La investidura de Sánchez y el juego del gallina

España parece vivir un déjà vu respecto a 2016 que, a su vez, tiene mucho que ver con la contestación hacia las políticas del PSOE que cristalizaron en el 15M y en la fundación de Podemos como el partido que canalizó aquel caudal de protesta. Dos meses y medio después de las elecciones generales, en las que el PP obtuvo el peor resultado de su historia y con un PSOE que recupera espacio por primera vez desde 2008, el país vive un bloqueo institucional que parece dirimirse en la presión para que Unidas Podemos  (42 diputados) renuncie a su entrada en el gobierno de Pedro Sánchez (123 escaños), a la espera de que los partidos nacionalistas periféricos  voten a favor o se abstengan en la segunda votación de la investidura del líder socialista.

Este jueves, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se salió del guión previsto para anunciar que llamaría a Pablo Iglesias con el fin de “poner en marcha dos equipos que empiecen a hablar de lo que importa a los ciudadanos” y formalizar un acuerdo que permita arrancar la legislatura con un presidente socialista en La Moncloa. Todo ello apenas 48 horas después de la ruptura exhibida entre el propio Sánchez e Iglesias tras su último contacto en La Moncloa, con discrepancias entre lo que se habría hablado y/o acordado.

La primera señal del malestar entre ambos, que se trasladó también en la conversación mantenida este jueves, la dio el líder de Unidas Podemos, que ni siquiera compareció ante la prensa para valorar la reunión o dar pinceladas sobre un posible acuerdo del gobierno de cooperación del que habla el PSOE en las últimas semanas.  La segunda, las declaraciones de Adriana Lastra, que avisó a la formación morada de que no habría segundas oportunidades.

Viñeta de Ferrán Martín realizada en enero de 2016

De nuevo la desconfianza entre ambos líderes, como durante la negociación de la primera investidura fallida de Sánchez, en 2016, con los papeles cambiados: UP es el socio más débil frente a un PSOE que recupera espacio electoral, en buena medida a costa de la formación morada. Se cierra así el círculo abierto desde 2011, con la fuga de votantes progresistas que, a partir de 2014, recalaron sobre todo en Podemos y la promesa de desplazar al PSOE como principal fuerza del centroizquierda español.

Todo apuntaba, pues, a que éstabamos abocados a una repetición de las elecciones debido, sobre todo, al ultimátum por parte de los socialistas al trasladar al líder de UP que no prevé que haya miembros de la formación morada en el Consejo de ministros, llevando así la presión al partido de Iglesias: O rendición total, con un cheque en blanco para los socialistas, o arriesgarse a ir a una repetición de las elecciones generales en las que seguramente no salga beneficiado (con o sin Iñigo Errejón liderando propuesta electoral). En manos de Iglesias estaría su definición como el gallina que se tiraría del vehículo en marcha para salvar la vida o su suicidio político. Al menos hasta el enésimo triple salto mortal anunciado por el propio Sánchez.

En el momento de elaboración de este post sólo hay una certeza: El reloj se pone en marcha el 22 de julio, fecha anunciada del debate de investidura en el que Sánchez buscará el apoyo de la Cámara para repetir cargo como presidente del Gobierno, para lo que sólo cuenta, por el momento, con los votos a favor del PSOE. Hasta el anuncio de Sánchez, que ha venido a confirmar que el líder socialista va por libre , se entendía la nueva convocatoria electoral como un escenario no descartable y que favorecería, en principio, a PP y PSOE como fuerzas tradicionales del sistema de partidos español.

Escenario 1: Refuerzo del PSOE a costa de UP

Los sondeos publicados indican que el bloqueo beneficia al PSOE, que superaría el 30% de estimación de voto con un aumento de la abstención, que se situaría en torno al 32%. El aumento del apoyo al PSOE se explica por la fidelidad de su electorado y por la caída en las expectativas de UP, que salvaron la primera bala en las elecciones generales y que siguen purgando el fracaso de las alianzas en plazas simbólicas como Madrid, epicentro de toda la actualidad nacional, como no podía ser menos.

Y es que, a la parálisis en el Gobierno central se suma la situación que se vive en CCAA como Madrid, con el Ayuntamiento de la capital generando noticias diarias por su decisión de desmantelar todo lo que huela a carmenismo, o Murcia, con VOX negándose a apoyar un gobierno de centroderecha con el PP y C’s, que orbita entre alimentar el espectáculo político con presuntas agresiones en manifestaciones como las del Orgullo Gay del pasado fin de semana y su negativa a reunirse con el líder del PSOE.

