Sánchez adelanta las elecciones para aprovechar la división de la derecha

El presidente del Gobierno anunció el adelanto electoral para el próximo 28 de abril, un mes antes de las elecciones municipales, autonómicas y europeas que se celebrarán el 26 de mayo. Desde un atril en el Palacio de La Moncloa, Pedro Sánchez confirmó así el rumor que vinculaba una derrota en la votación de los PGE en el Congreso con el adelanto electoral, una vez testada la capacidad de movilización de PP, C’s y VOX en la calle contra la siguiente fase de diálogo para desencallar la crisis catalana. Iván Redondo, que preside el Gabinete del presidente del Gobierno, habría tenido un peso fundamental en este adelanto electoral que se ha gestado, como ocurrió durante la presentación de la moción de censura contra Mariano Rajoy, en unos días y que provocará que los partidos hagan campaña en plena Semana Santa:

El voto negativo de ERC y de PDeCat a los PGE del PSOE, mientras los medios catalanes apuntaban a que ambas formaciones fingían una oposición irreal, se produjo al tiempo que se retransmitía en directo la sesión del juicio a los encausados por el Procés. Esta confluencia de acontecimientos resume perfectamente el momento político de un país que ha ejecutado un cambio del sistema político de facto pero que, sin embargo, no ha sido interiorizado por las principales fuerzas parlamentarias, que siguen funcionando con lógica de mayoría bipartidista.

Y eso a pesar de que los sondeos sobre estimación de voto son tozudos: La fragmentación parlamentaria no sólo no se corrige respecto a las elecciones de 2016, sino que debe dar cabida a un actor nuevo, VOX, sobre el que está pivotando la agenda diaria. De acuerdo con los estudios publicados a lo largo del mes de febrero, el PSOE se vería reforzado respecto a su resultado del 26J, aunque casi ninguna empresa le ve capaz de absorber todo el voto que pierde Unidos Podemos. La principal incógnita en el bloque del centroderecha tiene que ver con la capacidad de C’s por sobrepasar al PP, que sigue desangrándose en su flanco extremo a favor de VOX, que podría lograr hasta el 14% de la representación:

Lo que sí parece claro es que, con el adelanto electoral anunciado por Sánchez, concluye una legislatura atípica en la que la actividad parlamentaria ha quedado paralizada por la incapacidad de las fuerzas políticas para adaptarse a una lógica de multipartidismo competitivo, más pendientes del desgaste del adversario y de lo que recogían las encuestas sobre estimación de voto. La conclusión principal es que acaba una legislatura con una fuerte parálisis que, en cambio, sí ha dejado momentos históricos que tienen que ver con la reconfiguración del sistema político y de cómo la crisis de representación, consecuencia de una nefasta gestión económica y social, deriva  en una desafección que provoca extraños fenómenos.

A saber: La repetición de las elecciones generales ante la incapacidad de los partidos de formar gobierno, sobre todo ante la inmadurez de Unidos Podemos. En otoño vivimos la primera experiencia de gran coalición de facto, con el PSOE apoyando con la nariz tapada la investidura de Mariano Rajoy para evitar ir a unas terceras elecciones generales. En octubre de 2017, fue el tiempo de la reunificación constitucionalista frente al referéndum de Cataluña y los hechos acontecidos posteriormente, con unas elecciones autonómicas convocadas desde Madrid que, en lo esencial, no cambió el Parlament. En junio de 2018, Rajoy se despedía de la Moncloa y de la política tras la primera moción de censura exitosa de la democracia, protagonizada por un líder defenestrado entre los suyos y resucitado por las bases socialistas un año antes.

Adelanto electoral para aprovechar la división de la derecha

El viernes, Sánchez volvió a dar el enéismo ejemplo de supervivencia política con una convocatoria electoral que, a pesar de la debilidad de un gobierno sustentado con 84 diputados, ha pillado con el pie cambiado a casi todos los partidos, que han debido adelantar sus procesos internos para encarar dos meses en los que se dirimirá todo el reparto del poder para los proximos cuatro años en prácticamente todos los territorios.

Que casi nadie esperaba que Sánchez convocara elecciones lo certifica el propio PSOE, que sólo ha exhibido alivio cuando se supo que el presidente del Gobierno no pensaba hacer coincidir las elecciones generales con el resto de los comicios en un “superdomingo”. En el resto del arco parlamentario, destacó la valoración de Pablo Casado, que intentó atribuirse el mérito de haber empujado al presidente del Gobierno a un adelanto electoral a pesar de que la convocatoria de la concentración de la Plaza de Colón fue muy modesta, como reconocen en privado sus organizadores.

Las declaraciones de Casado apuntan la situación en la que vive el principal referente conservador en estos momentos, cuando se cumple medio año de la llegada de Casado a la presidencia del partido. Hoy, el PP sigue desangrándose por la derecha y el centroderecha, en favor de VOX y C’s respectivamente, un escenario increíble si tenemos en cuenta cómo, a diario, prosigue en el suicidio de atraer al votante que hoy optaría por VOX con mensajes de un líder que denotan ignorancia y la confirmación de la obsesión ante el auge de la ultraderecha, uno de los triunfadores de la temporada.

VOX, cuyos líderes tienen estos días el altavoz del juicio contra los miembros del Govern a cuenta del Procés, será una fuerza política con representación parlamentaria (entre 16 diputados, según GAD3 y 46, según el sondeo del GESOP), a la espera de la capacidad del PP de aguantar en las circunscripciones más pequeñas, según confirman los sondeos sobre estimación de voto que se están publicando en las últimas semanas. Los datos del Instituto Sondaxe sobre las elecciones locales en Galicia nos dirigen a un escenario en el que el PP puede desangrarse en favor de C’s y de VOX sin obtener el rédito consabido en el reparto de escaños.

