My Word: Tripartidismo a 3.2 puntos de distancia

Nuevo estudio demoscópico que se suma a la tendencia general de sumar a Ciudadanos como el tercer partido en disputa por ser la formación más votada en el caso de nuevas elecciones. De acuerdo con el sondeo de My Word para la Cadena SER , el partido de Albert Rivera sobrepasa al PSOE como la principal fuerza de oposición parlamentaria y se sitúa a 2.4 puntos del PP, que se desploma más de 6 puntos en intención de voto respecto al arranque de la última fase de la confrontación en Cataluña, el pasado mes de septiembre.

Con el 24.5% de los votos, el PP sería la fuerza más votada en el caso de nuevas elecciones, pero cae 6.4 puntos respecto al sondeo anterior, publicado en el mes de septiembre, y recoge una pérdida de 8.5 puntos si lo comparamos con la representación conseguida en las últimas elecciones generales. Vemos, por lo tanto, que la crisis catalana -y de manera secundaria, los casos de corrupción, de los que estos días tenemos un efecto refresco con la declaración de Francisco Granados y con la comparecencia de El Bigotes en el Congreso– finalmente certifiquen lo que hemos apuntado en otras ocasiones: El electorado conservador quizás es más reticente a cambiar de voto, pero finalmente puede hacerlo si percibe una alternativa ganadora.

 Esa alternativa hoy es C’s, que ejecuta el “sorpasso” respecto al PSOE hasta el 22.1% de los votos: Gana 9.1 puntos respecto a las elecciones del 26 J y +8 puntos respecto al sondeo de My Word anterior. Sin embargo, lo más importante tiene que ver con la proyección que el partido de Albert Rivera comienza a tener entre los votantes de otros partidos, como veremos a continuación.

En el bloque del centroizquierda, las cosas no marchan muy bien para Unidos Podemos y el PSOE. Los socialistas se moverían en torno al 21.3% de intención de voto, -1.4 puntos respecto a las elecciones generales pero -4.8 puntos en comparación con la estimación anterior de My Word. Este punto confirma la idea de que en este ciclo político no es el PSOE el gran beneficiado de lo que está ocurriendo, un dato que no es menor si tenemos en cuenta los problemas internos que apuntábamos hace unos días.

Unidos Podemos sigue tocando suelo electoral, aunque todavía lejos del 14.8% de intención de voto otorgado por GAD3: Con el 16.6% de los apoyos, la formación morada pierde 0.9 puntos respecto al anterior sondeo de My Word y -4.5 puntos si lo comparamos con su último resultado en las urnas. Todo ello a la espera de ver si la estrategia diseñada para esta primavera, que debiera acabar con la victoria de Iñigo Errejón en Madrid, da sus frutos y otorga proyección al partido.

Como apuntábamos, C’s es el partido que mayor porcentaje de voto directo registra en el momento de elaboración de la encuesta (1000 entrevistas realizadas entre los días 7 y 14 de febrero): El 19.5% apunta que votaría por sus siglas. Por recuerdo de voto, 8 de cada 10 votantes del partido repetirá el sentido de su voto y ahora suma al 29% del electorado del PP y al 20.6% del PSOE.

Unidos Podemos aparece como la segunda opción con el 15.5% (66.2% de fidelidad entre sus votantes), el PSOE registra un 10.4% de voto decidido (57.7% entre su base electoral) y el PP consigue un 7.9% y no logra ni la mitad de la fidelidad de su electorado (el 47.4% repetiría su voto). Aun así, conviene tener en cuenta el 34.6% que apunta que votará en blanco (4%), nulo (2.3%) o se abstendrá (7.7%); también el 12.6% que se muestra indeciso o el 8% que prefiere no responder.

Si vemos los datos de simpatía, existe una corrección al alza en relación a los cuatro grandes partidos estatales: C’s vuelve a ser la primera opción con un 21.8% (81.8% de sus votantes, 34.9% de los del PP y 20.4% de los del PSOE) y a poco más de 2 puntos de diferencia hallamos a UP (19.5%, 75.9% entre sus electores). En el caso del PSOE, consigue un 14.6% (+4.2 puntos respecto al voto decidido), y alcanza un 66.3% entre sus votantes, mientras que el PP registra un 9.4% de porcentaje de simpatía (y 53.4% de sus votantes, +6 puntos respecto a los del voto directo).

