Carteles electorales: De Villacís a Borja Semper

A diferencia de la campaña de las elecciones generales, los comicios que se celebran este domingo 26M permiten la dispersión de los equipos creativos y de campaña, conscientes de que buena parte del buen o mal resultado depende de la persona que encabeza la lista de cada formación y de su cartel electoral. Por ese motivo, nos centramos en esta ocasión en analizar algunos de los carteles electorales que más nos han llamado la atención, en general en sentido positivo, por los mensajes y potencia de las candidaturas que defienden.

El caso más evidente, en esta campaña, lo constituye todo lo que rodea a la cabeza de lista de C’s para el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, en avanzado estado de gestación de su tercera hija, que nació el pasado viernes. En esta ocasión, la situación personal de la candidata no se ha escondido ni minimizado en los carteles electorales. Al revés: Se prefirió destacar la imagen de una Villacís muy embarazada tanto en el cartel oficial (de tres cuartos) como en una versión más reducida, que acaba justo cuando termina la tripa de la candidata.

C’s da la campanada en esta campaña electoral con un cartel que sitúa en el centro de una mujer en avanzado estado de gestación, algo a lo que casi ningún partido se ha atrevido anteriormente. En las hemerotecas se pueden rescatar las imágenes de Carme Chacón desfilando como ministra de Defensa embarazada, así como las críticas que entonces suscitó aquel gesto. En este caso, apenas ha habido críticas negativas ante la estrategia de C’s, que conjuga en una imagen la potencia de Villacís como candidata (hasta hace un año se la situaba como la preferida para gobernar en el Ayuntamiento de Madrid) y el mensaje de esperanza en el futuro que se asume ante la llegada de una nueva vida. Estas ideas quedan además reforzadas por la propia actitud elegida en el cartel, que no tiene mucho que ver con la imagen Irene Montero, también embarazada, en algunos carteles de candidatos municipales de Unidas Podemos.

En esta ocasión, Villacís aparece muy favorecida, vestida de blanco (denota pureza) y de una chaqueta azul pastel que se abre justo en la pronunciación de su barriga. Ella aparece muy natural, mirando a la cámara sonriente y levantándose la manga izquierda de la chaqueta, lo que traslada una idea de naturalidad y de prácticamente haberse visto sorprendida por el fotógrafo. El maquillaje y el peinado, perfectamente colocado, evidencian que la protagonista estaba preparada para ser inmortalizada, pero el resultado final traslada cierta idea de improvisación, como la que le habría llevado a tener que suspender su campaña electoral por el parto de su tercera hija.

La candidata de C’s se sitúa sobre un fondo gris azulado, a la derecha, dejando en la parte izquierda espacio para el lema de la formación en estos comicios (“¡Vamos! Madrid. Ha llegado el momento”), que es una reedición del lema con el que la formación se presentó a los comicios generales. Debajo, en la esquina izquierda, ya aparece el logo de la formación, con el tono característico naranja que se traslada también al lema de la campaña electoral (al revés que en lo relativo al logo, que se dibuja con el color naranja, en el caso del lema destacan las letras blancas sobre el fondo del color corporativo de la formación).

C’s también protagoniza en esta campaña uno de los peores carteles electorales que hemos podido visualizar. Se trata de la imagen con la que presenta a un número 1 al Parlamento Europeo, que parece un trabajo realizado por un aficionado.Luis Garicano aparece en el centro de un rectángulo dividido en dos partes simétricas: una de color naranja y otra azul, con el color corporativo de la UE.

Rodeándole, casi flotando, los candidatos que le acompañan en los primeros puestos de la lista, con mención especial a los dirigentes de PSOE (Soraya Rodríguez), UPyD (Maite Pagazaurtundua) y PP (José Ramón Bauzá) que C’s ha ido reclutando para estos comicios, en un ejercicio de transfuguismo muy poco disimulado.

En esta ocasión vemos, de nuevo, cómo el partido recupera el lema con el que C’s se ha presentado a los comicios “¡Vamos! Europa”, con el cambio del nivel institucional para el que reclama en voto en esta ocasión. No hay más menciones a que ha llegado el momento, seguramente porque se prefiere proyectar la idea de un equipo sólido, en torno a Garicano, que mira al ciudadano desde diferentes posiciones (de derecha a izquierda, en el caso de Rodríguez, Javier Nart o Jordi Cañas) o de izquierda a derecha (Pagazaurtundúa o Susana Solís), con Bauzá en un significativo centro.

Resaltamos también el cartel de campaña con el que el PSOE se presenta a las elecciones al PE, un trabajo que conecta también con el leit motiv elegido por los socialistas para pedir el voto en las generales (“La España que quieres“) y con una imagen que se parece también a la de Pedro Sánchez. En esta ocasión, el protagonista es Josep Borrell, que es situado en el centro de un cartel sobre un fondo blanco crudo que se va oscureciendo si el ojo se traslada a la izquierda.

Borrell mira de frente al votante y esboza una suerte de sonrisa de complicidad, mientras en la mitad de la imagen volvemos a ver la marca de la cartelería de esta última etapa de los socialistas: Sobre un fondo rojo se sitúa el lema con el que se demanda el voto: “La Europa que quieres”, en letras blancas, que se ven acompañadas por el corazón que se ha convertido en marca de la casa en este ciclo electoral. Debajo, las siglas del partido, que no se esconden (“Vota PSOE”).

En esta ocasión, y a diferencia del cartel de Sánchez, se prescinde del blanco y negro de la figura del candidato, que vuelve a vestir con traje y corbata,  y se obvia el lema con el que el PSOE fue a las elecciones generales (“Haz que pase”), optando preferentemente por el relato que acompañó esa campaña, que se transforma en lema en esta ocasión.

Abordamos también un cartel difundido desde las filas del PP en estas elecciones municipales. Nos referimos al cabeza de lista del partido por San Sebastián, que sorprende con un cartel que no tiene mucho que ver con el del resto de candidatos del partido, que vuelven a optar por una imagen más tradicional. En esta ocasión, la tradición se queda en el color azul corportativo elegido para resaltar el mensaje con el que Semper pide el voto para su partido, con un lema en el que se prescinde totalmente de la marca del PP, absolutamente achicharrada en estos momentos.

