El PASOK recupera porcentajes de apoyo de 2012

Una de las noticias políticas más relevantes en Grecia tiene que ver con la recuperación de la marca del PASOK, que se consolida como tercera fuerza parlamentaria tras la coalición con To Potami y que recuperaría porcentajes de voto similares a los de las elecciones de junio de 2012 según los últimos sondeos publicados. Con el 12.7% de media, +6.42 puntos respecto a su reultado en las elecciones de septiembre de 2015, el partido sigue su escalada ascendente respecto al último tramo del año 2017 y suma 3 puntos respecto a la media de los datos de los sondeos publicados durante el mes de noviembre.

Por delante del partido socialdemocráta tradicional griego encontramos a Nueva Democracia, que sigue muy fuerte con el 34.1% de media, +6 puntos en comparación con las últimas elecciones pero casi -2 puntos respecto al mes anterior y con un sondeo, el de Kapa, que corrige a la baja la tendencia de situar a este partido por encima del 30% holgadamente.

Por su parte, Syriza se movería en torno al 22.8% de media, -12.66 puntos respecto a las elecciones y -1 punto respecto al mes de noviembre, mientras el Gobierno se enfrenta a una nueva movilización por el intento de reducir el número de huelgas en el país (medio centenar desde 2007) a través de una modificación de la normativa. Todo ello con un sector de la población que sigue manifestándose contra las medidas adoptadas en relación a la creación de un sistema electrónico para las ejecuciones hipotecarias o la reforma de los subsidios familiares aprobadas por el Parlamento heleno.

Así, el Gobierno de Tsipras logró sacar adelante los presupuestos para este año mientras hace frente a la acusación de que al frente del Ejecutivo ha impuesto 27 impuestos nuevos, 21 recortes entre pensiones y beneficios sociales y dos reducciones de los ingresos libres de impuestos. Un argumento nefasto de cara a las próximas elecciones generales, previstas para septiembre de 2019, en las que el país podría dar un giro a la derecha.

Sigue la disputa entre los comunistas del KKE y la ultraderecha por la cuarta plaza parlamentaria. Amanecer Dorado se situaría en el 7.82% de los votos de media, +0.86 puntos en comparación con las elecciones de 2015 y -0.68 puntos si lo comparamos con el dato publicado el mes anterior, siendo uno de los grandes partidos que registra menor oscilación de voto según los estudios publicados. Por su parte, el KKE pasaría del 5.55% actual al 8.96% de intención de voto, +1.66 puntos respecto a la estimación media anterior y con un sondeo, ProRata, que le sitúa en un poco creíble 14% de intención de voto.

El próximo parlamento heleno, según los sondeos publicados, contarían con dos fuerzas políticas más. Por un lado, Anel roza el mínimo de la representación con un 2.9% de media (medio punto más que hace un mes) y EK conseguiría el 4.16% de los apoyos de media,  +1.66 puntos respecto al mes de noviembre. Conviene tener en cuenta, de nuevo, el posible efecto distorsionador que puede suponer la estimación de ProRata: Sin ese dato, EK se situaría en el 3.2% de los votos y Anel, socio de Gobierno del primer ministro, Alexis Tsipras, en el 2.3% de lops apoyos.

En cuanto a las izquierdas escindidas de Syriza, los estudios demoscópicos cuentan esta vez con ellos: Course Of Freedom se movería en torno al 2.04% de media (con, de nuevo, posible efecto distorsionador del 4% que le concede ProRata) y LAE en el 2.08%.

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GAD3: C’s, primera fuerza en votos, tercera en escaños

El arranque de año no está siendo un momento especialmente propicio para el PP. La prensa multiplica los argumentos de voces no identificadas del partido que reclaman que La Moncloa ceda protagonismo para que Génova haga política, si bien en las reuniones del partido Mariano Rajoy se encuentra con el tradicional mutismo de los cargos directivos, que ya no ocultan su preocupación por el efecto C’s.  Tanto es así que Rajoy, alérgico a los contactos con la prensa, celebró hace unos días un encuentro con los periodistas que cubren la información del Gobierno en el que habló de Cataluña pero también de Albert Rivera, al que consideró un rival más.

Hoy analizamos los datos del sondeo de GAD3 para el diario ABC que, como Metroscopia, sitúa al partido de Albert Rivera como primera fuerza en votos, situación que no se traslada en la atribución de diputados a pesar de que C’s prácticamente triplicaría los 32 escaños actuales. Con el 26.2% de los votos, +13.2 puntos respecto a su representación actual, +6.7 puntos respecto a la estimación de GAD3 del pasado mes de octubre, C’s sería la fuerza con más votos aunque se quedaría con 86-90 escaños.

Por delante, en diputados, se situarían las dos fuerzas políticas tradicionales, que empatarían en intención de voto: El PP se movería en torno al 24.7%, -8.3 puntos respecto a los resultados obtenidos en las últimas elecciones generales y -5.1 puntos si lo comparamos con la estimación anterior. Por su parte, el PSOE conseguiría el 24.2%de los apoyos, +2.4 puntos respecto al dato del mes de octubre y +1.5 puntos si lo comparamos con su resultado el 26J.

