21-D: Nuevo lema e imagen de campaña de C’s

Durante el primer fin de semana de campaña electoral en Cataluña, C’s ha comenzado a usar un nuevo cartel de su cabez ade lista, Inés Arrimadas, en sus actos electorales que parece inspirado en el de Barak Obama durante las elecciones presidenciales de 2008, las primeras que ganaría el candidato demócrata.

Tras los buenos datos que le auguran los sondeos sobre intención de voto, C’s se lanza de lleno con un eslogan que da por hecho el cambio en Cataluña y que presenta un error importante: C’s prescinde de la coma que debería anteceder la acción, de manera que puede haber dudas sobre si el eslogan se refiere a lo que propone la formación (Ha llegado el momento del cambio) o si Arrimadas está dirigiéndose al electorado prometiéndole cambiar (Ahora sí estoy dispuesta a cambiar). Por el contexto, es más creíble que busquen la primera connotación, pero estos detalles son los que debe cuidar extremadamente el equipo de campaña.

En cualquier caso, el eslogan y la imagen de este momento de la campaña confirma euforia en la formación ante unos buenos resultados en las urnas el próximo 21D. Recordemos que, en el arranque de la campaña, el objetivo de C’s era llamar a la movilización en comparación con la consigna ante el referéndum del 1 de octubre, y en esa dirección iba el lema usado (en catalán). En esta fase, C’s vuelve a su electorado natural, castellanoparlante, al que se dirige con una estética más joven, claramente urbana, con una imagen fresca de la candidata que aparece retratada con una tonalidad de naranja más apagada que la que usa habitualmente la formación como imagen corporativa. Y, como siempre, no le falta detalle estético y se la retrata sonriendo.

Asimismo, toca vestir de presidenciable a Arrimadas, sobre todo para apartarse de la imagen de tutela política que a menudo parece ejercer sobre su liderazgo Albert Rivera, muy activo en esta campaña electoral incluso cerrando actos de campaña. Una rareza si se tiene en cuenta que suele ser el candidato el llamado a ocupar ese supuesto, precisamente para reforzar mensajes de liderazgo.

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Sociométrica: En ascenso JxC, C’s y ‘los comunes’

Primer tracking de Sociométrica para El Español en esta campaña electoral, con cambios respecto a los datos publicados hace unos días: ERC pierde terreno, presumiblemente en favor de Junts per Catalunya (JxC), mientras que se registran dos movimientos de los que hemos hablado en este blog: La posibilidad de la existencia de transferencias de voto entre PP y C’s y entre el PSC, C’s y CeC, habida cuenta de que una parte del voto que llegó a estos dos partidos procedía de los extremos ideológicos del socialismo: De los votantes más situados a la izquierda, que recalaron en CQESP en 2012, y los escorados más a la derecha que fueron a parar a C’s.

Los datos recogidos por Sociométrica, a partir de 1100 entrevistas recogidas entre los días 27 de noviembre y 8 de diciembre, apuntan movimientos en estos sentidos. ERC sería la primera fuerza parlamentaria con el 22.5% de los votos (-0.6 puntos respecto al sondeo anterior)  y entre 32-33 diputados. JxC, por su parte, registra una subida parecida: +0.8 puntos hasta el 19.8% de los apoyos, que se traducirían en 27-28 escaños. Entre ambos sumarían el 42.3% de los votos (+2.8 puntos respecto a 2012) y una horquilla de 57-61 diputados de los 62 que lograron entonces, lo que viene explicado por el aumento de la participación que se espera respecto a hace dos años.

C’s compite con ERC por la primera fuerza con un 21.5% de intención de voto (+3.6 puntos respecto a 2015 y +1 punto respecto al sondeo anterior), lo que le haría ganar hasta 5 diputados. Esta subida podría explicarse por la caída que registra el PP, que obtendría el 5.4% de los votos, -3.1 puntos en comparación con el resultado de 2015 pero -0.8 puntos si lo comparamos con la estimación anterior de Sociométrica. El PP se quedaría en 6-7 escaños y sería la última fuerza en representación en el nuevo Parlament.

Por su parte, el PSC pierde apoyo respecto a la estimación anterior y volvería al 14.4% de los apoyos (-0.8 puntos respecto al mes anterior pero +1.7 puntos en comparación con hace dos años) y 21-22 diputados, es decir, por encima de su representación en las elecciones de 2012. Si tenemos en cuenta la idea de las transferencias de votos entre bloques y entre los partidos de los respectivos bloques, el dato de los socialistas se relaciona con el punto que gana CeC repsecto al sondeo anterior: Los comunes llegarían al 7.4% de los votos (-1.5 puntos en comparación con 2015) y conservarían 9 de los 11 diputados que obtuvieron entonces.

La CUP, por último, consrevaría 8 diputados de los 10 conseguidos en 2015 aunque caería al 5.5% de los votos (-2.7 puntos). De nuevo, su representación sería fundamental para lograr una mayoría absoluta independentista, que dependería de la capacidad de ERC y JxC por alcanzar sus horquillas máximas. Si tenemos en cuenta la idea de que las transferencias de voto se estarían dando entre ambos partidos y, tal vez, la CUP, no parece muy creíble que ambos logren el 21D las estimaciones máximas que le otorga Sociométrica, por lo que peligra la mayoría absoluta independentista.

