28A: Sánchez no pierde, Iglesias renace y se confirma la disputa entre PP y C’s

Afrontamos la recta final de la campaña de las elecciones generales que, el próximo domingo, confirmarán el inicio de la reconfiguración política en todo el país para los próximos cuatro años.

Los comicios generales, y la segunda vuelta que supondrán las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo, establecerán la fragmentación partidista y la necesidad de conformar amplias mayorías como el eje fundamental de la política española, con cinco formaciones políticas por encima del 10% de la representación. A juzgar por la evolución y resultado de los debates de los cabezas de lista de las principales fuerzas (sin VOX) celebrados en RTVE y Atresmedia, parece que no será una tarea sencilla.

La batalla por la derecha

VOX fue el elefante presente en la sala que nadie, excepto Pedro Sánchez, quiso mencionar. La formación de ultraderecha, que exhibe fuerza en los mítines y en las redes sociales, ironizó sobre la ausencia de Santiago Abascal de unos debates configurados, primero, como minimítines de los candidatos y, luego, como un ejercicio de paciencia del espectador ante la sucesión de chascarrillos y mensajes de barra de bar, particularmente por parte de un Albert Rivera absolutamente desquiciado.

El líder de C’s se postuló como el líder del centroderecha, aprovechando la mala actuación de Pablo Casado en el debate de RTVE. El líder del PP se fue desdibujando, manifiestamente incómodo ante los ataques recibidos en relación a la corrupción de su partido, a la manipulación de las escasas cifras exhibidas y al intento exagerado de vincular el futuro de Pedro Sánchez al terrorismo y al independentismo, marcos que no supo manejar, seguramente por el riesgo de que pasarse de frenada terminara beneficiando a VOX.

Esa actitud de Casado dejó el espacio abierto a un Rivera espídico, que recibió, además, el apoyo de los medios conservadores, que le dieron de forma mayoritaria la victoria en ese debate. Quizás por este motivo, el líder de C’s intentó repetir la actuación y se proyectó como un líder muy sobreactuado, faltón, que interrumpía constantemente al resto de candidatos y que terminó enfrentado a Sánchez (previsible) y a Casado, al que el día anterior le pidió insistentemente que formalizara un acuerdo de coalición tras el 28A. Tras el debate de este martes, resulta muy difícil pensar en ambos líderes pactando una agenda común.

En cualquier caso, Rivera se intentó proyectar como el principal referente del centroderecha, una actuación que gustó a los seguidores de VOX que, por otra parte, no le van a votar el próximo domingo. En el resto del electorado, queda una sensación de estar ante un “showman” por su capacidad para utilizar todo tipo de objetos (el libro de la tesis doctoral de Sánchez, fotografías enmarcadas del presidente del Gobierno con Quim Torra o de Idoia Mendía con Arnaldo Otegi, rollos de papel sobre los casos de corrupción del PSOE y toda una serie de gráficos), muy sobreactuado en la defensa de los autonómos, las familias y una idea de España. Como muestra, su minuto de oro en el debate organizado por RTVE.

Por si quedaba alguna duda de lo que el PP se juega este domingo, Casado apeló al voto útil y pidió el voto en el minuto de oro del segundo debate frente a la fragmentación del centroderecha, que amenaza con confirmar la debacle que apuntan todos los sondeos. Fue la primera vez que el candidato popular mencionó a VOX, que prosigue con la OPA hostil a cuadros medios del PP que han sido descabalgados de las listas para el ciclo electoral mientras gana audiencia en la retransmisión de sus mítines en Youtube.

Sánchez supera los debates sin perder apoyo

Es un hecho que el presidente del Gobierno no es un gran orador. A Pedro Sánchez no se le dan bien los debates ni confrontar ideas con sus adversarios. Si unimos, además, el vodevil a propósito de la celebración de los dos debates electorales, parece claro que Sánchez era el que más se jugaba con el reenganche del electorado a esta última fase de la campaña electoral. Parece que no ha salido mal de las dos citas, en buena medida por el papel que decidieron jugar sus adversarios ideológicos.

El candidato tenía como objetivo escenificar que el PSOE es el dique de contención ante la unión “de las tres derechas”, marco que ni Casado ni Rivera quisieron o supieron contrarrestar. Sánchez fue el único que habló de VOX abiertamente, sobre todo cuando era objetivo fundado de los ataques de sus adversarios, como ocurrió con el patinazo cometido con Casado respecto a la violencia de género; la defensa de Casado fue respondida por Sánchez con un viraje hacia Rivera y el acuerdo con VOX.

En los dos debates, Sánchez tuvo una actitud presidenciable y se centró, sobre todo, en lo que se había hecho desde su llegada a La Moncloa. En el debate de RTVE, apenas entró en el cuerpo a cuerpo y prefirió “ir a hablar de su libro”, ignorando incluso las apelaciones directas que se le hacían. El objetivo era vender gestión y lanzar propuestas. En el debate de Atresmedia prefirió bajar al barro con los candidatos de PP y C’s, con enfrentamientos directos con Rivera que parecían una sucesión de eslóganes. Ni siquiera sus discursos para atraer el voto feminista (violencia de género, agresiones sexuales e igualdad) sonaron naturales, a diferencia de lo ocurrido con sus referencias a Cataluña o la vinculación de la moción de censura a la corrupción en el PP.

En definitiva: El PSOE llegaba a los debates con la vista puesta en no perder la ventaja que recogen todos los sondeos sobre estimación de voto, y creemos que lo consiguió. Tal vez no convenció a la bolsa de indecisos, pero sí dejó el escenario preparado para atraer ese voto de última hora en la recta final. A eso ayudará el recuerdo de los debates, que dejaron claro que  tras el 28A, prefiere un acuerdo con Unidos Podemos, aunque no cerró la puerta a abrir una negociación con C’s si los números dan. A pesar de los requerimientos de Pablo Iglesias, Sánchez no quiso certificar una negativa a un diálogo con C’s, algo que, a juzgar por el nivel de los enfrentamientos mantenidos por ambos líderes, se antoja complicado pero no imposible.

Para el futuro, convendría cuidar la vestimenta del candidato (la chaqueta le quedaba grande) y el maquillaje, que le daba cierta imagen de cadáver, sensación más evidente en sus intervenciones ante la militancia para valorar el debate a su llegada a la sede de Ferraz (en ambos casos, Sánchez se elevó, micrófono en mano, en un escenario rodeado de afiliados al PSOE, jóvenes en su mayoría, en una puesta en escena muy americanizada). También convendría entrenarle para que transmita algo más en sus intervenciones o, al menos, que no parezca un robot que repite argumentarios sin hilvanar.

Pablo Iglesias renace de sus cenizas

Hay consenso en que el líder de Unidas Podemos fue el ganador del segundo debate y, en general, el que obtuvo mayores puntos en la suma de los dos encuentros. Pablo Iglesias tenía como objetivo remarcarse como el único referente de izquierdas que hará virar a un Gobierno de Sánchez hacia la izquierda a partir del 28 de abril y lo consiguió.

