El Gobierno asume el frente económico a dos semanas del referéndum catalán

Quedan menos de dos semanas para la celebración del referéndum que decida el encaje de Cataluña en el conjunto del Estado español y la situación política queda resumida en esta viñeta publicada hace unos días en Politico.eu. A estas alturas, hay dudas razonables de que se pueda votar con garantías el próximo 1 de octubre y, sobre todo, de la legalidad de los resultados que resulten si finalmente se encuentra la forma de manera de volver a proyectar legitimidad en el Procés. Editoriales como el que este lunes publica el Financial Times puede dar pistas sobre la efectividad de los contactos institucionales del Gobierno central para frenar el posible apoyo internacional al referéndum:

El Gobierno central, con el apoyo del resto de fuerzas con implantación estatal, sigue enfrentando el problema catalán desde el frente judicial, con la suspensión de actos convocados en todo el país a favor del derecho a decidir del pueblo catalán o la intervención de imprentas encargadas de la propaganda electoral. Todo ello con las manifestaciones de apoyo del PNV (socio clave en la estabilidad parlamentaria del Grupo Popular) a la consulta en la calle, con la presencia de 30.000 personas el sábado en Bilbao a favor del derecho a decidir.

A partir de este viernes, el frente judicial se ha reforzado con el económico, con la intervención de facto de las finanzas de la Generalitat con un objetivo: Impedir que el Govern pueda desviar fondos públicos a la celebración del referéndum. A partir de esta semana, el Ministerio de Hacienda deberá dar el visto bueno a los gastos destinados a cubrir los servicios públicos.

La decisión, acordada por la Comisión Delegada de Asuntos económicos, se produjo después de detectar un desvío de 6.150 euros en la partida 132 del Presupuesto catalán, correspondiente a la Organización, Gestión y Seguimiento de Procesos Electorales y después de que el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, se negara a rendir cuentas mensuales con el dinero que Cataluña recibe del FLA al entender que Madrid busca con esta medida control político. El Govern ha anunciado que recurrirá la decisión adoptada, que se suma al intento de los poderes Ejecutivo y Judicial de impedir que las empresas participen en la promoción del referéndum.

Un problema que no desaparece 

La exhibición de fuerza del Gobierno central respecto a Cataluña no despeja el temor en Génova a que se declare la independencia catalana sin pasar por las urnas el 1 de octubre. Mientras se maneja (y se filtra) esa hipótesis, el Ejecutivo busca el apoyo de la comunidad internacional frente a la convocatoria de un referéndum ilegal, un respaldo que podría llegar desde EEUU y la UE, aunque sólo sea como reacción a la manipulación desde el independentismo de la posición exhibida hace una semana por el presidente de la CE, Jean-Claude Jüncker.

Al tiempo que el Gobierno maneja la carta diplomática y de influencia para frenar editoriales en la prensa internacional a favor de la necesidad de celebrar un referéndum como el escocés de 2014, el PP sigue mejorando sus expectativas electorales, algo que, con total probabilidad, se seguirá produciendo en las próximas semanas. Ayuda a ello el apoyo expreso de C’s y la ausencia de posición alternativa del PSOE, que también sube en todos los sondeos sobre intención de voto en lo que parece una recuperación de las opciones del bipartidismo tradicional con Cataluña como pegamento.

En este contexto, con los socialistas ausentes por el momento de las intenciones electorales de los catalanes, la atención se dirige a las posiciones extrañas que mantiene UP y su entorno en Cataluña, con la defensa de argumentos equidistantes desde Madrid mientras se percibe un giro importante de todo el universo podemita en Cataluña respecto al referéndum.

Tras decidir que el consistorio no decedirá locales para la celebración del referéndum, Ada Colau acordó con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, facilitar que los barceloneses puedan votar, al tiempo que participó en un acto de apoyo a los alcaldes a favor de la independencia citados por la Fiscalía por desobediencia el mismo día en el que firmó una carta con el presidente y vicepresidente de la Generalitat dirigida al Rey.

A dos semanas del referéndum, es posible que Madrid pueda tener la intención de apuntarse una victoria que pase por minusvalorar que el problema existe y seguirá existiendo a partir del día 2 de octubre, se logre votar con garantías o no. Según un sondeo especial de Celeste-Tel sobre la situación política en Cataluña difundido por eldiario.es, a partir de 800 entrevistas realizadas entre loos días 12 y 15 de septiembre, el 60% de los catalanes asegura que participará en el referéndum del próximo 1 de octubre frente al 29.1% que afirma que no lo hará.

Entre los que acudirán a las urnas, el 59.5% se inclina por votar a favor de la independencia frente al 30.7% que lo haría en contra. Y, de nuevo, encontramos un apoyo masivo al sí en los votantes de ERC (93.9%) o el PdeCat (92.1%) mientras que, de nuevo, la duda vuelve a estar en lo que  hará el cuerpo electoral de Podem Catalunya: El 70.3% asegura que participará en la votación aunque un 62.2% mantiene que votará en contra (el 33.3% a favor). Entre los electores de PSC o C’s, los dos partidos citados por el estudio, el 37 y el 32% confirma que participará en la consulta.