En su lugar, la atención se pone en el municipio para el que se pide el voto (San Sebastián) y en el candidato, con un primer plano en blanco y negro, sobre un fondo blanco, en el que se percibe que no lleva chaqueta y corbata y en el que aparece con una imagen descuidada adrede. Lo certifica su barba de pocos días y el pelo algo descolocado.

Asimismo, se sitúa su nombre en la esquina izquierda inferior, en un tamaño reducido para acompañar su lema: En las elecciones municipales, lo que importa es el futuro del municipio y los asuntos del día a día y no los candidatos o la política en mayúsculas, que, en teoría, se dirime en otras elecciones.

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26M: El PSOE saca 11 puntos al segundo en las elecciones al PE

El próximo domingo se celebran unas elecciones municipales, autonómicas y europeas que culminarán el cambio en el reparto de poder que arrancó hace un mes, en las elecciones generales. Todos los sondeos sobre estimación de voto manejan un refuerzo de las posiciones del PSOE, que se proyecta claramente como el partido que lidera el bloque de centroizquierda en detrimento del universo Podemos, inmerso en batallas intestinas que, por ejemplo, podría impedir que el socialista Angel Gabilondo pudiera ser presidente de la Comunidad de Madrid.

Enfrente, el PP pelea por seguir siendo la principal fuerza de oposición al PSOE, una tarea complicada a tenor del tono de la campaña de los candidatos de C’s, una formación que, hace cuatro años, llegó a acuerdos con los populares en algunas CCAA y que hoy reniegan de ese pasado para postularse como el futuro en el centroizquierda. Todo ello con el factor VOX pendiente, a la espera de que se confirme o no que estamos ante un suflé que ha durado, exactamente, desde las elecciones andaluzas hasta la misma noche del 28A, cuando se confirmó que su techo electoral se movía en torno al 10%.

Todos los estudios demoscópicos publicados en los últimos días constatan una fragmentación política a todos los niveles institucionales y en prácticamente todas las CCAA, con una suma de PP y PSOE que ya se sitúa claramente por debajo del 50% de apoyo del electorado. También recogen un empate técnico en algunas de las CCAA y Ayuntamientos a los que se prestará especial atención la noche del 26 de mayo, sobre todo por la posibilidad de medir la posible recuperación o no de los populares con la entrada del PSOE en feudos históricos desde los tiempos de José María Aznar al frente de Génova 13.

Estas dudas no se plantean, en cambio, en las elecciones que permitirán la renovación del Parlamento Europeo, unos comicios que, por resultados, se parecen a los conseguidos por los distintos partidos en las elecciones generales del 28A, con algún ajuste detectado a lo largo de la actual campaña electoral. Así, de acuerdo con los sondeos publicados, el PSOE aparece claramente destacado en relación al resto de competidores, con una recuperación clara del espacio perdido en 2014, cuando efecto Podemos comenzó a amenazar el liderazgo de los socialistas en su bloque ideológico. Obtendría el 30% de media, +7 puntos respecto a 2014 y +1.32 puntos en relación a su resultado en las elecciones generales, confirmándose el efecto caballo ganador del que hablábamos este domingo.

Su inmediato rival, el PP, se movería en torno al 19% de media (-7.1 puntos en relación a 2014), dato que le permite mirar los resultados de este domingo con cierto optimismo respecto al varapalo sufrido hace un mes. Recupera 2.30 puntos en relación a su apoyo el 28A, dato que coincide bastante con lo que se deja VOX en el camino. La formación de ultraderecha, bastante desinflada en esta campaña electoral, se movería en torno al 7.9% de media, un buen resultado que lo asemeja al dato obtenido por Podemos hace cinco años pero que lo aleja del 10.26% conseguido en las urnas el pasado mes de abril; VOX se deja 2.36 puntos en el camino,una pérdida que se puede explicar por la decepción de una parte de sus votantes ante las enormes expectativas creadas en los meses anteriores.

C’s, por su parte,confirma el ascenso detectado en las elecciones generales, aunque no lo suficiente para amenazar al PP como principal fuerza del centroderecha. Se movería en torno al 15.82% de los apoyos, un dato que se parece bastante al 15.86% conseguido el 28A pero que confirma que sólo una parte de fuga de votos del PP va a parar a la formación naranja. Cinco años después de las últimas elecciones europeas, C’s suma 12.5 puntos, con la atención puesta en que el 26M confirme su fortaleza al sobrepasar al PP en lugares emblemáticos como la CAM o el Ayuntamiento de Valencia.

Hace cinco años, Podemos utilizó las elecciones al PE como la ventana de oportunidad para entrar en el sistema de partidos español con la misión de competir con el PSOE. Entonces, la falta de acuerdo a propósito de la composición de las listas con la Izquierda plural evitó que ambas formaciones acudieran juntas a los comicios, algo que sí viene sucediendo desde las elecciones generales de 2016. Un lustro después, la galaxia Podemos se resiente electoralmente a pesar de que Pablo Iglesias logró salvar medianamente los resultados el pasado 28A, sobre todo de cara a la futura negociación con el PSOE en el Gobierno central, y que podría seguir controlando políticamente los llamados ayuntamientos del cambio.

Electoralmente, UP se movería en torno al 13.65% de los apoyos, -4.35 puntos respecto a la suma de lo conseguido por separado por UP y la Izquierda plural en 2014. Si lo comparamos con los resultados de las elecciones generales (13.41%), volvemos a tener una traslación casi perfecta del apoyo obtenido por la formación morada entonces y lo que se espera el próximo domingo en relación a las elecciones al PE. Su campaña, en europeas, se centra, sobre todo en el trabajo realizado por los eurodiputados de la formación durante esta legislatura, un trabajo que a menudo se ha centrado en denunciar los efectos de la gestión de las  sucesivas crisis económica y una crítica global al modelo de UE que está llevando, entre otras cosas, una desconexión del electorado. Éste es uno de los vídeos difundidos por su canal de Instagram

Los datos confirman, por lo tanto, una repetición casi perfecta de los resultados de las elecciones generales a la distribución del poder en porcentaje de apoyo en los comicios al PE. Se confirmaría que los españoles votan la renovación de la cámara europea pensando en clave nacional, algo que ya se detectó en el barómetro preeleectoral del CIS: Sólo un 30%  del electorado aseguraba que iba a seguir la campaña electoral con interés y un 12.1% mantenía que votaría teniendo en cuenta los asuntos relacionados con la UE y el PE frente al 61.4% que reconocía que en  su voto pesaría los asuntos nacionales.