Con un tono tranquilo y manifiestamente más educado que el de sus competidores (particularmente Rivera, al que se refirió directamente), utilizó sus intervenciones para obligarles a aterrizar y mencionar los problemas que preocupan al español medio: Vivienda, empleo, desigualdad, sanidad, educación y la necesidad  de articular un Estado de bienestar potente a través de un reparto más equitativo de la carga impositiva.

El primer día, acompañó sus propuestas con la lectura de artículos concretos de la Constitución, un gesto que ya realizó durante su reapirición tras disfrutar de la baja por paternidad que perdió efectividad según repetía el gesto. El segundo día, se le notó más desengrasado y, sobre todo, con un tono que le permitía conectar con el espectador que tal vez en 2015 estaba enfadado por el statu quo y que en la actualidad se siente abochornado por el cruce de niñerías y de ejemplos de testosterona que exhibieron, sobre todo, Rivera y Sánchez.

Frente a ellos, aparecía un Iglesias sosegado, razonable, seguramente ahora más cercano a su base electoral, que pivota entre el hastío ante los modos de los protagonistas políticos en estos momentos y el temor a una alianza que rebaje aún más el Estado de bienestar español. Para enmarcar su manera de restar tensión al problema catalán, vinculándolo en una crisis del modelo territorial que afecta, de una manera u otra, a las CCAA, y sus críticas a Casado y Rivera por utilizar la brocha gorda para afearle a Sánchez que dialogue con Eh-Bildu o con el independentismo.

Éste fue su minuto de oro del segundo debate, una declaración que insistió en uno de los argumentos de la campaña electoral (UP es víctima de las cloacas del Estado y de los poderes fácticos del país) y tendió la mano al electorado para hacer historia. Es muy posible que sus intervenciones hayan movilizado a una parte de su electorado, sobre todo al que iba a abstenerse, y eso debiera abrir una reflexión en la formación morada sobre el coste político que han supuesto sus batallas internas y falta de ejemplaridad en su credibilidad y proyección electoral.

Para una gran mayoría de votantes, la campaña electoral concluyó tras la finalización del debate de Atresmedia.

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28A: El PSPV, primera fuerza por primera vez en 24 años

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, aprovechó la convocatoria de elecciones generales adelantada por el presidente del Gobierno para adelantar los comicios autonómicos, una prerrogativa del Estatuto de autonomía, aprobado en los tiempos de Francisco Camps y que no suscitó, ni mucho menos, el mismo debate que el Estatut catalán a pesar de incluir la llamada cláusula Camps.

Puig, uno de los barones que se opuso en su momento a Pedro Sánchez, unía su destino al del presidente del Ejecutivo y sometía su gestión al veredicto de las urnas un mes antes de lo previsto. La propia evolución de la campaña de las generales confirma que tenía razón y que el PSPV se beneficiará del efecto bandwagon (caballo ganador) que apuntan todos los sondeos sobre estimación de voto de generales, lo que le permitirá convertirse en la primera fuerza política en la Comunidad Valenciana, algo que no ocurría desde las elecciones autonómicas de 1991.

De acuerdo con los sondeos y trackings publicados, el PSPV lograría el 28% de estimación de voto, +7.2 puntos respecto a las elecciones celebradas en mayo de 2015 y que terminaron con el Acuerdo del Botànic, con Compromís y Podem para gobernar juntos en una de las CCAA fetiche del poder del PP desde los tiempos de José María Aznar. Según los datos de Celeste-Tel, los socialistas serían primera fuerza en todas las provincias, especialmente en Valencia.

Por primera vez en 24 años, los valencianos optan por un voto de castigo sin paliativos al PP, que ya comenzó en los comicios de 2015, cuando los populares pasaron del 50.67% de represnetació na un 26.9%, pero que este 28 de abril se verá desde todos los enfoques elegidos. Hablamos de una CCAA en la que tanto Eduardo Zaplana como Francisco Camps eran capaces de aglutinar el 50% del voto (2011 y 2007), con datos superiores al 40% desde 1995.

Ximo Puig, por lo tanto, tiene todo a su favor para volver a reeditar un acuerdo de gobierno de centroizquierda, a pesar de las tensiones entre el PSPV y Compromís (particularmente entre el propio Puig y Mónica Oltra) a propósito del adelanto electoral. En cualquier caso, Compromís se movería en torno al 16.9% (-1.8 puntos respecto a 2015) y Podem escala, de acuerdo al último tracking de IMOP, y obtendría el 9.83% de los apoyos (-1.67 puntos respecto a 2015).

No es descabellado pensar que la suma de lo que pierden ambos partidos llegue al PSPV, sobre todo si tenemos en cuenta los actos de campaña programados por la caravana de Pedro Sánchez en la Comunidad Valenciana y el propio papel de Puig, que no escatima críticas de trazo grueso a uno de los fenómenos de la campaña electoral, Cayetana Alvarez de Toledo.

Las proyecciones demoscópicas en la CCAA en relación al centroderecha confirman buena parte del escenario que venimos anunciando respecto al resto del país. El PP sufre un desgasate importante por la aparición de competidores ideológicos, algo que ya comenzó a perfilarse en 2015, cuando C’s se convirtió en cuarta fuerza parlamentaria con el 12.7% de los apoyos. De acuerdo con los datos manejados en estos momentos, la lista que lidera Toni Cantó obtendría el 14.1% de los votos, aprovechando así una parte del desplome que sufre el PP, quese quedaría en el 20.7% de los votos (17.6% según el último tracking de IMOP, que le situaba hace unos días en el 20.5%).

Por su parte, VOX entraría con el 7.9% de los apoyos (el IMOP le sitúa 3 puntos por encima de su estimación anterior, que era del 7%), un resultado histórico que confirma el daño que la candidatura que lidera en España Santiago Abascal está produciendo en la base electoral popular en una de las CCAA que han simbolizado los problemas de corrupción de Génova que han sentado en el banquillo de los acusados a dos de sus ex presidentes: Francisco Camps y Eduardo Zaplana (en libertad provisional por su estado de salud).

CODA. Una imagen fija del desastre electoral que se le avecina al PP en la Comunidad Valenciana. Hemos destacado los resultados obtenidos desde los comicios de 1991, los últimos en los que el PSOE de Joan Lerma lograron ser primera fuerza política. Desde entonces, la CCAA ha estado dominada por un PP que en cada proceso electoral ampliaba su distancia respecto a  unos competidores que sólo comenzaron a remontar cuando el olor de la corrupción se hizo tan evidente que era imposible ocultarlo.

Si tenemos en cuenta la OPA hostil que se está ejecutando desde las filas de VOX a los cuadros medios del PP, a los que está reclutando, en las provincias que menos atención mediática reciben, podemos entender el gran problema al que se enfrenta Génova a partir de la noche del 28 de abril, con segunda vuelta en las elecciones autonómicas y locales del 26 de mayo. Hoy hablamos de la Comunidad Valenciana, pero es muy posible que veamos escenarios parecidos en otras CCAA históricas, como Madrid, Galicia o Castilla y León.

