Celeste-Tel: Se estabilizan las mayorías de la moción con el PSOE como primera fuerza

A falta de compulsar el efecto de la primera crisis de Gobierno que tuvo que enfrentar Pedro Sánchez y que podría haber acabado con ese efecto honeymoon (luna de miel)  con el electorado del que hablábamos hace unos días, el sondeo de Celeste-Tel difundido por eldiario.es, con datos recogidos a partir de 1100 entrevistas realizadas entre los días 4 y 8 de junio, es decir, durante los días en los que fue desvelando la composición de su Gobierno a cuentagotas, el PSOE se colocaba  como primera fuerza en el caso de unas posibles elecciones.

Con un 25.8% de intención de voto, +3.1 puntos respecto a las elecciones de junio de 2016 y +1.7 puntos en relación al último sondeo de Celeste-Tel publicado, los socialistas serían primera fuerza con una horquilla de 102-103 diputados, muy cerca de la barrera de los 110 con los que dejó el partido Alfredo Pérez Rubalcaba. El PSOE aprovecha el bloqueo del PP y la factura electoral a C’s y se desmarca de la situación de empate entre las tres fuerzas que existía antes de la moción de censura.

 El PP, con un 24.3%, se deja 0.7 puntos respecto al mes de abril y -8.7 puntos en comparación con su representación actual, aunque se consolida como segunda fuerza parlamentaria con 98-102 diputados. La buena noticia para Génova es que la dimisión de Mariano Rajoy no supone una caída libre en los estudios demoscópicos, en buena medida por el efecto que la moción de censura ha tenido en la formación que pasaba por ser su principal quebradero de cabeza en estos momentos.

C’s pierde apoyo respecto  a los últimos sondeos publicados; la formación de Albert Rivera se queda en el 21.1%, que es el mismo porcentaje que le dan los sondeos publicados tras la moción de censura; con 65-68 escaños, se deja 2.9 puntos respecto al último estudio demoscópico de Celeste-tel publicado aunque todavía está 8.1 puntos por encima de la representación conseguida en los comicios de hace dos años.

En cualquier caso, y a diferencia de NC-Report, la atribución de escaños de Celeste-Tel no permite plantear una alternativa de centroderecha: La suma de PP y C’s, en sus horquillas, sería de 163-170 diputados, por lo que le faltarían seis escaños para alcanzar la mayoría absoluta. De ahí que tengamos que mirar, de nuevo, a la posición en la que quedan Unidos Podemos y los partidos nacionalistas periféricos.

Unidos Podemos, con un 17.4%, sube 0.8 puntos respecto al último sondeo publicado pero sigue 3.7 puntos por debajo de su representación en las elecciones del 26J. Sin embargo, el avance del PSOE en las encuestas no le perjudica especialmente, lo que constituye una buena noticia si se ejecuta la estrategia de Sánchez de pelear por el centro político dejando a Unidos Podemos que pueda cubrir todo el flanco de la izquierda.

En cuanto a los nacionalismos periféricos, Celeste-Tel les otorga un peso tan importante como en esta legislatura, habida cuenta de que seguirá la fragmentación parlamentaria. En Cataluña, ERC podría conseguir 11 escaños y el PdeCat 6. Por su parte, en Euskadi el PNV podría sumar un diputado y EH-Bildu podría sumar otro más a sus dos actuales. CC, por último, mantendría su escaño actual. Con este resultado, Sánchez podría revalidar una mayoría similar a la que tumbó al Gobierno de Rajoy en la moción de censura.

En voto directo y simpatía, el PSOE se desmarca con un 16.7%, +0.7 puntos respecto al mes de abril; le sigue el PP (15.5%) y UP y C’s, que prácticamente empatan con un 12.3% y 12.8% respectivamente. En este sentido, conviene retener el dato de la formación de Rivera: En abril, presentaba un voto movilizado de 16.5%, prácticamente empatado con las dos fuerzas centrales del bipartidismo. Tras la moción de censura, pierde casi 4 puntos en este sentido, lo que debería estar siendo valorado por el equipo de estrategia de cara al próximo ciclo electoral.

Según los datos de fidelidad de voto, C’s y PSOE son los que recogen, en estos momentos, mayor porcentaje de votantes que volverán a repetir el sentido de su voto. Así, C’s mantiene al 89% de su electorado de 2016 y presenta dos fugas: un 4.7% que votará al PP y un 3.7% que se abstendrá. En el caso del PSOE, el 87% repetirá voto mientras que el 6.5% se inclinará por dar su confianza a C’s y un 3.9% se abstendrá.

En el caso de UP, el 69% de su electorado volverá a votar por sus siglas mientras que el 15% se abstendrá y un 9.5% lo hará por el PSOE (confirmándose el flujo de vuelta de ex votantes socialistas que en su momento abandonó la lista de Sánchez para dar su confianza a la formación morada). En el caso del PP, mantiene al 64.9% de su electorado, a la espera de que se despeje la incógnita del liderazgo del partido; un 20.2% se abstendría en el caso de elecciones y un 13.2% votaría por C’s, dato que se revierte respecto a abril: Entonces 17.6% manifestaba que votaría por C’s y el 13% apuntaba que se abstendría, lo que implica un cambio en la manera con la que ambos partidos afrontan el segundo tramo de la legislatura, con un PP que está en disposición de recuperar el voto perdido desde 2016.