La formación que lidera Santiago Abascal, todavía en ascenso demoscópico, sabe que ha entrado a jugar en la Liga de los mayores en al menos dos sentidos: Por un lado, con la foto de familia en la plaza de Colón de Madrid, que le legitima como un actor más del triunvirato que ha descabalgado al PSOE de la Junta de Andalucía a pesar de sus salidas de tono; por un lado, por la tendencia, a menudo sorprendente, de C’s y, sobre todo, el PP de comprar su discurso en relación al debate territorial y en los apartados de guerra cultural en el que VOX se desmarca y en el que está obteniendo petróleo con cada afirmación “políticamente incorrecta”.

Como ejemplo tenemos el mensaje que Santiago Abascal dejó en Twitter para valorar el adelanto electoral y que da pistas sobre los marcos en los que tratará de situar los mensajes de campaña: El PSOE es el enemigo directo, lo que a su vez beneficia a un Sánchez que ha llamado a los barones al orden para remar en la misma dirección por pura supervivencia política.

En este sentido debe entenderse el mensaje de C’s de que hay que aceptar a VOX como parte de la realidad política del momento, mientras se filtra el tono de la campaña: El rival de C’s es Pedro Sánchez. Así, el discurso se centrará en atacar al cabeza de lista del PSOE, al que Ciudadanos considera “un obstáculo para el constitucionalismo” mientras la formación naranja trata de desvincularse de la formación ultra de manera clara tras la foto de familia de los tres partidos en la Plaza de Colón. C’s asiste impotente a cómo se instala en el ideario su vinculación con la formación de ultraderecha, con la creación de figuras como la de los “trillizos”, el “trifachito” o la “derecha trifálica” (referencia de la ministra de Justicia) en clara competición con el PP por ejecutar el “sorpasso” que aventuran algunos estudios demoscópicos.

Durante la votación de los PGE, Unidos Podemos remarcó su perfil de socio parlamentario preferente del Gobierno, con el voto a favor de las cuentas públicas. El anuncio electoral, de esta manera, habría dejado en un lugar incómodo a la formación morada, que sufre tres desgastes: Su propio proceso interno, abierto en canal con la asignatura pendiente que supone Iñigo Errejón y la corriente que lidera; la propia cercanía al PSOE, que se lleva todos los réditos del trabajo de la formación morada, que hoy se percibe como un apéndice del Gobierno frente a la derecha y no como proyecto propio de país alternativo; y el propio desgaste de la implicación de Pablo Iglesias y la dirección de Podemos en desbloquear el conflicto catalán, que hoy vuelve a situarse en stand by a la espera de lo que suceda el 28 de abril.

En función de los resultados, veremos los primeros movimientos que, en principio, no se materializarán hasta la formación de gobiernos autonómicos y locales tras el 26M. Un buen resultado del PSOE le ayudará a liderar unas negociaciones en las que habrá de tenerse en cuenta dos factores: Que UP no se desplome por completo y aguante en torno a un 15% de estimación de voto, lo que le ayudaría a aparecer como factor fundamental para volver a orquestar una mayoría similar a la de la moción de censura, pero con un PSOE más fuerte (con 30-40 diputados más); y que el PP haga frente a C’s y termine sacándole 5 puntos, algo que no es en absoluto descartable si tenemos en cuenta datos de indecisos o abstencionistas como el que publicó el sondeo de Metroscopia para 20minutos:

Si C’s no logra el sorpasso al PP, deberá, de nuevo, volver a calibrar sus alianzas para el corto y medio plazo, sobre todo porque, una vez concluido el ciclo electoral, las siguientes citas en las urnas serán Cataluña, Euskadi y Galicia, donde la capacidad de crecimiento de C’s es limkitada. Es en esta lógica en la que podemos ver el acercamiento al PSOE del que venimos avisando desde hace semanas, a pesar de lo que avanza la Ejecutiva de la formación naranja en este arranque de la campaña. En estas cuentas, por cierto, existen pocas opciones de que el PP pueda configurar una mayoría alternativa al PSOE si la suma de sus diputados con los de VOX y C’s no llega a los 175 escaños.

 CODA.  A propósito del marco que vincula a VOX con el PP y C’s tenemos destacamosla pieza emitida en el Polònia de TV3 de la pasada semana a propósito de la manifestación de Colón.

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Estabilidad de la Große Koalition con giro a la izquierda del SPD

El relevo al frente de la Jefatura de la CDU ha derivado en la recuperación de la estimación de voto del principal partido conservador del país, que se estabiliza en torno al 30% de la representación. A punto de cumplirse un año del acuerdo que derivó en la tercera Große Koalition firmada por la canciller Angela Merkel, la crisis abierta en la política germana se estabiliza y permite que los artífices del acuerdo de gobierno recuperen parte del espacio perdido en los últimos meses mientras Berlín busca su sitio en la escena internacional.

Berlín es la primera referencia del gasoducto Nord Stream (y Nord Stream 2)que permitirá transportar gas desde Rusia a Europa directamente, sin tener que pasar por Ucrania, que vería menguados sus ingresos por tarifas de tránsito (unos 2.000 millones de euros al año). Con esta decisión, la UE modificaría de hecho su posición en relación a los sucesos derivados del Maidan y ratificaría un acercamiento a Moscú en un momento de falta de sintonía con Washington, algo que se percibe incluso en la opinión de los alemanes sobre la relación de su país con EEUU y sus acercamientos a otras potencias. 

De acuerdo con los datos del Centro Atlantik-Bruecke, el  85% opinión tiene una opinión negativa de las relaciones entre Alemania y EEUU y el  57.8% desearía más distancia entre ambos gobiernos. El 42.3%  considera que China sería un aliado mejor  mientras que la preocupación por la amenaza que supone China es del 2.2% (1.9% cuando se habla de Rusia).

