregunta por la ilusión que genera.

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En la izquierda, la noticia es que ambos partidos logra porcentajes similares de valoración, con un 25% que respalda la actuación del PSOE (57% entre sus votantes, 21% entre los de UP) y un 24% que  hace lo propio con UP (62% entre sus votantes y 22% entre los del PSOE). En términos de ilusión, la formación morada parece mejor situada, con un 18% que dice sentir ilusión por lo que representan (56% entre su base electoral), por detrás del 21% que señala no sentir ilusión por ningún partido. En estos términos, tanto PP como PSOE comparten destino: 8% en el primer caso y 10% en el segundo. En esta línea se entiende el 81% que considera que Mariano Rajoy debería dejar paso en su liderazgo, opinión que comparte el 63% del electoradao del PP.

En cuanto al contexto de país, el 67% mantiene que la situación económica es mala (con los votantes de todos los partidos, menos el PP, posicionándose así), -17 puntos de los que opinan así respecto a la situación política (84%, con datos superiores al 85% entre los electores de C’s, PSOE y UP).

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El electorado tampoco se muestra especialmente contento con la calidad en el empleo: el 78% mantiene que es difícil encontrar un empleo (68% de votantes del PP lo admite) mientras que el 90% considera que los salarios que se están pagando son insuficientes para poder vivir.

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Merkel afronta su cuarto mandato con AfD como primera fuerza de oposición en el Bundestag

La investidura de Angela Merkel por parte del Bundestag por 364 votos a favor (35 menos de lo que sumarían el SPD, la CDU y el CSU) ha calmado las aguas demoscópicas a la espera de que arranque una legislatura en la que la ultraderecha, con 92 escaños, será la primera fuerza de oposición a la nueva gran coalición. Merkel, que afronta su cuarto mandato consecutivo, lidera una legislatura en la que, previsiblemente, irá dejando las riendas de su liderazgo al frente de la CDU poco a poco, mientras se espera que se multipliquen las desautorizaciones internas en su partido.

Los sondeos sobre intención de voto publicados a lo largo de estas semanas aportan cierta estabilidad, con correcciones respecto a los protagonistas de las últimas elecciones generales. Así, la CDU/CSU conseguiría el 32.7% de los votos de media,  un resultado casi idéntico al que la lista de Merkel obtuvo en la surnas y apenas 0.3 puntos menos que los resultados de los sondeos que analizamos en este blog en la semana en la que las bases del SPD reafirmaron el sí a la gran coalición.

Los socialdemócratas, que durante estas semanas cayeron incluso al 15% de intención de voto, se recuperan levemente y estarían en el 17.9% de media, +0.7 puntos respecto a los últimos datos analizados en este blog aunque todavía -2.6 puntos respecto a su representación actual. Conviene resaltar una recuperación mayor que recogen estudios como los de Infratest o el FGW, que le sitúan en torno al 19% de intención de voto.

AfD, que es la principal fuerza de oposición parlamentaria en estos momentos, pierde apoyo respecto a las semanas anteriores y estaría en el 13.8% de media (+1.2 puntos respecto a las elecciones de septiembre); habría perdido 0.4 puntos desde que el SDP hizo pública la decisión de entrar en el Ejecutivo de Merkel por tercera vez en cuatro mandatos.

Los Verdes, con el 11.6% de media, se deja 0.3 puntos respecto a la oleada de sondeos anterior aunque sigue muy por encima del 8.9% conseguido hace medio año. Algo similar ocurre con Die Linke, que ganaría medio punto respecto a la oleada anterior y +1.3 puntos respecto a las elecciones, y los LIberales, que se asientan en torno al 9.1% de media, +0.2 puntos en comparación con los sondeos anteriores pero todavía -1.6 puntos por debajo de sus últiimos resultados en las urnas.

CODA. Berlín también fue noticia  por la liberación de Carles Puigdemont, detenido en Alemania y que permanecía en prisión a la espera de su extradición. El jueves, y a pesar de la opinión de la Fiscalía germana, el tribunal decidió ponerle en libertad al no ver delito de rebelión, que es la causa esgrimida por España para solicitar su extradición. En este punto, se pone en duda todo el caso basado precisamente en el delito de rebelión en España, que es lo que mantiene en prisión provisional a los Jordis, a Oriol Junqueras y al resto de ex consellers de la Generalitat. La ministra de Justicia alemana también señaló que será difícil demostrar que Puigdemont cometió cometió malversación de fondos públicos, por lo que, si Madrid no lo demuestra, quedará en libertad en las próximas semanas.