A pesar de quedar como segunda y tercera fuerza, respectivamente, ambos partidos se benefician de su implantación territorial en todo el Estado, algo que, como hemos señalado, supone un problema más grave para C’s de lo que parece. De acuerdo con la estimación de GAD3, realizada a partir de 800 entrevistas recogidas entre los días 8 y 11 de enero, los populares lograrían 97-101 diputados mientras que los socialistas pasarían de los 85 actuales a una horquilla de 93-97 escaños.

La consecuencia directa es que, desde el punto de vista de los escaños, C’s decidiría el signo del próximo Gobierno en La Moncloa: Si optara por el PP, estaríamos ante un Congreso controlado por entre 183-191 diputados, mientras que en el caso del PSOE, estaríamos entre los 179-187 escaños. Todo ello contando, por supuesto, con que C’s no hiciera valer su condición de partido con más votos, lo que podría derivar en la elección de Albert Rivera como presidente del próximo Ejecutivo a pesar de obtener menos escaños.

En este momento de la legislatura, y a pesar de que C’s y el PP son socios parlamentarios en el Congreso de los Diputados, parece que el partido de Rivera encuentra mayor comprensión en las filas del PSOE. Así, convienen recordar las críticas desde las filas del PP por la negativa de C’s a facilitar que el PP catalán (4 diputados) tenga grupo parlamentario propio en el Parlament constituido este miércoles, un detalle no menor si se tiene en cuenta la financiación que obtienen los respectivos partidos a raíz de este trámite. Martínez  Maíllo se pronunció en estos términos desde su cuenta de Twitter: “Ciutadans perjudica al constitucionalismo, que perderá más capacidad en la lucha contra el independentismo. Poca generosidad y mucha arrogancia. Que mal gestionan su victoria. En la Mesa del Congreso tienen dos miembros y tres presidencias de comisión gracias al Partido Popular”.

En este escenario, Unidos Podemos queda descabalgado de la contienda electoral. Cuando se cumplen cuatro años de su fundación, GAD3 le otorga el 14.7% de los votos, -6.5 puntos respecto al 26J y -3.2 puntos si lo comparamos con la estimación de esta misma empresa demoscópica el pasado mes de octubre. La formación morada pasaría de 71 a 42-44 diputados, una tendencia que recogen casi todos los sondeos publicados y que ha sido minimizado por los dirigentes de la formación durante esta celebración agridulce.

Otros datos que aporta GAD3: ERC lograría 10-11 diputados y CDC 6. En Euskadi, el PNV podría obtener hasta 7 escaños y EH-Bildu se quedaría con los dos asientos actuales. CC conservaría también el diputado obtenido hace año y medio.

Apoyo al art. 155 y estabilidad parlamentaria

GAD3 pregunta en esta ocasión por la opinión de los españoles respecto a asuntos como la situación en Cataluña o el momento de la legislatura actual. Así, el Rey es el dirigente mejor valorado en cuanto a la gestión del conflicto catalán, con Inés Arrimadas como la que obtiene mejor dato cuando se pregunta por liderazgos de partidos políticos (por delante de Albert Rivera, conviene resaltarlo). Pablo Iglesias obtiene un 2.5, lo que agudiza la idea de que la posición del partido respecto a Cataluña puede ser uno de los motivos que están detrás del desplome demoscópico, como avanzó en su momento Carolina Bescansa.

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Si se pregunta por la aplicación del art. 155 en Cataluña, el 47.7% mantiene que ha sido positiva o muy positiva mientras el 32% se decanta el sentido negativo. Por recuerdo de voto, los electores de C’s y el PP son los que mayoritariamente se sitúan en este contexto (62% y 71% respectivamente). En cuanto a la investidura del próximo presidente de la Generalitat, el 60% se mostraba a favor de que hubiera un candidato diferente a Carles Puigdemont u Oriol Junqueras.

De cara al futuro, casi el 70% considera que los independentistas intentarán retomar la declaración unilateral de independencia durante esta legislatura en Cataluña. El 66.1% señala que Inés Arrimadas debería intentar la formación de un gobierno alternativo (a pesar de que no le dan los números)  y el 63.3% considera que Xavier García-Albiol, líder del PP catalán, debería presentar su dimisión por los malos resultados electorales de su partido el pasado 20 de diciembre.

En cuanto al clima político actual, con críticas cada vez más extendidas sobre la incapacidad del Gobierno de sacar adelante iniciativas en el Congreso por su situación parlamentaria, el 69.7% mantiene que Mariano Rajoy podrá acabar la legislatura, opinión que respalda el 74% de los votantes de C’s.

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Pedro Sánchez inicia la OPA contra Podemos

Evidencia número 1:

Podemos celebra estos días el cuarto aniversario de su fundación. Tras las elecciones europeas, el éxito de la marca electoral le convirtió en un serio problema para los partidos de izquierdas tradicionales, con el PSOE e IU como sus principales damnificados. Eran los tiempos en los que se hablaba de la posibilidad de que Podemos desplazara al PSOE como la fuerza hegemónica de la izquierda y los meses en los que comenzó el cortejo de IU para conformar una marca única, oferta que IU rechazó anteriormente por la exigencia de Podemos de colocar a Pablo Iglesias como número 2 de la lista de la formación en los comicios europeos.

