Jaque a Iglesias: Podemos se abre a negociar con Errejón

“Hay que hablar con todos los actores que aunque no hayan querido sumarse a nuestro proyecto, a los que quieran que en la Comunidad de Madrid no gobiernen los trillizos reaccionarios, insisto, tampoco Ciudadanos”.

Este lunes, casi por sorpresa, Irene Montero avanzó un giro de 180 grados en la gestión de la crisis abierta en Podemos tras la decisión de Iñigo Errejón de acudir a las urnas el próximo mes de mayo como candidato a la Comunidad de Madrid bajo el paraguas de la marca Más Madrid de Manuela Carmena. Las declaraciones públicas de Errejón, desde entonces, suponen el reconocimiento más explícito de que la ventana de oportunidad que se abrió hace cinco años está cerrada a cal y canto. Un análisis al que se han sumado con alegría todos los sectores de la formación dispuestos a acompañarle en la nueva aventura.

Las palabras de Irene Montero, la cabeza visible del partido de más nivel en estos momentos, abren la posibilidad a una negociación de una candidatura conjunta en la CAM con el sector errejonista, devolviendo la partida al punto en el que se consumó la ruptura. En la mente de todos figura el coste de la escenificación de la división de la izquierda  en dos sentidos: La penalización propia de la ley electoral, con consecuencias directas en las posibilidades de negociar un cambio en el Gobierno de la CAM, y el propio voto de castigo de los votantes a los que se perciba como causantes de la crisis. En la práctica, existe la sospecha de que la lista de Podemos, que estaría encabezada por una mujer ajena a los partidos políticos, pudiera no llegar al 5% como umbral exigido para lograr representación en la Asamblea de Madrid, lo que dejaría desactivado el proyecto morado a nivel estatal.

Viñeta de Puebla en ABC

En cualquier caso, las declaraciones de estos días certifican la dimensión de la crisis abierta en Podemos con la fuga de Errejón, que hace una semana abandonaba su acta de diputado en el Congreso tras las valoraciones de referentes simbólicos como Juan Carlos Monedero o de los líderes orgánicos de la formación morada, que le señalalaron la puerta de salida sin ambajes. Y supone una enmienda a la totalidad a la posición de Pablo Iglesias, que respondió al desafío de Errejón con el anuncio de que Podemos presentaría un cabeza de lista que competiría con Errejón en las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid; en los últimos días, se había filtrado a los medios la posibilidad de presentar también candidato a la Alcaldía de Madrid, algo que la propia Montero descartó este lunes.

Un órdago al liderazgo de Iglesias

Por primera vez desde la fundación de Podemos, vemos en directo el cuestionamiento al liderazgo de Pablo Iglesias , muy tocado tras la compra del chalet de Galapagar, convertido en símbolo del cambio operado en la dirección del partido desde su fundación. A diferencia de la pugna ideológica y orgánica exhibida en Vistalegre II, en estos momentos todos han bajado al barro a acuchillarse por motivos más personales que políticos. A diferencia de Vistalegre, en esta ocasión el liderazgo de Iglesias está más que amortizado.

La señal, como siempre, vino de sus afines. El viernes dimitió de todos sus cargos Ramón Espinar, responsable de Podemos en Madrid y alineado con el sector pablista como demostró en el ejercicio de disciplina con el que acató que Iglesias ofreciera a Errejón ser candidato en la CAM como compensación a su derrota sin paliativos en Vistalegre. La marcha de Espinar, que no se ahorró calificativos en torno a la dimensión de la política en la pugna internas de los partidos, sirvió a pistoletazo de salida para que los líderes regionales de Podemos, reunidos en Toledo, se posicionaran claramente en contra de Iglesias en el sentido de convertir en algo personal la decisión de Errejón.

Parece que el mensaje llegó claro y nítido a Galapagar, donde, en teoría, Iglesias sigue de baja por paternidad. Tras la renuncia de Espinar, Iglesias convocó a la dirección estatal de Podemos, que adelanta la reunión a este miércoles, para evitar nuevas fugas como la de Errejón. Dos días después de la convocatoria, ya se percibe una apertura en la negociación que, por el momento, da la victoria a Errejón y los suyos, que parecen tener en estos momentos la sartén por el mango.

En el momento de elaboración de este post, era el único candidato del universo morado en Madrid. Al tiempo, no se vislumbra ninguna alternativa de peso que le pudiera obligar a negociar con la dirección de Podemos, lo que le otorga dos ventajas en estos momentos: La propia potencia de su candidatura, que constata un dominio del partido en Madrid a pesar de no controlar orgánicamente a la formación; y la posibililidad de convertirse en la cara visible de un Podemos estatal cuyo poder arranca en Madrid, símbolo del 15M y de todas las movilizaciones que en su día capitalizó Podemos.

Así, un buen resultado de Errejón en Madrid (y un buen resultado se puede leer con un porcentjaje de apoyo similar al de hace cuatro años y/o a su papel para empujar un cambio en el gobierno de la CAM) supondría la muerte política de Iglesias, que constataría la falta de control del partido en la gran mayoría de las CCAA. Madrid se sumaría a Andalucía, Cataluña, Galicia o Euskadi, es decir, los territorios más poblados y que en su momento impulsaron el proyecto de la formación morada. En estos momentos, la implosión del partido avanza marcas electorales más o menos independiente de Podemos, que parece haber quemado sus últimas naves a poco más de cuatro meses del primer test en las urnas en las elecciones municipales, autonómicas y europeas en una crisis fraticida en público que deja muy pocos momentos memorables.

CODA. Datos del sondeo de Invymark para Telemadrid en relación a las opciones electorales en el Ayuntamiento de Madrid. La pugna se centra entre Más Madrid y C’s, con ventaja de Begoña Villacís si se repite el acuerdo a tres bandas entre PP, C’s y VOX. El trabajo de campo se hizo a partir de 800 entrevistas realizadas entre el 14-15 de enero, es decir, antes de la implosión de Podemos. En la práctica, supone la constatación de que los partidos tradicionales apenas pintan nada en la anteriormente considerada la joya de la Corona. Como muestra, el PSM aún no ha designado cabeza de lista para presidir el consistorio madrileño.

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Tsipras encara el resto de la legislatura sin ANEL en el Gobierno

Alexis Tsipras gana tiempo. El primer ministro griego se sometió a una cuestión de confianza del Parlamento griego tras la decisión del ANEL de romper el acuerdo de gobierno que mantienen desde 2015 por el acuerdo de Atenas con Macedonia por el nombre del país, un asunto clave en la estrategia de oposición del líder de Nueva Democracia.