En este sentido, hace unos días, el titular de Economía dejó abierta la posibilidad de que Alemania comience el rearme ante la decisión de EEUU y Rusia de retirarse del Tratado INF, el primer acuerdo antinuclear firmado por ambas potencias en 1987 para poner fin a la Guerra Fría.

En un contexto en el que se comienza a vislumbrar la posibilidad de que el país entre en recesión (registró en 2018 un crecimiento del 1.5%, el dato más bajo en cinco años) y en el que se plantean medidas de estímulo fiscal, el retrato que arrojan los estudios sobre intención de voto son concluyentes: La crisis política germana consolida un Bundestag con seis fuerzas políticas con representación que obligará a mantener fórmulas de gobierno de coalición de forma permanente, con un retroceso constante de la fortaleza de los partidos tradicionales.

De acuerdo con los estudios publicados en el mes de enero, el SPD recupera algo del espacio perdido en los meses anteriores en beneficio, sobre todo, de Los Verdes, que se mantiene como segunda fuerza en la lista de preferencias del electorado alemán. También, por primera vez en muchos meses, la ultraderecha cae por debajo del 14% de la representación, seguramente debido al coste de las divisiones internas que se han plasmado en la refundación de partidos diferentes a AfD que competirán con la marca original en los Länder situados al este del país.

Con un 13.6% de media, -0.7 puntos respecto al mes de diciembre, la ultraderecha alemana se acerca a los porcentajes recibidos en las últimas elecciones generales; en cualquier caso, se aleja del 16.7%  de estimación de voto que le otorgaban los sondeos publicados a lo largo del mes de septiembre, dato que le acercaba a ser la principal fuerza de oposición a la CDU en plena crisis del partido de Angela Merkel y de la crisis permanente en la que vive el SPD.

Con los datos del mes de enero, la CDU se instala en el 30.3% de media (+0.3 puntos respecto al mes anterior aunque todavía-2.6 puntos del resultado conseguido en las elecciones de septiembre de 2017), mientras que el SPD sube al 15.1% de media (+0.6 puntos respecto al mes anterior), aunque todavía se sitúa a 5.1 puntos de su representación actual en unas elecciones que arrojaron el peor resultado para las opcions de la socialdemocracia germana desde 1949.

Estos días, el partido filtra que recuperará el discurso de clase y de defensa del Estado de bienestar  y el abandono del proyecto Agenda 2010 que en su momento lanzó el canciller Gehrard Schröder; el proyecto, del que se ha beneficiado electoralmente Angela Merkel en su vertiente económica, se entiende como una de las causas que explican la precarización y el aumento de la desigualdad social en Alemania, lo que constituye la misma base de la crisis de partidos que explica la crisis del SPD (y en cierta manera, de Die Linke) y el auge de la ultraderecha.

La estabilidad de la CDU y la lenta recuperación del SPD, no sin turbulencias en el núcleo duro del Gobierno federal, se traduce en una bajada en las expectativas de Los Verdes, que seguiría siendo la principal fuerza de oposición en el caso de celebrarse elecciones generales en estos momentos. Con un 18.6%, la formación se deja 0.7 puntos en estimación de voto, aunque sigue +10 puntos por encima del resultado conseguido  en las urnas en los últimos comicios. La pujanza de Los Verdes, junto a las buenas expectativas para la izquierda en Portugal, suponen una rareza en el avance de los populismos y de opciones situadas en el espectro más conservador en una Europa que afronta unas elecciones al PE en mayo que pueden ser antológicas.

Cierran la lista los liberales y Die Linke. Por un lado, FDP estaría en 8.7% de media, -2 puntos respecto a su representación actual pero gana 0.7 puntos respecto a los sondeos publicados durante el mes de diciembre. Por su parte, Die Linke sigue estable en el 8.3% de estimación de voto, -0.9 puntos respecto a las últimas elecciones aunque avanza 0.3 puntos en comparación con la estimación de voto recogida hace un mes.

CODA. Con mucho retraso hemos podido leer finalmente Factor AfD, de Andreu Jerez y Franco Delle Donne. Publicado en 2017, supone un acercamiento al fenómeno de la ultraderecha alemana, con descripción de los hitos de la breve historia del partido y su proyección como fuerza electoral. Su valor, sin embargo, está en la descripción pormenorizada de la estrategia política y comunicativa del partido en dos sentidos: En la construción del propio discurso y, sobre todo, en el trabajo para normalizar un marco que hace años era indefendible en la esfera pública. Muy recomendable su lectura, sobre todo para saber los errores que se cometieron en Alemania y que explican su presencia como tercera fuerza parlamentaria en en Bundestag y su protagonismo en la agenda mediática.

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Cataluña: ERC, primera fuerza en un Parlament sin grandes variaciones

Lo venimos señalando desde hace meses. Desde que el referéndum del 1 de octubre confirmó que, a pesar de todo, las mayorías a favor de la independencia se mantenía estable a la espera de que la propia biología haga su trabajo, ERC se ha mantenido en una posición de realismo político que ha contrastado con la posición defendida por el sector del PdeCat más cercano al ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que comienza a entender cuál es la posición de los principales actores en España ante su exilio político.

Así, mientras Puigdemont impulsa la Crida Nacional como la próxima marca electoral con al que se pretende aglutinar al independentismo, con reticencias por parte del PdeCat y ERC, la formación republicana se ha caracterizado por el equilibrio para centrarse en el futuro de los presos del Procés (Oriol Junqueras y buena parte de su Govern, además de los “Jordis”). El juicio, que arrancará la próxima semana, evidenciará aun  más la ruptura entre las posiciones más firmes del independentismo y la de cal y arena que otorga ERC a la hora de abrirse a negociar los PGE de Pedro Sánchez con los que tratará de ganar tiempo en La Moncloa mientras señala a los presos como la base de toda la negociación.