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28A: El PSOE saca 10 puntos al PP, que se la juega en los debates

Última semana de campaña de las elecciones generales que se celebrarán el próximo domingo, momento en el que la gran mayoría del electorado se enganchará a las elecciones tras el parón vacacional, con la atención puesta en los debates electorales que permitirán  confrontar las opciones de los principales cabezas de lista de los partidos mayoritarios. No hay dudas de que el fantasma del ausente VOX planeando durante las intervenciones, que debieran ser más tácticas de lo habitual con un objetivo: Dominar las discusiones creando un ambiente electoral propicio que seduzca a los indecisos no especialmente politizados.

Esta noche, y tras la rectificación del comité electoral del PSOE, Pedro Sánchez acudirá al plató de RTVE en lo que supondrá el primer acto del debate que organiza mañana Atresmedia y en el que, casi con total seguridad, los diferentes candidatos arriesgarán más con dos objetivos: Movilizar a sus propios votantes, para asegurar un suelo electoral que está desplomado en el caso de PP y Unidas Podemos y muy dudoso si nos referimos a Ciudadanos; y convencer a la enorme bolsa de indecisos que, de acuerdo con todos los estudios demoscópicos publicacos este fin de semana, todavía reflexionan sobre el sentido de su voto el próximo 28 de abril.

De acuerdo con los últimos datos publicados por GAD3 o NC-Report, podemos hablar de 2 millones de electores que, a estas alturas, todavía estarían dudando entre dar su confianza a PP o a C’s, con VOX como el enorme elefante que sobrevuela en todas las estimaciones publicadas de acuerdo con la normativa legal. La formación de Santiago Abascal confirma pulsión ascendente a diario en la organización de sus actos electorales, sobre todo en antiguos feudos del PP, y en las redes sociales, con la emisión de todo tipo de mensajes y memes que permiten remarcar el voto enfadado y, a menudo, políticamente incorrecto sobre el que se ha construido su campaña electoral.

Mientras se asume que el PP está sufriendo en sus propias carnes un fenómeno similar al que vivió en 2014 y 2015 el PSOE con la irrupción de Podemos, los datos, por el momento, parecen darle la razón. La división del centroderecha confirma que el PP se está desangrando en sus nichos de votos tradicionales (con especial mención a la España interior), una pérdida de apoyo que se reparte entre VOX y, veremos si se confirma, C’s pero que al final termina beneficiando al PSOE, que se destaca como el principal adversario ideológico en ese bloque.

Eso explica un mapa como el que este fin de semana publicó GAD3 sobre el dominio generalizado de un PSOE que, a pesar de la crisis abierta por el error en torno a la presencia de Sánchez en los debates electorales, podría estar rozando los 140 diputados en estos momentos, con la apelación al voto útil como uno de los mensajes centrales  de la campaña que lidera el presidente del Gobierno. Hasta el momento, parece estar funcionando, a pesar de que se percibe cierta recuperación en Unidas Podemos, que se mantiene, no obstante, muy lejos del 21,1% conseguido en 2016.

En Galicia, el PSOE podría ser primera fuerza tras 37 años de dominio popular y en la Comunidad Valenciana, que celebra elecciones autonómicas también el próximo domingo, el PSPV estaría en disposición de convertirse en primera opción del electorado por primera vez desde que la CCAA pasó a manos del PP, en 1995, convirtiéndose en uno de los graneros de votos simbólicos del poder conservador desde los tiempos de José María Aznar.

De acuerdo con los datos de IMOP, existe una veintenna de circunscripciones en las que se está disputando el último escaño por un puñado de votos, algo que seguramente veremos confirmado durante el escrutinio en la noche electoral. Entre las provincias que situamos en la lupa encontramos Ourense, A Coruña, Salamanca, Asturias, Badajoz o Granada. Según los datos de GAD3, también podemos sumar Zamora.

Para añadir más pistas sobre lo que se juega cada uno, recomendamos revisar las agendas electorales de los diferentes partidos, que suelen señalar precisamente escenarios en los que se la juegan. Si tenemos en cuenta, además, la celebración atípica de los debates, tendrán apenas tres días tras los debates para retomar una campaña en la que ya se asume la división en bloques.

El PSOE adelanta en 10 puntos al segundo

Todos los estudios demoscópicos publicados hasta este lunes coinciden en un mismo escenario: El PSOE se postula como el gran favorito para ganar las elecciones del próximo 28A aprovechando la división del centroderecha, que le beneficia en las circunscripciones en las que se reparten menos diputados, y en la propia situación de Unidas Podemos.

Todos los estudios recogen un retroceso de UP, que en los anteriores comicios constituyó la bestia negra de Ferraz hasta el punto de que temió un sorpasso que sólo se evitó por la tradición y potencia de una marca política como la que constituye el PSOE. Hoy, UP se mueve en torno al 13.3% de los votos (-7.6 puntos respecto a las elecciones de 2016 pero medio punto más que la anterior oleada estudiada en este blog).

Por otro lado, el PSOE es el principal beneficiado del desplome sin paliativos del PP, que se deja más de 13 puntos en estimación de voto que van a engrosar opciones alternativas nacidas al calor de la crisis interna que se larvó durante años y que estalló con la moción de censura a Mariano Rajoy. Su retirada de la primera línea política y la batalla por la sucesión sólo han confirmado que el PP tenía un gran problema que, hace unos meses, aprovechaba C’s y que en estos momentos aprovecha VOX, una criatura nacida a los pechos del aznarismo, que estos días apela al voto útil.

Los datos son concluyentes: El PP obtendría hoy el 20.01% de los apoyos, 19.6% si sumamos los datos del CIS, de Simple Lógica y GESOP, que forman parte de la anterior oleada analizada; estos datos, no obstante, vienen enmascarados en buena medida por el resutlado aceptable que le otorgan todavía NC-Report y Celeste-Tel, que lo sitúan en torno a los 100 diputados. Sobra decir que las estimaciones no tienen demasiado que ver con el de otras empresas demoscópicas, que lo sitúan en torno a los 75 escaños, es decir, una pérdida de 60 diputados que, en la práctica, supone la fuga de la mitad del electorado que la dio su confianza el 26J de 2016, especialmente desde que Pablo Casado tomó las riendas del partido (Rajoy se fue con el partido en el 22.9% de media, +3.3 puntos respecto a los datos que se registran hoy).

El presidente del PP encabeza una campaña en la que han sido habituales las exageraciones, las enmiendas y las ocurrencias, que parecen más propias de los jóvenes del partido (la última, protagonizada por el secretario general del partido este fin de semana en La Sexta), con críticas cada vez menos veladas de sectores que, de una manera u otra, están siendo depurados por la propia organización. Si tenemos en cuenta, además, los fichajes de históricos por parte de VOX, no resulta descabellado pensar en un ajuste de cuentas, a partir de mayo, con la actual dirección, sobre todo si el partido se queda por debajo de los 84 diputados, que constituye la peor marca del PSOE.