A pesar de la victoria del primer ministro, que se confirmó con el voto a favor del acuerdo con Macedonia del Parlamento heleno, Kyriakos Mitstotakis avanzó que, cuando gane las elecciones, su Gobierno vetará el ingreso de la Antigua República Yugoslava de Macedonia en la Unión Europea. Durante estos días se han registrado manifestaciones que, en su caso, acabaron en incidentes de manifiestantes contrarios al visto bueno del Parlamento al acuerdo con Skopje.

Tsipras superó la cuestión de confianza por 151 votos a favor y centró su discurso en clave griega: “El Gobierno pide un voto de confianza para continuar sus esfuerzos. Queremos una mayor reducción del desempleo, aumentar el salario mínimo, completar la reforma de la Constitución. Este es el trabajo que tenemos por delante”. Es decir, el primer ministro asume que el acuerdo con Macedonia puede llevarse por delante los restos de su legislatura y prefiere centrarse en el factor de país ante el arranque del ciclo electoral que concluirá, después del verano, con la celebración de elecciones generales en las que Nueva Democracia parte con ventaja de acuerdo a todos sondeos sobre estimación de voto.

Con un 38.6% de media, Nueva Democracia sería la formación más votada en las elecciones genrales, +10.5 puntos en relación a las elecciones de septiembre de 2015 y +1.9 puntos respecto a los estudios publicados durante el mes de noviembre, aunque conviene tener en cuenta el factor distorsionador que provoca la estimación del 42.5% de Opinion Poll, particularmente generosa con las opciones del principal partido de la oposición helena.

Con un 25.075% de intención de voto, Syriza apenas se deja 0.6 puntos respecto a la media del mes anterior, aunque cae 10 puntos en relación a sus resultados hace cuatro años. La buena noticia para los intereses de Tsipras es que es posible que el partido ya esté en su suelo electoral y que ahora, tras el acuerdo con Macedonia, puede centrar su discurso en la propia situación del país desde el punto de vista social y económico. Las declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, reconociendo el trato a Grecia durante los peores años de la crisis financiera (“No fuimos solidarios con Grecia, la insultamos, la injuriamos”), podrían ayudar a Syriza a recuperar cierto discurso de dignidad nacional en ese sentido.

Con un 7.72% de media, Amanecer Dorado seguiría siendo la tercera fuerza parlamentaria, con un resultado casi idéntico al promedio de hace un mes y que supone menos de un punto de diferencia respecto al 6.99% obtenido en las urnas. Parece, por lo tanto, que también en ese extremo hay un techo electoral más o menos claro, especialmente en un momento en el que se han exacerbado discursos esencialistas.

El Movimiento de Cambio (Kinal), la heredera del PASOK, que reclama la convocatoria de elecciones anticipadas, se movería en torno al 7.6% de estimación de voto, algo menos de +1.5 punto respecto a las elecciones de 2015 y -0.3 puntos respecto al promedio de hace un mes. En ese sentido, el KKE, muy crítico también al acuerdo con Macedonia, se estabiliza en el 6.8% de media (+1.3 puntos respecto a las elecciones de hace cuatro años) con el efecto distorsionador que también puede provocar el dato de Opinion Poll.

Ya en la cola encontramos a las fuerzas habituales. To Potami podría lograr un 1.4%, con ANEL, ya fuera del Gobierno, en el 1.27% de media, un dato parecido al 1.3% que lograría LAE (escindida de Syriza cuando Tsipras comenzó a aplicar la doctrina de la Troika a pesar de lo defendido durante sus años en la oposición). EK estaría en el 2.3% mientras que Solución Griega (EL), la novedad de la temporada, se haría con el 2.5% de los apoyos (+0.5 puntos respecto al mes anterior).

CODA. En esta ocasión, hemos realizado el post con los datos de los sondeos publicados durante el mes de enero (trataremos de seguir con esa misma tendencia). Por interés, adjuntamos tabla con el resumen de sondeos sobre estimación de voto publicados a lo largo del mes de diciembre para tener completa la serie:

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Todos los caminos pasan por Ciudadanos

A unos meses de las elecciones municipales y autonómicas, que este año coinciden también con las que renovarán el Parlamento Europeo, tenemos algunas certezas en torno a las formaciones situadas en los extremos del arco ideológico español: La luna de miel obligada entre el PP y VOX, que Ciudadanos parece querer acompañar los días pares de la semana, y la fragmentación de la izquierda tras la implosión de Podemos y el ajuste de cuentas que estamos viendo entre las diferentes corrientes desde que el jueves pasado Iñigo Errejón anunció su intención de acudir a las elecciones autonómicas en Madrid con una marca electoral similar a la de Manuela Carmena.

Tenemos por un lado los movimientos detectados en el flanco derecho (desde la derecha que representa Pablo Casado y los ecos de ultraderecha que defienden los dirigentes de VOX) que han sido respondidos desde la izquierda con una descomposición largamente anunciada en un contexto de desmovilización del electorado del espectro situado en el centroizquierda y la izquierda, como algunas voces en el PSOE han comenzado a anunciar (y asumir).

A cuatro meses de las elecciones municipales y autonómicas, que tradicionalmente han servido en España como termómetro de cara a los comicios generales, hoy casi todos aceptan que será prácticamente imposible mantener los gobiernos municipales en las principales capitales de provincia y los gobiernos autonómicos conformados bajo el pacto del PSOE con Podemos y sus confluencias, que vuelan por libre.

Es en este contexto cuando algunos comienzan a mirar hacia Ciudadanos bajo dos prismas: El partido de Albert Rivera aguanta razonablemente el tsunami VOX según la mayoría de estudios sobre estimación de voto, algo que se explica por la prudencia que demuestran algunos dirigentes de la formación naranja a la hora de abrazar los postulados defendidos por el partido de Santiago Abascal.

De la incapacidad de VOX para postularse como una opción de gobierno seria puede depender un acercamiento más o menos claro de C’s al PSOE para reeditar un acuerdo similar al que en su momento firmaron Rivera y Pedro Sánchez en la investidura fallida tras las elecciones generales de 2015. Las negociaciones para formar los gobiernos municipales y autonómicos tras el 26 de mayo serán un buen termómetro.

