Gizaker: El 63% del electorado vasco prioriza el eje nacional

El PNV tiene todo a su favor para asentarse como fuerza vasca dominante. De acuerdo con los datos del sondeo de Gizaker para la EiTB, realizado a partir de 1200 entrevistas recogidas entre los días 22 y 23 de febrero, el PNV prácticamente duplica la representación de su inmediato competidor (EH-Bildu), que a su vez duplica la estimación de voto de Podemos y el PSE en un contexto de irrelevancia de C’s.

Con un 40.7% de intención de voto, casi +3 puntos respecto a las elecciones de 2015 y +1 punto en comparación con el anterior estudio de Gizaker publicado, el PNV se asienta con 31 diputados de los 75 que componen la cámara vasca, tres más de los actuales. El papel desempeñado por Iñigo Urkullu como mediador de las autoridades del Gobierno central y del independentismo se combina con la negociación abierta con el Ejecutivo de cara a la aprobación de los PGE de este año. En principio, este jueves se lanzó el primer aviso al no presentar el partido vasco una enmienda a la totalidad, aunque todo dependerá de cómo se encauce la crisis catalana y el giro que el Gobierno parece estar dando (y que avanza el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, frente a la instrucción del TS).

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EH-Bildu se consolida como segunda fuerza parlamentaria con un 22.3% de intención de voto, un punto más que en las elecciones autonómicas pero -1.1 puntos si nos fijamos en la estimación que Gizaker le otorgaba en otoño. La izquierda abertzale mantiene sus 18 escaños actuales y saca 10 puntos a su inmediato rival, lo que explica por sí solo la situación de excepcionalidad respecto a lo que ocurre en el resto del país que se registra en Euskadi.

La conclusión más clara tiene que ver con la fortaleza de los partidos nacionalistas (el 63% del electorado le daría su confianza en estos momentos) y también en la sitaución que quedan en resto de fuerzas políticas. Así, Podemos aguanta como tercera fuerza,con una pérdida de apoyo matizada en comparación con lo que ocurre en el resto de territorios, y C’s no logrará representación, lo que explicaría por qué el partido de Albert Rivera arremete cíclicamente contra el Cupo Vasco y el Concierto Navarro.

De acuerdo con los datos de Gizaker, con un 62.7% de participación, Podemos sería tercera fueza con un 12.4% de intención de voto (-2.5 puntos respecto a su representación actual aunque sube +0.8 puntos en comparación con el anterior sondeo); con este resultado se deja un escaño, lo que parece un mal menor si se tiene en cuenta la situación interna de Podemos en Euskadi o lo ocurrido con el partido en Madrid durante las dos últimas semanas.

En cuanto a los partidos tradicionales de implantación estatal, el PP se deja 0.9 puntos respecto al anterior sondeo (-2.1 puntos respecto a las elecciones) y pasaría de 9 a 6 diputados, unas pérdidas que no se traducen en una subida de C’s, como en el resto del país: la formación naranja pasaría del 2% de apoyo en 2015 a un 2.4% de intención de voto pudiendo lograr un diputado por Alava (que pasaba por ser la circunscripción en la que mayor proyección de voto alcanzaba el PP vasco).

Por último, los socialistas se moverían en torno al 12% de intención de voto (-0.6 puntos respecto al sondeo anterior y prácticamente el mismo resultado que en 2015) y mantendrían sus 9 diputados actuales, lo que evidencia, como principal conclusión, que el acuerdo de Gobierno con el PNV no le pasa factura en ningún sentido.

Con una abstención del 37.3%, levemente inferior al 40% registrado hace unos meses, analizamos la distribución de escaños por provincias según Gizaker:

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En Álava, el PP pierde 2 de los 5 diputados que controla, que se reparten entre el PNV y C’s, que entraría en la Cámara Vasca con esta representación. El PNV pasaría de 8 a 9 escaños mientras el resto de fuerzas permanecen igual.

En Guipúzcoa, el PP se deja otro diputado que es el que suma el PNV, que se consolida con 10 diputados, dos más de los que lograría la izquierda abertzale. Tanto Podemos como el PSE no registran cambios.

En Vizcaya, Podemos pierde un diputado de los 4 que tiene en la actualidad, que engrosaría la lista del PNV, que se dispara a 12 diputados. Se consolida la hegemonía jetzale en esta circunscripción, con 7 diputados más de los que lograría su inmediato competidor (EH-Bildu). Sería la provincia con menor abstención (36% frente a 38.9% que registraría Guipúzcoa).

El 57% de los vascos aprueba la gestión del Gobierno, lo que ya marca una diferencia respecto a lo que ocurre en otras CCAA. En cuanto a la valoración de líderes, sus notas no son tan bajas como en otros territorios. Así, Iñigo Urkullu aprueba con creces (6.22), al igual que Maddalen Iriarte (6.20), si bien la líder de EH-Bildu es sólo conocida por la mitad del electorado.

El papel de líder menos conocida es Lánder Martínez, de Podemos, con un 36.5% que sabe quién es; su valoración es de 5.13 puntos, en la línea de lo que obtienen tanto Idoia Mendía (4.82) como Alfonso Alonso (2.65). Ambos presentan porcentajes de voto de reconocimiento muy parecidos).

CODA: Este viernes, ETA hizo público un comunicado histórico en el que pidió perdón a las víctimas causadas durante las cinco décadas de acción terrorista en Euskadi y en el resto del Estado, un perdón que vino empañado por la interpretación de que se refería sólo a los llamados daños colaterales. Desde aquí preferimos quedarnos con estas palabras, con el reconocimiento del daño causado y con el compromiso de trabajar por la reconciliación:

“Ojalá nada de eso hubiese ocurrido, ojalá la libertad y la paz hubiesen echado raíces en Euskal Herria hace mucho tiempo.