En cuanto a la composición de los votantes de cada partido, volvemos a ver cómo PP y UP son los más homogéneos con porcentajes superiores al 90% de ex votantes que volverán a repetir decisión. En el caso del PP, el 95% de su electorado lo componen viejos votantes, aunque recibe un 2.7% de C’s y un 1.8% de nuevos votantes. En el caso de UP, el 90.3% lo componen viejos electores aunque obtiene ahora un 6.2% de ex votantes de C’s, seguramente los fugados ante el giro a la derecha que ha dado la formación en los últimos meses.

En el caso del PSOE, el 82.7% lo compone su base electoral aunque recibe dos flujos importanes de UP (8.4%) y de nuevos votantes (4.3%). Por último, C’s es la formación que, en estos momentos, recibe más votos de diferentes fuentes, lo que puede ser un problema de cara a articular un mensaje equiparable para todos estos grupos. Así, sólo un 59.3% lo componen electores tradicionales; el resto viene marcado por las fugas de votos del PP (22.2%) y del PSOE (7.5%), además de ser el partido preferido de los nuevos votantes (7.7%).

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NC-Report descuelga a C’s de la competencia electoral tras la moción de censura

Hace unos días, analizamos el resultado del sondeo de GAD3 en dos sentidos: La recuperación del bipartidismo tradicional frente a la nueva política en un contexto favorable para el PSOE y en lo que parece el inicio del fin del desgaste electoral del PP. El sondeo de NC-Report para el diario La Razón matiza estos argumentos respecto al bipartidismo aunque sí asume una caída de C’s desde la moción de censura que ganó Pedro Sánchez y que podría estar ayudando a devolver el protagonismo a los partidos tradicionales.

De acuerdo con sus datos, a partir de 1200 entrevistas realizadas entre los días 1 y 9 de junio, el PP sería la primera fuerza política con un 25.5% de intención de un voto, un resultado casi idéntico al registrado en el anterior sondeo publicado y que se traduciría en 105/108 escaños. Con un supuesto de participación del 60.6% (-6 puntos respecto a 2016). Génova estaría teniendo la confirmación de que, como sospechábamos, las cosas no les van tan mal y que, en función de cómo ejecuten el cambio de liderazgo, podría estar en disposición de recuperar el espacio perdido en estos meses.

El PSOE, con un 24.9% de intención de voto, apenas habría sumado 2.2 puntos respecto a su representación actual, y estaría bloqueado respecto a los datos del mes anterior. La buena noticia para sus intereses es que apenas le separa 0.6 puntos de vencer al PP y que avanzarían respecto a las citas electorales anteriores: Pasaría de 84 a 96/99 diputados, aunque todavía quedaría lejos de los 110 diputados que logró en 2011 y que sí le atribuye GAD3.

En este contexto, ambos partidos pueden consolarse con la situación en la que quedan los dos partidos que pasan por ser rivales ideológicos directos. En el caso del PP, C’s se quedaría en el 21% de apoyo, +8 puntos respecto al 26J pero -3.4 puntos respecto al sondeo de NC-Report anterior, un resultado que se traduciría en una horquilla de 69/72 escaños, que podrían ser suficientes en el caso de un nuevo Ejecutivo de centroderecha.

Si miramos a Unidos Podemos, el sondeo de La Razón le sitúa en el 16.7% de apoyo, -4.5 puntos respecto a su representación actual pero +0.9 puntos en comparación con el sondeo anterior. La lista de Iglesias pasaría de 71 a 50/53 escaños, que serían insuficientes para empujar a Sánchez a políticas de izquierdas; entre ambos sumarían entre 146/152 diputados, por lo que, de nuevo, las fuerzas minoritarias volverían a tener su protagonismo en el próximo Congreso.

Según los datos recogidos entre la moción de censura y el primer Consejo de Ministros, ERC obtendría 10/11 diputados, el PdeCat 5/6, al igual que el PNV, que podría sumar un asiento más a los 5 actuales. EH-Bildu y CC mantendrían su composición actual, mientras se certifica que no habría opciones de una entrada de Vox en la Cámara Baja.

En un contexto de baja participación, el PSOE figura como el partido mejor situado en términos de recuerdo de voto y simpatía (17.3%), seguido de PP (14.9%) y C’s (14.2%), que prácticamente empatan. UP se queda con un 13.3% aunque vuelve a ser la opción preferida entre los votantes más jóvenes: El 16.1% de los menores de 30 años votaría por sus siglas en el caso de nuevas elecciones al igual que el 13.8% de los que tienen entre 30 y 44 años, que lo tienen como segunda opción tras C’s (15.1%) y el PSOE (13.5%). De nuevo, su capacidad de penetración cae entre los mayores de 45 años hasta conseguir un 2.4% entre los mayores de 65 años.

C’s es la primera opción entre los votantes de 30-44 años y compite con PP y PSOE entre los que tienen 45-64 años, con unas distancias reducidas a poco más de 2 puntos de diferencia. Así, vemos cómo el apoyo del PP entre los menores de 30 años es muy bajo (6.9%) aunque va subiendo poco a poco hasta el 25.8% de los mayores de 65 años, que son los que están más incentivados para acudir a las urnas. En términos de abstención, hay una diferencia de 10.5 puntos entre este grupo de edad y los más jóvenes, que son los que se muestran más dispuestos a no participar en el caso de nuevas elecciones.