CODA. A lo largo del lunes, tras publicar el post, se publicaron tres sondeos más con estimación de voto en las elecciones de este domingo. Adjuntamos la tabla con los datos actualizados y establecemos los nuevos promedios, en los que se aprecia una caída generalizada de todas las formaciones excepto en el caso del PSOE: PP 18.65%, PSOE 30.6%, UP 12.8%, C’s 15.4% y VOX 7.7%:

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26M: El PSOE se beneficia del ‘efecto caballo ganador’

Recta final de la campaña de las elecciones municipales, autonómicas y europeas que, el próximo domingo, certificarán el reparto de poder para los próximos años, a la espera de los comicios autonómicos en Euskadi y Galicia este otoño. De acuerdo con los sondeos que se van publicando, el PSOE parte como favorito para ganar en todos los niveles institucionales y, por primera vez desde la segunda victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en los comicios generales, unifica potencia de marca política con candidatos bien valorados.

Poder municipal como antesala de un acuerdo de gobierno con Podemos 

Las elecciones de 2015 confirmaron la potencia de las candidaturas ciudadanas, vinculadas a Podemos, frente a la relativa fortaleza del PSOE a nivel autonómico, donde aguantó razonablemente la OPA hostil que supuso para sus intereses la cristalización de Podemos como alternativa a los socialistas. Cuatro años después, la partida se ha modificado sustancialmente, de manera que, el próximo 26M, el PSOE sería primera fuerza a pesar de la debilidad que manifiesta su marca en los grandes consistorios españoles, en los que las candidaturas vinculadas a la galaxia Podemos parten como grandes favoritas, como ocurre en Madrid, Barcelona o Valencia.

Un mes después de las elecciones generales, que han venido a reforzar la posición del sanchismo, parece que hay efecto contagio y el PSOE se mantendría fuerte en alcaldías como Sevilla y Coruña y sería una fuerza fundamental para garantizar cuatro años más de gobierno de centroizquierda.  Dato que tiene su importancia si tenemos en cuenta que, tras el 26M, se plasmarán en público las primeras negociaciones para conformar el Gobierno central, un diálogo en el que influirá la capacidad de los distintos bloques para llegar a acuerdos de gobierno a todos los niveles.

El próximo domingo veremos, por lo tanto, si las urnas confirman los planteamientos de campaña de las distintas fuerzas políticas. A saber: Si el PSOE sigue como opción favorita e incrementa su distancia respecto a la segunda opción, que se dirime entre un PP que espera que el suelo electoral del 28A sea algo inferior y un C’s que espera adelantar a los populares como principal partido de la oposición al PSOE. Ya en el siguiente nivel, encontramos a Unidas Podemos y su galaxia, pendiente de revalidar el control sobre los “gobiernos del cambio” municipal y ganar fortaleza para llevar a Pedro Sánchez contra las cuerdas en la negociación de la composición del Gobierno central y a VOX, que aspira a levantar el ánimo de sus votantes, algo decepcionados por los resultados de las elecciones generales, y que proyecta cierta desmovilización que tiene mucho que ver con su falta de estructura orgánica.

En cualquier caso, hay datos aparentemente contradictorios que apuntan a cierta capacida de aguante del PP en sus feudos históricos a pesar del daño que le sigue produciendo la pérdida de votos hacia VOX y, también, la proyección de C’s como competidor directo en su arco ideológico. Así, en Galicia, el PP sólo aparece como primera opción en Ferrol, pendientes del dato de los indecisos. Las alcaldías de las ciudades gallegas aparecen, junto a las capitales vascas y catalanas, como instituciones en las que no se percibe la irrupción de VOX, que sí logra mayor avance en los territorios en los que se desploma el control del territorio por parte de Génova.

Casado se la juega en Madrid 

Las elecciones generales fueron un desastre para los intereses del PP, que retrocedieron en prácticamente todos los territorios. Eso explica el giro al centro que ha intentado plamar Génova,al tiempo que se ha desplazado a figuras designadas por Pablo Casado de las listas. Ocurrió esta semana con Daniel Lacalle. gurú económico del PP de Casado, y Andrea Levy, una de las principales redactoras del programa electoral del PP el 28A, que anunció que no tomaría su acta de diputada en el Congreso para centrarse en el Ayuntamiento de Madrid. Algo normal si no fuera porque se supo antes de la elaboración de la listas al Congreso que Levy sería candidata en la lista de los populares al consistorio madrileño.

A nivel autonómico, el PP se desangra en prácticamente todo el país por la división del centroderecha. Y eso a pesar de cierta percepción de que el suflé VOX comienza a desinflarse, con el retorno de ex votantes del PP a las filas que encabezan los candidatos populares, más o menos discretos en sus críticas al planteamiento de una campaña en la que Pablo Casado ha recuperado a Mariano Rajoy en detrimento de su mentor, José María Aznar. En teoría, estos movimientos deberían traducirse, el próximo domingo, en una recuperación del espacio electoral del PP, que aspira a ampliar la distancia respecto a C’s, que podría dar la sorpresa en los feudos populares en zonas como Madrid o la Comunidad Valenciana.

Según las encuestas, un PSOE influido por el efecto de las elecciones generales podría culminar hitos como ser primera fuerza en Castilla y León por primera vez desde 1983 o conquistar la CAM, uno de los símbolos del poder del PP desde los tiempos de José María Aznar. Todo depende, ironías de la vida, de la capacidad de las marcas nacidas en las entrañas de Podemos para convencer a un electorado que podría castigar la fragmentación política tanto en relación a la candidatura de la formación morada como la lista que encabeza Iñigo Errejón, con bastante menos empuje que la que encabeza Manuela Carmena.

