NC-Report amplía la proyección de PP y PSOE respecto a C’s

La moción de censura que ganó Pedro Sánchez tuvo como consecuencia directa la ruptura de la tendencia que recogían los estudios demoscópicos a propósito de la fortaleza de un partido como C’s para desplazar al PP como el partido hegemónico en el centroderecha. La salida de Mariano Rajoy de la política propició la victoria de Pablo Casado en las primarias y, con él, la reafirmación de que la próxima contienda electoral tendrá a los partidos clásicos del bipartidismo español como protagonistas con dos matices: La certeza de que hará falta un gobierno de coalición, sobre todo si se prolonga la agonía del PSOE para sacar adelante sus proyectos legislativos en lo que resta de legislatura; y el papel de los nacionalismos periféricos, que permanecen imbatibles a pesar del cambio en el relato de la política nacional.

El sondeo de NC-Report para el diario La Razón, particularmente agradecido con el PP, recoge estas tendencias a partir de 1006 entrevistas realizadas ente los días 23 y 27 de julio, es decir, en los días posteriores a la elección de Pablo Casado como presidente del PP. Una lista encabezada por él sería segunda fuerza con el 26.7% de intención de voto, +1.2 puntos respecto al sondeo publicado a comienzos del mes de julio, y obtendría entre 103-106 escaños de los 137 actuales. Los populares habrían perdido 6.7 puntos respecto a su último resultado en las urnas, en junio de 2016, pero todo indica que podría haber comenzado a recuperarse.

C’s, con un 19.2% de apoyo, sería la tercera opción tras caer 1.4 puntos respecto a la estimación anterior. De esta manera, la formación de Albert Rivera habría ganado 6.2 puntos respecto al 26J, un avance que coincide casi milimétricamente a las caídas registradas por el PP. De nuevo, vemos un trasvase de votos directo entre ambos partidos, que concentrarían el 45.9% del apoyo, apenas +1.3 puntos respecto al resultado que obtuvo el PP en solitario en las elecciones de 2011. C’s lograría 64-66 diputados que, sumados a los del PP, darían una horquilla de 167-172 escaños.

En la izquierda, el PSOE sería primera fuerza con un 27.4% del apoyo (+4.7 puntos respecto al 26J) y habría ganado 0.9 puntos en comparación con la estimación de NC-Report anterior. Con 105-108 diputados, se acercaría a la representación obtenida en los comicios generales de 2011, aunque parece abocado a repetir un acuerdo como el que derivó de la moción de censura si quiere volver a ocupar La Moncloa.

Unidos Podemos se movería en torno al 15.8% de intención de voto (-5.3 puntos en relación a las elecciones de 2016) y cae 0.4 puntos respecto a la estimación anterior. Pasaría de 71 a 47-49 diputados lo que, sumados a los diputados del PSOE, supondrían una horquilla de 152-157 escaños, lo que nos acerca, de nuevo, a los 156 votos que suman en la actualidad y que confirman también un trasvase de votos entre ambas formaciones desde 2014.

En este contexto, serán fundamentales los apoyos del resto de fuerzas periféricas, con ERC en ascenso (10-11 diputados), al igual que el PNV (6). El PdeCat pasaría de 8 a 6 escaños mientras que EH-Bildu y CC mantendrían su representación actual (2 y 1 diputado respectivamente).

CODA. Recogemos también los datos de la encuesta de Demoscopia y Servicios para Okdiario , que se aproxima a las atribuciones del resto de estudios publicados en sus grandes líneas, con el PP como primera fuerza con el 27.1% de los votos (-5.9 puntos respecto al 26J) y 109 diputados. El PSOE sería la segunda opción con un 25.3% de intención de voto (2.6 puntos) y 99 escaños, con C’s en el 20.8% del apoyo (+7.8), que se traducirían en 67 escaños.

Unidos Podemos vuelve a quedar descolgado de la pugna por las primeras posiciones, con un 16.8% de apoyo, -4.3 puntos respecto al 26J (52 diputados), por lo que otra vez habría que mirar a los resultados del resto de formaciones periféricas: ERC se quedaría en 8 escaños, el PdeCat en 6, al igual que el PNV. EHBildu y CC conservarían su representación actual.

El estudio de Demoscopia y Servicios se realiza a partir de 1080 entrevistas recogidas entre los días 22 y 25 de julio. Destaca que en ningún caso se contemple la entrada de Vox en el Congreso, una hipótesis que parecía creíble antes de la elección de Pablo Casado como presidente del PP.

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La ultraderecha y los Verdes se acercan al SPD, que se estanca en el 18% de intención de voto

La relación entre la CDU y la CSU bávara parece haberse reconducido tras la crisis del pasado mes de junio que amenazó con hacer saltar por los aires su alianza. Sin embargo, sus efectos siguen muy presentes en la política alemana, en buena medida por la decisiómde la CSU de asumir el discurso de la ultraderecha a propósito de la situación de los refugiados y de los flujos migratorios. Como viene ocurriendo desde hace años, la asunción del marco discursivo de tu contrario termina beneficiándole, y estamos viendo su reflejo en las encuestas.