En este sentido, UP tiene una oportunidad de avanzar poco a poco en estos grupos de edad, aunque para ello deberían reacomodarse, cuanto antes, al cambio de ritmo de la legislatura. El aviso de que el apoyo al PSOE no será gratis, una vez  consumada la composición del Gobierno, parece avanzar una estrategia en ese sentido, a menos que los problemas internos vuelvan a ocupar su agenda.

 

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Primera crisis para Sánchez: Màxim Huerta dimite como ministro de Cultura

Crisis de gobierno de Pedro Sánchez cuando aún no se han cumplido una semana de la primera renión del Consejo de Ministros. El ministro de Cultura, Màxim Huerta, el último nombramiento realizado por el presidente del Gobierno, anunció su dimisión como consecuencia de la publicación de sus problemas con Hacienda: “A veces hay que retirarse y eso hago. Porque amo la cultura y eso hago. Hay momentos que hay que retirarse”. Tras defender su inocencia (que) “no vale de nada contra esta jauría”, confirmó: “Me voy con la abnegación de quien ama su trabajo por encima de todas las dificultades. Me voy porque amo la cultura más que nada y porque así voy a poder colaborar más en este sueño y esta ilusión de Sánchez”.

Tras horas en las que la consigna fue resistir como fuera, la situación de Huerta se volvió insostenible por varios motivos: Por un lado, la propia gravedad de las informaciones publicadas, que confirmaron un intento de fraude; por otra, por el propio pasado de Sánchez, que se enfrentó a su propio posicionamiento, en 2015, en su respuesta a los problemas similares de Juan Carlos Monedero con Hacienda.  Y todo ello sin contar que mantener a Huerta al frente del Ministerio dilapidaba todo el caudal de renovación y de cambio que esgrimió el PSOE en la moción de censura que ganó Sánchez y que le llevó en volandas al Palacio de la Moncloa.

El escándalo Huerta, que dejó de pagar 218.000 euros a Hacienda entre 2006 y 2008, aguantó apenas ocho horas en los que Sánchez puso en evidencia sus propias debilidades: Su fichaje estrella, el que más atención mediática había provocado, salía rana ante un asunto de dominio público que el equipo del presidente del Gobierno desconocía, seguramente por la improvisación con el que formó su equipo ministerial. A pesar de las crónicas laudatorias de El País, Sánchez no tenía ni idea de quiénes podrían ser las personas que le habrían de acompañar en su gobierno si salía adelante la moción de censura y la elección de Huerta, con sus problemas, lo pone de manifiesto.

El periodista fue uno de los presentadores que se vio afectado por el endurecimiento de las inspecciones del Ministerio de Hacienda de sociedades limitadas personalísimas formadas por parte de figuras conocidas del periodismo y del deporte con un objetivo: Pagar menos al Fisco mediante el tributo como beneficios y no por IRPF al tiempo que incluye una serie de gastos susceptibles de ser desgravados. En el caso de Huerta, se ha conocido, además, que intentó pasar como gastos de su actividad profesional hasta 300.000 euros que había destinado,entre otros aspectos, a su vivienda de vacaciones, hechos que se han conocido porque acudió a los tribunales contra la inspección de Hacienda y perdió.

La reacción de Moncloa, nada más conocerse la noticia, fue posicionarse al lado del ministro de Cultura, hasta el punto de que fuentes del entorno del presidente  confirmaron que se descartaba “absolutamente” la destitucion de Huerta, que durante la mañana hizo una ronda de medios para explicar lo ocurrido. Moncloa se atrincheraba ante la avalancha con un ejercicio de transparencia inservible ante unos hechos que la sociedad española, con lo vivido estos años, ya no aguanta. En términos comparativos, Sánchez optaba por ejecutar la misma estrategia que en su momento desplegó el PP ante asuntos como los viajes del presidente de Extremadura, José Antonio Monago, o del titular de Industria, José Manuel Soria.

En estas intervenciones ante los medios, Huerta confirmó que Sánchez no conocía sus problemas con el Fisco, que englobó como un problema del pasado, que había afectado a muchas personas y que ya estaba solucionado. Bajo este prisma, distintos miembros del Ejecutivo, que tenían encomendada la tarea de vender un principio de acuerdo para elevar el salario mínimo por convenio a los 1000 euros mensuales en 14 pagas, se agarraron al argumentario gubernamental.

Hasta que la difusión de unas declaraciones de Sánchez, en febrero de 2015, dinamitó cualquier opción de aguantar para salvar a un ministro que, por otra parte, no supone una gran pérdida para el gabinete de Sánchez. De ahí la extrañeza ante la cerrazón de no destituirlo a primera hora de la mañana para proyectar aun más la idea de que estamos ante un equipo diferente y ante un presidente del Gobierno al que no le tiembla la mano ante comportamientos poco estéticos. Y el de Màxim Huerta lo era.

Muchos, en privado, confirman que durante una época fue habitual que las cadenas de televisión ofrecieran a sus presentadores estrella esta modalidad de contratación para pagar menos impuestos de los que correspondería tributando como persona física (con IRPF de 45% en función de sus salarios). La llegada de Cristóbal Montoro a Hacienda, en plena crisis financiera, supuso la búsqueda de ingresos extra vía impuestos y también la inspección de situaciones alegales. En este contexto se puso el foco en las pensiones de los emigrados españoles que habían retornado a España y en el uso irregular de una fórmula, la de la SL, como empresas pantalla, y se incrementaron las inspecciones.