De acuerdo con los datos del sondeo del Institut Opinòmetre publicado en el diario Ara, el 64.2% manifiesta que acudirá a votar el próximo 1 de octubre (el 54.9% lo hará seguro y el 9.3% posiblemente lo hará). Con este dato, la convocatoria del referéndum lograría porcentajes de participación similares a las elecciones autonómicas y muy por encima del dato registrado en la consulta de 9 de noviembre de 2014 (33% del ‘censo electoral’), un incremento que podría constituir la primera reacción de los ciudadanos catalanes a la reacción judicial y política contra el referéndum registrada en Madrid desde que concluyeron las vacaciones.

Ante la pregunta del referéndum “¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?”, el 42.3% votaría a favor y un 38.9% en contra, por lo que cobra importancia lo que hará el 6% que se decantaría por el voto en blanco, el 9.1% que se muestra indeciso o el 3.1% que prefiere no responder.

En cuanto a la preferencia de los votantes según el recuerdo de voto, se confirma el voto masivo a favor del sí entre los electores de ERC y de la CUP, con una importante caída, respecto a otros estudios, de los electores del PdeCat. En las filas de En Comú Podem vuelve a estar una parte de la clave de lo que pueda ocurrir, con un 40.9% que votaría en contra frente al 34.6% que votaría a favor y con nada menos que un 24.5% que se pronuncia con un No sé, no contesta. Los porcentajes en los partidos constitucionalistas vuelven a quedar muy claros: el 58% de los electores del PSC votaría en contra, mientras que los del PP y C’s superan el 90% en términos negativos.

Los datos vuelven a ser tozudos: En Cataluña existe un problema político de primer orden con una brecha identitaria en relación con el resto del país que no desaparecerá con exhibiciones de fuerza desde Madrid ni, como se ha visto, con la mejora de la situación económica. Conviene tener en cuenta estos extremos, porque a partir del día 2 de octubre desaparecen las excusas para hacer política por primera vez en cinco años.

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Sociométrica: El independentismo no pierde apoyo

Uno de los escenarios que se plantean ante el 1 de octubre es la convocatoria adelantada de elecciones autonómicas como reacción a la imposibilidad de convocar el referéndum que decida sobre el encaje de Cataluña en España. Este supuesto, que ha manejado el Gobierno, y en especial la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, durante el último año no permitiría aclarar en exceso el reparto de poder entre los bloques: Según el sondeo de Sociométrica para El español, el independentismo (ERC, CUP y el PdeCat) conservaría los 72 diputados que tiene en la actualidad frente a los 51 del llamado bloque constitucionalista (C’s, PSC y PP), con la incógnita del universo Podemos en Cataluña (CSQEP).

De acuerdo con los datos que maneja Sociométrica, a partir de 1000 entrevistas realizads dentro de Cataluña (700) y fuera (300) entre los días 28 de agosto y 1 de septiembre, sí hay cambios en la distribución de fuerzas dentro de las formaciones políticas que aglutinan los distintos bloques. Así, ERC se lleva buena parte del voto de la coalición Junts Pel Si y aparece como primera fuerza indiscutible del Parlament mientras que, en el bloque constitucionalista, C’s mantiene su liderazgo con un PP que le come el terreno al PSC, que se convertiría en sexta fuerza parlamentaria.

Así, con el 28% de los votos, ERC se haría con 44 asientos de los 63 que en 2015 obtuvo JxS, con el PdeCat en el 12.7% de intención de voto que se traducirían en 19 escaños; la suma de porcentajes de ambos partidos permite hablar de un avance de 1.2 puntos entre ambos, con el peso que recaería sobre todo en las opciones de ERC. La CUP, por su parte, obtendfría el 6.8% de la representación (-1.4 puntos) y se dejaría uno de los 10 escaños que tiene en la actualidad. La suma de los tres partido aglutinaría 72 diputados, que es el mismo resultado que consiguió hace dos años.

C’s, por su parte, se mantiene como el principal partido de la oposición con el 17.7% de los votos y 25 escaños, un resultado idéntico al registrado hace dos años. Se confirma, por lo tanto, su liderazgo como fuerza catalana, unos hechos que constrastan con la posición del partido en el conjunto del Estado, en el que no pasa de ser la cuarta fuerza parlamentaria. La excepción catalana, por lo tanto, sigue estando en el lugar que ocupan PP y el PSOE, con datos curiosos en relación a una transferencia de votos desde el PSC a la formación popular que no han detectado otros estudios democóspicos.

El PSC, que en la actualidad es tercera fuerza parlamentaria, pasaría a la sexta posición con un 10.1% de intención de voto, -2.6 puntos respecto a 2015, que se traduciría en 12 escaños, cuatro menos de los que tiene en la actualidad. Los socialistas quedarían sobrepasados por poco por el PP, que se movería en torno al 10.5% (+2 puntos)  y que sumaría 3 diputados a los 11 que tiene en la actualidad, y a CSQEP, que obtendría el 10.4% de los apoyos y 12 diputados, uno más de los actuales. Según Sociométrica, no le pasaría factura los problemas de este verano registrados en todo el universo Podemos en Cataluña a propósito del debate sobre el derecho a decidir.