Los socialistas, por su parte, se mueven en torno al 29.9% de estimación de voto (29.81% si excluimos los datos de CIS, Simple Lógica y GESOP), un porcentaje similar al de hace una semana que los cuarteles de campaña del PSOE elevan en privado por encima del 30%. Todo queda, por lo tanto, a la espera de las intervenciones de Pedro Sánchez en los dos debates electorales, un formato que no se le da especialmente bien y que puede llevárselo por delante. Lo lógico sería pensar en una actitud “presidenciable”, llena de propuestas y que responda de manera firme pero sin exageraciones a las críticas que, por descontado, le llegarán desde el PP y C’s. Será el candidato que, seguramente, más se refiera a la ultraderecha y a las opciones de un pacto de VOX con PP y C’s para postularse como alternativa útil para combatir ese frente.

En este punto, tenemos dudas de la posición que adopte Pablo Iglesias, que ya no disimula que las opciones de su partido pasan por lograr una mayoría suficiente que obligue al PSOE a pactar un gobierno de coalición. En ese sentido, lo normal sería que el líder de UP no atacase con mucha vehemencia a Sánchez, de la misma manera que el líder socialista no debería entrar en un cuerpo a cuerpo con Iglesias que pudiera arrebatarle unos escaños que serán fundamentales en la resaca postelectoral para negociar mayorías parlamentarias para mantener La Moncloa.

El caso de C’s constituye un ejemplo de manual de cómo se pueden perder unas elecciones en apenas un año. El partido de Albert Rivera, que insiste en situar los debates como los actos de campaña que constituirán la remontada, se mueve en torno al 14.5% de media (14,47% si extraemos los porcentajes de CIS, Simple Lógica y GESOP), medio punto menos que  hace una semana y +1.5 puntos respecto a su representación actual. Si tenemos en cuenta que, hace sólo un año, los sondeos le otorgaban el 27% de estimación de voto, resulta evidente el daño que le ha hecho una decisión externa (la moción de censura) y otra interna (el giro para disputar la derecha al PP y a VOX).

En los debates, podemos ver un enfrentamiento directo entre Rivera y Casado por disputarse la hegemonía del centroderecha conservador, con el fantasma de VOX como fórmula innombrable. La formación que Abascal se situaría en el 10.9% de estimación de voto (+0.9 puntos en una semana), mientras llena auditorios y se filtran dudas más que razonables de que finalmente pueda quedar como tercera fuerza parlamentaria. La ultraderecha, que será uno de los argumentos esgrimidos en los debates, se convierte en uno de los beneficiados de la campaña al no sufrir el coste de ver a Abascal confrontar propuestas vinculadas tradicionalmente a la extrema derecha.

CODA 1: Evolución de los sondeos y trackings electorales que hemos venido analizando en el blog desde el pasado mes de enero. Se percibe, claramnete, la evolución en ascenso del PSOE, sobre todo desde que se anunció el adelanto electoral, con un PP estancado. Mención aparte merece la caída progresiva de C’s, que corre el riesgo de quedarse como en las elecciones de junio de 2016. De nuevo, la incertidumbre corre a cargo de VOX:

CODA 2.Tras el vídeo de C’s centrado en los independentistas catalanas, la formación naranja opta estos días por lanzar un mensaje al nacionalismo vasco con la excusa del Cupo. En una factura similar al anterior spot, el partido de Albert Rivera confirma su escasa proyección electoral en Euskadi y Navarra (donde acude en coalición con UPN, defensor público y notorio el Concierto navarro).

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El PS portugués pierde 4.6 puntos en un año

El primer ministro, Antonio Costa, encara el periodo preeletoral con un escenario de pérdida de apoyo, de acuerdo con los sondeos sobre estimación de voto publicados, y con la gestión de una huelga convocada por el Sindicato Nacional de Transportistas de Mercancías Peligrosas y que ha dejado desabastecidas las estaciones de servicio del país.

La huelga, desconvocada la madrugada del jueves tras un acuerdo con la patronal, ha derivado en colas kilométricas de vehículos, con declaración de situación de alerta incluida que incluyó la movilización de militares y fuerzas de seguridad para garantizar el abastecimiento de combustible. A cinco de las elecciones generales, no es precisamente una buena noticia para el PS, que sigue cayendo entre el electorado, con el primer ministro avisandondo, en plenas vacaciones de Pascua, que el país tardará unos días en recuperar la normalidad.

De acuerdo a los datos publicados a lo largo del mes de abril, con trabajo de campo realizado antes de la huelga, el PS se movía en torno al 35.75% de estimación de voto,-1.05 punto respecto al mes anterior, en el que también se vislumbró una caída de apoyo en relación a la serie histórica. Con este promedio, el PS apenas gana 3.45 puntos respecto a las elecciones celebradas en otoño de 2015, un registro parecido a lo que los sondeos estimaban durante la primavera de 2016 y, en cualquier caso, muy lejos del 40.35% que le otorgaban los sondeos hace apenas un año.

La caída del PS no es recogida por ninguno de sus socios parlamentarios. El BE, hermanado con Podemos en España,obtendría el 8.15% de promedio, -2 puntos por debajo de su último resultado en las urnas y medio punto por debajo del apoyo que recogían los sondeos el mes de marzo. Por su parte, el CDU obtendría el 8.45% de apoyo, +0.25 puntos en relación a su representación actual pero -0.65 puntos en comparación con el dato registrado el mes pasado.

El PSD, por su parte, parece que recupera parte del apoyo que ha ido perdiendo estos meses y pasaría del 24.55% de promedio de hace un mes a un 26.15%, mientras su líder, Rui Río, niega que su partido esté ubicado a la derecha y arremete contra el PS por utilizar lo que denomina propaganda electoral. En este ámbito se circunscribe el rechazo a que su propuesta electoral incluya un recorte de pensiones. El CDS, que en 2015 fue en coalición electoral con el partido conservador luso por antonomasia, se movería en torno al 7.15% (+0.20 puntos respecto al mes anterior). Entre ambos sumarían el 33.3% del electorado, aún lejos del 52.35% que sumaría el PS con sus socios parlamentarios.

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28A: El PSOE rectifica y acepta que Sánchez acuda a dos debates electorales

El comité electoral del PSOE confirmó esta mañana que Pedro Sánchez acudirá al debate electoral organizado por RTVE el próximo lunes y que finalmente comparecerá en el debate de Atresmedia anunciado para el martes, 23 de abril. El anuncio supone una rectificación en toda regla de la posición defendida por el equipo de campaña de Sánchez y por el propio candidato, que este jueves, en Onda Cero, insistió en comprometer su presencia en un único debate electoral, el de RTVE, con un formato a cuatro.