Lo más grave de este caso, además de la elección como ministro de una persona que en su vida privada tiene como mantra no pagar los impuestos que le corresponden (y con los que se financia el Estado de bienestar) en un Gobierno socialista, tiene que ver con escaso escrutinio que el entorno de Sánchez realizó sobre los candidatos. Una simple búsqueda en Google les habría permitido saber lo que ocurría con Màxim Huerta, lo que plantea incógnitas sobre los muertos en el armario que podría tener el resto del equipo del Gabinete de Sánchez, que sigue perfilando la estructura de Secretarios de Estado.

En este sentido, llama la atención que el protagonista de la noticia, de la que se hizo eco también Cristina Cifuentes, no informara a Sánchez de este asunto, que causaría antes o después un problema de imagen y una crisis política en un momento como el actual, y que las personas encargadas de pulsar la idoneidad de los candidatos no supieran de este problema o, si fueron informados, no eliminaran el nombre de Màxim Huerta de la lista por el peligro potencial a la reputación del Gobierno. Las peticiones de dimisión del resto de formaciones del arco parlamentario tampoco ayudaron a rebajar la tensión que apunta a un ejercicio de ejemplaridad constante en la escena pública, sobre todo en gobiernos que nacen con la debilidad parlamentaria que tiene Sánchez en la actualidad.

El ministro de Cultura abandona el cargo apenas seis días después de tomar posesión y deja tocado al presidente del Ejecutivo, que tuvo la oportunidad, a primera hora de este miércoles, de adelantarse a los acontecimientos y destituirle. Eso sí que hubiera un gesto equiparable a la decisión de Sánchez de ordenar el acogimiento de los inmigrantes atrapados en el barco Aquarius, por la negativa de Italia de dejarles atracar en sus costas. Veremos, en los próximos días, si el calificativo de Màxim, El Breve se puede aplicar al Gobierno de Sánchez, que ya debe estar preparando su próximo golpe de efecto para tapar este traspié.

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O reforzo do bipartidismo

Madrid | 13 de xuño. Hai un mes, as enquisas daban por morto ao PSOE fronte a Ciudadanos, o partido de moda desde que se agudizou a crise catalá e o mellor situado para substituír ao Partido Popular no momento no que Mariano Rajoy convocase eleccións. Hoxe, Ciudadanos quedou tocado tras unha moción de censura que se gañou por sorpresa e que lle deu a Pedro Sánchez a oportunidade de redimirse como líder coa formación dun goberno pensado para competir polo centro ideolóxico.

[El resto del análisis se puede leer en Adiante, una medio digital gallego en el que he comenzado a colaborar]

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GAD3: El bipartidismo se refuerza con el PSOE como primera opción

El declive de Mariano Rajoy y, sobre todo, su manera de perder el poder apuntaba a que podríamos estar ante un punto de inflexión para las opciones electorales del PP, sobre todo ante la evidencia de que tampoco C’s se proyectaba como una opción ganadora en pleno shock popular. Las primeras encuestas sobre intención de voto publicadas tras la moción de censura del PSOE confirman la sospecha y apuntan a que la composición del Gobierno de Pedro Sánchez estaría apuntalando un efecto honeymoon (luna de miel) favorable al partido en el Gobierno, que parece haber optado por recuperar el centro político de cara al próximo ciclo electoral.

Pedro Sánchez parece dispuesto a asumir el riesgo que supone dejar todo el flanco de la izquierda para el crecimiento de un Unidos Podemos que estos días confirma que ha perdido todo control sobre la agenda mediática mientras comienza a denunciar que Sánchez no ha tenido en cuenta los apoyos conseguidos para ganar la moción de censura en la formación del Gobierno y se plantea reclamar un pacto programático para garantizar el apoyo parlamentario a los socialistas.

El sondeo de GAD3 para el diario ABC confirma estos dos escenarios, con una recuperación evidente de los partidos que protagonizaron el bipartisimo político español desde la Transición política y una caída en la expectativa de voto de la nueva política. Como viene sucediendo durante toda la legislatura, las pérdidas de UP se traducen, sobre todo, en un aumento en las expectativas del PSOE, que también se nutre de parte del voto que pierde C’s. Sin embargo, el gran beneficiado de la caída de la formación de Albert Rivera vuelve a ser el partido que ha engrosado las estimaciones de voto más abultadas para la formación morada, a la espera de que Génova dé con un liderazgo capaz de afrontar lo que queda de la legislatura desde una opción ganadora.

Con un 28.8% de intención de voto, el PSOE sería primera fuerza política con 118 diputados. En esta ocasión, la aplicación de la Ley D’Hondt no le pasa una gran factura, como sí ocurría cuando C’s competía por ser primera fuerza con el PP, por la capacidad de penetración de los socialistas en las circunscripciones menos pobladas. Según GAD3, el PSOE podría obtener un resultado parecido al que consiguió en 2011 pero con mayor atribución de diputados (118), en lo que constituiría el mejor resultado para los socialistas desde la segunda victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008. Respecto al anterior sondeo, con Mariano Rajoy en La Moncloa, el PSOE sube 5.1 puntos; veremos si las primeras medidas del Ejecutivo Sánchez contribuyen a ese efecto luna de miel.

El PP, con el 25.6%, se asienta como segunda fuerza política tras frenar la sangría de votos; este dato, que se parece al 25.8% atribuido por GAD3 en el anterior estudio publicado, aporta pistas sobre el desgaste de la marca popular, que podría haber encontrado impulso en la moción de censura que les habría expulsado del poder. La noticia más importante, sin embargo, tiene que ver con C’s, que no sólo se aprovecha de los problemas del PP, sino que cae respecto a las últimas estimaciones de voto, lo que confirma la situación de locura en la que parece haber entrado la política española. La decisión de Sánchez de disputar el centro político a la formación naranja bloquea a C’s su capacidad de crecimiento, obligándole a competir en el espacio del centroderecha, donde el PP está muy cómodo en estos momentos.