Evidencia número 2:

Podemos patrimonializó una gran parte del movimiento que nació en las plazas durante el 15M, centrado en una crítica global al sistema político y a las deficiencias creadas por una sobreprotección de los partidos políticos, convertidos en correa de transmisión institucional y en colaboradores necesarios de los agentes políticos que intervinieron, desde la economía, en ese entramado. En este contexto, la crítica generalizada se dirigió contra el bipartidismo tradicional (PP y PSOE) pero también contra IU, CiU, PNV y, en general, todos los partidos y organizaciones que habían tenido ocasión de “tocar poder”.

Evidencia número 3:

Un paseo por la Puerta del Sol de Madrid, durante los primeros días de la acampada del 15M, arrojaba datos que habría que poner en contexto en su momento: No había un componente de clase en la movilización y, en buena medida, gran parte de los “indignados” procedían de sectores de clase media que habían visto frenado el proceso de ascenso social que la educación había propiciado durante las décadas anteriores. En un primer momento, en Sol no había “ni-nis” ni trabajadores no cualificados y sí mucho ex votante enfadado de Rodríguez Zapatero o electores que manifestaban su deseo de votar a UPyD o a IU (en las elecciones generales de 2011 IU obtuvo 11 diputados y UPyD 5).

Evidencia número 4:

Todos los partidos dijeron entender la crítica al sistema político español y al anquilosamiento del régimen que surgió de la Transición política. Pronto se vio que era el PSOE el que tenía un problema con su electorado tradicional, aunque muchos tampoco veían a IU o a UPyD como alternativas creíbles. En Cataluña, una parte importante de ese movimiento terminó en el independentismo como única salida a la crisis política generalizada en España. En el resto del país, se sucedieron las movilizaciones (más asociadas a la protesta de clase y a la defensa de lo público desde la izquierda), aunque habría que esperar a la irrupción de Podemos, en enero de 2014. Desde el primer momento se lanzó el mensaje de que había un partido que servía de correa de transmisión de la indignación política para empujar a un cambio real, por las buenas o por las malas, en el sistema. En los meses sucesivos vimos relevos en la Jefatura del Estado, en el PSOE y en IU, en un intento de lanzar el mensaje de que se había tomado nota del mensaje del electorado.

Evidencia número 5:

El PSOE temió el sorpasso de Podemos en las elecciones generales de 2015, que no se produjo por dos motivos: Por la fortaleza orgánica de un partido como el PSOE (por mucho que pueda sorprender) y por los errores cometidos desde la dirección de Podemos respecto a su posible alianza con IU. Las salidas de tono en los meses posteriores a las elecciones ayudaron a evidenciar la imposibilidad de una alianza entre socialistas y Podemos, a pesar de compartir una base electoral común, pero también el rechazo de electores a las formas exhibidas por Pablo Iglesias. Las elecciones de junio de 2016 confirmaron que Podemos no podía sobrepasar al PSOE (a pesar del acuerdo con IU, que llegó muy tarde y que terminó de enfadar a una parte del electorado de la formación de Alberto Garzón) y que iba a agudizar la pugna por la hegemonía de la izquierda, una vez asumido el discurso de que el marco arriba/abajo comenzaba a sustituirse, de nuevo, por el eje ideológico tradicional.

Evidencia número 6:

Un Unidos Podemos cada vez más identificado con las tesis de Iglesias entró en la batalla interna por el liderazgo del PSOE y apoyó a Pedro Sánchez, a pesar de las críticas vertidas contra su persona en los meses anteriores. Ya sabemos la noticia: Sánchez ganó al aparato del socialismo, con consecuencias directas en la consideración de UP como la única fuerza de izquierdas. La estrategia de Ferraz de esconder al candidato, sobre todo durante la crisis catalana, sumada al fracaso de la posición de UP respecto a la polarización entre el independentismo y el unionismo catalán, ha terminado de apuntalar la historia de un fracaso en tiempo récord, con evidencia de soledad de Iglesias respecto a los fundadores iniciales de la formación. Los sondeos sobre intención de voto sitúan a Unidos Podemos en torno al 15% de la representación y, lo que es más importante, fuera de las opciones por empujar al próximo Gobierno en una dirección u otra. En este punto, hay quien confía en que la resurrección de Iñigo Errejón ayude a revertir la situación.

Evidencia número 7:

Casi siete años después del 15M, cuatro desde la aparición de UP, el PSOE sabe que tiene opciones para recuperar a una parte del electorado perdido durante este periodo. De ahí la asunción del discurso de Podemos por parte de Pedro Sánchez tras su dimisión, la adopción de propuestas de la formación morada, como la tasa a los bancos, o la reaparición del líder socialista hablando del futuro de las pensiones en asambleas abiertas con militantes (en un momento en el que las de la formación morada brillan por su ausencia).