En esta ocasión, Sociométrica aporta datos a propósito de la preferencia por el futuro presidente de la Generalitat. En este sentido, Puigdemont aparece como el preferido por el electorado para liderar el próximo Govern (24%), con Inés Arrimadas en segundo lugar, con un apoyo del 20%. Conviene tener en cuenta que ni el CIS ni el GESOP coincide en este dato, que invitamos a tomar con suma precaución. En el siguiente nivel, Miquel Iceta recibe un apoyo del 11% y Oriol Junqueras un 10%.  

CODA. El segundo tracking de Feedback publicado por El nacional sitúa a ERC y C’s en empate técnico debido a la caída registrada en la intención de voto de ERC. Como hemos señalado en otras ocasiones, la campaña electoral no está siendo cómoda para ERC, que se enfrenta a un problema inesperado: Con Oriol Junqueras en prisión, Marta Rovira es la voz visible del partido y parece que no da el perfil. Desde hace semanas, la victoria aplastante de ERC se corrige poco a poco gracias a la subida de la expectativa de la marca electoral de la antigua Convergència y tambieín por el avance de otras formaciones que podrían estar mordiendo en el eje izquierda/derecha.

De acuerdo con los nuevos datos del tracking, ERC pierde casi un punto en comparación con el dato anterior y estaría en el 23.07% de intención de voto y los 33-35 escaños, que serían lo que explicarían la posible pérdida de la mayoría absoluta que sí se recogía en el anterior sondeo de Feedback. JxC, por su parte, permanecería estable en el 17.02% de los votos y 24-26 escaños. Entre ambos, sumarían 57-61 de los 62 conseguidos en 2015, lo que podría hacer insuficiente el apoyo de la CUP para revalidar la mayoría absoluta. La nueva oleada de 200 entrevistas realizadas (hasta el 7 de diciembre) sitúa a la CUP en el 6.40% de intención de voto (-1.8 puntos respecto a 2015) y 9 diputados, por lo que su apoyo llevaría a los 66-70 escaños en función de las horquillas conseguidas por el resto de formaciones.

C’s, con el 22.9% de los votos, empata y compite con ERC por convertirse en primera fuerza política en Cataluña. Este dato se traduciría en 30-32 escaños. El PSC, por su parte, sube casi 2 puntos respecto al tracking anterior y podría conseguir entre 20-21 diputados, a la espera del PP, que se quedaría con 6 escaños al caer 0.7 puntos en unos días. La suma de los tres partidos supondría el 43.7% de la representación y entre 56 y 59 escaños.

En el caso de que el independentismo se quedara a las puertas de la mayoría absoluta, los ojos se dirigirían a CeC, que conseguiría el 7.97% de los votos (-1.33 puntos respecto al tracking anterior) que se traducirían en 9-10 escaños. Su decisión de apoyar a un bloque u otro (o de abstenerse) le convertiría en pieza central del nuevo sistema de alianzas a partir del 22 de diciembre.

CODA 2. Tanto Feedback como Sociométrica publicarán trackings electorales hasta el próximo fin de semana. Analizaremos los últimos datos publicados pero, por motivos personales, sólo nos limitaremos a mencionar los cambios registrados por cada una.

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21-D (2): Sondeos de intención de voto publicados

Actualización de los sondeos sobre intención de voto publicados de cara a las elecciones del 21 de diciembre.

 

CODA. Hace unos días, My Word  publicó datos sobre la crisis catalana. Por falta de tiempo, nos es imposible analizar el detalle de los datos, que se centran,sobre todo, en pulsar la opinión de los catalanes ante las posibles salidas del conflicto entre la Generalitat y el Gobierno central. Si alguien tiene interés, puede consultarlos en ese enlace.

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El CIS sitúa a C’s como primera fuerza en votos y en competición con ERC en escaños

Afrontamos unas elecciones atípicas en Cataluña, con un cabeza de lista, Oriol Junqueras, en prisión por los acontecimientos del 1 de octubre y fechas posteriores; con otro, Carles Puigdemont, en Bélgica haciendo de altavoz del independentismo y de la posición de España en el corazón de la UE. Además, el 21 de diciembre se celebran unas elecciones convocadas por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y no por el presidente de la Generalitat, revocado del cargo en aplicación del art. 155 de la Constitución. Y todo esto tiene lugar mientras se desarrolla una campaña electoral aparentemente normal, en la que el candidato del PSC, Miquel Iceta, ha protagonizado uno de sus famosos bailes demostrando que es el candidato más natural de los que los catalanes elegirán en las urnas.

En este contexto, y tras unos meses de tensión y de información diaria desde Cataluña, con respuestas en forma de exaltación nacionalista española, resulta muy difícil atinar en los resultados de intención de voto de las encuestas: Por un lado, ante la situación política y social que se vive en Cataluña, puede existir desconfianza o miedo de los ciudadanos a responder en las encuestas, que se suelen realizar por teléfono, algo especialmente a destacar si se tienen en cuenta las imputaciones de independentistas de las últimas semanas. Por otra parte, en Cataluña hemos visto como elemento distorsionador la incapacidad de ajustar datos en relación a la CUP, el universo Podemos y, en cierta manera, C’s, que suele estar sobrerrepresentado (también en generales).

De ahí que insistamos en una prevención de la habitual ante los resultados de los sondeos que se están publicando estos días y que saldrán en los próximos días, al tiempo que recomendamos prestar atención a la serie histórica de los últimos dos años porque, hasta ahora, se ha percibido un trasvase de votos entre bloques, a la espera de una mayor movilización del electorado. Así, existe cierta tendencia a pensar en que un mal resultado del PP podría favorecer directamente a C’s y que un mal dato de los comunes podría significar un retorno de ex votantes socialistas al PSC.