La obsesión del PP se llama VOX

Hablamos de una suerte de luna de miel entre las direcciones del PP y de VOX, que se percibió en las negociaciones para colocar a Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta de Andalucía y que se vivió también el pasado fin de semana durante la celebración de la Convención nacional del PP que rescató al aznarismo del rincón de la historia en el que habíasido  colocado durante el mandato de Mariano Rajoy. Durante los discursos, con especial mención al de José María Aznar, que volvió a entrar por la puerta grande, VOX fue la referencia explícita e implícita, un dato que muestra la obsesión de la dirección actual de Génova 13 por el daño que la aparición de VOX le pueda hacer en las urnas.

Un dato. De acuerdo con un sondeo de Invymark difundido por Telemadrid, VOX obtendría el 12.2% en la CAM, un dato similar al que obtuvo el partido en Andalucía y que evidencia lo que ya hemos avanzado en este blog: La pujanza de una opción como la que encabeza Santiago Abascal en territorios muy concretos del país, con correspondencia entre lo que gana VOX y lo que pierde el PP (-11.48 puntos respecto al resultado de 2015), lo que hace pensar también en un techo electoral para la formación ultra en su mejor momento. No ayuda la sobreexposición de sus líderes y las lagunas que muestran en todos los asuntos que no tengan que ver con gritar “viva España” o en arremeter contra el feminismo.

El mandato de Pablo Casado, y la elección de cabezas de lista vinculados al PP de Aznar de alguna manera, confirma la mala digestión que los populares están realizando de la aparición de una competencia en su flanco más extremo. No se explica de otra manera que, con la que ha caído, se vuelva a recuperar los nombres de Esperanza Aguirre o de Cristina Cifuentes en la CAM o que la número 1 del PP por Madrid haya repescado a Miguel Angel Rodríguez, ex portavoz del primer Gobierno de Aznar, como asesor en esta campaña.

Con estos gestos, Casado opta por recuperar la idea de una derecha unida, en torno a la figura de Aznar, olvidando que en, este ocasión, su discurso no será performativo respecto a la realidad. Y ésta habla del desgaste de su figura durante su segunda legislatura y la diferencia principal respecto a los años ’90 que mina la propia idea de su defensa de la unidad de las derechas: Aunque se puedan llegar a acuerdos, como en Andalucía, existe una competencia directa entre PP y VOX por un tipo de electorado y entre el PP y C’s por el votante más centrista, ese que se supone que decide las elecciones y que puede salir espantado ante la connivencia del PP con VOX.

Al PSOE no le salen los números

Todos los estudios sobre estimación de voto sitúan al PSOE como primera fuerza política si hoy hubiera elecciones generales. Una lista encabezada por Pedro Sánchez le haría ganar 2-3 puntos respecto al resultado conseguido en los comicios de 2016 y le situaría en los 100 diputados. Es decir, en el peor momento de Podemos, con una descomposición de las candidaturas de aluvión que se decidieron entre 2015 y 2016 para ejecutar el sorpasso fallido al PSOE, los socialistas son incapaces de ilusionar a un electorado que prefiere irse a la abstención y esperar al tsunami de las derechas. Podemos ver la lección andaluza repetirse en todo el país, mientras nadie parece capaz de frenar la apatía ciudadana que John Carlin percibe en torno al Brexit en Reino Unido y que en España se percibe ante el próximo ciclo electoral.

Ésta es la lectura que se ha comenzado a filtrar desde los diferentes territorios, quizás en un intento de minimizar las celebraciones de Ferraz ante el colapso de Podemos, con invitación expresa a Errejón para que se integre en el PSOE: “nuestro partido es la gran casa de la izquierda. Aquí ha entrado mucha gente a lo largo de los años. No sé lo que tiene en mente Iñigo Errejon, pero en este partido las puertas están abiertas”.

Sea como fuere, el mensaje de prudencia ante la situación interna de la formación morada también ha llegado a La Moncloa: Con un Podemos roto y debilitado internamente, el trabajo realizado para destensar el conflicto catalán, con la seducción cada vez más evidente de ERC, es inútil e incluso perjudicial para los intereses de los barones socialistas, como se evidenció en Extremadura con la petición de la aplicación del art. 155 de la CE de nuevo mientras en el proyecto de PGE del Gobierno se destaca especialmente la partida que recibiría Cataluña.

Con este combo, Sánchez debiera comenzar a asumir que será imposible revalidar una mayoría similar a la de la moción de censura que le hizo convertirse en presidente del Gobierno, lo que deja todo el espacio abierto a Casado para explorar una alianza a la andaluza más o menos permanente, a la espera del desgaste natural que llegará a VOX entre su electorado más efervescente.

Podemos se desintegra en una lucha personal

Este lunes, Iñigo Errejón anunciaba que dejaba su acta de diputado para centrarse en el proyecto que ha decidido liderar junto a Manuela Carmena en Madrid. Tras explicar su decisión en La Sexta (no podía ser menos) el sábado por la noche, se ha constatado la ruptura interna y pública en Podemos entre las corrientes que vencieron en Vistalegre II -que tachan de traición el movimiento de Errejón- y las que, de una manera u otra, han permanecido agazapadas a la espera de un momento más propicio.

El anuncio de Errejón, que en el momento de elaboración de este post se definía como militante de Podemos, ha permitido cristalizar el enfrentamiento entre los “pablistas” (en horas bajas de reputación por la compra del chalet en Galapagar) y la oposición de todos los que, en algún momento, tuvieron algún conflicto directo con Pablo Iglesias, dato que se vuelve a explicar por la conexión personal que muchos de ellos mantuvieron hasta 2016. También se encuentran entre los que empujan a Errejón muchos de los que en su día abandonaron IU para conformar las listas de Podemos ante la evidencia de que IU no podía ser ni el presente ni el futuro de la izquierda en España.

Viñeta de Gallego y Rey en elmundo.es

Como apuntábamos hace unos días, el proyecto ha durado exactamente cinco años y, en estos momentos, y a pesar de la buena voluntad que los cercanos a Errejón muestran en las redes sociales, está más cerca de desintegrarse que de poder insuflar ilusión a un electorado que cada vez parece más desconectado de las pugnas personales de dirigentes que parecen más interesados en organizar su propio futuro profesional que de conectar con una realidad en el que crece la desigualdad y, sobre todo, la falta de perspectivas.

