CIS: La preocupación por la corrupción se dispara 12 puntos y se encuentra en niveles de enero de 2015

Como anticipamos hace unos meses, la difusión en los medios de grandes operaciones policiales contra la corrupción tiene efectos directos en la percepción de la misma como problema nacional. Es la principal conclusión del barómetro del CIS correspondiente al mes de mayo que sitúa la corrupción y el fraude como un problema para el 54.3% de la ciudadanía, +12.3 puntos respecto al barómetro anterior. Como señalamos en su momento, este cambio tiene que ver, sobre todo, con las fechas de recogida de datos: El estudio correspondiente al mes de abril se hizo a partir de datos recogidos entre los días 1 y 8 de abril, es decir, antes de que estallara la Operación Lezo y las derivadas que trajo en forma de renuncia conexa del fiscal Anticorrupción.

De acuerdo al estudio publicado este mes, a partir de 2479 entrevistas realizadas entre los días 1 y 9 de mayo, la corrupción y el fraude aparecen como segundo problema, en niveles parecidos a los registrados en enero de 2015, tras el paro, que sigue siendo el principal asunto de preocupación para el 71.4%, +1.8 puntos respecto al mes anterior. En enero de 2015, la diferencia de percepción entre ambos problemas era de 24 puntos; ahora, la distancia se reduce a 17 puntos, datos que pueden explicar por qué las aspiraciones Capturaciselectorales del PP siguen una tendencia a la baja desde, precisamente, el pasado mes de abril.

Los problemas económicos siguen como tercer problema para el 21.1% (un porcentaje similar al de hace un mes) mientras que los políticos y los partidos políticos permanecen como cuarto problema nacional para el 18.1% (-2.8 puntos respecto al mes de abril). Le siguen la preocupación por la sanidad (9.6%), por los problemas sociales (9.2%) y por la educación (8.8%).

Como en toda la serie, cuando se pregunta por los problemas que afectan más directamnte, el paro sigue siendo el principal asunto para el 38.4%, seguido de los problemas económicos (21.3%), en un nivel muy parecido al de la percepción general. La corrupción y el fraude son citadas por el 18.4% y los polítidos por el 6.9%, por detrás de los que citan la sanidad (10%), la precariedad laboral (9.8%), las pensiones (8.4%)y  la educación (8.3%).

Si nos fijamos en el recuerdo de voto, los electores de PP (74.5%), PSOE (80.9%) y En Marea (95.7%) registran niveles de preocupación superiores a los de los votantes de otros partidos, que superan la media cuando se habla de corrupción: Encontramos al 68.9% de votantes de Compromís, al 66.1% de los de En Comú Podem, a l 61.5% de los de Unidos Podemos o al 65.2% de los de En Marea. También están los votnates de C’s (58.2%) o del PSOE (54.8%). Los problemas económicos son citados especialmente por los votantes de En Marea (39%) y C’s (27.6%). y también por los del PSOE (21.8%) o Compromís (22%).

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Los políticos y los partidos son citados sobre todo por los votantes de Compromís (29.5%), En Comú Podem (23.7%) o C’s (22.4%), y por poco encontramos también a los de Unidos Podemos (19%). Por su parte, los del PSOE (11.7%) y C’s (10.7%) son los más interesados por la sanidad mientras que los de Compromís (17.1%), C’s (11.2%) y UP (10.4%) se muestran más preocupados que la media por la educación.

En cuanto al ambiente del país, el 58.9%, +3.2 puntos respecto al mes anterior, define la situación económica como mala (36.1%) o muy mala (22.8%), con un 35.1% que la define regular. El 20.7% señala que es mejor que hace un año mientras que un 55.5% mantiene que es igual; el 21.7% considera que las cosas han ido a peor. En clave de futuro, el 23%cree que todo mejorará en un año, mientras que un 44.3% cree que se mantendrá igual y un 18.5% que irá a peor. El 13.8% no sabe.

Sobre la situación política, el 72.9% cree que es mala (34%) o muy mala (38.9%), con un 21.1% que la define como regular. El 6.5% considera que es mejor que hace un año (el sondeo se hizo, recordemos,con datos del mes de mayo, antes del primer aniversario de la repetición de las elecciones por el bloqueo institucional). El 55% mantiene que es igual y un 33.5% señala que es peor que hace un año. En cuanto al futuro, el 11.7% afirma que irá a mejor y el 47.5% cree que se mantendrá igual. El 24.3% es optimista y el 15.7% no se decanta.

Modelo de Estado

El Estado autonómico actual es apoyado por el 37% de la ciudadanía, -3 puntos respecto a hace un mes. Por recuedo de voto, es la opción claramente mayoritaria entre los votantes del PSOE (49.1%), cuyo apoyo se sitúa por encima de la media.

Las opciones de recentralizar el Estado convencen al 27% de los votantes, que se dividen entre los partidarios del Estado único (17.1%, +0.2 puntos en comparación con el mes de abril) o por reducir el nivel de competencias a las CCAA (9.9%, -0.6 puntos respecto al mes anterior). Por recuerdo de voto, el Estado unitario es una opción de peso entre los electores del PP (31.5%) o de C’s (25.5%). La posibilidad de disminuir la descentralización actual es apoyada, por encima de la media, por los votantes del PP (14.9%), de C’s (19.4%) y, esta vez, por los del PSOE (10.4%).