Capítulo aparten merecen los mensajes lanzados en relación a los errores cometidos por el líder peor valorado entre los españoles, según el CIS, Simple Lógica, Sigma Dos o Metroscopia: “Iglesias siempre da pasos equivocados, el votante de Podemos debe saber que sólo el PSOE puede vencer a la derecha”. Estamos, por lo tanto, ante el inicio de una OPA hostil de Pedro Sánchez hacia Podemos, con llamamientos al voto útil cuando quedan dos años y medio para las próximas elecciones generales: “Si aglutinamos el voto de izquierdas entorno al único partido que puede hacer frente a la derecha bicéfala, la izquierda habrá ganado las elecciones”.

Estos días se habla mucho,y con razón, de lo que la emergencia electoral de C’s puede suponer para los intereses del PP, que se ve enfrentado, por primera vez desde la Transición política, a un partido político sin cargas políticas que está siendo capaz de apropiarse de sus marcos para convencer a una parte de su electorado cautivo. El PSOE tiene ya experiencia en este escenario y, a pesar de que algunos lo daban por muerto, es posible que veamos cómo empieza a recuperar espacio entre un electorado que, ante el rearme del centroderecha, puede tener de nuevo la tentación de votar con la nariz tapada. Sobre todo si UP persiste en sus errores de diagnóstico y de liderazgo en un momento en el que no controla la agenda mediática.

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Metroscopia: C’s deshace el empate técnico con PP y PSOE

Increíble pero cierto. El sondeo de Metroscopia para el diario El País  sitúa a Ciudadanos como el partido con mayor proyección electoral que coincide con una pérdida de confianza respecto al PP y, como veníamos avisando, en relación al PSOE. Con el 27.1% de los votos,  sería el partido más votado, sumando nada menos que 14.1 puntos respecto a las elecciones generales del 26 de junio de 2016 y +4.4 puntos si lo comparamos con la última estimación publicada de Metroscopia.

De acuerdo con este escenario, a partir de 1232 entrevistas realizadas entre los días 9 y 11 de enero, C’s se confirmaría como la sorpresa de la temporada que necesariamente se vincularía a su posición respecto al conflicto catalán. La brecha abierta desde el pasado mes de octubre está siendo ocupada por un partido que, por primera vez desde la Transición política, emerge como una alternativa política al electorado de centroderecha. Eso explica el desplome del PP, que se movería en torno al 23.2% de los votos, -9.8 puntos respecto a las últimas elecciones y -2.9 puntos respecto al sondeo anterior.

Sin embargo, como apuntábamos hace unos días, C’s también afectaría directamente a los intereses del PSOE, que no sólo no se beneficia de la crisis por la que atraviesa el PP, sino que está viendo cómo C’s puede aprovechar su flanco más escorado a la derecha. Eso explica que haya perdido prácticamente un punto respecto al sondeo anterior, -1.1 puntos si lo comparamos con su representación actual. La emergencia de la formación morada también podría estar detrás de la reaparición de Pedro Sánchez, que ha pasado a protagonizar las comparecencias de su partido, quizás para frenar la ola del partido de Albert Rivera.

El sondeo de Metroscopia, que plantea un supuesto de participación del 70%, sitúa a Unidos Podemos en el 15.1% de intención de voto, -6 puntos respecto al resultado conseguido el 26J pero +0.4 puntos si lo comparamos con la estimación anterior. Queda por ver si la autocrítica que realizó Pablo Iglesias este fin de semana respecto a la posición de Podemos y de los comunes en Cataluña, dando la razón en diferido a Carolina Bescansa, frena la sangría que parece sufrir la formación política en este momento de la legislatura.

El País aporta dos datos que ayudan a explicar el fenómeno C’s: Por un lado, es el primer partido en voto directo, con un 21.7% que señala en este punto que daría su confianza a una lista de la formación naranja. El PSOE es segunda opción, con un 16.2%, y ya detrás encontramos al PP (13.2%) y a Unidos Podemos (12.2%).

El segundo dato que ayuda a entender el empuje de la formación naranja en estos momentos es la valoración de Albert Rivera. De nuevo, sigue siendo el único que consigue un saldo positivo entre el electorado (+13), con un porcentaje de aprobación del 93% entre sus votantes.

Muy lejos encontramos al resto de líderes políticos, con Pablo Iglesias, de nuevo, como el líder nacional peor valorado: Consigue un saldo negativo de 61 puntos y entre los suyos suspende para la mitad. Pedro Sánchez, por su parte, logra un saldo de -32 pero una aprobación del 68% entre sus votantes,  mientras que Mariano Rajoy, aunque logra un saldo de -46, entre los suyos mantiene porcentajes de aprobación elevados (73%).

Dato que contradice las informaciones relativas a una pérdida de apoyo en su base electoral y a movimientos dentro del partido para que Moncloa comience a hacer política y proyecte una imagen alejada de la tecnocracia a la que nos tiene acostumbrados desde que asumió el Gobierno tras las elecciones de 2011.

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Celeste-Tel: C’s sobrepasa a UP y refuerza el giro a la derecha del electorado

Durante estos días se están publicando sondeos sobre intención de voto que plantean escenarios diferentes en los grandes números pero no tanto en el detalle. Por un lado, tenemos estudios que plantean un triple empate técnico entre PP, PSOE y C’s gracias, en buena medida, a un desplome de las expectativas electorales de los populares aprovechadas casi por completo por C’s.

Hoy analizamos un estudio que recoge un escenario diferente, con cierta estabilidad del bipartidismo tradicional y con un auge de C’s que ya habría sobrepasado de Unidos Podemos como tercera fuerza parlamentaria. La subida de C’s, mucho más moderada, también se apuntalaría en el descenso (también más moderado) del PP, que dependería por completo de los votos de la formación naranja para mantener el Gobierno central.

Ésta es la principal conclusión del sondeo de Celeste-Tel para eldiario.es, que mantiene a PP y PSOE como las dos fuerzas preferidas por el electorado en este punto de la legislatura. Con el 29.8% de los votos, -3.2 puntos respecto a las elecciones de 2016 y -0.5 puntos respecto al último barómetro publicado, en noviembre, el PP sería la fuerza más votada con una atribución de 123-128 diputados que la aproximan a los datos obtenidos en las elecciones generales de diciembre de 2015.

 El PSOE, por su parte, sigue en progresión ascendente con un 25.1% de los apoyos, +0.9 puntos respecto al mes de noviembre (+0.4 si nos atenemos a los datos de diciembre) y +2.4 puntos si lo comparamos con su representación actual. Quedaría demostrado, por lo tanto, que la estrategia de esconder a Pedro Sánchez estaría dando resultados beneficiosos a Ferraz, que pasaría de 85 a 92-96 diputados.

C’s, con el 18.6% de los apoyos, sería tercera fuerza parlamentaria sobrepasando a Unidos Podemos, con quien mantenía una pugna desde el pasado otoño. El partido de Albert Rivera sumaría 5.6 puntos respecto al 26J, +1.1 puntos respecto al mes de noviembre y +0.9 si nos atenemos a los datos que recoge Celeste-Tel correspondientes al mes de diciembre, y pasaría de 32 a 54-59 diputados. En la práctica, bastarían las horquillas mínimas atribuidas a PP y C’s para garantizar un gobierno de centroderecha en Moncloa.

El sondeo de Celeste-Tel, elaborado a partir de 1100 entrevistas realizadas entre los días 2 y 5 de enero, sí recoge la misma tendencia que otros estudios respecto a la situación de Unidos Podemos: Con el 16.9% de los votos, la formación pierde 4.3 puntos en comparación su representación actual, -0.8 puntos respecto a noviembre y medio punto si observamos el dato del mes de diciembre. Se quedaría con una horquilla de 54-59 diputados que lo convertirían en una fuerza irrelevante para empujar mayorías alternativas en el próximo Congreso.

Otros datos que aporta Celeste-Tel tienen que ver con la situación de los partidos catalanes, con ERC moderando su crecimiento anterior hasta los 9-10 escaños (tiene 9 en la actualidad), de lo que se beneficia el PdeCat, que conservaría 6-7 de los 8 diputados actuales. El PNV podría sumar un escaño a los 5 actuales, al igual que Eh-Bildu, que podría conseguir 3 asientos. CC conserva su escaño actual.

En voto directo y simpatía, el PSOE se convierte en la primera fuerza con un 18.8% de voto decidido en estos momentos, con el PP como segunda fuerza con el 18.5%. C’s sería la tercera opción, con un 13.5%, y Unidos Podemos y las confluencias se quedarían en el 12.7% del voto movilizado en estos momentos, apenas cuatro puntos por debajo de su estimación final.

Si observamos la fidelidad del voto, C’s mantiene un 91.7% del electorado del 26J y habría cedido 3.6% puntos de votantes al PSOE y 2.9% de votantes al PP. En el caso del PP, mantendría a 8 de cada 10 votantes (80.2%), con un 9.5% que declaran que hoy votaría por C’s y un 8.1% que se abstendría.

En el bloque de centroizquierda, el PSOE mantiene al 79.1% de su electorado con un 10.1% que se abstendría y un 6.8% que tendría a C’s como principal opción electoral. UP, por último, es el partido que registra menor fidelidad de voto entre su electorado (68.9%) y tiene en el PSOE su principal fuga de votos (19.3%). El 9.1%, además, optaría por la abstención, un dato que comentamos porque así lo recoge el gráfico de eldiario pero que nos extraña porque rompe con los datos de la serie.

En cuanto al origen del voto de cada partido, hay que comentar la diversidad de votantes que recibe C’s, un hecho interesante en términos de modulación del mensaje en el futuro. Así, el 69.6% de su base electoral la forman antiguos votantes del partido, con un 18.3% que procede del PP, un 9% del PSOE y un 2.3% de nuevos votantes. Este escenario no se repite en el resto de partidos, que tienen su foco principal en ex electores, con un matiz respecto a los socialistas.

