Primeras condenas por el ‘caso Gürtel’ y amenaza de moción de censura contra Rajoy

Tal y como apuntamos hace unos meses, se confirma que este año judicial será un suplicio para el PP. Este jueves se conoció la sentencia sobre la pieza central del caso Gürtel, aquel invento del entonces ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, según dictaminó María Dolores de Cospedal desde su retiro vacional en Marbella. Casi 1700 páginas en la que la Sección Segunda de Sala de lo Penal de la AN considera probados los delitos de blanqueo de dinero perpetrados, entre otros, por el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, y el cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa.

En total, la AN condena a prisión a más de una treintena de personas, entre las que destaca el propio Correa (51  años de prisión); Guillermo Ortega, ex alcalde de Majadahonda (38 años); Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP gallego (37 años); Luis Bárcenas (33 años) y su esposa, Rosalía Iglesias (14 años); y Alberto López Viejo, ex consejero de la CAM y una de las manos derechas de Esperanza Aguirre (31 años). También condena a título lucrativo al PP como organización y a Ana Mato. La Fiscalía ya ha solicitado la comparecencia prevista en el art. 505 de la LeCrim para solicitar el ingreso en prisión de los condenados.

La sentencia, hecha pública después de que el Gobierno consiguiera sacar adelante los PGE de este año, considera probada la existencia de una caja b en el PP, que será juzgada en una causa aparte, y define como inverosímiles las palabras de Mariano Rajoy, ante el tribunal, negando que conociera esta circunstancia. Por ello, dictamina que entre el PP y las empresas de Correa “se tejió” un “auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional“.

Estamos, pues, ante la confirmación de una Tangentópolis levantada durante los mandatos de José María Aznar y que habría continuado con Mariano Rajoy al frente de Génova aunque más limitada a Madrid y Comunidad Valenciana. Todo ello hasta que en 2009 una denuncia de José Luis Peñas, ex concejal de Majadahonda, puso a la AN a investigar sobre la posible existencia de una caja b en el PP, contabilidad ilegal que queda por dictaminar en la próxima pieza del juicio. Peñas, por cierto, ha sido condenado a cuatro años y nueve meses de cárcel.

Viñeta de Mora en Ctxt

En cualquier caso, la sentencia de la AN invalida el argumentario que Rajoy intentó colocar a primera hora, antes que se hiciera público el fallo: “La corrupción hace mucho daño” pero “es evidente que el PP es mucho más que diez o quince casos aislados”. Por su parte, según Libertad Digital, un portavoz de Moncloa aseguró que “los hechos no afectan en modo alguno” al Gobierno, ni tampoco al equipo del presidente en el partido: “Nadie de la dirección del PP, ni de la actual ni de las anteriores, conoció y menos aún amparó ninguna práctica ilegal” apuntó. Por si queda algún despistado, adjuntamos los datos de la biografía de Rajoy, que ocupa cargos en la dirección nacional del PP desde 1989, entre ellos los de vicesecretario general (desde 1993),  director de campaña (2000) y presidente desde 2004.

Desde el partido, las cosas se ven con menos optimismo, sobre todo tras la condena a prisión de la esposa de Bárcenas, que se consideraba una línea roja para que el ex tesorero no contara todo lo que sabe a propósito de las finanzas del PP.  Fuentes del partido ponen el énfasis en una marca achicharrada por la corrupción desde los tiempos de Aznar y con comportamientos poco ejemplares que ya salpican incluso a los llamados a ser el relevo, como Pablo Casado.

Recordemos que la sentencia se conoce cuando no se han apagado las chispas de la polémica en el PP de Madrid y en una semana ya muy movida en Génova tras la detención y envío a prisión de Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario de la primera etapa de Rajoy como jefe del principal partido de la oposición y acusado de ocultar 10.5 millones de euros en Panamá conseguido mediante sobornos. A pesar de los intentos por vincular al ex presidente valenciano exclusivamente con el aznarismo, su detención y la sentencia causa “mucha preocupación” entre las filas populares, entre donde se pide que Génova pida la menos perdón por lo ocurrido.

Todo listo para la moción de censura liderada por Sánchez

El PP confirmó que recurrirá la sentencia ante el TS y tanto Fernando Martínez-Maillo como Rafael Hernando trataron de minimizar la importancia de lo ocurrido cargando las tintas contra las amenazas de moción de censura. Sin embargo, en el tono de sus declaraciones ya se percibía el tono de pánico ante la situación que se avecina y que confirmaría que, a pesar del logro del PP por asegurarse dos años al frente del Gobierno tras la aprobación de los PGE, estamos ante una legislatura fallida en todos los sentidos.

Tras conocerse las primeras pinceladas de la sentencia, Unidos Podemos instó al resto de formaciones parlamentarias a plantear una moción de censura contra Rajoy, al que consideran directamente responsable de la situación confirmada por los tribunales hoy y que presumiblemente irá a peor en los próximos meses. C’s, por su parte, retrasó su decisión hasta su próxima Ejecutiva, prevista para el próximo 11 de junio, aunque la urgencia de los acontecimientos harán que se adelante con total seguridad. Albert Rivera lo avanzó en su declaración: “Es muy grave que España tenga un Gobierno condenado. Hay un antes y un después de la sentencia”.

Por su parte, el PSOE guardó silencio durante horas. Tras la locuacidad de Pedro Sánchez, que sigue empeñado en disputar el voto nacionalista a C’s a costa de Cataluña, a pesar de los avisos que llegan desde el PSC sobre su costumbre de insultar al presidente de la Generalitat, el líder del socialista guardó un llamativo silencio que Ferraz destapó después: Ha mantenido contactos con las distintas federaciones de cara a la reunión de la Ejecutiva convocada para este viernes para abordar la presentación de una moción de censura. Sobre la espalda de Ferraz pesa la posición del PSOE en Madrid en el caso de Cristina Cifuentes; en esta ocasión, la gravedad de la situación les estaría empujando a ese escenario que, en principio, alejaría el peligro de un adelanto electoral anticipado que no conviene en estos momentos a nadie.

