Grecia logra un acuerdo con los acreedores con Syriza en el 19.5% de intención de voto

Syriza recupera levemente intención de voto, de acuerdo a los sondeos publicados a lo largo del mes de abril, con el resto de formaciones a la baja. Es la principal conclusión que extraemos en esta ocasion, con el partido del primer ministro, Alexis Tsipras, en el 19.5% de media. Syriza sigue hundido en los sondeos y ha perdido 15.9 puntos en menos de dos años al frente del Gobierno, pero al menos tiene dos consuelos: por un lado, los sondeos recogen un avance de 0.4 puntos en comparación con el mes anterior y el Gobierno ha logrado un acuerdo para liberar un nuevo tramo del tercer rescate.

Atenas logrará 6.000 millones de euros a cambio de un compromiso de reformas y recortes de los que hemos venido hablando durante estos meses: Recorta las pensiones una media del 9% (hasta máximos del 18%) a partir de 2019 para quien cobre más de 700 euroes mensuales, se volverá a votar para autorizar la apertura de los negocios los domingos y vender medicamentos sin receta fuera de las farmacias. Además, en 2020 se bajará el umbral libre de impuestos de 8.000 a 6.000 euros al año para ampliar bases y recaudar más, y habrá cambios el sistema energético.

Sin embargo, no todo son buenas noticias: Tsipras deberá obtener 151 votos para dar luz verde a estas medidas, un resultado que no está en absoluto garantizado y que podría derivar en la convocatoria de nuevas elecciones, en un contexto en el que el 52% de los griegos no aprueba la gestión del Ejecutivo de la izquierda radical. Quizás por esta razón, Tsipras anunció hace unos días un plan estratégico que recoge la reforma del sistema sanitario, apoyado en una red de centros de atención primaria y cuyo pilar será el médico de cabecera.

Nueva Democracia, su principal adversario, se mueve en torno al 32.4% de los votos, +4.3 puntos respecto a las últimas elecciones pero casi -4 puntos en comparación con los datos del mes de marzo. El motivo, la baja estimación que le otorga el estudio de Kappa, que le sitúa en el 23.5% de los votos (con una distancia de 7 puntos de Syriza). Para el resto de sondeos, la diferencia entre las dos principales fuerzas es de casi 13 puntos de diferencia, con un giro a la derecha.

Tampoco las cosas marchan bien en esta ocasión para las fuerzas políticas intermedias. Amanecer Dorado se ha dejado 0.4 puntos en un mes hasta una media del 7.4% (+0.41 pntos respecto a las últimas elecciones) mientras que el Pasok sigue moviéndos en torno al 7% de de los apoyos (7.05% de media en esta ocasión frente al 6.9% del mes de marzo). KKE, por su parte, obtendría el 7.2% de media, casi dos puntos más que hace año y medio pero se deja -0.7 puntos respecto a los datos publicados en marzo.

No hay grandes novedades respecto a las fuerzas minoritarias, que podrían quedar fuera del Parlamento al no superar el 3% reglamentario. To Potami  obtendría el 2.05% de los votos, -2 puntos respecto a los datos que arrojaron las urnas, +0.2 puntos en comparación con el mes anterior. ANEL, el socio de Gobierno de Tsipras, que no se ha mostrado especialmente colaborador respecto al acuerdo alcanzado con los acreedores internacionales, obtendría el 2.2% de los apoyos, -0.2 puntos respecto a la estimación anterior, y casi -1.5 puntos respecto a su representación.

EK, por su parte, pasaría del 3.43% de los votos a una estimación de 2.45% de media, casi medio punto menos que el mes anterior, mientras que Course of Freedom se movería en torno al 2.1% de media (-0.4 puntos respecto a la estimación anterior), con LAE en el 1.5% de media. Vemos, por lo tanto, que tampoco los partidos que surgen de las escisiones de Syriza logran capitalizar el voto de los críticos con Tsipras.

Previsiones a la baja y papel internacional

Atemas celebró el acuerdo sobre el tercer rescate griego, a la espera de un alivio en la deuda pública, sobre la que volvió a pronunciarse el FMI. El organismo que dirige Christine Lagarde volvió a recordar que la reducción de la deuda es “imperativa”: “Esperamos realmente que los europeos se muestren mas específicos en términos de reducción de la deuda, algo que es imperativo”. El año pasado cerró con equivalente a su PIB del 170%.

Una buena noticia en mitad de una rebaja en las previsiones de crecimiento de la Comisión Europea a la economía helena: Se prevé que el PIB crezca un 2.1% este año en lugar del 2.7% previsto inicialmente y que en 2018 el dato llegue al 2.5% en lugar del 3.1% previsto con anterioridad.

Volvemos a confirmar cómo las recetas económicas siguen sin funcionar como debieran, diez años del inicio de la crisis griega. Como recordaba hace unos días Matthew Lynn, director estratégico de Strategy Economics, la economía griega es hoy un 25% más pequeña que al inicio de la crisis, con un desempleo estancado en el 24% de la población activa, con un 35% de la población que vive en la pobreza y con la crisis demográfica que ha provocado la crisis y la gestión de la misma: “En algún momento, esta locura debe parar. No hace falta ser John Maynard Keynes para saber que cuando una economía está postrada lo último que necesita es recortar el gasto estatal, reducir los ingresos de los más pobres de la sociedad y acumular excedente del gobierno para pagar la deuda. Hasta Herbert Hoover parece un economista liberal a su lado”.

El pasado fin de semana, Tsipras viajó a China, donde se reunió con el presidente Xi Jinping, quien demandó acuerdos bilaterales para ampliar la cooperación en los sectores oceánico, energético, de telecomunicaciones y de infraestructuras. En el encuentro, el primer ministro griego también se reunió con su homólogo turco, otra de las piezas clave para relanzar las nuevas rutas de la seda con infraestructuras con origen en China que recorrerán territorio ruso hasta Europa con el objetivo de transportar mercancías del océano Pacífico al Atlántico.