La decisión de la Audiencia Territorial del estado federado de Schleswig-Holstein provocó estupor en el Gobierno de España y en el propio Tribunal Supremo. El juez Llarena confirmó que trasladará su malestar al Tribunal de Justicia Europeo por lo que considera un ataque en la línea de flotación del principio de cooperación judicial europea, mientras vuelve a confirmarse la simpatía que la causa independentista genera fuera de nuestras fronteras.

Según los sondeos publicados, no existía una mayoría abrumadora de ciudadanos partidario de devolver al ex presidente de la Generalitat a España, lo que reafirma nuestra crítica del trabjao que Asuntos Exteriores lleva  realizando por mejorar nuestra imagen en el extranjero. Tras la decisión de la Audiencia Territorial del estado federado de Schleswig-Holstein, es posible que estas opiniones no mejoren, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos ciudadanos españoles se volcaron en las redes para pedir un boicot a Alemania en todos los sentidos por lo que consideran un afrenta a España. Con declaraciones absolutamente impresentables en medios de comunicación en la órbita neocon o, sencillamente, en la ultraderecha.

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Sigma Dos: C’s, primera fuerza, con pugna de PSOE y UP por la tercera posición

Ciudadanos sería primera fuerza en votos si hoy hubiera elecciones, con PSOE y Unidos Podemos pugnando por la tercera posición. Es la principal conclusión  del sondeo de Sigma Dos para el diario El Mundo, que recoge el cambio operado en el comportamiento electoral español en apenas medio año.

Con un 26.7%, C’s sería primera fuerza política tras subir nada menos que 10 puntos respecto el anterior sondeo de Sigma Dos publicado. En la práctica, suponen +13.7 puntos si lo comparamos con la representación obtenida en las elecciones generales de junio de 2016, de manera que la empresa demoscópica de cabecera de El Mundo se suma a la tendencia que plantea un cambio importante en el sistema de partidos español.

El PP, con el 23.3% de los apoyos, pierde casi 10 puntos respecto al 26J y -8.1 puntos si lo comparamos con la estimación publicada en el mes de octubre y se separa de la pugna por la tercera posición que mantienen PSOE y Unidos Podemos, que sumarían el  38.1% del electorado frente al 50% del electorado que se inclinaría por opciones de centroderecha.

Con el 19.7% de los apoyos, el PSOE de Pedro Sánchez sería la tercera preferencia aunque pierde 6.3 puntos respecto a la estimación anterior (-3 puntos en comparación con su representación actual) y apenas gana 1.3 puntos a UP, que recupera espacio perdido en los meses anteriores. Con un 18.4% de los apoyos, la formación morada sube 3.1 puntos en comparación con la estimación anterior aunque sigue 2.7 puntos por debajo de su último resultado en las urnas.

Uno de los grandes éxitos de C’s tiene que ver con la consideración de su liderazgo. Albert Rivera vuelve a ser el mejor valorado con un 4.37 (por encima del 4.18 obtenido en octubre), y vemos cómo es aceptado por los suyos (5.98) pero también por el electorado del PSOE (4.55) y, sobre todo, por el del PP (5.96).

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Le siguen Pedro Sánchez y Alberto Gardón, que empatan con un 3.67 de valoración; el líder del PSOE pierde apoyo respecto al dato de octubre (4.88) mientras que Garzón avanza del 3.53 conseguido entonces. Entre los electores socialistas, Sánchez consigue un 5.21 (3.59  entre los de UP) y Garzón se mueve en el 5.82 (4.25 entre los socialistas), muy por delante del 5.40 que logra Pablo Iglesias entre su base electoral, dato que se queda enel 3.05 entre el electorado en general.

Iglesias cierra la lista que otorga también a Mariano Rajoy una nota baja (3.66), aunque es el líder que mejor nota consigue entre sus electores (6.24). No ocurre lo mismo si aplicamos el sesgo de edad; a difrencia de otros estudios, es Rivera el que consigue mejor dato en todas las franjas de edad, y también entre los mayores de 65 años (4.85) frente a un Rajoy que se queda en el 4.24 de valoración.

