GAD3: El bloque soberanista gana 2.5 puntos desde el mes de abril

Una de las grandes incógnitas de las próximas semanas será la posibilidad de que finalmente se celebre el referéndum el próximo 1 de octubre y, a su vez, la capacidad de los partidarios de la consulta para movilizar a su electorado a favor del sí. También si los partidarios del no son capaces de trasladar al catalán cabreado la necesidad de permanecer en España por motivos que van más allá del “porque sí” o de razones puramente económicas, una vez confirmada que gran parte de la brecha ensanchada desde 2012 tiene que ver, sobre todo, con una ruptura sentimental.

Las elecciones autonómicas de 2015, leídas en clave independentista, arrojaron una conclusión al respecto que se podría trasladar a las urnas de nuevo el próximo 1-O: El 47.8% de los diputados del Parlament apoyarían de una manera u otra la independencia de Cataluña frente a un 39.1% (C’s, PSC y PP) posicionados en contra. Faltaba en este contexto la posición final de CSQEP (8.9% de la representación) para confirmar los bloques políticos al respecto, una posición que sigue siendo ambigua a pesar de la decisíon adoptada este fin de semana por la dirección de Catalunya en Comú de apoyar el referéndum del 1 de octubre como un acto de movilización pero no vinculante, una posición que, como señalamos, tiene mucho que ver con estrategia electoral.

No resulta descabellado pensar en que la imposibilidad de celebrar el referéndum el 1-O derive en la convocatoria adelantada de elecciones autonómicas, unos comicios en los que ERC sería la gran beneficiada.Según el sondeo de GAD3 para La Vanguardia, con el 28.7% de los votos, +2.9 puntos respecto al trabajo publicado el pasado mes de abril,  sería la primera formación en el Parlament con 43 diputados, mientras que su socio, el PdeCat (antigua Convergència) sería tercera fuerza con el 14.7% de intención de voto (-0.4 puntos) y 23 escaños. Entre ambos sumarían 66 diputados, cuatro más de los que tiene en la actualidad Junts Pel Sí, que en septiembre de 2015 se hizo con el 39.6% de los apoyos.

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El aumento de diputados se entiende por el desplome de la CUP, que pasaría del 8.2% de los votos a un 5.1% de intención de voto que se traducirían en 5 diputados, la mitad de los que tiene en la actualidad. Obtendría el mismo apoyo que hace dos meses, según el trabajo de GAD3. Por lo tanto, entre las tres fuerzas sumarían eñ 48.5% de los votos, +2.5 puntos respecto al 46% que sumaban en el mes de abril, y 71 diputados, lo que les permitiría conservar la mayoría absoluta en el Parlament puesto que parece que hay trasvases de votos entre las distintas formaciones del bloque soberanista y, quizás, alguna fuga en dirección de Catalunya en Comú.

También se registran movimientos en lo que podemos denominar bloque constitucionalista. C’s, con el 16.9% de los votos (+0.8 puntos en comparación con el trabajo anterior), sería la primera opción de los catalanes aunque cae un punto respecto a 2015 y perdería dos de los 25 diputados conseguidos entonces. Este voto podría ir directamente al PSC y al PP, dos de los partidos de los que la formación de Albert Rivera se nutrió en su ascenso electoral: El PSC sumaría 1.1 punto en intención de voto y estaría en el 13.8% de los apoyos, casi dos puntos más que hace tres meses, y 16 diputados, mientras que el PP sumaría 0.6 puntos y podría obtener 12 escaños, uno más de los 11 que tiene en la actualidad. Cae 1.5 puntos respecto al sondeo anterior.

Por su parte, Catalunya en Comú podría beneficiarse también de cierto voto que en 2015 recaló en la CUP y podría obtener el 9.9% de los votos, +1 punto respecto a hace dos años, lo que le permitiría sumar también un diputado hasta los 12. En ningún caso se produciría el sorpasso respecto al PSC, un detalle que asienta nuestra percepción de que ya no hay sangría de votos en los socialistas catalanes, que podrían estar recuperando parte del voto perdido en las elecciones de 2012 y 2015.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, vuelve a ser el líder mejor valorado con una puntuación de 5.2, la misma que en el sondeo anterior, aunque sube al 8.1 entre los votantes de JxS (al 7.8 entre los de la CUP y al 5.1 enter los de Catalunya en Comú). También aprueba el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que logra un 5 que se convierte en un 8 entre los electores de JxS. Ya por debajo nos encontramos con el líder del PSC, Miquel Iceta, que conseguiría un 4.2, casi empatado con Xavier Doménech, que se movería en el 4.1 de puntuación, que sube al 6.2 entre sus votantes (al 5.4 entre los de la CUP y al 5.1 entre los de JxS).

