2D: Carteles de campaña de las elecciones andaluzas

El jueves arrancó la campaña electoral de los comicios autonómicos andaluces, la primera prueba para testar la situación política y las opciones de los diferentes partidos en un escenario real. Analizamos en este post los carteles electorales con los que se presentan las candidaturas con más opciones para entrar en el Parlamento andaluz, con permiso de los 2 escaños que algunos estudios demoscópicos otorgan a VOX.

  El PSOE lo fía todo a la marca Susana 

Díaz anunció el adelanto electoral en Andalucía vestida de verde. En el cartel de campaña, su equipo la sitúa como la protagonista indiscutible en una imagen en la que se opta por no centrar a la candidata. Susana Díaz aparece claramente escorada a la izquierda, aunque se corrige la postura con leve pronunciamiento corporal a la derecha que se nota en su eje y en cómo se resalta el brazo derecho cruzado debajo del pecho. En un contexto en el que se sigue acusando al PSOE de no estar suficientemente comprometido con la izquierda, éste es un mensaje directo al electorado que, también, obtiene el mensaje de que es Susana Díaz (“con Susana”, en rojo) la persona llamada a ese giro.

La cabeza de lista del PSOE aparece inserta sobre un fondo blanco y entre dos franjas verdes, un mensaje también evidente a la vertiente andalucista de la que siempre hace gala la presidenta de la Junta. Por si queda alguna duda, esta idea se remarca con el lema de campaña “+ Andalucía”, en letras blancas sobre el fondo verde, otro guiño más a la bandera andaluza. El eslogan, que lanza el mensaje con el símbolo “más”, se repite al incluir el hashtag   sobre la fotografía de la candidata y una mención a las redes sociales que el equipo de campaña está utilizando en estas elecciones.

En cuanto a la imagen elegida, destaca la mirada al frente de Díaz, es decir, al elector, a pesar de que su eje corporal esté girado a la derecha. También destaca la juventud, que se proyecta tanto en su rostro como en el peinado, maquillaje y ropa que lleva, que se completa con varias pulseras de tipo informal en su muñeca derecha. Si comparamos la imagen de Díaz (44 años) cuando llegó a la Junta y la Díaz actual, es evidente que ha mejorado en su estilismo y que se ha envuelto de un barniz de actualidad que se proyecta, sobre todo, en la elección de la cazadora de cuero roja.

Cabe recordar que la imagen de Susana Díaz recuerda a la de otra candidata socialista se vistió de manera similar para otras elecciones, en la precampaña de las municipales de 2003; en aquel momento, se entendió que Trinidad Jiménez aparecía demasiado guapa y que eso podría minar sus opciones al Ayuntamiento de Madrid, por lo que se optó por cambiar la fotografía de la candidata a otra más conservadora.

En esta ocasión, Díaz opta por una chaqueta de cuero rojo, que, jutno con la postura, resutla menos agresiva que la que proyectaba Jiménez en 2003. También se destaca el color rojo en la frase “Con Susana”, una manera de personalizar a la candidata y acercarla al electorado medio. Así, los socialistas no se olvidan del color habitual de la izquierda socialista, que también recupera en las siglas del partido, que aparecen en un lugar muy secundario del cartel, casi como salida al mismo. En conjunto, se refuerza la idea de una mujer moderna, de izquierdas aunque sin pasarse y con Andalucía como seña de identidad y, entendemos, como proyecto final tras su fracaso en las primarias socialistas.

Errores no provocados del PP en el arraque de la campaña

Juan Manuel Moreno no es un buen candidato en términos generales. Lo demostró en las elecciones autonómicas de hace tres años y lo está demostrando de nuevo en las últimas semanas. El patinazo en su imagen de la fotografía con Pablo Casado y sus respectivas familias en un McDonald’s ha pasado de ser una anécdota a formar parte de una estrategia de campaña que, a nuestro juicio, está equivocada porque ignora el perfil medio del votante del PP y porque dispersa un mensaje que debería estar claro en estos momentos de la legislatura.

El lema del PP en la campaña andaluza es  y, con esa idea, Moreno arrancó su campaña en Málaga con un acto en el que se pretendía visualizar un proyecto económico que haga de Andalucía una potencia de innovación y que, en la práctica, volvió a resultar extraño. Por un lado, se optó por priorizar las imágenes de los políticos hombres jugando con videojuegos, es decir, de nuevo se trasladó la idea de que las mujeres están ahí para encargarse de tareas admninistrativas y/o para admirar a sus compañeros. Por otro, se pasó por encima que el perfil de votante del PP es hombres de más de 55 años, es decir, no especialmente conectados con el mensaje que la campaña de Moreno quería transmitir.