Con la rectificación obligada (Sánchez respondió “qué remedio” al ser preguntado por los periodistas sobre el asunto), los socialistas tratan de salir del atolladero en el que ellos mismos se metieron tras la decisión de la JEC de expulsar a VOX del debate de Atremedia, con presencia de Santiago Abascal, por no respetarse el principio de proporcionalidad. Un error no provocado que amenazaba con empañar lo que queda de campaña en, al menos,  tres sentidos. Por un lado, en la constatación de la estrategia conservadora del propio Sánchez, que había diseñado inicalmente el debate como un ring de confrontación directa con VOX, con el resto de participantes como meros espectadores.

Tras la expulsión de VOX, el equipo de campaña socialista ha confirmado que prefería no arriesgar con la celebración de más de un debate, lo que suele denotar inseguridad. Hasta este viernes, el marco sobre el que iba a pivotar la campaña se movía en torno a la cobardía de Sánchez en debatir; desde hoy, hay un flanco abierto para explotar las contradicciones e inseguridades que los socialistas han puesto de manifiesto al no ofrecer, el mismo martes, la solución a la que se ha llegado este viernes obligados por las circunstancias.

Por otro lado, la celebración de dos debates consecutivamente añade todavía más incertidumbre a un proceso electoral en el que, según las encuestas, existe una gran bolsa de indecisos. Es muy posible que el lunes se vea un debate y que el martes, en función del efecto de lo ocurrido la noche anterior, veamos a los candidatos arriesgar mucho más (con el riesgo de terminar patinando). En este sentido y por personalidad, Pablo Casado es el que presenta mayores riesgos, sin perder de vista a un Albert Rivera que ha mutado su propia personalidad como candidato respecto a otros procesos anteriores.

Por último, el PSOE puede ver cómo el resto de la campaña queda mediatizada por la propia actitud de los medios, sobre todo Atresmedia, que ha demostrado un malestar creciente, asumido incluso por sus propios trabajadores en antena, por la decisión de Sánchez de primar a RTVE. Si tenemos en cuenta, además, que la abrumadora mayoría de mensajes de campaña son filtrados en los medios antes de llegar a los ciudadanos, parece evidente la torpeza del PSOE en gestionar su relación con los medios.

El error no provocado de la campaña del PSOE

En la práctica, hemos asistido al primes revés serio en una campaña que, por otro lado, evolucionaba sin sobresaltos para los intereses del PSOE, primera fuerza en todos los sondeos sobre estimación de voto publicados (134 diputados, según el último tracking de Sociométrica). Un error amplificado, en buena medida, por la falta de cintura de los estrategas del PSOE, que, simplemente, ni midieron el impacto de ignorar a Atresmedia ni la posición del resto de candidatos, que se juegan la próxima semana mantener un suelo electoral amenazado por las fugas de votos a VOX (en el caso de PP y C’s) o al propio PSOE (en el caso de UP).

Así, Ferraz se enfangó en rectificar un error que tuvo su origen antes del inicio de la campaña electoral, que no es otro que la negativa de Sánchez a acudir inicialmente al debate organizado por RTVE por la ausencia, precisamente, del líder de VOX. Su decisión derivó en las críticas en torno a su apoyo real a los medios de comunicación de titularidad pública, críticas que se intentaron revertir tras el comunicado de la JEC comprometiendo la asistencia de Sánchez a un solo debate, el de RTVE.

Desde entonces, el vodevil, que se ha prolongado más de 48 horas: Atresmedia se negó a desconvocar el debate, al que confirmaron su presencia Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias, y RTVE ofreció el 22 de abril como la fecha para organizar su debate, fecha que movió al 23 de abril, con críticas públicas de los trabajadores de la corporación a la dirección, tras las declaraciones de Sánchez de que, por agenda, sólo tenía disponible el martes 23.

Finalmente, el equipo de campaña de Sánchez anunció su rectificación esta mañana, a la espera de pasar página de un escenario endiablado, en el que se había metido voluntariamente en lo que constituye el error no provocado más claro de su campaña electoral. No ayuda precisamente el contenido del comunicado difundido por el comité electoral, con exageraciones impropias de un partido que está en disposición de sacar 10 puntos a su inmediato competidor.

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Desde el martes, toda la actividad periodística ha girado en torno a los debates electorales, que constituirán el acto de campaña central en el que millones de españoles, de vacaciones en estos momentos, se enchufarán a la última semana de campaña. Si tenemos en cuenta la bolsa de indecisos, que estaría situada entre el 30-40%, se entiende aún más el peso que los diferentes candidatos otorgarán a los debates, un formato que a Sánchez no se le dio bien en el pasado.

El PSOE pierde, por lo tanto, parte del control de la campaña de baja intensidad que había diseñado con la exposición de su candidato. Sobre todo si tenemos en cuenta que hay una formación política, VOX, que ya es el virtual ganador: Aunque no estará presente, pivotará sobre ellos buena parte del debate, sin riesgo de cometer errores o de exponer demasiado un programa electoral que pueda espantar a potenciales votantes.

CODA. Este jueves, VOX confirmó que su secretario general, Javier Ortega Smith, será el cabeza de lista en el Ayuntamiento de Madrid y que Rocío Monasterio hará lo mismo en la CAM. Ambos dirigentes, muy cercanos a Abascal, irán en las listas de VOX al Congreso, una concentración de candidatruas que evidencia la dificultad de la formación política, en ascenso según todas las encuestas, de articular candidaturas de peso de cara a las elecciones autonómicas, municipales y europeas del próximo 26 de mayo.

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28A: VOX se queda fuera de los debates electorales

VOX se sitúa, en estos momentos, en el escenario perfecto de cara a ampliar la ventaja que los sondeos sobre estimación de voto le otorgan de cara a las elecciones del próximo 28 de abril. Este martes, la Junta Electoral Central dio un vuelco a la campaña electoral con el anuncio: El debate a cinco, que tenía previsto celebrar Atre media el próximo 23 de abril, no se ajustaba a los criterios de la LOREG, que establece que los medios de comunicación -públicos y privados- deben tener en cuenta principio de proporcionalidad entre las diferentes fuerzas políticas en periodo electoral.

La JEC estimaba, pues, el recurso interpuesto por Carles Puigdemont y CC a propósito de la presencia del cabeza de lista de VOX por Madrid, Santiago Abascal,  en el único debate electoral aceptado por el presidente del Gobierno y candidato del PSOE, Pedro Sánchez. El argumento: tanto ERC como PNV aportaban más porcentaje de voto en términos generales que VOX, el fenómeno de la temporada con el único argumento de su representación en el Parlamento andaluz.

La decisión fue fuertemente contestada en términos oficiales por VOX, que se sustentaba en dos ideas. Por un lado, la proyección al alza de los sondeos sobre estimación de voto; por otro, la presencia de los líderes de Podemos y C’s en los debates electorales de las elecciones de 2015 a pesar de no tener grupo parlamentario. Entonces, se tuvo en cuenta la representación obtenida por ambos partidos en las elecciones europeas de 2015 y en las autonómicas y municipales de 2015, donde obtuvieron más del 5% de representación, que constituye el umbral a partir del cual se contabilizan votos para aplicar la Ley D’Hondt. En ningún caso VOX supera ese dato en términos nacionales pese al 10.97% obtenido en las autonómicas andaluzas.