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Sigma Dos: Un PSOE sin líder aprovecha la caída del PP y sube más de 3 puntos

El primer sondeo con el trabajo de campo realizado después del inicio de la Operación Lezo, que por el momento ha enviado a prisión preventiva al ex presidente de la CAM Ignacio González, confirma el desastre: El PP cae en intención de voto, un escenario que aprovechan, sobre todo, PSOE y C’s, que logran que se acorten las distancias entre la fuerza más votada y el resto.

Ésta es la principal conclusión de los resultados del sondeo de Sigma Dos para el diario El Mundo, que sitúa al PP en el 31.1% de intención de voto, casi 2 puntos menos que su representación actual y -3.2 puntos si lo comparamos con la última estimación publicada el pasado mes de marzo, cuando Mariano Rajoy trasladó a los suyos la necesidad de no contagiarse de la bulimia derivada de la situación interna de la oposición.

Dos meses después, un PSOE sin liderazgo político se sitúa en el 23.5% de intención de voto. +1 punto respecto a sus resultados el pasado 26 de junio y +3.2 puntos en comparación con la estimación anterior de Sigma Dos. Casualidades de la vida, el PSOE sube tanto como el PP baja.

En este trabajo demoscópico, a partir de 1200 entrevistas realizadas entre los días 8 y 10 de mayo, Unidos Podemos se despesga del PSOE y se queda anclado en el 21.6% de los apoyos. La formación morada no mejora expectativas respecto al 26J (tampoco pierde apoyo) y respecto a la estimación anterior. Y eso se produce, insistimos, en un escenario en el que el PSOE encadena nueve meses sin líder político.

C’s es la otra fuerza que aprovecha la caída del PP: Obtendría el 14.3% de los votos, +1.3 puntos en comparación con su representación actual, y casi dos puntos más  respecto al pasado mes de marzo.

En cuanto a la valoración de los líderes, se repite la secuencia en los trabajos de Sigma Dos: Albert Rivera es el líder con mejor valoración, con un 4.36 que se convierte en un 6.09 entre sus votantes y en un 5.23 entre los electores del PP. Por primera vez, Javier Fernández, presidente de la gestora socialista aparece en segundo lugar, con una valoración de 4.32 puntos (casi medio punto más que hace dos meses). Esta buena valoración no se da precisamente entre sus votantes, que le suspenden con un 4.77; en cambio, aprueba con creces para los votantes del PP (5.39) y roza el aprobado entre los de C’s (4.98). Paradojas de la política: Fernández obtiene mejor dato entre la masa electoral que, en principio, no le votará.

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Mariano Rajoy es el tercer líder nacional mejor valorado, con un 3.86 que se convierte en 6.63 entre los suyos y en un 4.37 entre los de C’s. Alberto Garzón, por su parte, vuelve a superar a Iglesias en valoración: Consigue un 3.72 (5.80 entre los electores de Unidos Podemos y 4.02 entre los socialistas) frente al 3.37 de Iglesias, que supera levemente la valoración de Garzón entre sus votantes (5.83) pero que cae al 3.54 entre los electores socialistas (que podrían ser un nicho de votos en función de lo que ocurra en las primarias del PSOE de la próxima semana).

En cuanto a la situación política, el 28.9% la define como regular (34.6% de votantes del PSOE) mientras que el 61.6% la describe como mala (27.6%) o muy mala (34%). Los más críticos son los votantes del PSOE (39.3%) y de Unidos Podemos (49.5%), mientras que los de C’s (38.2%) optan por el término negativo.

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Sánchez afronta eufórico la última semana de las primarias socialistas

El hundimiento del PS en las elecciones presidenciales francesas y su previsible batacazo en las legislativas del próximo mes de junio añaden interés a lo que ocurriría en España tras la elección del futuro secretario general del PSOE en las primarias que el partido celebra este domingo. En Francia, las bases socialistas eligieron en primarias a Benoït Hamon, que ha cosechado el peor resultado del partido desde los años 60. En España, existen cierta dudas de lo que podría ocurrir si Pedro Sánchez gana, sobre todo porque se trata de un candidato que logró los dos peores resultados para el PSOE en unas elecciones generales desde la restauración democrática, un fantasma que él y su equipo tratan de espantar estableciendo similitudes con Emmanuel Macron, el nuevo niño bonito de la política europea.

Este lunes, los tres candidatos se enfrentan a un único debate moderado por Carmen del Riego en la sede de Ferraz. Por primera vez desde el fin de semana del Comité Federal que acabó con la dimisión de Sánchez, el ex secretario general se enfrenta en público con la presidenta andaluza, a quien todos ven como cerebro de la maniobra que acabó con él, y de Patxi López, al que los sanchistas tachan de traidor por su decisión de dar el salto de liderar el partido.

Comienza este lunes la última semana de la campaña de las primarias socialistas, con un resultado más que incierto que, en principio, parece beneficiar a Sánchez. Y eso a pesar del enésimo encontronazo con los periodistas que siguen habitualmente la información del PSOE, a los que se negó a responder en un acto con militantes en Madrid. La impresión de que estaba emulando la estrategia del plasma de Mariano Rajoy fue tan evidente, que al día siguiente rectificó a medias y concedió una suerte de rueda de prensa, la primera en nueve meses, en un acto en el que mezcló a los periodistas con militantes. Con el añadido de que sus respuestas contaron con el aplauso de sus simpatizantes para pasmo de los periodistas allí citados.

Sánchez se siente ganador. Así lo escenfican sus actos abarrotados de militantes y su campaña en redes sociales, inmediatamente replicadas por sus afines. La consecuencia directa es una presencia apabulladora de su mensaje del día, especialmente destacado si lo comparamos con lo que logran Patxi López y Susana Díaz, que tiene la curiosa habilidad de recibir fuertes críticas incluso entre los ubicados como votantes potenciales.