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Por debajo del 4 encontramos a Inés Arrimadas, que conseguiría un 3.8 que se convierte en un 7.1 entre los votantes de C’s y un 6.7% entre los del PP. Sorprendentemente, la portavoz de C’s en Cataluña logra un mejor resultado entre los votantes del PP que el propio presidente de los populares catalanes, Xavier García-Albiol, que consigue un 2.7 en el votante en general pero un 6.2 entre los suyos. Por su parte, Anna Gabriel se movería en una valoración de 3.4 puntos que entre los suyos se transforma en un 7.9 (5.3 entre los votantes de JxS).

El trabajo de campo se hizo a partir de 600 entrevistas realizadas entre los días 23 y 29 de junio.

Proceso soberanista

El 23.5% de los catalanes considera que la situación económica es buena frnet a un 29.4% que la califica de regular y el 45.8% que la tacha de mala. Respecto a la situación política, Capturagad32.JPGel 57.8% califica en sentido negativo lo que ocurre en Cataluña frente al 17.1% que cree que las cosas marchan bien y el 23.7% que considera que la política funciona regular.

El sondeo de GAD3 se preocupa también por pulsar la opinión  ante el proceso de independencia y/o encaje de Cataluña en el conjunto del Estado. Así, el 71.7% se muestra a favor de convocar un referéndum de independencia aunque cuando se pregunta por la mejor solución para salir del bloqueo actual, las opiones son variadas: El 26.2% defiende el referéndum (casi +6 puntos respecto a abril);  el 36.8% apuesta por reformar la CE (-10.9 puntos respecto a abril); el 20.6% apostaría por interpretar de forma diferente la CE (+5.7) y el 9.3% apuesta por seguir con el modelo actual (+0.9).

En el caso de que se celebre el referéndum con la pregunta pactada, el 42.5% votaría sí y el 37.6% en contra. El 10.2% se abstendría y el  9.7% se muestra indeciso. Por recuerdo de voto, los votantes del PP (73%), PSC (74%) y C’s (62%) votarían no frente a los votantes de ERC (63%), CUP (84%) o PdeCat (81%), que votarían a favor.

La incógnita, de nuevo, vuelve a ser lo que haría el elector de Catalunya en Comú, que se muestra dividido: El 46% votaría no, el 38% a favor y el 12% no acudiría a votar. Vemos, por lo tanto, traducidos en porcentajes cuál ha sido el problema de los dirigientes de la formación en Cataluña y en Madrid para acordar una posición común que satisficiera a todo su electorado. Como puede demostrar el PSC, dicha tarea es imposible.

Ante la posibilidad de participar en un referéndum unilateral, el 54.1% dice que lo haría de todas las maneras frente al 37.1% qu e señala que no participaría en una consulta convocada sin autorización. En el primer grupo volvemos a encontrar, sobre todo, a los votantes del PdeCat (84%), de la CUP (86%) y de ERC (99%), mientras que en el segundo hallamos a los de C’s (85%), del PP (74%), PSC (56%) y al 21% de los de Catalunya En Comú, que manifiestan en su mayoría que sí participarían en un referéndum convocado de forma unilateral.

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GAD3 pregunta cómo debería ser el referéndum del 1-O y el 58.4% apuesta por que se acuerde entre Madrid y Barcelona (frente al 66% que opinaba así hace tres meses). El 37.8% apuesta por una convocatoria unilateral (+9 puntos). En cuanto a cómo acabará todo, el 11.9% señala que se conseguirá la independencia (+7 puntos respecto a abril); el 28.5% opina que se abrirán negociaciones después de conocer los resultados mientras que el 28.7% cree que ni siquiera llegará a celebrarse porque el TC anulará la consulta. El 17.4% apunta a que habrá prohibición de celebración y posible suspensión de la autonomía catalana.

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Si se pregunta por la postura del Gobierno catalán, el 47.6% apuesta a que llevará el referéndum hasta el final, mientra que el 6.3% cree que terminará renunciando. El 11.5%apunta a que el Gobierno central hará una oferta de negociación y el 26.3% asegura que la consulta derivará en un movimiento de protesta.

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Merkel se prepara para afrontar su cuarto mandato

Angela Merkel se prepara para afrontar su cuarto mandato como canciller. A dos meses de las elecciones generales, los sondeos sobre intención de voto apuntan a una victoria clara de la CDU, que ve cómo se aleja la posibilidad de que el SPD pudiera disputar un buen resultado que permitiera un gobierno alternativo al que encabezaría Merkel. Los sondeos publicados a lo largo del mes de junio despeja esa posibilidad y sitúan al SPD por debajo del resultado conseguido hace cuatro años, aunque todavía por encima de las estimaciones que le daban un 21% a comienzos de año.

Con un 38.5% de media, casi un punto más que hace un mes y sólo -3 puntos en comparación con hace cuatro años, la CDU sería el partido más votado el próximo mes de septiembre. Este resultado confirma el liderazgo de la propia canciller, con especial proyección durante las últimas semanas por sus posiciones respecto a la UE del futuro, por su buena relación pública con el presidente francés, Emmanuel Macron, y su posición ante los dos titanes sobre los que pivotó la última cumbre del G20 celebrada, precisamente, en Alemania: Vladimir Putin y Donald Trump. Y supone recuperar 6 puntos en cinco meses, es decir, en el momento en el que los sondeos proyectaban un mejor resultado para el SPD (en torno al 30%).