Esta diferencia entre el voto directo y la simpatía se explica por el malestar que una parte de la base electoral de PP, UP y PSOE mantienen con sus propios partidos, de manera que no es descabellado, en estos momentos, que una parte de ese electorado esté aglutinando el  34.6% de voto no declarado o no decidido que mencionábamos anteriormente. Dependerá de cada uno su capacidad para reconvencer o reatraer a ese electorado que, por el momento, no se muestra del todo dispuesto a dar su confianza a otro partido, a pesar del mordisco que C’s ha conseguido dar al granero de votos de PP y PSOE en voto directo y de la amenaza que supone ser referente de sus simpatías.

CODA. My Word publica datos, en esta ocasión, sobre la opinión de la ciudadanía ante las políticas de igualdad entre hombres y mujeres. Se pueden consultar en el siguiente enlace: Informe.

Anuncios
Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

El PSOE aplaza su crisis hasta las elecciones de 2020

El PSOE de Pedro Sánchez logró este fin de semana proyectar una imagen de unidad y de unanimidad. Es la principal conclusión del resultado del Comité Federal, máximo órgano  del partido entre congresos, celebrado con un objetivo destacado en la agenda: La aprobación del nuevo reglamento por el que se regirá el partido, que se desarrolló sin la menor discrepancia interna excepto alguna referencia a la polémica sobre la inmersión lingüística en Cataluña, que la dirección cerró este mismo lunes.

Ferraz se salió con la suya y logró una aprobación unánime a las nuevas reglas que, como se esperaba, pasan por encima del Comité Federal para reforzar el papel del secretario general y de su Ejecutiva y de las bases del partido mientras se vacía de poder al “aparato” del Estado; un cambio en la propia configuración del partido, que pasa a ser, de facto, más presidencialista, con la conexión directa del líder con las bases.

El cambio, que reduce el componente representativo, fue definido como “un momento histórico por Adriana Lastra, comparable a Suresnes; en la práctica, estamos ante el intento más claro de frenar que se repita una operación como la que acabó con la dimisión de Pedro Sánchez en octubre de 2016,  capitaneada por los barones territoriales y ejecutada por el Comité Federal que salió del Congreso Federal de 2014.

Éste fue el gran titular de un fin de semana en el que se proyectó, sobre todo, unanimidad orgánica y en torno a la estrategia del partido en este momento de la legislatura, con un Pedro Sánchez seguro de que el PSOE será primera fuerza electoral en las próximas elecciones. Y todo ello a pesar de que las encuestas sobre intención de voto recogen que buena parte de la proyección electoral resultante de la caída del PP no va a parar precisamente al PSOE, sino a Ciudadanos.

En el detalle sí hubo detalles que refuerzan nuestro titular: A pesar de los intentos de Pedro Sánchez por trabajar la unidad interna -hay quien dice que en detrimento de su acción de oposición y de oferta de alternativa de Gobierno-, el partido funciona a dos velocidades que coinciden con dos niveles orgánicos decididos por los militantes en los sucesivos procesos de primarias. Así, la victoria indiscutible de Pedro Sánchez en las primarias socialistas debe compartir espacio con las victorias igual de indiscutibles de los barones que encabezaron la operación para forzar la dimisión del secretario general en su primera etapa.

No es casualidad que el Comité Federal aprobara con aplausos y con los asistentes en pie el nuevo reglamento ni tampoco que a la reunión no acudieran cuatro presidentes autonómicos (Susana Díaz, Ximo Puig y Javier Fernández, todos críticos con Sánchez, además de Francina Armengol). Tampoco que antes de la votación se ausentaran Guillermo Fernández Vara, Javier Lambán y Emiliano García-Page, además de Juan Cornejo y Mario Jiménez, los hombres fuerte del socialismo andaluz en Madrid. Casi todos han vencido en sus respectivos territorios a los candidatos sanchistas con el mismo voto de los militantes que en su momento dieron su confianza a Sánchez.