En voto directo, también encontramos datos curiosos que tienen que ver con cambios en el comportamiento demoscópico de los electores. La principal novedad es el voto directo que logra el PP (7.3%), un partido que suele registrar un voto oculto importantísimo en España y, sobre todo, en CCAA como Cataluña o Euskadi. En esta ocasión, el voto directo del PP queda por delante del registrado para el PSC (6.9%) y la CUP (4.6%), quedando por detrás del que registra ERC (23.9%), la antigua Convergència (10.5%) y C’s (12.3%).

Referéndum: Empate con una mayoría clara que desea acudir a lar urnas

Una de las características del proceso independentista que cristalizó políticamente en el año 2012 tiene que ver con una constante: Una mayoría clara de catalanes desea ser convocada a las urnas para decidir sobre el encaje de Cataluña en el conjunto del Estado, aunque luego, ante la pregunta de si se desea una Cataluña independiente, las fuerzas se equilibran. Ésta tendencia vuelve a ser recogida por Sociométrica en su pregunta sobre referéndum: El 72% desea ser convocado a las urnas aunque, en el caso de las opciones a decidir, se mantiene un empate entre los partidarios y detractores de la independencia.

Por recuerdo de voto, en el caso de convocarse un referéndum (entendemos que con las garantías legales), los votantes de ERC, el PdeCat y la CUP acudirían masivamente a las urnas , con porcentajes que van del 85 al 97%. En el caso de los electores de CSQEP, el 82% también acudiría a votar, una tendencia que decrece con los votantes de los partidos constitucionalistas: El 49% de los votantes del PSC votaría (frente al 44% que no) mientras que el 63% de los votantes de PP o  C’s  ni siquiera acudirían a las urnas.

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Ante la pregunta relativa a la independencia de Cataluña, el apoyo al sí llega al 94-96% entre los votantes de ERC, la CUP y el PdeCat y al 50% entre los de la marca Podemos en Cataluña (con un34% que se opondría). En el lado constitucionalista, el 62% de los votantes del PSC votaría en contra, así como el 89% de los electores del PP y el 98% de los de C’s, que se consolidan como los referentes del no a la independencia en Cataluña.

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Sigma Dos: Subidón del PSOE, que se queda a 4.4 puntos del PP

Hace unos días, el sondeo de GAD3 recogía una caída en la expectativa de voto del PSOE en el primer sondeo que realiza tras los atentados de Barcelona y Cambrils y en mitad de la tensión entre Madrid y Barcelona a propósito del referéndum del próximo 1 de octubre. Hoy analizamos el sondeo de Sigma Dos para El Mundo  que, con un trabajo de campo casi idéntico al de GAD3 (del 4 al 7 de septiembre) plantea un escenario en el que los socialistas siguen muy fuertes, a 4.4 puntos del PSOE, poco más del margen de error reconocido por Sigma Dos.

Según sus datos, a partir de 1000 entrevistas, el PSOE obtendría hoy el 26.4% de los votos, +3.7 puntos en comparación con su representación actual, casi +3 puntos si lo comparamos con la estimación que Sigma Dos realizó el pasado mes de mayo. Así, la distancia respecto al PP se reduce a 4.4 puntos en buena medida por el subidón de los socialistas pero también por la caída del PP respecto al 26J: El PP se movería en torno al 30.8% de los apoyos, -0.3 puntos respecto al sondeo publicado en mayo pero -2.2 puntos si lo comparamos con su representación actual.

La subida del PSOE tiene un reflejo directo en dos de los partidos que se han nutrido de sus votantes descontentos. Así, Unidos Podemos se quedaría en el 19.5% de los votos, casi dos puntos menos que en el sondeo publicado el pasado mes de mayo, que en su momento reflejaba un estancamiento de las expectativas electorales de la formación morada.

Más llamativo resulta lo que ocurre con C’s. Sigma Dos rompe la tendencia del resto de empresas demoscópicos y otorgan al partido de Albert Rivera un 12.7% de los votos, por debajo de sus resultados el pasado 26J. Si lo comparamos con la estimación de hace unos meses, C’s pierde 1.6 puntos en expectativa de voto, lo que invalidaría el escenario que dibujó GAD3: Si hubiera atribución de escaños, veríamos a dos partidos que tendrían muy difícil armar mayorías parlamentarias suficientes para dar estabilidad al Gobierno.

Respecto a la valoración de líderes, también se opera un cambio en esta ocasión: Pedro Sánchez aparece como el líder mejor valorado con una puntuación de 4.28, un dato que llega al 6.09 entre los votantes socialistas y al 3.92 entre los de Unidos Podemos, que pasa por ser la principal fuente de votos alternativo. El líder del PSOE es el mejor valorado en todas las frnjas de edad  excepto entre los mayores de 65 años, con especial mención al 4.52 que obtiene entre los menores de 30 años.