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De acuerdo con estos resultados, los alemanes no sólo no estarían cansados del Gobierno de Merkel sino que estarían dispuestos a facilitarle un cuarto mandato apoyado en promesas económicas que pasan por garantizar las pensiones hasta el año 2030, reducir el desempleo por debajo del 3%, ayudas a las familias con hijos y reforzar la seguridad interior.

Con estas medidas, la CDU esta vez podría estar articulando un hipotético apoyo de los liberales. El FDP, que en 2013 se quedó fuera del Bundestag con el 4.8% de los votos, hoy se movería en torno al 8.65%, con una subida de casi medio punto respecto a los estudios publicados a lo largo del mes de junio. Hay sondeos, como el de Allensbach, que le sitúa en el 10.5%, por encima de los datos registrados por Die Linke y, sobre todo, los Verdes.

Con estos resultados, parece claro que tendremos que despedir a la “gran coalición” como opción de Gobierno en Berlín. Por el contrario, no resultaría descabellado que se reeditara el pacto firmado por la CDU y los liberales tras las elecciones generales de 2009, un acuerdo que está detrás de los problemas que afrontó el FDP en los comicios de 2013, en los que se quedó sin representación parlamentaria. Suponemos que el partido habrá aprendido de los errores pasados.

Un programa de centro izquierda y nuevas caídas demoscópicas

El SPD, con el 24.3% de media, obtendría ya peores resultados que los registrados en 2013, una situación que le aproximaría al papel que representa en España el PSOE y que  coincide en el tiempo con una emergencia de las fuerzas de izquierda en Reino Unido o en Bélgica, donde un sondeo aventura la victoria de la izquierda radical en las próximas elecciones. Los socialdemócratas, que estos días trataban de recuperar la iniciativa política con la presentación de un programa electoral con claros tintes de izquierda, se dejan casi dos puntos en intención de voto respecto al mes anterior. Lo que indica que ni siquiera capitalizan la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo, que salió adelante con el voto en contra de Angela Merkel, a la que Martin Schülz catalogó como “un peligro para la democracia” por negarse a hablar del futuro del país.

El proyecto que lidera Schulz propone liberar 15.000 millones de euros de impuestos a las rentas más bajas con la consiguiente subida a las más altas, de manera que la tasa impositiva del 42% contaría a partir de unos ingresos anuales de 60.000 euros, y no de 54.000 euros como hasta ahora; también se subiría hasta el 45% la tasa a los ingresos superiores a los 76.200 euros anuales, además de eliminar para rentas medias y bajas el “Soli”, impuesto de solidaridad para trasvasar riqueza a la Alemania del este. El SPD defiende que jardines de infancia sean completamente gratuitos, al margen de la renta, no dedicar más dinero a defensa y lograr la paridad de sueldos entre hombres y mujeres cuando realicen el mismo trabajo.

Die Linke, con el 8.75% de intención de voto, sube 0.35 puntos respecto al mes anterior pero sigue anclada en el 8.6% obtenido hace cuatro años. La esperanza blanca de la izquierda alemana, que podría aprovechar el impulso de lo que parece un cambio de ciclo ideológico en la UE, no aparece como alternativa para los ciudadanos. Por su parte, los Verdes pasaría del 8.5% de los apoyos recibidos en 2013 a unj 7.65% de intención de voto, +0.35 puntos también respecto al mes anterior. Con el resultado del SPD, que presumiblemente podría seguir perdiendo apoyo en las próximas semanas, se esfuma la posibililidad de un gobierno alternativo.

La buena noticia llega desde las filas de la ultraderecha. AfD, con Alice Weidel como nueva líder, cae al 8% de intención de voto de media, -0.11 puntos respecto al mes anterior,  con sondeos como el de Allensbach que le sitúa en el 6.5% de apoyo. A pesar de su presencia en la mayoría de los parlamentos regionales, parece que ha pasado la ola que estaba dispuesta a llevar a la ultraderecha en volandas al Bundestag y se sitúa ya muy lejos de aquel 13.21% de apoyo que registró en el arranque de este año. Estos días trata de controlar la iniciativa mediática con el anuncio de un recurso ante el Constitucional germano por la aprobación de la ley que posibilita el matrimonio igualitario.

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Cataluña vuelve a la agenda política y tensiona a Podemos

Tras meses de aparente parálisis del proceso independentista catalán, alimentada por las fisuras en los socios del Govern y en la CUP y una relación más cordial entre Madrid y Barcelona, con anuncios de inversiones millonarias en Cataluña incluidos, la cuestión catalana ha vuelto a la actualidad de las portadas de los medios de comunicación, sobre todo en los editados en Madrid. La principal razón tiene que ver con los preparativos para la celebración de un referéndum el próximo día 1 de octubre para que los catalanes decidan su encaje en el Estado español contestando a la pregunta “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?”.