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El 22.6% de la ciudadanía se muestra a favor de descentralizar más el Estado. Así, el 13.2% apuesta por que las CCAA asuman más competencias, algo que ven con buenos ojos sobre todo los votantes de En Comú Podem (39.6%), de En Marea (34.8%), de Compromís (26.8%) y de UP (17.3%). También,  por esta vez, encontramos al 15.8% de votantes de C’s, una excepción respecto a la tendencia de la serie.

La posibilidad de que las CCAA se conviertan en Estados independientes es apoyada por el 9.4% de la ciaudadanía, particularmente los electores de En Comú Podem (27.1%), de Compromís (17.1%) y de Unidos Podemos (15.2%)-

Por último, en relación al eje izquierda/derecha, los españoles se sitúan en el 4.63. Por recuerdo de voto, volvemos a tener datos curiosos: Los del PP se ubican en el 6.89 y los de C’s, en el 5.22. En el resto de formaciones, los votantes se sitúan claramente a la izquierda de esa media. Es el caso de los votantes del PSOE, que se sitúan en el 3.68, o los de UP, que aparecen en el 3.03. A su izquierda vemos, como es habitual, a los electores de las confluencias, co nespecial mención a los de En Comú Podem, que son los que se sitúan más a la izquierda con un 2.87. Los de En Marea y Compromís coinciden al ubicarse en el 2.95 de ese eje.

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Sociométrica: La distancia entre los grandes partidos se reduce a menos de 9 puntos

Más datos que confirman el nuevo escenario que apuntan todos estudios demoscópicos durante las últimas semanas: El PP estaría perdiendo apoyo electoral de forma alarmante para los intereses de Génova, una fuga de votos de la que se estaría beneficiando C’s, que se sitúa muy cerca de Unidos Podemos como fuerza alternativa en el Congreso, y el PSOE, que aparece como una fuerza con opciones serias de disputar la hegemonía política al PP.

De acuerdo con los datos del sondeo de Sociométrica para El español, el PP sería el partido más votado pero se sitúa ya muy por debajo del 30% de intención de voto. Se movería en el 26.7%, -6.3 puntos respecto a las elecciones de hace un año y -4.9 puntos en comparación con la estimación realizada por esta misma empresa el pasado mes de abril, antes de que estallara la Operación Lezo y las derivadas posteriores. Los populares pasarían de 137 diputados a 120, un resultado todavía peor del que arrojaron las urnas en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 y que derivó en un Parlamento bloqueado. En este caso, esa situación quedaría mitigada precisamente por el beneficio electoral que estaría recibiendo C’s.

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Con un trabajo de campo de 800 entrevistas realizadas entre los días 6 y 16 de junio, el PSOE se queda a 2.5 puntos del PP  con un 24.2% de estimación de voto. +1.5 puntos respecto al 26J y +2.6 puntos en comparación con el dato del mes de abril. La elección de Pedro Sánchez como secretario general habría tenido un efecto positivo para las aspiraciones socialistas, que casi igualarían los escaños conseguidos el 20D: 89 diputados en lugar de los 85 actuales.

Puesto que el PSOE apenas se beneficia de la caída del PP, hay que buscar quién es el favorecido por este resultado y los datos son claros: C’s escala al 18.1% de intención de voto y sus 32 diputados se convertirían en 56. El partido de Albert Rivera gana 5.1 puntos respecto al 26J y +1.4 puntos si lo comparamos con los datos del sondeo del mes de abril. La noticia, sin embargo, es que se quedaría a un punto de Unidos Podemos, que se movería en torno al 19.1% de los votos (-2 puntos respecto al 26J y -0.3 puntos en comparación con el anterior sondeo).

Sin embargo, este resultado supone un coste enorme en atribución de escaños: Pasaría de 72 a 58, una caída espectacular que no tiene demasiado sentido porque coincide con el ascenso de C’s en este aspecto. Si tenemos en cuenta los costes de la aplicación de la Ley D’Hondt en la circunscripción provincial, no tiene mucho sentido compaginar la caída de la formación morada y, al mismo tiempo, el ascenso de C’s, ya que éste sería un partido más perjudicado que Unidos Podemos con la aplicación de la ley electoral.

Salvo que C’s fuera la primera fuerza en todas las provincias más pobladas (algo que no aparece recogido en el análisis de la encuesta), conviene por lo tanto tomar con pinzas estos datos, sobre todo si tenemos en cuenta que, durante estos días, C’s ha permanecido cerca del PP en la negociación de medidas para los autónomos o respecto al tratado de comercio con Canadá, del que el PSOE se descolgó por sorpresa este miércoles. Así, no resulta razonable pensar en un coste electoral para el PP tan grande y, al mismo tiempo, un beneficio tan importante en su principal socio parlamentario. No obstante, si nos atenemos a los grandes números, un acuerdo entre ambos garantizaría la presencia del PP en La Moncloa aunque con C’s ahora como un socio con mayor peso que el que tenía hace un año.