Nadie puede cambiar el pasado, pero una de las cosas más perjudiciales que se podría hacer ahora sería intentar desfigurarlo o ocultar determinados episodios. Reconozcamos todos la responsabilidad contraída y el daño causado. Pese a no tener ni el mismo punto de vista ni los mismos sentimientos, todos deberíamos reconocer, con respeto, el sufrimiento padecido por los demás. Eso es lo que quiere expresar ETA”

El comunicado llega pocas semanas antes de que la banda terrorista filtrara que a comienzos de mayo anunciará su disolución definitiva. Y para demostrar que España tiene síntomas de realidades paralelas, se minusvaloró el gesto (que, por otra parte, ha sido una reivindicación tradicional de las fuerzas políticas no nacionalistas), se enfatizó que no habrá premios y se destacó la fortaleza del Estado de derecho por encima del propio cambio que vivió la sociedad vasca en su conjunto y, particularmente, los sectores cercanos a la izquierda abertzale durante la década anterior al anuncio de alto del fuego indefinido decretado en octubre de 2011.

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NC-Report: Tres partidos a menos de 3 puntos de diferencia

A falta del barómetro del CIS, que el próximo mes se publicará con intención de voto, las tendencias se repiten en todas las empresas demoscópicas: Las distancias entre PP, PSOE y C’s se estrechan en la cabecera, aunque sí se siguen registrando diferencias en la consideración de la primera fuerza. Para la mayoría de estudios analizados en este blog, C’s está en disposición de arrebatar esta posición al PP, por lo que se acabaría el turno de partidos entre UCD/PP y PSOE como el partido preferido de los españoles.

Además del CIS, Celeste-Tel y el sondeo de NC-Report para el diario La Razóntodavía sitúan al PP como la primera fuerza en votos y en escaños, aunque C’s ya habría sobrepasado al PSOE como segunda fuerza (no en escaños). De acuerdo con su estimación, a partir de 1000 entrevistas realizadas entre los días 9 y 13 de abril, el plena tormenta del caso Cifuentes, el PP sería la primera opoción con un 26.3% de intención de voto (-1.6 puntos respecto al mes anterior) que se traducirían en 110-113 diputados. Respecto a las elecciones de junio de 2016, los populares habrían perdido 6.7 puntos y hasta 27 diputados.

C’s, con el 24.3% de los apoyos, sube +0.8 puntos en un mes aunque +11.3 si lo comparamos con sus resultados el 26J. Lograría 76-79 escaños y, a pesar de sacar al PSOE 0.8 puntos en porcentaje de voto, se quedaría con una horquilla de 12 escañso por debajo de los 88-91 que conseguirían los socialistas. La lista de Pedro Sánchez se movería en torno al 23.5% de intención de voto, +0.8 puntos en respecto al 26J pero medio punto menos si lo comparamos con la última estimación de voto publicada por NC-Report.

Con un 16.2% de intención de voto, Unidos Podemos gana 0.4 puntos en un mes pero sigue 5 puntos por debajo de su último resultado en las urnas,  un escenario que no se verá especialmente favorecido por la implosión interna vivida este miércoles en Madrid. Sus 71 diputados se transformarían en 46-49 que, sumados a los del PSOE, serían insuficientes para un giro a la izquierda en el Gobierno central (sumarían entre 134 y 140 escaños).

En este contexto, caben dos opciones de gobernabilidad: Un pacto entre PP y C’s más profundo que el acuerdo parlamentario actual (sumarían 186-192 diputados) o la posibilidad de que C’s elija al PSOE como pareja de baile, para lo que sería necesario que ambos se movieran en sus horquillas máximas (170 escaños). Puesto que comparten una parte del voto, sería posible.

Con un supuesto de participación del 63%, NC-Report se fija en la fidelidad de las distintas formaciones, sin novedades en torno a C’s: El 88.9% de los que votaron por sus siglas hace dos años repetirían el sentido de su voto y sólo presenta una fuga a la abstención (6.2%). El PSOE amarra al 74.2% de sus votantes, con un 12.8% que votaría ahora por UP.

El PP, por su parte, conserva al 72.1% de su electorado y presenta una fuga de votos importante hacia C’s (19.7%) y hacia la abstención (6.7%), que también es un refugio del votante descontento de UP (12.9%). El 64.2% volvería a repetir el sentido de su voto y el 17.4% se inclinaría ahora por UP, lo que explicaría, quizás, el cortejo a Manuela Carmena.

Si nos fijamos en la variable de recuerdo de voto según la edad, vemos cómo C’s avanza en todos los grupos de votantes, sobre todo entre los que tienen entre 30 y 64 años, mientras que se repite la división entre los más jóvenes (más proclives a la abstención y a votar por UP) frente a los veteranos, que siguen apoyando a los partidos tradicionales:

  • Entre los 18-29 años, la abstención se dispara al 46.2%, +12.5 puntos respecto al dato en el grupo de edad más incentivado a acudir a votar. Entre los que participarían, el 16.6% lo haría por UP y el 13.8% por C’s. El 9% votaría por el PSOE y el 7.6% por el PP, confirmándose la escasa capacidad de penetración de los populares en este grupo de edad.
  • Desde los 30 a los 44 años, la abstención se queda en el 38.2% y se estrechan las distancias entre las preferencias de los partidos: C’s aparece como la primera opción (17.8%), seguido de UP y PSOE, que compiten entre sí con un 13.5% y 12.4% respectivamente. El PP cierra de nuevo con un 10.8% de apoyo.
  • Desde los 45 a los 64 años, aumenta la participación (la abstención es del 34.6%) y existe un triple empate entre PP, PSOE y C’s por la primera plaza. Gana el PP con el 16.6%, seguido de C’s con un 16.3% y el PSOE con un 15.4%. UP ya se descuelga con un 10.6% de penetración en este grupo de edad.
  • Entre los mayores de 65 años, la abstención cae al 33.7% y, como apuntábamos, se repite la preferencia por el bipartidismo tradicional. El PP obtiene un27.2% en esta franja de edad y el PSOE un 19.5%. La novedad es que el apoyo a C’s sigue creciendo entre los mayores (11.8%), mientras que UP se descuelga del todo con un apoyo del 2.8%.

Será interesante analizar el barómetro del CIS en mayo, sobre todo si tenemos en cuenta que la recogida de datos se produjo en los mismos días en los que NC-Report realizó su trabajo de campo para esta estimación de voto.

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Podemos implosiona en Madrid

La izquierda en Madrid es especialista de cargarse los escenarios que le son propicios. Es la principal conclusión que podemos extraer, una vez más, de la tarde del miércoles en la que todo se ha confabulado para que C’s tenga en su mano la victoria en las próximas elecciones municipales y autonómicas en Madrid, aunque sólo sea por rendición de los contrarios.

Hace unos días hablamos de la estrategia suicida del PP a propósito del caso Cifuentes, la presidenta regional que sigue en su puesto, a pesar de los movimientos más o menos directos para que abandone el cargo, y que este martes renunció al Máster de la Universidad Rey Juan Carlos después de asumir en público que había recibido un trato de favor. Al mismo tiempo, una parte de Génova comenzaba a poner en marcha una estrategia dirigida a poner el foco en las exageraciones y mentiras recogidas en los respectivos CV de los cargos de los demás partidos como línea roja antes de entregar la cabeza de Cifuentes.

Un mes después de comenzar el escándalo, todos los ojos seguían puestos en Cifuentes y el PP, con una división clara entre los partidarios de seguir apoyando a la presidenta regional (liderados por María Dolores de Cospedal) y los que filtraban a los medios la situación delicada de la protagonista de la noticia, un hecho que va más allá de su persona. Su negativa a abandonar el cargo pone a Rajoy en una situación muy comprometida y al PP en un contexto de debilidad ante las próximas elecciones autonómicas en Madrid.

La estrategia del PP, dirigida sobre todo a que C’s pasara por el trago de negociar o no una moción de censura con el PSM y Podemos, quedó en un segundo plano este miércoles con dos noticias que se sucedieron en un intervalo de unas hora:  El País narró la propuesta del PSM a Manuela Carmena, el pasado mes de diciembre, para que concurriera a las elecciones municipales de mayo de 2019 como cabeza de lista de los socialistas. Una constatación de los problemas de banquillo que tiene el PSM para elegir a una persona con suficiente tirón para ser alcalde de Madrid y, de paso, un gesto hacia la fuga de votantes que naturalmente votaron por el PSOE y que abandonaron las siglas desde 2011.

A lo largo de la tarde se matizó la información por ambas partes. Por un lado, desde el PSM se confirmó primeramente que se había hecho la oferta a Carmena pero que todo había sido en tono de broma ante los rumores de que ella no repetiría candidatura. Desde las filas de Ahora Madrid se dejó claro que Carmena nunca había valorado concurrir a las elecciones bajo las siglas del PSM, lo que no termina de explicar por qué se da cuenta de esta reunión en estos momentos.

Podemos vuelve a protagonizar su peculiar Juego de tronos 

Todavía faltaba la traca mayor que definitivamente ha evidenciado que Madrid no es un feudo especialmente tranquilo para hacer política y que Podemos es capaz de sustituir al PSM y a IU-Madrid en protagonizar luchas internas a calzón quitado, delante de los focos mediáticos.

La agencia Europa Press lanzó un teletipo a propósito de un documento elaborado por Carolina Bescansa y difundido por su canal de Telegram, en el que aceptaba ser la número 2 de la lista de Iñigo Errejón en la candidatura de Podemos por Madrid a cambio de recibir su apoyo en una operación para desplazar a Pablo Iglesias del liderazgo de la formación morada. Entre los puntos del acuerdo, el veto a Ramón Espinar.

La difusión que duró unos segundos pero fue un tiempo suficiente para descargarlo y difundirlo por todos los medios de comunicación. Sobre el papel, se constataba que el aviso de Iglesias (“ni media tontería, Iñigo“) al último amago de Errejón en su disputa con Espinar había caído en saco roto y que estaba en marcha una nueva operación de lucha por el poder en Podemos. A dos días de cerrarse el plazo de candidaturas para las primarias de Madrid a las que no concurrirán los anticapitalistas.

Tras la difusión del documento, las explicaciones: Errejón confirmó que había propuesto a Bescansa formar parte de su lista para Madrid, al igual que a los líderes del resto de corrientes en Madrid, pero que no conocía el contenido del documento difundido, que calificó de “delirante” y “extremadamente grave“. Por su parte, Espinar llamó a consensuar un proyecto unitario mientras rechazaba vetos entre compañeros.