En cualquier caso, sí conviene tener en cuenta que, en las últimas semanas, se están produciendo dos tendencias que podrían ser todavía más importantes la noche electoral si se confirma una buena campaña por parte de los partidos implicados: Junts per Catalunya y el PSC recogen progresiones en ascenso que coinciden con cierto desinfle de las opciones de ERC y con las prevenciones habituales sobre la tendencia a sobrerrepresentar a C’s.

Con los matices hechos, veamos los datos de la encuesta preelectoral del CIS, que sitúa a C’s como la primera fuerza en porcentaje de voto y a punto de empatar con ERC en escaños. El partido de Inés Arrimadas obtendría el 22.5% de los votos (+4.6 puntos respecto a sus resultados de 2015) y pasaría de 25 a 31-32 escaños. ERC, por su parte, concentraría el 20.8% de los votos recibidos por la coalición Junts Pel Si (JxS) en 2015 y se quedaría con 32 de los 62 escaños conseguidos entonces, en lo que constituye un voto de castigo hacia la propia coalición de Gobierno.

Junts per Cataluya, la marca de Convergència en estas elecciones, pugnaría con el PSC por la tercera posición con el 16.9% de los votos y 25-26 diputados. Si sumamos sus datos a los de ERC, ambos concentrarían el 37.7% del electorado (-1.8 puntos respecto a hace dos años) y sumarían entre 57 y 58 escaños, por lo que se habrían dejado en el camino hasta 5 diputados.

El PSC se movería en el 16% de los votos (+3.3 puntos respecto a 2015) y pasaría de 16 a 21 escaños, y aquí comienza uno de los datos contradictorios del CIS en esta oleada: Puesto que C’s sigue muy fuerte y tampoco se desploma el apoyo a Catalunya en Comú, no se sabe muy bien de dónde salen estos cinco diputados, sobre todo si tenemos en cuenta que no es creíble que una parte importante del independentismo se pasara a estas alturas al PSC.

Catalunya en Comú conseguiría el 8.6% de los votos (-0.3 puntos respecto a 2015) y pasría de 11 a 9 diputados, que serían los mismos que conseguiría la CUP con el 6.7% de los votos (-1.5 puntos), que sólo se deja un diputado en el camino. Cierra la tabla el PP, que sería séptima fuerza con el 5.8% de los votos (-2.7 puntos) y pasaría de 11 a 7 diputados, que computarían en su mayoría en el avance de C’s, tal y como veremos a continuación.

El CIS aporta datos sobre el reparto por provincias, con los datos habituales: Barcelona sigue siendo la circunscripción con mayor reparto de votos, seguida de Tarragona. En Girona y Lleida, CeC no lograría representación y el PP tampoco en Girona. Veamos los datos:

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  • En Barcelona, C’s sería la primera fuerza con el 23.4% de los votos y 21 diputados, lo que implicaría que ha arrasado incluso en los barrios tradicionalmente controlados por el PSC. ERC sería la segunda opción con el 19.3% de los votos y 17 escaños, con el PSC como tercera fuerza (16.8% de los votos y 15 diputados). JxC lograría 13 diputados, con CeC 8 de los 9 que le otorga el CIS. Cierran la tabla la CUP, con 6 escaños, y el PP, con 5.
  • En Girona, JxC aguanta como la primera opción con el 29.2% de los votos y 6 escaños, seguido de ERC (24.9% y 5 diputados) y C’s, con el 17.5% d e los apoyos y 3 asientos. El PSC logra dos diputados y la CUP 1.
  • En Lleida, ERCa logra 5 escaños con el 28.5% de los votos, con JxC y la CUP pugnando por la segunda plaza con 4 y 3 diputados, respectivamente. PSC, PP y CUP logran un diputado cada una.
  • En Tarragona, la segunda provincia por población, C’s compite con ERC por la primera palza con el 23.5% de los votos y 4-5 diputados frente a los 5 que lograría ERC. JxC sería cuarta fuerza con 2-3 escaños, los mismos que lograría el PSC con el 17.9% de los votos. La CUP, CeC y el PP lograrían un diputado cada uno.

El barómetro del CIS elabora la encuesta a partir de 3000 entrevistas realizadas entre los días 23 y 27 de noviembre. Así, en voto directo, el 25.3% no se pronuncia sobre lo que hará el 21D, lo que ya da pistas de los datos extraños que aporta la encuesta en una situación tan polarizada como la actual, sobre todo en Cataluña. Si nos fijamos en los datos que se declaran, el 17.1% asegura que votará por ERC (39.7% de los que votaron por JxS hace dos años, según la variable recuerdo voto) y el 13.7% lo hará por JxC (35.3% de los que votaron por JxS).

C’s obtiene un 13.2% de los apoyos directos (casi 10 puntos por debajo de la estimación final), y conserva al 73.3% de sus votantes y pierde al 10.8%, que votarán por el PSC en esta ocasión. En el caso del PSC, registra un voto directo del 12.1%, 55.8% entre sus votantes; un 11.8% aesgura que votará por C’s el 21D y el 13.7% mantiene que no sabe lo que hará el día de los comicios. En el caso de CeC, vemos una de las primeras brechas que recoge el barómetro: Sólo mantiene al 39.1% de sus votantes, con un 17.9% que votará por el PSC  y un 14.2% que dice no tenerlo decidido. Pese a todo, el CIS le atribuye 9 escaños.