Una novedad importante tiene que ver con el buen dato que consigue Garzón en todas las franjas de edad, pero especialmente entre los menores de 30 años (4.23 frente al 3.99 de Sánchez) o entre los 30 y 44 años (3.64).

Contexto de país 

El 69.2% define la situación política como mala (27.8%) o muy mala (41.4%), con un 23.8% que la describe como regular. De la misma manera que recoge el barómetro del CIS, este porcentaje es mayor que los que analizan la situación económica, que es vista como regular por un 35.2% y como mala o muy mala por el 53.2% de los españoles.

Además, Sigma Dos fija en el Procés y la gestión del mismo el punto de inflexión del escenario electoral de estos meses. Así, se pregunta en esta ocasión por la opinión de los partidos políticos para hacer frente a la crisis catalana, sin sorpresas respecto a los datos de C’s y PP, pero sí respecto al resto de formaciones.

Así, el 39.4% considera que la gestión de C’s de lo ocurrido en Cataluña es buena o muy buena frente al 37.9% que la define en términos negativos. Si se pregunta por el PP, el dato positivo se aproxima al porcentaje que obtiene C’s (32.2%) pero hay un incremento en la percepción negativa de su gestión de la crisis (53.3%), lo que afianza la idea de que la estrategia de Rajoy de dejar pudrir el problema no ha dado sus frutos esta vez. Así, es posible que haya una parte importante de la masa electoral popular que vea tardía la reacción de Moncloa y un sector nada desdeñable puede ver la aplicación del art. 155 y el operativo judicial como insuficiente.

En este sentido, llama la atención el porcentaje que obtiene tanto el PSOE como UP en relación a este asunto. Si se pregunta por los socialistas, sólo un 18.4% define su actuación como positiva (y eso a pesar de haber hecho seguidismo de la acción del Gobierno, que ha liderado la respuesta a la Generalitat y al Parlament) y un 55.8% la considera negativa. Este porcentaje, que es superior en relación a la opinión respecto al PP, se dispara al 67% cuando se pregunta por UP, que sólo recibe un 10.2% de votos favorables. De esta manera, parece que se confirma el análisis filtrado de los críticos de Podemos cuando se citaba en Cataluña el inicio de la desconexión del partido respecto a los problemas de su base electoral.

CODA. Sigma Dos aportó datos sobre la opinión de los españoles a propósito de temas de agenda como los PGE o el futuro de las pensiones. Se pueden consultar en este enlace.

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Cifuentes sale viva del ‘mástergate’

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, protagoniza desde hace tres semanas un culebrón informativo que tiene todos los elementos que definen el problema de ejemplaridad pública que arrastramos desde hace décadas por parte de gran parte de nuestros representantes políticos y su relación con las instituciones públicas, que a menudo manejan como si fuera su cortijo particular.

Después de tres semanas de bomba informativa diaria, que tuvo como colofón, este miércoles, la publicación de las actas, con firmas no reconocidas por sus autoras, que Cifuentes presentó el primer día para contrarrestar la información de eldiario.es a propósito de las irregularidades cometidas al cursar un máster en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, la presidenta regionals sale viva de su comparecencia en el Pleno de la Asamblea y confirma que nunca se planteó dimitir (“Jamás me he planteado dimitir. ¿Por qué iba a hacerlo?”). En sede parlamentaria, defendió la legalidad de su máster al tiempo que su partido ha lanzado acusaciones contra la oposición parlamentaria, que no se ha mostrado especialmente dispuesta a pedir su cabeza a pesar del revuelo.

A pesar de los rumores, sólo queda constancia, en el momento de elaboración de este post, de que C’s pedirá una comisión de investigación parlamentaria sobre lo ocurrido en torno al máster de Cifuentes y su relación con la URJC y que el PSM tenía que reflexionar, durante las próximas horas, sobre la conveniencia de presentar una moción de censura contra la presidenta madrileña, entendemos que con Angel Gabilondo como candidato alternativo.