La pelota, pues, está en el interés o capacidad del PSOE para armar una alternativa suficiente para tumbar al Gobierno, que sólo tiene asegurados los 137 votos de su Grupo Parlamentario, con Pedro Sánchez como candidato, de nuevo, a presidir el Ejecutivo. Así, los ojos se dirigen al propio liderazgo de Sánchez, bastante mediocre como se ha podido comprobar estos meses, y que ya está celebrando una victoria que no está nada clara por ahora. Recordemos que todas las mociones de censura celebradas en España desde la Transición han acabado con derrotas (alguna sonora) y sólo en el caso de Felipe González se puede decir que perdió la moción para ganar el Gobierno tras las elecciones de 1982. Ha quedado claro que, como orador, Sánchez no es Felipe González y su intervención ante el hemiciclo puede ser gloriosa.

Una vez asegurado el apoyo de UP, que respira un poco tras la polémica por la vivienda comprada por Pablo Iglesias e Irene Montero y el plebiscito que se celebra estos días para decidir su continuidad al frente de Podemos, la incógnita se traslada a C’s, que tendría dos opciones: Cargar con el peso de mantener un gobierno de una formación política con cargos destacados condenados por corrupción política, para lo que tendrían que vender muy bien que lo hacen por sentido de Estado; o podríamos ver la vía seguida en Murcia o la CAM, es decir, obligar al PP a un relevo al frente del Ejecutivo para conservarlo y así ahorrarse el trago de votar junto a Unidos Podemos, el PSOE y quizás alguna fuerza minoritaria.

La otra alternativa es que los socialistas estén armando una mayoría alternativa con la formación morada y los nacionalismos periféricos en una manera de relanzar la amalgama transversal que estuvo sobre la mesa durante la candidatura de Sánchez como presidente del Gobierno, alternativa tumbada por la mayoría de las federaciones socialistas en la historia que ya conocemos y que acabó con la dimsión de Sánchez en octubre de 2016.

Este viernes se despejará la incógnita. Además, habrá que estar especialmente atentos a los próximos sondeos sobre intención de voto que se publiquen, porque recogerán varios escenarios ocurridos durante este mes de mayo: La polémica por la vivienda de Iglesias y Montero; la pugna entre PSOE y C’s por el voto nacionalista; el impacto en las aspiraciones del PP de la estrategia iniciada por C’s y, desde esta semana, por las informaciones sobre la corrupción política que les afecta directamente; y, por último, las opciones del PSOE entre el electorado si se confirma que presentará la moción de censura contra Rajoy. Nos hará falta un cargmento de palomitas para afrontar esta legislatura que tiene todos los puntos para volverse eterna.

Anuncios
Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Rivera impulsa #EspañaCiudadana y vuelve a marcar el ritmo de la legislatura

Hace unas semana, pulsamos las estrategias de los partidos políticos en torno a la idea de que, por el momento, es Ciudadanos la formación que marca la agenda mediática, al menos respecto al PP. Estos días confirmamos que la formación naranja sigue siendo el partido de moda y que la lucha partidista, hasta ver si el escándalo de la vivienda Iglesias/Montero se lleva por delante las aspiraciones de Podemos, se ubicará en los próximos meses en todo el espacio que se registra entre el centro y la derecha ideológica tras la decisión de Ferraz de entrar en ese caladero de votos.

El domingo, Albert Rivera lideró el mito fundacional de C’s como formación hermanada a En Marche!, el movimiento de Emmanuel Macron que le hizo ganar las presidenciales francesas, hace un año, en un clima de descomposición de los partidos tradicionales. Además del efecto contagio galo, exhibió una pátina de patriotismo inusual en un país como España con reminiscencias más que evidentes de EEUU y que tienen un eco directo con la Forza Italia de Silvio Berlusconi, referencia bien vista por Enric Juliana: “La gran maniobra desde arriba para canalizar, sin riesgos estructurales, las ganas de cambio de los de abajo. El Podemos de derechas –usted ya me entiende– que un día imaginó el banquero Josep Oliu”.

C’s presentó “España Ciudadana”, una plataforma cívica para lanzar su proyecto de cara al próximo ciclo electoral que proyecta dos mensajes. El oculto: C’s no tiene una base orgánica suficiente para responder al reto ganador que recogen todas las encuestas sobre intención de voto. Esta plataforma pretende ser una forma de reclutar independientes y personalidades no necesariamente vinculadas a la política profesional con el fin de montar listas electorales con garantías de cara al ciclo electoral que arrancará a comienzos de 2019 y que en año y medio provocará una renovación total de las instituciones.

El segundo mensaje fue mucho más claro: C’s no está dispuesto a desprovechar el caudal de votos que le estaría proporcionando el conflicto catalán y, con esa excusa, quiere construir liderar un país sin complejos respecto a su base identitaria y nacional sin cuentas pendientes con el pasado. Así, se lanzó la idea de que estamos a tiempo de construir un modelo de país presentable y querido por los que se sienten españoles, un mensaje en positivo tras las críticas generalizadas a cómo funciona la realidad. “Recorriendo España yo no veo ‘rojos’ y ‘azules’, veo españoles; no veo jóvenes y mayores, veo españoles; no veo creyentes y agnósticos, veo españoles. Vamos a unirnos para recuperar el orgullo de pertenecer a esta gran nación”, proclamó.

Para ello, se invitó a personas más o menos anónimas en un acto que presentaron periodistas y que tuvo su momento de gloria cuando Marta Sánchez subió al escenario y entonó su particular himno nacional. A pesar de la ausencia de su fichaje estrella, Manuel Valls, que sólo estuvo en el acto con una intervención grabada, se vieron muchas lágrimas patrióticas y se confirmó que C’s está dispuesto a ir claramente a por el electorado que, hasta ahora, formaba parte del núcleo duro del PP.