Con un 21.1% de intención de voto, C’s sigue muy por encima del resultado conseguido en las últimas elecciones generales (+8.1 puntos) pero pierde-4.5 puntos respecto a la última estimación de voto de GAD3, que situaba a la formación en plena competencia con el PP por la primera plaza. La lista de Rivera se movería en torno a los 70 escaños, que ya no serían suficientes para armar una mayoría alternativa suficiente con el PP (171 diputados), por lo que se agudiza la pérdida de influencia en lo que resta de legislatura.

En este contexto hay que volver los ojos a UP, que ofreció el apoyo a la moción de censura de Sánchez sin condiciones dos años después de que las exigencias de Pablo Iglesias ayudara a abortar el acuerdo de gobierno que habría impedido la investidura de Rajoy. La formación morada, que estos días presenta problemas en Andalucía, cae a la cuarta posición con un 13.1% de intención de voto (-1.7 puntos respecto al mes de marzo) y que pasaría de 71 a 34 diputados, en una transferencia de voto claro al PSOE, que gana 34 diputados.

Estamos ante un resultado claramente insuficiente para volver a reeditar por sí mismo un acuerdo suficiente para reeditar un acuerdo de moción de censura como el que ha llevado a Sánchez a La Moncloa. La suma de PSOE y UP sería de 152 escaños, tres menos de los 155 que suman en la actualidad, por lo que Ferraz volvería a depender de la decisión de los nacionalismos periféricos, que volverían a ser fundamentales para marcar la agenda.

Así, cobra interés el apoyo al resto de formaciones parlamentarias: ERC pasaría de 9 a 13 diputados y PdeCat de 8 a 5; en Euskadi, el PNV repetiría sus 5 diputados actuales (que serían suficientes ante un hipotético acuerdo de centroderecha entre PP Y C’s) mientras que EH-Bildu sumaría un escaño a los dos actuales. Por su parte, CC mantendría su diputado actual.

El sondeo de GAD3, realizado a partir de 800 entrevistas recogidas entre los días 7 y 8 de junio, confirma que la mayor parte de la ciudadanía estaba a favor de convocar nuevas elecciones generales, en línea con lo defendido por C’s entre la publicación de la sentencia del caso Gürtel y la votación de la moción de censura. En 69.1% era partidario de esta opción, que era unánime entre los votantes de C’s (90.8%) y del PP (87.1%), pero también mayoritaria entre los electores del PSOE (55.6%) y de Unidos Podemos (50%). Sin embargo, esta opción favorable a un adelanto electoral no parece ir en consonancia con la opinión electoral ante el PSOE, lo que apunta a la posibilidad de un periodo de gracia para confirmar si hay cambios con el nuevo Ejecutivo de Sánchez.

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Sociómetro: El PNV sigue intratable y C’s lograría representación en Euskadi

Desde hace años, la situación política en Euskadi sigue estable a pesar del protagonismo del PNV en la política nacional a pesar de la irrupción de la nuva política, que en teoría venía a sustituir a los nacionalismos periféricos como bisagras del sistema político español, y de la desaparición de ETA. A la espera de la publicación de nuevos sondeos sobre intención de voto, la legislatura vasca transcurre con tranquilidad centrada en leves cambios respecto a los últimos resultados electorales y en comparación con las encuestas que se publican periódicamente.

Por un lado, estaríamos ante un reforzamiento del PNV, un aumento de poder que no le pasa factura tampoco a su socio de Gobierno, el PSE. Por otro, se trasladaría el desgaste del PP, del que se estaría beneficiando C’s, que tiene todas las papeletas para ocupar el hueco que dejó UPyD, con la posibilidad de conseguir un escaño por la provincia de Álava. Y todo ello con una caída de Podemos, que tampoco es dramática en comparación con lo que estaría ocurriendo en otros territorios.

De acuerdo con los datos del barómetro del Gobierno vasco, publicado en el mes de abril a partir de 1973 entrevistas realizadas entre los días 26 de febrero y 5 de marzo, el PNV volvería a ser la primera fuerza en la Cámara vasca con 30 diputados, dos más de los que tiene en la actualidad y con una subida de un diputado en comparación con los datos publicados en verano del año pasado.

A la espera de compulsar los datos de la aceleración de la legislatura que ha acabado con la moción de censura y el Gobierno de Pedro Sánchez con el apoyo inestimable del PNV en el Congreso de los diputados, los jeztales se consolidan como la opción preferida de los vascos, aumentando su distancia respecto a sus competidores, aunque estarían por debajo de la estimación de voto de Gizaker de hace unas semanas.

EH-Bildu seguiría como segunda fuerza con 18 escaños, los mismos conseguidos en las elecciones de septiembre de 2016, mientras Podemos, a pesar de sus problemas internos, sólo se deja un escaño y sigue asentado en los 10 asientos. El PSE, por su parte, repite los 9 diputados conseguidos en las últimas elecciones, lo que ayudaría a allanar un nuevo acuerdo de gobierno en el caso de que unos comicios arrojaran unas mayorías similares.