El PSOE comienza a recuperar votantes

Sociométrica aporta también datos sobre las  posibles transferencias de votos que se estarían produciendo entre los distintos partidos y que abonarían el análisis que estamos realizando. El PP mantendría al 66% de sus votantes, un dato bajísimo si tenemos en cuenta los registros de otros sondeos; sus principales fugas se estarían produciendo hacia  C’s (15%) y hacia los indecisos (12%), porcentaje que, como señalamos habitualmente, conviene tomar con pinzas dado el efecto recuperación de voto que podría tener el nombramiento de un líder diferente a Mariano Rajoy o la puesta en marcha de medidas más populares.

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En el caso del PSOE, mantiene a 6 de cada 10 votantes, con un 17%que se muestra indeciso y un 9% que señala que se abstendría en el caso de nuevas elecciones. Destaca al 17% de los que afirman que votaron en blanco en la última cita electoral que ahora votarían por el PSOE, de manera que se estaría produciendo una cierta recuperación del voto perdido desde 2011.

Los dos partidos más nuevos son los que mantienen mayor fidelidad de voto entre sus electores, a diferencia de lo que recogen otros estudios demoscópicos: Unidos Podemos  amarra el voto del 67% de sus votantes; el resto se dividen entre la fuga de votos al PSOE (12%), a la abstención (6%) y a los indecisos (7%). En el caso de  C’s, el 65% de sus votantes repetiría el sentido de su voto; los que no, optarían por el PP (6%), por el PSOE (5%), por la abstención (14%) y por la indecisión (8%).

Otros datos interesantes que aporta Sociométrica tienen que ver con el ascenso de ERC (11 diputados) y PNV (6) en sus respectivos territorios, con la caída del PdeCat (7) y el mantenimiento de EH-Bildu, que conserva sus dos escaños actuales. También CC mantiene su acta de diputado conseguida el 26J.

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La plana mayor del PP de Aznar cierra filas en torno a Bárcenas

La publicación de los llamados Papeles de Bárcenas en la prensa a comienzos de 2013 puso en evidencia una fractura interna en el PP en un mal momento político. El ex tesorero Luis Bárcenas, protegido por el propio Mariano Rajoy y la cúpula del partido por su implicación en el llamado caso Gürtel, rompía la baraja y avisaba a los suyos de que tenía documentación que podría demostrar prácticas ilegales por parte del partido que sostenía parlamentariamente al Gobierno. Más madera para alimentar la hoguerra del descrédito de la formación en un momento de aplicación de medidas impopulares y la sospecha de que estábamos ante un caso de financiación ilegal.

María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, no ahorró calificativos en torno a Bárcenas y a las responsabilidades que habían asumido sus antecesores en el cargo a la hora de tapar irregularidades que olían a un acuerdo para silenciar prácticas  habituales en torno a la financiación del PP desde los años de José María Aznar. Unas prácticas que hablaban de donaciones (o directamente, de mordidas) a cambio de obra pública y contratos dependientes de las instituciones controladas por el PP, particularmente en Madrid y la Comunidad Valenciana. Bárcenas señaló entonces a Cospedal como la responsable de su caída en desgracia y la secretaria general del PP respondió con demandas que, por el momento, le están dando la razón.

Aquellas comparecencias públicas de Cospedal explicando el inexplicable “despido en diferido” confirmaron la ruptura del nuevo PP con Bárcenas pero también con buena parte de la cúpula del partido del pasado, con especial mención a Javier Arenas, uno de los pocos supervivientes del aznarismo que todavía goza de poder en la etapa de Mariano Rajoy. Eran los tiempos de la denuncia en torno a la destrucción de ordenadores de la sede de Génova y de un tratamiento de Bárcenas como un apestado en el partido de acuerdo a las declaraciones de los nuevos pesos pesados populares.

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Viñeta de Ricardo publicada en El Mundo

Luego llegó la entrada en prisión preventiva de Bárcenas y, mágicamente, la modulación del locuaz ex tesorero hacia la discreción, con un único mensaje tras su puesta en libertad a comienzos de 2015: “He sido fuerte. El PP no tiene nada que temer“. Una declaración que iba en consonancia con el SMS que Rajoy le envió cuando Bárcenas comenzó a estar en la diana de la instrucción del caso Gürtel y que se sumaría a encuentros de “carácter humano”, según Arenas, con el ex tesorero. Tras esta declaración, cesaron las intervenciones de Bárcenas en los medios salvo para defender al presidente del Gobierno ante decisiones como la de ser llamado a declarar para responder de lo que sepa de la financiación del PP.

La plana mayor del PP exculpa a Bárcenas

La comparecencia de los testigos citados a declarar en el marco del caso Gürtel confirma estos días las sospechas a propósito de echar tierra sobre un caso que constituye la punta de lanza del funcionamiento habitual del PP con una caja b, destinada a pagar sobresueldos a los altos cargos del partido como complemento salarial y para financiar procesos electorales. Es decir, estamos ante un posible caso de financiación ilegal por parte del partido en el Gobierno desde hace dos décadas.

Esta semana hemos visto desfilar por la Audiencia Nacional a algunos de los pesos pesados del PP durante los años del aznarismo. Se ha podido ver a Francisco Álvarez Cascos, el pasado lunes, y a Javier Arenas, quien confirmó la reunión con Bárcenas por interés humano. El plato fuerte llegó con las comparecencias de Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato, así como al ex secretario general del PP, Angel Acebes, cuya gestión está directamente señalada por la trama que se investiga en la pieza global del caso Gürtel. Casi todos, integrantes del dream team que logró unificar la derecha con Aznar, hoy forman parte de la lista de damnificados de Mariano Rajoy, más interesado que nunca en echar tierra a esa etapa.