Por si quedaba  alguna duda, durante su intervención, Albert Rivera realizó una referencia a Miguel Angel Blanco, concejal del PP asesinado por ETA, sin nombrar precisamente su adscripción ideológica, algo que ha escocido en Génova. Como apuntábamos en el post de hace unos días, C’s corrobora, en este punto, que su interés electoral pasa por adelgazar todavía más el músculo que rodea a los populares, que siguen con estupor la evolución de los acontecimientos y su reflejo en las encuestas públicas mientras gestionan la detención de más personalidades vinculadas con el aznarismo por presunta corrupción.

La partida se juega en la derecha

Génova está sufriendo, en sus propias carnes, la estrategia que a menudo desplegó contra el PSOE en el Gobierno con un añadido respecto al pasado: Azuzar los sentimientos de pertenencia sobre una construcción nacional capaz de contraponerse, en estos momentos, con el nacionalismo catalán (o el vasco). Se crea una dicotomía de buenos españoles (los que confían en el proyecto comunitario), con exhibición de banderas y con la difusión de un himno que provoca, sobre todo, estupor y lejanía de los no convencidos.

La novedad respecto a la ejecución de esa estratetegia por parte de los populares es que el objeto de deseo hoy es su electorado base, aquel que se moviliza en cuanto se apelan a los sentimientos o símbolos patrióticos ante una idea de España que obvia las diferencias y el conflicto social para impulsar la idea de una entidad única frente a la adversidad.

Estamos, pues, ante la confirmación de que hay en marcha una OPA hostil nada disimulada desde C’s al PP, tal y como apuntábamos hace unos días, que pretende ahondar aún más los réditos conseguidos a partir del conflicto catalán, que aún dista mucho de estar resuelto. La última etapa, la elección de los miembros del Gobierno de la Generalitat que ha propiciado que PP, C’s y PSOE hayan acordado continuar con la aplicación del art. 155 de la CE hasta el punto de que, en estos momentos, hay dos presidentes en Cataluña de manera simultánea: Quim Torra y Mariano Rajoy.

La sorpresa, en este momento, es la constatación de que, un año después de su victoria en las primarias, Pedro Sánchez está muy cómodo con el statu quo y no se plantea ni siquiera plantear una oposición solvente a Mariano Rajoy. Al revés. Estos días hemos visto el enésimo giro del PSOE para disputarle a C’s ese centro patriótico más escorado a la derecha en lo que supone una innovación respecto a otros ciclos electorales: Esa disputa en ese caladero de votos concreto se concentra en los últimos meses antes de los comicios, cuando has asentado a tu base electoral. Ferraz innova también en ese punto y, sin haberse garantizado a su base electoral, se lanza a por el voto del centro patriótico o desencantado en una estrategia muy arriesgada que ha de combinarse con la baja valoración del liderazgo de Pedro Sánchez.

Una vez abandonada su oferta de reforma de la CE o la defensa de la España plurinacional para resolver el problema catalán, cobran sentido sus propuestas de reforma de Código Penal con el objetivo de penalizar propuestas como las del independentismo en Cataluña o la de normativizar aun más la toma de posesión de los cargos públicos para obligarles a jurar la Constitución. Mención aparte merece la propuesta estrella de este lunes, la penalización de actuaciones de discriminación por parte de los dirigentes políticos, iniciativa que ni siquiera supo explicar:

Y todo ello sucede mientras los líderes de Podemos han entrado en barrena, como confirmaron en la rueda de prensa convocada el sábado por la tarde para anunciar un plebiscito que vincula la permanencia de Iglesias y Montero al frente del partido tras conocerse los detalles de la compra de su vivienda, y parece que no hay nadie ahí para recoger la decepción en un escenario que los diferentes medios están aprovechando para que la herida escueza más.

En ese contexto, en lugar de atraer a ese votante que quizás en algún momento dio su confianza al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero o al de Felipe González, los socialistas sorprenden al endurecer el mensaje sobre España y las instituciones y entrando, directamente, en un marco que tanto el PP como C’s controlan perfectamente y, por lo tanto, tienen todas las de ganar.

A la espera de que haya vida inteligente en Ferraz que entienda de una vez cuál es su electorado natural y dónde pueden estar sus votantes potenciales, sorprende que no haya alguien diseñando una estrategia centrada en atraer al voto de centroizquierda que poco a poco se está quedando huérfano de referencia partidista nacional en un momento en el que se admite que el tiempo del cambio pasó y que sólo queda esclarecer la capacidad de Podemos y del PSOE para entenderse en el futuro frente al rearme conservador.

CODA. Además del nada disimulado intento de C’s por vincularse con En Marche!, el discurso de Rivera bebió, digámoslo así, de la intervención que el senador de Illinois, Barak Obama, realizó ante la Convención demócrata de 2004. Aquel fue el pistoletazo de salida para su candidatura presidencial en 2008.

Minientrada | Publicado el por | 1 Comentario

Simple Lógica: PP y C’s superan el 50% de intención de voto

La dimisión de Cristina Cifuentes podría  haber actuado de bálsamo en las expectativas electorales del PP. A pesar de que la mayoría de los sondeos situando al partido en el Gobierno en caída libre, con un beneficiario claro, C’s, hoy abordamos el análisis de un sondeo, el de Simple Lógica , que recoge una recuperación del PP (+1.9 puntos respecto a hace un mes) en un contexto de bajadas leves en las aspiraciones del resto de opciones políticas.