Concluido el mes de julio, Afd está en disposición de disputarle al SPD la segunda posición en unas hipotéticas elecciones generales. Con un 15.6% de media, sube +0.8 puntos respecto a los sondeos publicados durante el mes de junio, con estudios, como el de INSA, que le lleva al 17.5% de intención de voto (a medio punto de los socialdemócratas) o GMS, que le sitúa en el 17%, empatado con el SPD, que se mueve en torno al 18.1% de los apoyos (-0.3 puntos respecto al mes anterior).

En este contexto, la fuerza de referencia en el centroizquierda alemán también se enfrenta a una amenaza presente desde las elecciones generales, celebradas en septiembre de 2017, y que tiene que ver con su proyección de futuro: los Verdes, con un 13.14% de media, sigue en progresión ascendente, con +1 punto en un mes. Infratest le ubica en el 15% del apoyo (a 3 puntos del SPD) y tanto Emnid como FG en el 14% (con los socialistas en el 18% de apoyo). A tres años de los próximos comicios, será interesante ver la progresión de ambos partidos.

La formación que lidera Angela Merkel proyecta una imagen de debilidad que no se había dado en sus mandatos anteriores; la CDU/CSU pierde casi un punto respecto al mes de junio y se sitúa en el 30.21%, -2.69 puntos respecto al resultado conseguido en las últimas elecciones. Por su parte, los liberales caen al 8.6% de media (-2 puntos respecto a su representación actual y medio punto menos que hace un mes), con Die Linke estancada en el 10.07% de los apoyos, +0.8 puntos, protagonizando polémicas en su país con la defensa de políticas antiOTAN que no permiten ampliar su base electoral, al menos de cara a unas elecciones generales.

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El PSOE saca 4 puntos al PP, que mantiene su pugna con C’s por la segunda plaza

Todos los trabajos demoscópicos publicados a lo largo del mes de julio insisten en dos tendencias: La progresión ascendente del PSOE, que todavía arrastra el efecto novedad de la llegada sorpresiva de Pedro Sánchez a La Moncloa, y la incertidumbre en torno a las opciones electorales de un PP que pasó buena parte del mes centrado en sus primarias. Tras la elección de Pablo Casado, todo parece indicar un fortalecimiento de la marca del partido en detrimento de C’s, que ha decidido entrar en los marcos argumentales activados por Génova a propósito de la teórica presión migratoria africana.

Hace unos días señalábamos que la estrategia del nuevo presidente del PP se centraría en disputarle a la formación naranja el voto perdido desde otoño de 2017 desde la reafirmación de las esencias que siempre han acompañado a los populares. Pablo Casado ha dado una vuelta de tuerca más y, en consonancia con las posiciones de formaciones europeas que coquetean con la ultraderecha, ha decidido usar la inmigración ilegal como el avispero para movilizar a un electorado que defiende las supuestas esencias identitarias españolas y/o a los trabajadores que sobreviven en un entorno laboral cada vez más precario.

En septiembre podremos comprobar si la activación de este marco es puntual o no y, sobre todo, si causa efecto en el electorado. Por ahora, los estudios demoscópicos confirman al PSOE como la primera fuerza en intención de voto con un 26.7% de apoyo, +0.9 puntos respecto los estudios publicados durante el mes de junio, con una horquilla de 103-109 escaños. Una lista encabezada por Pedro Sánchez sumaría 4 puntos a la representación conseguida en junio de 2016.

Estos números le acercarían al 28.7% de la representación y 110 diputados obtenidos en las elecciones generales de 2011, lo que explica, por sí solo, el tsunami que hemos vivido desde entonces en relación con el sistema parlamentario y de partidos en España: Los socialistas serían primera fuerza con un apoyo similar al conseguido cuando quedaron como segunda fuerza en la legislatura de la mayoría absoluta del Gobierno de Mariano Rajoy.

Los sondeos del mes de julio recogen claramente la pugna entre PP y C’s por la segunda plaza, aunque el punto de partida es diferente. En el caso del PP, con un sondeo, el de Simple Lógica, que le sitúa por debajo del 19% de intención de voto, se movería en torno al 22.96% de intención de voto, +0.34 puntos respecto al promedio del pasado mes de junio, con tres  estudios (Metroscopia, NC-Report y Celeste-Tel) que lo sitúan como segunda fuerza parlamentaria con 97-104 escaños. En la práctica, se habría dejado 10 puntos en intención de voto en dos años.