Todo ello a un año de las elecciones autonómicas y con las estrategias claras en los diferentes partidos. En el caso del PP, tras los primeros datos, que apuntaban a un caso más de “fuego amigo” (evidenciado por la propia María Dolores de Cospedal a través de su cuenta de Twitter), se ha dejado que Cifuentes desplegara su estrategia de ausencia vacacional y de defensa estos días, aunque dejaron claro que estaba sola. Después de su comparecencia se filtró que Cifuentes cuenta con el respaldo de Génova, que aseguró que sus explicaciones fueron convincentes y que les tranquiliza la posición de Ciudadanos.

La formación naranja, disparada en todos los sondeos, optó por proponer una comisión de investigación, que es la forma habitual de sepultar un asunto político que no se quiere abordar. Hasta el momento, C’s no ha dejado claro qué hará ante la presentación hipotética de una comisión de investigación, aunque se vislumbra que no está dispuesto a dar apoyo a un candidato alternativo con las elecciones a la vuelta de la esquina. Sí ha dejado claro que tiene poder para apuntalar o derribar el Gobierno popular en Madrid. Todo hace pensar que usará esta prerrogativa como mejor le interese, confirmando, de paso, que la nueva política iba de esto también.

En el centroizquierda, la vida sigue igual. Podemos ha alentado durante estos días la necesidad de derribar a Cifuentes pero, en el momento de su mayor debilidad política, su candidato a la Asamblea se encontraba en Bolivia. Sin Iñigo Errejón, su portavoz parlamentaria se centró en señalar que todo está muy mal, que las instituciones no aguantan un caso más y en pedir a C’s que se posicionara. Por su parte, el PSM deshojaba la margarita de la moción de censura mientras su secretario general avanzaba, horas antes, que esta vez sí.

Mientras, las tres semanas de escándalo informativo han dejado en evidencia varios puntos que conviene tener en cuenta:

  • Una parte nada desdeñable de políticos profesionales españoles tienen un problema de “titulitis” considerable. Cifuentes, como delegada del Gobierno de Madrid en 2012 y como estrella emergente del PP en esta CCAA, no tenía ninguna necesidad de cursar un master para engrosar su curriculum. Sólo hay una explicación posible más allá de su interés por aumentar su formación académica (algo que en estos momentos está en duda): Era necesario cursar el máster para acceder al doctorado y, en el futuro, poder volver a la universidad pública como profesora y no como funcionaria técnica, que es su categoría actual.
  • Cifuentes defendió que su máster es legal y que ella tuvo la califación que tuvo a pesar de las irregularidades en cuanto a su matriculación (tres meses después del plazo permitido); su asistencia a clase (ningún compañero la recuerda); o la defensa de su Proyecto fin de Máster (PFM), que no aparece por ningún sitio, tres semanas después de conocerse la primera noticia.
  • Existen cuentas en Twitter ocupadas en destacar los TFM que se han presentado en los últimos años en la URJC. Hasta el momento, ni Cifuentes ni la Universidad han presentado el documento (que debería estar convenientemente registrado) ni siquiera un intercambio de correos entre el profesor encargado de dirigir el trabajo y Cifuentes. La versión oficial de la CAM fue la de que Cifuentes ha tenido tres mudanzas en su vivienda y que por eso no tiene localizado el trabajo. En tiempos de correos electrónicos, memorias USB o nubes.
  • Las consideraciones de Cifuentes en sede parlamentaria nos hacen deducir que o bien Cifuentes recibió trato de favor o que la URJC ofrece a sus alumnos de Máster que tengan una ocupación remunerada muchas facilidades en su programa de posgrado para no asistir a las clases presenciales (obligatorias). Sobre todo, suponemos, si eres cargo del PP. Para el resto de los mortales, los estudios de posgrado presenciales requieren de un porcentaje mínimo de asistencia; para todo lo demás ya está la UNED, donde, entendemos, ni Cifuentes ni los dirigentes más jóvenes del PP cuentan con el favor de la institución o del profesorado.
  • La publicación de información estos días ha dejado claro que entra dentro de la normalidad que existan problemas de transcripción en las notas y que éstas sean corregidas, a instancia de la universidad, dos años después de haberse hecho públicas las calificaciones. También que es normal que una asesora de Cifuentes se presente por casualidad en el campus de Alcorcón de la URJC el día de la publicación de las primeras informaciones.