C’s, a la espera de lo que digan las urnas

Desde hace unos meses, el partido de Albert Rivera muestra cierto interés por mirar hacia el centro ideológico, consciente de que al final la contienda electoral se mide en ese sector del electorado. Las negociaciones de Andalucía han añadido cierta incertidumbre a ese viraje, esperado en términos de estrategia electoral, que se puede explicar desde la necesidad de empujar a un cambio de gobierno tras 36 años de hegemonía del PSOE. Su intento de no acercarse demasiado a la onda expansiva de VOX certifica la estrategia de la formación morada en estos momentos, a la espera de abrir un abanico de negociaciones en mayo tanto con el PP como el PSOE en función de sus necesidades.

En este punto de la legislatura, y a pesar del acercamiento del PSOE a los partidos independentistas catalanes y de las palabras gruesas de Albert Rivera contra Pedro Sánchez por negarse a adelantar las elecciones generales, no se puede descartar en absoluto una relación más fluida entre ambos partidos por pura supervivencia. Los resultados de los comicios de 2015 y de la repetición del 26J de 2016 mostraron que la política necesitaba cintura para la negociación con otras fuerzas políticas por la propia fragmentación del electorado, una tendencia que no se va a corregir en las próximas citas electorales.

En ese punto, y con la implosión de Podemos, C’s aparece como la fuerza política mejor colocada para negociar programas y políticas concretas, una vez asumido que, a pesar de lo que arrojen políticas concretas, no existen grandes diferencias entre los diferentes partidos en asuntos como el modelo económico, el modelo territorial o el papel de España en una escena internacional que, simplemente, ignoramos a pesar de su influencia.

CODA. Cartel difundido por el PP en su cuenta oficial de Instagram. No se puede añadir nada más:

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Y al quinto año, Podemos colapsó

La aventura ha durado exactamente cinco años. En el aniversario de la fundación de Podemos, la guerra de guerrillas abierta en la organización desde que las elecciones generales de 2016 confirmaron que no había sorpasso al PSOE y que la formación morada debía rearticular su estrategia ha proporcionado el enésimo capítulo de la voladura interna de un proyecto político que pretendía ser la voz de los indignados y, en general, de los disconformes con el statu quo del sistema representativo español.

En el quinto aniversario de su fundación, vivimos en directo la consumación de muchos de los males que tradicionalmente han lastrado la acción de las formaciones de izquierdas: Las cuentas personales entre dirigentes, expuestas en público, les llevan a anteponer su propio beneficio (y el de los sectores que encabezan) al del partido o, si elevamos el nivel, del país. Así, frente al pragmatismo que muestran las organizaciones de centroderecha, con un último ejemplo en el acuerdo para elegir al líder del PP como presidente de la Junta de Andalucía, la izquierda se acuchilla ante los focos de los medios por cuestiones puramente personales.

La penúltima batalla la hemos vivido en directo en Madrid, como no podía ser de otra forma: En mitad de las negociaciones para confirmar la lista de Podemos en la Comunidad de Madrid, casi el único bastión  de poder de la formación morada tras la disputas en otros territorios, Iñigo Errejón se levantó de la mesa y anunció su intención de articular un proyecto político como el de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid.

El anuncio de Errejón, que dice sentirse todavía dentro de Podemos, no ha pillado a casi nadie por sorpresa; sí ha sorprendido, en cambio, su llegada al artefacto electoral de Carmena tras una negociación de meses, según filtran a los medios sectores vinculados a Pablo Iglesias. El protagonista, en cambio, justificó su decisión en lo ocurrido en las elecciones andaluzas: “A veces los partidos caen en un ensimismamiento a pesar  de los toques de atención que nos da la realidad. Andalucía nos ha dado un toque muy serio y nos ha dicho que hay que reaccionar. Todo el mundo reconocía que hace falta un revulsivo, sumar a una buena parte de electores que se encuentran huérfanos o que se han desgastado por el camino”.

Errejón pone en marcha un proyecto, que también acompañan personalidades vinculadas en el pasado a IU-Madrid, con un objetivo orgánico: Desvincularse de facto de la organización que controla en Madrid Ramón Espinar para presionar a Pablo Iglesias, que en su momento le ofreció autonomía si Errejón dejaba las conspiraciones a nivel nacional para centrarse en su candidatura en Madrid. Aquella decisión, que buscaba no dividir todavía más una organización que manifestaba su incapacidad para adaptarse a una legislatura sin tensiones electorales, es lo que ha estallado en estos momentos ante la colocación de la líder de IU-Madrid, Sol Sánchez, como número 2 de la lista de Podemos en la CAM en correspondencia con la aportación de la organización a la campaña electoral.

Es decir, en las elecciones autonómicas de mayo, Errejón pretende encabezar el cartel electoral de Podemos con un estatus parecido al de candidato independiente vinculado a Más Madrid, el proyecto de Carmena con confirmó su ruptura con Podemos, con consecuencias directas en torno a la suspensión de los concejales que no acataron la disciplina de Podemos y se embarcaron en el proyecto de la alcaldesa de Madrid.

Una idea que, por cierto, Pablo Iglesias ya descartó en su valoración del anuncio: “Con todo el respeto, Íñigo no es Manuela. En la Comunidad de Madrid y en todos los demás municipios de nuestro país, Podemos saldrá a ganar, construyendo con Izquierda Unida y con el resto de aliados UP y candidaturas municipalistas de unidad. Y lo seguiremos haciendo con la sociedad civil y con la gente”. Podemos articulará una lista que competirá en las urnas con la marca política que lidere Errejón, un golpe indirecto a las opciones del cabeza de lista del PSM, Angel Gabilondo, para ser el próximo presidente regional y, de paso, para el futuro de Pedro Sánchez a medio plazo.

Ventana de oportunidad y relaciones personales

La historia de la fundación de Podemos es bien conocida: Tras las movilizaciones del 15M y de las mareas ciudadanas, que pillaron con el pie cambiado a casi todos los académicos y sectores articulados en torno a movimientos sociales clásicos, se entiende que ni el PSOE ni IU son las referencias para articular proyectos políticos conectados con la calle. Ante las elecciones al PE, en las que es más fácil que una formación nueva consiga escaño por la aplicación de la  Ley D’Hondt a una única circunscripción, un grupo de amigos, vinculados  a la Universidad Complutense y que en su momento trabajaron también para IU y el PSOE, decide en 2014 articular una organización política aprovechando el impulso de las movilizaciones contra el Gobierno de Mariano Rajoy.