A la espera de comprobar la eficacia de las negociaciones entre PSOE y UP, manejamos la hipótesis de una repetición de los comicios generales, con estrategias diferentes respecto al 28A. Si se confirma el fracaso de los negociadores, es sumamente improbable que Ferraz, que estas semanas ha protagonizado un nuevo viraje al centro, vuelva a protagonizar una campaña con la apelación a frenar a la ultraderecha, pero con Pedro Sánchez e Iván Redondo a los mandos todo es posible.

En cualquier caso, todo hace pensar en que el PSOE maneja obtener un buen resultado en una repetición de los comicios (más de los 131 diputados que le atribuye el sondeo de Celeste-Tel), a la espera de que el PP haga su trabajo en relación a una recuperación del electorado perdido el 28A en dirección a VOX y a C’s. Los datos demoscópicos publicados apuntan a que el PP de Casado recupera una parte del suelo electoral perdido en los comicios, con niveles de apoyo más parecidos a los que el partido obtuvo en las municipales y autonómicas del mes de mayo.

El espectáculo diario de las negociaciones con VOX y, sobre todo, con un C’s que ya se mueve cómodo en ese espacio ideológico hacen presagiar un voto de castigo de sus respectivos electorados, algo que podría terminar beneficiando a un PP que se proyecta como una formación política previsible: El objetivo es gobernar y si hace falta hacerlo con C’s y VOX habrá negociación.

Escenario 2: Refuerzo de las derechas

Las elecciones de abril confirmaron una fragmentación en el espacio del centroderecha inédita desde la Transición política. La debilidad extrema del PP (66 diputados), tras una transición atropellada y, a menudo, polémica lideradada por Pablo Casado necesita de cierto sosiego para acomodar proyectos de partido y de país. Con VOX y C’s deparando titulares diarios, a cada cual más polémico, el PP se proyecta como un partido razonable, quizás como el padre de hijos conflictivos que debe mediar entre ellos para conseguir objetivos.

El posible adelanto electoral no es una mala noticia para el PP, que estaría recuperando voto perdido en los anteriores comicios, un voto que podrían multiplicar sus ganancias con la aplicación de la LOREG, sobre todo en la España interior. Y eso a pesar de que Casado lidera un proyecto que aún no está maduro y que presenta aristas, como su decisión de disputar el espacio conservador con muy pocos guiños al centro, completamente abandonado tanto por populares como por C’s.

Escenario 3: El PP devuelve el favor a Sánchez

En 2016, el PSOE decidió abstenerse en la segunda votación de investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. El partido, ya sin Pedro Sánchez al frente, decidía actuar con sentido de Estado y favorecer la gobernabilidad en el país. Hoy, este escenario está abierto, como antesala a la recuperación del poder central de los partidos políticos tradicionales. Ironías de la vida, Casado devolvería el favor a Sánchez, artífice del “no es no” que, finalmente, acabó con su primera etapa como secretario general, aunque para eso haría falta una abstención en bloque del Grupo Popular, que protagonizaría otra imagen inédita en la historia parlamentaria del país.

En esa línea se pronunciaron los diputados socialistas que facilitaron la investidura de Rajoy, la mayoría de ellos defenestrados por la dirección federal de Ferraz, que pidieron al PP que apoyen sin condiciones la investidura de Sánchez: “No os pedimos la abstención a favor de un Gobierno socialista. Os pedimos que os abstengáis para que España tenga un Gobierno. No os pedimos que hagáis nada que no hayamos hecho antes nosotros”.

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Grecia: Mitsotakis logra la mayoría absoluta con un buen resultado de Syriza

Alexis Tsipras cayó con honor. Con un 57,92% de participación, los griegos confirmaron las tendencias de los sondeos sobre estimación de voto, con un refuerzo claro de las opciones que representan Nueva Democracia y Syriza. El centroderecha griego ganó las elecciones con el 39,85% de los votos, que confirmó su mayoría absoluta parlamentaria (158 diputados de los 300 que componen el Parlamento heleno) gracias al bonus de 50 diputados que establece la ley electoral para el partido más votado.

ND sube 11.75 puntos en cuatro años, un escenario que se entiende por la desaparición de buena parte de los partidos ubicados entre el centro y la extrema derecha. Ni Amanecer Dorado ni Griegos independientes (Anel) lograron representación parlamentaria en la cámara parlamentaria menos fragmentada desde los comicios de 2012, lo que viene a confirmar el éxito de una campaña electoral centrada en la movilización y en la concentración del voto en una formación política, una campaña que ha dado resultado en casi todo el país. Así, un repaso por el resto de fuerzas parlamentarias confirman que, salvo Solución Griega y EK, más ubicados en el centro liberal, el resto de opciones se mueven en el espectro del centroizquierda, dato que tiene su importancia, sobre todo de cara al futuro.