En este punto, sólo queda que la URJC aclare todos estos puntos negros, algo que podría haber comenzado a hacer con la filtración, por ejemplo, de la noticia sobre la disparidad, digamos, entre las firmas de las profesoras del tribunal ante el que Cifuentes defendió su TFM y las que aparecen en el acta exhibida por Cifuentes el primer día del escándalo. Aunque sólo fuera por recuperar un poco del maltrecho prestigio de su nombre.

Por otra parte, cabe desear que alguien en Bruselas haya tomado buena nota de las prácticas de la URJC que ha reconocido Cifuentes en sede parlamentaria y que, como universidad pública inserta en el espacio Bolonia, se cuestionen acreditaciones y títulos para pasar a ser considerado un centro semiprivado que, presuntamente, regala títulos a personas concretas vinculadas, en principio, al PP.

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Sondeos: C’s no toca techo y crece a costa de PP y PSOE

El mes de marzo ayudó a afianzar tendencias registradas durante los meses anteriores, a las que se suman poco a poco incluso las empresas demoscópicas más conservadoras a la hora de plantear un cambio en las preferencias del electorado en relación al sistema tradicional de partidos políticos.

Con el cierre del mes se consolida el éxito de Ciudadanos, que se asienta como primera partido parlamentario en intención de voto gracias a las caídas que siguen registrando PP y PSOE, que en estos momentos estarían en disposición de competir por  ser la segunda fuerza. Y todo ello mientras el PP se prepara para una campaña permanente y parece buscar sus esencias más conservadoras para asegurar a una base electoral que se podría estar planteando dar su confianza a C’s, que tiene a su favor poder apuntarse el tanto de las medidas aprobadas por el Gobierno para contentar a su electorado natural (pensionistas).

El PSOE, que no lidera ni una de las protestas sociales en marcha, sigue adormilado en torno al 21% de intención de voto, un resultado que no es nefasto en comparación con lo que le está ocurriendo al PP pero sí en términos de relevo en el poder. Hasta el momento, el desgaste de los populares se traducía en una subida de los socialistas. Si los datos de los sondeos se plasman en las urnas, estaremos ante la primera ocasión en la que se rompe esta regla y en la que, además, el electorado optaría por otra fuerza conservadora, por lo que se alargaría el ciclo ideológico hasta igualar, prácticamente, los años de dominio de Felipe González en La Moncloa.

Por su parte, Unidos Podemos frena su desgaste respecto a los meses anteriores y se consolida en torno al 16.5%, a la espera de que den resultados sus campañas de movilización ante el inicio del ciclo electoral. Una movilización que les hará falta para taparl por ejemplo, los problemas internos que no dejan de surgir en los distintos territorios. Estos días se habla de lo que ocurre en En Marea, pero el problema se extiende a otros lugares, con el ojo puesto en las opciones de Iñigo Errejón en Madrid.

Los sondeos publicados a lo largo del mes de marzo muestran a C’s como la primera opción con un 26.1% de los votos de media según los estudios que hemos analizado en este blog durante estas semanas. El partido de Albert Rivera sigue sin tocar techo electoral y avanza 13.1 puntos respecto a su último resultado en las urnas, en junio de 2016, y +1.9 puntos en comparación con los estudios demoscópicos publicados a lo largo del mes de febrero, con empresas que le sitúan entre el 28.5% (IMOP) y el 29.6% de los apoyos (Simple Lógica).

Se consumarían así seis meses exitososo desde el punto de vista electoral para un partido político que, recordemos, el verano pasado pugnaba por mantener un apoyo similar al conseguido el 26J. Con estos datos, C’s mejoraría incluso las estimaciones de voto que recibió en su momento Podemos, formación que la mayoría de estudios contemplaba compitiendo por ser primera fuerza política pero no por consolidar ese lugar, que es el escenario que manejan casi todos los estudios.

El buen resultado de C’s se asienta en dos variables que estarían confluyendo de manera simultánea: Por un lado, el desplome sin paliativos del PP, que no frena su caída en intención de voto; y por otro lado la caída más matizada del PSOE, que se aleja cada vez más del porcentaje de voto conseguido el 26J, el más bajo desde la restauración democrática con permiso del resultado de las elecciones del 20D de 2015.