De ahí el intento de aprovechar la penúltima rectificación de Sánchez en relación a la consideración de Cataluña: En la versión final de su propuesta, concibe a Cataluña y Euskadi como una suerte de “nación cultural” vinculada a la “nación soberana”, que es España. En apenas un mes, Sánchez se rectifica a sí mismo y, de paso, coloca el problema catalán casi al mismo nivel que Susana Díaz, un hecho que la presidenta de la Junta no quiso desaprovechar: “Sí al reconocimiento de la diversidad, de las singularidades y de la igualdad, todo eso en el marco de una reforma de la Constitución (…). Lo voy a impulsar (la Ponencia Constitucional del Congreso) de manera inmediata, pero sin subastas, diciendo siempre la verdad y no cambiando porque haya un proceso de primarias o electoral”.

Sorprendentemente, la memoria selectiva parece ser el estado natural de una militancia que sigue comprando el giro a la izquierda del candidato Sánchez, a pesar de  que en los tiempos del secretario general Sánchez se caracterizó por abrazar unas tesis parecidas a las que hoy defiende Macron.

Una fractura inevitable y creciente 

A la espera de lo que ocurra esta semana, ha quedado claro que la cercanía de los dos principales candidatos en la entrega de avales ha evidenciado que la fractura en el PSOE es mucho más profunda de lo que parece. Existe un malestar evidente entre amplios sectores de la militancia con el aparato en toda su dimensión y, sobre todo, voluntad de ajustar cuentas ante unas decisiones que no se sienten como propias y que, por primera vez, han sobrepasado los conductos tradicionales de crítica interna en la organización. El PSOE lleva abierto en canal desde el mes de septiembre y no hay voluntad de coser.

A pesar de que todo el que ha sido alquien en el partido desde la Transición ha mostrado su apoyo público por la presidenta de la Junta, las bases han mostrado su disconformidad con la posición oficial y, sobre todo, que no tienen ningún problema en apoyar a la persona que, históricamente, ha causado mayor irritación entre el entramado institucional del partido. No son pocos los que aventuran que una victoria de Sánchez destruirá el partido; en su cuaderno azul figuran ajustes de cuentas con líderes y cuadros medios que le apoyaron en las primarias de 2014 y que fueron parte de la rebelión interna que acabó con su dimisión en octubre del año pasado. Comenznado por la propia Susana Díaz.

Enric Juliana lo explicaba perfectamente este domingo en La Vanguardia: “Ha nacido un personaje, que hoy parece tener más fuerza que el secretario general entre aventurero y errático de hace un año. Un personaje curioso. Sánchez podría ser perfectamente el líder de la facción anti-Sánchez. El escarnio al que le sometieron le ha redimido. Y la última erupción volcánica de la corrupción madrileña le ha dado la razón ante miles de militantes que no entienden la línea oficial del partido. Las resonancias catalanas de la “madre superiora” también le ayudan. Todos los malestares suman y confluyen en un único malhumor soberano. Mucha gente tiene la sensación de estar viviendo en el interior de un grandioso esperpento. Los jóvenes se sienten radicalmente ajenos al país que les circunda. Hay ganas de rebote, con un creciente fondo de fatalismo”.

Nadie puede dar por bueno hoy un resultado mínimamente ajustado con la realidad. Hasta el momento, se ha plasmado con la firma de avales a Sánchez el malestar y el desafío de la militancia ante la posición oficial, pero nada más (y nada menos). Escribía Xavier Borràs este fin de semana en El Mundo al respecto: “Dar la cara (o la firma) por Sánchez tiene el valor del desafío al poder establecido. Y quien decide hacerlo (han sido unos sorprendentes 53.117) llegará hasta el final”.

No obstante, es muy posible que desde el susto que supuso la entrega de avales, el aparato del partido se haya puesto manos a la obra para conseguir que Díaz gane las primarias por el “bien de las siglas”  y, a ser posible, que la distancia con Sánchez sea mayor que los 6.000 avales que los separaron en la denominada “primera vuelta”. Ahí será clave la posición que adopte finalmente Patxi López, al que algunos de sus apoyos instaron a apartarse para, precisamente, no perjudicar a Sánchez.

Como repetimos a menudo, el PSOE es mucho PSOE y, a menudo, se rige por lógicas que no tienen por qué ser las mismas que se usan para describir al electorado, especialmente al electorado de centroizquierda. De ahí que resulte irónico que la victoria final de uno de los dos candidatos dependa finalmente de lo que puedan hacer los militantes que han apoyado o apoyan al ex lehendakari, quien defendió su salto a liderar el partido con el objetivo de proteger a una siglas achicharradas por el descrédito general y por las luchas intestinas no resueltas.

Así, a una semana de que se abran las urnas en las agrupaciones socialistas, no cabe duda de que, con un resultado similar al de los avales presentados, la guerra interna en el PSOE no habrá acabado la noche del 21 de mayo y se prolongará, como mínimo, a los congresos federales y provinciales que se celebren después del congreso federal

Sigma Dos: La elección de Sánchez o López como líderes impulsa al PSOE

Ante el ruido, Sigma Dos realizó un intento de pulsar la opinión de los votantes socialistas ante la batalla interna del PSOE, un juego que esconde una trampa: Como hemos señalado en otras ocasiones, entre los electores socialistas habrá militantes, que son los que este domingo tendrán la última palabra en la elección del próximo secretario general. Por lo tanto, es aventurado establecer un paralelismo entre lo que opina la base electoral y la militancia, en principio más preocupada por elegir un líder que case bien con la estructura interna del partido y, sobre todo, capaz de defender la historia de las siglas.

Con este matiz realizado, Pedro Sánchez arrasa a Susana Díaz. En el caso de que el ex secretario general gane las primarias del próximo domingo, Sigma Dos le atribuye un 28.2% de intención de voto frente al 29.9% del PP, por lo que hablaríamos de un empate técnico entre las dos fuerzas mayoritarias. Así, Sánchez mejoraría en 4.7 puntos los resultados de un PSOE sin líder, un avance que se haría a costa de Unidos Podemos (que caerá al 18.6% de los votos) y de C’s, que se quedaría en el 13.6%.