La decisión de la JEC dejaba en suspenso el debate a cinco a la espera de una propuesta alternativa, que incluyera también representación de las formaciones nacionalistas periféricas con más representación, un formato desechado por Atresmedia. Ante la ausencia de VOX del debate, el PSOE rectificó la presencia de Pedro Sánchez en el debate de las cadenas del grupo Planeta y decidió aceptar la propuesta de organización de un debate a cuatro en RTVE, oferta rechazada precisamente por la ausencia de VOX de dicho debate. En el momento de elaboración de este post, Atremedia mantenía también la convocatoria de un debate electoral el 23 de abril, con presencia confirmada, según la cadena, de Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado.

La ultraderecha avanza con el viento a favor 

Sobra decir que la decisión de la JEC supone un revés en la estrategia electoral del PSOE, que pasaba por confrontar directamente con VOX en ese cara a cara, el primero en el que Santiago Abascal se vería obligado a confrontar sus propuestas ante rivales políticos. Su participación en el debate iba a suponer el fin del aura de misterio que envuelve al líder de VOX, que elige cuidadosamente sus exposiciones mediáticas y que prefiere despacharse en los actos públicos que protagoniza o en sus perfiles en redes sociales, en las que el partido controla el mensaje.

Viñeta de Javi Salado para

Por este motivo, aunque en público se arremete contra la decisión de la JEC, en el cuartel general de VOX se congratulan de la ausencia de Abascal en el debate, porque permite prolongar más el misterio en torno a la formación de ultraderecha, que puede seguir haciendo lo que se les da mejor: Escabullirse del escrutinio de los grandes medios y lanzar mensajes que son directamente recogidos por sus potenciales votantes, que siguen movilizados en la calle y en las redes sociales. Puesto que esos mensajes provocan simultáneamente la reacción de los adversarios, tenemos los ingredientes necesarios para retroalimentar su dominio de la agenda pública.

Desde hace semanas, VOX es el espantajo que aparece en las entrevistas de la mayoría de líderes políticos, que optan por dos vías: Mencionarlos como el frente al que hay que combatir (especialmente desde sectores progresistas y/o nacionalistas periféricos) o ignorarlos, en un intento de hacer realidad el mantra de que “lo no se menciona no existe”. Sin embargo, VOX es la sombra que está detrás de muchos de las ideas defendidas por los dirigentes del PP (que vive a diario abandonos más o menos sonados de históricos del partido) y de C’s, algo que se percibirá en el debate a cuatro que se celebrará el próximo martes.

Así, aunque Santiago Abascal no esté en su atril para defender el programa de VOX, la formación de ultraderecha se prepara para recibir un win-win de manual: Buena parte de los discursos girarán en torno a lo que se supone que son y representan sin estar en un escenario en el que puedan cometer errores (Abascal no es precisamente un gran orados) y, por supuesto, sin asumir el coste de la defensa de sus propuestas (desde su política económica al barniz moral y neocon que impregna sus argumentarios diarios).

PSOE y VOX como virtuales ganadores del 28A

Si se plasman los datos de los sondeos en las urnas, el 28 de abril hablaremos de dos virtuales ganadores. Por un lado, un PSOE que sale de la travesía en el desierto iniciada en las elecciones de 2011, cuando bajó a 110 diputados, un logro liderado por el hombre que, hace tres años, era un cadáver político al que los barones del partido dieron sepultura. De acuerdo con los últimos trackings publicados, el PSOE lograría una horquilla amplia que le garantiza cuatro años en La Moncloa con los apoyos de UP y el PNV (o C’s, en un giro inesperado de los acontecimientos a partir del mes de junio).

Por otro lado, apenas se discute que VOX se confirmará como el fenómeno de la temporada. En apenas seis meses, la formación de ultraderecha habría conseguido una tarea prácticamente imposible en estos momentos: Entrar de lleno en el caladero de votos conservador, tanto en grandes ciudades como en sus feudos en el interior del país, y desangrar al PP por su flanco derecho; al tiempo, y de forma paralela, VOX acabaría con cualquier opción electoral de C’s, primera fuerza en los sondeos hace apenas un año y que hoy se confirmaría con mantener el 13% de la representación conseguida en las elecciones de 2016.

A la espera de que las urnas confirmen las estimaciones, lo cierto es que la campaña electoral transcurre a trompicones, con una pugna abierta entre los actores de los mismos bloques, que no desaprovechan oportunidades avanzar entre su electorado entrando en lo que se ha venido denomimando guerras culturales. El penúltimo ejemplo tuvimos este martes en el debate organizado por RTVE, en el que Cayetana Alvarez de Toledo, cabeza de lista del PP por Barcelona, entró de lleno en el debate del consentimiento en las relaciones sexuales para criticar los postulados del feminismo.

Alvarez de Toledo, una veterana de la política (fue mano derecha de Angel Acebes entre 2004 y 2008 y diputada en el Congreso entre 2008 y 2015, sin dejar huella), aunque desconocida por el gran público, evidenció el drama de un PP que necesita frenar la fuga de votos hacia VOX. Es en este contexto en el que hay que entender el argumento defendido por Álvarez de Toledo, dirigido a conseguir el escaño por Barcelona (en el aire) y, sobre todo, a movilizar al electorado indeciso o para reclamar la vuelta del que se ha ido a VOX buscando los argumentos más duros. Es decir, pura estrategia electoral.

CODA. El debate sobre el único debate electoral en el que Pedro Sánchez ha confirmado su asistencia puede ser el revés más evidente del PSOE en esta campaña electoral. La renuncia a debatir en RTVE, inicialmente, por la ausencia de VOX llenó de morbo la posibilidad de ver a Sánchez confrontar con Santiago Abascal en el debate alternativo propuesto por Atresmedia, la cadena del grupo que publicó el libro del presidente del Gobierno.

Tal vez nadie esperaba una interpretación de la norma como ha realizado la JEC. Lo que sí llama la atención es la decisión del PSOE de rectificar y confirmar la presencia de Sánchez en el debate organizado por RTVE (ausencia muy criticada desde la corporación por el desprecio que, en el fondo, conllevaba la decisió de Ferraz) antes de acordar una propuesta alternativa con Atremedia, que está sufriendo un ataque de cuernos en toda regla estos días.

Basta repasar la valoración que de la ausencia de Sánchez se realizó este miércoles en el debate de Al Rojo vivo, que parece haber vuelto a la guerra de guerrillas contra el PSOE, en general, y contra el sanchismo en particular. En este escenario hay que enmarcar la decisión de la cadena de mantener la celebración del debate, el mismo día y la misma hora en la que RTVE ha confirmado que organizará el suyo, con la única presencia confirmada de Pedro Sánchez.