El 4.9% dice que votará por la CUP, cuyos votantes se dividen entre volver a dar la confianza a las siglas (53.1%) y a ERC (21.8%). Cierra la tabla el PP, que sigue siendo el partido que registra un importante voto oculto: Sólo el 2.5% declara que le votará el 21D y aquí aparecen algunos de los datos que explican la pérdida de 4 diputados: Sólo el 31.7% de sus ex votantes dicen que volverán a darle la confianza frente al 45.8% que segura que votará por C’s ahora y un 18.2% que no lo tiene claro.

Si analizamos el dato de simpatía, ERC vuelve a aparecer como la primera opción y aumenta su separación respecto al resto de fuerzas políticas con un 21.6% (51.3% de los votantes de JxS). Le sigue el PSC, con un 14.9%, que registra un apoyo del 72.3% entre sus votantes, un 17.5% de CeC y un 14.4% de votantes de C’s. JxC y C’s empatan con un 11.4% de porcentaje de simpatía, aunque con datos dispares en sus respectivas bases electorales: El 28.8% de los de JxS sienten simpatía por las siglas de la nueva Convergència mientras que C’s recibe al apoyo del 71.9% de sus votantes y del 6.6% del PSC.

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Cierran la tabla CeC, con un 10.2% de voto simpatía (59.4% de votantes de CSQEP y 6.3% de los del PSC); la CUP, con un 5.2% (55.6% entre sus votantes, mientras el 28.6% dice sentir simpatía por ERC); y el PP, con un 3.9% de simpatía, casi +1.5 punto por encima del voto directo, que logra un 45.3% de  apoyo entre su base electoral y que comprueba cómo el 41.8% dice sentirse más cerca de C’s.

En la suma voto y simpatía, ERC sigue siendo la primera fuerza con el 20% de los apoyos (44.1% de ex votantes de JxS) y se estrechan las distancias a continuació: JxC logra un 15.1%  (37.4% de ex votantes de la coalición), C’s, el 14.5% (77.4% de los suyos, con un 11.1% que se iría al PSC), y el PSC, con el 14.3% (64.5% de su base electoral y un 12.9% que se iría a C’s en estas elecciones). CeC consigue un 8.5% (46.2% entre sus votantes, con un 21.5% que se acercaría al PSC), la CUP, un 5.2% (54.9% entre su base electoral, con un 24.6% que se siente más cerca ahora de ERC), y el PP, que cierra la tabla con un 3.6%  y que vuelve a mostrar los problemas que manifiestan sus votantes en estos comicios: El PP amarra el 43.4% de los apoyos mientras que el 47.6% dice sentirse ahora cerca de C’s.

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Todos los sondeos sobre intención de voto publicados aventuran una abstención histórica, que podría ser superior a la de 2015 (75%). En el CIS, existen datos para apuntar esta idea: En primer lugar, el interés por la campaña: El 77.6% señala seguir con mucho o bastante interés todo lo que acontece políticamente, con un 21.9% que se pronuncia en sentido negativo.

En segundo lugar, cuando se pregunta por las elecciones del 21D, el 90.9% señala que con “total seguridad” acudirá a votar, un porcentaje que supera el 90% entre los votantes de todos los partidos políticos según la variable recuerdo de voto.

Por último, en la pregunta 14, cuando se interesa por las probabilidades de que acudan a votar, el porcentaje baja algo hasta el el 84.6%que señala que con “total seguridad acudirá a votar” el próximo 21 de diciembre (en 2015, este porcentaje fue del 68.6%, con una participación final del 75%). Los más partidarios de acudir a votar son los votantes de C’s (82.1%), los ex votantes de JxS (792%) y los del PP (78.2%). Los menos inclinados a acudir a las urnas, los votnates de CeC (63.4%) y los del PSC (70%).

Por lo tanto, podemos hablar fácilmente de un dato de participación del 80%, a la espera de cómo se desarrolle la campaña y de las expectativas que se vislumbren entre los distintos bloques electorales. En este sentido, suena descabellado plantear un dato de participación del 90%, tal y como algunos han extraído de los datos del barómetro, un supuesto que puede estar detrás de la estimación final que se otorga a C’s, convertido en el principal beneficiado de la movilización constitucionalista, de esta “mayoría silenciosa” que no suele votar y que, en esta ocasión, encontraría incentivos para hacerlo. Desde esta óptica, parecería más creíble vincular ese ascenso de C’s a un desplome del PSC y, sobre todo, del PP, especialmente si tenemos en cuenta las transferencias de voto que hemos señalado con anterioridad.

Si se pregunta por el contexto y las preferencias de victoria el próximo 21 de diciembre, los datos todavía contrastan más con la estimación del CIS. Así, el 47.3% considera que ERC será la fuerza más votada, algo que comparte el 62% de votantes de ERC, el 70.6% de las CUP o el 55% de los de CeC). El 23% se posiciona en la indecisión (25% de votantes del PP o 21% de los del PSC) yu el 12.5% cree que ganará JxC.

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Si se pregunta por la preferencia, C’s aparece como la cuarta opción, casi empatado con el PSC. Así, el 21% mantiene que preferiría que ganara ERC (44.3% de votantes de JxS) y el 15.5% JxC (37.7% de ex votantes de JxS). El 14.6% menciona al PSC (64.2% de sus votantes pero también el 22.2% de los de CeC o incluso el 11.4% de los de C’s) y el 14.5% señala a C’s (76.4% de sus votantes y 11.1% de los del PSC). El dato llamativo, de nuevo, es el 58.2% de votantes del PP que prefiriría que ganara C’s frente al 32.2% que señala a su partido.