Las razones: la incapacidad que muestra el principal partido de la oposición en ese momento, el  PSOE, para superar el castigo recibido en las elecciones de 2011 por su gestión de los primeros años de la crisis y la falta de confianza ante las opciones de que IU liderara ese cambio. Ese grupo estaba atravesado por dos disyuntivas que, a la larga, serían su condena: Una relación de amistad personal construida durante años de militancia y trabajo en la UCM y una trayectoria profesional académica, con escasa conexión al mercado laboral, lo que les obligaba a hacer de la política una profesión permanente a pesar de los discursos esgrimidos.

Viñeta de Ricardo de julio de 2016

Las elecciones municipales les permitieron tocar poder real y, de paso, explorar la alianza con las fuerzas de izquierdas ante la articulación de un proyecto frente al PP. Los comicios generales de 2015 constituyeron el primer aviso de que Podemos podía sobrepasar al PSOE como primera fuerza en la izquierda tras haberse merendado a IU, que desde 2014 purga el pecado de no haber aceptado conformar una lista conjunta con Podemos al PE, con Pablo Iglesias como número 2 de la lista. Tras el fracaso de la negociación del acuerdo de gobierno con Pedro Sánchez, en buena medida atribuida a las aspiraciones maximalistas de Podemos, llegaron las elecciones generales de junio de 2016, en las que el PSOE aguantó el tsunami morado contra todo pronóstico.

Las urnas arrojaron dos conclusiones: La suma de Podemos e IU no había conseguido desbancar al PSOE en su peor momento político desde la Transición por lo que, a la espera de que Podemos se institucionalizara, todo estaba a favor para entender que su momento había pasado. Seguramente nadie en Ferraz esperaba la crudeza de las disputas internas, con la retirada paulatina de los fundadores de Podemos que, por cierto, estos días han mostrado su apoyo a la estrategia de Errejón. 

Una ruptura anunciada 

Es en este contexto en el que se empiezan a hacer patentes las diferencias estratégicas entre el sector articulado en torno a Pablo Iglesias (apoyado también por IU) y el de Iñigo Errejón, más partidario de articular proyecto transversal con un acercamiento al PSOE ante la confirmación de que, llegado el momento, había que entenderse para poder desbancar al PP del Gobierno. En los últimos tiempos, Errejón ha abrazado a la defensa de un cierto españolismo acorde a los tiempos que vivimos, con menciones  a la recuperación de los símbolos nacionales por parte de la izquierda con el fin de cerrar la ventana de oportunidad que está aprovechando VOX para crecer políticamente.

Es decir, Podemos afrontó como pudo el eterno debate de la izquierda sobre las opciones de empujar a un cambio radical o el posibilismo de ir cambiando las cosas poco a poco mediante el conocimiento de las instituciones. Así se llega al segundo congreso de Vistalegre, que dio carta blanca a Iglesias tuviera para desplazar a todos los sectores que en su momento habían apoyado a Errejón, limitando la maniobra de acción del defensor del “núcleo irradiador” a la CAM, donde no ha cesado la guerra de guerrillas en las que Podemos lleva embarcado desde hace dos años. 

El colapso de Podemos, que este jueves se confirmó con la reaparición de Pablo Iglesias, que interrumpió su baja por paternidad para responder al anuncio de Carmena y Errejón, se produce, como siempre, en el peor momento posible. El miércoles, Juan Manuel Moreno fue elegido presidente de la Junta de Andalucía con los votos de PP, C’s y VOX, una maniobra defendida también en Madrid por Begoña Villacís, la principal beneficiaria de esa triple alianza si se confirman los sondeos que circulan sobre estimación de voto en el Ayuntamiento de Madrid.

Así, mientras otros dirigentes de C’s filtran a los medios que el partido está abriendo un periodo de reflexión y que hay corrientes que no se sienten cómodos compartiendo fotografía con los líderes de VOX, en Madrid se dejaba claro que C’s está por la negociación con la formación de ultraderecha. El leit motiv de la campaña electoral de la izquierda, por lo tanto, estaba ya fabricado de antemano y sólo se requería un poco de altura política y, quizás, dejar en un lugar secundario las expectativas personales.

Pero no. Madrid vuelve a ser la referencia de lo peor de la política, con un rearme de la derecha que sólo se articula desde la renuncia de la izquierda a presentar batalla, lo que deja a los electores dos opciones: La abstención o el voto con la nariz tapada a la opción percibida como la menos mala. Por un lado, tenemos al PSOE, situado entre la apatía que proyecta un Angel Gabilondo que no quiere entrar a debatir en el barro y la búsqueda de alguien que acepte encabezar la lista del Ayuntamiento de Madrid. Por otro, queda el espectáculo del ajuste de cuentas explícito y en público de los dirigentes de Podemos, con Pablo Echenique señalando directamente la puerta de salida a Errejón, con IU como figurante invitado.

En el centro derecha, mientras, pueden seguir comiendo palomitas ante una deriva que ayudará a que Isabel Ayuso, cuyo liderazgo se explica únicamente por su cercanía a Pablo Casado, pueda convertirse en la próxima presidenta regional con una alianza similar a la que han orquestado PP, C’s y VOX en Andalucía. La siguiente parada serán las elecciones generales en otoño.

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La CDU recupera espacio tras la elección de AKK

Lo apuntábamos hace un mes: La elección de Annagrete Kramp-Karrenbauer como líder de la CDU en sustitución de Angela Merkel frena la caída registrada por los conservadores germanos en los últimos meses. Con un 30% de media, los estudios publicados a lo largo del mes de diciembre sitúan al partido de centroderecha alemán más cerca de porcentaje de voto obtenido en las últimas elecciones generales, que parece ser el modelo de fragmentación política en el que se moverá la política alemana en los próximos años.

En la práctica, el partido de AKK sube 3.3 puntos respecto al promedio de estudios del mes de noviembre, los últimos en los que se preguntó por la intención de voto con Merkel como cabeza de lista. El cambio, por lo tanto, parece haber beneficiado a la CDU, con un ascenso moderado que, por ejemplo, no tiene nada que ver con lo que le ocurrió al SPD tras la elección de Martin Schulz como candidato. Ya conocemos la historia, por lo que es posible que éste sea un ascenso con más proyección que el que su día protagonizó el líder socialdemócrata.