El PP se mueve en torno al 23.35% de intención de voto, -1.55 puntos respecto a los sondeos de hace un mes y -9.65 puntos respecto al resultado conseguido en las urnas. En este punto, conviene tener en cuenta la diferencia en la estimación de voto que siguen ejerciendo NC-Report y Celeste-Tel frente al resto de estudios demoscópicos. Sus proyecciones respecto al PP (pero también al PSOE) corrigen los promedios que se situarían más cerca del 20% en ambos casos si elimináramos sus proyecciones (26.6% y 27.9% para el PP y 24.3% y 24% para el PSOE).

En cualquier caso, estamos viendo que incluso estas empresas se suman a la tendencia de crecimiento de C’s, aunque todavía con proyecciones de voto más conservadoras (23.5% y 22.1%) respecto a los datos de Metroscopia o Simple Lógica. Como recogieron NC-Report o Celeste-Tel, el PP sufre una fuga de votos directa a C’s (en torno al 30% de su electorado), y afronta un problema de conexión con su propia base electoral, tal y como recogió el estudio de My Word.

El intento de asegurar el núcleo duro de su electorado, que podría estar peligrando en estos momentos, explicaría la exhibición de tradicionalismo que hemos visto esta Semana Santa, con la presencia masiva de ministros y cargos del PP en las procesiones a las que han acudido, por cierto, en calidad de altos cargos. También las medidas directas para contentar a los pensionistas, un colectivo que sigue movilizado.

C’s también emerge como alternativa frente al PSOE, que se movería en torno al 21.4% de media, -1.1 puntos respecto al mes anterior, con estudios, como el de Metroscopia, que le sitúa ya por debajo del 20% en intención de voto. Como apuntábamos anteriormente, éste es un problema más serio del que parece a priori, puesto que minan las opciones de los socialistas como alternativa frente al PP, algo que no había ocurrido desde la restauración democrática.

Por último, hay que hablar de Unidos Podemos, que se mueve en torno al 16.75% de intención de voto, un resultado idéntico al 16.7% de media del mes de febrero. Resalta, en este contexto, que la formación morada no sea la gran beneficiada de las movilizaciones registradas durante el mes de marzo (particularmente la huelga feminista y la de los pensionistas) y que sea un partido con una fuerte dispersión de su electorado, con porcentajes nada desdeñables de votantes que en el caso de nuevas elecciones optarían por la abstención, por el PSOE o incluso por C’s.

CODA. Curiosidades demoscópicas. Añadimos el promedio de las encuestas sin la estimación del politólogo Juan José Domínguez y el que obtenemos cuando incluimos sus datos de intención de voto. A pesar de los efectos distorsionadores de NC-Report y Celeste-Tel, vemos que es el que más se acerca con sus datos al promedio del resto de estudios publicados a lo largo del mes de marzo.

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CIS: Sin cambios a la espera de computar la movilización de los pensionistas

Mes sin sobresaltos demoscópicos a pesar de la efervescencia informativa. Es la principal conclusión de los datos del barómetro del CIS, que registra un problema en cuanto a los tiempos que es fundamental tener en cuenta de cara al análisis de los resultados. En esta ocasión, el trabajo de campo se realizó a partir de 2486 entrevistas reacogidas entre los días 1 y 12 de febrero; desde entonces, la movilización de los pensionistas (con resultados concretos en cuanto a decisiones adoptadas por el Gobierno en su proyecto de PGE) y de la huelga feminista ha copado la actualidad de los medios, sólo desplazada por el culebrón catalán y los problemas de Cristina Cifuentes por un presunto trato de favor de la Universidad Rey Juan Carlos.

Por este motivo, conviene tomar con pinzas la lista de problemas del país, en la que sí se vislumbra un aumento de la preocupación por las pensiones, que convive con un desinterés por la independencia de Cataluña cada vez mayor. Y eso se produce, curiosamente, mientras los medios generalistas no reducen la presión sobre toda la información que provenga de Cataluña o de sus protagonistas, como puso en evidencia la detención de Carles Puigdemont en la frontera entre Alemania y Dinamarca.

Con estas prevenciones, el paro vuelve a ser el primer asunto de preocupación con un 65.5%, apenas 0.3 puntos por debajo del registro correspondiente al mes de enero. La corrupción y el fraude sigue ocupando la segunda plaza, con un 38.7% (+3.6 puntos respecto al mes anterior), seguido por los problmeas económicos (24.8%, +1.8 puntos) y los políticos y los partidos políticos (24.2%, un resultado casi idéntico al de hace un mes).