Por si esto no fuera poco, Moreno y Casado protagonizaron luego un mitin en el que, sobre un escenario con un fondo innovador, ambos aparecieron como si fueran presentadores de un evento y no políticos profesionales pidiendo el voto. No ayudó en exceso que Moreno decidiera vestirse con un chaleco que, como se han visto bien en otros análisis, no casa en absoluto con la tradición española y, mucho menos, con la de un partido que, a menudo, peca de ser excesivamente serio y conservador también en su vestimenta.

Algo de esto se traslada al mensaje de campaña, que puede el más tradicional en su planteamiento. De nuevo, una candidatura elige aclarar los contornos de la imagen, como ya se hizo con la candidatura de Pedro Sánchez en su momento, aunque en este caso el candidato popular no presenta una imagen tan cadavérica como el entonces número 1 del PSOE. En esta ocasión, se prefiere colocar a un Moreno centrado -guiño al espacio electoral que quiere ocupar-, que mira de frente al votante -para ganarse su confianza- y que esboza una sonrisa. Su rostro levita sobre un fondo blanco  y queda enmarcado con letras que combinan el azul corporativo del PP con un verde vivo que, entendemos, quiere enfatizar la idea de que estamos ante unas elecciones andaluzas, aunque esa tonalidad no es la de la bandera andaluza.

Por su parte, el candidato viste una camisa azul celeste que se aclara totalmente en la parte inferior del cartel, donde aparece la página web del candidato (una idea innovadora en las campañas electorales de hace años y que ya sirve para poco por su poco margen de sorpresa) y los iconos de las redes sociales en las que harán campaña en estos comicios. Igual que el PSOE, el PP esconde las siglas en la parte inferior izquierda del cartel

El PP empieza la campaña con el objetivo de quedar como segunda fuerza en el Parlamento, un dato que, según filtran a diario, estaría garantizado. En estos momentos, no tienen ninguna opción de vencer a Susana Díaz, de manera que su lema tiene que ver con sus opciones para liderar una alternativa que impida que Díaz pueda reeditar su cargo. No parece, por lo tanto, que su lema sea muy ajustado al leit motiv que debería envolver su campaña.

Para reflexionar la incongruencia entre los que el PP proyecta en la práctica y el diseño de una campaña en la que, además, la presencia de Pablo Casado será diaria. Hasta tal punto se está volcando Génova en Andalucía que Casado protagoniza carteles en los que el candidato aparece como mero telonero y actos electorales en solitario. No hay mejor confirmación de que Casado se juega buena parte del resto del ciclo electoral el 2D, lo que puede resultar un regalo envenado para sus adversarios si el PP no logra el objetivo que se ha fijado en estos comicios.

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Adelante Andalucía: 

Una de las incógnitas de estas elecciones será el lugar que ocupe finalmente la marca de Podemos en Andalucía. Si, como apunta el CIS, quedara como segunda fuerza, el mensaje que llegaría al resto del país es que la fragmentación en el centroderecha puede beneficiar al resto de opciones en el país. En clave interna, un buen resultado en Andalucía le permitiría a Teresa Rodríguez seguir manteniendo la independencia del aparato andaluz respecto a las decisiones orgánicas del partido a nivel nacional, dato que cobra más interés si tenemos en cuenta el penúltimo problema que ha saltado en Madrid a propósito de las candidaturas para las próximas elecciones locales.

En esta ocasión, el partido no ha arriesgado en la elección del cartel de campaña. Ha situado a Teresa Rodríguez y a Antonio Maíllo, coordinador general de IU Andalucía, como los líderes que pretenden aglutinar el voto situado a la izquierda del PSOE. A diferencia de 2015, en esta ocasión sí ha habido acuerdo para una candidatura única que se nota en el marketing electoral y también en el propio diseño de la campaña, con la presencia conjunta de ambos en mítines y actos que difunde el propio equipo en redes sociales.

En el cartel se combinan dos colores predominantemente: Por un lado, el blanco de la camisa que portan ambos candidatos y que se refuerza con el blanco que se vislumbra en las personas, en su mayoría mujeres, que aparecen desdibujadas al fondo. Y por el otro, el verde que, entendemos, recoge los colores oficiales de la bandera andaluza, una pertenencia de la que Teresa Rodríguez hace gala siempre que puede. El verde sirve de fondo para colocar las siglas de la coalición electoral, su anagrama (las dos Aes en mayúscula) y el lema de la campaña, un dato que cobra más sentido si tenemos en cuenta las críticas que llegaron desde ámbitos del PP a Andalucía por el retraso de sus alumnos.

En esta ocasión, prima la ausencia del color morado, que se usa sólo para colorear el nombre de Podemos Andalucía, mientras Rodríguez y Maíllo miran al frente, buscando la complicidad con el electorado. También lo hacen las personas que aparecen al fondo de la imagen y que vuelven a construir la idea de grupo o de colectividad empujando para un bien común, algo que ya Podemos puso en marcha en las elecciones generales de 2015 y de 2016.

