Pedro Sánchez gana con contundencia a Susana Díaz

La militancia del PSOE habló y lo hizo claramente. Ocho meses después de la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General, tras el intento de convocar un congreso exprés que le blindara como líder a pesar de sacar 85 diputados en las elecciones generales de junio de 2016 y de cosechar unos resultados nefastos en Galicia y Euskadi, ganó las primarias del PSOE frente a todo el aparato del partido. El relato de la resurrección de un Sánchez escorado a la izquierda, que acaba sus actos políticos cantando La Internacional, y conectado con la militancia frente al aparato del partido funcionó, y lo ha hecho de forma contundente.

Con una participación del 79.91%, el ex secretario general obtiene 74.223 votos, el 50.21% del censo total, frente a los 59.041 que cayeron del lado de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que queda arrasada con el 39.94% del apoyo. El tercero en discordia, Patxi López, consiguió 14.571 votos, el 9.85% del censo total de los convocados a las urnas, 187.831 militantes.

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Las primarias socialistas han conseguido movilizar a la militancia, que, de acuerdo con el signo de los tiempos, ha optado por votar en contra de la organización y ajustar cuentas con un discurso que modifica la propia concepción del partido: Con la victoria de Sánchez gana la idea de un PSOE más cercano a una suerte de movimiento político, con un sesgo presidencialista que parte del supuesto de la relación imbricada entre el líder y los militantes. En este contexto, el aparato serviría sólo de correa de transmisión entre ambos extremos, algo que modifica la propia concepción del PSOE tanto en su funcionamiento diario como en la consideración del Comité Federal como máximo órgano de poder territorial entre congresos.

El apoyo a Sánchez supone eliminar uno de los elementos que explican su salida de la Secretaría General en octubre del año pasado y, sobre todo, tiene mano ancha para acabar con uno de los déficits de su candidatura, esto es, la escasez de cuadros medios y de lo que se conoce como aparato orgánico. En el 39º Congreso y, sobre todo, en los congresos regionales posteriores podremos ver cómo se ejecuta este enfoque, que tendrá que coincidir con la llegada de los dirigentes que han apoyado a Sánchez durante estos meses.

Fractura entre militantes y la dirección 

Los resultados confirman el mal planteamiento de la campaña por parte de Susana Díaz (y de la Gestora) y, además, evidencian algunas de las cuestiones que apuntabámos este domingo. La más importante tiene que ver con el malestar de un sector muy amplio de las bases del PSOE con la manera en la que se trató a Pedro Sánchez el pasado otoño y, particularmente, con la abstención del partido a la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.

Esta suerte de “pecado original” es lo que ha alimentado la reconstrucción del liderazgo de un Pedro Sánchez, que estaba políticamente muerto en aquella entrevista que concedió a Salvados tras salir de la Secretaría General y que ha conseguido que no se recuerden sus ambigüedades tras los resultados del 26J y las referencias a la gran coalición que realizaba en la prensa internacional antes de que arrancara la campaña electoral.

Su reconstrucción como líder se basó en su “no es no” y ese grito ha conectado con una parte de la militancia hastiada de las sucesivas derrotas electorales que, al parecer, no eran responsabilidad de Sánchez. Esos mismos militantes han ajustado cuentas con el pasado reciente, desde Felipe González a Alfonso Guerra pasando por José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián (un hombre fundamental en la trayectoria profesional de Sánchez) o la fallecida Carme Chacón. Por tercera vez, después de Josep Borrell y José Luis Rodríguez Zapatero, la militancia vota de forma contraria a lo que han defendido en público los notables del partido. Un mensaje del que hay que tomar nota de cara al futuro.

Sánchez ya tiene su relato de outsider de la política

Una de las tendencias que estamos viendo en los últimos tiempos tiene que ver con la construcción de liderazgos por parte de personalidades que han formado parte del establishment pero que, en algún momento de su trayectoria, se apartaron de la organización o institución en la que han crecido políticamente. Lo vimos en EEUU con Donald Trump, con el Brexit y en las presidenciales francesas con Emmanuel Macron e incluso con Marine Le Pen.

Sánchez ha conseguido un logro enorme: Poner en contra a todo tipo de líderes y facciones enfrentadas en el PSOE, que se pusieron de acuerdo para apoyar a Susana Díaz como mal menor frente al ex secretario general, a pesar de la mala prensa que la presidenta andaluza tenía entre los ciudadanos, también entre los socialistas. Muchos la responsabilizaron de la operación que acabó con la dimisión de Sánchez y con la abstención al Gobierno de Rajoy, una mala imagen que se ha potenciado en los últimos meses con su tardanza en dar el salto a la política nacional o con la recuperación de declaraciones desafortunadas.

Frente a ella, Sánchez tuvo todas las herramientas para poder construir una imagen de defenestrado por parte de las fuerzas invisibles del partido, esas que además gozan de un descrédito social y político enorme por sus coqueteos con la tercera vía, la reforma del art. 135 de la CE (en cuya redacción formó parte), los recortes del último tramo del mandato del Gobierno de Zapatero o la inacción e incapacidad política ante el rodillo parlamentario del PP a partir de 2011.

Este domingo, Sánchez ha vuelto a ganar unas primarias tres años después de vencer en  las primeras. Y lo hace con mayor número de votos y tras haber construido la imagen de un outsider que ha construido su candidatura tras aprender cómo funciona el poder y los hilos que lo sostiene. En el pasado defendía que él era el secretario general elegido por la militancia, un título que ahora se completa con una evidencia: Es la militancia la que le aupa a ese cargo frente a la opinión del aparato orgánico. Es decir, Sánchez puede cimentar la imagen de un hombre hecho a sí mismo en esta última etapa, capaz de superar el bloqueo de unas instituciones que están cerca de considerarse ilegítimas respecto al nuevo mando.

Andalucía y Euskadi, islas en el nuevo mapa del sanchismo

Las primarias han confirmado que existe una fractura clara entre las bases y las respectivas direcciones del partido, algo que han puesto de manifiesto los resultados por CCAA y provincia. Si bien Susana Díaz contó con el apoyo de todo el que había sido alguien o es alguien en el partido, de Felipe González a José Luis Rodríguez Zapatero y casi todos los secretarios regionales, los resultados son claros: Díaz sólo vence en Andalucía, donde saca 13.500 votos a Sánchez, y, territorialmente, en las provincias andaluzas, en Avila, Huesca y Cuenca.

Si sumamos Vizcaya y Guipúzcoa, que cayó en el lado de Patxi López, Sánchez arrasa en todos los territorios, en particular en Baleares, Cantabria, Cataluña, Galicia, La Rioja, Madrid, Navarra y Comunidad Valenciana. En estas CCAA, Sánchez duplica con creces el apoyo a Díaz, especialmente en Cataluña (le saca 7 veces más votos),en Baleares o Navarra (4 veces más) o en La Rioja (triplica sus resultados).

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Castilla-La Mancha (84.54%), Comunidad Valenciana (84.33%), La Rioja (83.85%), Murcia (83.66%), Navarra (82.37%) registraron una participación superior al 79.90% registrado en todo el país. A estas CCAA se sumaron Andalucía (81.62%), Asturias (81.71%), Cantabria (81.86%), Castilla y León (82.02%), Extremadura (81.19%) o Melilla (81.19%). En el resto de CCAA, la participación quedó por debajo de la media, con especial mención a Cataluña (69.37%).

En los próximos meses, veremos la dimensión de la victoria del sanchismo, que ya ha provocado el anuncio de la dimisión de Antonio Hernando como portavoz parlamentario. Hernando, amigo personal de Sánchez, representa la traición que muchos militantes consideran que se cometió al partido con la defensa de la abstención a Rajoy y su salida era esperaba si perdía Susana Díaz (Sánchez lo anunció en una entrevista la semana pasada).

Quedan pocas dudas de que los dirigentes de las CCAA que apoyaron a Díaz tendrán problemas serios de continuidad, con especial mención a Ximo Puig, a Guillermo Fernández Vara o a Emiliano García-Page, con mención especial a Javier Fernández o a Luis Tudanca. También es posible que veamos la retirada de históricos como Abel Caballero y, en general, de todo el que unió su futuro político a la victoria de Díaz.

Número de avales y votos

La comparación entre el número de avales que cada candidatura presentó en su momento y los votos finales también resulta curiosa: Tanto López como Sánchez obtuvieron más votos que avales, lo que abunda la teoría de presiones desde la candidatura oficialista a los militantes que se notó en el aval (con identificación) pero que se ha diluido en el voto. En el lado contrario encontramos a Díaz, que ha conseguido 350 avales menos según la cifra depurada que facilitó Ferraz.

La primera conclusión, al margen de las presiones, tiene que ver con la movilización del partido, que con el 70.4% ya era altísima antes de la presentación de los avales, y de las posibilidades de cada candidato en aumentar el apoyo durante las semanas en las que ha durado la campaña electoral. En este sentido, había dudas de si esos apoyos  constituían su suelo electoral o su techo; los datos han confirmado que en su caso se trataba de un techo electoral que, en el lado de Sánchez, constituían su suelo mínimo.

La unidad, esa ficción

Desde la elección de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general del PSOE, en febrero de 2012, la unidad ha sido una de las apelaciones más recurrentes por los diferentes líderes del partido, una unidad que se ha antojado imposible. Rubalcaba tenía en contra a la mitad de las de las federaciones, que votaron por Carme Chacón, y Sánchez vivió algo parecido ante su manera de entender la acción del partido desde el búnker de Ferraz.

A pesar de haber contado con un apoyo orgánico notable en las primarias de 2014, pronto se vio que los barones comenzaban a abandonarle, sobre todo tras escuchar valoraciones eufóricas de malos resultados en las urnas o interpretaciones de resultados que ponían el acento en la existencia de Podemos como competidor (y no en que el PSOE había dejado de ser opción para muchos votantes).

En esta ocasión,  los mensajes y el nivel de fractura no hacen presagiar una reconstrucción del partido sosegada, a pesar de las referencias de Patxi López en esa dirección. Por si acaso, los tres candidatos comparecieron juntos brevemente en sala Ramón Rubial de la sede de Ferraz para una foto oficial que plasmaba perfectamente el desconcierto de Díaz tras perder unas primarias que, al parecer, creía seguras.

Poco después, la presidenta andaluza abandonaba la sede socialista en coche, sin haber escuchado el discurso de Sánchez como secretario general electo del PSOE. Un mal presagio de cara a la reconstrucción del partido, a partir de mañana, que se completó con la negativa de Díaz a mencionar el nombre de Sánchez (aunque sí aseguró que se pondrá a disposición de lo que decida su partido) y con gritos de “susanista el que no bote” con los que los partidarios de Sánchez recibieron sus menciones a Díaz.

Susana Díaz vuelve a Andalucía con un liderazgo muy tocado y que le pasará factura ante una oposición que lleva meses denunciando la parálisis de la CCAA a la espera de los éxitos de la presidenta en Madrid. Ahora deberá hacer frente a dos tareas: Certificar que sigue siendo la opción preferida de los andaluces y apuntalar su poder ante un posible conato de Sánchez de controlar a la federación andaluza a pesar de los 12.500 votos de diferencia.

Las negociaciones que arrancan este lunes sobre la composición de la Ejecutiva y del próximo Comité Federal serán claves para vislumbrar las posibilidades de acuerdo entre las tres candidaturas. Con 14.600 votos, Patxi López puede lograr una buena representación en el PSOE del futuro, sobre todo por la necesidad de Sánchez de escenificar cierto intento de acuerdo y unidad que deje en evidencia a Díaz si finalmente ésta se niega a negociar.

La victoria de Sánchez obliga a reconfigurar argumentos

Mariano Rajoy hoy tiene más motivos que ayer para estar nervioso. Si se había garantizado una legislatura más o menos estable con el pacto de no agresión al PSOE, que se ha cimentado en la búsqueda de nuevos socios parlamentarios para no tensionar aun más la imagen de los socialistas frente a su electorado, la victoria de Sánchez echa por tierra esa estrategia. Uno de los primeros mensajes que filtró su equipo, tras conocerse los resultados, fue remarcar que el secretario general es el mismo que defendió el “no es no” a la investidura de Rajoy, lo que avanza una estrategia de confrontación directa en lo que resta de legislatura.

Este enfoque en el PSOE también afecta directamente a Unidos Podemos, que ve cómo se achica su espacio para hacer oposición y emerger como la única alternativa al PP. La moción de censura que presentarán el próximo mes de junio puede ser un buen termómetro para medir el cambio en el PSOE, a pesar de que el debate llegará, presumiblemente, antes de que se celebre el Congreso socialista y antes de que se hayan apuntalado las estructuras orgánicas del nuevo PSOE.

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Simple Lógica: Patxi López afronta las primarias con los mejores datos de aprobación

Hoy se celebran las primarias socialistas que deberán elegir al próximo secretario general del partido entre tres candidaturas: Patxi López, Susana Díaz y Pedro Sánchez. Este domingo, las bases del partido confirmarán si hay divorcio entre la militancia y el aparato del partido, algo que ha quedado meridianamente en los enfoques de la mayoría de los medios de comunicación que han seguido las primarias socialistas.

Tanto la entrega de avales como el tono de la campaña, con hitos como el rescate de unas declaraciones que Susana Díaz realizó en enero en relación al 15M, que va en la línea de lo que escribimos en el aniversario del movimiento, hacen presagiar una victoria clara para Sánchez, un escenario curioso si se tiene en cuenta que hace apenas un año estaba desahuciado políticamente, a la espera del sorpasso de Unidos Podemos que finalmente no se produjo.

Durante la última semana,  hemos hablado de sondeos que plantean como hipótesis un buen resultado de un PSOE liderado por Sánchez. Otros estudios, como el de Simple Lógica, recogen desde que comenzaron las quinielas de los candidatos a liderar el partido que el líder que menos opciones tiene de ganar mañana, Patxi López, es el que menos rechazo genera entre los votantes y también entre los electores socialistas.

El sondeo mensual de Simple Lógica vuelve a incidir en esta idea: Entre los líderes socialistas, el ex lehendakari obtiene un respaldo del 39.3% entre los votantes que pasa al 58.8% entre los del PSOE, +3 puntos respecto al dato registrado el pasado mes de marzo. También es el líder que mejor dato recibe entre los electores de otros partidos políticos: El 45.9% de los de UP aprueba su gestión, al igual que el 44.4% de los de C’s y el 43.8% de los del PP. En la práctica, López saca 10 puntos de aprobación entre los votantes a Susana Díaz  y casi 14 puntos a Pedro Sánchez.

Los datos, en cambio, varían cuando se pregunta a los votantes del PSOE: Susana Díaz sólo aprueba para el 41.3% de sus votantes (el 56.7% la suspende) y vuelve a obtener mejor dato entre los votantes del PP (50.6% aprueba su gestión). Los de C’s se sitúan en el 38.2%. En cambio, Sánchez, que recibe un mal dato entre el votante en general, sigue de cerca los niveles de aprobación de López (55.6%, +6.8 puntos respecto al mes de marzo) entre los votantes socialistas y consigue también un buen dato entre los de UP (38.5%).

A pesar de los porcentajes, llama la atención que se dé por hecho que será el tercer candidato en votos, algo que podría venir explicado, precisamente, por los llamados a las urnas. Conviene tener en cuenta, de nuevo, que estamos hablando de votantes y no de militantes socialistas, que podría estar valorando otras opciones antes de dar su confianza a uno u otro líder este domingo. Entre esas opciones figuran la capacidad de cada uno de los candidatos para unir o no al partido, los problemas para la propia supervivencia de la organización en función de quién venza las primarias o las posibilidades de volver a La Moncloa con la situación interna que vive el partido desde hace años.

La corrupción no pasa factura al PP

Existe cierto mito en torno a la fidelidad del votante del PP respecto a su partido, una fidelidad que pasaría por encima de renuncias a programas electorales, ideológicas e incluso a la corrupción política. Este dato se puede contrastar con la sucesión de distintos procesos electorales, en los que el PP ha perdido apoyo social, sobre todo en los territorios más afectados por la corrupción. Es cierto que, en la mayoría, ese proceso coincidió en el tiempo con un desgaste tras años en el poder en un contexto de fuerte crítica a la gestión desde el Palacio de la Moncloa, pero no deja de ser un hecho que la corrupción, aunque sea acompañando a otros factores, hicieron perder al PP 3.63 millones de votos entre las elecciones de noviembre de 2011 y las de diciembre de 2015.

Hace unos días, destacamos como posibilidad que tengamos que ver la corrupción política como una variable independiente respecto a los resultados electorales del PP. Es decir, eas posible que los distintos casos de corrupción que estamos conociendo estos días ya no pasen factura electoralmente al PP. Analizamos hoy el segundo sondeo que plantea esta hipótesis, con un PP en el 30.9% de los votos, un resultado casi idéntico al registrado hace un mes, cuando el trabajo se campo se había realizado antes del estallido de la Operación Lezo.

El PP se movería en un porcentaje casi idéntico al del mes de abril, -1.9 puntos si lo comparamos con los datos del 26J, con el PSOE anclado como segunda fuerza parlamentaria. Con el 22.3% de intención de voto, los socialistas casi igualan el porcentaje de voto recibido hace casi un año (-0.4 puntos) aunque se deja 1.5 puntos respecto a la estimación de hace un mes, un dato que, ya señalamos, nos parecía sumamente extraño en el contexto en el que se encuentra los socialistas en estos momentos.

Unidos Podemos, por su parte, conseguiría el 19.8% de los apoyos, medio punto más que hace un mes, pero cae casi dos puntos respecto a su representación en las urnas. De nuevo, un sondeo constata el cierre de la ventana de oportunidad de la formación de Pablo Iglesias en un contexto en el que su principal competidor ideológico, el PSOE, se encontraba inmerso en una guerra interna que terminará en los próximos meses, con la celebración de los congresos autonómicos y provinciales.

La gran novedad del sondeo de Simple Lógica es el avance de C’s, que se movería en torno al 14.8% de los apoyos, +1.8 puntos respecto a su dato el 26J. Sube casi un punto en un mes y, de nuevo, el avance se parece mucho a lo que se deja el PP en el camino. Un dato que, sin embargo, no se explica en las menciones a las transferencias de voto: C’s conserva el 72.8% de los votantes y pierde un 4.1% que se iría al PP.

En el caso del PP, mantiene al 77% de su electorado, con un 6% que se iría a C’s y un 8.7% que dice no saber qué votaría en el caso de nuevas elecciones. Respecto al PSOE, conserva al 68.4% de sus votantes (la cifra más baja entre los cuatro partidos), con fugas de votos hacia la abstención (9.7%) y la indecisión (13.7%), con un 2.1% que votaría por Unidos Podemos.

Por último, la formación que lidera Pablo Iglesias mantiene al 72.8% de sus votantes y también registra fugas de votos en todas las direcciones. El dato más llamativo es el 9.1% que señala que votaría por el PSOE en el caso de nuevas elecciones, un porcentaje superior a los que se muestran indecisos (5.8%) o los que se abstendrán (7.7%).

Respecto a los liderazgos de los distintos partidos, Mariano Rajoy y Pablo Iglesias vuelven a ser los que generan mayor rechazo entre el electorado: 69.5% en el caso del presidente del Gobierno y 69.6% si nos referimos al líder de Unidos Podemos. La gran diferencia entre ambos es el diferente grado de aceptación entre sus votantes: Rajoy recibe un respaldo del 80.6% entre sus electores (36% entre los de C’s) mientras que Iglesias se queda en el 62.5% de apoyo entre sus votantes (14.7% entre los del PSOE).

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Como viene siendo habitual, Alberto Garzón recibe mejores datos tanto en la aprobación del electorado en general (31.5%, +10 puntos respecto al porcentaje que recibe Iglesias) y también entre los de UP (74.2%, +12 puntos en comparación con Iglesias). También duplica la aprobación entre los votantes del PSOE (28.5%).

Por  último, Albert Rivera es el líder que menor rechazo genera: El 41% aprueba su gestión al frente de C’s. También es el dirigente con mayor capacidad de penetración en otros partidos políticos, un dato a tener en cuenta desde el sesgo presidencialista que tiene nuestro sistema de partidos. Así, Rivera aprueba con un 85% entre los votantes de C’s, llega al 66.6% de aprobación entre los del PP y al 44.8% entre los del PSOE.

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Macron experimenta con el extremo centro y pone en aprietos a los conservadores

Se cumple el guión. Durante toda la campaña de las elecciones presidenciales francesas insistimos en las dificultades de Emmanuel Macron de contar con dirigentes de un aparato orgánico ante la inexistencia del mismo. Se partía así de la posibilidad de que echara la red a políticos ubicados en el centroderecha y centroizquierda, además de las opciones políticas que le dieron apoyo durante los últimos meses de la campaña electoral.

Macron, que fundó el movimiento que le ha llevado al Elíseo hace apenas un año, se ha convertido en el primer presidente de la V República desvinculado de los movimientos políticos tradicionales aunque no tanto de los líderes de las corrientes que mejor casan con su ideario político. Así, Macron nombró primer ministro a Edouard Philippe, diputado de Les Republicáins y alcalde de la ciudad portuaria de Le Havre, “un hombre de derechas” según sus propias palabras, con un objetivo claro: “Utilizar a Philippe como señuelo para atraer votos conservadores hacia La République en Marche! y lograr, en las elecciones parlamentarias de junio, una mayoría macronista en la Asamblea Nacional”.

Philippe no es un desconocido en la política francesa. Pertenece a la corriente más centrista de Los Republicanos, encabezada por Alain Juppé, y muchos le veían como su heredero político. Con su nombramiento, Macron lanzaba dos mensajes: Su mandato, que se entiende como algo excepcional y casi de salvación nacional, pasará por encima de las diferencias ideológicas profundas; y además se lleva a su terreno una de las piezas más prometedoras de los republicanos de cara a las elecciones legislativas del próximo mes, amenazando así la unidad de la derecha.

Tras el nombramiento de Philippe, se dio a conocer la composición de su Gobierno y se confirmaron todas las sospechas: Se trata de un Gobierno multitcolor compuesto por 22 miembros (18 ministros y 4 secretarios de Estado), que han pasado por la empresa privada y que proceden de cuatro formaciones políticas (de Les Republicáins, del PS, del Movimiento Democrático -MoDem- y de La République en Marche! ) y de la sociedad civil e independientes. En el Ejecutivo no hay referentes de la izquierda ni sindicalistas, lo que lanza un mensaje nítido en torno a que va en serio con las reformas para liberalizar la economía del país y con la unión de diferentes sensibilidades políticas bajo el paraguas del reformismo modernizador y el europeísmo, dejando la oposición en manos de ambos extremos, el Frente Nacional de Marine Le Pen y la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.

El partido de Macron se reserva la portavocía del nuevo Gobierno, de la que será responsable Christophe Castaner, y del Ministerio de Cohesión de los Territorios, con Richard Ferrand, su secretario general. Además, ficha a Bruno Le Maire (Economía) y Gérald Darmanin (Acción y Cuentas Públicas), que proceden de Les republicáins, por lo que toda la política económica queda en manos de la derecha en un momento en el que tasa del paro baja del 10% por primera vez desde 2012. De las filas del PS proceden Gérard Collomb, alcalde de Lyon (Interior) y  Jean Yves Le Drian, que pasa de ostentar la cartera de Defensa a la de Exteriores. Del Partido Radical de Izquierdas llegan Annick Girardin (Ultramar) y Jacques Mézard (Agricultura) mientras que el MoDem se hará cargo de Justicia (en manos del líder del partido, François Bayrou) y Defensa (a cargo de la eurodiputada Sylvie Goulard).

El activista Nicolas Hulot, que rechazó formar parte de los Gobiernos de Chirac, Sarkozy y Hollande, se ocupará de la cartera de Transición Ecológica, que será clave en el nuevo diseño económico de Macron. Además, la editora Françoise Nyssen se encargará de Cultura. Macron también ha incluido en su Gobierno a personalidades sin experiencia política previa: Se trata de Agnès Buzyn, que se encargará de Sanidad; de Muriel Penicaud, en la cartera de Trabajo; de Jean-Michel Blanquer, responsable de Educación; y de esgrimista olímpica Laura Flessel, nueva responsable de Deportes.

A pesar de las críticas hacia la composición del Gobierno desde las filas de Les Republicáins, del Frente Nacional y de la izquierda que encabeza Jean-Luc Mélenchon, un sondeo elaborado tras conocerse la composición del Gabinete recogió que el 60% de la ciudadanía está de acuerdo con el primer paso adoptado por Macron. Es decir, buena parte de la ciudadanía ha comprado la idea de que Francia está en una situación excepcional que precisa del acuerdo y trabajo de dirigentes de diferentes sensibilidades para acometer sin disimulos los problemas del país. Según datos de Opinion Way, el 44% aprueba la composición del Gobierno, frente al 19% que la critica y un 37% que dice no saber lo suficiente para opinar.

Aun así, se estrenan en sus respectivos cargos Macron y Philippe con los porcentajes de popularidad más bajos respecto a sus homólogos en los últimos 22 años: 45% para el presidente y 36% para su primer ministro, muy por debajo del 56% registrado por Ayrault hace cinco años o del 59% que recibió Alain Juppé como primer ministro del primer mandato de Jacques Chirac en el año 1995.

Una jugada maestra  de cara a las legislativas 

El diseño del Gobierno por parte de Macron ha hecho daño a Les Republicáins, que aparecen como la formación que disputará la segunda vuelta al partido del presidente en la segunda vuelta de las legislativas. El cortejo del sector que lidera Juppé, quien perdió las primarias contra François Fillon, tiene una lectura muy clara: Se ha optado por un líder que se ha opuesto a la deriva derechista desde los tiempos de Sarkozy y, aunque Juppé manifestó su lealtad a Les Republicáins, más de 120 cargos destacados del partido firmaron un comunicado en el que reclamaron que el partido respondiera “a la mano tendida por el presidente de la República”.

Tras fagocitar el PS, muchos ven en la maniobra de Macron un intento de proceder de la misma forma con el partido conservador y se han adoptado medidas al respecto: Tras conocerse el nombramiento de Philippe como primer ministros, el comité de campaña de LR lamentó que el alcalde del Havre hubiera aceptado la oferta de Macron situándose “al margen de nuestra familia política”. No hubo suspensión ni tramitación de bajas. Tras conocerse las carteras del Gobierno que habían recaído en dirigentes del partido, ya se adoptó la decisión de expulsar  a Edouard Philippe, Bruno Le Maire y a Gérald Darmanin por aceptar el cargo y hacer campaña para el partido de Macron. Tras el shock inicial, fue un mensaje a la ciudadanía a dos semanas de que se celebre la primera vuelta de los comicios para renovar la Asamblea francesa.

Macron roza la mayoría absoluta

La République en Marche! contaba con un problema importante de cara a las elecciones legislativas: la falta de organización política asentada en los territorios, a la espera de una posible recuperación del Partido Socialista. Las palabras del ex primer ministro Manuel Valls sobre la muerte del socialismo francés y el anuncio de que se ponía a disposición de Macron, su enemigo político en la disputa por el afecto de Hollande, confirmaron que la situación de los socialistas es más precaria de lo que se demostró en las presidenciales, con los líderes de las diferentes corrientes buscando su propia supervivencia política, bien al calor de En marche, bien con movimientos políticos como el anunciado por Benoït Hamon.

A Valls, por el momento, la jugada no le ha salido bien. Desde el partido de Macron se le recordó que no cumple con los requisitos para ser candidato a las legislativas (“Ningún candidato puede ser investido si ha cumplido ya con tres mandatos parlamentarios”, dijo el secretario general del partido) aunque no se le cierra la puerta del todo, a la espera de una ayuda que podría ser fundamental si La République en Marche! se queda cerca de la mayoría absoluta. Finalmente, presentará candidatos en 521 de los 577 distritos electorales.

Lo que queda claro es que las elecciones legislativas decidirán el margen de maniobra de Macron al frente del Elíseo. Y, tras los últimos movimientos efectuados, parece que las cosas marchan bien: Su partido roza la mayoría absoluta, por lo que parece que no habrá cohabitación con los republicanos, encabezados en esta cita por François Baroin.

El último sondeo de Harris sitúa al partido del presidente en el 29% de intención de voto (27% de acuerdo con Opinion Way), con los conservadores  disputándose con el Frente Nacional la segunda posición con el 20% de intención de voto. La Francia Insumisa de Mélenchon obtendría el 14% de la representación en la primera vuelta mientras que el Partido Socialista se mueve en torno al 7% (según Harris) y el 11% de intención de voto (Opinion Way).

CODA. Como es tradición, el primer viaje oficial de Macron tras ser investido presidente de la República fue a Alemania, donde se reunió con Angela Merkel. Ambos abogaron por refundación de la UE, conscientes de los problemas que afronta el proyecto europeo tanto en términos de eficacia (y ahí está la negociación del Brexit para certificarlo a diario) como de credibilidad. Esa refundación, por supuesto, pasaría por revitalizar el eje franco-alemán, algo que, por otra parte, no se ha puesto en duda ni siquiera en los peores años de la crisis financiera y económica europea.

Este primer viaje de Macron ha supuesto, también, el primer roce del equipo del presidente con la prensa por el intento del Elíseo de elaborar la lista de periodistas de los distintos medios de comunicación que acompañarán al presidente en sus viajes al extranjero.  Le Monde, Libération, Le Parisien’, Le Point y Le Figaro, la agencia de noticias internacional AFP, las cadenas de televisión BFM, RTL y TF1, radios como RFI, France Info, Europe 1 y medios digitales como el consorcio Mediapart hicieron pública este viernes una carta en la que muestran su preocupación por la política de comunicación que pretende seguir el Elíseo: ” No es el presidente ni sus servicios quienes deben decidir el funcionamiento interno de las redacciones, la elección de su tratamiento y sus puntos de vista. Esta elección corresponde a las direcciones de las redacciones y a los periodistas que las componen”.

 

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Celeste-Tel: El PP ronda el 35% de la representación a pesar de los escándalos de corrupción

Existen dudas razonables que apuntan a que la corrupción en política ya no pasa factura electroral a las distintas formaciones, en particular a las que hasta hace un par de años han configurado el sistema central de partidos. Los datos de los últimos sondeos sobre intención de voto parecen apuntar a esta dirección: A pesar de los problemas que el PP de Madrid tiene desde hace un mes, con la Guardia Civil apuntando a Cristina Cifuentes, actual presidenta regional, como colaboradora de un delito de cohecho en la adjudicación de contratos a empresa que habrían financiado a su partido ilegalmente, ni su base electoral parece inquieta ni tampoco la ciudadanía. La España de este 2017 no tiene ya nada que ver con la que entre 2011 y 2014 organizaba grandes manifestaciones de condena ante el goteo de casos de corrupción que salpicaban los informativos a diario.

La entrega mensual del sondeo de Celeste-Tel que difunde eldiario.es  abunda en esta hipótesis. La detención de Ignacio González, con la consiguiente dimisión de Esperanza Aguirre, no mina de forma importante las expectativas electorales del PP, que sigue como el partido más votado en el caso de unas hipotéticas elecciones generales. Según su proyección, a partir de 1100 entrevistas realizadas en los cinco primeros días laborables del mes de mayo, el PP obtendría el 34.8% de los votos, -0.3 puntos respecto a los datos de hace un mes, recogidos antes de que explotara la Operación Lezo. Este porcentaje de voto se traduciría en una horquilla de entre 147-150 diputados, por lo que Génova estaría en una buena situación para volver a reeditar un Gobierno con el apoyo de C’s, siempre que garantizara su horquilla máxima de representación.

 A diferencia de otros estudios, Celeste-Tel plantea un supuesto del 12.7% de la representación para la formación que lidera Albert Rivera, +0.3 puntos en comparación con sus datos de junio de 2016 pero +0.6 puntos en comparación con la estimación de voto de hace un mes. Sus 32 diputados se convertiría en una horquilla de entre 25-28 escaños.

Convendría preguntarse en este punto cómo es posible que el PP, con el goteo diario de informaciones que apuntan a prácticas comunes de financiación ilegal que ya no se centran en determinadas CCAA sino que salpican a la dirección nacional, mantenga estos resultados. La respuesta inmediata es la ausencia de una oposición clara. Los datos del sondeo recogen cómo el PSOE se mueve en el 22.5% de los votos, un resultado prácticamente idéntico al que obtuvo el 26J, con dos circunstancias: Logra este porcentaje de voto en mitad de una lucha interna cuyos lances se resuelven en público y tras una caída en la expectativa de voto que todavía manejan otros estudios.

En cualquier caso, los socialistas obtendrían una horquilla de entre 80 y 85 escaños y recuperan 0.4 puntos en comparación con el dato registrado hace un mes. Por su parte, Unidos Podemos se queda anclado en el mismo porcentaje de voto que se registró en el mes de abril: El 19.3% votaría por sus siglas, -1.3 puntos en comparación con lo que pasó el 26J. En la práctica, la formación de Pablo Iglesias no ha aprovechado electoralmente los problemas del PSOE y, a pesar de su intento por situar en la agenda pública la trama como marco de ataque en este punto de la legislatura, tampoco hace mella en las aspiraciones del PP.

Existen otros datos interesantes que abundan en que parece que todo está vendido en este punto: Apenas hay transferencias de voto entre las principales fuerzas políticas y las fugas de votos se producen hacia la abstención en primer lugar. Así, Unidos Podemos es el partido que presenta más fugas con un 17.9% que señala que se abstendría en el caso de nuevas elecciones y un 3.3% que votaría al PSOE. La formación de Iglesias es la que presenta un dato menor de fidelidad de voto, con un 74.7% de electores que repetiría el sentido de su voto.

En el caso de C’s, amarra al 78.9% de sus votantes, con un 14.8% que se abstendría y un 4.1% que se decantaría por el PP, que vuelve a ser el partido que mayor fidelidad de voto mantiene: El 87.6% de sus votantes repetíría el sentido de su voto, con un 10.6% que se abstendría. Respecto al PSOE, el 79.8% votaría por sus siglas de nuevos, mientras que el 16.1% se abstendría y una mínima parte, el 1.7%, votaría por Unidos Podemos.

El PP es el partido que mantiene mayor porcentaje de voto movilizado y de simpatía: El 21.4% cita sus siglas cuando se pregunta en este sentido. Le sigue el PSOE, con un 18.1%, que se sitúa claramente por delante de Unidos Podemos y las confluencias (15.4%), un dato que explica las posibilidades de crecimiento en el futuro si se acierta con cuestiones como candidatos, programa o mensajes. En el caso de C’s, el 10% señala ya en este punto que se siente cerca de sus postulados, por lo que presenta menos de 3 puntos de crecimiento eletoral respecto a la estimación de voto final de Celeste-Tel.

Otras cuestiones a tener en cuenta tienen que ver con los resultados de partidos políticos periféricos. En el caso de Cataluña, se confirma que ERC aparece como la principal fuerza de CCAA con 10-11 diputados mientras que el PdeCat cae al pasar de 8 escaños a 6-7 (que son los que van a parar a ERC). En Euskadi, el PNV mantiene sus 5 asientos mientras que EH-Bildu podría sumar uno más a los dos que tiene en la actualidad. Como viene siendo habitual a lo largo de la legislatura, CC mantiene su escaño.

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Grecia logra un acuerdo con los acreedores con Syriza en el 19.5% de intención de voto

Syriza recupera levemente intención de voto, de acuerdo a los sondeos publicados a lo largo del mes de abril, con el resto de formaciones a la baja. Es la principal conclusión que extraemos en esta ocasion, con el partido del primer ministro, Alexis Tsipras, en el 19.5% de media. Syriza sigue hundido en los sondeos y ha perdido 15.9 puntos en menos de dos años al frente del Gobierno, pero al menos tiene dos consuelos: por un lado, los sondeos recogen un avance de 0.4 puntos en comparación con el mes anterior y el Gobierno ha logrado un acuerdo para liberar un nuevo tramo del tercer rescate.

Atenas logrará 6.000 millones de euros a cambio de un compromiso de reformas y recortes de los que hemos venido hablando durante estos meses: Recorta las pensiones una media del 9% (hasta máximos del 18%) a partir de 2019 para quien cobre más de 700 euroes mensuales, se volverá a votar para autorizar la apertura de los negocios los domingos y vender medicamentos sin receta fuera de las farmacias. Además, en 2020 se bajará el umbral libre de impuestos de 8.000 a 6.000 euros al año para ampliar bases y recaudar más, y habrá cambios el sistema energético.

Sin embargo, no todo son buenas noticias: Tsipras deberá obtener 151 votos para dar luz verde a estas medidas, un resultado que no está en absoluto garantizado y que podría derivar en la convocatoria de nuevas elecciones, en un contexto en el que el 52% de los griegos no aprueba la gestión del Ejecutivo de la izquierda radical. Quizás por esta razón, Tsipras anunció hace unos días un plan estratégico que recoge la reforma del sistema sanitario, apoyado en una red de centros de atención primaria y cuyo pilar será el médico de cabecera.

Nueva Democracia, su principal adversario, se mueve en torno al 32.4% de los votos, +4.3 puntos respecto a las últimas elecciones pero casi -4 puntos en comparación con los datos del mes de marzo. El motivo, la baja estimación que le otorga el estudio de Kappa, que le sitúa en el 23.5% de los votos (con una distancia de 7 puntos de Syriza). Para el resto de sondeos, la diferencia entre las dos principales fuerzas es de casi 13 puntos de diferencia, con un giro a la derecha.

Tampoco las cosas marchan bien en esta ocasión para las fuerzas políticas intermedias. Amanecer Dorado se ha dejado 0.4 puntos en un mes hasta una media del 7.4% (+0.41 pntos respecto a las últimas elecciones) mientras que el Pasok sigue moviéndos en torno al 7% de de los apoyos (7.05% de media en esta ocasión frente al 6.9% del mes de marzo). KKE, por su parte, obtendría el 7.2% de media, casi dos puntos más que hace año y medio pero se deja -0.7 puntos respecto a los datos publicados en marzo.

No hay grandes novedades respecto a las fuerzas minoritarias, que podrían quedar fuera del Parlamento al no superar el 3% reglamentario. To Potami  obtendría el 2.05% de los votos, -2 puntos respecto a los datos que arrojaron las urnas, +0.2 puntos en comparación con el mes anterior. ANEL, el socio de Gobierno de Tsipras, que no se ha mostrado especialmente colaborador respecto al acuerdo alcanzado con los acreedores internacionales, obtendría el 2.2% de los apoyos, -0.2 puntos respecto a la estimación anterior, y casi -1.5 puntos respecto a su representación.

EK, por su parte, pasaría del 3.43% de los votos a una estimación de 2.45% de media, casi medio punto menos que el mes anterior, mientras que Course of Freedom se movería en torno al 2.1% de media (-0.4 puntos respecto a la estimación anterior), con LAE en el 1.5% de media. Vemos, por lo tanto, que tampoco los partidos que surgen de las escisiones de Syriza logran capitalizar el voto de los críticos con Tsipras.

Previsiones a la baja y papel internacional

Atemas celebró el acuerdo sobre el tercer rescate griego, a la espera de un alivio en la deuda pública, sobre la que volvió a pronunciarse el FMI. El organismo que dirige Christine Lagarde volvió a recordar que la reducción de la deuda es “imperativa”: “Esperamos realmente que los europeos se muestren mas específicos en términos de reducción de la deuda, algo que es imperativo”. El año pasado cerró con equivalente a su PIB del 170%.

Una buena noticia en mitad de una rebaja en las previsiones de crecimiento de la Comisión Europea a la economía helena: Se prevé que el PIB crezca un 2.1% este año en lugar del 2.7% previsto inicialmente y que en 2018 el dato llegue al 2.5% en lugar del 3.1% previsto con anterioridad.

Volvemos a confirmar cómo las recetas económicas siguen sin funcionar como debieran, diez años del inicio de la crisis griega. Como recordaba hace unos días Matthew Lynn, director estratégico de Strategy Economics, la economía griega es hoy un 25% más pequeña que al inicio de la crisis, con un desempleo estancado en el 24% de la población activa, con un 35% de la población que vive en la pobreza y con la crisis demográfica que ha provocado la crisis y la gestión de la misma: “En algún momento, esta locura debe parar. No hace falta ser John Maynard Keynes para saber que cuando una economía está postrada lo último que necesita es recortar el gasto estatal, reducir los ingresos de los más pobres de la sociedad y acumular excedente del gobierno para pagar la deuda. Hasta Herbert Hoover parece un economista liberal a su lado”.

El pasado fin de semana, Tsipras viajó a China, donde se reunió con el presidente Xi Jinping, quien demandó acuerdos bilaterales para ampliar la cooperación en los sectores oceánico, energético, de telecomunicaciones y de infraestructuras. En el encuentro, el primer ministro griego también se reunió con su homólogo turco, otra de las piezas clave para relanzar las nuevas rutas de la seda con infraestructuras con origen en China que recorrerán territorio ruso hasta Europa con el objetivo de transportar mercancías del océano Pacífico al Atlántico.

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Sigma Dos: Un PSOE sin líder aprovecha la caída del PP y sube más de 3 puntos

El primer sondeo con el trabajo de campo realizado después del inicio de la Operación Lezo, que por el momento ha enviado a prisión preventiva al ex presidente de la CAM Ignacio González, confirma el desastre: El PP cae en intención de voto, un escenario que aprovechan, sobre todo, PSOE y C’s, que logran que se acorten las distancias entre la fuerza más votada y el resto.

Ésta es la principal conclusión de los resultados del sondeo de Sigma Dos para el diario El Mundo, que sitúa al PP en el 31.1% de intención de voto, casi 2 puntos menos que su representación actual y -3.2 puntos si lo comparamos con la última estimación publicada el pasado mes de marzo, cuando Mariano Rajoy trasladó a los suyos la necesidad de no contagiarse de la bulimia derivada de la situación interna de la oposición.

Dos meses después, un PSOE sin liderazgo político se sitúa en el 23.5% de intención de voto. +1 punto respecto a sus resultados el pasado 26 de junio y +3.2 puntos en comparación con la estimación anterior de Sigma Dos. Casualidades de la vida, el PSOE sube tanto como el PP baja.

En este trabajo demoscópico, a partir de 1200 entrevistas realizadas entre los días 8 y 10 de mayo, Unidos Podemos se despesga del PSOE y se queda anclado en el 21.6% de los apoyos. La formación morada no mejora expectativas respecto al 26J (tampoco pierde apoyo) y respecto a la estimación anterior. Y eso se produce, insistimos, en un escenario en el que el PSOE encadena nueve meses sin líder político.

C’s es la otra fuerza que aprovecha la caída del PP: Obtendría el 14.3% de los votos, +1.3 puntos en comparación con su representación actual, y casi dos puntos más  respecto al pasado mes de marzo.

En cuanto a la valoración de los líderes, se repite la secuencia en los trabajos de Sigma Dos: Albert Rivera es el líder con mejor valoración, con un 4.36 que se convierte en un 6.09 entre sus votantes y en un 5.23 entre los electores del PP. Por primera vez, Javier Fernández, presidente de la gestora socialista aparece en segundo lugar, con una valoración de 4.32 puntos (casi medio punto más que hace dos meses). Esta buena valoración no se da precisamente entre sus votantes, que le suspenden con un 4.77; en cambio, aprueba con creces para los votantes del PP (5.39) y roza el aprobado entre los de C’s (4.98). Paradojas de la política: Fernández obtiene mejor dato entre la masa electoral que, en principio, no le votará.

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Mariano Rajoy es el tercer líder nacional mejor valorado, con un 3.86 que se convierte en 6.63 entre los suyos y en un 4.37 entre los de C’s. Alberto Garzón, por su parte, vuelve a superar a Iglesias en valoración: Consigue un 3.72 (5.80 entre los electores de Unidos Podemos y 4.02 entre los socialistas) frente al 3.37 de Iglesias, que supera levemente la valoración de Garzón entre sus votantes (5.83) pero que cae al 3.54 entre los electores socialistas (que podrían ser un nicho de votos en función de lo que ocurra en las primarias del PSOE de la próxima semana).

En cuanto a la situación política, el 28.9% la define como regular (34.6% de votantes del PSOE) mientras que el 61.6% la describe como mala (27.6%) o muy mala (34%). Los más críticos son los votantes del PSOE (39.3%) y de Unidos Podemos (49.5%), mientras que los de C’s (38.2%) optan por el término negativo.

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Sánchez afronta eufórico la última semana de las primarias socialistas

El hundimiento del PS en las elecciones presidenciales francesas y su previsible batacazo en las legislativas del próximo mes de junio añaden interés a lo que ocurriría en España tras la elección del futuro secretario general del PSOE en las primarias que el partido celebra este domingo. En Francia, las bases socialistas eligieron en primarias a Benoït Hamon, que ha cosechado el peor resultado del partido desde los años 60. En España, existen cierta dudas de lo que podría ocurrir si Pedro Sánchez gana, sobre todo porque se trata de un candidato que logró los dos peores resultados para el PSOE en unas elecciones generales desde la restauración democrática, un fantasma que él y su equipo tratan de espantar estableciendo similitudes con Emmanuel Macron, el nuevo niño bonito de la política europea.

Este lunes, los tres candidatos se enfrentan a un único debate moderado por Carmen del Riego en la sede de Ferraz. Por primera vez desde el fin de semana del Comité Federal que acabó con la dimisión de Sánchez, el ex secretario general se enfrenta en público con la presidenta andaluza, a quien todos ven como cerebro de la maniobra que acabó con él, y de Patxi López, al que los sanchistas tachan de traidor por su decisión de dar el salto de liderar el partido.

Comienza este lunes la última semana de la campaña de las primarias socialistas, con un resultado más que incierto que, en principio, parece beneficiar a Sánchez. Y eso a pesar del enésimo encontronazo con los periodistas que siguen habitualmente la información del PSOE, a los que se negó a responder en un acto con militantes en Madrid. La impresión de que estaba emulando la estrategia del plasma de Mariano Rajoy fue tan evidente, que al día siguiente rectificó a medias y concedió una suerte de rueda de prensa, la primera en nueve meses, en un acto en el que mezcló a los periodistas con militantes. Con el añadido de que sus respuestas contaron con el aplauso de sus simpatizantes para pasmo de los periodistas allí citados.

Sánchez se siente ganador. Así lo escenfican sus actos abarrotados de militantes y su campaña en redes sociales, inmediatamente replicadas por sus afines. La consecuencia directa es una presencia apabulladora de su mensaje del día, especialmente destacado si lo comparamos con lo que logran Patxi López y Susana Díaz, que tiene la curiosa habilidad de recibir fuertes críticas incluso entre los ubicados como votantes potenciales.

De ahí el intento de aprovechar la penúltima rectificación de Sánchez en relación a la consideración de Cataluña: En la versión final de su propuesta, concibe a Cataluña y Euskadi como una suerte de “nación cultural” vinculada a la “nación soberana”, que es España. En apenas un mes, Sánchez se rectifica a sí mismo y, de paso, coloca el problema catalán casi al mismo nivel que Susana Díaz, un hecho que la presidenta de la Junta no quiso desaprovechar: “Sí al reconocimiento de la diversidad, de las singularidades y de la igualdad, todo eso en el marco de una reforma de la Constitución (…). Lo voy a impulsar (la Ponencia Constitucional del Congreso) de manera inmediata, pero sin subastas, diciendo siempre la verdad y no cambiando porque haya un proceso de primarias o electoral”.

Sorprendentemente, la memoria selectiva parece ser el estado natural de una militancia que sigue comprando el giro a la izquierda del candidato Sánchez, a pesar de  que en los tiempos del secretario general Sánchez se caracterizó por abrazar unas tesis parecidas a las que hoy defiende Macron.

Una fractura inevitable y creciente 

A la espera de lo que ocurra esta semana, ha quedado claro que la cercanía de los dos principales candidatos en la entrega de avales ha evidenciado que la fractura en el PSOE es mucho más profunda de lo que parece. Existe un malestar evidente entre amplios sectores de la militancia con el aparato en toda su dimensión y, sobre todo, voluntad de ajustar cuentas ante unas decisiones que no se sienten como propias y que, por primera vez, han sobrepasado los conductos tradicionales de crítica interna en la organización. El PSOE lleva abierto en canal desde el mes de septiembre y no hay voluntad de coser.

A pesar de que todo el que ha sido alquien en el partido desde la Transición ha mostrado su apoyo público por la presidenta de la Junta, las bases han mostrado su disconformidad con la posición oficial y, sobre todo, que no tienen ningún problema en apoyar a la persona que, históricamente, ha causado mayor irritación entre el entramado institucional del partido. No son pocos los que aventuran que una victoria de Sánchez destruirá el partido; en su cuaderno azul figuran ajustes de cuentas con líderes y cuadros medios que le apoyaron en las primarias de 2014 y que fueron parte de la rebelión interna que acabó con su dimisión en octubre del año pasado. Comenznado por la propia Susana Díaz.

Enric Juliana lo explicaba perfectamente este domingo en La Vanguardia: “Ha nacido un personaje, que hoy parece tener más fuerza que el secretario general entre aventurero y errático de hace un año. Un personaje curioso. Sánchez podría ser perfectamente el líder de la facción anti-Sánchez. El escarnio al que le sometieron le ha redimido. Y la última erupción volcánica de la corrupción madrileña le ha dado la razón ante miles de militantes que no entienden la línea oficial del partido. Las resonancias catalanas de la “madre superiora” también le ayudan. Todos los malestares suman y confluyen en un único malhumor soberano. Mucha gente tiene la sensación de estar viviendo en el interior de un grandioso esperpento. Los jóvenes se sienten radicalmente ajenos al país que les circunda. Hay ganas de rebote, con un creciente fondo de fatalismo”.

Nadie puede dar por bueno hoy un resultado mínimamente ajustado con la realidad. Hasta el momento, se ha plasmado con la firma de avales a Sánchez el malestar y el desafío de la militancia ante la posición oficial, pero nada más (y nada menos). Escribía Xavier Borràs este fin de semana en El Mundo al respecto: “Dar la cara (o la firma) por Sánchez tiene el valor del desafío al poder establecido. Y quien decide hacerlo (han sido unos sorprendentes 53.117) llegará hasta el final”.

No obstante, es muy posible que desde el susto que supuso la entrega de avales, el aparato del partido se haya puesto manos a la obra para conseguir que Díaz gane las primarias por el “bien de las siglas”  y, a ser posible, que la distancia con Sánchez sea mayor que los 6.000 avales que los separaron en la denominada “primera vuelta”. Ahí será clave la posición que adopte finalmente Patxi López, al que algunos de sus apoyos instaron a apartarse para, precisamente, no perjudicar a Sánchez.

Como repetimos a menudo, el PSOE es mucho PSOE y, a menudo, se rige por lógicas que no tienen por qué ser las mismas que se usan para describir al electorado, especialmente al electorado de centroizquierda. De ahí que resulte irónico que la victoria final de uno de los dos candidatos dependa finalmente de lo que puedan hacer los militantes que han apoyado o apoyan al ex lehendakari, quien defendió su salto a liderar el partido con el objetivo de proteger a una siglas achicharradas por el descrédito general y por las luchas intestinas no resueltas.

Así, a una semana de que se abran las urnas en las agrupaciones socialistas, no cabe duda de que, con un resultado similar al de los avales presentados, la guerra interna en el PSOE no habrá acabado la noche del 21 de mayo y se prolongará, como mínimo, a los congresos federales y provinciales que se celebren después del congreso federal

Sigma Dos: La elección de Sánchez o López como líderes impulsa al PSOE

Ante el ruido, Sigma Dos realizó un intento de pulsar la opinión de los votantes socialistas ante la batalla interna del PSOE, un juego que esconde una trampa: Como hemos señalado en otras ocasiones, entre los electores socialistas habrá militantes, que son los que este domingo tendrán la última palabra en la elección del próximo secretario general. Por lo tanto, es aventurado establecer un paralelismo entre lo que opina la base electoral y la militancia, en principio más preocupada por elegir un líder que case bien con la estructura interna del partido y, sobre todo, capaz de defender la historia de las siglas.

Con este matiz realizado, Pedro Sánchez arrasa a Susana Díaz. En el caso de que el ex secretario general gane las primarias del próximo domingo, Sigma Dos le atribuye un 28.2% de intención de voto frente al 29.9% del PP, por lo que hablaríamos de un empate técnico entre las dos fuerzas mayoritarias. Así, Sánchez mejoraría en 4.7 puntos los resultados de un PSOE sin líder, un avance que se haría a costa de Unidos Podemos (que caerá al 18.6% de los votos) y de C’s, que se quedaría en el 13.6%.

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En el caso de que fuera Susana Díaz la vencedora de las primarias, un partido liderado por ella obtendría el 24.7% de los votos, +1.2 puntos respecto a la estimación actual; este resultado beneficiaría, sobre todo, a Unidos Podemos, que obtendría el 22.4% (+3.8 puntos en comparación con un PSOE liderado por Sánchez). Por su parte, en el caso de que fuera Patxi López el vencedor de la batalla, el PSOE escalaría al 27.4% de los votos (+4 puntos respecto a la estimación actual), y de nuevo el gran perjudicado sería Unidos Podemjos, que caería al 20.4% de intención de voto (casi 2 puntos más respecto a ubn PSOE liderado por Sánchez).

La principal conclusión es que, pase lo que pase, el PSOE mejorará con la elección deun liderazgo al frente del partido, y que esa mejora será mayor en el caso de que Sánchez fuera el elegido por las bases socialistas. Así, el 52% de sus votantes respalda que el ex secretario general del PSOE gane la votación, un porcentaje sólo superado por los votantes de Unidos Podemos (56.9%) que desean ese escenario.

El 27.1% de los votantes socialistas desea que sea Susana Díaz la elegida, una candidata que obtiene de nuevo mejores resutlados entre los votnates del PP (59.6%). Por último, López obtiene un apoyo del 14.4% entre los electores socialistas, que se dispara al 39.4% entre los de C’s.

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Por edad, la batalla se centra entre los dos candidatos que han presentado mayor número de avales: Susana Díaz es la favorita entre los que tienen entre 30 y 44 años (31.1%) y entre los mayores de 65 (37.1%), mientras que Sánchez recibe mejor dato entre los menores de 30 años (32.9%) y entre los que están en la franja de 45 a 64 años (31.3%).

En cuanto a las probabilidades que tiene cada candidato, los resultados de Sigma Dos va en la senda de lo que ha ocurrido en este proceso interno y vuelven a mostrar dos tendencias: Hay un empate entre Díaz y Sánchez y no existen grandes certezas de lo que pueda ocurrir el próximo domingo. Así, un 46.3% opina que será la presidenta de la Junta de Andalucía la que resulte vencedora mientras que un 44.9% señala que será Sánchez el elegido. Sorprendentemente, y a pesar de los datos anteriores, López aparece cerca con un 45% de probabilidades.

Si observamos el recuerdo de voto, entre los votantes del PSOE la opinión de que Díaz puede ser la vencedora alcanza un 5.64, el mismo dato que registran los votantes del PP y por encima del de C’s (4.88). En el caso de Sánchez, sus opciones de victoria llega al 6.71, con un 5.05 entre los electores de Unidos Podemos. Por último, López registra un 5.54 entre los electores socialistas (muy cerca del dato de Díaz) y cae al 4.88 entre los votantes de C’s.

El estudio de Sigma Dos se realiza a partir de 1.200 entrevistas recogidas entre los días 8 y 10 de mayo.

CODA. Éste es el único debate que mantendrán los aspirantes a la Secretaría General del PSOE en este proceso de primarias. Casi dos horas de reproches y de un diálogo dirigido a cada audiencia, con una evidencia: Las posturas que representan Díaz y Sánchez son irreconciliables y ni siquiera los intentos de Patxi López de destacar la necesidad de tener cuidado para no dañar aun más el instrumento que se tiene entre manos, el partido, dieron resultado. Casi con total seguridad, no ha habido desplazamiento de votos de una candidatura a la otra, a la espera de si los militantes que optaron por el ex lehendakari optan o no por el voto útil. Será sumamente interesante comprobar a qué candidatura se dirige si finalmente se produce.

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