ND fue la primera opción en todas las regiones y municipios excepto en Creta,  Arta, Atenas occidental, Achaea y Xánthi, único bastión en el norte del país en el que Syriza fue primera fuerza. Su fracaso en prácticamente todo el norte del país hace pensar en los efectos del acuerdo firmado con Macedonia y del voto de castigo sucesivo consiguiente que lleva a la izquierda radical a la oposición. Será interesante comprobar cómo Syriza afronta la próxima legislatura una vez que ha asumido, en el Gobierno, el realismo en política y que Atenas no tiene fuerza, en estos momentos, para liderar ningún cambio de posición radical en relación a los rescates financieros.

En culquier caso, Kyriakos Mitsotakis, nuevo primer ministro, no ha logrado acabar con Syriza, que ha logrado un resultado más que aceptable si tenemos en cuenta los virajes de Alexis Tsipras en relación a la política económica, a la política exterior griega e incluso como el símbolo de la izquierda alternativa que en su momento pretendió liderar en Europa y que hoy pasa por horas bajas (como ejemplos bastan la situación en la que sobrevive hoy el M5S en Italia o Podemos en España).

El domingo, la izquierda griega consiguió salvar los muebles y quedó muy por encima de los márgenes de los sondeos sobre estimación de voto previos a las elecciones. Con un 31,53% de los votos, logra un buen resultado, más que aceptable si se tiene en cuenta que, en relación a las elecciones de 2015, pierde apenas 3.96 puntos, que es lo que gana el partido que lideró en estos comicios Yanis Varoufakis (MERA25, con el 3,44% de los votos y 9 diputados).

El respaldo a Tsipras, pues, ha sido más que aceptable a pesar de la propaganda en su contra en países como España por su viraje en la política económica tras las últimas elecciones y a pesar del resultado del reférendum sobre el tercer rescate financiero. Y de paso, apunta el camino del primer ministro heleno, que ya ha hablado directamente de volver a negociar con la Troika medidas para aligerar la carga financiera sobre el país,al tiempo que confirma el refuerzo del bipartidismo en Grecia, con Syriza como sustituto del PASOK. Las dos primeras fuerzas políticas concentran el 71.38% de los votos en el Parlamento, algo que no ocurría desde las elecciones generales de 2009.

Amanecer Dorado se queda sin representación parlamentaria, aunque es sustituido por Solución Griega, que entra con el 3,70% del apoyo y 10 diputados, cumpliéndose así también las últimas estimaciones de los sondeos. La tercera posición la ocupa ahora KINAL, la evolución política del PASOK, que obtiene el 8.10% de los votos frente al 6.29% conseguido hace cuatro años por la socialdemocracia clásica helena. Por su parte, el KKE vuelve a confirmar su techo y suelo electoral, con un 5.30% de los apoyos y 15 diputados, los mismos que consiguió en las últimas elecciones.

Quedan fuera del parlamento opciones como EK, fundada para sustituir a To Potami, y con la intención de ocupar el centro político; se queda en el 1.24% de los votos. Lo mismo sucede con LAE (0,28% de los votos) y otras opciones que nacieron de las escisiones de Syriza por desacuerdo con la decisión de Tsipras de cumplir con el mandato de la Troika, muy presente todavía en el día a día económico y financiero del país.

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La izquierda lusa pierde apoyo pero concentra el 52% de apoyo parlamentario

Los resultados de las elecciones europeas han confirmado que la esperanza del centroizquierda socialdemócrata pasa, sobre todo, por España y Portugal. Los comicios generales en España del pasado mes de abril, a la espera de que se dirima la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, y las buenas expectativas del PS en las elecciones generales lusas, previstas para el próximo 6 de octubre, confirman a ambos países como puntas de un eje hacia una teórica reconfiguración del reparto de poder en la UE que ha vuelto a dejar mucho que desear. Esta proyección se percibió en la reunión del G20, en Japón, con la exhibición de buenas relaciones entre Emmanuel Macron y el propio Sánchez, y en la negociación de los cargos a designar en las instituciones de la UE para los próximos cinco años.

Volvemos, pues, a dinámicas reconocidas y reconocibles del statu quo anterior a la crisis financiera, con la pérdida de poder de Syriza,  que ganó las elecciones en 2015 como símbolo de recuperación de la dignidad griega y de un giro hacia  una Europa más empática con los ciudadanos,  y con un espejo, Italia, que apuntala una retirada de influencia en la escena comunitaria como castigo nada disimulado a las políticas defendidas por Matteo Salvini en el país, con la desactivación del M5S mediante.

En este contexto nos fijamos en Portugal, un país al que observa como reflejo futuro, en buena medida porque, en los grandes números, la economía marcha.  Los sondeos sobre estimación de voto no recogen grandes cambios en relación a las expectativas de los diferentes partidos en Portugal en relación a la serie histórica, a excepción de la paulatina caída de las expectativas de voto de los socialistas, que por el momento no se traduce en una recuperación del espacio perdido por el centroderecha.