En cuanto a los candidatos, resalta el uso del blanco como color corporativo, lo que resulta más llamativo todavía porque no es un color muy habitual en Rodríguez, que prefiere vestir con colores más vivos. Sí mantiene su peinado y sus pendientes con raíces étnicas, lo que vendría a proyectar la idea que siguen siendo ellos a pesar del tiempo transcurrido desde su primer asalto en Andalucía.

En este sentido, parece más acertado un cartel que difundieron horas antes del arranque oficial de la campaña desde sus redes sociales:

Ciudadanos vuelve a tirar de líderes nacionales:

Uno de los grandes problemas que tiene Ciudadanos es la sobreexposición de Albert Rivera como líder reconocido en todo el país. La dificultad para encontrar dirigentes solventes, con tirón, en la segunda y tercera línea obliga al presidente de C’s a multiplicar su presencia ante los medios, también en las campañas electorales de su partido.

En Andalucía, ha habido tres años y medio para que el electorado se familiarice con Marín, un candidato que, según el CIS, sólo es reconocido por el 46.9% del electorado a pesar del acuerdo de gobierno firmado con el PSOE para garantizar el gobierno de Susana Díaz. Eso explica por qué Inés Arrimadas, nacida en Jerez de la Frontera, ha protagonizado actos de precampaña con Marín, con pinchazo incluido, y por qué el cabeza de lista se ha rodeado tanto de Rivera como de Arrimadas en un cartel electoral que, por otra parte, es el más original de los analizados.

En él, Marín se sitúa en el centro, agarrando un palo selfie con el que, en teoría, se estarían haciendo la foto que se difunde como cartel de campaña. A su derecha se sitúa Arrimadas y, a su izquierda, Rivera. El eje corporal de Marín aparece girado a la izquierda, lo que puede denotar también un mensaje sublimal en torno al mensaje ideológico que quiere trasladar al votante: C’s es un partido de centro con pulsos a la izquierda en una CCAA como Andalucía. Será interesante ver si el equipo nacional de C’s recupera esta idea en los carteles para las elecciones autonómicas.

Detrás de ellos aparecen personas anónimas, sobre todo mujeres, que acompañan a los tres políticos en lo que parece una instantánea obtenida en un acto informal: En una calle con casas enlacadas en blanco, típicamente andaluzas, un grupo de amigos se pararon para hacerse una foto de grupo. En la práctica, se proyecta la idea de que son un grupo bien avenido de gente normal y corriente que está pidiendo la confianza para el espectador, al que miran y sonríen de frente.

Igual que Adelante Andalucía, C’s tampoco esconde la sigla del partido, que aparece claramente en el flanco inferior derecho  y en el color corporativo que rodea la palabra “Ciudadanos”. La palabra el partido, así, también forma parte del lema de campaña, lo que refuerza la idea de que es la formación de Rivera la que se presenta a las elecciones, en sintonía con el mensaje de que C’s defiende lo mismo en todas las CCAA. Este dato deja en un segundo plano la idea de que estamos hablando de Andalucía, que se limita a retomar con el verde que rodea la expresión “Ahora sí” y que supone el único guiño al color oficial de la bandera andaluza y a esta CCAA.

VOX pide el voto a la España viva

Según algunos sondeos publicados, Vox podría entrar en el Parlamento andaluz con hasta 2 escaños (mi apuesta es que, al menos, serán tres: Almería, Sevilla y Málaga). De lo que no queda ninguna duda es de que el partido ha decidido jugar sus bazas con vídeos cada vez más tremendos, en los que mezclan mensajes de yihadistas con la entrada de inmigrantes de forma ilegal y con las concentraciones de colectivos de izquierdas fuera de sus actos de partido, con mensajes claros y directos en torno a la corrupción y a la ineficacia del sistema político para hacer frente a la crisis de representación de la que venimos avisando desde hace años.

El último ejemplo, difundido a través de la cuenta oficial del partido, está realizado expresamente para la campaña andaluza, con un locutor con marcado acento andaluz que acusa al socialismo de los problemas de la CCAA. Y frente a las imagénes tremendas, con música épica incluida, se contrapone a Santiago Abascal en un acto multitudinario e imágenes de las campañas financiadas por la Junta de Andalucía para promocionar el turismo en la CCAA en la que, según se cuela en una imagen de un cuadro que glosa la Reconquista, “comenzó todo”.

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Comienza la partida en Andalucía

El próximo 2 de diciembre, Andalucía votará la renovación de su Parlamento. El adelanto electoral permitirá pulsar las opciones de los principales partidos en lo que supone un arranque anticipado del ciclo que acabará con las elecciones generales previstas para  junio de 2020. Estamos, pues, ante un escenario parecido al de las elecciones europeas de 2014, cita que sirvió de ventana de oportunidad para que Podemos protagonizara la primera reconfiguración del sistema de partidos a la que después se sumó Ciudadanos.