En el caso de C’s, estaría en el 22.3% de media (-0.9 puntos respecto al mes anterior) y ya sólo sería segunda opción para Simple Lógica y Sigma Dos. El partido de Albert Rivera, que este lunes estuvo en Ceuta acompañando a la Guardia Civil, habría sumado 9.3 puntos respecto a las elecciones de 2016, lo que da pistas sobre el trasvase de votos producido entre las dos formaciones de centroderecha.

Ya descolgado de la contienda electoral encontramos a Unidos Podemos, que queda anclado en el 16.65% de intención de voto, -4.45 puntos respecto a su último resultado en las urnas, dato que coincide con las ganancias del PSOE en este momento de la legislatura. La formación morada, que no termina de instalar ningún marco, obtendría entre 49 y 56 diputados. La buena noticia es que ese dato parece bastante estable de acuerdo con la serie, por lo que, a la espera de nuevos estudios, podemos hablar de un suelo electoral situado por debajo del 17% de la representación.

CODA. Resaltamos los mensajes de los líderes de PP y C’s que confirman la estrategia que han decidido activar en este momento con el fin de activar un nicho electoral que fluctúa entre ambas formaciones. En función de los réditos que recojan los estudios demoscópicos, veremos si se activa definitivamente este marco o no.

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Política para afrontar o reto catalán

O desxeo das relacións entre a Generalitat e o Goberno central comezou. Despois de seis anos de execución do xogo da galiña -dous participantes conducen un vehículo en dirección ao contrario e o primeiro que se desvía da traxectoria de choque perde-, a desaparición de escena dun dos corredores, Mariano Rajoy, favoreceu certa relaxación e teatralización de que é posible unha saída política do conflito. Esa foi a mensaxe do primeiro encontro de Quim Torra e Pedro Sánchez no Palacio da Moncloa, ao que seguiron reunións bilaterais de segundo nivel, e das decisións xudiciais ao redor de Carles Puigdemont e o resto de ex-consellers que saíron do país para non enfrontarse ao Tribunal Supremo (TS).

[El resto del análisis se puede leer en Adiante]

CODA. La asamblea del asamblea del PdeCat se saldó con la retirada de Marta Pascal, una de las dirigentes que, en estos momentos, se encontraba más alejada de Carles Puigdemont. Su retirada tiene efecto directo en los hombres fuerte del Grupo Parlamento en el Congreso y, sobre todo, la consideración de que aumenta el coste del apoyo del PdeCat al Gobierno de Sánchez. A este respecto, Enrique Juliana trazó un buen retrato de Pascal y de su papel en la caída de Mariano Rajoy que recomendamos leer. También, con todas las pinzas posibles, el análisis de la fortaleza de Puigdemont y las consideraciones de la Crida, el movimiento que pretende aglutinar al independentismo y del que, por ahora, se desmarca ERC.

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CIS: La elección de Sánchez rebaja la percepción negativa sobre la situación política

Durante buena parte de su mandato, Mariano Rajoy arrastró una mala imagen de su Gobieron que se trasladó a la opinión de los españoles respecto a la situación económica y, cuando ésta comenzó a mejorar, ante el contexto político. Esta batalla por el relato empeoró ante la percepción de que ni Génova ni Moncloa tenían el menor interés por hacer frente a la crisis política derivada de la crisis económica, especialmente cuando estallaron los diversos casos de corrupción política y nepotismo aún por resolver.

Los últimos meses de Rajoy al frente del Gobierno serán recordados como un ejemplo de parálisis que fue trasladando en la serie de barómetros del CIS, especialmente desde que el problema catalán se enquistó. De ahí que no sorprenda que la caída del Gobierno del PP haya recogido cierto optimismo ante la situación del país, optimismo que se traduce en las buenas perspectivas electorales para el PSOE en las primeras semanas del ejecutivo de Pedro Sánchez.

El barómetro del CIS correspondiente al mes de junio proyecta esta idea claramente: El 66.9% define la situación política como mala  (34.5%) o muy mala (32.4%), -9.9 puntos respecto a los que opinaban así en mayo. Con un trabajo de campo de 2487 entrevistas realizadas entre los días 1 y 10 de junio, es decir, durante los primeros días de la llegada de Sánchez a La Moncloa, el 23% se decantaba por definir el contexto como regular.

En términos comparativos, el 11.7% señalaba que todo marchaba mejor que hace un año (+7.8 puntos respecto al mes anterior) y un 43.4% que igual; un 36.8% se decantaba por por señalar que van a peor (-7.3 puntos). De cara al futuro, el 22.5% se mostraba optimista, el 30.3% pensaba que todo seguiría igual y un porcentaje idéntico (23.1%) se pronunciaba en sentido negativo o se mostraba indeciso sobre lo que ocurrirá.