Así, el PS sigue liderando la competición con un 36.35% de apoyo de media, -1.4 puntos respecto al mes de mayo pero todavía +3 puntos en relación a su último resultado en las urnas, con el anuncio de medidas y políticas, como el control de los precios de alquiler, que hace las delicias del electorado de centroizquierda español, especialmente en un momento en el que la vivienda, en todas sus vertientes, se confirma inmersa en una nueva burbuja financiera.

El PS se destaca del PSD, que sigue reptando en su suelo electoral. El partido de centroderecha portugués por antonomasia obtendría el 23.55% de los apoyos, -1.8 puntos respecto a la estimación realizada el pasado mes. Su socio de coalición electoral en 2015, el CDS, se movería en torno al 6.65% (-1 punto respecto al mes anterior) y juntos sumarían el 30.2% de lo sapoyos, -8.4 puntos en relación al resultado obtenido hace cuatro años por Portugal à Fora.

En cuanto a los socios parlamentarios del PS, no se perciben tampoco grandes oscilaciones electorales: El BE sería tercera fuerza con el 9.05% de los apoyos, -1.2 puntos en relación a los últimos comicios pero una proyección idéntica a la de hace un mes. La CDU, por su parte, caería al 6.3% de los apoyos (-1.9 puntos en relación al mes pasado). Entre las tres fuerzas sumarían el 51.7% de la representación parlamentaria, por lo que todo estaría listo para reeditar un pacto como el de la geringonça. 

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El PSOE refuerza posiciones y el PP recupera suelo electoral

Los primeros sondeos publicados tras las elecciones generales, y con la resaca de los comicios de mayo, confirman la tendencia: Los partidos tradicionales recuperan posiciones en un contexto de fragmentación política que se mantiene a pesar de las dificultades. Con el foco puesto en Unidas Podemos y, sobre todo, C’s por sus respectivas estrategias en relación al reparto de poder tras el ciclo electoral, los sondeos sobre estimación de voto recogen un desgaste de la marca de los nuevos partidos políticos, con diferentes puntos de partida.

Por un lado, hay que hablar de C’s y de una singular crisis interna por la posición defendida, precisamente, por su líder, una estrategia que se ha saldado con el abandono de Manuel Valls, tras apoyar la investidura de Ada Colau en Barcelona, además de la dimisión de Toni Roldán y de otros cargos del partido en el resto del país, además de las críticas públicas de otros destacados miembros de la dirección. El motivo, el cordón sanitario impuesto por Albert Rivera, y respaldado por la dirección de C’s, a pactar con Pedro Sánchez una investidura, lo que ata al partido al presente y al futuro del PP.

Si tenemos en cuenta, además, que la debilidad del PP se sustenta en la emergencia de VOX, queda claro que estamos ante una estrategia en la que la formación naranja ha decidido postularse como una alternativa al PP en el centroderecha, tal vez, en los próximos años, una estrategia que hoy pasa por sentarse a negociar con VOX la formación de los gobiernos autonómicos pendientes (Madrid y Murcia), como guindas al pacto de gobierno alcanzado en otros niveles institucionales (Andalucía, Castilla y León y el Ayuntamiento de Madrid como principales referencias). A diario, los perfiles oficiales de VOX y C’s dejan sobradas muestras de un diálogo de sordos entre ambos, con agarrones en los que ya no se disimulan insultos.

Unidas Podemos comparte con C’s crisis interna, aunque por otros motivos. La lista de Pablo Iglesias permitió salvar los muebles en las elecciones generales de abril, algo que no sucedió en los comicios autonómicos y municipales del mes de mayo. Las urnas no permitieron maquillar el hundimiento de Unidas Podemos, que todavía se hizo más patente con la pérdida del Ayuntamiento de Madrid y la incertidumbre instalada en la CAM, en donde la lista de Angel Gabilondo fue la más votada aunque sin poder suficiente para evitar un acuerdo a tres del espectro de las derechas.

La resaca de las elecciones han vuelto a establecer la crisis como el estado perpetuo en la situación de la formación morada, un escenario que casa mal con la designación como cargo de confianza de candidatos que no consiguieron un buen resultado y con el abrazo del oso con el que el PSOE decidió emprender la negociación de la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

Ferraz sabe que el tiempo corre en contra de los intereses de Unidas Podemos, en crisis permanente desde Vistalegre II y que, ahora mismo, se circunscribe a la posición defendida por Iñigo Errejón y la corriente que lidera, a la espera de confirmar si da el salto o no a la política nacional en el caso de una repetición de las elecciones generales. Por el momento, el cabeza de lista de Ahora Madrid ha llegado a descartar la entrada de su partido en un hipotético gobierno de Gabilondo para convencer a C’s de que se abstenga, un movimiento que Iglesias hizo suyo también estos días.