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Valoración de líderes

El 38.9% define la gestión de la Generalitat como buena (29.2%) o muy buena (9.7%); el 24.3% la tacha de regular y el 36.1% de mala (17.2%) o muy mala (18.9%). En el caso de Carles Puigdemont, el 15.6% cree que su mandato al frente del Govern fue regular en estos dos años; el 41% lo define de forma positiva (el 24.1% de buena o y el 16.9% de muy buena), y el 42.6% desde un punto de vista negativo (el 14.8% lo tacha de negativo y el 27.8% de muy negativo).

En relación a los liderazgos, volvemos a tener datos extraños. En un país con un sesgo presidencialista tan fuerte como el nuestro, chirría que la líder del partido que compite con ERC por ser la primera fuerza sea la penúltima candidata en valoración. La única explicación posible es que en el caso de C’s esté computando más la marca que los liderazgos, a diferencia del resto de formaciones políticas, en las que ganan más peso los líderes que las siglas de los partidos, que en algunos casos han sido modificadas en varias ocasiones, con las implicaciones que ello tiene en identidad (JxS o Cec), o que han estado achicharras y puede comenzar a recuperarse (PSC).

De esta forma, Oriol Junqueras aparece como el mejor situado con un 5.12 de valoración (8.10 entre los votantes de JxS , 7.11 entre los de la CUP y 4.23 entre los de CeC). Le sigue Carles Puigdemont, con un 4.76 de puntuación (8.25 entre los suyos, 7.17 entre los de la CUP y 3.46 entre los comunes), y Xavier Domènech, con un concoimiento del 68.9% y una valoración de 4.79, que pasa a 6.29 entre sus vortantes, al 5.46 entre los de la CUP y al 5.37 entre los de JxS.

Miquel Iceta logra un 4.30, que se transofrma en un 7.45 entre los votantes socialistas y que alcanza el 6.14 entre los de C’s, mientras que Carles Riera, el cabeza de lista de la CUP, es el candidato menos conocido (37.6% de reconocimiento) aunque roza el 4 en puntuación: 3.92 que pasa al 6.75 entre los suyos y al 4.86 entre los de JxS.

Cierran la lista Inés Arrimadas y Xavier García-Albiol. La líder de C’s logra un 2.99 de valoración, que escala al 8.13 entre su base electoral y al 7.96 entre los del PP. Albiol, por su parte, no llega al 2 de valoración: 1.83 que pasa al 7.42 entre sus votantes (una cifra menor que la que logra Arrimadas), con el añadido de que entre los votantes de C’s se queda en el 4.62 de puntuación.

Y aquí llega el segundo dato extraño. A pesar de la valoración y del lugar que ocuparía JxC, Carles Puigdemont sería la persona preferida por el 28.1% del electorado para volver a presidir la Generalitat (58.9% de votantes de JxS y 38.7% de los de la CUP).

Miquel Iceta sería la segunda opción (15.8%, 61.1% entre sus votantes y 27.1% entre los de CeC), casi empatado con Junqueras, que obtendría el 15.6% de los apoyos (29.3% de susvotantes y 31.2% de los de la CUP). Así, Arrimadas sería la cuarta opción con el 14.6% de los apoyos, 71.8% entre sus votantes y 54.4%  entre los del PP (casi 30 puntos más del apoyo del 26% que recibe Albiol entre sus votantes).

Contexto socioeconómico y modelo de Estado

El 30.1% define la situación económica como mala (19.6%) o muy mala (10.5%), con un 36.1% que la tacha de regular y un 33.2% que cree que es buena (28.5%) o muy buena (4.7%). En comparación con hace dos años, el 33.9% mantiene que todo sigue igual, el 48.5% cree que es peor o mucho peor y el 16.7% sostiene que ha ido a mejor.

En cuanto al contexto político, no hay matices: El 22.5% lo define como regular y el 67.8% como malo (30.1%) o muy malo (37.7%). El 8.9% cree que el ambiente es bueno (6.7%) o muy bueno (2.2%). Si lo comparamos con el arranque de la legislatura, el 14.6% mantiene que las cosas marchan igual que entonces, un 74.6% considera que las cosas han ido a peor (48.9%) o a mucho peor (25.6%), y un 9.6%se pronuncia en términos positivos.

Respecto a la lista de problemas en Cataluña, el paro figura como el primer asunto de preocupación para el (27.6%, -38.6 puntos respecto al último barómetro del CIS), seguido de lejos por la independencia (14.6%), la falta de diálogo entre Gobierno central y Generalitat (12.2%) o el debate sobre la falta de gobierno y la autodeterminación (11%). Le sigue la aplicación del art. 155 (10.8%), el debilitamiento económico (8.9%), sobre todo a partir del 1 de octubre, y la inestabilidad política o el Gobierno central  (9.3%). Los problemas económicos cierran los primeros puestos de la lista, con un 8.1%.

Vemos, por lo tanto, que la lista de problemas nacionales en Cataluña tienen poco que ver con el listado en clave española, lo que añade todavía más puntos a la situación de excepcionalidad que vivimos desde, al menos, 2012 y sobre todo desde el pasado mes de septiembre.