Los datos de la CDU se traducen en las opciones de otros partidos que habían comenzado a recibir voto por parte de su electorado más crítico. Es el caso de los liberales, que se moverían en torno al 8% de media tras ceder 0.8 puntos respecto a los sondeos de hace un mes y 2.7 puntos si lo comparamos con sus resultados en los últimos comicios.

Por su parte, Los Verdes siguen despuntando como la opción preferida como alternativa a la CDU, aunque se coloca a casi 10 puntos de las opciones de una lista encabeza por AKK. Con un 19.3% de media, suben 10.4 puntos desde los comicios pero bajan 2 puntos respecto a los sondeos de hace un mes. La suma de lo que pierden ambos partidos es justo lo que crece la CDU, por lo que no sería descabellado pensar en una vuelta de los votantes perdidos, algo que está pendiente de asentarse o no en las próximas semanas.

No hay grandes novedades entre el SPD y AfD, que compiten por ocupar la tercera y cuarta plaza en el Bundestag. Con un 14.5%, el SPD pierde 6 puntos respecto a los últimos comicios, aunque la buena noticia es que no cae más respecto a la estimación de voto del mes de noviembre. Estos días, se recuerda su pasado histórico mientras  su líder se encuentra inmersa en un debate que cuestiona su liderazgo y sus opciones como cabeza de lista en las próximas elecciones generales mientras que, desde el Gobierno, se pone el foco en exigir información y responsabilidades a su socio de gobierno por la filtración de datos personales de periodistas y políticos.

En el caso de AfD, se deja 0.2 puntos respecto al mes anterior pero sigue en el 14.3% de media, +1.7 puntos respecto a las últimas elecciones y con anuncios de nuevas escisiones que pueden dañarle, precisamente, en las zonas del país donde la ultraderecha es más fuerte: André Poggenburg anunció que fundará otro partido, Aufbruch deutscher Patrioten, y que su objetivo serán los comicios que se celebrarán en el este del país a lo largo de este año. La marcha de Poggenburg se sumaría a la que en 2o17 protagonizaron Frauke Petry, ex presidenta de la formación, y Uwe Wurlitzer y Kirster Muster, ambos pesos pesados del partido en el este del país.

Die Linke, por último, se movería en torno al 8.3% de media, casi un punto por debajo de su último resultado en las urnas y respecto al 9.1% de promedio de hace un mes. Si se mantiene el cordón sanitario frente a la ultraderecha, su apoyo será fundamental en el caso de que se consume un acuerdo entre el SPD y Los Verdes para imprimir un giro de izquierdas a la cancillería.

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El acuerdo del PP con VOX y C’s en Andalucía reconfigura la legislatura

La teatralización de las últimas semanas a cuenta de la negociación del futuro gobierno de la Junta de Andalucía culminó este miércoles con el anuncio de acuerdo entre el PP y VOX que, unido al acuerdo previo de los populares con C’s, garantiza el cambio de gobierno en Andalucía tras 36 años de hegemonía del PSOE. Juan Manuel Moreno, desahuciado políticamente hasta que las urnas desvelaron sus opciones de evitar que Susana Díaz revalidara mandato, se convertirá previsiblemente en el próximo presidente de la Junta tras protagonizar unas negociaciones que trasladan tres conclusiones.

Primera lección: El PP se adapta al ciclo como primera fuerza conservadora. El fenómeno VOX, completamente desmadrado de acuerdo a los datos de los últimos sondeos sobre estimación de voto, ha llegado para quedarse, especialmente en un contexto de clara desmovilización de la izquierda que, en la práctica, se traduce en que la división histórica en el centroderecha español se traduce en una pérdida de apoyo que el PP sustituye con un planteamiento de negociación hasta las últimas consecuencias con las formaciones que estarían creciendo, precisamente, gracias a su fuga de votos.

A pesar de lo ocurrido en Andalucía y de lo que recogen los sondeos, el PP puede afrontar el próximo ciclo como primera fuerza política conservadora, a la espera de que el suflé VOX comience a descender cuando sus potenciales votantes más exigentes, muchos procedentes de las filas populares, vean en la práctica que no es tan sencillo trasladar a la vida institucional y política sus postulados, que el propio partido difundió en la víspera del acuerdo en Andalucía.

Santiago Abascal los defendió de esta manera: “Son propuestas para negociar y no órdagos. Tenemos el derecho y el deber de hacerlas. No pretendemos contentar a todo el mundo pero tampoco engañar a nadie. Y así seguiremos, representando a los 400.000 andaluces que nos han dado su confianza. Sin miedo, y sin pedir permiso” ha escrito Abascal en la red social, donde insiste en que Vox ha presentado un documento “negociable” frente a “otros” que “han tratado de dinamitar el cambio”.

Segunda lección: Génova como epicentro de todas las negociaciones. Ante este escenario, Génova ha decidido asumir en primera pesona las negociaciones para la formacion del gobierno andaluz con las direcciones nacionales de C’s y de VOX. De esta manera, si se repite la misma situación que la derivada de las elecciones andaluzas, parece claro que el equipo de Pablo Casado liderará las conversaciones para formar gobiernos autonómicos alternativos, en lo que parece la confirmación de su desprecio a la construcción autonómica y al reparto de poder derivado de la existencia de CCAA. Si se repite el modelo andaluz, la última decisión llegará desde Madrid y sus respectivos candidatos aparecerán simplemente como invitados obligados en el momento de la firma de los acuerdos.

Viñeta de  en ABC

Tercera lección: Refuerzo del marco conservador. El último mensaje, y quizás el que más recorrido tiene en este momento, tiene que ver con la propia estrategia desplegada por el PP. Las negociaciones del futuro gobierno andaluz han evidenciado que la dirección nacional del principal partido de la oposición está dispuesta a pactar con quien sea y en los términos que sea si eso supone tocar poder, una característica muy en consonancia con el tipo de liderazgo que ejerce Pablo Casado.

La penúltima confirmación de la elasticidad de los principios ideológicos, en estos momentos más cercanos al extremismo que representa Abascal que las corrientes más vinculadas a Mariano Rajoy, llegó la víspera del anuncio del acuerdo, con la difusión del programa de máximos que VOX puso sobre la mesa, absolutamente desquiciado. A pesar de los mensajes públicos de algunos de los barones del PP, que en los próximos meses se juegan su propio fututo político, el PP llegó a un acuerdo con la formación que lidera en España Abascal con la reducción de la carga neocon de algunos de los postulados recogidos en el documento pero que, en esencia, asume como propio el ideario de VOX.