Hoy, la supervivencia de Casada pasa por que su candidata, Isabel Díaz-Ayuso, logre conservar la joya de la Corona del poder popular que supone Madrid, una tarea que no será sencilla debido, sobre todo, a la debilidad de la cabeza de lista en la CAM (que esta noche estará en un debate electoral en Telemadrid). En los próximos días recopilaremos los datos de los sondeos sobre estimación de voto de cara a la CAM y el consistorio madrielño, dos niveles institucionales en los que el PP se desangra electoralmente, en beneficio de VOX y C’s, que no se acerca, ni por asomo, a las estimaciones de voto que le daban las diferentes empresas demoscópicas en estas dos instituciones.

Los socialistas se desmarcan del PP en las elecciones al PE 

No hay grandes dudas sobre el avance del PSOE en las elecciones al Parlamento Europeo, en las que podrían sacar hasta 10 puntos a su inmediato competidor, el PP. C’s, de acuerdo con la mayoría de estudios demoscópicos, sería tercera fuerza política con VOX en torno al 8% de estimación de voto. Por su parte, UP no logra igualar los datos conseguidos en 2014 por Podemos, por un lado, y la Izquieda plural, por otro, en lo que la formación morada midió como ventana de oportunidad para irrumpir en el sistema político español.

CODA. Primer sondeo con estimación de voto para las elecciones generales que se elabora y publica con datos posteriores al 28A. Según Simple Lógica, el PSOE vive un efecto  bandwagon (caballo ganador) de manual, con un aumento de 5 puntos del apoyo en el caso de que hubiera hoy elecciones de nuevo. C’s, por su parte, se dispara también 5.8 puntos y sería segunda fuerza política, con su líder, Albert Rivera, recibiendo una valoración entre el electorado del PP similar a la que otorgan a Pablo Casado. El PP ganaría 2 puntos respecto al 28A y VOX caería hasta 5 puntos, un dato curioso, sobre todo si tenemos en cuenta que no ha ocurrido nada que justifique esa caída. UP, por último, ganaría medio punto en relación a las elecciones.

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26M: El PSOE vuelve a inspirarse en Obama

Sigue la campaña de las elecciones europeas, municipales y autonómicas, que se celebrarán el próximo 26 de mayo, tras la catarsis provocada por el fallecimiento repentino del ex secretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, despedido como hombre de Estado y como símbolo de la vieja política, puesta en entredicho, al menos, desde 2011.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, actuó de maestro de ceremonias junto al PSOE hecho a su imagen y semejanza, tras su resurrección política; más allá de la oportunidad del acontecimiento, el sanchismo ha evidenciado un intento de obviar o reconstruir los puentes derruidos entre el partido que representa él y el que se citó en el Congreso de los Diputados, lugar elegido para la capilla ardiente, para dar su último adiós a un político fundamental para entender la política entre el periodo que va desde los últimos del Gobierno de Felipe González y 2014, cuando dimitió como líder del PSOE.

Su fallecimiento, en el mismo arranque de la campaña, ha permitido intercambiar los actos de campaña (suspendidos por todos los partidos, excepto VOX) por los homenajes institucionales, como el que llevó a los reyes eméritos ante la capilla ardiente; las alabanzas por parte de los periodistas que siguieron su trayectoria; también los recuerdos de quienes fueron sus rivales políticos, con especial mención a Mariano Rajoy  y el intento de reescribir la historia por quienes se confirmaron como enemigos internos, contestada más o menos por quienes permanecieron fieles a su lado.

En el campo del PSOE, la dirección federal decidió sustituir uno de los carteles de la campaña electoral por otro de Rubalcaba mientras ocupó la Secretaría General. Y se lanza a repetir el 26M resultados parecidos a los de las elecciones generales, una vez confirmada que la disputa electoral se dirime entre PP, C’s y VOX por liderar un espacio que, pretenden, algo más escorado al centro que en los comicios del 28 de abril. La batalla, en el centroizquierda, pasa por saber si Sánchez finalmente podrá eludir un acuerdo amplio con Unidos Podemos, acuerdo que el propio Pablo Iglesias ha señalado que se retrasa hasta que pasen los comicios, en la confirmación más clara de que tras el 26M se negociarán acuerdos amplios en todos los niveles institucionales.

Pablo Casado trata de reivindicarse ya como el líder del PP, algo que quedará todavía más entredicho si se plasman las estimaciones del barómetro preelectoral del CIS (con un trabjao de campo realizado antes de las elecciones generales). Aunque el escenario que apunta el CIS resulta muy extraño en términos generales, sí hay cierta coincidencia en las tendencias a tenor de la estimación de GAD3 para ABC en relación a los comicios municipales y autonómicos; también en los datos del Instituto Sondaxe para Galicia (donde el PP sólo podría gobernar en una de las siete grandes ciudades gallegas), de Sigma Dos para el Ayuntamiento de Valencia o de NC-Report para Madrid (Ayuntamiento y Comunidad).

Con VOX y C’s pugnando por su espacio natural, el PP intenta instaurar el marco de que es el principal partido de la oposición y que se siente cómodo, ahora, intentando seducir a un centro político que, hace un mes, le dio la espalda. No ayudan candidatos como la cabeza e lista por la CAM, Isabel Díaz Ayuso, que protagoniza una polémica por día ni tampoco los avisos que llegan velados desde Génova a los escasos dirigentes populares que en público han hablado de errores de planteamiento.

#LaEuropaQueQuieres

Con el viento aparentemente a favor, el PSOE afronta la renovación del Parlamento Europeo con buenas expectativas (30,3% de los votos y 20 de los 59 escaños en disputa, según datos de GAD3), en un escenario de clara recuperación electoral. Si en 2014, la irrupción de Podemos hundió sus expectativas electorales, hoy se habla de un avance de 7.3 puntos, con una candidatura que lidera Josep Borrell, al que Sánchez querría ver en un puesto institucional.

Por el momento, el planteamiento del spot de campaña para estos comicios queda vinculada al tono de la campaña de las generales, que se percibe hasta en la elección del lema. “La Europa que quieres” es la natural evolución de “La España que quieres” con la que se hizo campaña hace apenas unas semanas.Y se hace con un vídeo con una factura un tanto naïf, con mucha presencia de mujeres (especialmente jóvenes), sonrientes quizás ante lo que está por venir, aunque en los sondeos se apunte a una caída del apoyo a las fuerzas tradicionales en los diferentes países (por debajo del 50%) y del repunte de opciones neocons o, directamente, fascistas.