Tras semanas exigiendo que en el próximo Gobierno haya ministros de Unidas Podemos, Iglesias dejó caer la posibilidad de no entrar en el Gobierno de cara a la segunda votación de la investidura de Sánchez, que se votará el próximo 22 de julio, para evitar una repetición de los comicios generales que serían mortales para la formación morada, hoy condenada a ser la muleta de apoyo del PSOE.

El PSOE saca 14 puntos al segundo

Los sondeos sobre estimación de voto confirman que los partidos que en su momento encabezaron la nueva política no pasan por su mejor momento, lo que se traduce, a su vez, en un refuerzo de las posiciones del bipartidismo tradicional. Este refuerzo es claro en el caso del PSOE, que aprovecha la fuga de votos detectadas en UP y, también, en C’s, que aleja la posibilidad de sobrepasar al PP como primera fuerza en el centroderecha. Por su parte, los populares aprovechan la caída en las expectativas de VOX, un dato que vendría a refrendar la posición de fuerza de Génova durante la negociación de la composición de los ayuntamientos, negociación en la que C’s no destacó precisamente por su visión.

De acuerdo a los datos publicados a lo largo del mes de junio, el PSOE subiría al 32.16% de estimación de voto (31.3% si eliminamos el sesgo del CIS, mucho más pronunciado en el barómetro publicado este miércoles). El bloqueo institucional, que recuerda mucho al que vivimos en 2016 con Mariano Rajoy como candidato a la investidura, parte del supuesto de que una repetición de las elecciones generales ampliaría la distancia de los socialistas respecto al segundo competidor: Gana en un par de meses 3.48 puntos y su líder, Pedro Sánchez, se proyecta como el mejor valorado.

Este análisis obvia, quizás conscientemente, el aumento de la abstención, sobre todo por electores que ya fueron en abril a votar con la nariz tapada con el argumento de parar al fascismo y que el sanchismo reforzaría su poder a costa de la caída de UP, lo que dejaría todo en manos de que el reparto de poder con la aplicación de la LOREG amplificara la posición de los socialistas como primera fuerza.

Todos los sondeos publicados (excepto Simple Lógica y el CIS) apuntalan cierta recuperación del PP, que se movería en torno al 17.78% (19.06% si obviamos el dato del CIS), con cierta recuperación respecto al batacazo del 28A tanto en relación con el PSOE como, sobre todo, respecto a C’s, que aleja la posibilidad de sorpasso. Los populares ganan 1 punto respecto a abril (+2.36 si descartamos al CIS) y, sobre todo, aparecen como el árbitro moderador de las tensiones exhibidas en público por C’s y VOX, que aprieta estos días con retirarse de la negociación del gobierno de la CAM si no se habla de reparto de cargos.

C’s se movería en torno al 15.8%, un dato que confirmaría que el 28A tocó techo electoral y que, por el momento, existe poco margen de maniobra. Este escenario, en sí mismo, aventura la primera dificultad de la formación de Albert Rivera, que ya no pasa por ser el líder mejor valorado (ver datos del CIS o de Simple Lógica) y al que muchos de sus partidarios colocan ahora como parte del problema que atraviesa la formación. El tiempo dirá si la estrategia emprendida por el partido es la correcta o no; por el momento, queda manifiestamente claro que C’s ya no pretende disputar el espacio del centro ideológico y que, tal y como hemos visto estos meses, prefiere entrar en la zona que, hasta ahora, era territorio natural de los populares.

Las cosas tampoco pintan bien para los intereses de UP, que caería al 13.4% de estimación de voto (-1 punto respecto a su último resultado en las urnas), con el liderazgo de Pablo Iglesias totalmente achicharrado como evidencia actitudes como la de equipo negociador del PSOE, que hace semanas dejaba caer la posibilidad de negociar finalmente un gobierno de coalición pero sin Iglesias sentado en el Consejo de Ministros.

El fenómeno VOX también sufre cierto desgaste, sobre todo en relación a sus resultados en las elecciones generales. El partido que lidera Santiago Abascal, muy desaparecido de los focos de los medios durante estas semanas, caería al 7.4% de estimación de voto, casi -3 puntos en relación a su representación actual aunque todavía por mayor proyección que la registrada en las elecciones mayo. VOX se confirmaría, por lo tanto, como una opción con más potencia en términos nacionales que locales, a la espera de ver cómo se dirime la negociación de su posición en las investiduras pendientes. Estos días lidera la batalla cultural de la semana contra la reivindicación del Orgullo Gay.