Calma tensa hasta 2020

Todo hace pensar en un reparto de poder temporal a la espera de lo que ocurra en los próximos procesos electorales, en los que, en teoría, la militancia tendrá poder para decidir (aunque en la práctica será la dirección la que tenga la última palabra, como hasta el momento). La primera cita será en mayo de 2019, con la convocatoria de elecciones andaluzas, las autonómicas y las municipales y en las que buena parte de los barones socialistas críticos con el sanchismo se la juega en las urnas frente a un C’s que tiene todas las papeletas para ser una amenaza de primer orden.

Viñeta de Ricardo en El Mundo

Un buen resultado en las autonómicas -y un buen resultado sería amarrar el gobierno de las CCAA socialistas- les reforzaría en sus feudos, a la espera de lo que diluciden las elecciones generales respecto a Sánchez y su propia estrategia de oposición, que por ahora se centra en pasar desapercibido a pesar de las voces socialistas que, en privado, reclaman un proyecto creíble y reconocible, así como una mayor proyección pública y política en un contexto en el que todo pivota sobre la disputa en el centroderecha. En público, sin embargo, se proyecta la idea de unidad interna mientras cada uno trabaja en su territorio respectivo de forma autónoma o, como mucho, con el apoyo de otros presidentes autonómicos, como está ocurriendo con el sistema de financiación.

Que nadie se lleve a engaño con esta aparente calma. El PSOE sigue dividido en, al menos, dos grupos diferenciados y, tras la noche electoral, será el momento de ajustar cuentas si se da uno de estos tres escenarios: El principal, que  Sánchez no gane las elecciones; el secundario, que las encuestas acierten y que C’s adelante al PSOE como segunda fuerza parlamentaria; y el tercero que, a pesar de todo, Sánchez no logre ser presidente del Gobierno de rebote, una posibilidad que impidió que la operación por hacerle dimitir no se sucediera tras las elecciones generales de diciembre de 2015.

Por lo tanto, hasta la primavera de 2020, es previsible que veamos muchas declaraciones como las de Susana Díaz este fin de semana, señalando que Sánchez es su secretario general, e intentos cada vez menos disfrazados de buscar una reconciliación con el pasado histórico del partido, con gestos hacia Felipe González  y José Luis Rodríguez Zapatero (no tanto respecto a Alfredo Pérez-Rubalcaba).

Del “no es no” a ejecutar la estrategia de la Gestora 

Pedro Sánchez ganó las primarias socialistas al grito de “no es no” a Mariano Rajoy y con el compromiso de forzar una moción de censura contra él en cuanto tuviera oportunidad para así diferenciarse de la política adoptada por la Gestora. A pocos meses del primer anivesario de su victoria, la estrategia de Ferraz se parece más a la que en su momento defendió en público la gestora socialista, con Susana Díaz como principal referente. La excusa es la excepcionalidad catalana, que ha impedido remarcar una política diferente a la de Moncloa, pero se extiende a todas las facetas de la política: No se ha desmantelado ninguna ley restrictiva de derechos y eso a pesar de los titulares diarios.

De vez en cuando, en momentos puntuales, el PSOE amaga con buscar una perfil propio, como la negativa a apoyar a Luis De Guindos como candidato a vicepresidente del BCE, conseguida este lunes, tras demandar que esa candidata fuera una mujer ante la necesidad de buscar la paridad también en las instituciones comunitarias.

A pesar de la denuncia, el PSOE no presentó una candidatura alternativa y, de rebote, volvió a confirmar que tiene un problema interno, esta vez ante la negativa de Ferraz a apoyar a Elena Valenciano como presidenta del Grupo Socialista en el PE, cargo que previsiblemente caerá sobre un alemán. El motivo aducido: Se trata de defender proyectos, no personas. El motivo de fondo: Valenciano fue una estrecha colaboradora de Rubalcaba, apoyó a Eduardo Madina en las primarias de 2014 y a Susana Díaz en las primarias de 2016. Y todo ello a pesar de haber tenido a Sánchez en nómina.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Primeros efectos colaterales del rearme ‘neocon’