La elección de Sánchez también influye en la percepción sobre la situación económica. Un 49.7% (-4 puntos respecto al mes de mayo) define el contexto como malo (33.6%) o muy malo (16.1%), con un 42.5% que lo describe como regular. Respecto al año anterior, el 22.4% opina que las cosas van a mejor, un 21% se pronuncia en sentido contrario y un 54.3% mantiene que todo sigue igual. En un futuro, el 37.9% considera que todo marchará igual, un 20.8% se muestra optimista y un 20.0% pesimista. Completa el cuadro un 21.1% que se muestra indeciso.

No hay grandes variaciones respecto a los problemas del país que perciben los ciudadanos. El paro sigue siendo la primera referencia con un 62.4% (-1.2 puntos respecto al mes de mayo), seguido de la corrupción y el fraude, que sigue estancado en el 39.2% (-0.4 puntos). Los políticos y los partidos políticos vuelven a ocupar la tercera plaza, con un 24.5% (-0.9 puntos), con los problemas económicos con un 21.9% (+1.3 puntos respecto al mes anterior).

En la segunda parte de la tabla encontramos algunos de los asuntos que han protagonizado anuncios durante las primeras semanas del mandato de Sánchez: La sanidad es citada por el 11.9 (+1.8 puntos), seguido de los problemas en la calidad en el empleo (10.7, +1 punto en un mes) o las pensiones (10.6%, -1.8 puntos). Los problemas sociales son mencionados por el 8.2% de los ciudadanos y la educación por el 8.8%, con la independencia de Cataluña ocupando un lugar muy secundario con un 7.1%.

Los datos de la serie histórica nos llevan a preguntarnos, de nuevo, por la aparente desconexión de las estrategias de los partidos políticos y de los medios de comunicación respecto a los problemas de los ciudadanos. Este fin de semana tuvimos una píldora, por ejemplo, con las referencias a la supuesta emergencia migratoria en las fronteras con España defendida por Pablo Casado, en clara sintonía con las estrategias de los partidos de ultraderecha del resto de Europa. La inmigración, en este barómetro, era señalada por el 3.5% de los ciudadanos como un problema nacional, a la espera de ver si repunta la posición del PP respecto a la teoría del “papeles para todos”.

Si se pregunta por los problemas que afectan más directamente, esta distancia entre la ciudadanía y los partidos políticos es todavía mayor. No hay grandes variaciones respecto al anterior en este barómetro de transición, a la espera del que se publicará en agosto con estimación de voto: El paro aparece en primer lugar, con un 31.6%, seguido de los problemas económicos (21.8%). Le siguen las pensiones (14.6%, +4 puntos respecto a la primera tabla) y un triple empate con los problemas de calidad de empleo (11.6%), la corrupción y el fraude (11.3%) y la sanidad (11%). En un lugar secundario encontramos a los políticos (8.8%), la educación (7.3%) o los problemas sociales (6.8%), con un 2.2% que cita la independencia de Cataluña. Un 1.4% mencionaba la inmigración como un problema que le afectara directamente.

Modelo territorial

El último barómetro del CIS de la etapa de Mariano Rajoy recoge cambios sobre la percepción del modelo de país que prefieren los españoles, con un repunte de las tensiones recentralizadoras o descentralizadoras que se traducen en un descenso en la preferencia por el modelo autonómico. La configuración actual es mencionada por el 34% de los ciudadanos, con una caída de 3.1 puntos respecto al mes de mayo. Si tenemos en cuenta la variable recuerdo de voto, es la opción preferida, sobre todo, de los electores del PSOE (45.1%) y de En Marea (29.4%).

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El 30.9% apostaría por fórmulas de recentralización del Estado. Así, el 21.1% (+2.2 puntos respecto al mes anterior) preferiría un Estado unitario, una opción que gusta sobre todo a los electores del PP (39.2%) y de C’s (30.9%).La posibilidad de reducir el nivel competencial de las CCAA es citada por el 9.8% (-0.6 puntos) y la citan, sobre todo, los votantes de C’s (19.6%), del PP (13%) y, como novedad en esta ocasión, de UP (9.9%) y de Compromís (10.6%).

El 22.3%, por su parte, vería bien ampliar el nivel competencial de las CCAA; el 13.1% (+4 puntos) vería bien federalizar más el Estado autonómico, algo que ve bien los electores de UP (20.4%) y confluencias (sobre todo de En Comú Podem). Un 9.2%, un porcentaje casi idéntico al registrado durante el mes de mayo, apoyaría la posibilidad de que las CCAA de convirtieran en Estados independientes, algo que apoyan sobre todo los electores de En Comú Podem (39.1%), de Compromís (17%), EnMarea (11.8%) y UP (11%).

En cuanto al eje izquierda/derecha, los españoles se ubican en el 4.53 (del 4.60 del mes anterior), en cualquier caso, más a la derecha que los electores catalanes (3.73 según el último CEO que hemos analizado). Si se pregunta por la adscripción ideológica de los partidos políticos, los del PP se sitúan en el 6.78, los de C’s en el 5.40 y los del PSOE  en 3.69 puntos. A su izquierda hallamos a los electores de Compromís (2.55), a los comunes (2.81) y a los de UP (2.89), con los de En Marea (3.29) cerca de los del PSOE.