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En esa franja de edad le sigue de cerca Pablo Iglesias, con una puntuación de 4.46 que se desploma al 2.68 entre los mayores de 65 años. Tenemos así el caso que confirma la enorme disparidad de apoyo a un liderazgo según la franja de edad. Iglesias pasa por ser el líder peor valorado en general, con una puntuación de 3.36 que se convierte en 5.38 entre sus votantes y un 4.05 entre los votantes socialistas. Su compañero de partido, Alberto Garzón, vuelve a tener mejor dato en términos generales (3.53), que se convierte en 5.22 entre los votantes de UP.

En el centro y el centroderecha, Albert Rivera consigue el 4.18 de valoración, con un buen dato entre los mayores de 65 años (4.69). Entre sus vortantes, Rivera consigue un 6.10, siendo el único líder que logra el aprobado entre los electores de otro partido (5.11 entre los votantes populares). Mariano Rajoy, por último, consigue un 4.09 aunque el apoyo entre sus votantes es incontestable (6.79), con un buen dato también entre los electores de C’s (4.30). De nuevo, el presidente del Gobierno es el líder que logra mejor dato entre los mayores de 65 años (5.37), que en esta ocasión compensa con un dato aceptable entre los menores de 30 años (3.80).

El 30.3% de los ciudadanos define como regular el sistema político, con un 60.7% que opina que las cosas marchan mal (27.7%) o muy mal (33%). De nuevo, vemos un cambio respecto al sistema económico: El 41.4% cree que las cosas marchan regular pero un 51% opina en términos negativos, casi -10 puntos respecto a los que se pronuncian así por la esfera política.

Apoyo al trabajo de los Mossos y utilización partidista de los atentados 

Sigma Dos se interesa en esta ocasión por las opiniones de los ciudadanos ante el posible uso político de los atentados de Barcelona y Cambrils y los datos son contundentes: El 65.5% considera que los independentistas usaron políticamente los atentados, opinión que comparten los votantes de todos los partidos, con especial mención al 82.6% de los electores de C’s que se pronuncian en ese sentido. Así, el 81.1% ve muy bien (39.5%) o bien (41.6%) la presencia del Rey en la manifestación de condena, opinión que se completa con la opinión respecto a la actuación de las instituciones en aquellos días.

El 22.6% considera que el trabajo de la Generalitat durante aquellos días fue regular (36.6% entre los votantes de UP) mientras que el 36.7% mantiene que fue mala (20%) o muy mala (16.7%), con especial mención al 28% de votantes de PP y  C’s que opinan que su gestión fue mala o el 22.2% de los de C’s que la tachan de muy mala.

En cuanto a la gestión del Gobierno central, el 36.5% considera que su trabajo fue  bueno (52.4% de votantes del PP, 45.7% de los de C’s o 39.3% de los del PSOE) mientras que el 31% considera que estuvo regular (34.8% de electores de UP). El 20.5% considera que fue malo (12%, 23.6% entre los votantes de UP) o muy malo (8.5%).

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Respecto a la gestión de los Mossos d’Esquadra, el 63.5% mantiene que su actuación fue muy buena (24.6%) o buena (38.9%), datos que confirmarían que no ha calado la campaña de desprestigio de las últimas semanas en los medios de centroderecha editados en Madrid y en El Periódico respecto a su trabajo. El 16.6% considera que su trabajo fue regular y el 12.7% lo define en términos negativos.

Por último, Sigma Dos se ocupa de pulsar la opinión ante la posibilidad de nuevos atentados de corte yihadista en España. Así, el 42.6% considera que la capacidad de España para prevenir nuevos actos terroristas es igual que antes de los atentados de Cataluña, mientras que el 33.9% cree que está mejor preparada.

El 58% cree que España tiene muchas (18.6%) o bastantes (39.4%) probabilidades para ser objetivo de un nuevo atentado de estas características. mientas que el 29.4% se decanta por lo contrario. A pesar del dato, el 74% señala que la posibilidad de sufrir atentados no influye en su decisión sobre viajes o cómo dedicar su tiempo de ocio.

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Diada 2017: Fortaleza del independentismo ante el 1 de octubre

Hace unos años, hacía estragos mediáticos la metáfora del suflé catalán para explicar el éxito de las convocatorias independentistas: En el año 2012, el enfado y la crisis de representación política que se vivía en el país había virado en Cataluña en una enérgica queja al statu quo con el planteamiento de una puerta de salida para desconectar Cataluña del conjunto del Estado español.

Tras seis años de manifestaciones masivas de conmemoración de la Diada, ya apenas nadie utiliza la idea del suflé para describir lo que ocurre en Cataluña, en buena medida porque la realidad es tozuda: Seis años después, entre 350.000 personas (según Delegación de Gobierno), 500.000 (según El País) y un millón (de acuerdo con Guardia Urbana) volvieron a salir a la calle para reclamar libertad y dignidad, dos peticiones que, en estos momentos, pasan por permitir la convocatoria de un referéndum para decidir si Cataluña quiere seguir formando parte de España. Según todos los estudios demoscópicos, una gran mayoría de catalanes estaría a favor de votar el encaje de Cataluña en España, aunque las opciones a favor del sí o no a la independencia basculan.