Sí hay cambios en el PP, que se deja dos diputados respecto al último sondeo sobre intención de voto publicado por el Gobierno Vasco confirmando, así, el daño que le ha supuesto el conflicto catalán y C’s como principal partido de la oposición en ese marco. Como en el resto del país, la formación naranja se beneficia del desgaste popular y podría entrar en el parlamento vasco con un diputado. Respecto a los datos de Gizaker, el Sociómetro aporta un diputado más a la lista que encabezaría Alfonso Alonso, confirmándose que C’s no tendría demasiada capacidad de crecimiento en Euskadi, algo que podría estar reproduciéndose también en Galicia.

Por provincias, éste es el reparto de diputados del Sociómetro:

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  • En Alava, el PNV sería primera fuerza política con el 29.8% de los votos y 8 diputados, los mismos conseguidos en las urnas hace dos años. Esta situación de estabilidad se extiende a EH-Bildu, que seguiría como segunda fuerza con el 19.2% de los apoyos y 5 diputados; a Podemos, que aguantaíra con 4 escaños; y al PSE, que con el 12.6% lograría 3 asientos. Como apuntábamos, el cambio en esta circunscripción vendría de la mano del PP, que se deja uno de sus 5 escaños con un 15.7% de los apyos (tercera fuerza) que pasaría a computar como C’s, que entraría en la Cámara Vasca con el 5.3% de la representación.
  • En Vizcaya, el único cambio que se registra es el aumento de un diputado en la lista del PNV, que pasa de 11 a 12 escaños, que es el que pierde Podemos, que se queda como tercera fuerza, con el 12.7%, casi empatando con el PSE. El resto de formaciones logran el mismo reparto de diputados que el que salió de las urnas.
  • En Guipúzcoa, el PNV suma un diputado con el 36% de intención de voto, y pasaría de 9 a 10 escaños. Es la provincia en la que el segundo partido se queda más cerca del primero, y en este caso vuelve a ser la izquierda abertzale la que se se queda a 8 puntos de los jetzlales (28% de los votos y 8 escaños). El PP, por su parte, cede un diputado con el 6% de intención de voto, mientras que Podemos y el PSE vuelven a repetir con 3 diputados y un porcentaje de voto muy similar.

Guipúzcoa es la provincia con mejor dato de participación que, a dos años de las elecciones, no pasaría de una previsión del 60%.

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Un Gobierno para ganar el centro político

Primeras imágenes del gabinete elegido por el presidente del Gobierno tras una semana de sucesión de gestos, entre los que destacan el compromiso con la igualdad de género, la elección de técnicos como ministros y el intento de apaciguar internamente el partido,  y de control de la agenda mediática. Tras ganar una moción de censura imposible, Sánchez se ha dedicado a formar un gobierno con un mensaje muy claro: El PSOE está preparado para disputar el centro político a C’s, dejando un amplio margen a su izquierda que puede capitalizar Unidos Podemos, si es que el partido que lidera Pablo Iglesias quiere tomar nota en algún momenot.

Este mensaje se ha ejecutado a partir de una estrategia que avanza datos de lo que será la comunicación del nuevo Ejecutivo. Así, primero se filtraron los nombres de las personas llamadas a ocupar los 17 ministerios que compondrán este gobierno, como si de un programa de televisión se tratara de manera que, durante tres días, se combinaron los nombres que figuraban en las quinielas de los periodistas, especialmente relacionados con miembros del PSOE que han acompañado a Pedro Sánchez durante su segundo mandato, con las sorpresas de un Gobierno en el que abundan los candidatos independientes.

Especialmente significativo es este grupo, entre los que destacan los nombres de Fernando Grande-Marlaska, Pedro Duque, Teresa Ribera, Dolores Delgado, Màxim Huerta o Nadia Calviño, una superfuncionaria de la UE que, junto al resto de personalidades, bien podría haber formado parte de un hipotético Gobierno formado por Albert Rivera, con un gesto también hacia el lobby homosexual: Dos de los 17 ministros son gays declarados y el titular de Interior, incluso, saludó en público a su marido durante el acto de toma de posesión de la cartera ministerial.

Una vez publicada la foto oficial del primer Consejo de Ministros, los hechos: El más evidente, la presencia mayoritaria de mujeres (11 de 17) al frente de las carteras del nuevo Gobierno,  en lo que constituye un récord respecto al resto de gobiernos de países de la UE. Además, en esta ocasión la cuota femenina se extiende a las carteras de mayor peso (Economía, Hacienda, Defensa), en lo que constituye el mensaje más potente de que alguien ha tomado nota del impacto del movimiento feminista en España y que podría avanzar cierto interés por el peso decisivo de las mujeres en las próximas citas electorales, como bien sabe el zapaterismo.

Sánchez asumió  en primera persona el mensaje que se había lanzado con la huelga feminista del 8 de Marzo, que el PSOE no respaldó, y toma la delantera para capitalizar esa movilización que es muy posible que el resto de formaciones políticas haya minusvalorado a pesar de los mensajes producidos durante aquella misma jornada.

El presidente del Gobierno, que llevaría un año ajustando la composición de este gobierno, según ha filtrado su entorno, lanzó varios mensajes a propios y extraños. Al exterior, Sánchez certificó su abandono su vinculación con la izquierda ideológica (si es que alguna vez nadó en esas aguas) para elegir un gabinete de liberalsocial, muy en la línea de la deriva política que asume Emmanuel Macron y en la estela de lo que trató de hacer Mateo Renzi en Italia. En un contexto en el que Bruselas sigue con atención lo que ocurre en Italia, Sánchez deja claro que Madrid no tiene nada que ver con Roma en estos momentos, ni tampoco, de paso, con lo que significa el Gobierno de Antonio Costa en Portugal o la oposición laborista de Corbyn en Reino Unido.