A pesar de las diferencias y de los problemas que cada uno afronta (con especial mención a Rato), todos ellos mostraron fidelidad a las siglas y situaron a Luis Bárcenas en tareas administrativas y, en cualquier caso, lejos de papel de muñidor de favores políticos a empresarios donantes del PP. Todos ellos coindieron también en negar el cobro de sobresueldos que aparecen reflejados en los llamados Papeles de Bárcenas.

Las comparecencias de la plana mayor del PP de Aznar, que constituyen el primer plato ante la citación de Mariano Rajoy como testigo el próximo 26 de julio, arrojaron también datos que permiten vislumbrar una estrategia procesal clara. Todos respondieron a las preguntas del juez con sendos “no sé”, “no me consta” y “no recuerdo” a las preguntas que apuntaban al pago de mordidas por parte de empresarios al partido a cambio de favores políticos, mordidas que, en general, sirvieron para engrasar la maquinaria electoral del PP durante años. Especialmente significativas fueron las declaraciones de Acebes y Arenas, puesto que ambos fueron en su momento secretarios generales del partido y, por lo tanto, responsables directos de la organización de las respectivas campañas electorales que están en el punto de mira judicial.

Por otro lado, la coincidencia en los argumentos, unido al cambio de actitud operado por el propio Bárcenas, aventura ya una suerte de pacto de caballeros para intentar echar tierra sobre un caso del que se responsabilizará, casi con total probabilidad, al ex tesorero Alvaro Lapuerta. Lapuerta, de 89 años, con “demencia sobrevenida”, fue señalado como el responsable de la contabilidad del PP, por encima de Luis Bárcenas, y como responsable del control de los donativos y de las cuestiones económicas, incluido el gasto destinado a campañas electorales. Una responsabilidad que no incluía, según Arenas, capacidad para intervenir en las decisiones de las diferentes Administraciones para compensar a empresarios donantes del PP con obra pública: “Nadie tenía atribuciones ni capacidad» para exigir un trato de favor en las ajudicaciones públicas de los ministerios”.

Lapuerta no comparecerá ante la Audiencia Nacional por su estado de salud y, por el momento, está por ver si se puede acreditar finalmente la existencia de una contabilidad b en el PP y el grado de responsabilidad penal que se le atribuye finalmente a Bárcenas en su papel de tesorero del partido. A pesar de todo, políticamente quedan pocas dudas de lo ocurrido con la tesorería del PP y de las maniobras para dilatar un proceso judicial que arrancó en mitad de denuncias de una conspiración orquestada por Alfredo Pérez Rubalcaba. Hoy supone la primera pieza de descrédito de un partido que habría actuado de una forma similar a CiU en los tiempos de Jordi Pujol y que sigue atesorando altos cargos y dirigentes de pata negra salpicados por prácticas corruptas aprovechándose de lo público.

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Todo el poder para Macron

La política francesa entra en terreno desconocido. Hace un mes hablábamos de la composición del nuevo Gobierno del presidente de la República, Emmanuel Macron, un gabinete que exploraba el centro derecha liberal con gotas de apoyo procedente de la sociedad civil y de los aliados electorales del que fuera delfín de François Hollande, el partido centrista MoDem de François Bayrou, uno de los primeros apoyos electorales en la campaña de las presidenciales.

Antes de las elecciones legislativas, nada hacía presagiar ningún nubarrón en el CapturaEconomisthorizonte del joven presidente francés, cortejado por la prensa europea desde que se convirtió en una opción seria a ocupar el Elíseo, tras la caída en desgracia de François Fillon, convertido ya en el llamado a ser el salvador de la UE (tal y como recogió el semanario The Economist en su nada sutil última portada).

Sin embargo, el país vive un nuevo sobresalto debido a movimientos que pueden acabar, precisamente, con la reconfiguración de los apoyos de Macron, que sí ha confirmado a Edouard Philippe como primer ministro. Después de las elecciones legislativas francesas, que han arrojado una victoria incuestionable para el partido del presidente, La República En Marcha, con un dato de abstención récord en la política francesa, se suceden los movimientos de recambio con la salida, precisamente, de todos los ministros vinculados al MoDem, comenzando por el propio Bayrou.

En apenas unos días, la formalidad de presentar la dimisión en bloque para volver a ser confirmados tras conocerse los resultados de las elecciones legislativas, se ha tornado en una jugada de otro nivel  que puede dejar vacío, listo para ser ocupado, todo el espacio ideológico situado en el centro político: Cuatro ministros han presentado su renuncia, entre ellos Richard Ferrand, ministro de Cohesión Territorial y peso pesado del Gabinete, muy cercano a Macron. El motivo, adelantarse a una posible acusación de tráfico de influencias ocurrida en 2012.