Y se apela a un modelo político, el europeo, bastante más idealista de lo que la realidad aporta. Así, se habla de la Europa de acogida, la que da la bienvenida, la Euorpa pacífica y la de las libertades. De esta manera, se señala los dos movimientos sociales más potentes en estos momentos: El feminismo (con especial mención a las mujeres jóvenes) y el ecologismo (más potente en otros países europeos), con guiño a los animalistas.

#Siemprehaciadelante

Los socialistas presentaron también el spot para las elecciones municipales, un trabajo que vuelve a inspirarse, digamos, en las campañas de Barak Obama, igual que ocurrió en los atributos y la imagen de Pedro Sánchez en el cartel de campaña de las elecciones generales. “Seguimos hacia delante” tiene mucho del espíritu “Forward” con el que Barak Obama se presentó a la reelección en 2012. En esta ocasión, se sitúa el inicio del cambio en la moción de censura que ganó Pedro Sánchez, hace un año, y en los resultados electorales del 28A: “Hace un años comenzamos a caminar hacia una España mejor, más justa, solidaria. Y el 28 de abril, por fin lo conseguimos”.

A partir de esos hitos, el relato se centra en la España que gracias a los que avanzan germina: “La españa feminista, moderna, tolerante”, en clara contraposición con la defensa de país que hacen otras formaciones políticas, en particular VOX y su efecto rebote en otros partidos de su espectro ideológico. No obstante, se deja claro que el trabajo está a medio realizar y se emplaza al electorado al 26M: “Este 26 de mayo queremos caminar también contigo. Porque juntas somos imparables”.

La historia se cuenta a través de una sucesión de planos, casi todos planos medios, en las que diferentes personas, mayoritariamente mujeres, caminan hacia delante y miran a la cámara acompañando el relato que se escucha en off (también por parte de una mujer). La gran mayoría camina mirando a la cámara de frente, aunque algunos algunos escorzos y un hombre joven que representa la misma idea mientras corre. En todos los casos, hay una sonrisa esbozada, tal vez pensando en lo que se ha conseguido. En cualquier caso, denota optimismo por el futuro, es decir, un sentimiento al alza en el mercado electoral.

#CentradosEnTuFuturo

Vídeo de campaña de Díaz Ayuso, la apuesta personal de Casado para presidir la CAM y protagonista diaria de polémicas de todo tipo gracias a declaraciones con las que trata de atacar al centroizquierda por su militancia feminista y/o activar al electorado natural del PP que habría decidido apostar por VOX y C’s en las elecciones generales. En ese marco se insertan sus declaraciones sobre la supuesta connivencia del Ayuntamiento de Madrid con los okupas o su visión de que la baja por maternidad es un lujo defendido por la izquierda.

Es protagonista absoluta del spot de campaña con el que se presenta a los comicios, en el que utiliza la calle como si fuera una pasarela (ya hizo lo propio en sus visitas al Metro de Madrid, imágenes en las que confirmó, sobre todo, que no era precisamente un usuaria tipo del transporte público). Se ve a la candidata caminando sobre unos tacones altos y/o hablando con personas que forman parte del target al que se dirige en esta ocasión: Jóvenes en la treintena y profesionales.

Mientras se suceden los planos de la candidata dialogando con diferentes sectores, su voz en off se refiere a la sanidad y la educación, dos políticas públicas desmantelados por sus antecesores en el cargo, y que ella pone como ejemplo positivo. Así, se refiere a Madrid como el motor económico del país y se destaca la flexibilidad casi absoluta del horario comercio y los impuestos directos más bajos. “Es la hora de los jóvenes, la revolución digital, las clases medias, los autónomos, las mujeres emprendedoras y los mayores. Madrid es libertad”, asegura.

Todo ello en un spot rodado de día, con un sol radiante que incide en el cielo de Madrid, mientras pasea por el centro de la ciudad. De nuevo, tenemos una candidata que se presenta a la CAM y que no hace ni siquiera el intento de disimular que va a gobernar también para los barrios  de la periferia  de Madrid o para los municipios de la Comunidad, igual que en su momento le ocurrió a Iñigo Errejón. No hay menciones a la desigualdad y/o a la igualdad de oportunidades; tampoco referencia a los trabajadores o al feminismo (se queda solo en la vertiente económica más liberal del concepto), lo que hace del spot un producto de campaña electoral con todas las papeletas para ser olvidado.

Parece claro que el planteamiento de la campaña del PP pasa por reivindicarse internamente como un instrumento útil para un electorado que, desde 2015, les ha ido abandonando.  Es decir, buena parte de la supervivencia electoral del 26M pasa por convencer al electorado del mensaje adoptado internamente. Nótese la diferencia respecto al planteamiento de campaña del PSOE, totalmente volcado en la construcción de un país ideal que sirva para hacer realidad los retos que se han marcado los socialistas.

CODA. Éste es el vídeo de campaña con el que Barak Obama se presentó a la reelección de las presidenciales de EEUU en 2012.

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Alemania: Pugna entre Los Verdes y el SPD por la segunda posición

Se estabiliza el escenario demoscópico en Alemania mientras se publica que, el próximo 26 de mayo, los alemanes también castigarán con dureza las opciones de las dos fuerzas tradicionales de la política del país. La política en la UE se fragmenta y cristaliza la fragmentación política, caracterizada por un claro retroceso de las fuerzas centrales de los respectivos sistemas de partidos de los Estados miembros y por la presencia de opciones políticas con un tono populista más acusado. En su mayoría, esas opciones se sitúan en la derecha del espectro parlamentario y apelan directamente a los sentimientos como el principal cauce de actuar en política.

Según los sondeos publicados a lo largo del mes de abril, la CDU/CSU roza el 30% de estimación de voto, muy alejada de la segunda fuerza parlamentaria, en clara disputa entre el SPD y los ecologistas, que siguen haciendo propuestas cercanas a la socialdemocracia (la penúltima, situar un tope máximo en los alquileres en el país). Con un 18.9% de media, los Verdes suben 0.6 puntos respecto a la estimación de los sondeos publicados a lo largo del mes de marzo, +10 puntos si lo comparamos con su último resultado en las urnas.