La semana pasada, el presidente de la Generalitat, presentó el proyecto de ley del referéndum, es decir, la norma que servirá para iniciar la desconexión de Cataluña con el resto de España en 48 horas si una mayoría de catalanes respalda la pregunta que se trasladará a las urnas. El proyecto, que se aprobará seguramente en agosto para dificultar las opciones de que el TC la declare inconstitucional y la suspenda, sigue la estela de la normativa electoral española y no plantea un porcentaje mínimo de participación , de manera que bastará con que el sí logre un voto más que el no para activar el proceso de separación.

El texto fue presentado en un acto en el Parlament y otro en el Teatro Nacional, dirigido a un público más amplio. En ambos, se contó con la presencia de ERC, de la CUP y del PdeCat, a pesar del malestar en sus filas por la destitución fulminante de Jordi Baiget, conseller de Empresa y Conocimiento, que en una entrevista puso en duda la posibilidad de que finalmente pueda celebrarse el referéndum. Su destitución, criticada en público por Francesc Homs, llevó a que Puigdemont agradeciera también en público a Baiget su dedicación y lealtad.

Baiget expresó sus dudas ante las dificultades de celebrar el referéndum vistas las dificultades que está poniendo todo el aparato del Estado (con la declaración de ilegalidad de las partidas dedicadas al proceso electoral por parte del TC) o a declaraciones como las de los ex presidentes del Gobierno de España, reunidos en un foro organizado por Vocento, que llegaron a plantear como última solución la activación del art. 155 de la CE que podría implicar la suspensión de la autonomía.

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Viñeta de Ferrán Martin

Una postura que Mariano Rajoy no habría tomado todavía, a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos en lo que parece ser el penúltimo movimiento en relación a un proceso que cristalizó como respuesta a la merma del Estatut por parte del TC en 2010 y que tomó velocidad de crucero tras la celebración masiva de la Diada de 2012. Desde Hamburgo, donde participó en la Cumbre del G20, se limitó a señalar: “Haré exactamente lo contrario que el señor Puigdemont, que está liquidándose la Constitución española y la ley. Yo no haré nada, nada, fuera de la ley, exactamente lo contrario de lo que está haciendo el señor Puigdemont”.

Rajoy sigue, por lo tanto, en la línea que se marcó tras el 11 de septiembre de 2012: Trasladar tranquilidad y aplicación de la legislación vigente frente a las voces que reclaman una reacción más contundente y una escenografía dirigida a demostrar el poderío del aparato estatal frente a los intentos de secesión que lleguen de Cataluña.

La consulta tensiona a Podemos

Tanto el PSOE como el PSC pueden narrar, en primera persona, lo que el proceso independentista ha ocasionado en sus posicionamientos políticos en el peor momento posible. Los socialistas, que explican sus buenos resultados en el país gracias a un buen resultado en las elecciones generales en Cataluña, han visto cómo el malestar de millones de catalanes se traducía en una pérdida de votos en todas las direcciones en su peor momento posible. Al desgaste provocado por la gestión de la crisis económica y los vaivenes del último Gobierno de Zapatero se sumaba en Cataluña una crisis de representación por la propia división interna en las filas del PSOE y del PSC a propósito de la nación catalana y de su encaje en el conjunto del Estado.

Desde 2012, el PSC vio cómo el alma catalanista se fue deshaciendo poco a poco, con fugas de históricos dirigentes del partido que, junto a unos malos resultados electoctorales, hacían presagiar una posición política de práctica irrelevancia, como le ocurre al PP incluso en sus mejores momentos electorales. La elección de Miquel Iceta frenó la caída, algo a lo que ayudó el fin de los debates abiertos en torno al referéndum catalán y que se tradujo en un freno a la pérdida de votos en las elecciones autonómicas de 2015.

Por lo tanto, la posición del PSOE y del PSC de cara a la consulta del próximo día 1 de octubre es clara: Rechazo frontal y apoyo de Ferraz al Gobierno de cara a defender la legalidad constitucional con la búsqueda de una “solución política“. Éste fue el mensaje que el jueves pasado le trasladó Pedro Sánchez a Mariano Rajoy en su encuentro en La Moncloa,el primero que mantenían ambos desde julio del año pasado y en el que la cuestión catalana pareció de servir de excusa para retomar una relación cordial.

Las posiciones de C’s y el PP son claras al respecto, con una negativa a permitir la consulta y con voces populares que, cada vez más alto, reclaman que el Gobierno adopte medidas como la suspensión de la autonomía. Así, se esperaba la posición de Podemos al boicot de la cita por parte de C’s, PP y PSOE y la formación morada tampoco defrauda en este sentido.

“El 1-O puede ser una movilización legítima, pero eso no es un ejercicio del derecho a decidir mediante un referéndum con garantías y eficacia jurídica (…). No hay que criminalizar esa movilización política, pero yo, si fuera catalán, no participaría en ese referéndum”. Ésta es la posición defendida en público por Pablo Iglesias, líder de Podemos, aunque esttos días añade su negativa a participar en el caso de que fuera convocado.