Así, el origen del voto del PP es casi monolítico:El 96.1% lo constituyen ex votantes, por lo que el partido no tiene que modular ningún mensaje para atraer a electores de otros caladeros. En el caso del PSOE, el 77.1% son ex votantes, el 17.6% lo conforman ex votantes de UP y un 2% procede de nuevos votantes. Por último, en el caso de UP, el 93.3% lo forman sus electores, el 3.3% procede de las filas del PSOE y un 2.6% lo forman nuevos electores. Vemos, por lo tanto, que tanto PP como UP tienen poco margen para atraer a votantes de otros partidos, lo que contribuye a la opción por la, digamos, pureza en sus mensajes.

Celeste-tel aporta datos esta vez sobre el recuerdo de voto según la edad con datos diferentes respecto a los que recogía Sociométrica. El principal, el crecimiento moderado de C’s en todos los grupos de edad, lo que contriubye a la preferencia del PP entre los votantes de más de 45 años. Sí se recoge, en cambio, la competencia entre C’s y el PSOE entre los votantes de 30 a 64 años, con la pugna también por UP en el grupo de edad de 31 a 44 años:

  • Entre los 18-30 años, la abstención llega al 46%, un dato diferente también respecto al 25.6% que recogía Sociométrica. UP es la primera opción para el 16%, con un empate entre PSOE y C’s por convertirse en segunda opción (11%). El PP obtendría un 9% en este grupo de edad.
  • De 31 a 44 años, la abstención cae al 39% y existe un empate entre UP y PSOE por ser la primera opción en este grupo de edad (14%), a la que se suma C’s con un apoyo del 13% y el PP con un 12%.
  • De 45 a 64 años, UP se desploma con un apoyo del 10%, lejos de la pugna por la segunda plaza, que ocupa el PSOE con un 15% de apoyo. C’s obtendría un 13% y el PP ya se asienta como primera opción con un apoyo del 20%. El 36% se abstendría.
  • Entre los mayores de 65 años, el PP ya despunta claramente como la primera opción con un apoyo del 29%. Le sigue el PSOE, con un 19%, mientras C’s (7%) y UP (3%) parecen fuerzas irrelevantes en este grupo de edad. Se abstendría un 36% también.

 

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Todo a favor para que éste sea el año de Ciudadanos

El fin del parón navideño ha permitido, con retraso, valorar en toda su dimensión la réplica del terremoto que han supuesto las elecciones catalanas y las consecuencias en la situación política del resto del país. A pesar de que Albert Rivera ha repetido en varias ocasiones que su partido no tiene la intención de forzar un adelanto electoral en Madrid, la simple mención de esta posibilidad ya ha puesto a todo el mundo a trabajar, con silencio incluido de Soraya Sáenz de Santamaría.

A punto de cumplirse 12 años después de su aparición, C’s comienza este curso político con todo a favor para poner en serio peligro las aspiraciones electorales del PP en todo el país, que puede recibir un castigo en diferido de buena parte de lo que hizo mal en la legislatura de la mayoría absoluta: Desde las medidas económicas dirigidas a una devaluación interna (ya admitida en público incluso por sus terminales mediáticas afines) al impacto de la corrupción política que afecta a buena parte de la cúpula directiva del PP a nivel nacional y en sus feudos históricos desde los tiempos de José María Aznar.

El miedo a C’s explica el llamamiento de los barones a Mariano Rajoy para que haga política (el famoso relato del que hemos hablado en este blog durante estos años) o la respuesta de Génova de activar la maquinaria electoral de cara a las municipales y autonómicas de mayo de 2019, en las que C’s podría consumar el desafío que se ha llevado por delante al PP catalán y que estaría midiéndose ya de tú a tú con PP y PSOE según algunas de las encuestas publicadas.

Ciudadanos ahora tiene el viento de cara para ese “cambio tranquilito” al que Ferrán Martín aludía en una viñeta del año 2015. Ironías de la vida: Entonces no caló ese mensaje, con las elecciones generales de 2015 como primer freno a las aspiraciones de C’s que se consumó en las generales de junio de 2016, cuando el partido se quedó en 32 diputados. Un buen resultado sólo maquillado por las enormes expectativas recogidas por las encuestas sobre intención de voto.

En la actualidad, ése es el mensaje fuerza de toda la estrategia de la formación naranja, a la que le favorece su propia estructura de partido, más parecida a un partido de notables que a la de una formación con vocación de masas. Con un toque totalmente presidencialista, apenas hay disputas en público entre los pesos pesados (aunque existen), a lo que ayuda la imposibilidad de Inés Arrimadas de ofrecer una mayoría de gobierno alternativa al independentismo.

Con un liderazgo indiscutible, bien valorado por el electorado, el partido tiene se beneficia de una implantación en unos territorios concretos, en los que cala su idea de unidad de España desde una perspectiva ciertamente recentralizadora, gracias en buena medida a que no tiene feudos a los que contentar, por lo que puede ahondar en el marco que siempre benefició al PP, que lo modulaba a su antojo  en función de si estaba en el Gobierno o en la oposición.