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En el caso de que fuera Susana Díaz la vencedora de las primarias, un partido liderado por ella obtendría el 24.7% de los votos, +1.2 puntos respecto a la estimación actual; este resultado beneficiaría, sobre todo, a Unidos Podemos, que obtendría el 22.4% (+3.8 puntos en comparación con un PSOE liderado por Sánchez). Por su parte, en el caso de que fuera Patxi López el vencedor de la batalla, el PSOE escalaría al 27.4% de los votos (+4 puntos respecto a la estimación actual), y de nuevo el gran perjudicado sería Unidos Podemjos, que caería al 20.4% de intención de voto (casi 2 puntos más respecto a ubn PSOE liderado por Sánchez).

La principal conclusión es que, pase lo que pase, el PSOE mejorará con la elección deun liderazgo al frente del partido, y que esa mejora será mayor en el caso de que Sánchez fuera el elegido por las bases socialistas. Así, el 52% de sus votantes respalda que el ex secretario general del PSOE gane la votación, un porcentaje sólo superado por los votantes de Unidos Podemos (56.9%) que desean ese escenario.

El 27.1% de los votantes socialistas desea que sea Susana Díaz la elegida, una candidata que obtiene de nuevo mejores resutlados entre los votnates del PP (59.6%). Por último, López obtiene un apoyo del 14.4% entre los electores socialistas, que se dispara al 39.4% entre los de C’s.

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Por edad, la batalla se centra entre los dos candidatos que han presentado mayor número de avales: Susana Díaz es la favorita entre los que tienen entre 30 y 44 años (31.1%) y entre los mayores de 65 (37.1%), mientras que Sánchez recibe mejor dato entre los menores de 30 años (32.9%) y entre los que están en la franja de 45 a 64 años (31.3%).

En cuanto a las probabilidades que tiene cada candidato, los resultados de Sigma Dos va en la senda de lo que ha ocurrido en este proceso interno y vuelven a mostrar dos tendencias: Hay un empate entre Díaz y Sánchez y no existen grandes certezas de lo que pueda ocurrir el próximo domingo. Así, un 46.3% opina que será la presidenta de la Junta de Andalucía la que resulte vencedora mientras que un 44.9% señala que será Sánchez el elegido. Sorprendentemente, y a pesar de los datos anteriores, López aparece cerca con un 45% de probabilidades.

Si observamos el recuerdo de voto, entre los votantes del PSOE la opinión de que Díaz puede ser la vencedora alcanza un 5.64, el mismo dato que registran los votantes del PP y por encima del de C’s (4.88). En el caso de Sánchez, sus opciones de victoria llega al 6.71, con un 5.05 entre los electores de Unidos Podemos. Por último, López registra un 5.54 entre los electores socialistas (muy cerca del dato de Díaz) y cae al 4.88 entre los votantes de C’s.

El estudio de Sigma Dos se realiza a partir de 1.200 entrevistas recogidas entre los días 8 y 10 de mayo.

CODA. Éste es el único debate que mantendrán los aspirantes a la Secretaría General del PSOE en este proceso de primarias. Casi dos horas de reproches y de un diálogo dirigido a cada audiencia, con una evidencia: Las posturas que representan Díaz y Sánchez son irreconciliables y ni siquiera los intentos de Patxi López de destacar la necesidad de tener cuidado para no dañar aun más el instrumento que se tiene entre manos, el partido, dieron resultado. Casi con total seguridad, no ha habido desplazamiento de votos de una candidatura a la otra, a la espera de si los militantes que optaron por el ex lehendakari optan o no por el voto útil. Será sumamente interesante comprobar a qué candidatura se dirige si finalmente se produce.

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El 15M cumple seis años sin expectativa de reactivación

Este lunes se cumplen seis años de la cristalización de lo que vino a denominarse Movimiento 15M, la primera llamada de atención seria de que el régimen nacido en la Transición era una especie de zombi que había desconectado con amplias capas de la población, con perfiles muy claros: Menores de 30 años, estudiantes y/o profesionales precarios, residentes en grandes ciudades y que abarcaban ideológicamente un espectro situado en el centro y la extrema izquierda. Un cajón de sastre que explica qué ocurrió desde entonces.

El 15 de mayo de 2011, una manifestación de Juventud Sin Futuro, derivó en la primera acampada en la Puerta del Sol y sirvió de chispa para una contestación generalizada hacia los partidos políticos y su manera de entender las instituciones y la propia política. Un sondeo de Metroscopia realizado durante aquellos días recogía que el 90% de los ciudadanos estaba de acuerdo con las críticas al sistema y a la deriva de la política hacia una suerte de grupos de interés que gobernaban de acuerdo a sus intereses y en contra de los intereses de la mayoría. Un año después, este apoyo todavía era del 68%.

Recordemos. En 2011, España vivía su tercer año de crisis económica, con el abandono del PSOE de todas las promesas que le hicieron ganar las elecciones de 2008. En aquel momento, los recortes sociales (menores en comparación con lo que vendría después) compartía espacio con la corrupción y una falta de perspectivas laborales y de vida para lo que se denominó “la generación más preparada de nuestra historia”. Faltaba nombrar lo que pasaba y se hizo: Estábamos inmersos en la necrosis de un sistema político y de partidos provocada por un modus operandi de los partidos tradicionales, un proceso que habían derivado en falta de renovación de las élites políticas, empresariales y sociales y de anquilosamiento del sistema en un contexto de crisis al proyecto europeo.