En 2014, Podemos aprovechó la cuña para consolidar una fragmentación del centroizquierda, con amenaza real de desplazar al PSOE como la primera fuerza política en la izquierda. Andalucía, el 2D, constituye la primera prueba de que Génova podría estar a punto de vivir una situación parecida a la de los socialistas con la consolidación de Ciudadanos, formación a la que sacó 95 escaños en las últimas elecciones generales, y el desgaste que les supone la irrupción de VOX como marca electoral en su flanco más escorado a la derecha. Los populares sufren un sandwiche en toda regla con un candidato que, quizás, no es el más preparado para librar esta batalla, como confirma el fracaso de imagen de la iniciativa de reunión de constitucionalistas a la que finalmente solo acudieron C’s (pero no Albert Rivera), Foro de Asturias y UPN.

El barómetro preelectoral del CIS apunta a un escenario favorable al PSOE, que podría repetir los resultados obtenidos hace tres años, lo que confirmaría el olfato de Susana Díaz para aprovechar el impulso de la presencia del PSOE en el Gobierno central para asegurarse otra legislatura. La segunda clave tiene que ver con la segunda posición: El CIS aventura un triple empate entre PP, C’s y Adelante Andalucía (la marca de Podemos en estos comicios), que compiten por la segunda plaza, con la lista de Teresa Rodríguez levemente en cabeza en porcentaje de voto. Con la marejada que vuelve a llegar desde Madrid estos días, estos datos suponen un bálsamo para las opciones de la formación morada de cara al ciclo electoral.

Este escenario, que con matices han recogido otros estudios demoscópicos publicados, explica por qué la dirección del PP se está volcando en esta campaña electoral, con la presencia de Pablo Casado en hasta 45 actos en Andalucía. El reto, como le ocurrió al PSOE en 2015, es asegurar que C‘s no ejecute el “sorpasso”, un escenario inédito en la historia reciente del país y al que ahora se suma VOX. Una estrategia reconocida por Génova, que ha vuelto a criticar la cocina del CIS alegando que sus sondeos son mejores para sus intereses y los de la formación naranja.

La formación que lidera Santiago Abascal, que el pasado fin de semana llenó aforo en Sevilla, lograría un diputado en el Parlamento andaluz, un dato que conviene tomar con pinzas. El trabajo de campo del barómetro acabó el 31 de octubre y, desde entonces, la formación ha protagonizado campañas en redes y en medios que, aunque hilarantes, apuntalan la estrategia de dar a conocer unas siglas y unos candidatos con un programa electoral desquiciado que, sin embargo, activa determinados marcos.

El contexto andaluz, sin embargo, presenta algunas singularidades que habrán de tenerse en cuenta cuando se analicen los resultados que arrojen las urnas la noche electoral. Partiendo del hecho de que es incuestionable la victoria del PSOE en su feudo histórico, el PSOE tiene opciones de abrir vías de diálogo tanto con Ciudadanos como con Adelante Andalucía de manera que, lo que se decida habrá de marcar las relaciones entre los partidos de cara a las negociaciones que, con total seguridad, habrán de repetirse tras las locales y autonómicas de mayo de 2019 y las elecciones generales.

Ironías de la política, Sánchez puede conseguir en Andalucía el primer respaldo a su política gubernamental, cuestionada a diario por la secuencia de anuncios  de medidas estrella que ni siquiera se concretan en proyectos de ley y que hacen pensar en una estrategia de campaña permanente hasta junio de 2020. Andalucía es la primera parada que permitiría al sanchismo ganar tiempo. Por ello, el presidente del Gobierno ha acudido en varias ocasiones a la CCAA para respaldar públicamente a su candidata con abrazos en público que proyectan también un mensaje interno: Las heridas abiertas durante las primarias son historia pasada.

CODA. Desde la cuenta del blog en Twitter [ @laultimablog ] analicé algunas de las claves del barómetro del CIS. Esta noche arranca la campaña y se verá de la capacidad de las distintas formaciones para convencer, sobre todo, a los indecisos (casi 30% no sabe o no contesta cuando se le pregunta por el sentido de su voto el próximo 2D). Una de las normas no escritas es que, ya en campaña, el candidato suele ser la principal baza para convencer a los votantes indecisos. Si tenemos en cuenta la proyección de los respectivos cabezas de lista, todo hace pensar en que tanto Susana Díaz como Teresa Rodríguez tienen todas las de ganar si no cometen errores.

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Merkel pone fecha a su marcha y Los Verdes se aprovechan del “efecto bandwagon”

Ya lo anunciamos: las elecciones de Baviera, con una caída en picado del apoyo a los partido que forman la gran coalición, traerían consecuencias inmediatas respecto a la salud del Gobierno federal. Las elecciones en Hesse, que volvieron a certificar el desgaste de la CDU y del SPD, con el ascenso inmediato de la ultraderecha y los Verdes, sirvieron de trampolín a la toma de decisiones que serán de gran trascendencia para el futuro de Alemania y del resto de la UE.  En mitad de un clima de rumores sobre un posible adelanto electoral, apenas un año después de haberse celebrado los últimos comicios, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció que no se presentará a la reelección para liderar la CDU y, por lo tanto, ponía fecha a su salida de la política germana.