Lo mismo sucede con los preferencias sobre el modelo de Estado: El 73.7% del electorado catalán se decanta por aumentar el nivel autonómico de Cataluña (29.7%) o por la posibilidad de que las CCAA tengan opciones a proclamar la independencia (44%), un porcentaje casi idéntico al que se registró en el barómetro preelectoral del CIS hace dos años (en ese momento, los partidarios de la independencia eran un 46.1% y los de potenciar la autonomía era del 27.8%). Por recuerdo de voto, los votantes del PSC (54.1%), CeC (61.3%) y C’s (26.5%) son los más partidarios de aumentar el nivel competencial de la Generalitat mientras que los de JxC (81.9%) y los de la CUP (89.8%) se decantan masivamente por la vía independentista.

La opción autonómica actual es respaldada por el 12.4% de los votantes (34.5% de los de C’s, 21.3% de los de PSC o 27.7% de los del PP) mientras que la opción de recentralizar el Estado sólo llega al 11%: 6% a favor del Estado unitario, con especial apoyo entre los votantes del PP -19%- C’s -14.9%- y PSC -7.3%-; y un 5% a favor de reducir el nivel competencial de las CCAA. De nuevo, volvemos a ver datos completamente discrepantes con los que registra el CIS en el conjunto del territorio español.

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En términos identitarios, el 43.8% dice sentirse tan catalán como español, un 24.3% más catalán y un 22.7% sólo catalán. En el otro lado, el 3.8% dice sentirse más español y el 3.1% solo español, datos que ayudan a explicar por qué estamos viviendo este proceso. Así, el 60% dice no sentirse nacionallista (un 37.4% sí) aunque en el eje nacional, en el que 10 representa el sentimiento “sólo catalán” la media se sitúa en el 5.36: Los votantes de JxC se ubican en el 7.80, los de la CUP en el 7.01, los de CeC  en el 4.17 y los del PSC en el 3.52. Los votantes de C’s (2.38) se sitúan levemente más escorados al sentimiento español que los del PP (2.48).

En cuanto al eje izquierda/derecha, los catalanes se sitúan en el 3.99, casi un punto más a la izquierda que la media española (4.75). Los más escorados a la izquierda, los votantes de la CUP (2.30), de CeC (2.99), de JxS (3.67) y del PSC (3.71). A la derecha, los de C’s (5.51)  y  el PP (6.92). Sin embargo, el dato es el 43.9% del electorado que se ubica en la extrema izquierdad: en el 1 un 16%, en el 2 un 9.1% y en el 3 un 18.8%). En el otro sentido, sólo el 7.2% se ubica entre el 9 y 10 de la escala extrema derecha.

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Feedback: ERC y C’s compiten en votos con el independentismo al borde de la mayoría absoluta

Los estudios publicados coincidiendo con el arranque de la campaña electoral se vislumbran tres tendencias: Por un lado, el posible empate técnico entre ERC y C’s por la primera plaza y con posibilidad de que la formación naranja termine ganando en votos pero no en diputados, dada su escasa penetración en provincias como Girona o Lleida. La segunda tendencia habla de la progresión ascendente de Junts per Catalunya y el PSC, que podrían competir por la tercera y cuarta plaza y, según transcurra la campaña electoral, incluso por la segunda. La última tendencia habla de una suerte de competición entre Catalunya en Comú, la CUP y el PP, con diferente progresión según hablemos de cada partido.

A grandes rasgos, éstas son las tendencias que recoge el tracking de Feedback para El Nacional, a partir de 1000 entrevistas realizadas entre el 1 y el 5 de diciembre, es decir, en el primer día de campaña electoral oficial. Según sus datos, con un supuesto de participación del 80.53%, ERC sería la fuerza más votada con el 23.9% de los votos y 35-36 diputados, en competición directa con C’s por la primera posición. El partido de Inés Arrimadas se movería en torno al 22.82% de los votos (+4.92 puntos respecto a las elecciones de 2015) y pasaría de 25 a 31-32 escaños.

En el segundo grupo, encontramos a JxC y el PSC, que competirían, por ahora en situación desigual, por la tercera y cuarta plaza del Parlament. La antigua Convergència obtendría el 17.06% de los votos y una horquilla de 24-26 diputados, por lo que, junto a su socio de coalición en 2015, podría revalidar los 62 escaños conseguidos entonces (se moverían en una horquilla de 59-62 diputados). En este contexto, tendríamos que volver la mirada a la CUP, que obtendría el 6.40% de los votos (-1.8 puntos respecto a 2015) y que pasaría de 10 a 8 diputados, lo que haría insuficiente la mayoría independentista si ERC y JxC consiguen el 21D las horquillas mínimas.

El PSC, por su parte, estaría en el 13.46% de los votos (-0.76 puntos) que tiene un gran rédito político: A pesar de su escaso avance, pasaría de 16 a 19-20 diputados en el Parlament, por lo que habría funcionado el acuerdo con la antigua Uniò y, lo que es más importante, no habría pescado en el caladero de votos de descontentos de Catalunya en Comú. La formación que lidera Xavier Domènech en estos comicios mantendría sus 11 diputados con el 9.30% delos votos (+0.40 puntos), una intención de voto que no coincide con lo que plantea ninguna otra empresa demoscópica.

El PP, por su parte, pasaría del 8.5% de los votos a un 6.18% de intención de voto y sus 11 asientos se transformarían en 6-7 escaños. Junto al PSC y C’s se harían con el 42.46% de los votos y 56-59 diputados, y en teoría podrían desbancar al independentismo si éstos lograran sus horquillas mínimas y CeC no cediera el diputado que les falta para darles la mayoría absoluta.

CODA. Hace unos días, El Independiente difundió los resultados de un sondeo interno que maneja el PP catalán sobre el 21 de diciembre y que sitúa al independentismo en los 66 escaños, a dos de la mayoría absoluta. Según sus datos, a partir de 1000 entrevistas, ERC conseguiría 36 diputados y JxC 22, por que ambos se dejan 4 de los 62 escaños conseguidos en 2015. La CUP, por su parte, cede dos asientos, hasta los 8 diputados.

En el sector constitucionalista, C’s pasaría de 25 a 30 escaños y el PSC se posicionaría como una de las formaciones en ascenso con 23 diputados, 7 más que hace dos años. El PP, por su parte, sale bien parado y conserva los 11 escaños que tenía en el Parlament. Entre los tres sumarían 64 diputados.

Todo quedaría en manos de CeC, que se desploma como séptima fuerza parlamentaria dejándose más de la mitad de la representación: Pasa de 11 a 5 diputados, pero sería quien finalmente pudiera desequilibrar la balanza a favor del independentismo o de la opción constitucional. Aunque sea a costa de pactar con C’s y el PP.

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La reforma de la Constitución como válvula de escape

El miércoles se conmemoró el 39 aniversario del referéndum que aprobó la Constitución Española. Con una participación del 60%, el texto de la Carta Magna obtuvo un 91% de apoyo, lo que ayudó a cimentar el mito constitucional de la Transición política, que ha permanecido casi inalterable hasta que la crisis económica y financiera afectó directamente a las costuras del sistema.

A punto de cumplirse cuatro décadas de la permanencia del texto constitucional, cada vez son más las voces que hablan de acometer una reforma antes de que tal vez sea demasiado tarde. Este 6 de diciembre, tuvimos dos muestras de cómo la izquierda comienza a hablar sin tapujos de la reforma de la CE, en la línea de lo expresado por Pedro Sánchez para dar salida al problema catalán, o en relación a las reivindicaciones clásicas de IU, con una mención al derecho a la autodeterminación de los pueblos que, en los últimos meses, los principales portavoces de la colaición, con Alberto Garzón a la cabeza, han rechazado respecto a Cataluña.

El PSOE utiliza la intervención de Pedro Sánchez durante los días posteriores al 1 de octubre para reclamar un proyecto regenerador que vuelva a unir España. Este proyecto tiene como punto de partida un pacto entre generaciones que permita actualizar la CE para acomodar el texto a la realidad de 2017. Los ejes: Más democracia, más Europa, más justicia social y un Estado autonómico renovado. En definitiva, constitucionalizar valores que en 1978 con rango de derechos constitucionales, como la sanidad pública o la igualdad real.

Todo ello se plasma en un vídeo de algo más de un minuto en el que se entremezclan imágenes de las intervenciones de Pedro Sánchez a propósito de este asunto con imágenes del país, con especial mención a símbolos de Cataluña, palabra que no se menciona en ningún momento.

Como se puede apreciar, la propuesta de reforma de la CE, sobre la que Mariano Rajoy se habría comprometido a hablar, según Sánchez, no tiene nada que ver con la propuesta que en su momento lanzó el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Quince años después, apenas queda nada de aquella reforma técnica que se proponía ni tampoco como la del art. 135 en agosto de 2011 y ahora iríamos hacia una reforma más ambiciosa que viene explicada por dos fenómenos: La irrupción del 15M, en 2011, como el aldabonazo de aviso de esa ruptura del pacto intergeneracional como resultado de la crisis económica y financiera; y Cataluña como el eje vertebrador que ha obligado a casi todos a moverse respecto a la revisión del pacto constitucional como posible salida al conflicto.

Sin la crítica generalizada al sistema que se produjo en 2011, con una desafección creciente al mito surgido en la Transición y al país resultante, ni el cuestionamiento al statu quo que ha llegado desde Cataluña, en lo que puede ser la amenaza más seria al sistema nacido en 1978, no estaríamos hablando en este momento de una reforma constitucional de esta envergadura.

En esta línea podemos entender el spot lanzado por IU a propósito de la conmemoración del Día de la Constitución.  Con una técnica mucho menos ágil que la del PSOE, se le da voz a personas que podrían estar vinculadas a la coalión que desgranan todos los puntos que el nuevo texto constitucional debería tener en sustitución del actual. Y se parte de un principio que busca dejar de sacralizar el texto: La CE de 1978 se votó en un contexto muy concreto (con amenaza de involución y la ultraderecha en la calle) y la mayoría del cuerpo electoral no pudo participar en el referéndum por edad.

De nuevo, volvemos a oír a hablar de un pacto intergeneracional (que no se denomina como tal), de lucha contra la corrupción y a favor de una justicia eficaz, de República (que tampoco se denomina como tal), de un reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo y de la inclusión de derechos culturales y de actualización de otros principios, basados en el feminismo, en el ecologismo, además de los derechos tradicionales (al trabajo, a la vivienda). Sorprende que, con sus antecedentes, no se hable de justicia social y desigualdad social y económica

Podemos, que esta vez sí decidió volver a enviar a Pablo Iglesias como cabeza de la representación del grupo parlamentario al acto institucional, celebrado en el Congreso de los Diputados, prefirió centrar la reivindicación de un cambio constitucional desde sus perfiles en las redes sociales basado en cinco ejes: La lucha contra la corrupción política; blindar derechos sociales (educación, sanidad, vivienda, derecho al trabajo y dependencia), que ya aparecen en el texto constitucional (alguno, como la educación, como derecho de especial protección).