CODA. Una muestra de las buenas relaciones que, en público, mantienen C’s y VOX desde sus perfiles oficiales en Twitter. En la práctica, con el PP mediante, ambos partidos comparten negociación y votos, como se puso de manifiesto hace unas semanas con los presupuestos andaluces.

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ND roza el 40% de apoyo en elecciones del próximo domingo

El próximo domingo, Grecia votará la renovación de su parlamento, con una ventaja clara de Nueva Democracia, que estaría cerca de obtener la mayoría absoluta. El ciclo electoral, que se adelanta tras el mal resultado de Syriza en las elecciones europeas y en las municipales, confirma un giro claro del electorado hacia la derecha, con porcentajes de apoyo que superan ampliamente el 35% de los votos (algo que no ocurría desde el 33.48% conseguido en las elecciones de 2009 y todavía lejos del 41.8% obtenido en los comicios de 2007, antes del estallido de la crisis económica).

ND vuelve a obtener un porcentaje de apoyo similar a sus resultados antes de la de la crisis de partidos que, entre 2009 y 2011, acabó con el PASOK como el partido de referencia del centroizquierda y debilitó al centroderecha griego. Los últimos sondeos sobre estimación de voto publicados apuntalan la proyección de ND pero también de otros partidos minoritarios que, en general, se ubican ideológicamente en el centroderecha (con una raíz más o menos liberal en lo económico).

En la izquierda, se percibe un cierto rearme en las opciones de Syriza en relación a la serie histórica, aunque el avance es insuficiente para reponerse del voto de castigo obtenido en las elecciones municipales, en buena medida por las expectativas defraudadas creadas por  el primer ministro, Alexis Tsipras, que llegó al poder prometiendo la recuperación de la dignidad griega frente a la Troika y que se ha confirmado como un alumno aventajado de las instituciones comunitarias y del FMI, especialmente tras la petición del tercer rescate financiero del país.

Este domingo, las urnas confirmarán el giro ideológico del país, que conformará su Parlamento tras la aplicación de una ley electoral renovada que, por ejemplo, elimina el bonus de 50 diputados que obtenía el partido más votado para facilitar la gobernabilidad del país. Hoy, ese partido es ND , que se movería en torno al 38.7% de los apoyos, +1.8 puntos respecto a la estimación de voto que analizamos en este blog hace unas semanas y +10.6 puntos si lo comparamos con su último resultado en las urnas.

Su líder, Kyriakos Mitsotakis, miembro de una de las dinastías políticas del país, se prepara para tomar el poder en un país que mantiene abiertas las heridas de la crisis económica, financiera, social y política que cristalizó, sobre todo, desde 2011, con la promesa de no pactar con la extrema derecha ni con la extrema izquierda. Una declaración que apunta a que ND puede haber tocado techo electoral.

Syriza se movería en torno al 28.25% de los apoyos, +2 puntos respecto al mes de mayo, y atesora una pérdida de 7.21 puntos en relación a las elecciones de septiembre de 2015. Y todo ello con la irrelevancia de los partidos escindidos tras la adopción de las primeras decisoines por parte de Tsipras.

En el segundo nivel, como siempre, encontramos a los tres partidos que compiten por ser la tercera fuerza política. Tras el derrumbe de Amanecer Dorado que aventuran todos los estudios demoscópicos, con un 4% de estimación de voto, Kinal se postula como la tercera fuerza parlamentaria, con una estimación del 7.75% de los apoyos (-0.85 puntos respecto al mes de mayo pero +1.47 puntos en relación al resultado obtenido hace cuatro años por el PASOK).

El KKE, por su parte, vuelve a desinflarse ante la cercanía de las elecciones generales: Si en toda la serie veíamos un refuerzo de las opciones de los comunistas, los últimos sondeos rebajan el apoyo del electorado al 5.3%, casi -2 puntos en relación al mes de mayo, lo que le situaría en un porcentaje de apoyo casi idéntico al conseguido en 2015. El KKE, por lo tanto, quedaría por delante de la ultraderecha en el próximo Parlamento heleno.

Ya en el vagón de cola hallamos a dos formaciones políticas que ha pasado por diferentes momentos en relación a su proyección y/o estancamiento electoral. Por un lado, encontramos al EK, que caería al 1.6% de apoyo el próximo domingo (-1 punto respecto al mes anterior, casi -2 puntos si lo comparamos con el 3.43% de apoyo obtenido en las últimas elecciones). Por su parte, el EL (Solución Griega) crece hasta el 3.5% de la representación, casi un punto más que en el mes anterior.