Imagen de Antonio López publicado en La huella digital 

España adoptó, de facto, el “que se vayan todos” argentino y todos esos procesos sirvieron de catalizadores para poner de acuerdo a una ciudadanía diversa: Jóvenes cuya primera experiencia política fue la ocupación pacífica de las plazas, votantes de mediana edad que habían acudido a las urnas más de una vez con la nariz tapada, profesionales a los que la crisis les había pasado por encima expulsándoles del sistema de trabajo, profesionales parados o con expectativas laborales precarias, activistas y mucho crítico situado en la órbita de IU o UPyD.

La cristalización del movimiento se produjo en la última semana de campaña de las elecciones locales y autonómicas y fueron en principio del fin para el PSOE, que entendió perfectamente en aquel momento que su marca política había quedado achicharrada por el giro en la política económica liderado por José Luis Rodríguez Zapatero (y seguido por el resto del partido sin apenas debate interno) y por su propia desconexión con la sociedad.

Se entendió que el PSOE era parte del problema, como ocurrió con casi todos los partidos tradicionales (mención expresa a CiU),  y el movimiento 15M sirvió de columna de la contestación social de las mareas, de los barrios y de todo aquel que no se sintiera conectado al establishment. Desde el primer momento se declararon políticos pero apartidistas, y eso ayuda a entender por qué ni IU ni UPyD pudieron engarzar con las reivindicaciones.

El gran problema se planteó ya en las propias plazas, en aquellos meses de mayo y junio: Era fácil aprovechar un estado social ante la evidencia de unos poderes que habían vulnerado al pacto social pero era mucho más difícil articular la respuesta de forma eficaz y con voluntad de cambio. Durante aquellas semanas entraron en contradicción los postulados de colectivos anarquistas o de los que demandaron un cambio más real del sistema, cercano a la democracia radical o deliberativa, que llevaba aparejado una transformación económica que pasaba por repensar nuestro papel en la UE que representaba Angela Merkel y la Troika.

Esa visión, que poco a poco se fue haciendo cada vez más minoritaria, compartía espacio con opciones más posibilistas, defendidas, sobre todo, por jóvenes de 25-35 años, que basaban su crítica en lo que el sistema había hecho con ellos: Hijos de clases medias (también de clases trabajadoras con aspiraciones a clases medias) que habían confiado en que estudiar y formarse les aseguraría un futuro profesional acorde a sus aspiraciones y se sentían engañados con desempleo juvenil o precariedad creciente.

Ni entonces ni después hubo más mención a trabajadores manuales o no cualificados, salvo por el protagonismo que adoptó la Plataforma de Afectados de la Hipoteca en su combate contra los desahucios.  Y eso a pesar de que la devaluación salarial ha impactado directamente en esas masas de trabajadores.

Desactivación de la calle y creación de Podemos

Seis años después, apenas quedan flecos de lo que se planteó en las plazas y se demandó en las calles en dos años de movilización social y política  que ayudó a establecer comparaciones con lo que ocurrió en España tras la muerte de Francisco Franco. Seis años después, se ha reconfigurado el sistema político, con la presencia de dos formaciones como Podemos y Ciudadanos, llamados a ocupar el espacio que habían dejado PSOE y PP como piezas centrales del régimen.

El balance de este periodo explica por qué en su momento decidimos abrir este blog para registrar los cambios que se sucedían: La abdicación de Juan Carlos I, con contestación de su legado; la condena de su yerno por el caso Noos, que evidenció unas prácticas en la Casa Real inaceptables;  la dimisión de un presidente del CGPJ por corrupción; la caída de las cúpulas del PP en Madrid y la Comunidad Valenciana (con efectos controlados, hasta el momento, en Mariano Rajoy); la sucesión de dos secretarios geranales y una gestora en el PSOE, con unas primarias que podrían marcar los próximos años; el proceso independentista catalán, que ha afectado directamente al PSC y que ha derivado en la desaparición de CiU, golpeada directamente por los casos de corrupción.

Durante estos años, quedan pocas dudas de que las grandes empresas han pagado mordidas a partidos concretos para que sus Administraciones adjudicaran obra pública, mientras se ha hablado de las puertas giratorias (que pueden influir o no en beneficiar a las grandes empresas con el objetivo de conseguir un puesto bien pagado en el futuro), del enchufismo como nuevo ascensor social. Complétese el cuadro con la propia evolución de la UE, tanto en términos comunitarios como en relación a los procesos que están viviendo países clave como Reino Unido, Francia, o la fortaleza de formaciones de ultraderecha, y del terrorismo islamista en suelo europeo como el nuevo hombre del saco que justifica la adopción ordinaria de medidas que inicialmente fueron excepcionales.

Nada ha sido gratis. Igual que ocurrió con la victoria del PSOE en 1982, muchos entendieron que la movilización en sí llevaría a la ciudadanía a hartarse ante la frustación del cambio, por lo que se planteó desactivar la calle con un objetivo: Institucionalizar la protesta con el único mecanismo político efectivo en una democracia parlamentaria de corte liberal (sí, a pesar de todo), como la nuestra. Podemos fue el instrumento elegido para llevar a las instituciones el malestar de miles de ciudadanos, que no se sentían representados por la política, sobre todo en un momento de crisis política sistémica que fue consecuencia de la crisis política.

Ya conocemos su intrahistoria: Presentación de la formación como un movimiento político en las elecciones europeas, deriva hacia la construcción de un partido clásico mientras los sondeos sobre intención de voto recogían aumentos en intención de voto increíbles en unos pocos meses. Al mismo tiempo que el pánico sacudía Ferraz, desde Cataluña se produjo el salto de Ciudadanos como el “Podemos de derechas”, es decir, la alternativa en el centroderecha a esa crítica generalizada y las elecciones autonómicas y locales de 2015, en las que quedó claro que para cambiar las cosas Podemos, IU y PSOE tendrían que entenderse.

Luego llegaron las elecciones generales de 2015, la negativa a hacer a Pedro Sánchez presidente del Gobierno y el fracaso en el sorpasso en la repetición de las elecciones generales de 2016, con constataciones como los problemas internos del partido en apenas tres años de vida (con la salida de dirigebntes notables de la dirección) o los fallos en la construcción de un partido de implantación estatal, por no hablar del propio liderazgo de Pablo Iglesias, adorado por sus fieles pero detestado por el resto.