También dimitía el lunes la titular de Defensa, Sylvie Goulard, del MoDem, y este martes les llegaba el turno a François Bayrou, titular de Justicia, y a Marielle de Sarnez, ministra de Asuntos Europeos, que anunciaron sus respectivas dimisiones investigados por supuestos empleos ficticios a cargo del Parlamento Europeo. En la práctica, Macron se ampara en el compromiso de moralizar la vida pública y corta la cabeza de la formación que podría competir ideológicamente por ocupar el centro liberal, un espacio que se puede prologar a la derecha dada la crisis de identidad que vive en estos momentos Les Republicáins.

Macron se postula como el nuevo mirlo blanco de la política europea

Hace cinco años, François Hollande asumió el cargo de presidente de la República francesa tras una victoria contundente frente a Nicolas Sarkozy. Un mes después, las elecciones legislativas confirmaron al Partido Socialista como vencedor, lo que arrojaba una conclusión clara: El mirlo blanco de la socialdemocracia europea no tendría grandes problemas para liderar la refundación de una UE con una vuelta del reequilibrio francoalemán en un momento de cuestionamiento del proyecto por, entre otros asuntos, la gestión de la crisis financiera en los llamados PIGS.

El mandato de Hollande concluyó y las elecciones presidenciales confirmaron una crisis del sistema de partidos francés que aprovecharon Marine Le Pen, que obtuvo 10.6 millones de votos, el 33.90% de la representación, y sobre todo Emmanuel Macron, al frente de un movimiento político creado hace apenas un año, que se coronó como el claro vencedor de la crisis política francesa. La elección de los miembros de su primer Gobierno le confirmaba como un estratega con posibilidades de vender una refundación del sistema político francés sobre las cenizas de los partidos tradicionales.

Así ha sido. La segunda vuelta de las elecciones legislativas, celebradas el pasado domingo confirmaron a su partido, La República En Marcha, como la novedad política de la temporada al hacerse con el 60.65% del voto que se tradujo en 350 diputados, 61 más de los necesarios para conseguir la mayoría absoluta. Es decir, una paliza sin paliativos que silenció a quienes señalaban, con razón, las dificultades organizativas de un partido que se está haciendo en estos momentos y que necesitaría tiempo para asentarse en el territorio.

CapturaFranciaLegislativas

Su inmediato competidor, Les Republicáins, se conformó con el 22.53% del apoyo (137 diputados), mientras que el Partido Socialista confirmó su crisis interna al quedarse como tercera opción con el 7.97% del voto (-40.5 puntos si lo comparamos con los resultados obtenidos en 2012) y 46 escaños, nada menos que 234 menos que hace cinco años.

Con un 58% de abstención, +13.4 puntos respecto a 2012, Jean Luc Mélenchon y Marine Le Pen lograron convertirse en diputados y, por lo tanto, la Asamblea pasa a ser un escenario con varios candidatos a convertirse en el principal líder de la oposición. Este escenario se completa con la crisis interna que vive la antigua UMP, una crisis que terminó de estallar con el fichaje de destacados dirigentes por parte de Macron para que formaran parte de su Ejecutivo y con la ruptura del grupo parlamentario en dos anunciado tras los comicios: 40 diputados crearon un grupo parlamentario propio con vocación de “acompañar las reformas que vayan en el buen sentido y oponerse cuando haga falta”, señalaron.

La República en Marcha se queda, por lo tanto, como la única opción política con peso y unidad interna suficiente para acompañar las decisiones presidenciales, con dos únicas amenazas que proceden, precisamente de los extremos políticos. El Frente Nacional y La Francia Insumisa serán las voces que respondan políticamente de las medidas adoptadas por el presidente y su Gobierno, unas medidas que, vaticinamos, serán respondidas en la calle como único frente de respuesta que le queda a la izquierda.

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Simple Lógica: El PSOE se sitúa a menos de 5 puntos del PP

Durante las últimas semanas hemos detectado una tendencia que se repite en todos los sondeos sobre intención de voto publicados: Una caída en la expectativa de voto de Unidos Podemos y, sobre todo, del PP, que se completa con una recuperación electoral por parte de C’s y del PSOE, que parecen convertirse en las formaciones que estarían recibiendo parte del voto de descontento con las fuerzas llamadas a protagonizar la vida política española esta legislatura.

El sondeo de Simple Lógica, a partir de 1004 entrevistas realizadas entre los días 5 y 9 de junio, se suma a esta tendencia. Durante los días previos al debate de la moción de censura de Unidos Podemos contra el Gobierno, el PP se movía por debajo del 30% de intención de voto que, sumado a un ascenso de los socialistas, reducía la distancia entre ambos partidos de 10.3 puntos a menos de cinco.

Según los datos de Simple Lógica, los populares obtendrían el 29.9% de los apoyos, -3.1 punto respecto a su representación actual y menos un punto si lo comparamos con la estimación de hace un mes. Este contexto se completa con un PSOE que sube del 22.3% de los votos a un 25.3% en un solo mes, de manera que hoy el partido gana 2.6 puntos respecto a los resultados conseguidos hace un año.

Por su parte, Unidos Podemos cae al 18.6% de los apoyos, -1.2 puntos en un un solo mes y -2.5 puntos respecto a los resultados del 26J. Esta pérdida es casi idéntica a la que gana el PSOE en un solo año, por lo que no sería descabellado pensar que los socialistas estarían recuperando parte del voto que se fue a las filas de la formación morada entre enero de 2014 y diciembre de 2015, cuando las urnas confirmaron que Ferraz tenía un problema en forma de fuga de votos a su izquierda.