La marcha de Merkel, que lidera la CDU desde el año 2000 – desde 2005, además, al frente de la Cancillería-, ha provocado una guerra por la sucesión, que se hará efectiva si logra acabar la legislatura, en 2021. Entre los nombres que suenan con más fuerza de cara al congreso que se celebrará los días 7 y 8 de diciembre en Hamburgo figuran  Friedrich Merz (del ala más derechista de la CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer (secretaria general de la CDU desde el pasado febrero y a la que apodan mini-Merkel) , Jens Spahny (también del sector derechista y crítico con la política migratoria) Armin Laschet (Renania del Norte-Westfalia y cercano a Merkel).

Los movimientos anunciados por Merkel se produce en plena luna de miel de los votantes con los Verdes, llamado a ser el partido de moda en estos momentos. Todos los estudios publicados durante el mes de octubre confirman que hoy sería segunda fuerza tras sobrepasar con claridad tanto al SPD como a la ultraderecha, que se desinfla respecto a los datos registrados a comienzos de mes. AfD competiría con el SPD por la cuarta plaza, aunque ha logrado, tras su resultado en Hesse, tener grupo parlamentario en todos los Parlamentos regionales alemanes, lo que ya certifica su pujanza.

No obstante, los focos se dirigen a los Verdes, que estaría creciendo gracias al voto de enfado del resto de formaciones. De acuerdo con los últimos sondeos publicadoss en octubre, tras las elecciones de Baviera y Hesse los Verdes se moverían en torno al 19.3%, +4 puntos respecto a los datos registrados hace un mes y que hablan de un efecto bandwagon (caballo ganador) de manual. En un solo año, habrían ganado 10.4 puntos, un escenario que ya indica los movimientos que se estarían produciendo también en el sistema político germano.

El SPD y la ultraderecha compiten por ser la tercera fuerza en el Bundestag. Con un 15% de media (-5.5 puntos en relación a las últimas elecciones), y con cierto efecto distorsionador del sondeo de Allesbach, la socialdemocracia se deja casi 2 puntos respecto al promedio de hace un mes mientras su presidenta, que ha invitado a sus compañeros a dar un paso al frente para gestionar la crisis del partido,  vincula sus últimos varapalos electorales en su participación en la Grosse Coalition: “La política federal no ha proporcionado viento a favor sino viento en contra. No hemos podido hacer visible nuestro propio perfil como partido dentro del Gobierno”

Mientras, AfD, con un 15.41%, sigue casi 3 puntos por encima de su útlimo resultado en las urnas, aunque pierde 1.3 puntos en comparación con los resultados de los estudios publicados a lo largo del mes de septiembre. Tras la irrupción de Los Verdes, es posible que una parte significativa del electorado esté recalando en la formación ecologista, bastante más sistémica que AfD, como voto de castigo respecto a los partidos que forman el Gobierno central.

Merkel anunció su marcha a finales del mes de octubre, por l o que su decisión todavía no se recoge en los estudios que analizamos en este blog. Con este matiz, cabe decir que la CDU/CSU se movía en torno al 26% de media, -6.9 puntos en relación a su representación actual y -1.6 puntos respecto al dato registrado en el mes de septiembre. Los primeros datos de los sondeos publicados durante noviembre recogen que el anuncio no ha conseguido frenar la caída y que hay estudios, como de Forsa, que sitúa a los Verdes (24%) a 3 puntos de la CDU (27%).

Los sondeos publicados durante el mes de octubre indican movimientos respecto a los liberales y Die Linke. La izquierda, que perdería también su papel hegemónico en ciudades como Berlín, caería al 9.6% de media (-0.6 puntos respecto al mes de septiembre, aunque se movería en los porcentajes obtenidos hace un año) mientras que los liberales se moverían en torno al 9.5%, +0.8 puntos respecto a los promedios de hace un mes pero todavía -1.2 puntos por debajo del resultado conseguido en las urnas.

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Error de comunicación de Casado y Moreno en Andalucía

Casi todo está inventado en comunicación política, una herramienta cada vez más importante para construir liderazgos una vez que se evidencia que el mensaje ha pasado a un segundo plano. Eso explica la elección de políticos con atractivo físico, jóvenes, telegénicos y capaces de proyectarse como personas parecidas a sus votantes y /o como modelos de conducta. Este predominio de una imagen cada vez más disociada del contenido explica por qué las crisis de reputación se pueden llevar por delante carreras políticas y por qué los equipos de comunicación en política son cada vez más sofisticados.