Hoy, Cataluña, Galicia, Euskadi y, cada vez más, Andalucía deciden de forma casi independiente respecto a los dictados centrales, lo que abona la idea de que Podemos vuelve a ser un producto eminentemente madrileño aunque con una visión sobre el país que no tiene por qué derivar en una confrontación directa con nacionalistas y/o independentistas. Y con una visión clara: El objetivo, más allá del derribo a un PP que ha aguantado razonablemente los efectos de la crisis y sus problemas con la corrupción, el PSOE, al que tienen como el principal referente del centroizquierda en una operación de acoso y derribo para poner en evidencia las contradicciones de Ferraz.

A pesar de que Podemos votó en contra de la investidura de Pedro Sánchez, desde las elecciones de junio de 2016 se ha insistido en la necesidad de que el PSOE liderara la alternativa a Rajoy (a pesar de perder cinco diputados en seis meses). De ahí al abrazo a Sánchez, como el mal menor, sólo hay un paso, que han dado con campañas como la del Tramabús o el anuncio de la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy, una operación sin fecha, a la espera de lo que ocurra el día 21  de mayo en las primarias socialistas.

Todos los caminos conducen a Podemos

A estas altura del partido, el 15M ya es sólo un recuerdo de una de las contestaciones sociales más potentes en un país como España, que no se caracteriza precisamente por la fortaleza de su sociedad civil. Las asambleas de barrio y los círculos de Podemos quedaron desactivados en su mayoría en beneficio de un proceso más ambicioso: Centrarse en las instituciones aun a riesgo de quedar desconectado con la realidad que se pretende transformar.

Hace unos meses, Juventud Sin Futuro anunció también su desactivación:  “Aún queda mucho por hacer y humildemente pensamos que serán otras generaciones quienes lleven a cabo esta lucha por un futuro digno”. Y con puntualización ante las acusaciones de que lo dejan tras haber obtenido un cargo político: “En ningún momento queremos hacer creer que la lucha social es innecesaria. Muchas de nosotras seguiremos participando desde esos frentes”.

Lo cierto es que, desde 2015, año en el que las caras más conocidas de Podemos comenzaron a entrar en las instituciones locales y autonómicas, hemos visto una pérdida de la inocencia basada en el comportamiento de una parte de sus dirigentes. Y así enlazamos con la evidencia: La gran mayoría son hijos de esas clases medias con aspiraciones profesionales propias que han encontrado acomodo en la política, primero en un partido basado en los afectos y en las relaciones personales, y ahora en un partido que debe servir de receptor de todo lo que signifique diferenciarse de la “casta” o de “la trama”, según el marco más actual.

Formaciones como Equo o ICV contactaron con Podemos (y de su sucursal catalana) casi desde el comienzo para impulsar un proyecto unitario, conscientes del castigo que la circunscripción provincial supone al aplicar la Ley D’Hondt. En Madrid, una parte de IU formó parte de la candidatura de la formación morada en las autonómicas de 2015, sucursal que quedó tocada tras la victoria de Ramón Espinar en las primarias de hace unos meses.

Ante las elecciones de 2016, le llegó el turno a IU, el partido de los “cenizos”, según Pablo Iglesias, que de repente se convirtieron en piezas fundamentales si se quería superar al PSOE como segunda fuerza parlamentaria. Un año después de aquel acuerdo, IU apenas se reconoce como alternativa política, mientras sigue aumentando el porcentaje de votantes que, a estas alturas de la legislatura, se decanta por la abstención.

Podemos se ha convertido en el origen y en el fin del cambio, con el añadido de una mala resolución de la Asamblea ciudadana de Vistalegre II (con la defenestración de Iñigo Errejón y de la corriente que lideraba), la desactivación de todos los grupos (hace unas semanas Unidad Popular anunció su disolución)  y del fin de la ventana de oportunidad que hubiera significado convertirse en una alternativa de Gobierno creíble.

No es casualidad que las candidaturas ciudadanas que llegaron a los consistorios simbólicos de las grandes ciudades españolas estén pasando por dificultades en estos momentos. Tampoco que el PSOE finalmente se hiciera con el Gobierno de las CCAA que controla con el apoyo de Podemos (que ha mutado en algunos sitios en un pacto de no agresión con el PP). Los sondeos, desde hace meses, muestran el nivel de rechazo que genera Iglesias entre los que no son votantes de Podemos, y queda claro que sólo con esos votos no conseguirá desbancar a los socialistas.

CODA. Unidos Podemos convoca este 20 de mayo una concentración de apoyo a la moción de censura contra el Gobierno. Es lo más parecido que hemos encontrado a una movilización vinculada al 15M aunque sus reivindicaciones y objetivos estén mucho más pegados a la realidad política del momento.

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Los socialistas portugueses rompen su techo electoral

Las cosas no podrían marchar mejor para los intereses de la izquierda portuguesa, un hecho que algunos medios ya comienzan a destacar. No es casualidad: Tras casi una década de austeridad y de crisis económica profunda, con el país sometido a los designios de la Troika tras solicitar un rescate de 80.000 millones de euros, no hay rastro de la crisis  sistémica y de partidos que se aventura en el resto de los países europeos.

La situación de los socialistas portugueses, que evitaron con la dimisión de Antonio Sócrates, en 2010, asumir el coste de las medidas impuestas a cambio del rescate,  sirve de espejo en el que se pueden observar las formaciones de la Izquierda Socialista, desde el PASOK al PSOE, pasando por el PS francés e incluso los laboristas británicos, que están a un mes de recibir una sonora paliza en las urnas (los últimos sondeos dan a los conservadores el 50% de la representación del próximo Parlamento) y de seguir con su travesía en el desierto.