El domingo se presentan también To Potami, Anel y LAE, con escasas opciones de lograr representación parlamentaria. También existe cierto interés por comprobar si el partido del ex ministro de Economía de Tsipras, Yanis Varoufakis, consigue finalmente superar el umbral del 3% de la representación. Todo ello con un 7.5% del electorado que se declara indeciso en el tramo final de la campaña electoral.

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Tsipras adelanta las elecciones generales tras la pérdida de apoyo en las europeas

Syriza logró un mal resultado en las elecciones para la renovación del Parlamento Europeo. Al igual que ha ocurrido en Portugal, los resultados de las elecciones  anticiparon lo que sucedería en las elecciones generales, previstas para este otoño. A saber: Refuerzo de Nueva Democracia y una pérdida de apoyo de Syriza, una pérdida de apoyo que hemos venido resaltando desde hace meses y que no revierte ni siquiera el giro social de las medidas anunciadas por el primer ministro en el último tramo de la legislatura.

Entre las medidas, destaca la rebaja del IVA a la restauración y a una serie de productos alimentarios, del 24 % actual al 13% y del 13 % al 6 % el de la luz y el gas; recupera la decimotercera paga de los jubilados, una extraordinaria que será íntegra para las pensiones por debajo de 500 euros, y parcial para todas las que están por encima; y se permitirá la devolución de deudas a Hacienda, a la Seguridad Social y a los municipios con pagos fraccionados de hasta 120 plazos.

La aprobación de este paquete social, por parte del Parlamento heleno, no ha servido para salvar los muebles en un país en el que las heridas de la crisis siguen abiertas. El 26M, Nueva Democracia logró el 33.25% de los apoyos, prácticamente 10 puntos más respecto a los resultados de Syriza. Ya muy lejos quedaron el resto de candidaturas, con KINAL (heredera del PASOK) como tercera opción con el 7.5% de los apoyos y el KKE con el 5.54%. Amanecer Dorado registró una fuerte caída respecto a sus expectativas nacionales, con un 4.86% de los apoyos, muy cerca del fenómeno político de la temporada, el EL, que obtuvo el 4.12% de los apoyos.

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Tras los malos resultados cosechados por Syriza, el primer ministro, Alexis Tsipras, anunció un adelanto electoral de las elecciones generales, con el 30 de junio como fecha que se avanzó; finalmente, será el 7 de julio la fecha elegida para los comicios, una fecha emblemática para la trayectoria reciente de la coalición de izquierdas: el 5 de julio hará 4 años de la negativa de los griegos a aceptar los postulados de la Troika para acordar un tercer rescate financiero, resultado que finalmente Tsipras ignoró tras su reelección en las elecciones de septiembre de 2015 en aras de un bien superior.

En este punto comenzaron los problemas del proyecto político de Tsipras, con la pérdida paulatina de confianza de un electorado que ha visto cómo el primer ministro ha salvado sucesivas mociones de confianza, sólo dos en lo que llevamos de año. La última, hace apenas unas semanas, con 153 votos a favor de los 300 en curso, tras el intento de ND de censurar al viceministro de Salud, Pavlos Polakis.

De acuerdo con el único sondeo sobre estimación de voto publicado en este mes de mayo, los resultados de las europeas se trasladarían a los comicios adelantados, con la excepción de Amanecer Dorado, que mejoraría resultados respecto al 4.86% obtenido en la renovación del PE. ND, con el 36.2%, sería primera opción tras ganar 8.1 puntos en comparación con los resultados de las elecciones celebradas en septiembre de 2015. Pierde 0.7 puntos respecto a la estimación de los sondeos publicados a lo largo del mes de abril.

Syriza, por su parte, se quedaría en el 27.3% (-8.16 puntos en relación a 2015, +1 punto en comparación con el dato recogido hace un mes), tras subir en relación a las estimaciones de voto registradas durante la serie histórica. La formación ultra se movería en torno al 7.3% (-0.32 puntos respecto a abril), sobrepasado por el Kinal, que se quedaría en el 7.5% de estimación de voto (-1.1 puntos en relación al promedio de hace un mes). Los comunistas rozarían el 7% de estimación de voto, casi +1.5 respecto a su representación actual y en una evolución estable si nos atenemos a la serie histórica.

En el siguiente nivel encontramos también los partidos habituales. To Potami caería al 1.9% de estimación de voto, con el EK en el 2.8% (+0.15 puntos en un mes). EL, que en las elecciones al PE logró el 4.12% de los apoyos, obtendría el 2% de acuerdo con la estimación de MRB.

CODA. La segunda  vuelta de las elecciones regionales otorgaron a ND el gobierno cinco de las seis regiones del país y todo apunta a que se impondrá en otras seis de las 13 divisiones territoriales griegas. En Atenas, el candidato de ND, sobrino del actual líder de la formación y favorito para vencer en las elecciones generales, ganó la alcaldía por 65.23% frente al 34.77%  conseguido por el número 1 de Syriza. Sólo se resiste el Ayuntamiento de Tesalónica, donde el independiente Constantinos Zervas se impuso en la segunda vuelta con cais el 70% de apoyo.