Seis años después, por lo tanto, el movimiento a favor de la independencia catalana no da síntomas de agotamiento en el fondo a pesar de las informaciónes de los medios editados en Madrid que pusieron en acento en la pérdida de manifestantes respecto a 2014 (año de la consulta del 9N) y que obviaron las llamadas recibidas desde el Gobierno central para, precisamente, enfatizar ese dato de asistencia.

Guerra de cifras aparte, es un hecho indudable que una marea humana volvió a inundar las calles de Barcelona en un momento en el que existe un intento desde el Poder Judicial por frenar todo lo que huela al referéndum, como pone de manifesto la decisión adoptada por un juez de suspender un acto a favor del derecho a decidir organizado en Madrid y para el que la Alcaldía cedió un espacio municipal.  También resulta inapelable que, de nuevo, se viera una manifestación multitudinaria en Barcelona, con ausencia total de incidentes por seguir con la tendencia abierta desde el inicio del “procés” de proyectarse como un movimiento cívico y pacífico a pesar de defender la ruptura con el orden constitucional español.

La noticia del 11S fue que, seis años después, el suflé se mantiene firme a pesar de las campañas de guerra sucia mediáticas contra los líderes que tomaron las riendas del “procés” y que, en las últimas semanas, se han centrado en dinamitar el movimiento a favor de la independencia desde la doctrina judicial, como explicábamos hace unos días. De ahí el interés por comprobar, en la calle, el apoyo independentista a las decisiones adoptadas por las instituciones catalanas, algo que quedó de manifiesto el lunes.

Y eso nos devuelve al campo de juego de la política: Que sepamos, en los últimos meses no han existido encuentros  para negociar o reconducir la situación más allá del nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría como la delegada del Gobierno encargada de dirimir el problema catalán, y esto certifica gran parte del conflicto, que desde Madrid se pretende atajar como un asunto judicial y no como lo que es: Un problema político de primer orden que bien se puede entender como el desafío constitucional más importante para España desde la Transición. Un desafío, insistimos, que se realiza con ausencia de violencia, algo que puede explicar por qué buena parte de la prensa internacional de referencia insiste estos días en sus editoriales en demandar a Mariano Rajoy un referéndum para Cataluña como el de Escocia de hace tres años.

Un movimiento desde abajo

Desde que cristalizó la manifestación masiva de la Diada de 2012, desde Madrid se ha asumido como real que una gran mayoría de catalanes está siendo manipulada por una elite política interesada en desviar con este asunto sus problemas de Gobierno en forma de recortes masivos del gasto público y/o problemas con la corrupción política (3% o el caso Pujol, por citar dos de los más significativos). En ningún momento se ha planteado la posibilidad de que estábamos ante un problema de crisis política que nació desde la base, como en el conjunto del país, con un rasgo diferente: En Cataluña existe un sustrato identitario común que sirvió de paraguas para hacer realidad unas demandas de mejora de la política desde la configuración de la independencia de Cataluña respecto al conjunto del país.

A pesar de los intentos de minar el sentimiento nacionalista, con hechos como la utilización de la selección española de fútbol y de sus éxitos como pegamento para esa configuación de nación española, los estudios demográficos son claros: En Cataluña, una mayoría considerable de ciudadanos manifiesta sentirse sólo catalán o más catalán que español, algo que no ocurre en CCAA como Madrid o Andalucía (por poner un referente de fuerte sentimiento identitario fuerte que, en esta ocasión, se asimila más con lo que se entiende como español). Ese sentimiento identitario, como ocurre en Euskadi, busca hacerse realidad en la configuración de un modelo de Estado que, en el caso catalán, pasa por la independencia o por la configuración de Cataluña como CCAA como un Estado con mayor nivel de autogobierno.

Estos datos, potenciados desde que se plasmó una salida política al malestar del momento, explican por qué una parte muy importante de la sociedad catalana ha empujado a sus representantes políticos, que en muchos casos no han tenido más remedio que sumarse a la ola para intentar reconducir el proceso; en este punto, conviene recordar las posiciones defendidas por políticos de Unió e incluso de Convergència, muchos de los cuales no se han sentido cómodos ni comparten del todo la deriva adoptada por su formación política. También explica el lío que tiene en sus filas el entorno de Podemos en Cataluña, con Ada Colau negándose a ceder espacios municipales para celebrar el referéndum mientras se asegura, días después, que el consistorio de la Ciudad Condal hará lo posible para que el 1 de octubre se pueda votar.

A pocas semanas del referéndum, existen pocas dudas al respecto: Se realizará la consulta de la mejor manera posible para los intereses de sus promotores, pero en ningún caso se perfila como un proceso similar al del 9N (2.3 millones de participantes) ni en el fondo ni en las formas. Las decisiones judiciales, que este martes alcanzaron al jefe de los Mossos, hacen pensar en una consulta de estar por casa, lo que, en términos legales, le restará legalidad por estar hecha sin garantías.

Sin embargo, a pesar de los intentos por situar la cita del 1 de octubre en el descrédito o incluso en la parodia de las autoridades catalanas, el problema sigue ahí y ya se están produciendo pequeños gestos desde Madrid, como la intención del PSOE de crear una comisión parlamentaria que estudie la reforma del Estado autonómico o la promesa del presidente del Gobierno de hablar de una posible reforma constitucional.

Podemos estar, pues, ante una posible solución al callejón sin salida en el que se ha convertido el problema catalán, que requiere que las partes implicadas estén a la altura de lo que requiere el momento. En este punto, queda claro que la movilización social sigue presente, aunque se desactive por cansancio o falta de soluciones políticas y que está en las manos de Madrid ofrecer posibles alternativas que, como apuntábamos hace unos días, haga atractivo quedarse en España. Ricard González, en un más que recomendable post, aportó algunas claves al respecto.

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Alemania: Triple pugna entre liberales, izquierda y ultraderecha por la tercera plaza

A 15 días de las elecciones generales alemanas, los sondeos dibujan un escenario parecido: La CDU ganará los comicios con claridad, a la espera de poder firmar un acuerdo de gobierno que revalide el mandato de Angela Merkel, gracias al estancamiento del SPD y a la ausencia de alternativa política. Con este escenario, la incógnita será qué formación política será la tercera fuerza parlamentaria, una pugna en la que compite Die Linke (actual tercera fuerza en el Bundestag), los liberales (que en las últimas elecciones quedaron sin representación) y Alternativa para Alemania, que habría experimentado una subida en los últimos días.

De acuerdo con los datos publicados, estamos ante un escenario que nos sitúa en el punto medio entre lo que ocurrió en las elecciones de 2009 y en las de 2013. Así, la CDU obtendría el 37.2% de los votos, -4.3 puntos respecto a su resultado de 2013, pero +3.4 en comparación con lo obtenido en 2009. En cualquier caso, supone -0.8 puntos si lo comparamos con la media de los últimos sondeos publicados en el mes de agosto. 

Esta caída en la expectativa de voto respecto a 2013 podría tener que ver con el buen resultado de los liberales, que se moverían en torno al 9% de media, lo que supone duplicar sus resultados de 2013 y avanzar +0.2 puntos respecto al mes anterior. Entonces, la CDU aglutinó a parte del voto liberal que, en estos comicios, estaría volviendo en parte al FDP, lo que permitiría plantear un acuerdo de gobierno como el que se dio entre 2009-2013 (y que se llevó por delante las expectativas electorales liberales).

El FDP compite por la tercera plaza con Die Linke, que se movería en torno al 9.2% de los apoyos, +0.3 puntos respecto a la media de los sondeos del mes de agosto y +0.6 si lo comparamos con sus últimos resultados en las urnas, aunque lejos del 12% que obtuvo en 2009. También encontramos cerca a AfD, que con el 9.3% de media, sube 0.8 puntos respecto a los datos de finales de agosto. La ultraderecha alemana estaría en condiciones de duplicar sus resultados de 2013, en consonancia con su presencia en la mayoría de los parlamentos federales.

Hay que hablar de dos partidos que parecen mantener muy estables sus expectativas electorales, con las implicaciones que ello tiene. Así, el SPD baja del 23%de intención de voto (22.9% de media) y baja 0.4 puntos respecto a los últimos datos analizados en este blog. Ni el debate celebrado entre Angela Merkel y Martin Schulz ni los hitos de la campaña electoral permite reducir la distancia entre ambos partidos, que sigue siendo superior a los 14 puntos. Por su parte, los Verdes siguen anclados en el 7.8% de los votos de media, +0.25 puntos en comparación con los últimos sondeos.

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El ‘procés’ entra en la fase de desobediencia

Éste es el spot con el que la Generalitat acompaña la convocatoria del referéndum del próximo 1 de octubre, una cita amparada por la firma, por parte del Govern, de la Ley de Referéndum aprobada con los votos a favor de los diputados de Junts pel Si y la CUP y la abstención de los 11 de CSQEP, con la ausencia de los representantes de PSC, PP y C’s, que se ausentaron del Parlament en el momento de la votación. Ya por la noche, tras una sesión surrealista, la Mesa del Parlament admitió a trámite la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república”, la principal ley de desconexión con el Estado.

Como se venía alertando desde hace cinco años, el proceso para pulsar la voluntad de una mayoría del pueblo catalán para desvincularse de España entra en una vía rápida, con parada en el referéndum del día 1 de octubre que el Estado español trata de impedir de todas las formas posibles. Ahí están el acuerdo de los principales líderes de las formaciones de implantación estatal, con la habitual equidistancia de Pablo Iglesias, para plantear una respuesta unitaria que, por el momento, se centra en la respuesta jurídica al evidente ejercicio de desobediencia por parte de las instituciones catalanas que muchos comparan con la proclamación del Estado Catalán en la República española por Lluís Companys en 1934. Una decisión que acabó con una proclamación de estado de guerra y con el encarcelamiento de Companys.