En el caso de Ciudadanos, hablamos de una situación parecida. Simple Lógica le otorga el 16.8% de los votos, +2 puntos en un mes y +3.8 puntos respecto a sus resultados de hace un año, que también se parece mucho a las pérdidas de apoyo que recibe el PP. Y todo ello, recordemos, en un contexto de recuperación económica y con el frente catalán abierto.

Por lo tanto, podríamos estar anta un escenario en el que al PP ya no le sirven los marcos clásicos de movilización y retención de voto, sepultados quizás por la reacción ante los casos de corrupción política y las noticias que impiden pasar página (como la puesta en libertad bajo fianza de Francisco Granados hace unos días).

En voto directo, encontramos también datos que merecen ser destacados. El principal, el 39% del electorado que se inclina por la abstención, el voto nulo o blanco, o los que se muestran indecisos o prefieren no responder. Entre los que lo hacen, llama la atención los valores que obtienen los partidos clásicos (con un empate entre PP y PSOE en movilización de su base electoral con poco más del 15% de voto decidido). Unidos Podemos se queda enel 12% y C’s, con un 11.7%, también se quedaría cerca.

En cuanto a la fidelidad de los votantes respecto a las siglas, vemos que el PSOE aparece como el partido con mayor lealtad entre sus votantes: El 75.1% votaría por sus siglas en el caso de nuevas elecciones, con un 7.2% que se abstendría. Sorprendentemente, el PP amarra sólo al  72.8% de sus electores (un dato que es muy bajo si lo comparamos con el de Celeste-Tel o el de My Word), con un 8.7% que en esta ocasión votaría por C’s y un 2.3% que lo haría por el PSOE.

Entre los partidos de la nueva política, Unidos Podemos conserva al 65.8% de sus votantes y tiene fugas hacia la abstención (9.2%) y hacia el PSOE (5.9%), lo que confirmaría el argumento de recuperación de ex votantes por parte de los socialistas. En el caso de C’s, mantiene al 68.7% de su base electoral, con un 12.2% que se abstendría en el caso de nuevas elecciones; un 4.9% que optaría por el PP y un 3.3% por el PSOE.

Respecto al liderazgo, Pablo Iglesias vuelve a ser el dirigente que mayor rechazo genera, con un 74.3% de los votantes que desaprueba su gestión. También es el líder que menos apoyo recibe entre los suyos (61.1%) y entre los votantes de un partido cercano (en este caso del PSOE, con un 28.1% que le aprueba). Como es habitual, Alberto Garzón le sobrepasa en valoración (el 60% desaprueba su gestión, -14.3 puntos menos que el dato que registra Iglesias) y también recibe mejor dato entre los votantes de UP: el 65.7% respalda su gestión, porcentaje que se suma al 36.1% de los electores del PSOE que se suman a la aprobación.

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Mariano Rajoy suspende para el 67.1% de los votantes pero registra un buen dato entre los del PP (82.4%) y de forma secundaria también entre los de C’s (37.4%). Por su parte, Pedro Sánchez suspende para el 62.5% y tampoco despunta en exceso entre los votantes del PSOE: El 64.3% respalda su liderazgo, al igual que el 28.1% de los electores de C’s.

Por último, Albert Rivera vuelve a ser el líder que menor rechazo genera: Aprueba para el 40% y suspende para el 52.1%. Es el dirigente que mejor porcentaje recibe entre sus votantes (84.7%) y, como siempre, también logra penetrar en los electorados de PSOE (43.5% aprueba su trabajo) y, sobre todo, del PP, con 6 de cada 10 votantes que aprueba su gestión.

Conviene tener en cuenta, sin embargo, que la recogida de datos se realizó antes del debate sobre la moción de censura de UP sobre el Gobierno, de manera que es posible que Iglesias haya obtenido mejor dato entre sus votantes (y quizás entre los del PSOE), con un posible refuerzo de Rajoy y de Rivera entre los suyos.

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El PSOE se despide de la estructura orgánica clásica y explora proyectarse como movimiento

El resultado de las primarias socialistas, con una derrota sin paliativos del aparato del partido, explica la calma con la que el PSOE salió este fin de semana su 39 Congreso Federal. Pedro Sánchez vuelve a la Secretaría General y lo hace diseñando un partido a su medida sin oposición interna aparente, a la espera de consignar, en los próximos meses, el lugar que cada uno ocupa en el futuro del partido que se aleja de la estructura orgánica clásica para parecerse más a un movimiento polítio, a la espera de emular el éxito de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales (y legislativas) francesas.

Por primera vez desde Suresnes, el PSOE pasa de ser una formación basada en la democracia representativa de los delegados respecto a las bases y el equilibrio de poder entre los territorios a convertirse en un sistema presidencialista que hunde sus raíces en el hiperliderazgo de Pedro Sánchez que, en esta ocasión, opta por una Ejecutiva basada en lealtades personales y no en redimensionar el poder territorial. De manera coherente con lo ocurrido durante estos meses, Sánchez se rodea de fieles y puentea a los cargos medios del partido (que hicieron campaña en su contra) con el objetivo de establecer una relación directa con la militancia.