La formación naranja no tiene poder municipal (lo que podría cambiar en mayo de 2019) y apenas es relevante en las CCAA históricas (salvo Cataluña), Baleares o Canarias. Sin embargo, esa falta de implantación en esos territorios la compensa con la presencia de una marca muy potente, que le ha hecho convertirse en un puntal en Madrid, las dos Castillas y Andalucía, donde podría forzar un adelanto electoral. Existen razones fundadas para prever que en la Comunidad Valenciana puede terminar de hacerle también un buen roto al PP, tal y como avanzaron las elecciones de 2015.

Y todo ello con un proyecto potenciado, sobre todo, a raíz de la crisis catalana. Es decir: en apenas cuatro meses, el partido ha pasado de rozar los 30 escaños a C’s jugar con cartas ganadoras en un marco nacionalista español para intentar atraer a un voto muy enfadado con el PP por el tema catalán y por el propio efecto de la corrupción política, que seguirá ocupando minutos en los próximos meses al calor de los juicios de los casos abiertos.

Por primera vez, por lo tanto, C’s se postula como una alternativa creíble al PP y Génova ha comenzado a tomárselo en serio ante la constatación de que el partido de Rivera podría hacerle un daño similar al que en su día le hizo Podemos al PSOE, sobre todo si persisten shows como el que Rodrigo Rato dio este martes en el Congreso de los diputados revitalizando el marco de lo que nos llevó a la crisis financiera y los responsables políticos de esa situación.

Tampoco en Ferraz las tienen todas consigo. La mayoría de los sondeos sobre intención de voto publicados hasta el momento apuntan a un bloqueo en las expectativas electorales de los socialistas a pesar de confluir dos circunstancias: La caída del PP en intención de voto, en beneficio de C’s, y de Unidos Podemos, en lo que ya se asume como un repliegue de la izquierda. Tradicionalmente, la pérdida de apoyo al partido en el gobierno se traducía en un aumento en las expectativas electorales de la formación que se percibía como alternativa, algo que, en teoría, debería estar potenciándose más por la situación de Podemos, al que parece que nadie espera ya.

La novedad, en este momento, es que esa subida electoral del PSOE no se está produciendo a pesar del escenario favorable para sus intereses. Y ese escenario se traduce en la percepción de que C’s podría ser un problema serio también para los socialistas, que podrían ver cómo se potencia una nueva fuga de votos por el centro tras las transferencias cedidas en 2011 a UPyD y en las últimas elecciones a la formación naranja.

De ahí los anuncios de que el PSOE ya no considera a Podemos socio preferente o los giros al centro ideológico a pesar de que este centro está muy movilizado en estos momentos (en detrimento del votante más escorado a la izquierda) con anuncios de la cosecha podemita de pedir un impuesto a las transacciones bancarias propuesta por Pedro Sánchez en su primera aparición pública en semanas.

En cuanto a Podemos, 2018 puede ser el año en el que se consume el desastre final, con consecuencias directas en el comportamiento de una base electoral que empujó, desde 2011, para un cambio político real. Los estudios demoscópicos recogen una desmovilización en todas las CCAA en las que no hay alternativas nacionalistas de izquierdas, como en Cataluña, Euskadi, a falta de datos sobre Galicia o la Comunidad Valenciana, donde Compromís juega un papel sustancialmente diferente al de los comunes en Cataluña.

En el arraque del año, se fitró que el partido estaría pensando cambiar de nombre después de constatar que la marca ya no suma votos. Esta información fue desmentida por el número 2 del partido, Pablo Echenique, que la calificó de fake news, quizás en un intento de enmascarar que las filtraciones proceden del propio partido y que es una evidencia que ni Podemos ni su líder, Pablo Iglesias, desaparecido desde hace semanas, suman votantes en estos momentos. Tampoco parecen llamados a jugar ningún papel en los próximos meses, en los que se hablará mucho del posible sorpasso de C’s al PSOE, especialmente si la crisis catalana se enquista y termina devorando también a los socialistas.

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Sociométrica: Triple empate con C’s como segunda fuerza en votos

Segundo trabajo demoscópico que plantea un empate técnico entre PP, PSOE y C’s en un mes. La resaca de las elecciones catalanas comienza a extenderse en un escenario de elecciones generales, con C’s pescando en el caladero de votos del PP y también del PSOE, que pese a la debacle de Unidos Podemos, sigue bloqueado en el porcentaje de voto obtenido en las elecciones de junio de 2016. La conclusión es evidente: Aunque pueda estar recogiendo parte del voto del descontento de ex votantes de la formación morada, el partido de Albert Rivera está mordiéndole también en los tobillos, lo que explicaría el giro al centro anunciado por el portavoz socialista este lunes desde la sede de Ferraz.

El sondeo de Sociométrica para El español asume la idea de un triple empate con C’s como segunda fuerza en porcentaje de votos pero no en diputados. Así, con el 24.1%, el PP sería la fuerza más votada aunque habría perdido, en año y medio, 8.9 puntos en intención de voto, lo que sería una barbaridad sólo comparable a la caída en picado de los populares durante el año 2012 y, sobre todo, 2013. Con este resultado, el PP pasaría de 137 a 97 diputados, un resultado inédito para una primera fuerza política desde la restauración democrática y que estaría encendiendo todas las alarmas: veremos en breve cómo Génova activa la maquinaria del partido para ganar las elecciones municipales de 2019 y, de paso, tomar la iniciativa ante el evidente avance de C’s en su propio terreno.