Con un 29.6% de intención de voto, C’s sería la formación más votada aunque cae 0.3 puntos en comparación con la estimación de hace un mes. En la práctica, el partido de Albert Rivera habría subido +16.6 puntos desde las elecciones generales de junio de 2016, una subida que se explica por el efecto bandwagon que estarían provocando las encuestas, que motivarían que una mayoría de ciudadanos proyecte su apoyo al caballo ganador en este momento, pero también por la situación del resto de oponentes parlamentarios, que no terminan de dar con la clave de su estrategia de oposición a C’s.

Con un 20.9% de intención de voto, el PP sería segunda fuerza tras ganar 1.9 puntos en un mes que no enmascara la pérdida de 12.1 puntos en relación a su representación electoral. El estudio, realizado a partir de 1067 entrevistas realizadas entre los días 3 y 10 de mayo, sí podría atisbar cierta calma tras la dimisión de Cifuentes como presidenta regional, un hecho que no oculta la mala relación en público de María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, los pasos en torno a la normalización de Cataluña o las dudas sobre el expediente de Pablo Casado.

El sondeo de Simple Lógica confirma que el ciclo electoral no será propicio para el centroizquierda, a la espera del impacto de las incongruencias que proyecta la adquisición de la vivienda por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero. El PSOE se queda en el 20.1% de apoyo, -2.6 puntos respecto al 26J y prácticamente el mismo resultado que hace un mes, mientras Unidos Podemos cae al 17.2% de intención de voto, -0.4 puntos en comparación con la estimación del mes de abril y -3.9 puntos en comparación con su representación actual.

En voto directo, la noticia vuelve a ser el 42.7% de ciudadanos que no declara el sentido de su voto (21.4%) y las fórmulas de abstención, voto nulo o en blanco (21.3%).Entre los que sí hacen público su voto, el 17.7% manifiesta que votará por C’s, con una suerte de empate en términos de movilización de los electorados de UP (11.7%) y PSOE (11.1%). El PP queda descabalgado con un apoyo del 8.9%, lo que da pistas también sobre el voto oculto ante la percepción de una mala reputación de la formación popular.

El PP solía ser el partido que tenía tasa de fidelidad de voto más elevada; desde la crisis catalana, este apoyo ha ido bajando paulatinamente hasta registrar un 48% de votantes que volvería a repetir el sentido de su voto en 2016. El 22.3% se decantaría hoy por C’s, en lo que constituye una nueva confirmación de la principal vía de agua para los intereses de Génova.

C’s es el partido que obtiene mejor dato  de fidelidad (79.8%) y también recibe el 10.3% de votantes del PSOE y el 4.4% de los de UP. En el caso de la formación morada, mantiene al 60.6% de sus votantes, con pérdidas similares a C’s y al PSOE (4.6%). Los socialistas, por su parte, conservan al 58.5% de sus votantes.

En términos de liderazgo, Albert Rivera vuelve a ser el político que genera menor rechazo (53.5% desaprueba su gestión, -20.9 puntos respecto a lo que registra Pablo Iglesias). El 38.6% aprueba su gestión, +13.2 puntos respecto a su rival inmediato, que vuelve a ser Alberto Garzón. El líder de IU obtiene una aprobación del 25.4% y también es el segundo con menor voto negativo.

Mariano Rajoy consigue un 21.6% de aprobación, por delante de Pedro Sánchez 820.7%) y Pablo Iglesias (18.4%), que cierra la tabla de nuevo como el líder menos valorado. Si miramos las valoraciones negativas, Sánchez (70.9%) obtiene menor dato que Rajoy (72.4%) y que Iglesias, que con un 74.4% es, de nuevo, el líder nacional con peor valoración entre los ciudadanos.

Si cruzamos la variable recuerdo de voto, tenemos datos interesantes: El más evidente, de nuevo, la valoración de Albert Rivera, que vuelve a ser muy alta entre sus votante (78.4%) y entre los electores de PSOE (38.4%) y PP (68.2%), aunque entre estos últimos pierde 7.8 puntos en comparación con el mes de abril. Esta bajada en la valoración puede explicarse por la percepción de que Rivera puede ser el próximo presidente del Gobierno, algo que podría estar influyendo en la consideración que de él tienen los votantes del PP que aún mantendrían el sentido de su voto.

En el caso de Rajoy, la aprobación entre sus votantes llega al 65.8%, por debajo de nuevo dle 68.2% que aprueba la labor de Rivera. Entre los electores de C’s, el presidente del Gobierno consigue un 28.1% de aprobación, el dato más elevado entre los electores de otro partido de los registrados salvo Garzón.

El líder de IU logra un 66.3% de apoyo entre los electores de UP y un 29.4% entre los votantes socialistas,dato interesante si tenemos en cuenta la posibilidad de la formación morada de dirigirse a los votantes descontentos del PSOE. En ese sentido, Garzón está mejor situado que Igleisas, que convence al 55.3% de su electorado pero al 15.9% de los del PSOE (-13.5 puntos respecto al dato registrado por Garzón).

Por último, Sánchez se convierte en el líder con peor valoración entre sus votantes: El 47.5% suspende su labor de oposición frente al 45.3% que la aprueba, dato que habrá que seguir con atención cuando se computen próximamente las medidas de reforma penal propuestas por Ferraz para diseñar un delito de rebelión aplicado al caso catalán. En este sentido, Sánchez es aprobado por el 22.3% de los electores de UP, dato que también será interesante estudiar en el futuro a la espera de que se plasmen en los sondeos las opiniones de los electores de la formación morada a propósito de la vivienda de 600.000 euros adquirida por dos de sus líderes políticos.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Pablo Iglesias e Irene Montero chocan con la ejemplaridad política

Durante la independencia de EEUU de Inglaterra, uno de los debates más interesantes de los llamados “padres de la Constitución” y de galaxias cercanas se centró en la representación política. A grandes rasgos, había dos consideraciones: Por un lado, estaban los que defendían que los representantes de los ciudadanos, en contextos de democracias, debían ser virtuosos y estar por encima de la media en términos intelectuales, de valores e incluso de vivencias. Por otro lado, había otro grupo que se centraba en la idea de que, tras la independencia, los representantes políticos debían ser lo más parecidos posible a la base política a la que iba a representar porque así entendería sus problemas y centraría su acción política en llevar esos problemas a las instituciones.