Ésta también fue la posición de su secretario de Organización, Pablo Echenique, en la línea de lo que defienden en Cataluña por Xavier Doménech y Ada Colau y en clara confrontación con lo que defiende el líder de Podem, Alvaro Dante Fachín, partidario de participar en el referéndum sin darle carácter vinculante, por lo que entiende que el partido debe estar en la movilización.

Este fin de semana se reunió Catalunya en Comú, el partido que sustituirá a Catalunya Si Que es Pot (CSQEP) y que constituye la marca Podemos en Cataluña pesar de que sus principales caras no pertenecen a la formación, para fijar una posición común tras las fisuras en público detectadas y finalmente se suscribió la opción defendida por Fachin, en lo que constituye una nueva brecha a la posición oficial del partido en Madrid. Así, los comunes participarán en el 1-O pero sin entenderlo como un referéndum vinculante, una posición que les podría permitir salvar los muebles en el caso de que el referéndum finalmente derivara en un adelanto electoral.

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DYM: El PP sigue estable con el PSOE en el 25% de intención de voto

Una de las lecciones del trabajo de las empresas demoscópicas francesas o británicas ha sido la de publicar sus métodos para pulsar la opinión de los ciudadanos en clave de estimación de voto y estamos viendo las consecuencias. Desde hace unos meses, y tal vez para corregir el descrédito que las empresas demoscópicas tuvieron en los referendos colombiano y británico y en cierta medida por el resultado de las presidenciales de EEUU (a pesar de las señales que indicaban, ya en agosto, que Donald Trump podría ganar), los autores de las encuestas en procesos electorales como el francés, el británico o el holandés están acertando cuando se abren las urnas, un dato que contrasta con lo que pasa en España.

Las elecciones generales de 2015 fueron el primer aviso de que las distintas empresas no habían ajustado sus respectivas cocinas a los nuevos tiempos, con la presencia de dos partidos como Podemos o C’s que carecían de pasado previo que ayudara a ajustar sus proyecciones. Este dato se corrigió en parte en las elecciones del 26J, aunque la abrumadora mayoría de empresas asumieron la idea de que Unidos Podemos sobrepasaría al PSOE como segunda fuerza parlamentaria.

Tras un año de legislatura, tenemos el mismo problema, que se puede ver en la recopilación las estimaciones de voto publicadas a lo largo del mes de junio y que siguen en la misma línea en este arranque del mes de julio. No se explica de otra manera la disparidad de resultados entre el sondeo de Metroscopia y del Instituto DYM hecho público este domingo, sobre todo en relación a la proyección de los dos principales partidos del sistema de partidos español.

Según los datos recogidos por el sondeo del Instituto DYM para elconfidencial.com,  a partir de 1.219 entrevista realizadas entre los días 22 y 28 de junio, es decir, en fechas coincidentes al trabajo de campo de Metroscopia, el PP todavía conserva buena parte de su capital electoral y sería la fuerza más votada con el 30.9% de los votos, -2.1 puntos respecto a sus resultados el 26J. El partido en el Gobierno sólo se había dejado 0.1 puntos a pesar de que en el trimestre transcurrido desde la última publicación de su sondeo le ha caído encima la Operación Lezo, el encarcelamiento de Ignacio González, la dimisión de Esperanza Aguirre, la reprobación de los ministros Catalá y Montoro en el Congreso o la dimisión del fiscal Anticorrupción tras informaciones que hicieron pensar en cierta connivencia con el PP. Según DYM, ninguno de estos asuntos habría pasado factura a las aspiraciones electorales populares.

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Este escenario de estabilidad coincide con una proyección ascendente del PSOE de Pedro Sánchez, en la línea de lo que plantearon otros estudios a lo largo del mes de junio. Los socialistas obtendrían el 25% de los votos (+2.3 puntos respecto al 26J) y habrían subido nada menos que 5 puntos desde el mes de marzo, fecha del último sondeo publicado de DYM, y 8 puntos si se compara con los resultados de esta misma empresa en diciembre de 2015, antes de las elecciones generales que confirmaron la llegada de dos partidos nuevos. Según sus datos, tanto PSOE como PP habrían logrado conjurar la amenaza y mantendrían el 56% de la representación en la cámara.

Esta estimación se explica por la proyección de Unidos Podemos y de C’s. El partido de Pablo Iglesias obtendría el 17.5% (-3.6 puntos respecto al 26J y -2.4 puntos desde el mes de marzo), mientras que C’s conseguiría el 15.8% de los apoyos (+2.8 puntos respecto al 26J pero -0.4 puntos en comparación con el anterior sondeo de DYM). Según menciona el cuerpo de la noticia de DYM, con datos que no hemos podido verificar, el ascenso socialista se nutre de votantes de ex votantes de C’s (8.3% votaría hoy por el PSOE) y de UP (6.8%, aunque el 4.1% de los que optaron por los socialistas hoy se decantarían por la formación morada). En el caso del PP, habría recibido el 4.3% del voto estimado de las filas de C’s.