Los socialdemócratas, por su parte, se mueven en torno al 17.23%, +0.59 puntos en relación al mes anterior pero todavía -3.27 puntos si lo comparamos con el resultado de las últimas elecciones, en las que el partido que lideraba entonces Martin Schulz obtuvo el peor resultado desde la Segunda guerra mundial. La separación de apenas un punto de las estimaciones de voto de ambos partidos concentran la batalla en la segunda posición, con la CDU muy asentada como primera fuerza en descenso.

El centroderecha germano sigue sin remotar los resultados obtenidos por Angela Merkel en las elecciones de 2017, mientras se suceden los rumores sobre las operaciones para desplazar definitivamente a la canciller. Hoy, el partido cae al 28.38% de estimación de voto, -4.52 puntos en comparación con las elecciones celebradas hace dos años y -1.22 puntos si tenemos en cuenta el promedio de estudios publicados durante el mes de marzo. El liderazgo de Annegret Kramp-Karrenbauer no termina de sumar apoyos ni mejora la imagen de la marca electoral.

Ya en el siguiente nivel encontramos las tres fuerzas habituales. La ultraderecha sigue estancada por debajo del 13% de estimación de voto, a la espera de obtener réditos políticos de actos que enmienda buena parte del trabajo hecho desde 1945, como la organización de un desfile nazi en Plauen. Die Linke y los liberales, por su parte, no superan el 9% de promedio.

De acuerdo con los datos publicados, AfD obtendría el 12.9% (+0.4 puntos respecto al mes anterior), con una fuerte presencia en los Länder del este, FDP pasaría del 10.7% al 8.78% (-0.29 puntos en comparación con el mes anterior) y Die Linke se mueve 4en torno al 8.83% (+0.5 puntos en un mes pero medio punto por debajo de su último dato en las urnas).

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C’s ignora al PP y UP insiste en el gobierno de coalición

A pocas horas de que arranque la campaña de las elecciones municipales, autonómicas y europeas que se celebrarán el próximo 26 de mayo, se suceden los movimientos que hablan de un reajuste de las estrategias de campaña de las principales fuerzas políticas de cara a lo que se ha venido a denominar la segunda vuelta de las generales.

El 28A, la movilización de la izquierda, la fragmentación del voto del centroderecha y la propia estructura de reparto de poder que recoge la LOREG minimizó el impacto del efecto VOX, que afronta la próxima campaña con algunos problemas: Por un lado, la propia limitación de su potencia electoral, centrada en 2,6 millones de votos y 24 diputados. Por otro, sus problemas orgánicos, con una ausencia de estructura política, algo que, a priori, debería beneficiar a un PP con el ánimo bajo a pesar de los mensajes que lanza a diario Pablo Casado.

De ahí que, una vez minimizada la euforia por la novedad proyectada, estas semanas volveremos a ver sin descanso a los líderes de la formación más conocidos, lo que conlleva siempre desgaste de la propia imagen y, sobre todo, el riesgo a cometer errores. Si tenemos en cuenta, además, que tanto el PP como C’s han soslayado como un error proyectar la idea de que era posible un pacto a la andaluza, haciendo irreconocibles las propuestas de los tres partidos en muchos puntos, se entiende mejor cómo unos y otros van modulando sus estrategias de cara a unos comicios en los que, tradicionalmente, ha habido menos movilización electoral.

En busca del centro ideológico

Hace unos días, hablamos del viraje de la propia estrategia de Génova de cara al 26M, unos comicios en los que Casado y su equipo se juegan su propia supervivencia, como ha quedado de manifiesto en las entrevistas de los barones territoriales durante estos días. Estos días cristaliza también el viraje de C’s, lanzado a convertirse en la principal fuerza de la oposición aprovechando la debilidad de los populares. Ahí se enmarcan los mensajes de Albert Rivera en relación a hacer oposición a Pedro Sánchez desde el centro político, idea defendida por Ignacio Aguado ante los mensajes de que Génova pretendía volver a mirar hacia el centro como granero de votos y que repitió el propio Rivera tras reunirse con el presidente del Gobierno en funciones en La Moncloa.

Viñeta de Idígoras y Pachi, en elmundo.es

Tras la cita, que tradicionalmente lidera el Rey para pulsar las opciones de cada partido de cara a una hipotética investidura, el líder de C’s extendió este martes en cordón sanitario que fijó en la campaña de las generales para todo lo que huela a sanchismo, lo que significa, en este momento de control del poder territorial del partido, que la formación naranja plasma su negativa a pactar con Sánchez en relación a todo el PSOE. Mensaje que se plasma, recordemos, a pocas horas del arranque de la campaña electoral y que, seguramente, se matizará después de la cita en las urnas a tenor de los resultados.

Queda claro, pues, el objetivo de C’s desde el arranque del año: aprovechar la debilidad extrema del PP, que ha pospuesto su crisis interna para después de los comicios de mayo, para postularse como el referente del centroderecha español en confrontación directa con el PSOE. Un detalle que tiene su importancia si tenemos en cuenta las presiones externas para favorecer un acercamiento entre ambas fuerzas, que los socialistas sacaron casi 13 puntos a la formación naranja y en relación a las malas relaciones que mantienen en público Sánchez y Rivera.

De ahí que resulte coherente la respuesta de Moncloa al pulso que ha iniciado Rivera, convencido de que está a punto de comerle todo el terreno al PP. Tras su reunión con Sánchez, Casado compareció en la sala de prensa que utiliza el presidente del Gobierno, en lo que constituye la señal más clara de que, para el PSOE, el PP sigue siendo el principal partido de la oposición. Rivera, por su parte, fue relegado a la sala de prensa destinada a los briefings con los periodistas que siguen a diario la actividad del Gobierno.

Esta tarde, Sánchez se reunirá con Pablo Iglesias, que insiste en que la fórmula adecuada para esta legislatura será la de constituir un Gobierno de coalición en el que entren diputados de la Unidas Podemos, especialmente los dirigentes que forman su núcleo duro. El argumento, criticado porque recuerda demasiado a la posición del partido durante la negociación de la primera investidura fallida de Sánchez, en 2016, hizo que Iglesias virara significamente el mensaje dirigido a los suyos este lunes:

“Nosotros, desde la reunión de mañana vamos a trasladar nuestra disposición al diálogo para participar en la formación de un gobierno con una base parlamentaria amplia y estable que garantice la aplicación de un programa progresista. Lo vamos a hacer conscientes de que todos deberemos ceder, escuchar y empatizar para construir una nueva etapa de entendimiento y colaboración sin líneas rojas, sin ultimátums, sin arrogancia, con claridad y con la verdad por delante”.