Finalmente, la segunda opción fue la que se fue asentando en todos los países que adoptaron sistemas de democracia representativa, un debate que, por ejemplo, vimos en la pantalla con la construcción del personaje de Josiah Bartlet en la serie The West Wing. El líder demócrata sobresalía claramente y llegó a la Casa Blanca con un Nobel en Economía bajo el brazo y con unos valores muy firmes que se fueron modulando durante la serie por “razón de Estado”.

Esta introducción nos sirve para abordar la polémica de la semana: La compra de una vivienda valorada en 600.000 euros por Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar, un pueblo en la sierra norte de Madrid con poco más de 30.000 habitantes. El municipio, gobernado por el PP, está situado a 40 km de la capital y constituye un cambio radical de estilo de vida en comparación con Rivas Vaciamadrid y Vallecas, lugares de residencia de la pareja hasta este momento.

A las 48 horas de que saltara la noticia, hicieron público un comunicado en el que confirmaban la compra y hacían público que habían pedido un préstamo de 540.000 euros que pensaban pagar con los sueldos de ambos a 30 años, en un ejercicio de trilerismo: En el comunicado se habla de la cantidad recibida como si estuviera exento de intereses y de otros gastos (impuestos, gastos de registro, mantenimiento de la vivienda, etc). Sin embargo, lo mejor fue la justificación de la compra con motivo de ganar privacidad para la crianza de sus hijos en el futuro en el campo, en lo que parece una constatación de que la vida en los barrios está bien cuando no queda más remedio pero es alérgica cuando tienes opciones económicas para salir corriendo del lado de “tu gente”.

La noticia, que recuerda a la polémica sobre la vivienda de Pilar Zabala en las elecciones autonómicas vascas de 2016, se convirtió en un bumerán contra Iglesias y Montero por sus postulados contra la “casta” que se aísla en entornos privilegiados y que se encuentra fuera de la realidad que pretenden gobernar. Así, se han recuperado mensajes de Iglesias contra Luis de  Guindos por comprarse un ático de 600.000 euros en 2012 “para especular” y otro en el que se preguntaba cómo se podría dar la confianza de las cuentas públicas a “un millonario”. También se han rescatado sus afirmaciones en entrevistas señalando que le gustaba Vallecas y que no se imaginaba viviendo en otro sitio, o sus diatribas contra el aislamiento de los políticos.

“No nos gustan los pijos, y creo que a partir del 24 podemos limpiar de pijos las instituciones, (…) que haya gente normal, gente sencilla, gente que se bajará el sueldo, que dará la cara por la gente”. “Me ofende mucho que haya gente que lleve trajes que cuesten lo que un trabajador tarda cinco o seis meses en ganar”. “Las mejores vistas de Madrid están aquí en Vallecas (…) Me parece más peligroso, Ana Rosa, el rollo de aislar a alguien, este rollo de los políticos que viven en Somosaguas, que viven en chalets, que no saben lo que es el transporte público, que no saben lo que cuesta un café”.

Ejemplaridad y renovación de élites

De fondo, el debate vuelve a girar en dos ejes que confluyen entre sí: La renovación de las elites políticas en España a la fuerza y la ejemplaridad. Así, la idea de entornos privilegiados fue detectada claramente durante el 15M, con una efectiva traslación de los de abajo (el 99%) frente a un 1%, los de arriba, que eran los que habían llevado al país al rescate parcial y al sacrificio de las generaciones más jóvenes con una devaluación salarial que hoy es un hecho.

Eran tiempos en los que se hablaba de una minoría al servicio del capital y de unos partidos políticos entregados a legislar en contra de la mayoría social, un discurso que en 2014 cristalizó en el marco de “la casta” política y financiera, con Iglesias como principal altavoz de una crítica compartida por amplias capas de la sociedad. El mensaje parecía claro: Nuestros representantes no vivían en nuestros barrios, no sufrían las consecuencias de la crisis económica y de una degradación de los servicios públicos auspiciada con sus políticas ni, en definitiva, conocían el contexto social. Eso se traducía en un alejamiento claro, cuando no ruptura, del consenso de la democracia representativa que todavía arrastramos.

Tras la protesta de los años 2011 y 2012, la calma. Por primera vez desde hacía muchos años, parecía que Podemos podía ser el partido que mejor representaba los intereses de la ciudadanía por la propia procedencia de sus dirigentes: Apenas había politicos profesionales y, aunque muchos habían sido activistas o militantes de formaciones políticas de izquierda, ésta era su primera experiencia política en la liga de los mayores. Ése fue el éxito de Podemos, que construyó su avance en gestos simbólicos que ahora se les vuelven en contra: La limitación salarial y de tiempos en el cargo (que ya se ignoró en el caso de Ramón Espinar), el uso de servicios públicos como manera de conectar con la mayoría social o la construcción de referentes de barrio que se van deshaciendo con el tiempo, al menos en Madrid.

Ese marco de renovación de elites, que llegó de la mano de Podemos y a la que luego se sumó C’s, conectó directamente con asuntos tan desagradables en un país como España como la ejemplaridad o la coherencia personal con los postulados políticos. Hasta ahora, estábamos acostumbrados a que nuestros representantes políticos defendieran algunos postulados en público, en función del momento electoral, y luego actuaran de manera contraria. Así, vivían a las afueras (con especial predileccióm por Pozuelo, Majadahonda o Las Rozas) y llevaban a sus hijos a escuelas privadas o concertadas mientras se abrían planes de pensiones privados, no pisaban el transporte público o se convertían en clientes de la sanidad privada. Todo ello mientras enarbolaban un discurso a favor de los servicios públicos o ponían en marcha campañas de propaganda.