Por ese motivo, por el predominio de la comunicación como pilar central de la acción política, sorprenden los errores de los asesores que rodean a los principales líderes españoles en la búsqueda de referentes inspiradores para trasladar mensajes políticos o, simplemente, para mejorar la imagen de sus jefes de cara a un electorado cada vez más alejado del circo mediático que mueve la política.

Ahí tenemos a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y principal emulador de la imagen del presidente de Canadá, en quien se ha inspirado para difundir sus últimos recursos en comunicación política. Especialmente desastroso fue el vídeo que Moncloa difundió para trasladar la imagen de que el Gobierno trabaja por la igualdad de oportunidades de las mujeres, especialmente significativo en una campaña en la que los principales partidos han elegido hombres para postularse como el próximo inquilino del Palacio de la Moncloa.

Compárese el resultado del spot con la imagen que Justin Trudeau difundió de su hija con motivo del Día Internacional de la Niña:

Sánchez no es el único que mira hacia Norteamérica para inspirarse. Pablo Casado, en plena locura transitoria, decidió copiar hace unos días la imagen de Barak Obama en una hamburguesería con el entonces presidente de Rusia, Medvedev, para trasladar la idea de cercanía en Andalucía, cuya gastronomía está a años luz de los productos de comida rápida que vende McDonald’s. Y lo hizo con una imagen que él mismo difundió a través de su cuenta de Twitter y que constituye un error de comunicación en toda regla.

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  • Error número 1: Barak Obama, en el Ray’s Hell Burger, proyectaba cercanía degustando una comida tradicional de la clase trabajadora y comiendo en un establecimiento rodeado de otros comensales que, al menos, se acercaban en estética al común de los mortales. Ayudaba a trasladar esta imagen la luz empleada, que daba un tono casual, y la imagen desenfadada de los protagonistas: Sin chaqueta, con las mangas de la camisa arremangadas y sudorosos. Es decir, “tipos normales”. La fotografía de Casado y de Juan Manuel Moreno derrocha artificialidad y preparación. Aparecen solos, rodeados de sus respectivas familias, lo que inmediatamente nos traslada el mensaje de que alguien del equipo que rodea a los políticos llegó antes a ese lugar para pedir que les hicieran un hueco en un área apartada para poder hacer una foto “improvisada”.
  • Error número 2: La imagen buscaba complicidad con un electorado en una CCAA que no es precisamente afín al PP, como bien puede atestiguar Javier Arenas. La fotografía final resulta más propia de un catálogo publicitario de McDonald’s desde el punto de vista de la iluminación y de los colores, más en la línea de la imagen comercial del establecimiento que de la imagen corporativa del PP. Tanto los dos dirigentes como sus respectivas familias parecen modelos, con el pelo colocado perfectamente y ni una mancha que pudiera arriesgar la imagen inmaculada que pretenden proyectar.
  • Error número 3: Ambos líderes conversan frente a frente y de la instantánea resalta que ninguno de los dos han tocado la comida, que permanece envuelta, mientras ellos parecen enfrascados en una conversación en la que sus respectivas esposas no participan. Si tenemos en cuenta la mala reputación de la fast food que vende McDonald’s, este momento denota cierta imagen de rechazo hacia el alimento. Y todo ello en Andalucía, una CCAA con una rica y variada gastronomía propia, más cerca del andaluz medio.
  • Error número 4: Volvemos a ver la escena de las mujeres como espectadoras embobadas de los asuntos importantes que les corresponden tratar a los hombres que, además, son sus maridos. Tanto Moreno como Casado aparecen en un primer plano, charlando, mientras los niños se sitúan al fondo de la mesa o bien encima de su madre (la esposa de Casado). El momento elegido no ayuda a mitigar la imagen excesivamente conservadora de Casado, que, ocupado en tareas más importantes, cede todo lo relativo a sus hijos a su esposa.  No ayudan a mitigar el efecto excesivamente tradicional que ambas mujeres tengan un físico muy parecido y que vistan de forma similar, lo que contribuye a cimentar la  idea de que la imagen ha sido cuidadosamente preparada y con un mensaje muy conservador respecto a la familia.

Casado no se caracteriza precisamente por ser un dirigente con una elaborada imagen de modernidad, algo que también está ausente de sus argumentarios diarios. Con esta imagen, Casado se abona a una idea de la familia un tanto carca, que no parece ir en consonancia con los tiempos ni con el ciudadano medio. Sorprendentemente, tanto él (37 años) como Moreno (48 años) constituyen la cantera de políticos jóvenes y que se prestan a trasladar un mensaje que puede comprar una parte de la base electoral del PP, pero nada más. Y con esos votos, como aprendió Rajoy en 2016, no se puede gobernar en solitario.

La precampaña de las elecciones andaluzas constituye el primer examen para los partidos nacionales de cara al ciclo electoral que concluirá  con las elecciones generales previstas para junio de 2020. Con esta campaña, Casado trató de contrarrestar la imagen de los líderes de C’s y de VOX en Altassu en el que demandaron reconstruir el proyecto español frente al nacionalismo y al populismo.