Esta crisis de la izquierda no se percibe en Portugal, donde el PS no se desintegró y donde ni el BE ni el CDU se vio compensado por el malestar por las críticas hacia la austeridad y el recorte económico, hechos que asumió el Gobierno de coalición conservador. Así, si el mes pasado señalábamos que parecía que se estabilizaba la intención de voto para el PS, los sondeos publicados a lo largo del mes de abril señalan que el partido del primer ministro, António Costa, se mueve ya en el 40.65% de los votos de media, +8.35 puntos respecto a los resultados de las elecciones de otoño de 2015 y +0.65 puntos respecto a los datos publicados a lo largo del mes de marzo.

La novedad, en esta ocasión, es que este avance no se hace a costa de sus socios parlamentarios, que se mantienen estables en sus expectativas de voto: El BE se movería en torno al 9.25% de los votos de media, el mismo porcentaje de voto de hace un mes, y -1 puntos respecto a su representación actual. Tampoco hay coste para el CDU, que conseguiría el 7.5% de los apoyos, una décima más que los resultados de los sondeos del mes pasado, y se queda a 0.7 puntos de igualar la representación conseguida en los últimos comicios.

El avance del PS se hace a costa de un retroceso de las fuerzas conservadoras. El PSD caería al 26.95% de los votos (-0.45 puntos respecto al mes de marzo) mientras que el CDS, que en las últimas elecciones fue en coalición con el PSD de Pedro Passos Coelho, caería al 5.6% de los votos. Si ambos reeditaran la coalición electoral, obtendrían al 32.55% de los apoyos, un porcentaje casi idéntico al que obtuvieron los socialistas hace dos años en solitario.

Modelo político y económico 

Además de ofrecer una alternativa de colaboración política basada en “aspectos de preservación, de defensa del estado social, de los derechos sociales, de la justicia social y de un conjunto de gestiones relacionadas con la organización económica”, tal y como señaló Carlos César, Lisboa también ofrece un modelo en relación a la salida de la crisis económica.

El país mejora en todos los datos macro, salvo en la deuda pública, que sigue disparada en el 130.4% del PIB, según datos de 2016. El paro sigue bajando y su tasa de desempleo el pasado mes de marzo fue del 9.8% (-0.6 puntos respecto al porcentaje con el que cerró 2016). También sigue a la baja el déficit, y todo ello mientras el crecimiento del país sigue en auge (previsión de 1.5% del PIB este año). Un detalle: Estos días ha sido noticia el efecto de atracción que presenta el norte del país para las empresas españolas, especialmente gallegas.

También se nota el impulso de Lisboa de cara a lo que debe ser la UE. Antonio Costa se ha pronunciado en público sobre cómo debe gestionarse el Brexit y el país se unió a Francia, Italia y España para pedir a la Comisión Europea que tenga en cuenta ciertos factores económicos coyunturales como el bajo crecimiento nominal a la hora de valorar la política presupuestaria de los estados miembros: “la necesidad de que la política presupuestaria tengan en cuenta el bajo crecimiento nominal, la incertidumbre de las estimaciones del déficit estructural, los efectos de la crisis en el mercado laboral y los riesgos provocados por las actitudes proteccionistas en el crecimiento y ocupación a corto y medio plazo”.

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Problemas para el SPD a cinco meses de las elecciones generales

Dos señales abundan en que el impulso del SPD que logró como fuerza política alternativa a la CDU tras la elección de un candidato como Martin Schulz se ha agotado. El hecho más evidente fue el resultado de las elecciones celebradas en el estado de Schleswig- Holstein, este domingo. Este estado de poco más de dos millones de habitantes está situado al norte del país, presenta características propias por su vinculación nórdica, una fragmentación de voto habitual y una sociedad mayoritariamente liberal. El derecho al voto está legalizado desde los 16 años.

Schleswig- Holstein ha estado gobernado en coalición por los socialdemócratas, los Verdes y el partido de la minoría danesa SSW, un gobierno que no se puede reeditar debido a la pérdida de apoyo del candidato socialista. El SPD consiguió el 27% de los votos (-3.2 puntos respecto a las elecciones de 2012) mientras que la CDU se hizo con el 32% de los apoyos (+1.2 puntos). Los Verdes aguantaron su resultado de hace cinco años con un  12.9% (-0.3) mientras que el FPD dio la sorpresa al obtener el 11.5% de los apoyos, +3.3 puntos respecto a las anteriores elecciones. Por otra parte, AfD consiguió entrar en otro Parlamento federal con el 5.9% de los votos y ya tiene representación en 12 de los 16 estados federados alemanes.

El SPD lo daba por segura que conservaba el gobierno Schleswig- Holstein, en la ronda de elecciones que se celebrarán hasta la cita con las generales, el próximo mes de septiembre, y que dentro de unos días obliga a dirigir el foco hacia las elecciones de Renania del Norte-Westfalia. De esta manera, los resultados suponen un revés que indican que Angela Merkel y la CDU lo están volviendo a hacer: Según se acercan la cita en las urnas, el electorado parece olvidar sus problemas con la gestión económica,con el papel de Alemania en la UE y en el mundo y, sobre todo, con la gestión de los flujos de refugiados y parece volver a buscar la confianza de los conservadores.

Tendencia a la baja en estimación de voto

La segunda señal de que Merkel se aproxima a revalidar su cuarto mandato como canciller la encontramos en los sondeos publicados a lo largo del mes de abril, que se caracterizan por un hecho destacable: La progresiva pérdida de apoyo al SPD de los últimos trackings electorales respecto a los publicados a comienzos de mes, una tendencia que beneficia a la CDU, por un lado, y a Die Linke por otro.

La CDU se movería en torno al 35.6% de los votos, -5.9 puntos en comparación con sus resultados en las elecciones de 2012, pero +2.3 puntos respecto a los datos publicados hace un mes, con horquillas de hasta el 36-37% (ForschungsGruppe o Allensbach) y con subidas de hasta 3 puntos respecto a los datos publicados a comienzos de mes. Es el caso de Emnid (33% para la CDU, empatada con el SPD, en el primer tracking publicado en abril), +2 puntos según Civery o Insa y +1 según estimaciones de Ipsos.