Sánchez prescinde de sus fieles  

El presidente del Gobierno, que parece haber aprendido de la falta de apoyos mediáticos que le ha acompañado desde que ganó sus primeras primarias, en verano de 2014, ha aglutinado a su alrededor a personalidades de la empresa privada que goza de buena imagen y predicamento en la sociedad civil, lo que ayuda a esxplicar por qué albert Rivera ha dado la orden de no atacar al Ejecutivo o por qué Luis Garicano intentó apuntarse la medalla de la falta de profesionalización política de este Ejecutivo (a pesar de que C’s votó en contra de la moción de censura liderada por el propio Sánchez).

Además de capitalizar la ola feminista y la de la desprofesionalización de la política, Sánchez lanzó varios mensajes hacia el interior del partido. A pesar de las quinielas, su entorno no ha sido especialmente beneficiado en el reparto de carteras y de Secretarías de Estado, lo que podría venir explicado por el escaso nivel de los dirigentes sanchistas atesoran en general. El nombre de Margarita Robles circuló durante días porque no le encontraba acomodo en ningún ministerio y Adriana Lastra se quedó como portavoz parlamentaria del PSOE, lo que augura grandes momentos por su capacidad para provocar problemas con sus propias declaraciones.

El golpe definitivo para el entorno que acompañó a Sánchez durante las primarias fue el nombramiento de Iván Redondo, consultor contratado por Sánchez en septiembre de 2016 como asesor, como jefe de Gabinete del presidente del Gobierno. La elección de Redondo, que estuvo vinculado al PP vasco, catalán y extremeño, desideologiza aun más un puesto muy desconocido pero que es fundamental para engrasar negociaciones y acuerdos que lleven la firma del presidente del Gobierno.

El nombramiento de Iván Redondo, que no se caracteriza precisamente por su discreción, lanzó un mensaje claro al núcleo que había rodeado a Sánchez durante las primarias y después: Se rompía la tradición de nombramiento de personalidades vinculadas al líder, con quien establece una relación simbiótica, y se opta por innovar en un puesto que en su momento ocuparon Jorge Moragas y Enrique Serrano con Mariano Rajoy y Zapatero respectivamente. Para los aficionados a The West Wing, es como si Jedd Barlet prescindiera de Leo McGarry para nombrar a Bruno Gianelli como jefe de su gabinete.

El hombre de confianza de Sánchez en Ferraz, Juanma Serrano, quedaba descabalgado, como también su jefa de Comunicación. Sánchez sacrificaba también a su amiga Maritcha Ruiz, dircom del PSOE antes de la dimisión de Sánchez y nombrada de nuevo tras las primarias, se queda finalmente en Ferraz pese a sus deseos. El cargo de secretario de Estado de Comunicación lo ocupará Miguel Angel Oliver, periodista de Cuatro muy vinculado también al grupo Prisa, en el que creció profesionalmente.

La fotografía de la primera reunión del Gobierno permite seguir la pista de los nombramientos de personalidades que estuvieron vinculadas con José Luis Rodríguez Zapatero (Carmen Calvo, como vicepresidenta, Teresa Ribera) y Alfredo Pérez Rubalcaba (Meritexell Batet, Carmen Montón o Magdalena Valerio), mientras que sólo Abalos y Margarita Robles fueron recompensados con carteras ministeriales.

Más datos: Se equilibra la presencia de la cuota orgánica que, en algún caso, como el de Isabel Celaá, ex consejera de Educación con Patxi López, se combina con su propio bagaje profesional, mientras se filtraron ofertas de entrar en el Gobierno a Guillermo Fernández Vara (que apostó por López en las primarias). Asimismo, el socialismo andaluz encuentra su representación en María Jesús Montero, ex consejera de Hacienda, que ocupa la cartera que hereda de Cristóbal Montoro, o de Luis Planas, rival de Susana Díaz en las primarias, como titular de Agricultura.

Sánchez refuerza poco a poco la idea de un partido presidencialista con muy escasa conexión con unos territorios que todavía siguen sin pacificar tras la batalla interna de las primarias celebradas hace un año. El presidente del Gobierno opta por establecer dos esferas de poder (la del Gobierno y la del partido), a la espera de que no choquen entre sí con la propia dinámica de acción diaria. El primer aviso, por cierto, llegó desde Asturias y Aragón contra los mensajes lanzados por la nueva titular de Transición Ecológica sobre la energía nuclear y el futuro del carbón.

Objetivo: Ganar el centro político

Tras conocerse la composición del Ejecutivo parece que Sánchez agotará la legislatura, un mensaje en el que han insistido este fin de semana Calvo y Ábalos pero que tampoco puede certificarse del todo. Es cierto que Sánchez ha debido ofrecer estímulos muy potentes a los ministros que no proceden del ámbito político para que aceptaran un cargo que habrían declinado Rafael Bengoa (ex consejero de Sanidad de Patxi López y colaborador de Barak Obama en la reforma sanitaria de EEUU) o Jordi Sevilla, aunque en Moncloa niegan que se llegara a realizar el ofrecimiento formalmente.