Su posición como primera fuerza electoral del independentismo y también como primera opción en el Parlament en el caso de una nueva convocatoria de elecciones autonómicas en estos momentos le sitúan como el negociador preferente del Gobierno ante la resolución de un conflicto que se mantiene latente pero abierto, a la espera de lo que ocurra en el juicio contra los convocantes del referéndum.

ERC, primera opción en Cataluña

De acuerdo con los datos de los sondeos sobre estimación de voto publicados desde el pasado mes de octubre, esta posición beneficia a ERC ante el electorado; sería la primera fuerza política con un 25.05% de media (+3.95 puntos respecto a las elecciones de diciembre de 2017), casi un punto más que la media de la última oleada analizada en este blog,  y pasaría de 32 a una horquillal de 34-40 diputados.

Una parte del electorado que en su momento apoyó la lista que encabezaba Puigdemont estaría dispersándose entre ERC y la CUP, que mejoraría también resultados. Así, JxC paasría del 21.7% de la representación a un 15.1% de media (-6.6 puntos respecto a las elecciones y -3.1 en relación a los últimos sondeos analizados) y estaría compitiendo con el PSC como cuarta fuerza parlamentaria.

La CUP, por su parte, se movería en torno al 7.3% de media (+2.8 puntos en relación a las elecciones y +1.5 puntos en comparación con los demás sondeos), aunque debe tenerse en cuenta la diferencia entre las estimaciones del CEO (8.5%) u Opiniomètre (8.3%) frente a NC-Report, que le sitúa en un margen de crecimiento muy discreto. La suma de los tres partidos asciende al 47.45% frente al 41.64% que suman las opciones constitucionalistas, con los comunes como partido decisorio de la balanza.

En el frente constitucionalista, también se registran movimientos que tienen que ver con la preeminencia del PSC como actor fundamental en este momento (no en vano fue Iceta el que lanzó la idea de un “notario” para abrir la fase de nueva negociación con Cataluña). El PSC se situaría en el 15.17% de media (+1.4 puntos respecto a las últimas elecciones). Por delante volvería a situarse C’s, que caería al 23.07% de media (-2.23 en relación a los comicios aunque sube respecto a la anterior oleada de sondeos) y a los 29-35 diputados, lo que confirmaría la idea de que su resultado en las últimas elecciones autonómicas fue excepcional y fruto de la enorme movilización del electorado catalán.

El tercero en el bloque constitucionalista, el PP, confirma que tampoco pasa por una fase positiva en Cataluña. El mal resultado obtenido el 21D empeora en esta oleada de estudios demoscópicos y estaría en el 3.4% de media, a la espera de compulsar la presencia de VOX en Cataluña. De acuerdo con el dato de NC-Report, el partido ultra podría lograr 83.000 votos en Cataluña, siendo el PP, sobre todo, el principal damnificado por su irrupción en esta CCAA.

Nos queda el partido llamado a interceder entre ambos bloques: los comunes, con un 8.1% de media, mejoraría algo más de medio punto respecto a sus resultados de las últimas elecciones. Todo ello a la espera de medir los efectos de la crisis de Podemos en Madrid, aunque es cierto que la singularidad de la plataforma impulsada desde el primer momento en Cataluña supone una avanzadilla de lo que la crisis madrileña trata de dirimir en estas semanas.

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Sánchez regala una victoria a PP y C’s, que pinchan en Madrid

45.000 personas, según la Delegación de Gobierno, respondieron a la convocatoria de la manifestación de este mediodía en la Plaza de Colón de Madrid con el lema “Por una España unida, elecciones ya”, una cifra que, se confirmarse, constituiría un pinchazo en toda regla si tenemos en cuenta cómo el PP se ha volcado en llenar las calles de personas para indicarle a Pedro Sánchez la puerta de salida del Palacio de La Moncloa.

Una cifra de movilización muy baja que, sin embargo, ha obtenido grandes réditos propagandísticos por obra y gracia, de nuevo, de una gestión errática del Gobierno. El viernes, se confirmó que el Ejecutivo que rompía los cauces de diálogo con la Generalitat a propósito de la constitución de una mesa de partidos extraparlamentaria con la figura de un relator independiente que diera fe de lo hablado. La vicepresidenta fue la encargada de realizar el anuncio en la rueda posterior del Consejo de Ministros y justificó la decisión de Moncloa en estos términos: “Este Gobierno tiene la firme decisión de establecer todos los puentes posible pero en este momento, el marco trazado que hemos hecho no es aceptado por los partidos independentistas”.

Carmen Calvo evidenciaba así el fracaso del Ejecutivo por abrir una senda de diálogo con las fuerzas independentistas catalanas, un diálogo que se antojaba fundamental para la supervivencia de Sánchez entre los partidos que formalizaron la moción de censura que acabó con la dimisión de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno hace apenas ocho meses. Durante este periodo, y debido a la desmovilización de Ferraz, Moncloa ha sido el centro sobre el que ha pivotado el trabajo de los socialistas por atraer a los partidos independentistas a una fórmula que creara una pista de aterrizaje que desatasque el problema catalán. La comisión bilateral fue el punto de partida para reconstruir puentes de diálogo entre las dos Administraciones.

Lo contaba Isabel García Pagán en La Vanguardia el viernes: “El miércoles los negociadores mantuvieron una videoconferencia de una hora y media, con Aragonès y Artadi en el Parlament. Ambos pensaron que el acuerdo estaba cerca. El Gobierno aceptaba la figura del relator y estaban dispuestos a renunciar a una figura internacional en favor de un perfil neutral de ámbito estatal (…) Durante la mañana de hoy (por el viernes), el intercambio siguió, hasta que a las 13.34h llegó un mensaje de Calvo con un ultimátum. La vicepresidenta reclamaba que ERC y PDECat retiraran su enmienda a la totalidad al presupuesto y se pondrían nombres de relatores sobre la mesa  (…) A las 13.50h llegó la respuesta de Calvo a Aragonès. La vicepresidenta urgía una respuesta sobre la enmienda. “Tenía que ser ahora, entiendo que es un no. Suerte”, vino a escribir”.

Según fuentes gubernamentales, la negativa de ERC y del PdeCat de retirar las enmiendas a la totalidad a los PGE de Sánchez que se votan en el Congreso este miércoles habría sido el motivo de argumenta Moncloa para romper la vía de diálogo con el independentismo catalán. En la práctica, es evidente que al presidente del Gobierno le ha podido la presión que, desde el martes, le empuja a un adelanto electoral como mecanismo para calmar una tensión en la calle avivada por buena parte de los medios de comunicación que tienen su epicentro en Madrid.

Las acusaciones de “alta traición” vertidas por el centroderecha, discurso amplificado por los medios conservadores, terminaron de apuntalar el fin de una estrategia torpemente anunciada y peor defendida por parte de un Ejecutivo que ha evidenciado su propia debilidad al regalar una victoria al adversario, que ya sabe lo que tiene que hacer para desestabilizar a un Gobierno sumamente débil y debilitado por la caótica acción política de estos meses.

Escribíamos el viernes: “Una manifestación multitudinaria este domingo, y parece que lo será, proyectará una imagen perfecta de oposición para llamar al voto útil, aunque sea con la nariz tapada, del electorado progresista, muy desmovilizado debido a la crisis de Unidos Podemos y ante la incapacidad del PSOE de proyectar algo diferente al liderazgo flojo de Sánchez”.

Con el pinchazo de manifestantes, se amplifica el error del Gobierno de echar el freno a la propuesta de la mesa de diálogo. El presidente del Gobierno ha trasladado que la iniciativa no estaba madura y/o que es fácilmente permeable a la dureza con la que la oposición ha decidido hacer política en este momento de la legislatura. Baste comparar la actitud de Sánchez con la de José Luis Rodríguez Zapatero, que en su día recibió calificativos similares por parte del PP y de sus terminales mediáticas, para entender la situación agónica a la que conduce el propio liderazgo de Sánchez y de su entorno más próximo a nivel país pero también respecto a su papel en el PSOE.

Una manifestación con incómodos compañeros de pancarta

Génova sabía que se juega buena parte de su futuro próximo este domingo. De ahí la implicación del partido para fletar autobuses para traer manifestantes a Madrid que evidencien en un bloque de oposición en la calle frente al Gobierno. En este contexto se explica el interés de los populares por promover una imagen de unidad con Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal, imagen a la que C’s se había negado por motivos obvios pero que finalmente se produjo.

Tras la lectura del manifiesto incendiario por parte de los periodistas Carlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón, que reclamó un adelanto de las elecciones generales, se pidió que los partidos convocantes subieran al escenario para una “foto de familia”, justo lo que C’s quiso evitar a toda costa. Pablo Casado se colocó en medio de los dirigentes de la formación naranja y de VOX, aunque eso no enmascara la imagen final al lado de la formación ultraderechista, que puede ser la que mejor capitalice la movilización. Los abucheos de una parte de los asistentes ante los gritos de “Casado presidente” al término de la convocatoria confirma la pugna entre los tres partidos por capitalizar el mensaje contra Sánchez.

La formación naranja, con muy poco poder orgánico, debe equilibrar el seguidismo al PP (estructura fundamental de movilización de sus bases) con trasladar el mensaje de que es un promotor de la manifestación con un peso similar al PP, según todas las encuestas sobre estimación de voto publicadas. Todo ello, además, remarcando que es ideológicamente distinto de VOX, el elefante rosa que nadie quiere mencionar pero que explica la alta tensión en la que la política institucional ha entrado en estos momentos.

La estrategia de C’s se ha topado con un problema adicional: El apoyo de la manifestación por todo tipo de formaciones de corte fascista o de ultraderecha (desde Falange a Democracia 2000 pasando por Hogar Social), que pueden compartir parte de su ideario con VOX (sobre todo en relación al debate territorial y mensajes morales). Durante la protesta se mantuvieron en un segundo plano para remarcar su crítica a los partidos convocantes a pesar de compartir el lema de la unidad de España y el adelanto electoral.

CODA. Portadas de los diarios de información general este domingo:

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PP y C’s eligen la movilización callejera como estrategia. Punto para Pedro Sánchez

Este domingo, PP, C’s y VOX coincidirán en la Plaza de Colón de Madrid en una manifestación contra la posibilidad de abrir una mesa de partidos extraparlamentaria con presencia de un relator independiente que aborde soluciones para salir del atolladero catalán. La propuesta, muy mal vendida por el Gobierno y peor defendida por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, devuelve el marco a Cataluña después de unas semanas en las que la agenda política ha girado en torno a la crisis de Venezuela, con la ayuda inestimable de Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, en un caso de justicia poética directo, se enfrenta este domingo a que los líderes de la oposición puedan señalarle como presidente ilegítimo y promover fórmulas para su deposición. Como en Venezuela, PP y C’s usarán la calle como el termómetro para exigir un adelanto electoral que certifique en las urnas esa supuesta mayoría de oposición. El propio Pablo Casado dejó abierta la posibilidad de presentar una moción de censura en el Congreso de los Diputados contra Sánchez, una propuesta que, en principio, no saldría adelante sólo con los votos del PP y de C’s, que puede verse arrastrado a una estrategia con la que lleva coqueteando en los últimos meses.

La convocatoria de la manifestación, propuesta primero por Albert Rivera y luego por el PP, llegó tras una valoración absolutamente desquiciada de la propuesta del Gobierno que, insistimos, volvió a errar en estrategia y en la propia comunicación política del hecho. Las dudas y rectificaciones con el sello del Palacio de La Moncloa aumentó la sensación de improvisación  y, lo que es más importante, dio margen para el rechazo, empezando por la propia oposición interna en el PSOE.

No obstante, el premio a la reacción más desquiciada se lo llevó Pablo Casado y su ristra de insultos hacia Pedro Sánchez y su propuesta: “Traidor. Felón. Ilegítimo. Chantajeado. Deslegitimado. Mentiroso compulsivo. Ridículo. Adalid de la ruptura en España. Irresponsable. Incapaz. Desleal. Catástrofe. Ególatra. Chovinista del poder. Rehén. Escarnio para España. Incompetente. Mediocre. Okupa”.

De esta manera, el líder del principal partido de la oposición y, se supone, llamado a ser el relevo del PSOE en algún momento retoma la estrategia que aplicó sobre todo entre 2004 y 2008, por un PP herido tras la derrota electoral tras los atentados del 11M. Especialmente durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, el PP utilizó unos argumentos similares para movilizar a una base social al ritmo de la reforma de Ley del aborto, del Estatut catalán o de los contactos con ETA que acabaron con el cese de actividad terrorista en octubre de 2011.

También en aquellos años Mariano Rajoy se empeñó en dirigir insultos a Rodríguez Zapatero, al que Génova también consideró un presidente ilegítimo desde el primer momento, al menos hasta que el líder socialista revalidó su victoria en las generales de 2008. A partir de ese instante, Rajoy prescindió de los estrategas de ganar en la calle el poder perdido en las urnas  (Eduardo Zaplana y Angel Acebes) y sus cachorros, entre los que figuraba un jovencísimo Pablo Casado, presidente de Nuevas Generaciones, se refugiaron en el PP de Madrid, a los pechos de Esperanza Aguirre y de su particular manera de entender la política con una mezcla de neoconservadurismo y neoliberalismo galopante.

Sánchez, el gran beneficiado del 

Las negociaciones tras las elecciones andaluzas ha evidenciado una conexión entre el PP y C’s de la que también participa VOX bajo la ficción de que sólo mantiene contacto directo con los populares. Desde entonces, es habitual hablar de los “trillizos” para referirse a Pablo Casado, Albert Rivera o Santiago Abascal o el “trifachito” para mencionar las negociaciones a tres para desalojar a la izquierda del poder a partir del mes de mayo.

Este domingo, todo el espectro del centroderecha español volverá a quedar representado como uno en una manifestación que llevará el lema “Por una España unida, elecciones ya”, acordado por PP y C’s, que puede verse arrastrado a una estrategia que terminará beneficiando a los populares en dos sentidos: Permitirá identificar y aglutinar a una base social que en estos momentos se dispersaría en el voto a tres formaciones políticas y ayudará a reafirmar su liderazgo ante dicha base social.

Para entender lo que se juega Génova en la manifestación de este domingo, baste señalar el anuncio de Casado de que el PP pagará el transporte a todo ciudadano de fuera de Madrid que quiera estar en la convocatoria: “Cualquier persona que quiera ir a Madrid, que se pongan en contacto con la sedes, sin ninguna necesidad de darse de alta ni tener nada que ver con nosotros. Facilitaremos el transporte a todo el mundo que podamos”. Y todo ello en la misma semana en la que se destapa el enésimo conglomerado de contabilidad b en el PP de Madrid.

Por si queda alguna duda de la importancia de la manifestación para Génova, este jueves tuvimos una entrega de una entrevista para la agencia EFE en la que volvió a relacionar lo que ocurre en Cataluña con ETA o en la que vinculó el sostenimiento de las pensiones con el aumento de la maternidad con referencias a la Ley del aborto incluidas. Es decir, el líder del PP exhibió las líneas maestras de su guerra cultural de manual para movilizar al electorado que, hasta hace no tanto, respondía a la convocatoria de Génova sin aplicar muchos matices y que hoy se siente más cerca de VOX.

Es en ese juego, en el que hay mucho de orgullo herido por parte del PP, en el que C’s se juega ser succionado por la estrategia muy escorada a la derecha que puede terminar ahuyentando a su electorado más centrado, lo que puede terminar beneficiando a Pedro Sánchez. Y es que, a pesar de la incapacidad manifiesta del Gobierno por vender bien una iniciativa, a lo que tampoco ayuda la ruptura interna del PSOE que se plasma en cuanto se ponen sobre la mesa cuestiones territoriales, Sánchez puede demostrar de nuevo que la suerte le acompaña y que puede terminar siendo el gran beneficiado de lo que algunos denominan la “venezolanizacion de España”.

Una manifestación multitudinaria este domingo, y parece que lo será, proyectará una imagen perfecta de oposición para llamar al voto útil, aunque sea con la nariz tapada, del electorado progresista, muy desmovilizado debido a la crisis de Unidos Podemos y ante la incapacidad del PSOE de proyectar algo diferente al liderazgo flojo de Sánchez. Un ejemplo de que ésta es la perspectiva socialista es el vídeo difundido por los pesos pesados socialistas vinculando el destino de PP y C’s en lo que resta de legislatura:

En este contexto, y a pesar de que el PSOE tiene la marca electoral achicharrada, Sánchez puede proyectarse coma una opción medio presentable para algutinar a un electorado que se siente muy lejos de los argumentos defendidos por el PP respecto a la Ley del aborto o la maternidad y que, aunque pudieran compartir intereses o proyecto con C’s, sienten alergia a una conexión directa con el PP y/o VOX. Todo dependerá de la fortaleza del presidente del Gobierno para calmar internamente al PSOE y de su capacidad para sacar adelante los PGE la próxima semana.

Ésa parece ser la tarea del PSOE y de Unidos Podemos durante el fin de semana. Este viernes se supo que Pablo Iglesias había vuelto a interrumpir su permiso de paternidad y que se había reunido con Sánchez en el Palacio de la Moncloa para abordar la negociación de los PGE y la tormenta perfecta que se ha creado esta semana a partir del anuncio de la figura del relator por parte del Ejecutivo, con la ayuda inestimable de unos medios de comunicación absolutamente histéricos.

CODA. En algún momento habrá que analizar, de nuevo, el trabajo de muchos medios de comunicación que sirvne de altavoces de la histeria y el insulto como arma política, cuando no como emisores de tonos y comportamientos muy alejados de lo que debiera ser el debate sano en una democracia de corte liberal madura. He aquí las portadas de ABC, La Razón y El Mundo del jueves y del viernes, que marcan la senda de lo que defienden sus analistas y tertulianos en televisión, en radio y en las redes sociales:

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El Gobierno se enfanga con la figura de un relator para Cataluña

Este martes se abría la posibilidad de que el conflicto catalán entrara en una nueva fase de negociación. Tras las primeras reuniones de la comisión bilateral entre el Gobierno y la Generalitat, dirigidas a desatascar la ruptura existente especialmente desde 2012, Moncloa plantea como opción crear una mesa de diálogo de partidos catalanes sobre “el futuro político de Cataluña”. Esta mesa de diálogo, creada para buscar una vía política para salir del atolladero en el que se ha convertido la cuestión catalana, podría contar con la tercera figura, la de un “notario” (idea de Miquel Iceta),  “coordinador” o “relator” (declaración de Carmen Calvo) o “facilitador” (nomenclatura matizada por Moncloa tras conocerse las primeras reacciones negativas a esta figura).

Carmen Calvo se refería a esa figura en estos términos: “No, no hacen falta mediadores, ni para el Gobierno ni para el PSOE. Sí acaso alguien que pueda tomar nota, que pueda convocar, que pueda coordinar porque hay diferentes partidos, pero no hacen falta mediadores para estar dentro de la ley (…) Alguien que sea capaz de decir, ‘nos convocamos, tomo nota de lo que vamos hablando’, un poco la figura de lo que hace un relator en el Congreso, alguien que entiende lógicamente de política, no vamos a sentar a alguien ajeno a la situación de Cataluña en España”.

La propia vicepresidenta del Ejecutivo puntualizó este miércoles que la propuesta de circunscribe a Cataluña; es decir,  no hablamos de un foro de partidos españoles con presencia del PSOE y Podemos, tal y como se pide desde Cataluña. En la práctica, nos encontramos con el enésimo problema de comunicación creado por el propio emisor del mensaje, el Gobierno central, incapaz de medir las consecuencias de un anuncio de este tipo a una semana de que arranque el juicio en el TS contra los acusados del Procés y a pocos meses de unas elecciones autonómicas en las que, según temen los barones socialistas, el electorado puede volver a votar con el tema catalán muy presente.

Más contexto. El anuncio se realiza en un contexto de dudas ante la posición defendida por Pedro Sánchez respecto al reconocimiento de Juan Guaidó como presidente de Venezuela, en un giro a la posición del PSOE tradicional respecto al funcionamiento interno de los países Iberoamericanos, cuando se constata que la crisis interna de país no desembocará en la deposición de Nicolás Maduro por la fuerza de la calle. No ayuda tampoco que se hiciera pública la iniciativa un día después de que ERC anunciara una enmienda a la totalidad a los PGE que Pedro Sánchez remitió al Congreso, posición que no modificará con la iniciativa del relator.

El Gobierno, con sus sucesivas matizaciones, asumió la idea de que el lenguaje no es neutral y que la figura del “relator”, como experto independiente designado por el Consejo de Derechos Humanos para examinar e informar sobre la situación de un país o un tema específico de los derechos humanos, está cargado de significado. La prueba es que, a pesar del intento de Moncloa de extender la idea de “facilitador”, en el momento de elaboración de este post se había asentado la figura del relator como la definición más ajustada a la figura impulsada desde el Gobierno central, que ha puntualizado que esa figura no tiene nada ver con la de un mediador internacional y que ha de ser de nacionalidad española (en algunos medios se hablaba del PNV como figura independiente).

Por el momento, se ha recortado desde el Gobierno la trascendencia de una propuesta que ha contado con el apoyo de Podemos y la crítica frontal de C’s y PP (que ha llegado a sugerir sin mencionarlo la opción de presentar una moción de censura contra Sánchez), acompañados como siempre de las principales cabeceras editadas en Madrid, que vuelven a cargar las tintas con las palabras “humillación” o “rendición” del Estado a los postulados independentistas.

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En esta línea, cargos destacados del PSOE, como Soraya Rodríguez o Emiliano García-Page, se pronunciaron en contra de la propuesta del Gobierno en lo que parece una nueva reapertura de las hostilidades contra el sanchismo en un intento nada disimulado de evitar que las propuestas de Moncloa respecto a Cataluña afecten a los intereses electorales de los territorios en los que el partido se la juega en mayo. De paso, se constata la inexistencia de comunicación entre la labor de Moncloa y Ferraz, por no hablar de la sensación extendida de que las federaciones se enteran de las iniciativas que impulsa Sánchez por los medios de comunicación.

CODA. Respecto a la posición de España (y de la UE) respecto a Venezuela, recomendamos encarecidamente la lectura del análisis que Pascual Serrano realiza para eldiario.es  en relación a la posición defendida por los medios españoles. De nuevo, Venezuela vuelve a ser el espejo donde nos miramos mientras se consuma la idea de que es posible promover golpes de Estado desde el exterior contra gobiernos legítimos que nos -nos gustan, como ocurrió en Honduras con el Ejecutivo de Manuel Zelaya.

CODA 2. Como los despropósitos no vienen solos, este martes Moncloa anunció que por primera vez un presidente del Gobierno español publicará un libro de memorias mientras ocupa el cargo.

El libro, que no ha escrito él, se presentará el día 19 y se centra en el relato de héroe caído triunfador construido en torno a la figura de Sánchez desde que dimitió como secretario general del PSOE  por la presión de la mitad del Comité Federal del partido.

El presidente del Gobierno ha firmado un contrato con Planeta del que aún se desconocen los detalles. Por ese motivo, deberá inhibirse en las reuniones del Consejo de Ministros en las que se traten asuntos relacionados con la propiedad intelectural en la que Planeta tenga intereses. Un negocio redondo.

 

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Se consolida el pentapartidismo

El arranque del año ha certificado consideraciones que habrá que tener en cuenta de cara al próximo ciclo electoral. La conclusión más evidente es el desplome del electorado progresista, con una incapacidad manifiesta por parte del PSOE para absorber el voto que sigue perdiendo Unidos Podemos, enfrascado en sus luchas fraticidas por el control del proyecto después de los sucesivos procesos electorales que afrontaremos este 2019.

De manera  casi paralela, se consolida el voto hacia las formaciones de centroderecha, que se moverían en torno a un apoyo del 49% con la suma del voto que iría a parar a C’s, que parece ser el actor llamado a decidir de qué lado cae la balanza llegado el caso. Por el momento, su acuerdo con el PP en Andalucía, a pesar de su relación con VOX, no le pasa factura de cara al electorado más centrista que, quizás, podría sentirse espantado con las ocurrencias y algunos postulados defendidos por la formación que lidera Santiago Abascal.

Los sondeos publicados a lo largo del mes de enero recogen que, a pesar de la obsesión de Pablo Casado por evitar la fuga de votos hacia la extrema derecha, el PP sigue cayendo en un contexto de refuerzo de las opciones de VOX, que parece que se consolidan más allá de la sorpresa de los comicios andaluces. Así, los datos recogidos apuntan a que la formación ultra gana apoyo de ex votantes del PP y también de los de C’s, el principal damnificado por la irrupción de VOX como alternativa electoral.

De acuerdo con los datos, la formación ultra se movería en torno al 10.3%, +1.4 puntos respecto al mes de diciembre y todo ello con el efecto distorsionador que supone la estimación de voto del CIS, que le sitúa en el 3.7% de la representación. Destaca, en este punto, el 12.9% que le atribuye Sigma Dos, el 12.5% de Sociométrica o el 13.3% que le otorga  Simple Lógica. Como apuntan los análisis, en general se trata de votantes que en su momento se sintieron cerca del aznarismo, mayoritariamente hombres, con un nivel medio de renta, con fuerte implantación en ciudades medianas pero también en grandes núcleos urbanos como Madrid o Sevilla.

Las opciones de VOX, a la espera de que se plasmen en las urnas, confirman una fragmentación del voto en el centroderecha similar a la que en su momento vivió el PSOE con la aparición de Podemos y la convivencia con opciones como IU. Hoy hablamos de un PP que se sitúa en el 20.5%, -0.2 puntos respecto al mes anterior, aunque hay que tener en cuenta la estimación que le otorga Sociométrica (18.3%) o Simple Lógica (18.2%) o el CIS, Metroscopia o Simga Dos, que le sitúan en torno al 19% de estimación de voto.

Este dato constrasta con el 24% de NC-Report o el 23.8% de Celeste-Tel. En cualquier caso, se consolida la fuga de votos y la pérdida de 13 puntos respecto a las elecciones de 2016, un dato que confirmaría que el liderazgo de Casado, con la asunción matizada de algunos de los postulados más polémicos de VOX, no parece haber servido para cerrar la fuga de votos que se habría producido en el partido especialmente desde otoño de 2017, con los últimos acontecimientos en torno al Procés.

C’s, por su parte, se movería en torno al 18.25%, +5.25 puntos respecto a las elecciones de 2016 pero -1.25 puntos respecto al mes de diciembre. Todo apunta a que Rivera podría jugar un papel de llave para decidir futuros gobiernos, sobre todo si finalmente no ejecuta el sorpasso respecto al PP en las citas electorales del próximo mes de mayo. Los últimos sondeos publicados en torno a las opciones en el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad hacen pesar  en que C’s podría jugar un papel similar al que jugó tras las municipales y autonómicas de 2015 con apoyos a gobiernos del PSOE y del PP en función del territorio.

En cuanto a las opciones de la izquierda, parece que se constata la incapacidad del PSOE por absorber el voto perdido de Unidos Podemos, que vuelve a ser noticia estas semanas por sus problemas internos en la antesala del arranque del ciclo electoral y que, a medio plazo, minará las opciones del PSOE. Con un 15.4% de estimación de voto de media, pierde 1 punto respecto a los sondeos publicados en diciembre, a la espera de compulsar el efecto de la penútlima crisis interna vivida. En cualquier caso, la formación morada se deja 5.7 puntos y podría caer hasta los 31 escaños (GAD3).

Con una participación similar a la de 2016, el PSOE se movería en torno al 24.7%, +0.3 puntos respecto al mes anterior y +2 puntos respecto a las últimas elecciones generales, lo que vuelve a plantear la incógnita del comportamiento electoral del votante descontento de Unidos Podemos en los próximos meses. A la espera de confirmarlo, PSOE y UP suman el 10.1% de los apoyos frente al 49% de PP, C’s y VOX, lo que hace prácticamente inviable repetir una mayoría similar a la que desalojó a Mariano Rajoy de La Moncloa en la moción de censura.

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