Mientras, la protagonista apuntó que la difusión del documento había sido un error, que la idea de descabalgar a Iglesias era una “propuesta de su equipo” y que ni ella ni Errejón habían apoyado el contenido del documento: “Se ha filtrado por error un borrador de documento desde este canal de Telegram del que muchos medios de comunicación se están haciendo eco (…)  vaya por delante que ese borrador no constituye ningún acuerdo ni ha sido validado ni por Íñigo Errejón ni por mí”. En su comparecencia ante los medios defendió que eran conocidas sus diferencias con Espinar y luego, desde su perfil de Twitter, defendió su papel de militante disciplinada.

Por último, el sector oficial de Podemos filtró un argumentario a los medios en el que calificaba de “extrema gravedad” el contenido del documento atribuido a Bescansa y sugería que tanto ella como Errejón estaban protagonizando un “golpe de Estado” (declaraciones matizadas después, tras la comparecencia de los protagonistas). Todo ello cuando Podemos comenzaba a despegar en los sondeos sobre intención de voto, a la espera de catapultarse como alternativa en la moción de censura en la Asamblea de Madrid y una vez cosidas las heridas entre las corrientes lideradas por Errejón e Iglesias, al menos en apariencia.

La buena noticia para Cifuentes y el PP es que se ha dejado de hablar del agujero negro que supone la URJC, de los problemas de ejemplaridad y de los derivados por falsedad documental por unas horas. Y todo gracias a un error no provocado de la formación morada, que vuelve a proyectar un nerviosismo centrado casi en exclusiva en sus luchas de poder internas, en un intento de aprovechar el desgaste que sufre Iglesias para indicarle la puerta de salida a un año de las elecciones autonómicas y a dos de las generales.

Ante este escenario, C’s está en disposición de arrasar en un feudo como Madrid, sobre todo si tenemos en cuenta la situación de sus adversarios y errores de novato como el protagonizado, de nuevo, por Errejón en mayo de 2017 y que se ha difundido sobre todo estos días: La asunción de la derrota en los ayuntamientos del cambio y, entre otros puntos, de la defensa de articular redes que se nutran del poder municipal como lugar al que puedan recalar los cargos del partido desplazados por los resultados en las urnas.

CODA. Antes de la medianoche, Bescansa difundió un comunicado en el que rechazaba ser la número 2 de la lista de Errejón en las primarias de Podemos en Madrid. Muestra agradecimiento por la oferta pero a nadie se le escapa que esto ocurre después de que Errejón se desvinculara totalmente del contenido del documento filtrado. Ante la opinión pública y los distintos sectores del partido, quien asume la responsabilidad de lo ocurrido es ella en primera persona. No parece que vaya a tener mucho más recorrido como dirignete de la formación morada.

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Celeste-Tel plantea un triple empate a menos de un punto

En el contexto actual, con la abrumadora mayoría de estudios demoscópicos asumiendo un escenario de un dominio cada vez mayor de C’s en el próximo ciclo electoral, llama la atención la situación que vuelve a plantear el sondeo mensual de Celestel-Tel para eldiario.es. que habla de un triple empate de los dos partidos tradicionales (PP y PSOE) y C’s, que se situaría a menos de un punto de distancia del partido más votado. El desplome del PP se matiza respecto a los estudios que le sitúan en torno al 21% de los apoyos y el PSOE todavía sube en comparación con sus últimos resultados en las urnas, algo que también se contradice con la estimación de la mayoría de sondeos publicados.

Según los datos de Celeste-Tel, a partir de 1100 entrevistas realizadas a la vuelta de la Semana Santa (es decir, con el caso Cifuentes en plena explosión), el PP sería la primera fuerza con el 24.9% de intención de voto, -2 puntos respecto a la estimación de hace un mes y -8.1 puntos si lo comparamos con los resultados conseguidos en las elecciones de junio de 2016. En la práctica, pasaría de 137 a una horquilla de 100-103 diputados, un resultado inédito para la primera fuerza en votos desde la restauración democrática.

 C’s y PSOE compiten por la segunda plaza en un contexto de práctico empate técnico que sí repercutiría en diferencias respecto a la atribución de escaños. Así, los socialistas, con el 24.1% de intención de voto (-0.2 puntos respecto al mes anterior pero +1.4 puntos en comparación con su representación actual) pasaría de 85 a 88-92 diputados, un resultado más que aceptable en este contexto pero insuficiente para situar al PSOE como partido emergente.

Ese lugar lo ocuparía C’s, con un 24% de intención de voto, lo que se traduciría en 86-86 escaños, hasta 9 menos de los que obtendría el PSOE  y 17 menos respecto al PP a pesar de tener un resultado casi idéntico. En cuanto al resultado de C’, supone medio punto más que hace un mes y +11 puntos respecto a sus resultados del 26J, lo que nos invita a replantearnos por el origen de ese voto. Si tenemos en cuenta que el PP cae 8 puntos y que el PSOE sube, sólo cabe plantear que una parte importante del electorado de UP en 2016 se habría pasado a C’s, un flujo que existe pero que es bastante más limitado de lo que denota la estimación de voto de Celeste-Tel.

En cualquier caso, C’s estaría a  0.9 puntos de empatar con el PP y pasaría de 32 a una horquilla de 83-86 diputados que, sumados a los del PP, confirman el giro a la derecha del electorado español. Entre ambos sumarían entre 186-189 diputados frente a los 171-178 que sumarían C’s y el PSOE, un resultado a tener en cuenta si el partido de Albert Rivera decidiera no volver a dar su confianza a los populares.

Por último, en el caso de Unidos Podemos, hablamos de una estimación de voto del 16.5%, +0.3 puntos respecto al mes anterior a pesar del tsunami informativo que supone en caso Cifuentes, que se traducirían en 48-51 diputados. Otros datos a tener en cuenta: En Cataluña, ERC se movería en torno a los 10-11 diputados frente a los 9 actuales mientras que el PdeCat perdería 2 escaños de los 8 conseguidos hace dos años. En Euskadi, tanto PNV como EH-Bildu podrían sumar un escaño a los actuales mientras que CC mantiene su diputado.

En voto directo y simpatía, el triple empate en la estimación de voto se traslada también a la consideración de los tres partidos entre el electorado. Así, PP y C’s empatan con un 16.5%, con el PSOE situado en el 16%. UP y las confluencias, por su parte, se quedan en un 12.3%, lo que apunta a que ése no es precisamente su momento.

En esta ocasión, no se aportan datos sobre el comportamiento de voto según la edad pero sí los datos de composición de cada formación política. De esta manera, comprobamos cómo, de nuevo, C’s muerde en los electorados de todos los partidos políticos, aunque UP le adelanta en preferencia en los nuevos votantes. El 53.5% de los votantes de C’s lo conforman antiguos electores y recibe un 25.8% del PP y un 14.4% del PSOE; convence también a 4.5% de nuevos votantes.

En el caso del PSOE, el 75.8% de su cuerpo electoral lo compone ex votantes del partido y también recibe un 16.1% de electores de UP y un 4.4% de nuevos votantes. De nuevo, PP y UP son los partidos más homogéneos en su composición interna: En el caso del PP, el 95.3% de sus votantes son electores tradicionales, cifra que cae al 88.5% en el caso de UP. El partido morado recibe un 5.4% de votantes del PSOE y convence al 5% de los nuevos votantes.

En cuanto a lo que harán los votantes de acuerdo al recuerdo de voto, vemos que los votantes de C’s son los que más fidelidad de voto reflejan hoy (92.3%), con una única fuga del 3.5% hacia la abstención. En el cso de UP, el 65.3% votará por sus siglas de nuevo pero pierde un 17.2% de votantes, que retornarán al PSOE, y un 13.2% que se abstendrá.

Entre los partidos tradicionales, el PP mantiene al 67.6% de su electorado, con dos fugas importantes muy parecidas a las que sufre UP: El 17.6% mantiene que hoy votará por C’s y el 13% se abstendrá. En el caso del PSOE, el 75.9% repetirá el sentido de su voto minetras que el 14.4% votará por C’s y el 4.6% se abstendrá.

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Madrid se convierte en el símbolo del poder de C’s

La crisis catalana ha evidenciado el interés de muchos por convertir a C’s en el partido de recambio llamado a renovar el centroderecha una vez constatadas que las fórmulas del PP no funcionan. El caso del Máster de Cristina Cifuentes, que sobrevive un fin de semana más a pesar de ser considerada por propios y extraños como un cadáver político, pone el foco en la crisis sistémica del PP en uno de sus feudos, Madrid, que se ha evidenciado como un agujero negro de corrupción, mala práxis y falta de ejemplaridad.

No hablamos de una situación nueva. Desde los tiempos del tamayazo, en la España del pelotazo, Madrid pasaba por ser el símbolo del modelo del PP de José María Aznar que heredó Mariano Rajoy. Luego llegó la crisis económica que puso en evidencia, también, una crisis de valores y del sistema político en su conjunto, circunstancias sin las es imposible explicar el fenómeno Ciudadanos.

Las informaciones en torno al máster de Cifuentes y los regalos de titulaciones en universidades públicas a cargos del PP por el simple hecho de serlo pueden ser la gota que culmine un vaso ya repleto de chanchullos y sinvergonzonerías. Y, como apuntaba Enric Juliana este domingo, ha tocado nervio. Exactamente el nervio de quienes aún veían la educación como el único instrumento de ascensor social basado, sobre todo, en el esfuerzo y no tanto en los contactos.

Una circunstancia que el PP minusvaloró, una vez más, a la hora de atajar una crisis de esta dimensión: El ciudadano medio puede no saber cómo funcionan las licitaciones y buena parte de los chanchullos destapados durante estos años pero sí conoce de burocracia universitaria, aunque sólo sea por experiencia propia. De ahí la irritación ante un partido que no tiene problemas en extender sus tentáculos de corrupción a todas las instituciones mientras hablan de excelencia o del mérito como mecanismo que explica el adelgazamiento del Estado de bienestar.

Las prebendas educativas recibidas por Pablo Casado, que se define como liberal a pesar de que su experiencia en la empresa privada fueron dos meses de una beca en la banca suiza, o las amenazas de los profesores de la URJC suspendidos a raíz del escándalo del máster de Cifuentes no hacen sino enfatizar la idea de que las bases de la política en CAM están podridas en sus raíces. Los casos destapados se sucedieron en unos años en los que Casado cursó estudios con becas por ser parlamentario en un contexto de recorte de becas a los estudiantes con más dificultades y mientras el Gobierno nacional (del PP) y de Madrid recortaban en gasto público en educación.

Es en este momento en el que C’s aparece como el partido llamado a liderar la renovación una vez que se ha confirmado como la primera fuerza en Cataluña (veremos si repite hazaña en el caso de una repetición de los comicios autonómicos). Según rumores, un sondeo interno realizado en la CAM apunta a que el 90% quiere que Cifuentes dimita como presidenta regional, lo que explicaría la posición de fuerza defendida por Ignacio Aguado hace una semana en relación a la petición de dimisión de la presidenta del PP de Madrid. También explicaría por qué Génova ha tomado las riendas de la negociación, mientras se debate entre entregar la cabeza de Cifuentes, como reclama la opinión pública, o aguantar un poco más para no regalar a C’s una nueva victoria, la segunda tras la retirada del presidente de Murcia.

En cualquier caso, a un año de las elecciones autonómicas y municipales, Génova juega una partida que tiene perdida de antemano, sobre todo si tenemos en cuenta que Cifuentes pasaba por ser la persona llamada a frenar la caída libre del PP de Madrid tras la retirada de Esperanza Aguirre y sus hombres fuerte (Ignacio González y Francisco Granados, ambos con cuentas que rendir ante la justicia) y la extensión de la corrupción por buena parte del grupo parlamentario popular en la Asamblea de Madrid. Basta con echar un vistazo al banquillo actual del PP en el Ayuntamiento y la Asamblea de Madrid para entender la dimensión del problema que enfrentan los populares, que tampoco encuentran a nadie capaz de ilusionar como posibles relevos.

 C’s, primera fuerza en la Comunidad y en el Ayuntamiento

Las percepciones de Madrid como agujero negro de la corrupción, y a la espera de que la estrategia de C’s no le  una al PP en su caída, se plasman en los resultados del sondeo de Sociométrica para El Español con la proyección de votos en la Comunidad de Madrid, que sitúa a C’s como primera fuerza con el 28.6% de intención de voto (+16.5 puntos respecto a los resultados de las elecciones de 2015), lo que se traducría en 40 diputados de los 17 que tiene en la actualidad.

Como ocurre en la mayoría de estudios publicados en cuanto a la intención de voto en las elecciones generales, la izquierda no está ni se la espera. el PP, a pesar de lo ocurrido, sería la segunda fuerza con el 23.5% de intención de voto (casi -10 puntos respecto a 2015) y pasaría de 48 a 33 diputados en la Asamblea, de manera que es C’s el partido llamado al relevo político.

El PSOE y Podemos compiten por ser la tercera fuerza en Madrid. Los socialistas se moverían en torno al 18.8% de intención de voto y 26 diputados, 11 menos que en la actualidad al caer 6.6 puntos en intención de voto. En el momento de mayor debilidad del PP en Madrid el PSM también certifica su hundimiento, a la espera de ver lo que ocurre con Angel Gabilondo en el debate de moción de censura contra Cifuentes (si llega viva hasta entonces).

Tampoco Podemos está en mejor situación. Con un 16.6% de intención de voto, la formación pierde 2 puntos respecto a su resultado hace tres años y pasaría de 27 a 23 diputados. En un contexto de nueva confrontación pública entre Ramón Espinar e Iñigo Errejón a cuenta de las primarias y que obligó a Pablo Iglesias a pedir orden en el partido para no desviar la atención de la situación de Cifuentes y de C’s.

En cuanto a la fidelidad de voto, se constata, de nuevo, la vía de agua que sufre el PP (y el PSM) respecto a la fuga de votos hacia C’s. Así, el PP conserva al 59% de sus votantes mientras que el 23.4% manifiesta hoy que dará su confianza al partido que lidera Aguado en Madrid. En C’s, por su parte, el 66.7% repetirá el sentido de su voto mientras que el 19.5% votará por el PP, un dato curioso que se contradice con la estimación global de Sociométrica.

El PSM mantiene a 6 de cada 10 votantes y, como ocurre en el resto del país, pierde votos a su izquierda (el 8.3% dice que votará por Podemos en Madrid) y a su derecha (el 13.1% lo hará por C’s). Mientras, Podemos mantiene al 58% de su electorado, con un 20.3% que votará por otras opciones (presumiblemente, IU). Por último, llama la atención que buena parte del grueso de abstencionistas (32.2%) hoy daría su confianza a C’s.

Según los datos de Sociométrica, a partir de 800 entrevistas realizadas entre los días 23 y 30 de mayo, es decir, en pleno escándalo Cifuentes, la presidenta regional era la que recibía mayor porcentaje de voto cuando se pregntaba por el peso de su liderazgo en las opciones del partido (21.5%, 69.2% entre los votantes del PP). Le sigue Angel Gabilondo, con un 20% que pasa al 71.8% entre los votantes del PSM, algo que podría mejorar si finalmente hay moción de censura y el PSM es capaz de proyectar su figura por encima. Por el momento, en sus intervenciones ante los medios incide en la idea de la ética y la ejemplaridad, que son los puntales que más le pueden beneficiar en este momento de crisis política en Madrid.

Entre los partidos emergentes, Ignacio Aguado consigue un apoyo del 18% (52.8% entre sus votantes), lo que viene a confirmar, de nuevo, que la proyección de C’s tiene más que ver por ahora con la potencia de una siglas por encima de los candidatos. Finalmente, en Podemos las cosas no marchan bien precisamente: Iñigo Errejón, al que todos dan por seguro como candidato, consigue un 10.5% de apoyo (43.8% entre sus votantes) mientras que José Manuel López, desplazado tras la batalla de Podemos en Madrid, recoge un 2.4% (11.4% entre los suyos).

Con matices, el escenario de la CAM se repite también cuando se hace proyección electoral en el Ayuntamiento de Madrid : C’s sería también la primera fuerza con el 28% de los votos (+16.6 puntos respecto a mayo de 2015) y pasaría de 7 a 17 concejales, dos más de los que obtendrían Ahora Madrid y el PP, que empatan a 15 ediles. La lista de Manuela Carmena se haría con el 24.5% de los votos (-7.4 puntos) y perdería 5 asientos, de los que tres los conseguiría una lista de IU, que obtendría el 5.9% de los votos (la suma de ambos permitiría quedarse cerca de los resultados conseguidos por Ahora Madrid en los anteriores comicios).

El PP perdería 6 asi4entos tras pasar del  34.6% de los apoyos a un 23.5% de estimación de voto (-11.1 puntos, por lo que se confirmaría que sus pérdidas engrosan las ganancias de C’s). Tampoco sale bien parado el PSM, que caería al 12.4% de los votos (-2.9 puntos respecto a 2015), por lo que perdería 2 de los 9 ediles conseguidos entonces.

En comparación con la CAM, sí vemos diferencias en torno al peso de los distintos candidatos en los resultados finales de sus partidos. En este punto, destaca sobre todo el caso de Manuela Carmen, que es la líder mejor valorada con un 29.4% de apoyo que se dispara al 84.6% entre los votantes de su partido y por el 542% de los de IU (también entre los del PSM, donde alcanza un 28.3% de apoyo). El sondeo pregunta por Antonio Miguel Carmona, al que no se espera en estos próximos comicios: De ahí que consiga un porcentaje de apoyo del 6.2% que se queda en el 42.5% entre los electores socialistas.

Hay que resaltar las diferencias respecto a Begoña Villacís, mucho mejor valorada que su compañero de partido en la Comunidad (26.7%), también entre sus votantes (75.5%) y entre los del PP (36.4%). El posible líder del PP, Pablo Casado, se quedaría con un apoyo del 10.9% (48% entre los suyos), aunque conviene tener en cuenta que la recogida de datos se hizo antes de que se pusiera el foco de las irregularidades académicas en el ex presidente de NNGG.

En cuanto a la fidelidad en el comportamiento electoral, se vuelve a constatar la fuga de votos del PP a C’s (22%), que también recibe votos del PSM (12%). En el caso de los socialistas, el 57% manifiesta que repetirá el sentido de su voto mientras que se repiten las fugas hacia la izquierda (13%) y hacia la derecha (12%). En jel caso de Ahora Madrid, conserva a 7 de cada 10 votantes y su principal fuga es del 10.6% que, suponemos, se dirigirá a IU. Llama la atención, por cierto, el 7.2% que manifiesta que en las próximas elecciones votará por C’s.

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Sociómetrica: C’s se impulsa gracias a las caídas de PP y PSOE

En este punto de la legislatura, había pocos estudios demoscópicos que todavía no situaran a C’s como primera fuerza en el caso de elecciones generales. Era el caso de Sociométrica, la empresa de cabecera de El Español, que ha corregido ya esa tendencia y que sitúa a C’s como primera fuerza, tras haber sobrepasado también al PSOE. Según sus datos, C’s sería primera fuerza en votos y en escaños, en un Congreso en el que PP y C’s sumarían al 49.3% del electorado y 194 escaños.

Con un 27.4% de los apoyos, el partido de Albert Rivera sería primera fuerza con 107 diputados. Supone un avance de 3.5 puntos en comparación con la estimación realizada el pasado mes de enero, y sumaría casi 30 diputados más que entonces. Un escenario que explica por qué C’s está formando a sus candidatos para prepararse para gobernar, por no hablar de su necesidad de encontrar cuadros medios para hacer frente al poder territorial que, presumiblemente, comenzará a ganar a partir de mayo de 2019.

El PP, con el 21.9% de intención de voto, sería segunda fuerza tras dejarse 2.2 puntos desde comienzos de año, -11.1 puntos  si comparamos su dato actual con el resultado conseguido en las elecciones del 26J. Los populares perderían nada menos que 50 escaños en menos de dos años, un escenario que le asemeja al desplome de la UCD en las elecciones de 1982 y del PSOE en las de 2011.

Con un supuesto de participación del 72%, el centroizquierda sumaría el 35.6% de la representación y 125 diputados, la misma cifra que, por cierto, consiguió en solitario el PSOE en las generales de 2000. Esta circunstancia explica el cambio en el sistema de partidos que hemos vivido en los últimos años, con dos partidos en retroceso que compiten por ser la tercera fuerza parlamentaria. El PSOE se haría con el 19.4% de los votos, un resultado muy parecido al que le otorga Metroscopia, que se traduciría en 78 diputados. Los socialistas se dejan 3.1 puntos respecto a la estimación de Sociométrica anterior y pasarían de 85 a 78 diputados.

La buena noticia para UP es que parece que ha frenado su desplome en las urnas. Sociométrica le otorga un 16.2% de intención de voto, casi -5 puntos respecto a las elecciones del 26J, pero un resultado casi idéntico a la oleada anterior. El partido de Pablo Iglesias se quedaría en 47 diputados, a la espera de que la campaña de movilización que arrancó la semana pasada se traslade al electorado en términos de ilusión.

Sociométrica elabora estos datos a partir de 1000 entrevistas realizadas entre los días 19 y 29 de marzo, en pleno escándalo por el máster de Cristina Cifuentes.

CODA. Según la proyección de Jaime Miquel y Asociados para Público, a partir de los datos de otros sondeos, C’s sería la primera fuerza con el 26.4% de intención de voto y 97 escaños, nueve más de los que lograría el PP, que bajaría al 22.4% de la representación (88 diputados). En la izquierda, la distancia vuelve a acortarse entre PSOE y UP, que sería cuarta opción con un 18.1% de estimación (-3 puntos respecto a las elecciones del 26J), mientras que el PSOE se movería en torno al 20.4% de apoyo, pudiendo perder hasta 8 diputados.