Este dato se completa con la caída del SPD hasta el 30.1% de media, casi dos puntos menos respecto a los datos de hace un mes, y con caídas generalizadas en todas las estimaciones de voto: -3 puntos según el tracking publicado por ForshungsGruppe e Infratest a comienzos de abril y -2 puntos en Emnid, Forsa o Civery.

Los socialistas todavía aspiran a conseguir un buen resultado respecto a 2013, aunque deberían prestar atención a las tendencias, sobre todo si Merkel consigue postularse como uno de los líderes capaces de volver a hacer que el proyecto europeo conecte con amplias capas de la sociedad. Su apoyo a Emmanuel Macron en campaña y su reunión con él tras ser elegido presidente de la República, además de la despedida de François Hollande prevista para el próximo lunes y de su papel en la negociación del Brexit, pueden ser el inicio de una nueva reedición del eje franco-alemán.

Como apuntábamos, uno de los beneficiados de la caída en la expectativa de voto del SPD es Die Linke, que se movería en torno al 8.75% de los votos, casi el mismo resultado que hace cuatro años, pero que gana 0.75 puntos respecto a los últimos datos que analizamos en este blog. Por su parte, los Verdes siguen perdiendo apoyo y se sitúan en el 7% de media, medio punto respecto al mes pasado y -1.5 puntos si nos retrotraemos a sus últimos resultados en el Bundestag.

Los liberales se quedaron cerca de lograr representación en 2013. En estos momentos, conseguirían el 5.75% de los votos, -0.25 puntos respecto al mes pasado. Por último, AfD sigue perdiendo apoyo progresivamente a pesar de la entrada en los parlamentos federales: según los últimos trackings, obtendría el 9% de los apoyos, -0.2 puntos respecto al mes de abril, con horquillas de porcentajes de voto del 7 al 10%. Está por ver el efecto de la elección de nuevos líderes: 600 delegados del partido designaron a Alexander Gauland y Alice Weidel como cabezas de partido en las elecciones generales.

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Metroscopia: ERC despunta como primera fuerza mientras baja el apoyo a la independencia

Hace unos días, destacamos la semejanza en la empresas demoscópicas que habían pulsado la intención de voto de cara a unas posibles elecciones autonómicas en Catlauña. Hoy analizamos el sondeo de Metroscopia para el diario El País, que destaca sobre todo porque rompe la dinámica respecto a los datos de casi todos los partidos (con excepción de C’s y, en cierta medida, de la CUP).

De acuerdo con los datos de Metroscopia, a partir de 1200 entrevistas realizadas enter los días 10 y 16 de marzo (aunque El País publicara sus resultados con un mes de diferencia), ERC sería la fuerza más votada con el 29.2% de los votos (+4 puntos más que GAD3), mientras que el PdeCat sería quinta opción con el 11% de intención de voto (-4.1 puntos respecto a dicha estimación). Destaca la coincidencia de los porcentajes de voto entre ambos partidos, que le situaría en todo caso en el 40.2% de los votos (+0.7 puntos respecto a 2015) aunque con una consecuencia directa: La enorme fortaleza de ERC respecto al resto de formaciones.

La segunda plaza sería una pugna entre los dos partidos que han protagonizado la nueva política española, aunque cada uno llega de un punto de partida diferente: C’s obtendría el 16% de los votos (-1.9 respecto a 2015, año en el que habría confirmado su techo electoral en el mismo sitio en el que apareció como opción política) mientras que En Comú Podem prácticamente duplicaría su resultado de 2015 (+7.1 puntos), +4 puntos si tomamos el sondeo de GAD3 como referencia.

Por su parte, el PSC ganaría apoyo y pasaría del 12.7% de representación a una estimación del 13%, con la CUP perdiendo la mitad de su electorado (del 8.2% al 4.1% de intención de voto, un punto menos respecto al dato que maneja GAD3).

La gran sorpresa de Metroscopia, sin embargo, tiene que ver con las aspiraciones del PP: El partido que lidera Xavier García-Albiol, que en otros trabajos avanza en expectativa de voto, aquí se hunde sin paliativos al 5.8% de la representaión (-2.7 puntos respecto a 2015, casi -5 puntos respecto a GAD3 y -5.2 puntos si lo comparamos con la estimación del CEO del primer trimestre).

En cuanto al debate sobre el procés, volvemos a tener la impresión de que Metroscopia ha hecho un trabajo a medida de los enfoques de El País sobre este asunto. Así, el 62% rechaza una independencia unilateral de Cataluña respecto a España. El 44% votaría a favor de la independencia en el caso de que se convocara un referéndum legal (el 49% votaría de forma negativa), un porcentaje que baja al 40% en el caso de que Cataluña quedara fuera de la UE tras proclamar su independencia.

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En el caso de que se planteara una tercera opción (que bien podría ser la tercera vía que en su momento defendió el PSC, con escaso éxito en Cataluña y en el conjunto del país), el 31% seguiría votando a favor de la independencia, mientras que el 19% preferiría dejar las cosas como están. El 46% sería partidario de esa tercera vía, que podría ser la reforma de la CE para incluir y garantizar determinadas competencias a Cataluña. El 70% de los catalanes estaría a favor de esta opción frente al 61% de los españoles que se pronuncian en contra de esta salida del llamado problema catalán.

Conviene reseñar, en este punto, la pérdida de apoyo que Metroscopia recoge respecto al proceso independentista y, sobre todo, el dato que señala que el 31% votaría sí a la independencia aunque Madrid ofreciera alterantivas al statu quo similar. Si tenemos en cuenta que se estimaba, hace unos años, que un 20-25% de la población catalana era independentista, parece que el diario El País parece interesado en poner el acento en esa aparente vuelta a esa normalidad.

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