Respecto a la valoración de líderes, Albert Rivera conseguiría un 4.4 (frente al 5 del mes de marzo), seguido de Pedro Sánchez (4.3, un dato casi idéntico al 4.4 que obtenía entonces) y de Alberto Garzón, que pasa de un 4.8 en marzo a una puntación de 3.9. De nuevo, Pablo Iglesias y Mariano Rajoy siguen siendo los peor valorados: El líder de Podemos se queda en un 3.4 (frente al 3.7 de hace tres meses) y el presidente del Gobierno sigue bloqueado en un 3 de valoración.

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Metroscopia: Cuatripartidismo a menos de 7 puntos de distancia

La subida de 2 puntos en intención de voto que Metroscopia daba al PSOE al mismo tiempo que Pedro Sánchez se hacía con los mandos de la Secretaría General socialista se frena y revierte según el sondeo de Metroscopia para el diario El País.  De acuerdo a sus datos, a partir de 1.017 entrevistas realizadas entre los días 27 y 28 de junio, la progresión del PSOE en plena era del sanchismo decae hasta el 21.6% de intención de voto y se aleja del porcentaje del pasado mes, que le situaba muy cerca del resultado obtenido en las urnas hace un año. Según sus datos, el PSOE se movería en torno al 21.6% de los votos, -1.1 punto respecto al 26J y -1.2 en comparación con la estimación anterior.

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La nueva estimación coincide con los últimos posicionamientos del Grupo paralmentario socialista en el Congreso de los Diputados, posiciones ya atribuidas por completo a la actual dirección del partido. Nos referimos, claro está, al resultado de la moción de censura presentada por Unidos Podemos contra el Ejecutivo y también a la abstención al acuerdo comercial con Canadá tras anunciar que se opondría (a pesar de que el PSOE en el PE votó a favor). Finalmente, la dirección socialista optó por la abstención, que está siendo el signo de las primeras medidas en las que se percibe el nuevo liderazgo, una abstención que no tiene nada que ver con el “no es no” decretado durante muchos meses.

De forma paralela a la caída del PSOE, Unidos Podemos recupera parte del espacio perdido en los meses anteriores y estaría ne el 20.6% de intención de voto, a sólo un punto de distancia del PSOE. Habría perdido medio punto en comparación con sus últimos resultados en las urnas pero habría ganado 1.4 puntos según la estimación de Metroscopia correspondiente al mes de mayo. En la práctica, parecería que la moción de censura finalmente le salió bien a la formación de Pablo Iglesias.

Algo parecido ocurre en el bloque de centroderecha parlamentario. El PP sigue cayendo en estimación de voto y ya estaría en el 25.5%, nada menos que 7.5 puntos en comparación con su representación actual, aunque se deja 0.4 puntos respecto a hace un mes. De nuevo, es C’s el beneficiado parcial de esta caída: El partido de Albert Rivera ya está en el 18.8% de intención de voto aunque sólo ha ganado una décima en mes, a la espera de ver el impacto que podría tener su posición sobre los vientres de alquiler o la presencia de su líder en la manifestación del Word Price a pesar de los pronunciamientos que realizó en el pasado sobre el matrimonio igualitario.  En Capturametroscopiajunio2cualquier caso, y de acorde a la tendencia habitual de Metroscopia, C’s gana casi 5 puntos respecto a hace un año.

Con un dato estimado del 69% de participación, el PP y Unidos Podemos compiten por ser el partido con mayor voto decidido en estos momentos: 17.2% y 17.7% respectivamente. Les sigue el PSOE, con un 15.7%, prácticamente empatado con C’s, que registra un increíble 15.3% que nos vuelve a transportar a las estimaciones realizadas antes de las elecciones generales de 2015 por parte de empresas como Metroscopia.

Y de nuevo se plantea un estrechamiento entre los márgenes competitivos de los cuatro partidos con implantación estatal con un añadido mayor: Las distintas competiciones se reducen al margen de error que reconoce Metroscopia. Así, podemos asistir a la competición tradicional entre PP y PSOE (3.9 puntos de diferencia); a la de la propia izquierda (con una diferencia de un punto entre socialistas y Unidos Podemos); y la presencia de un partido capaz de competir en el nicho de mercado del PP (6.7 puntos de distancia entre populares y C’s), por no hablar de la distancia entre C’s y UP por ser la tercera fuerza parlamentaria.

La izquierda y la decepción de las expectativas

El sistema político español presenta un sesgo presidencialista cada vez más marcado, como confirman los cambios en la estructura del PSOE tras su último Congreso. De ahí que resulte llamativa la escasa valoración que reciben los distintos líderes nacionales, con la repetición de una tendencia: El que genera menor rechazo es el líder del partido con menor estimación de voto.