 Con el 22.5% de los votos, el PSOE sería segunda fuerza en escaños (89) pero no en votos, que correspondería a C’s: Pasaría del 13 al 23.9% de los votos, una subida increíble si tenemos en cuenta que en los meses posteriores a las elecciones el partido de Rivera perdía la línea de los 30 años en beneficio, sobre todo, del PP. Con 86 diputados, C’s suma 54 diputados que no sabemos muy bien de dónde saldrán si tenemos en cuenta la escasa implantación territorial del partido. Ese asunto, no obstante, parece no preocupar por el momento a los artífices del fenómeno electoral de la temporada, que sería la pieza fundamental para reeditar un Gobierno de centroderecha en La Moncloa (183 diputados) o para forjar una alianza con los socialistas de tú a tú (ambos sumarían 175 escaños).

Como apuntábamos, la estimación de voto del PSOE confirmaría que la estrategia de los socialistas habría servido para no desgastar aun más la marca y a su candidato, Pedro Sánchez, que saldrá esta semana del retiro que asumió tras los malos resultados de las elecciones catalanas. Sin embargo, este mismo porcentaje de voto, casi idéntico al resultado obtenido en las urnas el 26J, denota que no está sabiendo aprovechar la situación de debilidad extrema de Unidos Podemos, a la espera de comprobar las transferencias de voto entre C’s y el PSOE y entre la formación morada y el PSOE.

Al igual que el estudio de Simple Lógica, Sociométrica hunde a Unidos Podemos al 16.2% de los votos, -4.9 puntos en intención de voto respecto al 26J, lo que le haría pasar de 71 a 49 diputados. La noticia más importante, sin embargo, sería que el partido de Pablo Iglesias podría convertirse en una pieza innecesaria en las negociaciones parlamentarias para formar Gobierno.

Otros datos a tener en cuenta pasan por la fortaleza de ERC en Cataluña (13 diputados) y por el mantenimiento del PdeCat (6 de los 8 escaños actuales). En Euskadi, el PNV sumaría un diputado a los 5 actuales y Eh-Bildu mantendría sus dos asientos actuales. CC mantendría su escaño y Vox entraría en el Congreso con un diputado.

En voto directo, Sociométrica sitúa a C’s como el partido mejor situado con un 20.1% de voto decidido a su favor; le sigue el PP /(17.8%), el PSOE (15.1%) y Unidos Podemos, con un 10.9%. El 24.7% opta por la abstención (10.2%) o el No sé /No contesta (14.3%), mientras que la participación estaría situada en el 76.7%, una previsión que se antoja abultada si tenemos en cuenta asuntos como la fidelidad de voto.

Según el sondeo, a partir de 1000 entrevistas realizadas entre los días 22 y 29 de diciembre, C’s conserva al 73% de su electorado, con un 8% que hoy votaría por el PP y un 7% que optaría por otras opciones políticas. En el caso del PP, el 59% mantendría su voto, un porcentaje idéntico al que registra el PSOE. Sí hay cambios en cuanto a las fugas de votos: La principal vía de agua del PP es C’s, con un 26% de su electorado que hoy optaría por la lista de Albert Rivera. En el caso del PSOE, C’s convence al 17% de su electorado y UP a otro 8%. En el caso de UP, el 56% repetiría el sentido de su voto, el 10% optaría por el PSOE y el 9% por otro partido.

En cuanto sesgo de la edad, el trabajo de Sociométrica sigue recogiendo que los partidos tradicionales vuelven a ser los preferidos de los votantes más veteranos: Ambos son las primeras opciones entre los mayores de 46 años con la excepción del empate en las preferencias por C’s y el PSOE entre los situados entre los 46 y 65 años. Así, conviene tener en cuenta que el PP sólo convence, aunque de manera mayoritaria, a los mayores de 65 años:

  • Entre los 18-30 años, Unidos Podemos sigue siendo la primera opción, con un 23% de preferencia, sólo por detrás de la abstención, que llega al 25.6%. PSOE y C’s prácticamente empatan en el siguiente nivel de preferencia con un 19 y un 18.6% respectivamente, mientras que el PP es la última opción, con un apoyo del 13.8%.
  • Entre los 31 y 45 años, C’s ya aparece como la primera opción con un apoyo del  26.6%; la competición por la segunda plaza se disputa entre PP y UP, que empatan con un apoyo del 21%, y el PSOE, que se queda en el 20%.
  • En la franja de edad de los 46 a los 65 años, la disputa por la primera opción se centra en PSOE y C’s, con el PP en el 23% del apoyo. UP se descuelga definitivamente, con un apoyo del 14.1%. Estos votantes son los más inclinados a acudir a las urnas (registra una abstención del 10.6%).
  • Los mayores de 65 años, como viene siendo habitual, optan claramente por el PP y por el PSOE, que logra un apoyo del 28.5%. C’s consigue un buen tercer puesto en el este grupo de edad,  con un apoyo del 20.3%, y UP se convierte en una opción residual con un 7.1% de los votos.
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