CODA. María Dolores de Cospedal ha protagonizado estos días una retirada por capítulos tras la filtración de sus conversaciones con el comisario Villarejo en el que estarían hablando de espiar a adversarios políticos en plena tormenta por el caso Bárcenas. El lunes, la secretaria general abandonó sus cargos en la dirección del PP para no perjudicar al partido, una decisión que desde la cúpula de Génova calificó de “personal”. Este miércoles, la ex secretaria general del PP anunció, vía comunicado, su renuncia al escaño, gesto que el propio Pablo Casado, que debe su victoria en las primarias a los compromisarios que votaron por Cospedal en primera ronda, agradeció. El comunicado de Cospedal no deja lugar a las dudas sobre lo que opina de la posición del partido respecto al escándalo que ella protagoniza estos días y que se enmarca en el intento de gestión controlada del caso de los papeles del ex tesorero del PP.

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Andalucía como primeiro exame da carreira electoral

Madrid | 6 de novembro. O próximo 2 de decembro, uns meses sobre a data prevista, Andalucía votará a renovación do seu Parlamento. O adianto electoral anunciado pola presidenta da Junta, Susana Díaz, permitirá pulsar as opcións dos principais partidos no que supón un arranque adiantado do ciclo que, por prazos, acabará coas eleccións xerais previstas para xuño de 2020. Todo fai pensar, non obstante, que Pedro Sánchez podería adiantarse tamén e convocar eleccións o próximo outono en función da sorte que corra o PSOE nas próximas citas nas urnas.

[El resto del análisis se puede leer en Adiante. Si alguien tiene dificultades con el gallego y le interesa, puede pedirme una copia en castellano aquí o en mi cuenta de Twitter: @C_Arango77]

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Unidos Podemos se recupera y VOX entra en las quinielas

Los estudios demoscópicos publicados durante el mes de octubre señalan dos tendencias claras: Estabilidad en las filas del PSOE, que podría salir beneficiado por la recuperación de su principal socio parlamentario en este momento de la legislatura, Unidos Podemos, mientras PP y C’s compiten entre sí y con VOX, que avanza como una de las sorpresas de la temporada.

A pesar de las dudas que arrojan los datos que publica el CIS desde que Félix Tezanos fue nombrado presidente, el PSOE se mantiene como primera fuerza en todos los sondeos publicados, con un promedio del 27.3% (+0.1 puntos respecto a los datos que analizamos hace un mes). En cualquier caso, supone un avance de 4.6 puntos respecto a su último resultado en las urnas, en junio de 2016, y se acerca al porcentaje de apoyo recibido por el partido durante el mandato de Alfredo Pérez Rubalcaba, antes de la aparición de Podemos.

Con un 17.3% de media, +2 puntos respecto al mes anterior, la formación que lidera Pablo Iglesias recupera espacio perdido, en buena medida por la proyección de su líder. Iglesias ha retomado su agenda y vuelve a ser una de las caras reconocibles en buena parte de las negociaciones en marcha, con especial proyección en relación a su imagen junto a Pedro Sánchez en el acuerdo de ambos para votar a favor del proyecto de PGE de 2019 y en relación a su labor de mediación con los partidos vascos y catalanes. En ese sentido, destaca su visita a Oriol Junqueras en prisión y su encuentro con el lehendakari, Iñigo Urkullu, de cara a conseguir el voto afirmativo de ERC y PNV a las cuentas públicas del Gobierno.

PSOE y Unidos Podemos sumarían un 44.6% de la representación en el próximo Congreso, lo que nos lleva a dirigir el foco, en estos momentos, a la disputa entre PP y Ciudadanos, a la que se ha sumado VOX en las últimas semanas. A pesar del giro de Pablo Casado, que abraza con alegría postulados neocons en algunas de sus intervenciones, el partido sigue sin recuperar el voto que se habría ido a C’s en las semanas del referéndum del 1 de octubre. A falta de saber si finalmente Albert Rivera emprende el viaje al centro político que parece haber apuntado en los últimos días, la pelea entre el PP y la formación naranja es a cara de perro.

De acuerdo con los datos publicados, el PP estaría estancado en el 23.52% de media, -9.48 puntos respecto a su representación actual y un resultado prácticamente idéntico al de hace un mes, con algunos matices: Los populares se mantienen delante gracias a los estudios de NC-Report y Celest-Tel, que plantean una ventaja de 7 puntos respecto a C’s. Contrasta este escenario con el que arrojan Simple Lógica (que reduce esta distancia a 2 puntos) o el CIS, que sitúa al partido de Rivera por delante del PP.