En definitiva, habíamos confirmado que en general nuestros representantes políticos no se parecían demasiado al común del electorado pero tampoco sobresalían especialmente en valores democráticos o intelectuales, como han venido a confirmar los problemas que algunos dirigentes del PP tienen con su expediente académico. La elección de Iglesias y Montero, lícita en lo personal e infumable desde el punto de vista de la estética política, viene a confirmar las consideraciones en torno a los postulados de la nueva política, que no disiente mucho de la vieja política: Somos parte de la elite y como tal nos merecemos salir de Vallecas, que sólo está bien si eres un muerto de hambre, y acceder a entornos privilegiados a los que accedemos por nuestros sueldos obtenidos como políticos profesionales.

Los afines a Podemos defienden la diferencia en cuanto a la reacción y hablan de transparencia, mientras se denuncia se han silenciado las críticas internas: Los dirigentes de izquierda pueden hacer lo que quieran con su dinero y no tienen por qué vivir debajo de un puente, lo que confirma la consideración que tienen de Vallecas o Rivas. Asimismo, señalan que ambos dirigentes han hablado de cifras y adquieren esta vivienda con una hipoteca que una entidad les ha otorgado a pesar de su inestabilidad laboral. Ambos son diputados en esta legislatura pero nada garantiza que en dos años vuelvan a repetir en el cargo, salvo que lo tengan todo atado y bien atado. Como metáfora de la burbuja inmobiliaria de la que ya se está alertando no está mal. Tampoco plantea dudas sobre el erial político que van a dejar.

Minientrada | Publicado el por | 2 comentarios

GAD3: Triple empate técnico en Madrid, con C’s a la cabeza

Último estudio demoscópico sobre cómo quedaría la Comunidad de Madrid a un año de las elecciones autonómicas. Con una recogida de datos anterior a la dimisión de Cristina Cifuentes (1.061 entrevistas realizadas entre los días 18 y 27 de abril), el sondeo de GAD3 para el diario ABC plantea un triple empate técnico con C’s a la cabeza, unos datos que se parecen bastante a los de NC-Report en relación a la atribución de representación de C’s y el PP, pero que difiere de las estimaciones de Metroscopia, Sociométrica o Sigma Dos, que plantean una auténtica OPA hostil de C’s al PP.

La mayoría de los sondeos publicados en estas semanas confirman el daño que a las siglas del partido le ha provocado la crisis de Cristina Cifuentes en sus dos tiempos: por un lado, el escándalo del Máster de la URJC que, a día de hoy, todavía sigue sin aclarar. Y por otro, las imágenes que se llevaron por delante su carrera política y, de paso, muchas de las opciones del PP de cara al próximo ciclo electoral.

Hoy cerramos el análisis con los datos de GAD3, que se abona a la idea del triple empate técnico que se podría extrapolar a las elecciones generales. Así, según sus datos, C’s obtendría el 27.6% de intención de voto (+15.4 puntos respecto a las elecciones de 2015) y pasaría de 17 a 39 diputados, tres más de los que obtendrían PP y PSOE, que compiten por la segunda plaza.

Los socialistas se quedarían en el 25.5%, una situación casi idéntica a la de hace tres años, lo que asentaría la idea de un crecimiento de C’s basado, principalmente, en el desplome del PP. El PSOE podría perder uno de sus 37 diputados actuales. Por su parte, el PP se quedaría en el 25.3% de intención de voto, -7.8 puntos en tres años, y se habría dejado 12 diputados en la trayectoria.

Podemos, por último, sería cuarta fuerza política con el 12.9% de intención de voto; habría perdido -5.7 puntos, por lo que no sería descabellado pensar en un ascenso de C’s que se basa también en la pérdida de confianza respecto a la formación morada. En este sentido, el partido de Albert Rivera, en Madrid, podría estar recibiendo con caudales de votos diferentes: por un lado, el de los descontentos del PP; y por otro, el de votantes que priorizarían la imagen de partido novedoso y alternativo al bipartidismo que encabeza C’s.

GAD3 pregunta por la fórmula de gobierno preferida tras las elecciones y el 34.3% se decanta por una coalición entre PP y C’s. El 27.3% apuesta por un pacto entre los socialistas y C’s, mientras que el 23.6% preferiría la fórmula de izquierdas con un gobierno de PSOE y Podemos.

En cuanto a la dimisión de Cifuentes, el  73.2% la califica de muy positiva (27.5%) o positiva (45.7%), aunque la gran mayoría no cree que zanje la crisis institucional en la CAM (81.4%) o la del PP de Madrid (83.3%), que estos días vuelve a ser foco de atención por la filtración de informaciones sobre el expediente académico de Pablo Casado.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Así, 7 de cada 10 ciudadanos considera que ha desprestigiado las instituciones de la CAM mientras que el 54.36% considera que ha sido vícitma de una campaña de desprestigio personal. El 49.8% no estaba de acuerdo con un adelanto electoral provocado por la marcha de la presidenta regional, que ya tiene plaza asignada en la Universidad Complutense de Madrid.

CODA. Adjuntamos las estimaciones de voto publicadas por las encuestas durante estas semanas. En este momento de la legislatura, las dudas se centran en la dimensión del desastre electoral del PP y en la capacidad de Podemos por virar el debate del centroderecha, al que estos días se suma el PSOE con su propuesta de reforma del Código Penal o de regular que los altos cargos acaten la CE en sus juramentos, a la izquierda.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Metroscopia: C’s saca 10 puntos a sus rivales, que compiten por la segunda posición

El sondeo de Metroscopia para el diario El País vuelve a dar sorpresas: Según datos recogidos a partir de 1726 encuestas realizadas entre los días 7 y 9 de mayo, C’s sería la primera fuerza en unas elecciones generales con casi 10 puntos de diferencia respecto a su inmediato rival, que sería Unidos Podemos. De acuerdo con su estimación de voto, la formación morada competiría con PP y PSOE por ser el principal partido de la oposición en una situación de triple empate técnico con entre 19 y el 19.8% de intención de voto. Estamos, pues, ante un escenario distinto al que plantean otros estudios demoscópicos que hemos analizado en este blog.