El portavoz de la asociación Jueces y Juezas para la Democracia, de tendencia progresista, lo resumió perfectamente en su cuenta de Twitter:

Joaquim Bosch se refería a la sentencia del Tribunal Supremo que confirma la condena de tres años y medio de cárcel para José Miguel Arenas, conocido como Valtònyc, por delitos de calumnias e injurias graves a la Corona, enaltecimiento del terrorismo y amenazas por el contenido de sus canciones. El Alto Tribunal confirmaba así la sentencia de la Audiencia Nacional por canciones que fue publicando en Internet entre los años 2012 y 2013 y se suma a la ofensiva en los tribunales contra las letras, más o menos impresentables, contra todo el entramado institucional español.

No es nuevo. Hace 15 años se aprobó la Ley de partidos políticos que, en la práctica, permitía ilegalizar a cualquier formación política vinculada a la izquierda abertzale por no condenar las acciones de ETA o colaborar con la banda armada. Se asumía así la doctrina de que no hacía falta probar esa vinculación y actuar contra sujetos concretos para poder usar el Poder Judicial contra una ideología concreta bajo la idea de que “todo es ETA”. Así se justificó el cierre del periódico Egunkaria, del que se cumplen 15 años, y se prohibió la concurrencia de los distintos partidos vinculados a HB a los procesos electorales hasta que el fin de ETA fue un hecho.

Tal y como se viene denunciando desde entonces, la sociedad española aplaudió esa suerte de excepcionalidad vasca, que se justificó por la presencia del terrorismo pero que ya se ha extendido a todas las esferas, como bien pueden explicar los líderes independentistas que todavía permanecen en prisión a pesar de decidir abandonar la política, reconocer la ilegalidad de su actuación a raíz del 1 de octubre o acatar la CE y todo el ordenamiento judicial.

Son los coletazos de una doctrina que en dos años ha deparado grandes titulares y una escasa reacción social o política. Hace dos años fue el turno de los titiriteros en Madrid; también la condena de otros cantantes por opiniones vertidas en las redes sociales o por la difusión de canciones más o menos impresentables; hace unos días tuvimos el conocimiento de un procedimiento contra un hombre que había vertido insultos contra las víctimas de la violencia de género desde su perfil en Twitter.

Y todo ello ocurre mientras los cadáveres políticos vinculados al PP siguen vomitando información sobre modus operandi de la presunta financiación ilegal del partido, con sus jefes guardando silencio a pesar de las acusaciones, o mientras vemos que los responsables de la quiebra financiera o de delitos de cuello blanco siguen en la calle o volando en business mientras se espera que se den a conocer sus recursos a sentencias condenatorias.

Una sentencia en mitad del rearme conservador

La sentencia del TS que condena a Valtònyc fue duramente criticada por sectores judiciales progresistas, así como por el espectro político nacionalista y vinculado a Unidos Podemos. En la práctica, estamos ante la nueva constatación del giro autoritario del que venimos escribiendo en este blog desde nuestra aparición, con hitos como la aprobación de la llamada Ley Mordaza, los debates en torno a endurecer los delitos vinculados a la protesta ciudadana, la persecución de la instauración de la cadena perpetua al calor de la comisión de unos delitos muy mediáticos o la persecución de formas artísticas que cuestionen el sistema en un contexto de fuerte ira social y de descrédito del sistema en su conjunto en un contexto de falta de conflictividad grave.

Lo hemos dicho en el pasado y lo repetimos en estos momentos: Una canción puede ser mala, malísima, infumable e impresentable. Ser condenado a prisión por una canción es de una desproporción tal, igual que responder ante los tribunales por ser un imbécil integral o por defender ideas reprobables desde el punto de vista político y/o ético. Y todavía es todavía más desproporcionado si lo comparamos con otras sentencias, vinculadas con abusos sexuales a menores, o las derivadas de la corrupción política y /o falta de ejemplarid derivadas de unas normas aprobadas en la legislatura de la mayoría absoluta del PP y que hoy, con un Gobierno en minoría, todavía sigue en vigor por la falta de acuerdo y/o interés del resto de los partidos de la oposición parlamentaria.