También se opta por situar como eje la adopción de medidas para hacer efectiva una democracia real (políticos sin privilegios, participación ciudadana y “una persona, un voto”, que abriría la idea de una reforma de la ley electoral que abandonara el sistema proporcional); fomentar la unidad desde la diversidad (con el Senado como cámara territorial, reconocimiento y valoración de la plurinacionalidad y reparto de los recursos de forma más justa); y una justicia independiente.

En las filas del centroderecha, el 6 de diciembre se centró en destacar la vigencia del texto constitucional en un momento como el actual, con la ausencia total de menciones a posibles reformas. C’s organizó la manifestación celebrada en Barcelona a favor de la Constitución, como parte de un acto más en la campaña electoral, y el PP lanzó un vídeo de campaña dirigido a centrar el marco en Cataluña y en el desafío que ha supuesto el independentismo.

En 1.22 minutos, se dedica la mitad del vídeo a Cataluña situando la Constitución como la respuesta frente a los que quieren romper España. Frente a ellos, se cita a “quienes queiren cambiar las cosas” (con imágenes de la manifestación de los impulsores de Parlem), para quienes quieren dialogar y para quienes necesitan garantías (con imágenes de manifestaciones en Cataluña con la senyera y la bandera de España). Luego se hace una traslación con el sentido del voto hacia el pasado, con imágenes de las colas para votar en el referéndum constitucional en 1978 como “respuesta a los problemas de todos, la garantía de nuestra libertad.

Al borde del minuto 1 se desvela el objetivo del spot: La CE cumple años (con imágenes del Rey Juan Carlos sancionando el texto) y se da paso al marco habitual en los argumentarios del PP (comenzó el periodo más próspero en la Historia reciente de España) que, en esta ocasión, enlaza con el relato de un país salvado de la quiebra por el Gobierno del PP que se disfraza con la frase de “un pueblo capaz de ir en la buena dirección en los momentos más difíciles”.

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La vía portuguesa: Estabilidad política y reconocimiento internacional

Portugal sigue de moda. Este lunes, su ministro de Finanzas, Mário Centeno, fue elegido presidente del Eurogrupo, en sustitución del holandés Jeroem Dijsselbloem. Ambos, procedentes de partidos socialdemócratas, simbolizan las dos tendencias que se pusieron de manifiesto la crisis financiera: Dijsselbloem, como representante de los países ricos e industrializados de la Zona Euro, apostó por la austeridad y el recorte del gasto público (y de derechos laborales) en los países más afectados por la crisis de la deuda, los famosos PIIGS.

Centeno, por su parte, procede de uno de esos países que tuvieron que ser rescatados en 2011 y que hoy presenta una recuperación histórica, con una tasa de paro del 8.6%, en lo que constituye el mejor dato en una década. Durante años ha abogado por levantar el pie del acelerador de la austeridad y, por ejemplo, se ha mostrado en contra de la posibilidad de aplicar una reforma laboral sobre el mercado de trabajo español.

La elección de Centeno, que se suma a la presencia de Vítor Constâncio como vicepresidente del BCE y a la elección de Antonio Guterres como secretario general de la ONU, llega cuando se cumplen dos años del acuerdo parlamentario que permitió un gobierno inédito en Portugal: El liderado por el Partido Socialista, segunda fuerza tras las elecciones de 2015, con el apoyo del BE, el partido hermanado con Podemos, y con el Partido Comunista luso. Los sondeos sobre intención de voto publicados a lo largo del mes de noviembre muestran que el acuerdo sigue funcionando.

El PS del primer ministro obtendría el 39.55% de los votos de media, -1.9 puntos respecto al mes anterior, y +7.25 en comparación con los resultados de las últimas elecciones generales.  Es posible que una parte de la caída en la intención de voto se deba al efecto de los incendios que desde primavera han quemado el centro y el norte del país, con decenas de víctimas mortales incluidas.

Su rival inmediato, el PSD, obtendría el 27% de los votos (+1.1 puntos respecto al mes anterior). El CDS, que en 2015 se presentó en coalición con el partido del entonces primer ministro, Pedro Passos Coelho, por su parte, se quedaría en torno al 6.65% de media (+0.7 puntos respecto a hace un mes). Si sumamos ambos datos, en previsión de una nueva candidatura de coalición entre ambos, estaríamos en el 33.65% de los votos, -4.95 puntos respecto al resultado conseguido hace dos años.

En este contexto, debemos mirar a los datos que registran los socios parlamentarios de los socialistas. El BE obtendrái el 8.65% de los votos, -0.35 puntos respecto al mes anterior y -1.55 puntos si lo comparamos con su representación actual. El CDU, por último, se movería ahora en el 7.8% (+0.2 puntos respecto a los datos del mes de octubre), aunque sigue 0.6 puntos por debajo de su último resultado en las urnas.

Si tenemos en cuenta estos datos, es posible que el PS sigua arañando parte del voto descontento con el resto de sus rivales pero también es posible que esté atrayendo a posibles abstencionistas. Las noticias internacionales, como la elección de Centeno, suponen en la práctica un reconocimiento al Ejecutivo portugués, lo que no hace sino alimentar la imagen del propio primer ministro. Así fue su primera valoración del nombramiento de Centeno: “Es un momento importante porque significa claramente un reconocimiento a la credibilidad internacional de Portugal en un área sensible en la que pasamos muchos sacrificios”

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