UP afronta las elecciones con el reto de movilizar a un electorado que parece haber desconectado de la tensión de esta nueva campaña electoral. Asimismo, deberá hacer frente al coste electoral de la fragmentación en siglas de todo el espacio que antes ocupaba la formación morada, especialmente significativa en Madrid (donde Más Madrid emula el gesto que Podemos tuvo en las europeas en 2014 y concurre con una papeleta electoral con los rostros de Iñigo Errejón y Manuela Carmena) y Galicia, con la vista puesta en la fortaleza del partido en Andalucía, en las opciones de Ada Colau en Barcelona y las opciones de Compromís (también en relación a una reedición de los acuerdos de 2015 en los ayuntamientos).

En cualquier caso, en menos de tres semanas volveremos a estar convocados a las urnas a concluir la reconfiguración del reparto de poder para los próximos cuatro años. En este contexto, todo apunta a una posible recuperación del espacio perdido por el PP por la decepción del empuje de VOX y por la desmovilización del electorado de centroizquierda.

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Casado hace autocrítica para sobrevivir al 26M: “Centrados en tu futuro”

Arranca lo que podemos denominar como la segunda vuelta de las elecciones generales celebradas el pasado domingo y que nos llevarán, casi sin descanso, a la reconfiguración del poder político e institucional a partir del 26 de mayo tras la celebración de los comicios municipales, autonómicos y del PE. El presidente del PP, Pablo Casado, aprovechó su segunda comparecencia ante los medios de comunicación desde el desastre electoral del pasado 28A para dar el pistoletazo de salida a la estrategia de los populares con el objetivo de matizar y revertir en lo posible el mal resultado que arrojaron las urnas.

En una comparecencia en la que aceptó preguntas, Casado admitió errores y lanzó al partido a la siguiente cita electoral, con la elección de un lema que parece un mensaje dirigido hacia el interior: “Centrados en tu futuro”. Los populares reivindican el centro político, tras meses jugueteando con la derecha conservadora, en un intento de establecer distancias con VOX y C’s, dos de los partidos contra los que el propio Casado arremetió desde su perfil en Twitter este jueves.

Más allá de consideraciones, estos días ha quedado claro que el PP es consciente que se juega en las elecciones municipales, autonómicas y europeas su supervivencia política, un escenario que explica buena parte de la autocrítica exhibida por Casado en su comparecencia y, sobre todo, en la repentina consideración de C’s y VOX como rivales directos ante la próxima cita en las urnas.

Mal resultado y un partido que remontar 

El presidente del PP reconoció un “resultado muy malo” para su partido,  aunque lo atribuyó a la fragmentación del espacio electoral que hace unos años dominaba por completo y a un error de diagnóstico realizado desde los cuarteles generales de Génova. Consciente  del estado de ánimo de su base electoral, Casado defendió la solvencia de su proyecto y habló claramente de quiénes serán sus adversarios durante las próximas semanas: Reclamó a Pedro Sánchez que no cimente su gobierno en el apoyo de “independentistas y batasunos” y arremetió duramente contra VOX, al que calificó por primera vez de extrema derecha, con ataques directos a Santiago Abascal por su pasado en el PP, que respondió citando el pacto en Andalucía.

Casado también se dirigió a C’s, al que definió como partido “socialdemócrata disfrazado de liberal desde hace un año”, y le acusó de tener como único objetivo sobrepasar al PP y postularse como el principal partido de la oposición. Este jueves, elevó el tono y habló directamente de un partido que fomenta el transfuguismo, en relación directa al paso de Garrido a las filas de la formación naranja.

El líder del PP ha enmendado en unos días toda una estrategia puesta en marcha, al menos, desde las elecciones andaluzas con hitos como el pacto de gobierno para sustituir al PSOE en la Junta o la propia fotografía de la Plaza de Colón, amén de las imágenes de los líderes de los tres partidos en manifestaciones durante estos meses.

Vino a confirmar un error de diagnóstico que, por otra parte, lleva meses en el aire: La crisis interna que atraviesa el PP y que ha tenido su primer reflejo en las urnas era (y es) la excusa para proceder a un relevo en el centroderecha que ha quedado aparcado por el fracaso de las expectativas en torno a VOX y por la propia posición de C’s, tercera fuerza parlamentaria en el Congreso y que pondrá en evidencia su débil estructura de partido en las elecciones de mayo.

A priori, los comicios del 26M debieran reducir el impacto sobre la marca del PP precisamente por su capacidad orgánica. Como le ocurrió al PSOE en 2015, en estos momentos Génova fía buena parte de su futuro a la implantación sobre el terreno de sus candidatos y militantes, particularmente heridos tras la derrota sin paliativos sufrida el pasado domingo. Lo normal debiera ser, ahora, un cierre de filas ante la cercanía de una segunda cita en las urnas con el fin de obtener un resultado honroso que, en las grandes cifras, pasa por conservar Madrid como única plaza fuerte en mitad de un retroceso generalizado en núcleos urbanos. Y eso a pesar de tener una candidata como Isabel Díaz Ayuso a la CAM o Martínez Almeyda al Ayuntaminto, que no se caracterizan precisamente por su potencia.

El PP y el déjà vu socialista 

Génova repite estos días comportamientos muy similares a los que el PSOE tuvo en su momento ante el efecto Podemos. Primero, la tentación de evitar hablar de su rival (en particular de VOX), como si el silencio pudiera enmascarar su pujanza electoral y el daño que esas expectativas infringen a las opciones del partido tradicional. Las intervenciones de Casado en los debates electorales, negándose siquiera a mencionar a VOX como el elefante rosa en la habitación, evidencian la ejecución de una manera de entender la política y la comunicación política que, casi siempre, supone un error que retrasa la necesidad de enfrentar la realidad. Le ocurrió al PSOE con Podemos en 2015 (5 millones de votos) y le vuelve a suceder al PP con VOX (2,6 millones de votos).