La consecuencia más inmediata fue la decisión de Susanan Díaz y afines de abandonar el plenario antes de la votación, como gesto de malestar ante el escaso peso de la federación andaluza en la nueva dirección, un territorio que, por el momento, es el que aporta más votos al PSOE en términos nacionales. Estábamos, pues, ante la confirmación de que el partido puede afrontar una tregua pero que, ni mucho menos, ha cosido o trabajado la unidad interna.

El segundo síntoma llegó este domingo con el bajo apoyo de los delegados a la Ejecutiva de Sánchez respecto a sus antecesores: El 70.5% avaló la composición de la nueva dirección del partido, lejos del 90.2% que consiguió José Luis Rodríguez Zapatero en el congreso de 2000, del 80% que obtuvo Alfredo Pérez Rubalcaba en 2012 (tras un proceso tan conflictivo como el protagonizado por Sánchez y Susana Díaz) y lejos también del 86% de respaldo que consiguió el propio Sánchez en la presentación de su primera Ejecutiva.

Asimismo, también se escucharon críticas de los secretarios generales de las distintas federaciones al sectarismo que, a partir de este fin de semana, pasa a ser la seña de identidad del sanchismo. Los dirigentes que se levantaron en un primer momento contra la dimisión de Sánchez y contra la abstención del PSOE en la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno aparecen como pesos pesados de la nueva dirección, con mención especial a Cristina Narbona, nueva presidenta del partido, de Oscar Puente, el nuevo portavoz del partido en este periodo, y de figuras vinculadas al zapaterismo como Carmen Calvo o Beatriz Corredor. La conexión con una parte del pasado llega de la mano de Manuel Escudero (el hombre que trabajó en su momento la candidatura de Josep Borrell) y de José Félix Tezanos (histórico del partido y responsable de la revista ‘Temas para el Debate‘)

Orgánicamente, Sánchez diseña una dirección hecha a su imagen y semejanza, sin rastro de pesos pesados del pasado que, unánimemente, respaldaron a Susana Díaz en las primarias. Por supuesto, en la nueva dirección no está Eduardo Madina pero tampoco José Blanco o Elena Valenciano (ex secretarios de Organización del partido) ni tampoco César Luena, la mano derecha de Sánchez en su primera etapa de Ferraz que mostró su disposición a apoyar a Patxi López en la primarias del partido.

Sánchez opta por rodearse de rostros de la sociedad civil y de afines (que a la vez se proyectan como enemigos de Susana Díaz y de muchos de los que la apoyaron) y copia las grandes líneas del organigrama de la Ejecutiva que en 2008 rodeó a José Luis Rodríguez Zapatero y sitúa a Adriana Lastra como vicesecretaria general del partido (un cargo creado en 2008 para José Blanco) y a José Luis Ábalos como secretario de Organización (un lugar que en su momento ocupó Leire Pajín).

En su momento, las fricciones entre Blanco y Pajín fueron más que evidentes, algo que quizás no se dé en esta ocasión por la necesidad de afrontar la legislatura próxima con unidad interna frente a las propias disensiones de los barones. Estos, por el momento, quedan desactivados como fuerza de oposición federal, a falta de lo que ocurra con los procesos internos que, tras el Congreso, arrancarán en las distintas federaciones y provincias durante los próximos dos meses. La situación no invita a ser optimista, tal y como puso en evidencia Ximo Puig, líder del PSPV y uno de los barones que tiene más opciones de perder su congreso frente al candidato sanchista.

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Viñeta de Ricardo publicada en elmundo.es en octubre de 2015

Giro a la izquierda sin adelanto electoral a la vista

Una de las frases más remorables del candidato Sánchez fue señalar que lo primero que haría si era elegido secretario general sería pedir la dimisión de Mariano Rajoy, en un momento en el que Génova volvía a ser protagonista informativo a su pesar por la detención de Ignacio González y la Operación Lezo. Un mes después, el líder del PSOE ha optado por moderar sus aspiraciones y optar por diseñar una mayoría parlamentaria para frenar o revertir legislación aprobada por el PP durante la legislatura 2011-2015: “Voy a trabajar sin descanso para que haya una mayoría parlamentaria alternativa que acabe con esta etapa negra del PP”, dijo ante 8.500 delegados.

En la práctica, esta decisión tiene un efecto con el que quizás no contaban sus partidarios: Abortada la moción de censura presentada por Unidos Podemos, con la evidente ruptura de la formación morada con C’s, que se muestra cada vez más cerca del PP, resulta imposible pensar en un escenario en el que las distintas fuerzas parlamentarias se pongan de acuerdo para lograr una mayoría absoluta que derribe el Gobierno de Rajoy.

Por lo tanto, y a falta de sorpresa mayor no descartable en el personaje, la legislatura durará todo lo que el presidente  del Ejecutivo quiera, por lo que el giro a la izquierda en la política española, de tener lugar, no se producirá hasta que unas hipotéticas elecciones generales arrojen una mayoría suficiente en ese sentido. La imposibilidad de un derribo del PP ayudará a explicar por qué el rival directo al que se dirigirá Sánchez en esta segunda etapa será Unidos Podemos y no tanto el PP, sobre todo si tenemos en cuenta que el líder de la formación morada tendrá a su disposición la tribuna del Congreso desde la que postularse como alternativa.