C’s, con un 20.1% de los votos, +7.1 puntos respecto a las elecciones del 26J, C’s no suelta la presa que supone el desgaste de un PP que sigue enfangado en la corrupción y en las posibles conexiones de su anterior equipo directivo con Villarejo y las “cloacas del Estado”.  Las conversaciones de María Dolores de Cospedal con el ex comisario no dejan demasiado margen para la imaginación; tampoco para que Casado pueda desvincularse de la dirigente a la que debe, en buena medida, su victoria sobre Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del partido.

Tres de los sondeos publicados en octubre incluyeron también datos de la posible proyección de VOX. Según Metroscopia, el partido de Santiago Abascal se haría con el 5.1% de los votos; el CIS, por su parte, le otorga un 1.3% de los apoyos. Por último, NC-Report le sitúa ya con un escaño.

Será interesante comprobar la situación de cada uno en las elecciones andaluzas del próximo 2 de diciembre, unos comicios que nos permitirán pulsar el estado de forma de los respectivos equipos de cara al próximo ciclo electoral. En cualquier caso, PP y C’s suman en estos momentos el 43.6% de la representación, un punto menos que la que congregan PSOE y Unidos Podemos. Si tenemos en cuenta que los nacionalismos periféricos mantienen una relación fluida con el Gobierno y con la formación morada, no es descabellado pensar en que Pedro Sánchez  puede tenerlo todo a su favor para volver a ser presidente del Gobierno.

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El PP evita el escándalo Cospedal con el ‘Poltergeist’ sanchista

No descubrimos nada nuevo si avanzamos que el principal argumento de la estrategia política del PP durante los próximos meses será pedir que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convoque elecciones anticipadas. Si se confirman el desastre andaluz y el empuje de VOX en los sondeos sobre intención de voto, el argumento defendido por el líder de los populares, Pablo Casado, y su equipo directo será atronador.

Una vez que Ciudadanos parece estar dispuesto a abandonar al PP en su frente contra el Gobierno, Génova se enfrenta a la posibilidad real de que VOX se sume a la competencia que ya supone la formación naranja y que Santiago Abascal pueda aprovechar el desgaste respecto a las siglas del PP y muerda en un electorado que, hasta el momento, permanecía cautivo.

La política presenta, a veces, ironías difíciles de explicar. La más evidente: Casado tiene ante el espejo a Abascal, un líder político con el que compartió madrina (Esperanza Aguirre) y ante el que ha mostrado su cercanía en numerosas ocasiones por compartir ambos referentes. Uno de los más destacados, José María Aznar.

La segunda ironía la hemos visto estos días con la publicación de los audios de las reuniones de María Dolores de Cospedal y su marido con el comisario Villarejo, hoy conocido como uno de los artífices en las FCSE de lo que se viene denominando las “cloacas del Estado”. Casado, que debe su victoria a los compromisarios de Cospedal en la segunda vuelta de las primarias del PP, intenta así equilibrar su relación con la ex secretaria general del PP, que sonaba como cabeza de lista para las elecciones europeas, y con la más que posible difusión de nuevas grabaciones que apuntarían, al menos, a una buena relación del comisario con el PP durante la explosión del ‘caso Bárcenas”. 

Las evidencias, junto a una labor de oposición muy extraña, con mensajes exagerados dirigidos contra Sánchez, al que Casado llegó a acusar de realizar un golpe de Estado al convertirse en presidente del Gobierno  (a través de la fórmula constitucional de la moción de censura), no sorprende que Génova se haya empeñado en defender dos argumentos: Sánchez es un presidente del Gobierno provisional que ha usurpado el poder legítimo y por ese motivo el país debe salir de este estado de excepcionalidad para ir a unas elecciones anticipadas cuanto antes.

Las dos ideas forman parte de los argumentarios diarios del PP. También del vídeo que Génova puso en circulación con motivo de Halloween inspirándose en la película Poltergeist y que acaba con el siguiente mensaje: “Nos gustaría deciros que esto es cosa de Halloween, pero está pasando en España. Elecciones ya”. El resultado de la estrategia, que no gozó de demasiada difusión, vuelve a suscitarnos la duda de en manos de quién está en principal partido de la oposición al Gobierno.

La respuesta de Moncloa llegó la noche del jueves con la Abogacía del Estado, dependiente del Ministerio de Justicia, pedirá que se retiren las acusaciones de rebelión contra los dirigentes catalanes encarcelados por la celebración del referéndum del 1 de octubre y por los hechos acontecidos con posterioridad. El gesto, del que se viene hablando desde hace meses como parte de la plataforma de aterrizaje del Procés de la que hemos hablando a menudo en este blog, llega después del acuerdo entre el PSOE y Unidos Podemos para sacar adelante el proyecto de PGE de 2019 y tras la reunión de Pablo Iglesias con Oriol Junqueras en prisión.

Según las informaciones filtradas, se mantendría la petición por los delitos de sedición y de malversación de caudales públicos, por lo que queda por saber, en las próximas semanas, si este gesto desde el Ejecutivo es suficiente o no para un sector del independentismo.

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