Con un 29.1% de intención de voto, C’s aprovecharía claramente la crisis del PP auspiciada por el caso Cifuentes y sus derivadas para ser la primera fuerza parlamentaria del país. Aprovecharía el desgaste del PP pero también la incapacidad del resto de formaciones, sobre todo del PSOE, para emerger como alternativa al fin de ciclo que parece apuntar la tendencia demoscópica. En cualquier caso, el partido de Albert Rivera sumaría 0.4 puntos respecto al sondeo de Metroscopia del mes de abril, +16.1 puntos si lo comparamos con los resultados de la formación hace apenas dos años.

La segunda sorpresa viene de la mano de UP, que sube 1.5 puntos respecto al mes de abril y se situaría como segunda fuerza política con un 19.8% de intención de voto. La formación morada consuma un arranque de año en términos ascendentes, aunque todavía sigue 1.4 puntos por debajo de la representación obtenida en las elecciones generales del 26 de junio de 2016. Según Metroscopia, la formación sí habría aprovechado el caladero revuelto en estos momentos, a falta de más datos sobre si la elección de Iñigo Errejón como líder en Madrid podría haber sido la causa de esta subida.

En cuanto a las formaciones tradicionales, parece que este momento del ciclo electoral no les es particularmente propicio: El PP cae al 19.5% de intención de voto, -0.9 puntos respecto al mes anterior y ya suma -13.5 puntos respecto a sus resultados en las urnas. En el caso del PSOE, se confirmaría que sigue estancado en el 19% de intención de voto, -0.1 puntos en un mes pero -3.7 puntos si lo comparamos con sus resultados electorales, lo que llenaría de razón a quienes, desde las filas socialistas, asumen en privado que se ha dilapidado el efecto Sánchez, un año después de las primarias, y que el PSOE no sólo no es visto en estos momentos como alternativa política al PP, sino que es posible que en los próximos meses veamos cómo se agudiza el enfrentamiento con C’s.

Con una estimación del 65% de participación, C’s aparece como el partido preferido en voto directo (19.3%), seguido de UP (13.1%) y el PSOE, que se queda en un 11.4%. El PP se movería en torno al 9.6%, dato que explica la situación por la que pasa su marca electoral  en estos momentos. También es la formación que en estos momentos conjuga una fuerte fidelidad de su electorado (el 70% de sus votantes de 2016 volverá a darle su confianza) con la inexistencia de flujos de votantes a otros partidos.

Éste no es el caso del PP, que mantiene sólo al 42% de su electorado, con una fuga de votos del 30% hacia C’s. El partido de Albert Rivera también recibe ex votantes del PSOE (10%), mientras la formación conserva al 49% de su electorado. En el caso de UP, mantiene al 58% de sus votantes, pérdidas hacia el PSOE (7%, que no se equilibran con el 3% de ex votantes del PSOE que hoy votarían por la formación morada) y hacia C’s (3%).

Metroscopia pregunta en esta ocasión por la opinión de los votantes hacia las estrategias de los partidos y por las connotaciones positivas que despiertan las distintas siglas. Así, el 45% respalda la actuación de C’s en el Parlamento, dato que se dispara al 85% entre sus votantes y, atención, al 76% entre los del PP, que otorgan mejor dato a la acción de oposición del partido de Albert Rivera que a sus propias siglas. PSOE y UP prácticamente empatan con un 265 y 25% respectivamente, aunque si nos fijamos en el recuerdo de voto sí hay diferencias: En el caso de los socialistas, es apoyado por el 58% de sus votantes y del 19-18% de electores de UP y C’s (en lo que pueden constituir inicios de futuros caladeros de votos). En el caso de la acción de oposición de UP, es respaldada por el 65% de sus votante sy del 22% de los del PSOE. El PP consigue el 21% de apoyo, 65% entre los suyos.

Si nos fijamos por la ilusión que genera cada proyecto político, volvemos a comprobar cómo C’s es e lpartido de moda: El 40%  respalda la idea de que es un partido con ideas positivas sobre el país, algo que comparte el 83% de sus votantes y el 62% de los del PP (de nuevo, muy por encima del dato que otorgan a su partido, que es del 22%). En este contexto, vemos cómo UP es una formación mejor vista en este sentido que el PSOE (19% frente al 9% socialista), en lo que parece la constatación del posible inicio de la pugna por la izquierda que apuntábamos hace unos días. Llama la atención, por último, el 21% que considera que ningún partido ilusiona en estos momentos, datos especialmente altos entre los votantes de UP (18%) y PSOE (17%).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

UP y C’s también son los partidos que defienden ideas más cercanas a los votantes, según sus percepciones, aunque vuelve a haber diferencias en la consideración de los proyectos que defiende cada sigla. A pesar del 26-25% señalado respecto a C’s y UP, el partido de Rivera tiene más opciones de penetración en los electorados de otros partidos al recibir el 41% de apoyo de votantes del PP y el 10% de los del PSOE; mientras, UP convence al 79% de su electorado y al 9% de los socialistas.

Las diferencias se amplían cuando se cruza la opción “creíble” o la del proyecto de país, opciones en las que C’s sobresale respecto al resto de partidos con una diferencia de 13 y 14 puntos sobre su inmediato rival, que es UP. En este sentido, llama la atención el lugar en el que quedan los dos partidos tradicionales, con respaldos claramente deficientes en estas consideraciones, incluso entre sus propios electorados.