El nuevo viejo PSOE 

Todo el discurso de clausura de Sánchez como secretario general socialista giró sobre esta idea no mencionada, con los elementos de su personalidad política confirmando que estos meses no le han convertido en un gran orador. Hizo referencias generalistas a lo que debe ser el partido con referencias al pasado superficiales que pasaron por encima de los que hicieron Historia al frente del partido y que, en esta ocasión, se posicionaron en contra de su liderazgo y que intentaron restar protagonismo al nuevo PSOE. Se vio el sábado en el plenario a Rodríguez Zapatero, a Pérez Rubalcaba y a Joaquín Almunia, pero ninguno de ellos asistió al cierre de la reunión socialista.

Así, ya sin ellos en el auditorio, Sánchez habló mucho de la izquierda responsable y de la vuelta de un PSOE ganador, mención que sitúa como adversario directo más a Unidos Podemos que al PP: “Ahora se nos dice que somos el nuevo PSOE, pero somos el PSOE de siempre, el PSOE que gobierna, que no tiene miedo al cambio y que va a ganar las próximas elecciones”.

Los socialistas concluyeron su Congreso con menos debate y propuestas en comparación a lo que solían ser habituales en el pasado, con una referencia a la España plurinacional, que constituyó el guiño más claro hacia la situación catalana: “Las tensiones relacionadas con la organización territorial del Estado han sido una constante en la historia de la España moderna (…) y la falta de unas soluciones comúnmente aceptadas ha ocasionado tensiones competenciales, y en los últimos años también identitarias, basadas en supuestos agravios comparativos. Ante esta situación, los socialistas entendemos que el federalismo, con sus premisas de cooperación, colaboración y solidaridad, como se defiende en nuestra Declaración de Granada, puede y debe ser la solución de una España orgullosa de su diversidad y comprometida con el autogobierno de las comunidades que la integran”.

Entre las enmiendas aprobadas, figura el rechazo de la maternidad subrogada; con el compromiso de despenalizar la eutanasia y acabar con los privilegios de la Iglesias católica (que constituye un clásico que se aprueba en todos los congresos del partido); y con el grito del reelegido secretario general dirigido a la generación que se movilizó en torno al 15M y que hoy todavía no ven diferencias en la práctica entre las buenas palabras y las decisiones que finalmente el PSOE termina adoptando.

Arremetió contra el PP  por corromper la Constitución y las instituciones y se dirigió a Unidos Podemos sin mencionarlos: “Nosotros somo la izquierda de Gobierno y la izquierda de gobierno tiene que hacer las cosas de forma seria, serena, ambiciosa, pero rigurosa”. Fue la referencia más directa a las improvisaciones de la formación morada, que consuma una buena semana política que le ha permitido dominar los marcos informativos y postularse como alternativa a un PSOE que, por el momento, tiene los sondeos sobre intención de voto a favor pero que todavía no aporta más que las habituales operaciones de ascenso y asentamiento de los vencedores en las batallas internas.

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El PSOE insiste en su giro a la izquierda

Este fin de semana se celebra el 39º Congreso Federal del PSOE, que confirmará a Pedro Sánchez como secretario general y que establecerá el punto de partida de su proyecto político de país, ahora sin sujeción con los barones territoriales. Durante estos días, se han filtrado las personas elegidas para su Ejecutiva, en donde figuran algunos de los dirigentes que le han acompañado durante estos meses.

Como preparación para la reunión socialista, que a priori se desarrollará con bastante más tranquilidad de la que se esperaba en los días previos a las primarias, el PSOE difundió un spot que reúne la reinvención del sanchismo y, entendemos, su proyección futura a partir del domingo: Una vuelta a las raíces de izquierda sin cuentas pendientes con el pasado.

Eso explica el relato de la penalidades del país desde hace seis años (cuando el PP ganó las elecciones generales) y la ausencia de referencias a los más de dos años en los que Sánchez lideró el PSOE. En cambio, Ferraz prefiere centrarse en el renacimiento de Sánchez como baluarte de la militancia asumiendo que es ahora cuando ha escuchado el grito de los que se manifestaban contra las medidas aprobadas con la mayoría absoluta obtenida por Mariano Rajoy en 2011.

Así se enmarca la vuelta a la izquierda desde un partido “unido, fuerte, coherente, creíble y de izquierdas”,  “la única alternativa real al PP” para convertir España en “una nación moderna, democrática, transparente, justa”, discurso que se realiza sobre imágenes de Barcelona, en lo que supone un guiño al proceso independentista . Y todo ello centrado en Sánchez como el líder indiscutible de ese renacimiento, al que se coloca rodeado de militantes en sus actos de campaña frente a Susana Díaz y Patxi López.

El vídeo aporta dos novedades: La duración (poco más de un minuto) y la abundancia del color rojo en la imagen, un hecho novedoso si tenemos en cuenta la imagen corporativa del partido durante la primera etapa de Sánchez como secretario general. Será interesante ver en qué se plasma el giro a la izquierda prometido y, sobre todo, si ese compromiso se acompaña de hechos, algo que ha faltado desde la elección de Sánchez como secretario general.

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