En el siguiente nivel de problemas encontramos la independencia de Cataluña, con un 11.3% (-3.6 puntos en un mes), por detrás de la sanidad, que escala al 12.7% del 9.9% en el mes de enero.Los problemas sociales reicben un 8.9% de atención, al igual que la calidad en el empleo (8.5%) y la spensiones, que suben 3.2 puntos en un mes (del 4.8 al 8%). La educación cierra esta tabla con un 7.2% (+0.4 puntos respecto al mes anterior).

Si obsevamos los problemas que afectan más directamente, volvemos a encontrar el paro como primer asunto (33.6%), seguido de los problemas económicos (21.1%), que vuelve a ser el asunto que tiene una mayor correspondencia entre la consideración de problema de país y problema personal. Las pensiones aparece como tercer asunto en esta lista (12.4%, +4.4 puntos respecto a la consideración de problema de país), seguido de la sanidad (11.9%), la calidad en el empleo (11.4%) o la corrupción y el fraude (11.3%), que sigue viéndose como un problema general que no repercute en la vida de las personas.

En cuanto al ambiente de país, el 54.1% define la situación económica como mala (35.3%) o muy mala (18.8%), con un 39.8% que la tacha de regular. Si lo comparamos con hace un año, el 21% considera que las cosas marchan mejor, el 53.5% piensa  que todo sigue igual y el 23.8% que va a peor. En el futuro, el 44.2% apunta que las cosas seguirán igual, el 23% mantiene que irán a mejor y el 18.9% que empeorará.

El 70.4% afirma que la situación política es mala (34.8%)  o muy mala (35.6%), +14 puntos respecto a la definición del ámbito económico. El 22.4% piensa que las cosas marchan regular. Respecto al año pasado, el 5.8% cree que las cosas marchan mejor, el 50.8% que sigue todo igual y el 39.6% que van a peor (+15.8 puntos respecto a quienes se pronunciaban así por la situación económica). De cara al futuro, el 13.3% opina que las cosas mejorarán, el 43.5% apunta que seguirán igual y el 26.2% que empeorarán.

Modelo de Estado

A pesar de la actualidad informativa y de la crítica generalizada en redes sociales al modelo autonómico actual, el CIS no detecta grandes cambios en las preferencias sobre la definición del Estado. El modelo actual convenve al 36.4% de los españoles, -1.5 puntos respecto al dato registrado a comienzos del año. Si nos fijamos en la variable recuerdo de voto, es la fórmula preferida por los votantes del PP (37.8%), del PSOE (44.7%)y de los de En Marea (63.6%).

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La opción de recentralizar el Estado convence al 29.3% del electorado, y de nuevo vemos transferencias de votos entre los que piden un Estado unitario y los que reclaman reducir el nivel competencial de las CCAA. La primera opción es compartida por el 20.3%, +2.4 puntos respecto al mes de enero, sobre todo entre los votantes de PP (37.6%) y de C’s (29.9%). La posibilidad de reducir las competencias autonómicas es bien vista por el 9% de los votantes (-1.6 puntos respecto al mes anterior), sobre todo entre los electores de PP (12.3%) y C’s (20.5%), con penetración importante también entre los de En Marea (9.1%).

Aumentar la descentralización del Estado es bien vista por el 22.7% de los votantes: El 12.6% apuesta por aumentar el impulso federal estatal (-3.2 puntos respecto al barómetro anterior), una fórmula bien vista por el 15% del electorado del PSOE, el 20.7% del de Unidos Podemos, el 45.5% de En Comú Podem, el 26.7% de Compromís o al 13.6% de En Marea. La opción de que las CCAA se conviertan en Estados independientes es bien vista por el 9.7% del electorado (-0.9 puntos) y convence sobre todo a En Comú Podem (43.2%), Compromís (20%) y UP (11.3%).

En cuanto al eje izquierda/derecha, los españoles se ubican en el 4.65; a su derecha encontramos a los votantes del PP (6.96) y a los de C’s (5.50), con los del PSOE situándose claramente a la izquierda del eje (3.75). En cuanto a UP y las confluencias, los de Compromís (2.76) y En Comú Podem (2.86) son los que se escoran más a la izquierda frente a los de UP (3.11) y, sobre todo, En Marea (3.52), que se acerca al eje asumido por los votantes socialistas.

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