El acuerdo andaluz y, sobre todo, la combinación de un efecto hooney moon que recogen todos los estudios demoscópicos y del dominio de la agenda mediática por parte de VOX plantean una legislatura en la que los marcos se han desplazado a la derecha de manera significativa, con un PP empeñado en unir su futuro al de la ultraderecha y un C’s que no sabe cómo situarse tras los últimos movimientos. La pugna, a pesar del intento de Albert Rivera por desentenderse del acuerdo alcanzado por el PP y VOX en Andalucía, se concentra en el marco del centroderecha y la extrema derecha, algo que reafirma el propio acuerdo alcanzado en Andalucía.

La oportunidad del PSOE se postularse como voto útil

Como se esperaba, el desplazamiento del discurso y de la propia atención del electorado a la derecha provoca que el centro ideológico queda desatendido, a la espera de los mensajes que lance en esa dirección del PSOE, que este viernes presentará su proyecto de PGE. Ante unas perspectiva de elecciones generales en octubre, Pedro Sánchez tiene recorrido suficiente para presentarse como el único voto útil para frenar que el PP (e indirectamente C’s) asuman los postulados de VOX a cambio del reparto de carteras, algo que veremos con total seguridad a partir de las elecciones autonómicas y municipales de mayo.

En este momento se plantean dos posibililidades que, en principio, parecen contradictorias pero que no lo son tanto si tenemos en cuenta la propia trayectoria de Sánchez: Por un lado, un reajuste de la estrategia de Ferraz para situar a C’s en el mismo lugar que el PP y VOX, algo relativamente sencillo si tenemos en cuenta los equilibrios de Rivera para no aparecer públicamente vinculado con la formación ultra. Por otro, la necesidad de mantener a C’s como posible socio de cara a la formación de los próximos gobiernos a partir de las elecciones del mes de mayo y que podrían servir de antesala para una posible negociación tras las generales. Estos días hemos visto muestras de las dos estrategias: La de cal, por parte de Moncloa, atacando duramente a C’s por el acuerdo  en Andalucía y la de arena, con los barones del PSOE filtrando a los medios que mantienen los puentes abiertos con el partido de Rivera para hablar a partir del 27 de mayo.

Al margen del cambio histórico en Andalucía ha dejado paso a una preocupación creciente ante el acercamiento del votante a un fenómeno como VOX, empeñado en una guerra cultural similar a la de los neocons estadounidenses pero incapaz de plantear una sola medida contra el desempleo en la CCAA con mayor tasa de paro. Frente a la realidad, propone tipos únicos de IRPF (lo que beneficia a las rentas más altas), subvencionar la tauromaquia o la Semana Santa y equiparar en la distribución de fondos la educación público respecto a la concertada o privada,

Desde el 2 de diciembre, el fenómeno VOX ha centralizado la atención de unos medios de comunicación que, en su mayoría, ni siquiera ha hecho el esfuerzo de señalar el origen de buena parte de los líderes de la formación y de sus votantes potenciales o rebatir las barbaridades manfiestadas por sus dirigente sen directo. En la práctica, tratan a VOX como una fuerza política más o blanquean sus planteamientos más extremos, lo que traslada la idea de que VOX es una fuerza política que merece respeto a pesar de sus ataques frontales a las mujeres que no cumplen con el rol tradicional, a los colectivos LGTB o a todo lo que no huela a esencialismo español y al manejo de cifras sesgadas o, directamente, bulos para defender sus postulados.

Llevamos casi seis semanas en los que el discurso político y la agenda mediática gira en torno a VOX. De ahí que resulten significativos los análisis que asumen su crecimiento en en los sondeos en los próximos meses y también la manera en la que, personalmente, se puede actuar para que sus mensajes y discursos ideológicos no sean unánimes. Toca releer a George Lakoff (el autor de “No pienses en un elefante“) que, en esencia, plantea que es el momento de diseñar marcos ideológicos propios que no pasen por ser la contraposición del marco del rival. En esa pugna, el que toma la iniciativa tiene las de ganar.

CODA. Destaco especialmente dos análisis sobre cómo se puede combatir el fenómeno VOX desde las redes sociales, que está sirviendo de plataforma para la difusión de sus mensajes en combinación con el uso de Whatsapp: Gutiérrez-Rubí pulsa la tecla de aviso adecuada:

En redes sociales, Vox es uno de los partidos que consigue mejor rendimiento a su presencia en estas plataformas. El tipo de contenido y la segmentación realizada con sus publicaciones provoca que sean los usuarios con un perfil de izquierdas los que más estén hablando en redes de esta formación política.

Otro factor importante es su reacción a los memes contra la formación, practicando contra esos usuarios judo digital. Ante ello, Vox contraataca. A nivel volumétrico, ya superan en número de seguidores a PP, CS y PSOE en sitios como Instagram. Precisamente el éxito en esta plataforma, la más utilizada entre los más jóvenes, es una de las claves que algunos consideran ha sido la causa de éxitos como el lleno del mitin de Vistalegre.

César Calderón, por su parte, escribe tres ideas que conviene grabarse:

A día de hoy la principal batalla que está ganando Vox es la de la agenda, están colocando sus temas estrella, los que les aportan mayor rédito(inmigración, conflicto territorial) como objeto de debate en los medios, y tanto estos como el resto de partidos están entrando a ese trapo, limitando su aportación a responder a Vox y auto-anulando su propia capacidad de propuesta política.

Un debate político no lo gana quien solo quien consigue imponer su agenda, sino aquel que además de esto consigue imponer su marco conceptual, lo que los norteamericanos llaman ‘framing’.

La clave es traer a primer plano lo que significaría la aplicación de esas propuestas de gobierno de Vox para la vida de la gente, y no de la gente en general, sino de cada ciudadano, y no teóricamente, sino en lo concreto: en sus derechos, en su educación, en su sanidad, en sus impuestos, en la vida de sus hijos…

 

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El ciclo electoral arranca con la derechización del electorado

Tal y como apuntamos, el tsunami VOX ya está aquí. Tras su irrupción en el Parlamento andaluz, el cierre del año ha pivotado en torno a su marca, discurso y líderes en un contexto de polarización del electorado y de desmovilización de la izquierda. La consecuencia directa es la inclusión de la marca VOX en todos los sondeos sobre estimación de voto publicados durante el mes de diciembre, con grandes oscilaciones entre los estudios publicados a comienzos del mes y los que se han hecho públicos al cierre del año. En todo caso, el partido que lidera Santiago Abascal irrumpe como un actor al que se deberá tener en cuenta en el próximo ciclo político, sobre todo si finalmente hay un adelanto de los comicios generales al SuperMayo electoral.