Albert Rivera recibe un saldo negativo de 10 puntos, aunque sigue siendo el mejor valorado entre sus votantes (+87). Le sigue Pedro Sánchez, con un saldo de -27 que pasa a ser de +64 entre sus votantes, el dato más bajo de los registrados entre los cuatro. Y, como viene siendo habitual, Mariano Rajoy y Pablo Iglesias compiten por ser el líder que genera mayor rechazo: En el caso de Rajoy, el saldo es de -45 (+76 entre sus votantes) mientras que Iglesias registra un -46 que se convierte en +69 entre los suyos.

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Otros datos interesantes tienen que ver con la percepción de los votantes de la actuación de los respectivos partidos en el Parlamento en este primer año de legislatura, y aquí comienza el problema de los partidos que entendemos como izquierda, sobre todo por lo que puede significar de desconexión con su base electoral. El PSOE registra un saldo negativo de -47 y pasa por ser el partido que menor apoyo recibe entre sus votantes cuando se pregunta por el trabajo parlamentario del Grupo (+13). Unidos Podemos, por su parte, registra un saldo de -49 pero entre los suyos consigue un +31, un dato muy bajo si lo comparamos con la opinión de los electores de C’s y el PP.

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Así, C’s es el partido que menos rechazo genera en términos generales (-11) y obtiene un buen dato entre los suyos (+68) y entre los votantes del PP (+41), que podrían ser atraídos por los cantos de sirena de la formación de Rivera si prosigue la tendencia a la baja del PP. Éste, por su parte, registra un saldo de -41 en términos generales aunque sigue gozando de un apoyo mu notable entre sus votantes (+65), por lo que la fuga de votos que estaría registrando podrían tener otro tipo de explicaciones, más en la línea de la gestión de la corrupción y de la falta de discurso que sustente lo que está ocurriendo en sus filas desde hace años.

Metroscopia pregunta también en esta ocasión por la gestión del primer año de Gobierno del PP, que recibe un saldo de -39 que se convierte en +60 entre sus votantes (-12 entre los de C’s). La escasa diferencia de opinión que recibe la gestión del Ejecutivo y la del Grupo Popular en el Congreso hace pensar en un cierre de filas del electorado conservador con Mariano Rajoy y el rumbo de su partido durante este primer año.

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La izquierda controlaría el 58.68% de la cámara portuguesa

En otoño se cumplirán dos años del acceso al Gobierno del socialista António Costa y, políticamente, las cosas marchan bien para el primer ministro y para los socios parlamentarios que sostienen al Gobierno socialista, que controlarían el 58.68% de la cámara si hoy hubiera elecciones, +0.63 puntos respecto al mes anterior). Tanto es así que Costa ya ha dejado caer que este acuerdo podría reeditarse en la próxima legislatura como “solución que se debe mantener, independientemente de los resultados electorales” si sigue siendo positiva.

Los sondeos publicados a lo largo del mes de junio, con datos de campo recogidos antes del devastador incendio que acabó con la vida de 64 personas y que afectó a 500 casas y 40 empresas, el Partido Socialista sigue sin romper techo y se sitúa en el 41.85% de intención de voto,  +9.55 puntos respecto al resultado que obtuvo en las urnas hace casi dos años y +1.15 puntos respecto a la media de hace un mes. Destaca, de nuevo, la estimación de Aximage, que eleva la representación del PS hasta el 43.7% (+11.4 puntos respecto a su representación actual).

A la espera de conocer el impacto de la gestión de la crisis de los incendios, con argumentos desde España sobre el papel de Costa, los datos del mes de junio confirman la buena salud del socialismo luso, sólo comparable con el del laborismo de Corbyn, que no deja de crecer en las encuestas sobre intención de voto publicadas tras las elecciones generales británicas. Por ello, no es casualidad que ambos sean los referente a los que ahora mira Pedro Sánchez en esta nueva etapa como líder de PSOE, ya muy lejos Manuel Valls o de Mateo Renzi, con quienes compartía estrado cuando se postulaban como las respectivas esperanzas blancas de la socialdemocracia en Francia, Italia y España.

CapturasPortugal

Los datos de los socios parlamentarios del primer ministro se mantienen estables respecto al mes de mayo. El BE se movería en torno al 9.15% de los apoyos, -1.05 puntos respecto a hace dos años y medio punto menos respecto a los anteriores estudios, y el CDU estaría en el 7.65% de intención de voto, una caída de 0.20 puntos en un mes aunque -0.58 si lo comparamos con su último resultado en las urnas.

El PSD, el partido del ex primer ministro Pedro Passos Coelho, se mantiene estable en el 26.8% de media, un resultado casi idéntico al 26.75% registrado hace un mes, algo que no ocurre con su socio de coalición, el CDS, que cae al 5.5% de intención de voto de media (-0.7 puntos en un solo mes). Entre ambos sumarían el 32.3% de la representación, -6.3 puntos en comparación con el 38.6% recibido hace dos años.