Más allá del fenómeno VOX, las urnas han confirmado las cifras que se manejaban en privado a propósito de la capacidad del PP para atraer a sus filas un voto ultra, que se contabilizaba en 1,5-2 millones de electores. Es decir, una cifra aproximada al resultado obtenido por VOX, que también enfrenta una tarea complicada en la legislatura: Fidelizar a un electorado que ha aceptado la visión dicotómica de la realidad defendida por los líderes de la formación y no decepcionarles, aunque eso implique tensionar aun más a un PP que podría volver a convertirse en partido refugio de ese elector defraudado a medio y largo plazo.

En segundo lugar, toca la apelación a la trayectoria histórica de la fuerza política protagonista del bipartidismo imperfecto como eje vertebrador del país. Igual que le ocurrió al PSOE en 2015, el PP ha intentado convencer al electorado de que su rival era (y es) el partido antagónico, es decir, el PSOE, con el fin de evitar tener que asumir que la principal amenaza a su supervivencia procede de una base electoral que el 28A dio su confianza a VOX (1,3 millones, según datos de Casado) y a C’s (1,1 millones).

En este contexto, Génova debiera analizar los errores cometidos y que le llevaron a hablar de un pacto a la andaluza, lo que ha servido para movilizar al electorado de centroizquierda, y/o a proyectar una coincidencia de los postulados defendidos por las tres fuerzas políticas. Ambos mensajes contribuyeron a desdibujar el proyecto defendido por un Casado que, además de recibir el voto de castigo procedente de la era Rajoy, propició que se dejara espacio a opciones que se han proyectado como novedosas o con más pujanza electoral.

Así, si sumamos las carencias del proyecto y la simple aplicación de la aritmética de la LOREG se ha plasmado el escenario del que venimos avisando desde hace semanas: En las circunscripciones más pequeñas, la ley provoca un sesgo mayoritario que penaliza la fragmentación del voto y beneficia al primer y segundo partido (sobre todo en un contexto de distancia entre la primera y la segunda fuerza política). Si tenemos en cuenta los datos obtenidos en las elecciones, se entiende perfectamente que el PSOE, con un resultado prácticamente idéntico al de 2011, haya obtenido 123 escaños, que todavía se proyectan más como triunfo en comparación con la enorme distancia respecto a la segunda opción preferida en las urnas.

Casado lo dejó claro en su comparecencia: “El voto a VOX ha sido inútil; 500.000 no ha obtenido representación parlamentaria ni senadores. La capitalización de escaños de VOX ha costado el doble de votos de lo que le hubiera costado al PP”. Comienza así la fase tercera de la estrategia popular, que pasa por llamar al voto útil y confrontar directamente con los rivales del bloque ideológico. Por un lado, Génova competirá con C’s por el espacio del centro y , por otro, se ayudará a reivindicarse como heredero arremetiendo directamente contra VOX.

En cualquier caso, la comparecencia de Casado y sus primeros mensajes en público suponen una modificación de la estrategia electoral puesta en marcha ante las elecciones generales y que le llevó a hablar de una hipotética entrada de VOX en un gobierno del PP: “No supimos ver que nosotros estábamos dirigiéndonos sólo a Pedro Sánchez y eludiendo críticas a VOX y C’s sin darnos cuenta que el adversario de VOX y C’s era el PP”, reconoció Casado ante los medios.

Hacia la conquista del votante de centro

Será interesante ver hasta qué punto se modulan los discursos entre los líderes del PP para intentar seducir a un votante de centroderecha, conservador pero que se encuentra muy lejos de los postulados defendidos por VOX en relación al debate territorial o en relación a lo que se denominan batallas culturales. Es decir, a ese elector tipo que en su momento se sentía cómodo con las posiciones defendidas internamente por las corrientes cercanas a Soraya Sáenz de Santamaría, Juan Manuel Moreno, Alfonso Alonso o el propio Alberto Núñez Feijoo, el primer barón que salió a valorar el mal resultado (también en Galicia) la misma noche electoral.

Falta menos de un mes para que el PP confirme sobre el terreno si su estrategia es acertada o no. En este tiempo, en su intento de diferenciarse de VOX, corre el peligro de aproximarse demasiado a C’s, convirtiéndose también en una opción irreconocible que acelere su crisis interna. Es decir, un escenario parecido también al que vivió el PSOE entre diciembre de 2015 y las elecciones de 2016, cuando estaba arrinconado a su derecha y a su izquierda por C’s y Unidos Podemos, con el que competía directamente por evitar el sorpasso. En el caso del PP, durante estas semanas veremos un equilibrio constante para ajustar el tiro ante las opciones de C’s, lo que le debiera llevar a competir en ese espacio dando por perdidos, por el momento, los 2,6 millones de votos situados en su extremo derecho.

A la espera de ver cómo se ejecuta la estrategia, y sobre la capacidad de Casado de vender esa mutación en su liderazgo, al menos hasta 26M, parece que esta estrategia es más acertada que seguir en el empeño de recuperar el voto que se ha ido a VOX, que será especialmente potente en Madrid. Por el momento, los populares han cambiado a Javier Maroto como jefe de campaña por Cuca Gamarra, próxima a Santamaría, en las elecciones autonómicas y municipales y por Isabel García Tejerina, que será la responsable de la campaña para las europeas. Sería conveniente, también, que colocaran a portavoces que difundieran sus argumentarios con seriedad, lejos de actitudes como las exhibidas por el secretario general del PP en sus intervenciones en programas de televisión o de candidatas que sueltan ocurrencias diarias como Díaz Ayuso.

CODA. Ésta fue la rueda de prensa de Casado del pasado martes. En ella pronunció una frase, que se parece bastante a lo que en su día pronunció Alfredo Pérez Rubalcaba, apenas unos meses antes de la presentación en sociedad de Podemos como marca electoral:”Hemos tomado nota del mensaje, que los electores quieren ver un PP reconocible en sus principios y sus valores, útil en las propuetas de gobierno , orgulloso de lo que hemos hecho, capaz de volver a ilusionar a todo un país”

CODA 2. Datos de Sigma Dos para el diario El Mundo a propósito del comportamietno electoral el pasado 28A, con flujos de transferencias de votos y el coste de los escaños para los partidos en términos globales.

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