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28A: Vídeos de campaña

El periodo electoral suele servir de excusa para poner en marcha estrategias dirigidas a un solo objetivo: Ocupar el mayor espacio de debate posible controlando la agenda de los medios y, en la medida de lo posible, “el ambiente”, es decir, esa percepción instaurada que sitúa a las formaciones políticas como virtuales ganadores de las elecciones. Buena parte de las tácticas de campaña van dirigidas a instalar argumentos propios (en positivo), al tiempo que se ataca al adversario directa o indirectamente de acuerdo con un argumento central de campaña, un relato dirigido a movilizar a los convencidos y a seducir a los indecisos.

La campaña electoral de las elecciones generales del 28 de abril apunta a un escenario de incertidumbre ante la dimensión de la victoria del PSOE y, sobre todo, el hundimiento del PP, con efecto directo en las opciones de VOX, que parece imparable en estos momentos. De ahí que se hayan multiplicado las acciones de las diferentes candidaturas en sus respectivos perfiles en redes sociales, con valoraciones de sucesos como el del incendio de la catedral de Notre Dame (con componente conspiranoico incluido desde los perfiles oficiales de la formación de ultraderecha) y con un intento cada vez menos disimulado de controlar la presencia de los líderes en los medios de comunicación generalistas. La consigna es no cometer errores, una tarea difícil si tenemos en cuenta que venimos de una precampaña en la que es han multiplicado los tiros en el pie por parte de casi todos los protagonistas.

Si, además, tenemos en cuenta la bolsa de voto no declarado que apuntan los sondeos sobre intención de voto (entre el 30 y el 40%, de acuerdo con la empresa demoscópica), se entiende perfectamente por qué las NNGG del PP iniciaron la campaña imaginando una agencia de viajes, enfrente de la sede del PSOE, con el color corporativo para los socialistas para recordar el uso del Falcon oficial del presidente del Gobierno para actividades privadas. También por qué C’s ha colocado una lona en la fachada de su sede central, en Madrid, emulando una supuesta conversación de Whatsapp entre Pedro Sánchez y algunos de los aliados que votaron a favor de la moción de censura contra Mariano Rajoy:

El objetivo de este post, sin embargo, pasa por centrarnos en productos tradicionales de las campañas electorales, es decir, los spots que se emitirán en los espacios gratuitos. Empezamos por el PP.

PP: “Valor seguro”

Primer vídeo de campaña del PP de cara a las elecciones generales del próximo 28 de abril. Con una sucesión de planos, Génova se dirige a su electorado potencial, incidiendo, sobre todo, en un target de edad que, según los sondeos, no forman parte precisamente del núcleo electoral de los populares: Jóvenes y mediana edad. De acuerdo con los datos de todos los estudios demoscópicos, el PP comienza a ser opción preferida entre los 45 y 64 años y, sobre todo, entre los mayores de 65, un grupo de edad que sólo aparece mencionado en la imagen del abuelo con su nieta y en la mujer que pinta, mientras se hace una referencia a las pensiones.

En cualquier caso, el PP opta por remarcar la importancia de la movilización de otros grupos de edad, quizás por la coincidencia generacional de Pablo Casado con ellos; por ello, buena parte del spot gira en torno a decisiones vitales que se adoptan en la treintena y en los años sucesivos (adquirir una vivienda, casarse, formar una familia con un hijo o dos, emprender un negocio, etc). Estos mensajes se complementan con la referencia al empleo (con imágenes de un hombre joven que busca empleo y de mujeres jóvenes en la treintena que emprenden o mejora el suyo), la atención al mundo rural y la mención a la educación en libertad.

A todos ellos se les incita a centrarse en lo importante (“piensa en lo que de verdad te importa”), una referencia interesante si prescindiéramos de los mensajes de campaña lanzados por Pablo Casado sobre ETA o el independentismo o si no estuviéramos ante un spot de campaña dirigido, sobre todo, a invocar a un electorado que parece estar desmovilizado ante la posibilidad de que el PSOE quede como primera fuerza política. Es decir, no parece que este vídeo vaya a movilizar al electorado ya convencido de acudir a las urnas para dar su confianza al PP.

PSOE: “Haz que pase”

Remitimos al análisis que realizamos del spot socialista hace unos días:

Unidas Podemos: “La historia la escribes tú”

Primer spot de campaña, presentado este martes por la formación morada, el ejemplo más crudo de un relato con estructura argumental de planteamiento, nudo y desenlace en forma de carta imaginaria que Pablo Iglesias dirige a sus votantes. La presentación, relatada con la voz en off de un Iglesias que presenta un tono muy poco natural, llega hasta el minuto 1.22 segundos, una circunstancia que ya evidencia que estamos ante un producto que no está especialmente dirigido para ser emitido en TV y en los espacios electorales públicos.

En este bloque, se analiza la crisis del capitalismo financiero  y sus efectos en las economías del primer mundo, con imágenes de los referentes que propiciaron la fundación de Podemos. La cara A (Las grandes declaraciones de líderes que capitanearon la edad de oro de las economías europeas antes del crash, los despidos, las movilizaciones en las calles (aunque se incluyan imágenes de las cargas del 1 de octubre en Cataluña como si fueran cargas contra las movilizaciones por la crisis económica), los desahucios) y la cara B (los beneficios empresariales a costa de la crisis económica, la corrupción política -con imágenes de Rodrigo Rato y Luis Bárcenas- y de podredumbre -con imagen de Ignacio González y el periodista Eduardo Inda-).

A partir del minuto 1.22 se conecta con el nudo del relato, que esta vez pasa por la “toma de conciencia” (“No contaban con que habíamos despertado”, quizás las referencia más directa al eslogan del 15M: Dormíamos, despertamos). Ese mito fundacional, el 15M, protagoniza un salto temporal para conectar con las movilizaciones de los últimos meses, es decir, pensionistas y mujeres (señaladas como referentes en esta ocasión), en términos generales, Se recupera también la movilización de los trabajadores de Coca-cola y de sus familias (“la dignidad de la gente trabajadora”) y se conecta con la movilización global de los jóvenes contra el cambio climático.

Este bloque continúa con el aterrizaje en la política, en el papel de UP en esta legislatura, que sitúa en la fotografía de despedida de Mariano Rajoy del Congreso de los Diputados tras su intervención en el debate de la moción de censura. Acompañan estas imágenes una locución en la que se admiten las limitaciones de la formación morada para poder cambiar las cosas (“siempre nos han dicho que era imposible, que la historia estaba escrita de su puño y de su letra. Y no es verdad. Pudimos, a un ritmo más lento del que nos hubiera gustado. Pero estamos pudiendo. Se puede hacer país colocando a la gente en el centro”).

Y todo ello con la sucesión de imágenes de los pesos pesados del partido en estos momentos, tras la salida de buena parte de los fundadores de Podemos. Así, se puede ver a Irene Montero, a Rafa Mayoral, a Pablo Echenique e incluso a Alberto Garzón y Uralde (Equo), sobre imágenes en las que se vislumbran banderas republicanas e ikurriñas.