En cuanto a los liderazgos, volvemos a ver a Albert Rivera como el único dirigente nacional que logra un saldo positivo (+11), con una aprobación del 90% entre sus votantes. Le siguen Pedro Sánchez, con un saldo de -38 y una aprobación del 63% entre los electores del PSOE, y Pablo Iglesias, que recibe un -49 (61% de apoyo entre los suyos). Cierra la tabla Mariano Rajoy, que consigue un -58, con un respaldo del 64% entre sus votantes.

Es evidente que el PP no atraviesa su mejor momento político. Por eso, no sorprenden los datos que se obtienen al preguntar por el liderzgo de Mariano Rajoy o las opciones de futuro que presenta el partido en el gobierno, con datos curiosos también entre la base electoral popular. Así, el 86% considera que el tiempo político de Rajoy ha pasado (63% de sus votantes opina igual) aunque el 40% rechaza la convocatoria anticipada de elecciones, opción que comparten los votantes del PP (68%) y de C’s (50%).

Sobre la acción de gobierno, el 74% mantiene que el Ejecutivo va improvisando sus medidas (55% de votantes del PP opina igual), mientras el 74% apunta a que todo va dirigido a mantener la estabilidad en el Ejecutivo (43% de votantes del PP). Sólo un 23% (53% de sus votantes) considera que Moncloa actúa por el bien del país. El 75% considera que el Ejecutivo no está gestionando bien la situación en Cataluña, dato que llega al 50% entre los votantes populares.

En relación a la situación interna del PP, el 70% cree que el partido hoy pierde muchos votantes (59% de sus electores opina así), mientras que el 22% considera que es un bache (33% de sus votantes) y un 7% considera que al final, en las urnas, en PP no lo pasará tan mal como aventuran las encuestas en estos momentos. En este  contexto, el 79% (65% de los votantes del PP) mantiene que el cabeza de lista del PP no debe ser Mariano Rajoy.

CODA. Según datos filtrados de una encuesta de Celeste-tel para el PSOE, el escenario en el caso de elecciones sería muy distinto al que plantea Metroscopia (y más cercano a los resultados de la serie de Celeste-Tel). El PP sería la primera fuerza política con el 26% de estimación de voto (-1.1 puntos respecto al sondeo oficial de Celeste-Tel publicado en abril) y 109 diputados. Por su parte, el PSOE consolida la segunda plaza con el 24.9% (+1.2 puntos respecto al 26J y +0.8 puntos respecto al último sondeo de Celeste-Tel) y subiría a 94 diputados.

Las diferencias llegan en las consideraciones de Ciudadanos: la formación sobrepasaría a UP como tercera fuerza parlamentaria con un 19.7% de intención de voto, por lo que +6.7 puntos respecto al 26J. Este resultado supone  -4.3 puntos en relación a la última estimación de voto de Celeste-Tel (con datos recogidos a comienzos del mes de abril) y no tiene nada que ver con el 29.1% que le atribuye Metroscopia. Con este matiz hecho, la encuesta filtrada les atribuiría 66 diputados. Por último, UP caería al 17.7% de respaldo (-3.5 puntos respecto al 26J pero +1.1 puntos respecto a la última encuesta de Celeste-Tel publicada) y pasaría de 71 a 54 diputados.

El sondeo, que se habría hecho a partir de 1000 entrevistas realizadas entre los días 26 t 30 de abril, en la semana en la que Cristina Cifuentes dimitió como presidenta regional de Madrid, sitúa a Rivera como el líder mejor valorado, con 4 puntos, seguido de Pedro Sánchez (3.7). Cierran la tabla Mariano Rajoy (3.4 puntos) y Pablo Iglesias, que con una valoración de 2.5 es el líder nacional con peor dato entre el electorado.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

El socialismo portugués sigue sin rival a un año y medio de las elecciones

Con los ojos del mundo financiero puestos en el ‘milagro portugués’, que vive su particular burbuja inmobiliaria, el mes de abril concluyó con una certificación de que el partido en el Gobierno pasa por una situación inmejorable de cara a la preparación del próximo ciclo electoral. El PS sigue sin rival en las urnas, a la espera de que se certifique si el centroderecha vuelve a acudir en coalición a unos comicios en los que no parecen tener demasiadas opciones frente a un ciclo controlado por los socialistas, que centran ahora una parte importante de su estrategia en ganarse el favor de los empleados públicos.

En esta ocasión, tenemos sólo datos del sondeo de Aximage, que en los últimos meses muestra cierta tendencia a la baja en la estimación de voto del PS. En esta ocasión, el partido en el Gobierno obtendría el 38% de intención de voto, +5.7 puntos respecto al resultado conseguido en las últimas elecciones generales pero 2.3 menos si lo comparamos con el promedio de las encuestas que analizamos hace un mes. Aun así, el partido de Antonio Costa, que fue relegido con el 96% de los votos, sigue imbatible, a la espera de aprobar los presupuestos, y sin amenazas si observamos las opciones de sus socios parlamentarios y de su principal rival político.

El PSD se situaría en el 26.7% de intención de voto, -1 punto respecto a la media conseguida hace un mes. Por su parte, el CDS, formación con la que concurrió en las elecciones, se sitúa en torno al 7% de intención de voto, +1 punto respecto al mes anterior, lo que hace pensar en que podría haber cierto trasvase de votos entre los votantes de ambos partidos. A poco menos de un año y medio para las próximas elecciones, una coalición de ambos similar a la de 2015 les situaría en el 33.7% de intención de voto, -4.9 puntos por debajo del resultado conseguido hace tres años. En cualquier caso, el dominio del PS estaría asegurado.

En la izquierda, el mes de abril acabó con una subida en las expectativas del BE, que estaría muy cerca del resultado obtenido en las urnas (con una subida de +1.35 respecto a la estimación de hace un mes); por su parte, el CDU se movería en torno al 7.7% de estimación de voto, +0.35 en comparación con la proyección de hace un mes pero todavía medio punto por debajo de su último resultado en las urnas.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario