Esa persona a la que usted se refiere…

… es Rodrigo Rato. Así se refirió el viernes Mariano Rajoy al ex vicepresidente económico del PP, objeto de escarnio público tras conocerse el uso de tarjetas opacas por los ex consejeros de Caja Madrid y de Bankia, cuyos detalles rellenan estos días minutos en los informativos de televisión y en las portadas de la prensa seria.

Rajoy adopta la misma táctica que la que empleó para responder a los casos que afectaban a Luis Bárcenas, Francisco Camps o con Jaume Matas, hombres que lo fueron todo en el PP (el mismo Rajoy los ponía como ejemplo de lo que quería hacer en el resto del país) y que cayeron en desgracia como cabezas visibles de entramados de casos de corrupción por los que están en prisión. El presidente del Gobierno asume la tesis de que lo que no se nombra no existe, de manera que Rodrigo Rato ha comenzado a ser un innombrable para el Gobierno.

Ante la marea de informaciones sobre los detalles del uso de las tarjetas opacas del PP filtrados a la prensa, sobre las que el pasado jueves tuvieron que dar explicaciones en la AN Rodrigo Rato, Miguel Blesa y Sánchez Barcoj, como ideológicos del sistema, Rajoy se limitó a apelar al expediente informativo abierto por Génova contra el artífice del milagro español de Aznar y planteó dos líneas estratégicas: insistir en que este caso se ha conocido gracias al FROB (organismo dependiente del Gobierno) e intentar vender la idea de que una cosa es el Ejecutivo y otra el partido, aunque Rajoy sea presidente de ambas instituciones:

“El partido, por lo que he visto, ha abierto un expediente informativo, y es evidente que yo no debo prejuzgar nada en este momento. Por tanto, dejemos trabajar a los tribunales y no olvidemos que ha sido el Gobierno a través de Bankia, a través del FROB el que ha puesto esto en manos del fiscal y lo ha judicializado posteriormente //  El mejor escenario es que el juez diga lo que tenga que decir, la Justicia a la mayor celeridad posible, y yo ya no voy a entrar en más detalles sobre este asunto porque me tengo que ocupar del Gobierno y lo que haga mi partido pues bien hecho estará siempre”.

Génova no lo tiene sencillo en este caso por la importancia del legado de Rato, cuya caída amenaza con acabar de derrumbar el halo de buen gobierno de los años de Aznar, ya en el punto de mira por las zonas oscuras de su mandato al frente del PP. Bajo el mandato de Aznar, que tomó las riendas del partido blandiendo la lucha contra la corrupción como argumento contra el PSOE de Felipe González, se engrasó la maquinaria de presunta financiación ilegal que se investiga en la AN y de la que el PP no habla ni siquiera cuando se publican autos que insisten en el manejo de una contabilidad b institucionalizada.

Recordemos que Rato fue hombre fuerte del partido en tiempos de José María Aznar, al que su vida privada (se separó de su esposa, amiga íntima de la familia Botella-Aznar) y su decisión de ponerse de lado respecto a la crisis del Prestige y la guerra de Irak le hizo caer de las quinielas de la dedocracia de Aznar, que optó por Mariano Rajoy. Tras la victoria del PSOE en 2004, Rodrigo Rato fue promocionado como director gerente del FMI -con el apoyo del Gobierno del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero-, cargo que abandonó antes de la explosión de la crisis financiera que casi nadie vio venir.

Entonces, Rato recaló en España y poco después fue elegido como el candidato a presidir Caja Madrid en un momento en el que muchos, en la sede de Génova y en los despachos del PP de Madrid, querían quitarse de encima a Miguel Blesa, el amigo personal de Aznar, aupado a la presidencia de la Caja por ese único motivo.

El ex vicepresidente económico de los años del pelotazo fue la cara visible de la fusión de las cajas en quiebra de Madrid y la Comunidad Valenciana en Bankia, así como de su salida a Bolsa. Su rescate y nacionalización ha costado 24.000 millones de euros, un agujero que se fue agrandando al mismo ritmo que sus gestores dilapidaban dinero público enmascarado en gastos de representación, sin declarar, en fiestas privadas, alcohol y asistencia a saunas.

CODA. A pesar del argumentario del PP, que difunde la tesis de que este caso se ha sabido gracias a la auditoria interna nombrada por el actuar gestor de Bankia, lo cierto es que el origen de la información sobre el uso personal del montante destinado a gastos de representación de los consejeros y directivos de la caja tiene dos orígenes: la filtración de correos de Miguel Blesa, dados a conocer por el Partido X; y las querellas que en su día presentaron 15MpaRato y UPyD tras la quiebra de Bankia.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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