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Metroscopia recorta el ‘efecto C’s’ y sitúa a PSOE y PP como primeras fuerzas

La elección de Pablo Casado como presidente del PP, a pesar de los problemas que arrastra con su expediente académico, ha servido para que su partido recupere espacio respecto a las semanas previas a la caída de Mariano Rajoy. Ésta es la principal conclusión del sondeo que Metroscopia ha elaborado esta vez para los medios del grupo Henneo (entre ellos, 20minutos), y no para el diario El País, en el que PP y PSOE aparecen como las formaciones preferidas en este momento de la legislatura. Como viene ocurriendo desde el año 2015, el ascenso de las dos piezas centrales del bipartidismo asimétrico español tiene un efecto directo en expectativas electorales de Unidos Podemos y C’s, que pierde la primera plaza que le otorgó el último sondeo de Metroscopia que publicó El País.

Con un 26.6% de intención de voto, los socialistas serían primera fuerza, en consonancia con los estudios demoscópicos publicados a lo largo del mes de julio. En términos comparativos, gana casi 4 puntos en intención de voto respecto a los resultados conseguidos el 26 de junio de 2016 y nada menos que 7.6 puntos si lo comparamos con la estimación de voto de Metroscopia, con datos recogidos durante el mes de mayo, en las semanas anteriores a la moción de censura.

Por su parte, el PP se movería en torno al 24.4%, +5 puntos respecto a última estimación de voto de Metroscopia publicada con Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, aunque sigue 8.6 puntos por debajo de los resultados conseguidos en las  últimas elecciones generales. En este sentido, hay que tener en cuenta el dato de C’s: La formación de Albert Rivera pasaría del 13% de la representación a un 20.1% de estimación de voto (+7.1 puntos) aunque cae 8.6 puntos respecto al 28.7% que le otorgaba Metroscopia hace tres meses.

Unidos Podemos, por último, confirma las dificultades que atraviesa a diario para colocar un argumentario mínimamente consistente. Con un 16.1% de intención de voto, sigue 5 puntos por debajo de su último resultado en las urnas y cae 3.7 puntos de la última estimación de Metroscopia. La práctica desaparición de sus líderes políticos, en un contexto de una nueva pugna interna en Andalucía, parece confirmar la hipótesis estratégica que avanzábamos hace unos días: El PSOE tiene todo a su favor para crecer electoralmente en el centro político y en la izquierda.

El trabajo de Metroscopia, a partir de 2260 entrevistas efectivas realizadas entre los días 16 y 25 de julio, es decir, aprovechando los últimos días de las primarias del PP y con la elección de Casado reciente, aporta datos sobre la fidelidad de voto que parecen apuntar beneficios para el PSOE: El 59% de sus votantes volvería a optar por su lista en el caso de nuevas elecciones, con una única amenaza potente hacia la abstención (30%). En el caso de UP, mantiene al 51% de su electorado pero presenta dos fugas de votos importantes: Un 22% se abstendría y un 17% votaría al PSOE, lo que confirmaría la idea de que se estaría produciendo una vuelta de electores que abandonaron las filas socialistas entre 2014 y 2015.

En el centroderecha, el PP manteine al 62% de sus votantes, con un 17% que se abstendría en el caso de elecciones y un 16% que se decantaría por C’s. Por último, la formación naranja mantiene al 57% de su base electoral, con un 29% que se abstendría y un 7% que votaría al PSOE (lo que también apunta a una vuelta del votante más centrista a la formación socialista). Conviene tener en cuenta, no obstante, que en teoría quedan dos años para las próximas elecciones generales, por lo que estos porcentajes muestran, sobre todo, que queda mucho por hacer para que estas tendencias se conviertan en votos.

En cuanto a la valoración de líderes, Pedro Sánchez y Albert Rivera aparecen como los mejor situados, con un 43% que aprueba sus respectivas gestiones. Según datos mencionados por 20minutos, hay diferencias cuando se cruza la variable recuerdo de voto: Rivera es aprobado por el 86% de sus votantes (y por el 76% de los del PP) mientras que Sánchez obtiene un 76% de aprobación entre los suyos (y del 66% entre los de UP).

Pablo Iglesias recibe un 29% de aprobación (75% entre los suyos) y Pablo Casado se queda en el 27%; también es el líder con menor porcentaje de aprobación entre sus votantes (69%), que parecen sentirse más cómodos en el trabajo de oposición de Rivera (+6 puntos más respecto a su propio líder). Casado tampoco tiene mucho margen de crecimiento entre los electores de C’s (31%), que en teoría deberían constituir un caladero natural de votos susceptibles de ser recuperados.