Mariano Rajoy aseguró que hará todo lo posible para evitar el referéndum y, tras mostrar unidad con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, cedió todo el protagonismo a la vía judicial. La Fiscalía presentó el viernes una querella contra Carles Puigdemont y el resto del Govern por los delitos de desobediencia grave, prevaricación y malversación de fondos públicos. La Fiscalía Superior de Cataluña solicitó también medidas cautelares, como la imposición de fianzas a los miembros del Govern para cubrir una eventual condena por el gasto de fondos públicos en la consulta ilegal. Esta medida sigue la senda de la intención de la Fiscalía de que Artur Mas y otros cargos abonen la factura de la consulta de autodeterminación del 9 de noviembre por permitirla a pesar de la prohibición del Constitucional.

Por su parte, el TC suspendió el jueves la Ley de Referéndum tras admitir los recursos del Gobierno contra las normas catalanas y advirtió a un millar de cargos políticos  (mandatarios de la Generalitat y 947 alcaldes) de su deber de impedir o paralizar cualquier iniciativa tendente a la organización del referéndum, un apercibimiento al que se han acogido primeros ediles del PSC y Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, que anunció que no prestará locales municipales para que se celebre la votación. La posición de Colau iba en contra de la orden que llegó de la Generalitat a los consistorios para la cesión de espacios electorales para celebrar la consulta.

La postura de Colau, que repite el patrón abierto en su momento por el PSC, se suma a los problemas registrados en el universo Podem y allegados durante estos meses, confirma uno de los grandes problemas que el conglomerado Unidos Podemos y sus terminales autonómicas presentan ante problemas serios: La unión de distintos partidos políticos tensiona a la organización en momentos clave, como éste, con el llamativo giro de líderes como la propia Colau, que armaron su liderazgo precisamente en la necesidad y oportunidad de plantear una desobediencia al sistema y al Estado.

La ruptura entre una parte de Podem, que comparte la consulta como objetivo, contrasta con la posición esgrimida desde Madrid, y que defienden líderes como Colau o Xavier Doménech, es tal que este lunes, en la celebración de la Diada, se consumará la ruptura con la presencia de Pablo Iglesias y de Albano Dante en actos diferentes. Y añade un problema a las expectativas electorales de la formación morada en uno de sus caladeros de votos, sobre todo si se consuma la fuga de votos de los electores más cercanos a las tesis independentistas.

Viñeta de Ferrán Martín en Republica.com

Desobediencia directa al Estado y crisis de representación

Desde la semana pasada, Cataluña ha entrado en una fase de desobediencia clara al Estado, la más clara desde el intento de golpe de Estado del 23F, ante la voluntad de los políticos independentistas y de una masa importante de votantes de desafiar la legalidad. Ésta puede ser la principal conclusión de lo que se ha vivido en los últimos días, en lo que parece uno de los episodios definitivos de la confrontación entre Madrid y Barcelona ante el evidente problema político que existe en Cataluña desde que el TC depuró el Estatut.

La existencia del problema político se ha intentado atajar con acuerdos económicos, como la aprobación de inversiones millonarias para infraestructuras en Cataluña,y con la actuación de unos tribunales e instituciones que una parte importante de los catalanes no sienten como suyas. En la manifestación de condena de los atentados terroristas se demostró la distancia emocional de una parte significativa de la sociedad catalana que se muestra firme en su deseo de decidir en las urnas su encaje en el conjunto de España.

Más allá de argumentos sobre manipulaciones interesadas o no, tenemos dos evidencias. Por un lado, es indudable que en Cataluña existe un problema de base que tiene que ver con un malestar que no se ha querido afrontar de manera seria, de forma interesada o no, desde Madrid; un malestar que cristalizó en un momento de debilidad de la marca España en mitad de rescates bancario e informaciones sobre un posible rescate como país en la crisis del euro que hoy parece olvidada. Por otro, tampoco hay duda de que ante el desafío la España constitucional ha sido incapaz de armar una propuesta alternativa que pudiera seducir a los catalanes descontentos con el statu quo o, simplemente, valorar como positiva la conexión con España.

Durante estos años hemos visto que ni las tesis de más federalismo ni la idea de la España de naciones en la que entra el PSOE como un elefante en cacharrería ha servido para reducir el apoyo a la necesidad de que se celebre el referéndum sobre el encaje catalán en España aunque sí ha reducido el apoyo al sí a la independencia, quizás por la manera en la que la clase política catalana ha afrontado el procés en algúnos momentos.

Y así llegamos a la actualidad, con la previsión de una celebración de la Diada masiva por sexto año consecutivo, sobre todo como respuesta a decisiones como la de colocar a la Guardia Civil ante imprentas que podrían haber recibido el encargo de imprimir las papeletas de la consulta del 1 de octubre o el registro de un semanario por haberse encargado, supuestamente, de imprimir dichas papeletas.