Finalmente llegamos al desenlace, a partir del minuto 2.08, que se prepara aumentando el ritmo de la locución y de sucesión de imágenes, con un Iglesias que defiende los argumentos exhibidos desde su reaparición en relación a los poderes fácticos que controlan de verdad el poder en España. A ellos se dirige mediante la apelación a la gente corriente, que se suceden en los distintos planos con manifestaciones y concentraciones, que se acompaña con planos de algunas caras conocidas, como las de los principales líderes políticos (Albert Rivera, Pablo Casado, Santiago Abascal y un Pedro Sánchez durante la firma del acuerdo con Rivera ante la investidura fallida de 2016) y los alcaldes de las ciudades del cambio que todavía están políticamente cerca de Iglesias (Ada Colau y Kichi). También hay mención soterrada a Cataluña mediante la exhibición de un papel a favor del diálogo y contra la decisión de mantener a los políticos catalanes del Procés en prisión.

A ellos se dirige la locución de Iglesias (“No tenemos ningún miedo. Lo que tenemos son ganas de seguir y la certeza de que la historia no nos la van a dictar desde arriba, ni 20 familias ni 35 consejos de administración (referido al IBEX) ni los voceros de los poderosos”). Y acaba con algo de poesía: “Ante sus gélidas mentiras, hay verdades que abrigan, como que la democracia se desangra cuando está secuestrada, que ya no hay que elegir entre lo mismo y lo mismo, que la patria es hacer comunidad, que la palabra es el único camino, que se gobierna para la gente, que la suerte no está echada ni el camino marcado, que el futuro es nuestor, que se puede. Que sí se puede. Que pese a lo que te dicen, la historia la escribes tú”. Con un plano de Iglesias caminando, en un entorno natural, mirando a la cámara, invitando al espectador a acudir a las urnas el 28A para tomar ese camino.

Hasta este martes, el primer vídeo de campaña de la formación morada constituía un ejemplo que rompía totalmente con el  planteamiento de la campaña del 26J, , que se recupera en parte con el spot que analizamos. Centrado en servir de  soporte a lo que se ha venido a denominar “las cloacas del Estado”, se prescindía de cualquier imagen o sonido y se optaba por destacar una serie de frases que son las que han defendido los líderes de UP, especialmente desde la reaparición de Pablo Iglesias tras culminar su baja por paternidad: El poder de los dueños de los canales de TV, el de los bancos rescatados con dinero público (que no devolvieron), el de las grandes empresas que no pagan impuestos en España, o el de las las eléctricas. Frente a ellos, se retomaba la construcción del nosostros frente a ellos (la casta) y se invoca al poder del electorado para escribir la historia en términos que no beneficien a los grandes conglomerados de poder.

Todo ello planteado en una sucesión de pantallas, en blanco y negro, que transcurren en silencio, un formato, en principio, contraproducente para ser emitido en televisión (ni qué decir de las cuñas de radio o en canales determinados, como Spotify, donde es habitual escuchar cuñas del PSOE).

C’s:  ¡Vamos! Ciudadanos

Vídeo de campaña difundido por el propio cabeza de lista por Madrid, Albert Rivera, que insiste en el eslogan adoptado por el partido de cara a las elecciones del 28A. En 50 segundos, se condensa la orden recogida en el lema, que se pone en la voz de niños de corta edad que, hartos de escuchar las quejas de sus padres respecto al statu quo, les despierta el mismo día de las votaciones para que acudan a las urnas. Entre los motivos, los que en teoría explicitan los padres en sus quejas cuando les llevan al colegio en los traslados en coche: Que el país está lleno de políticos ladrones, de los que no van con España, de los que ignoran a los autónomos y los que se quejan de la subida de IRPF.

A ellos es le interpela, para cambiar las cosas y evitar un gobierno del PSOE (al que no se menciona) que, en teoría, repetirá todos los argumentos de los que se quejan los niños. Y, por si queda alguna duda, se les incentiva a votar a C’s pensando, sobre todo, en las generaciones futuras que simbolizan esos mismos niños, que despiertan a sus padres como lo harían una mañana de Navidad o tras la llegada de los Reyes Magos. Es aquí donde se enmarca la idea de votar con ilusión que defendía C’s en 2015 y 2016.

El spot acaba con un Albert Rivera repitiendo el lema del partido, sin un excesivo entusiasmo, en un mitin, en el que aparecen banderas españolas y europeas (quizás para romper algo con el entusiasmo cromático del cartel de campaña). Antes, un repaso por el votante medio de C’s: Hombres y mujeres de mediana edad (en torno a los 40-50 años), clases medias-altas, formadas (aparecen muchos libros en los dormitorios de los potenciales votantes), con casas amplias, compuesta por familias (con perros incluidos) y con un perfil de autonómo preocupado por la cuota mensual y el IRPF (lo que da a entender, además, que se trata de empleadores).

CODA. En esta ocasión, estamos viviendo una auténtica sobredosis de vídeos electorales; hace unos días, Nuevas Generaciones puso en marcha una campaña para denunciar el uso del avión Falcon por parte de Pedro Sánchez desde su llegada a la Moncloa, una campaña que apenas ha durado tres días y que ha tenido un impacto muy limitado en términos gnreales (y muy centrado en redes sociales). Este lunes, aprovechando el estreno de la octava y última temporada de Juego de Tronos, el equipo de campaña del PP difundió un spot basado en esa épica para pedir el voto para los populares frente al resto de adversarios (PSOE, VOX, UP, C’s e independentistas).

El PP se postula como el indicado para construir puentes que no aíslen comunidades de acuerdo a criterios de superioridad (les acusa de llamar ‘bestias’ a los demás, como referencia indirecta a los independentistas) o de recuperación de un pasado imperial (en relación a VOX que aparece con su color verde corporativo); se habla también de reinos que buscan la revancha y que no pueden decir España (con los colores de la marca UP), de los que quieren gobernar según marque la veleta (mención explícita a C’s y sus pactos con PP y PSOE indistintamente en 2015 y 2016) y los que harán cualquier cosa con tal de mantener el poder (con la imagen de las rosas rojas achicharradas tras el paso del Falcon presidencial). Frente a ellos, se habla del PP como el único futuro posible para España, y lo hacen plantando pinos y con la metáfora de la construcción de una línea de AVE que atraviesa un territorio que, visto en perspectiva, es la geografía española.

No es el único vídeo de la factoría de Génova. En el arranque de la campaña, la atención estuvo puesta en un omnipresente Pablo Casado, que corre el riesgo de llevar él solo el peso de una campaña electoral en la que buena parte de sus fichajes estrella no sirven, siquiera, para aguantar una entrevista medianamente incisiva. Quizás por este motivo, los populares consideraron necesario remarcar el sesgo presidencialista que tienen las formaciones políticas en España, en particular el PP, que se ha caracterizado casi siempre por ser un partido muy jerárquico y ordenado en torno a un líder.

Por si queda alguna duda, éste es el retrato que se realiza del candidato Casado, con la presencia de su esposa en varios momentos y con un mensaje directo a la España rural, que podría, este 28A, dar la espalda al PP por primera vez desde la restauración democrática:

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