En teoría, un gobierno de estas características debiera llevar aparejada una duración de al menos un par de años antes de las elecciones, una idea que se refuerza, además, por el propio ciclo electoral, que hará coincidir las elecciones autonómicas, municipales y europeas en mayo de 2019, con la propia dinámica de país: La primera medida del Consejo de Ministros de Sánchez fue un gesto a normalizar la situación con Cataluña, un argumento que ha dado alas a la oposición para arremeter contra el Gobierno de Sánchez  pero que estaba incluida en la propia arquitectura diseñada para aplicar el art. 155 de la Constitución tras el referéndum del 1 de octubre. Por si quedaba alguna duda, Batet insistió este sábado en la reforma de la CE como el mecanismo para solucionar el conflicto territorial abierto.

De esta manera, aunque es posible que Sánchez pueda barajar la idea de agotar legislatura, no sería en absoluto descartable que pudiera hacer coincidir las elecciones generales, previstas para junio de 2020, para mayo de 2019, de manera que se intentaría capitalizar el impulso del cambio que se proyecta desde Moncloa para asegurarse los próximos cuatro años. Con el PP buscando líder y con C’s y UP digiriendo el nuevo tiempo político, el PSOE es el único partido que aparece asentado en estos momentos.

Cien días de cortesía con todo a su favor

Era tradición que los presidentes del Gobierno recibieran 100 días de gracia por parte de la oposición para dar tiempo a su equipo a aterrizar y comenzar su acción de gobierno. Desde la época de Zapatero, ese periodo se ha ido reduciendo progresivamente hasta el punto que tanto el PP como C’s reaccionaron en horas al anuncio de que el Gobierno retirará el control del FLA sobre las cuentas de la Hacienda catalana, una medida imbricada con la aplicación del art. 155 por decisión del anterior Gobierno.

Sin embargo, Moncloa cuenta con varios puntos a su favor: El más evidente, la marcha de Mariano Rajoy, que deja descabezado al PP hasta, al menos, el próximo mes de julio. Eso explica la distorsión entre los mensajes que lanzan los digientes encargados de la comunicación agresiva (Rafael Hernando como exponente máximo) con la acción del resto, que parecen más centrados en ver si finalmente Núñez Feijóo da el salto a la política nacional. Este periodo extraño, que coincide con un intento nada disimulado de algunos medios cercanos al centroderecha de demandar una confluencia entre PP y C’s, viene certificado con la propia estrategia de C’s, que debe reacomodarse al nuevo momento.

Los primeros sondeos confirman que una gran mayoría de españoles ve con buenos ojos la moción de censura y el Gobierno que salió de la misma. Así, un sondeo de My Word para la Cadena SER recogió hace unos días que el 42.8% considera que el nuevo Ejecutivo lo hará mejor que el último Gabinete de Mariano Rajoy, que no se caracterizó precisamente por su gran conexión con la sociedad.

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De esta manera, Sánchez se convierte en el líder nacional mejor valorado (4.6), con Rivera cayendo en la segunda plaza (4.1) y con Pablo Iglesias en el 3.2 de valoración. Asimismo, se pone el acento en la mejora de aspectos sociales (empleo, pensiones, pobreza o lucha contra la corrupción) frente a los aspectos duros (Cataluña) que benefician más a C’s o al PP en su oposición.

Este retrato permite al Gobierno de Sánchez tomar aire ante los próximos meses, sobre todo si, además, se encuentran con unos medios que no ocultan su apoyo al cambio político que, en algún caso, como en el de El País, coincide con un cambio en la dirección del rotativo y, en teoría, con la promesa de una nueva relación con Sánchez.

CODA. Recomiendo leer el análisis que Fran Delgado realiza en su blog de la composición del nuevo Gobierno. Comparto especialmente este fragmento, porque sobre estos marcos pivotará el resto de la legislatura:

“Se trata de un Gobierno que si se mira de manera global se obtiene una apreciación distinta de que si se hace observando a sus componentes uno a uno. Sin duda la imagen del Gobierno es muy potente; la mayor presencia femenina ofrece una frescura inusual en la historia de España; el fuerte carácter técnico-político nos habla de un Gobierno pensado para afrontar los dos años que quedan de legislatura con garantías; y la modernidad que desprende respecto a otros Gabinetes anteriores asusta. En su composición ha sido capaz de jugar con diferentes barajas a distintos niveles. Este Consejo de Ministras hace atractivos guiños de manera individual a colectivos de diferentes sectores que tienen desiguales intereses entre sí y que parecen tener un difícil encaje de forma colegiada. Ofrece una propuesta que parece prometer soluciones conjuntas que se basan más en la propia imagen que desprende que en el discurso político que plantea. El triunfo del marketing político nos brinda un Gobierno elegante, de aspecto aseado, con olor a perfume de cierto caché, innovador, con look de solvencia, renovado, con aires de consagración y triunfo de la sociedad meritocrática e ínfulas de ejecutivo guay.Parece impecable. Aunque lo realmente interesante está en la imagen que devuelve. Frente a esta representación de una marca España moderna, de aspecto dinámico y saludable, a la derecha le queda, por un lado, el PP de las viejas glorias de mantilla de corpus christis y caballeros legionarios cantantes de novios de la muerte y, por otro, un Albert Rivera perdido al que su otrora moderno traje de firma de pronto despierta tristeza y una figura viejuna de olor a naftalina. A la izquierda aparece un Podemos descolocado que recuerda a pañuelos palestinos, puños en alto y chaquetas de pana raídas”

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