La principal conclusión de los estudios demoscópicos publicados en el mes de diciembre es que todas las formaciones con implantación estatal retroceden en porcentaje de voto, especialmente PP y C’s, partidos en los que VOX podría estar pescando un tipo de electorado muy concreto. Sin embargo, la novedad es que también retrocede la izquierda, un hecho que tendría dos motivos.

Por un lado, una fuga de votos del electorado menos ideologizado que votaba PSOE por su discurso en torno a España o a Unidos Podemos por su crítica generalizada al sistema. Por otro, una desmovilización del electorado de izquierdas evidente ante el giro a la derecha que apuntan todos los sondeos, con VOX como actor principal del nuevo eje que formarían PP y C’s.  Es decir, podemos estar ante la repetición de lo ocurrido en Andalucía el pasado 2 de diciembre, con una victoria de la derecha por la renuncia de la izquierda.

Con un 24.48% de media, el PSOE seguiría siendo la fuerza más votada aunque cae 1.3 puntos en relación a los estudios publicados hace un mes. De acuerdo con estos datos, conviene tener en cuenta el efecto distorsionador que provoca el dato del CIS (31.2%), muy por encima de la media del resto de estudios. Si nos fijamos en la estimación de diputados, los socialistas mejorarían los resultados conseguidos en 2016 aunque todavía estaría lejos de los 110 escaños obtenidos por Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011.

A pesar de que el PSOE mejora los resultados de los últimos comicios, no aprovecha la caída de Unidos Podemos, que se situaría en el 16.4% de media, -0.6 puntos en comparación con la media del mes de noviembre. La lista morada, que se deja 4.68 puntos en relación a sus resultados de las elecciones del 26J, pasa de 71 a una horquilla de 48-63 escaños, por lo que pasaría a sufrir las consecuencias de la aplicación de la LOREG como cuarta fuerza con representación parlamentaria.

Enfrente, se consuman dos tendencias compatibles entre sí: Un giro a la derecha que roza la extrema derecha en algunos puntos, tal y como se desprende de los discursos esgrimidos por los líderes de PP y VOX especialmente; y una fragmentación en el centroderecha similar al que en su día sufrió el PSOE con la irrupción de Podemos y de la que aún no se ha recuperado. Entre los tres partidos sumarían el 49.1% de media frente al 46% que suman PP y C’s en el actual parlamento, datos que conviene matizar a la espera de cómo se dirime la relación entre C’s y de VOX, enfrentados en las redes sociales en los últimos días por la negociación del acuerdo de gobierno en Andalucía.

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El PP, con un 20.7%, se convierte en el principal damnificado de la irrupción de VOX, un dato congruente si analizamos cómo es la base electoral que está llegando en aluvión a la formación ultra. A pesar de la elección de Pablo Casado, un líder que puede tratar de tú a tú a Santiago Abascal, el PP sigue desangrándose, ahora por su flanco derecho: Se ha dejado 12.3 puntos en intención de voto desde las elecciones de 2016 y cae nada menos que 3 puntos respecto a los datos de hace un mes. Y eso si no tenemos en cuenta el efecto distorsionador de las estimaciones de NC-Report (24.4%) y Celeste-Tel (24.7%) respecto al resto de estudios, que sitúan al PP entre el 19-21% de representación política.

C’s también es otro de los partidos que sufre el desgaste de la irrupción de VOX: Hoy sería tercera fuerza parlamentaria y se movería en torno al 19.5% de estimación de voto, a poco más de un punto del PP. En la práctica, C’s suma 6.5 puntos al porcentaje de voto recibido hace tres años pero cae 1.7 puntos si tenemos en cuenta los datos que analizamos hace un mes. En sus cuarteles generales se analiza el equilibrio de un acercamiento pragmático a VOX y el impacto de una larga campaña electoral con la foto fija de una relación directa pero conflictiva con la formación ultra, lo que podría ahuyentar a su electorado más moderado.

VOX, con un 8.9% de media, entraría en el Congreso de los Diputados con horquillas de diputados que van desde los 10 a los 29 (Metroscopia) y con porcentajes de voto que le sitúan como tercera fuerza parlamentaria con el 17.1% de estimación de voto (Juan José Domínguez). Como se esperaba, tras la sorpresa de Andalucía llega su ascenso como formación política percibida como novedosa por parte de un electorado muy crítico con el sistema actual y con los marcos que VOX ha elegido como tablero de pugna en lo que entra a diario.

La formación ultra, además, se enfrenta con una suerte histórica que, por ejemplo, Podemos no vivió en su día: Afrontará los comicios de mayo con muy poco margen para su desgaste, por lo que deberemos prepararnos para su presencia en los parlamentos autonómicos (sólo Euskadi y Cataluña parecen ser inmunes a VOX), en los Ayuntamientos y en el PE en la próxima legislatura.

De la prerrogativa presidencial para adelantar los comicios generales dependerá la posibilidad de que veamos también un VOX fuerte en el Congreso de los Diputados, una vez confirmado que el PP está más que dispuesto a negociar con el que considera su hijo pródigo. Si el PSOE logra constituirse como el único frente contra la ultraderecha, es posible que veamos finalmente un adelanto de las elecciones generales a mayo, aunque nuestra apuesta sigue siendo el próximo otoño.

CODA. Datos del sondeo de GAD3 para ABC sobre el reparto del poder municipal en las próximas elecciones de mayo. A esto nos referíamos anteriormente cuando apuntábamos que había que prepararse para la llegada de VOX a las instituciones de forma masiva:

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CODA 2. Los resultados de las elecciones andaluzas han vuelto a poner en evidencia las grietas internas en el PSOE, con avisos velados de que se reabrirá la pelea interna si Ferraz realiza movimientos para hacer dimitir a Susana Díaz. La salud precaria del partido se percibe también en la desaparición de los relatos que apuntaban a comicios adelantos en la Comunidad Valenciana o a la negativa de Alfredo Pérez-Rubalcaba y de José Luis Rodríguez Zapatero a liderar la candidatura socialista al Ayuntamiento de Madrid. Si tenemos en cuenta la mala relación que Sánchez mantiene con sus antecesores, esta petición define perfectamente la falta de banquillo en una plaza tan simbólica como Madrid.

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