La presencia en la calle de la Guardia Civil, respondida pacíficamente por independentistas, se completa con portadas en la prensa generalista y catalana, que han pasado de colocar en la diana a los Mossos d’Esquadra por lo atentados del pasado mes de agosto a centrarse en dilapilar la unión entre representes políticos y sociedad civil sin entender que el proceso que vivimos en Cataluña desde hace años no cumple precisamente con ese marco tradicional.

El 15M puso de manifiesto una crisis de representación política que, en el caso catalán, se disimuló con la decisión del independentismo político de acompañar lo que podemos denominar el independentismo social frente a todo lo que representa Madrid. De ahí que no hayan surtido efecto las informaciones sobre la corrupción de CiU o la política de recortes impulsada por la Generalitat con Artur Mas al frente, informaciones que sólo han servido para hacer volar por los aires a CiU y, en los últimos meses, para que el PdeCat se hunda electoralmente en beneficio, sobre todo, de ERC.

CODA. Será interesante pulsar, esta tarde, la asistencia a la manifestación de la Diada, que se prevé masiva de nuevo. Si ocurre, las autoridades políticas catalanas se sentirán cada vez más legitimados por la sociedad para plantear el 1 de octubre como un acto de desobedicencia claro, a la espera de la reacción del Gobierno central.

Mientras, Cataluña lo ocupa todo en la agenda política y mediática, algo que ha desdibujado las alternativas políticas defendidas por Sánchez e Iglesias y que se está aprovechando para filtrar informaciones negativas como el reconocimiento del Banco de España de que el Estado da por perdidos el 75% del dinero destinado al rescate bancario. Ese que, según Mariano Rajoy, no iba a costar un duro a los ciudadanos.

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GAD3: Todos en ascenso excepto el PSOE, que cede dos puntos

El verano ha traído consigo el final del que podemos llamar ‘efecto Sánchez’, algo de lo que tampoco se beneficia de manera clara el PP a pesar del impacto que podría haber tenido en el electorado los atentados de Barcelona y/o la confrontación directa entre Madrid y Barcelona por el referéndum de independencia de Cataluña previsto para el próximo 1 de octubre.

Ésa es la principal conclusión de los resultados del sondeo de GAD3 para el diario ABC, que plantea una pérdida de 2 puntos para el PSOE respecto al trabajo publicado el pasado mes de mayo , inmediatamente después de la elección de Pedro Sánchez como secretario general socialista frente a Susana Díaz. Una caída que coincide con un aumento de las perpsectivas electorales de Unidos Podemos, lo que confirmaría, de nuevo, la existencia de vasos comunicantes entre las expectativas electorales de ambas formaciones.

Con el 23.9% de los votos, -2 puntos respecto al mes de mayo aunque +1.2 en comparación sus resultados electorales, el PSOE se consolida como segunda fuerza parlamentaria con 94 diputados. Enfrente, el PP se recupera al subir +1.2 puntos respecto al sondeo anterior. Hoy se movería en torno al 31.9% de intención de voto y 131 diputados, seis menos de los 137 que tiene en la actualidad.

Con el resultado de los grandes partidos, que se parece más a los resultados de las elecciones de diciembre de 2015 que a los de 2016, conviene fijarse en las atribuciones al resto de formaciones del arco parlamenteario. Unidos Podemos estaría en estos momenots en el 18.3% de la representación, casi tres puntos por debajo de los resultados conseguidos el 26J preo medio punto más que hace unos meses. En cualquier caso, la formación de Pablo Iglesias se dejaría en el camino 14 escaños (el PSOE suma 9 respecto al 26J) y haría prácticamente imposible plantear siquiera un frente de izquierdas como el que se esbozó tras el 20D (ambos sumarían 151 escaños).

C’s, por su parte, continúa subiendo en expectativas de voto y GAD3 le sitúa ahora en el 15.8%, +0.4 puntos respecto al anterior sondeo y +2.8 puntos si lo comparamos con los resultados conseguidos el año pasado. Este porcentaje de vosto se traduce en 41 escaños que, sumados a los 131 del PP, vuelven a situar a ambos partidos en disposición de revalidar un acuerdo de gobierno similar al de esta legislatura. El éxito para C’s, con un resultado de este tipo, es que podría vender mucho más caro su apoyo parlamentario para volver a llevar a un cargo del PP a La Moncloa.

El sondeo de GAD3, elaborado a partir de 1000 entrevistas realizadas entre los días 4 y 8 de septiembre, es decir, en pleno enfrentamiento judicial entre el Gobierno de Madrid y el de la Generalitat por el referéndum de independencia que Cataluña pretende celebrar el 1 de octubre, pregunta también por la valoración de líderes. De nuevo, Albert Rivera vuelve a ser el mejor valorado (4.3) aunque por debajo del aprobado. Le siguen Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, que empatan con un 3.8, y cierra la tabla Pablo Iglesias con una valoración de 3.3 puntos.

También se pregunta en esta ocasión por la limitación de mandatos y los datos son claros: El 58.7% apuesta por que el presidente del Gobierno tenga un límite de dos mandatos en La Moncloa y el 67.5% vería bien limitar también el tiempo que una persona puede desempeñar un cargo público.

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