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El PP renuncia a la estrategia ‘Salvar a la soldado Cifuentes’

Cristina Cifuentes es un cadáver político, aunque el PP sigue gestionando los tiempos de su caída. El nombre de la presidenta de la CAM, aplaudida por sus compañeros en la Convención nacional celebrada el fin de semana, ya no es mencionado por Mariano Rajoy, al que la polémica por el Mástergate le persigue en Argentina, donde se encuentra de visita oficial. En España, Génova ha tomado las riendas para intentar minimizar el desastre, especialmente después de que Ciudadanos presionara con la vía de Murcia como respuesta al mensaje lanzado en Sevilla de que el PP no entregaría más cabezas políticas.

Cifuentes, que este miércoles acudió a un acto organizado por la AVT tras declinar su presencia, vistió de negro, un color no muy habitual en su persona, mientras los medios de comunicación siguen mostrando las evidencias de, cuanto menos, la irregularidad de su caso, al que se sumaría el de otros miembros del PP de Madrid, que también cursaron el mismo máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Desde Pablo Casado, al que le convalidaron 18 de 22 asignaturas del máster cuando era presidente de Nuevas Generaciones, a Pedro Calvo y Dionisio Ramos, hombres fuertes del PP de Madrid desde los tiempos de Alberto Ruiz-Gallardón.

Mientras el rector de la Universidad promete que los implicados en el caso serán expulsados, se sigue estrechando el cerco sobre Cifuentes. Hace unos días, cinco de las seis personas cuyas firmas aparecían en el acta que presentó cuando estalló el escándalo confirmaron que no eran las suyas, algo que una de las profesoras encargadas del seguimiento el máster confirmó a la policía. Según su versión, Cifuentes no entregó el Trabajo Fin de Máster (TFM) ni tampoco lo defendió ante el tribunal, algo que incluso miembros del PP comienzan a asumir en público.

Viñeta de 

Tras un fin de semana en el que el PP enfatizó su apoyo a Cifuentes al tiempo que se sucedían los ataques contra C’s, la formación naranja aceptó el farol y pidió públicamente que la presidenta de la CAM fuera reemplazada por otra persona como se hizo con el presidente de Murcia. Para casi todos, era la reacción normal ante una estrategia, la del PP, que parece cimentada en los tiempos y formas de la vieja política, cuando la pugna electoral se dividía entre PP y PSOE. Lo sorprendente, en este caso, ha sido ver cómo los cargos populares arremetieron con dureza contra el partido que les sostiene parlamentariamente en el Gobierno central y en buena parte de los gobiernos autonómicos.

Este miércoles, después de que Génova tomara las riendas de la negociación en lugar del PP de Madrid, C’s insistió en que Cifuentes “está acabada” y sugirió la posibilidad de apoyar la moción de censura presentada por el PSM en la Asamblea y que se debatirá, presumiblemente, a finales del mes de abril. En el momento de elaboración de este post, Génova fitlraba la posibilidad de dejar que C’s se retratara votando con Podemos a favor de la moción de censura, aunque eso implique perder la Comunidad de Madrid, la CCAA que, posiblemente, constituya la joya de la Corona que recuerda al anterior poder territorial popular.

Cifuentes ha confirmado que no se marchará por iniciativa propia y defiende que su título es legal, a pesar de que el TFM sigue sin aparecer por ningún sitio. Desde su entorno se filtró que sólo se marchará si Mariano Rajoy se lo pide, algo que podría terminar ocurriendo en los próximos días si tenemos en cuenta situaciones anteriores en las que Rajoy marcaba el camino de las dimisiones precisamente a partir de la estrategia de no mencionar a la persona implicada.

Minetras, el PP trata de cargar las tintas sobre el descontrol de la Universidad Rey Juan Carlos, a la que responsabiliza de las irregularidades que se están destapando y que han salpicado, no lo olvidemos, a la persona que sonaba estas semanas como el relevo de Cifuentes en la CAM en las próximas elecciones, Pablo Casado. Un mes después de saltar el escándalo, Génova ha tenido oportunidad para mejorar todos los errores cometidos y, a pesar de los argumentos insostenibles para cualquiera que haya cursado en una universidad pública española, Casado se empleó a fondo en una ronda de entrevistas en todos los medios y con la exhibición de sus trabajos de carrera en  un encuentro con periodistas. No pudo haber mayores diferencias en relación a la estrategia desplegada en torno a Cifuentes.

A pesar de los datos aportados por Casado, lo cierto es que, como manifestamos desde el comienzo, las informaciones apuntan, cada vez más, a una operación de trato de favor a políticos vinculados al PP en URJC, a la espera de que se sepa si dicha universidad se limitó a regalarles titulación sin más o si se facilitó esa titulación a cambio de un esfuerzo mínimo y a cambio de qué.

Somos conscientes de que puede parecer un problema menor en comparación con la última vuelta de tuerca de la justicia española en relación a la criminalización de la protesta social y política (en este caso en relación a los Comités de Defensa de la República en Cataluña, a los que la AN acusa de terrorismo) pero no lo es. La URJC y los cargos del PP salpicados por el caso de los títulos conseguidos de forma irregular suponen un torpedo en la línea de flotación de la igualdad de oportunidades y la meritocracia que ya casi sólo se puede atisbar en el acceso a la educación universitaria, antes vista como el único ascensor social en un país tan estratificado por clases como el nuestro.  Rubén Lodi lo explicó perfectamente desde su perfil de Facebook.

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