Esta ofensiva neocon, con los tribunales haciendo el trabajo sucio con la normativa aprobada en las Cortes Generales, se completa con dos hechos que también han ocurrido estos días. Por un lado, el refresco de una idea nacional que parte del supuesto de la exclusión del que no siente la patria y sus símbolos de la manera que atesora la derecha política e ideológica, como se puso de manifiesto con la iniciativa de la cantante Marta Sánchez de poner letra y música al himno nacional para reivindicar su idea de una España sin complejos. Una idea de España aplaudida por C’s, el PP o Vox, que compiten en desproporción al pedir que se adopte la letra de Marta Sánchez, con altas dosis de almíbar, como la propia del himno nacional.

Por otra parte, una jueza de Collado Villalba, Madrid, decidió el martes secuestrar el libro Fariña, de Nacho Carretero  a petición del ex alcalde de O Grove (Pontevedra) José Alfredo Bea Gondar, quien demandó al autor y a la editorial por un delito de vulneración de derecho al honor. Se da la circunstancia de que el libro, que relata hechos que muchos gallegos asumen como reales durante los años ’80 y ’90, con implicaciones en la política incluidas y reconocidas por sus protagonistas, fue publicado en 2015, lleva ocho ediciones y servirá de base de un guión para una serie cuyos derechos ha comprado Antena 3.

CODA. En el momento de elaboración de este post, el perfil del PSOE en Twitter guardaba silencio sobre los hechos expuestos. Tampoco hay condenas públicas de otros artistas españoles conocidos, muy atentos a las limitaciones a la libertad de expresión en Venezuela, salvo una recogida de firmas testimonial.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Celeste-Tel matiza el “efecto C’s” en las expectativas electorales de PP y PSOE

Al comienzo de la legislatura señalamos que, si todo marchaba según lo previsto, PP y Unidos Podemos serían las piezas centrales sobre las que pivotaría toda la acción de gobierno y oposición. Hoy, año y medio después de las elecciones, apenas año y tres meses de la conformación del nuevo Gobierno, esta previsión ha saltado por los aires. Los problemas del PP con la corrupción, de los que este lunes tuvimos otra muestra con las declaraciones de Francisco Granados sobre Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes, y sobre todo Cataluña ha hecho saltar por los aires esta previsión y hoy todos bailan al son que toca Ciudadanos.

Hoy analizamos los datos del sondeo de Celete-Tel difundido por eldiario.es, que se muestra bastante más conservador que otras empresas demoscópicas y que siguen situando a C’s como tercera fuerza parlamentaria, todavía muy lejos de su inmediato competidor, el PSOE, y del PP, que prosigue su tendencia descendente.

Así, con el 28.9% de los votos, -1.1 punto respecto al mes anterior, el PP estaría en disposición de ser el partido más votado con un resultado prácticamente idéntico al que logró en las elecciones de diciembre de 2015 y del porcentaje de voto del PSOE en la legislatura 2011-2015. Sus 137 diputados se convertirían en una horquilla de 118-123 escaños.

 Con un supuesto de participación del 63.1%, el PSOE se haría con el 25.5% de los votos, +0.4 puntos en comparación con la estimación del mes de enero y sumaría 2.8 puntos a sus resultados de junio de 2016. Nada que ver con el dato que le otorga Metroscopia o GAD3, por citar dos de los sondeos más recientes que hemos analizado en este blog. Los socialistas pasarían de 85 a 92-95 diputados, por lo que estarían en disposición de intentar formar Gobierno como en 2015, aunque con un socio preferente diferente.

Si en 2015 la idea inicial era un acuerdo de gobierno con UP, en esta ocasión la fuerza política llamada a propiciar este cambio sería C’s, que se situaría en el 19.3% de intención de voto (+0.7 puntos respecto al mes anterior y +6.3 puntos respecto a su representación actual, y 61-63 diputados, por debajo de los que logró UP en 2015.