Por último, Metroscopia aporta datos sobre los valores y la posición de cada partido para resolver los problemas con una buena valoración de PSOE y C’s respecto a su consideración de partidos abiertos al diálogo, el intento de resolver problemas o la consideración de ser una formación que defiende ideas cercanas a los votantes. 

Así, destaca la valoración negativa del PP en la mayoría de los asuntos, a excepción de su papel para resolver problemas  o plantear proyectos de futuro. Así, destaca, sobre todo, su consideración como partido llamado a resolver la corrupción  (a lo que no ayuda la elección de un líder con un lastre como Casado), su credibilidad, su capacidad para generar ilusión (una idea en la que el nuevo presidnete del PP insistió durante la clausura del congreso del PP) o la cercanía de sus ideas respecto al votante medio (a lo que tampoco ayuda el discurso neocon defendido por Casado o la configuración de su equipo directivo).

Por último, resaltamos también la valoración que arranca Podemos, que suspende clarmaente en la idea de existir como partido para resolver los problemas o para crear un proyecto de futuro; también suspende en su concepción de partido creíble o en su capacidad para generar ilusión. Sí aparece en un lugar destacado cuando se habla de reducir las desigualdades o en defender ideas cercanas al ciudadano medio, pero tiene por delante un lastre en términos de imagen que tampoco parece que se vaya a corregir a corto plazo.

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CEO: Refuerzo independentista en las semanas previas a la elección de Torra

Con mucho retraso, procedemos a analizar los datos del barómetro del CEO correspondiente a la primavera pasada, con la vista puesta en la estimación del barómetro más reciente, que veremos en los próximos días, en el que ERC despunta como la primera opción en unas elecciones en Cataluña y también de cara a las generales. Consideramos útil explicar la evolución en relación a la estimación de voto, que también tiene que ver con los movimientos en el independentismo en relación a los políticos encarcelados o en el exilio y el intento de superar lo acontecido desde la celebración del referéndum del 1 de octubre.

Con un trabajo de campo de 1496 entrevistas realizadas entre los días 7 y 27 de abril, es decir, antes de la propuesta de Quim Torra como presidente de la Generalitat y de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa, se registraban cambios  importantes, sobre todo en relación a la proyeción positiva de Catalunya en Comú y de la CUP, que se aprovechan de las caídas de PSC (casi 3 puntos) pero también de ERC y, sobre todo, de Junts per Catalnya (JxC).

En el bloque constitucionalista, C’s aparecía como la fuerza más votada en el caso de nuevas elecciones, en consonancia con la tendencia general en el país que recogían todos los sondeos sobre intención de voto. C’s, con un 24.5%, conservaba 33-34 de los 36 escaños conseguidos en las elecciones del 21 de diciembre, aunque se dejaba en el camino 0.85 puntos en intención de voto. En este contexto, el PSC se movía en el 11% de intención de voto (-2.86 puntos respecto a las elecciones) y pasaba de 17 a 13-15 escaños, con un PP en el 4.1% (-0.14 puntos) y 3-4 diputados. En total, este bloque sumaría entre 49 y 53 escaños.

El independentismo, por su parte, aparecía reforzado, en buena medida por las estimaciones de la CUP. La formación, que sufrió un desplome importante en las elecciones del pasado mes de diciembre, se recupera claramente y supera la barrera de los 9 diputados. Se movería en torno al 9% de intención de voto (+4.54 puntos) y pasaría de 4 a 11 escaños, es decir, en torno a la estimación que le atribuían los sondeos antes del 1 de octubre. Por su parte, ERC superaba a JxC como la primera fuerza del independentismo con un 20.5% de intención de voto (-0.88 puntos respecto al 21D) que se traducirían en 29-32 diputados. JxC srería la tercera fuerza con un 19.8% de apoyo (-1.86 puntos) yt 30-32 diputados frente a los 34 obtenidos en las elecciones.

Volvíamos a ver, por lo tanto, cómo el independentismo volvía a retroalimentarse: a pesar de las caídas de apoyos a ERC y JxC, el bloque independentista conseguiría entre 70-75 diputados frente alos 49-53 del bloque constitucionalista, por lo que sería irrelevante lo que pudieran hacer los comunes. Aun así, la lista liderada por Xavier Domènech presentaba un ascenso al 9.5% de intención de voto (+2.04 puntos) que le hacía sumar 3 escaños a los 8 conseguidos en las elecciones.

Con una previsión del 68% de participación, ERC aparecía como la formación que más simpatía despertaba (19.8%), seguido de JxC (14.7%), de los comunes (11%) y de C’s (9.3%), un dato que vuelve a indicarnos el voto oculto que la formación naranja tiene en Cataluña y que se completa con un 18.1% que mantiene no sentir simpatía por ninguna formación política. En cuanto al voto decidido, el 15.5% se muestra indeciso o no responde mientras que, los que lo hacen, apuntan a ERC (19.8%), JxC (15.6%) y C’s (10.7%). La CUP y los comunes empatan con un 8.8% y el PSC se quedaba en un 7.2%.

En cuanto a la valoración de líderes, los exponentes de los principales partidos volvían a ser los únicos que superaban el aprobado, lo que debería ayudar a dar pistas sobre la fortaleza del independentismo a pesar (o precisamente) de la mala imagen que registran fuera de Cataluña. Oriol Junqueras era el mejor situado, con una valoración de 6.18 (8.55 entre los votantes de ERC, 8.41 entre los de JxC y 7.59 entre los de la CUP). El ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se quedaba en el 5.30 , que se disparaba al 8.89 entre sus votantes y que lograba un resultado parecido (7.6) entre los electores de CUP y ERC. Carles Riera, por último, obtenía un 5.32 (7.15 entre los votantes de la CUP y rozaba el 6 entre los de ERC y JxC).

En el bloque constitucionalista, Miquel Iceta era el mejor situado (3.49), con un buen dato entre los votantes del PSC (6.60) pero también entre los de C’s (4.39), PP (4.03) y CeC (4.45). Inés Arrimadas se quedaba en el 2.60 (7.48 entre sus votantes, 6.69 entre los del PP y 3.97 entre los del PSC) y GArcía Albiol era el peor situado con un 1.45 (7.14 entre los suyos, 3.91 entre los de C’s y 1.97 entre los del PSC). Doménech, por último, rozaba el aprobado con un 4.95 (6.48 entre los suyos, 4.95 entre los del PSC y por encima del 5 entre los votantes de ERC y JxC).

La estimación de voto al Parlament vuelve a presentar diferencias cuando analizamos el comportamiento de los catalanes en unas elecciones generales. Con un 21.4%, CeC volvía a ser la primera fuerza con un 21.4% de intención de voto (-3.1 puntos respecto a las elecciones de 2016) y pasaría de 12 a 10-11 diputados, con ERC como el partido llamado a ocupar su espacio: obtendría el 20.2% de apoyos (+2.1 puntos) y pasaría de 9 a 12 escaños.

En el siguiente nivel encontramos a C’s, con un 18% de intención de voto (+7.1 puntos respecto al 26J) y 8 diputados, con JxC en el 16.4% (+2.5 puntos) que se traducirían en 8-9 diputados, apoyo que marcaría una diferencia respecto a las estimaciones de otros estudios demoscópicos en relación a la proyección de los partidos catalanes en el Congreso. El PSC, por su parte, caería al 13.2% de los apoyos (-3 puntos) y pasaría de 7 a 5-6 escñaos, con un PP prácticamente irrelevante con un 7.7% deapoyos (-5.6 puntos) y 2-3 diputados de los 6 que tiene en la actualidad. En relación a este punto, parece que queda claro el ascenso de C’s a costa, sobre todo, del PP y, en segundo término, del PSC.

Con una previsión del 65% de participación, ERC también aparece como la primera opción en voto directo (20.2%), seguido de JxC (14.4%) y CeC (13.1%). C’s se quedaba en el 9.9% y el PSC en el 8.4%, con un PP citado sólo por el 3.3% del electorado.

Sube el apoyo a la independencia

El CEO de primavera recogía un aumento del apoyo a la independencia en el caso de convocarse un referéndum a propósito del encaje de Cataluña en España: Un 48% votaría a favor (+7.2 puntos respecto al barómetro publicado con datos recogidos en el arranque del año) frente al 43.7% que votaría en contra (-10.2 puntos). De nuevo, veíamos una brecha entre votantes de partidos independentistas (con apoyo de más del 90% entre los electores de JxC y de la CUP y del 86.1% entre los de ERC) y el resto de electores. A este respecto, llama la atención el 61.3% de votantes de los comunes que votaría en contra de la independencia, muy por detrás de la opinión de electores de PSC, C’s o el PP, que presentan porcentajes superiores al 92%.

El 68.1% consideraba que Cataluña tenía suficiente nivel de autogobierno aunque, cuando se planteaba en futuro, el 40.8% demandaba que fuera un Estado independiente, opción que apoyaban mayoritariamente los votantes de partidos independentistas. La consideración de Cataluña como un Estado en la España federal era aceptada por el 22.5% de electores (sobre todo entre los comunes) mientras que el 24% se sentía cómodo con la consideración de CCAA (especialmente los electores de PSC, PP y C’s). El 6.3% pedía que Cataluña fuera una región de España, con porcentajes superiores sólo entre los votantes de PP y C’s.

En este sentido, destacamos tres datos en torno a los ejes identitarios de los catalanes. Por un lado, en el eje izquierda/derecha, los catalanes se sitúan en el 3.73, casi un punto más a la izquierda que el resto de españoles, según el último barómetro del CIS. A la izquierda encontramos a los votantes de la CUP (2.30), los comunes (2.85) y ERC (3.03), con los del PSC ubicándose casi en ese eje (3.91). A la derecha encontramos a los de JxC (4.01), C’s (5.08) y el PP (6.77).

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Si nos referimos al eje catalanista, la media está en el 6.54, con los votantes de JxC (8.49), ERC 8.29) y la CUP (7.28) escorándose claramente. En el otro extremo encontramos datos curiosos: por un lado, a los votantes del PSC (5.40) y de los comunes (5.24), en datos ya conocidos. La novedad llega cuando vemos la ubicación de los votantes del PP (5.28) y C’s (4.01), bastante menos catalanistas de que sus competidores por el centroderecha español. Este dato, sin embargo, no se traslada cuando nos fijamos en el españolismo: Los votantes de C’s se sitúan e nel 6.80 frente al 8.09 del PP, por lo que quizás habría que preguntarse por la capacidad de penetración de otras identidades (como la europea) entre el electorado de la formación naranja.

En cuanto a los votantes del resto de formaciones, vemos que los de PSC se sitúan en el 6.07, con los comunes en el 3.72; las bases electorales de los partidos independentistas se ubican por debajo del 2 en esta consideración que, en su caso, sí coincide con la potencia de su identidad catalanista.

Un contexto sociopolítico que reitera la brecha 

Desde que la Diada de 2012 cristalizó el problema, hemos venido alertando de la evidencia: Existe un malestar en Cataluña respecto a la situación social, política y económica del país que, en su caso, presenta una puerta de salida a través de la independencia. Seis años después, el CEO sigue mostrando estas brechas que, además, tiene un efecto directo en el comportamiento del electorado en relación a su manera de conectarse con la política o en su percepción de los problemas que afronta Cataluña.

El 82.8% dice mostrarse poco (44.7%) o nada satisfecho (37.5%) con el funcionamiento de la democracia en un contexto en el que el 62.5% señala que la situación económica de España es mala (frente al 48.2% que define así el contexto económico en Cataluña) o el 85% que apunta en términos negativos la situación política (82.8% en el caso de Cataluña). Respecto al año pasado, el 48.3% considera que la economía va peor en Cataluña (70.9% cuando se habla de la política) aunque hay optimismo de cara al futuro. El 30.4% cree que mejorará la economía y el 42.3% se pronuncia así respecto a la política.

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En cuanto a los problemas de Cataluña, el 48.5% cita la insatisfacción política, el 46.3% las relaciones entre Cataluña y España y ya, lejos, el paro la precariedad laboral (29.7%). Si se habla de los asuntos más importantes, vuelven a aparecer estas tres referencias con porcentajes del 31.6%, del 27.2% y del 13.3% respectivamente. Además, si se pregunta por el partido mejor situado para resolver estos problemas, el 26.2% cita que ninguno, el 16.2% señala a ERC y el 13% a JxC.

El 58.9% dice sentir mucho o bastante interés por la política y el 69.3% asegura estar informado, con la TV (74.6% ) como medio preferente, seguido de Internet (52.8%), la radio (34.9%) y la prensa (36.4%). Si se pregunta por medios y cabeceras, destaca la preferencia por los medios catalanes como confirma el predominio de TV3 (45.1%), de RAC1 (34.5%) y Catalunya Radio (28.8%) o de La Vanguardia (31.7%), El Periódico (18.8%) o el Ara (15.2%) como principales medios de información.

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En Internet, el 80.8% dice consultar las ediciones digitales de los medios (sobre todo La Vanguardia), el 52% cita Facebook y el 39.3% páginas de organizaciones políticas. El 36.6% dice informarse a través de Twitter.

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En cuanto a la valoración de las instituciones, se repite la brecha que tiene su traslación en la posición de los votantes según el recuerdo de voto: La universidad es la institución mejor valorada (6.44), seguida de los Mossos (5.86) y los Ayuntamientos (5.46). En los últimos puestos de la lista figura la Monarquía española (1.74), el Gobierno de España (1.9) y la banca (2.35), con datos curiosos como la buena valoración de los consistorios por parte de los electores del PP (6.45).

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Así, destaca la baja valoración de la UE por parte de los votantes independentistas (seguramente a partir de su posición oficial a partir del 1 de octubre), al igual que el TC, el Congreso de los diputados o los tribunales. Entre los votantes constitucionalistas, destaca la puntuación de las FFAA o de los FSCE.

Por último, los políticos catalanes reciben una valoración de 4.55 puntos frnete al 1.99 que obtienen los políticos españoles o el 1.59 que conseguía el Gobierno de Mariano Rajoy en la fecha de recogida de datos del barómetro del llamado CIS catalán.

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