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El PP cae por debajo del 30% y se sitúa a 6 puntos del PSOE

El pasado 26 de junio se cumplió el primer año de las elecciones generales que permitieron al PP recuperar posición respecto a los comicios celebrados en 2015  y romper el bloqueo institucional que llevó a la repetición de las elecciones por la falta de acuerdo de las fuerzas políticas con representación parlamentaria para consensuar un presidente del Gobierno. Este primer aniversario, que llega después de que los principales partidos hayan pasado sus respectivos procesos internos, confirma que el PP tiene un problema de credibilidad que se traduce en una pérdida de apoyo en los sondeos sobre intención de voto al mismo tiempo que se registran buenos datos macroeconómicos.

Génova enfrenta un problema similar al que vivió en las elecciones de 2004: El discurso económico no sirve como pegamento de base para ganar electores en un contexto de shock (como los atentados del 11 de marzo en Madrid) ni tampoco para tapar cuestiones quem tras la crisis, parecen importar más al ciudadano medio, como la corrupción política o la falta de ejemplaridad demostradas en un entorno de fuerte recorte del gasto público y de devaluación salarial interna.

Casi todos los sondeos sobre intención de voto publicados durante el mes de junio recogen claramente este escenario. En todos, excepto en el NC-Report para La Razón, que sigue situando al PP como un partido que avanza entre el electorado, los populares obtendrían entre el 29.9 y el 28.9% de los votos de media, es decir, se dejan 4.1 puntos de media si excluimos el de NC-Report o 3.1 puntos si lo incluimos en la variable, con horquillas que le sitúan entre el 24.7% (Sociométrica) y el 31.9% (según Celeste-Tel). Si lo comparamos con los datos de hace un mes, se dejan entre 2.17 y 3.17 puntos, con estudios que le otorgan hasta 120 diputados (17 menos que en la actualidad) en un contexto en el que sus adversarios políticos ya se han asentado internamente y muestran capacidad de liderar la oposición.

CapturaSondeosJunio

Es el caso del PSOE, que se movería en torno al 23.8% de media (si incluimos la estimación de NC-Report) o del 24.1% si la dejamos fuera, +1.75 o 2.05 puntos respecto a los datos del mes de mayo. En cualquier caso, los socialistas ganan apoyo respecto a las elecciones celebradas hace un año (entre 1.1 y 1.4 puntos), con sondeos como el de GAD3 que eleva su avance al 25.9% de los votos. La elección de Pedro Sánchez como nuevo líder del partido habría sentado bien a sus bases y a un electorado que estaría recuperando con el discurso del giro a la izquierda, de manera que la distancia entre los dos partidos es de 6.1 puntos (4.8 puntos si excluimos a NC-Report)a diferencia de los 10.4 puntos de distancia que arrojaron las urnas hace un año.

El principal damnificado por el avance el PSOE es Unidos Podemos, que ya ni siquiera está en la lucha por convertirse en la segunda fuerza parlamentaria (salvo para NC-Report, que insiste en una suerte de empate técnico de la formación morada con los socialistas). Unidos Podemos caería por debajo del 19% de intención de voto tanto si excluimos como si dejamos la estimación de NC-Report: 18.9% si la incluimos y 18.7% de media si la dejamos fuera. En la práctica, se deja entre 2.2 y 2.4 puntos en intención de voto con sondeos, como Sociométrica, que le atribuye 58 diputados (entre 61 y 64 según Celeste-Tel). En términos comparativos cae entre 1.2 y 1.4 puntos en un solo mes.

Su adversario,en este momento, sería C’s, que se ha convertido en el principal beneficiado de la caída electoral del PP. El partido de Albert Rivera pasa del 13% de la representación a estimaciones que le llevan al 15.9% (con datos de NC-Report) o al 16.5% (sin la estimación de la empresa demoscópica de La Razón). En el peor de los casos, ha sumado 3 puntos de media con opciones de ganar hasta 3.5 puntos, que se parece mucho a lo que el PP se ha dejado en el camino durante este año. Respecto al mes de mayo, avanza entre 1.73 y 2.33 puntos.

En general, los sondeos sobre intención de voto plantean una división de bloques que, presumiblemente, pivotará sobre el eje izquierda/derecha. Falta conocer la posición final que en su momento podría adoptar C’s al final, algo que no será sencillo si tenemos en cuenta que su avance demoscópico parece indicar un foco de atracción de votantes del PP desencantados con las decisiones que marca Génova. Si asumimos la idea de estos dos bloques, tenemos a un lado al centroderecha, que convence al 45.8% del electorado, frente al 42.7% que optaría por el centroizquierda, con las fuerzas nacionalistas periféricas (PNV, EH-Bildu, ERC, PdeCat y CC), de nuevo, como elementos decisores.

Por último, conviene tener en cuenta que estos datos se registran a tres años de las próximas elecciones generales, y con una legislatura que se avecina muy dura para el PP tanto en su acción de Gobierno como en las derivadas judiciales de los casos de corrupción que le salpican.

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