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Portugal ensaya en las elecciones europeas el reparto de poder tras las generales

Portugal es uno de los países llamados a constituir una excepción en la UE respecto a la irrupción de partidos populistas de derechas o euroescépticos de nuevo cuño, una vez asimilada la fuerte contestación al proyecto europeo por parte de los comunistas portugueses. Los resultados de las elecciones adelantan un escenario que podrían repetirse en próximo mes de octubre, con la celebración de las elecciones generales, con el partido del primer ministro, Antonio Costa, como el principal favorito para ocupar de nuevo el Gobierno del país.

Las elecciones pa ra la renovación del PE han remarcado el liderazgo del PS en un contexto de fuerte desmovilización histórica del electorado. De acuerdo con los datos oficiales, el 26M sólo acudió a votar el 30,73% del electorado que, en su mayoría, optó por el PS, que logró el 33.38% de los apoyos ), prácticamente +2 puntos respecto a 2014. El principal partido de la oposición, el PSD, cayó al 21.94% (-6 puntos en cinco años), en lo que parece una traslación directa, en clave nacional, de la posición de los conservadores en este último tramo de la legislatura lusa. 

Tampoco hay grandes novedades, respecto a la serie histórica de los sondeos sobre estimación de voto de las elecciones generales, en relación al resto de partidos políticos: El BE se consolidó como tercera fuerza con el 9.82% de los apoyos (+5.26 puntos en relación a 2014) y el PCP se quedó en el 6.88% (-5.8 puntos), un resultado que tiene mucho que ver con el contexto de recuperación económica que vive el país en este momento y que explica cierto viraje en las críticas hacia el proyecto europeo respecto a 2014, cuando el pàís estaba sometido al rescate financiero por parte de la UE. Por último, el CDS, que en 2014 se presentó en coalición con el PPD/PSS, obtuvo el 26M el 6.19% de los votos, una vez asimilada la fractura con su anterior socio de gobierno.

Los resultados electorales del pasado domingo, que durante las próximas semanas medirá la capacidad de influencia del centroizquierda en la negociación de la composición de las instituciones comunitarias, tienen una traslación clara en los datos que los sondeos sobre estimación de voto recogen sobre los principales partidos de cara a las elecciones previstas para el 6 de octubre.

El PS sería la primera fuerza con el 37.75% de promedio, con una recuperación de 2 puntos en relación a la estimación del pasado mes de abril. Sacaría 12.4 puntos a su inmediato competidor, una distancia que explica por qué el primer ministro, Antonio Costa, ha hablado de encarar con “fuerza renovada” la precampaña electoral, con el conflicto con los profesores de la enseñanza pública por la actualización de sus salarios como uno de los nubarrones de su mandato.

El PSD, como apuntábamos, sería la segunda fuerza con el 25.35% de los apoyos, +0.8 puntos en relación a la estimación anterior; un dato que ha levantado las voces en torno a la posible dimisión de Rui Río, el líder conservador elegido hace apenas unas meses  y que, por el momento, no ha sido el revulsivo para que su formación deje de reptar por su suelo electoral. Su anterior socio de gobierno y de coalición electoral, el CDS, se mueve en torno al 7.65% de media, medio punto más respecto al dato registrado en el mes de abril. Entre ambos suman el 33% del electorado, -5.6 puntos si tenemos en cuenta el resultado conseguido por Portugal à Fora, la coalición con la que en 2015 se presentó la lista liderada entonces por el ex primer ministro Pedro Passos Coelho.

En cuanto a los socios parlamentarios de Antonio Costa en la geringonça, parece que en este momento de la serie histórica se pronuncian las distancias. El BE sería tercera fuerza con el 9.05% de los apoyos, un punto más que en el mes de abril y prácticamente un punto por debajo de su último resultado conseguido en las urnas. Por su parte, el CDU pasaría del 8.2% al 6.42%, con una caída de 2 puntos en relación al dato registrado en el mes de abril, estimación que se explica por la bajada en el porcentaje de apoyo que le otorgan las dos empresas demoscópicas que resaltamos en esta ocasión. Su líder, Jerónimo de Sousa, ha defendido la estrategia del partido que, en 2015, dio luz verde a un acuerdo de izquierdas inédito en la historia del país.

Si se mantienen estos porcentajes de apoyo y las alianzas postelectorales registradas tras las últimas elecciones generales, a cinco meses de las elecciones podemos decir que Antonio Costa podría repetir cargo con el apoyo del 53.25% de la cámara lusa.

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