El partido de Pablo Iglesias sería la cuarta opción parlamentaria con el 16.9% de intención de voto, -0.4 puntos respecto al mes anterior (un dato idéntico, por cierto, a lo que gana el PSOE) y se dejaría hasta 24 escaños de los que tiene en la actualidad. Sus escaños serían fundamentales para sumar en el caso de un acuerdo entre PSOE y C’s (153-158).

En voto directo, el PSOE se postula como la primera opción con el 18% de apoyos, seguido del PP, que prácticamente empata con un 17.9%. Desde este punto de vista, la lucha partidista seguiría centrada en los dos partidos clásicos del sistema de partidos español, lo que enmienda la hipótesis de la mayoría de estudios demoscópicos publicados. Así, C’s sería la tercera opción con el 14.5% y cierra la tabla UP y las confluencias, con un 12.4% de apoyo y simpatía declarada.

Otros datos curiosos tienen que ver con la proyección para ERC, que sumaría hasta dos diputados a los 9 actuales (de 9 a 10-11), el PdeCat, que pasaría de 8 a 6 escaños, o los escaños que podrían sumar PNV y EH-Bildu respectivamente. CC mantendría su diputado actual.

En línea de lo que publican estos estudios, Celeste-Tel publica datos sobre el comportamiento de los votantes según el sesgo de recuerdo de voto. Así, el 78.7% de los que votaron al PP lo harán de nuevo, mientras que el 12.7% se decantarán ahora por C’s y el 6.5% por la abstención. En el caso del PSOE, su porcentaje de fidelidad es levemente más alto (79.6%) y sus principales fugas de votos se dirigen a la abstención (9.25%) y a C’s (6.9%).

C’s, como apuntaba GAD3, recibe un importante caudal de votos de los dos partidos tradicionales. Mantiene un porcentaje de fidelidad del 89.7% y su mayor problema es la abstención (4.7%); las fugas de votos a PP (2.6%) y PSOE (2.5%) son irrelevantes. Por su parte, UP es el partido que mantiene menor porcentaje de fidelidad de voto (66.8%); su principal fuga de votos se dirige al PSOE (20.6%) y el resto de la abstención (8.7%).

Si se observa la composición del electorado de cada partido, volvemos a ver cómo el PP se configura, sobre todo, con sus votantes (9.5%) siendo el partido que menos atrae a los nuevos votantes (1.9%). Sí hay más movimientos en el resto de partidos, aunque se repite la misma tónica respecto a UP, que es el segundo partido con más homogeneidad en sus votantes: El 90.7% procede de sus filas, un 3.6% del PSOE y un 5% de nuevos votantes, lo que confirmaría la idea de que es la opción preferida de los más jóvenes.

En el caso del PSOE, el 75.9% de su voto lo configura su base electoral, con un 18.1% que procede de UP y un 3.1% de nuevos votantes. Por último, C’s es el partido que, en estos momentos, recibe flujos de mayores fuentes: El 64.3% de su voto es de su base electoral, el 23.1% lo constituyen ex votantes del PP, el 8.6% del PSOE y convence al 2.5% de los nuevos electores.

El recuerdo de voto por edad confirma las ideas que hemos esbozado anteriormente. UP es la opción preferida entre los más jóvenes mientras que compite con PSOE y C’s entre los electores de 31 a 44 años. El PP vuelve a ser la opción preferida entre los mayores de 45 años y, sobre todo, entre los mayores de 65. De ahí que sorprendan sus declaraciones en relación a las pensiones públicas o las recomendaciones de ahorrar para un plan de pensiones privado que realizó hace unos días el presidente del Gobierno:

  • Entre los 18 y 30 años, la abstención llega al 44%, +7.1 puntos respecto a la media prevista. UP es la opción preferidad (17%), seguida de C’s (12%) y el PSOE (11%). El PP obtiene un 8% de apoyo en esta franja de edad.
  • De 31 a 44 años, la abtención baja al 39%. Existe un triple empate en cuestión de preferencias, con el PSOE (15%) levemente por delante de UP y C’s (14%). El PP comienza  a recuperar apoyo en esta franja (11%).
  • De 45 a 64 años, la abstención cae al 34% (-2.9 puntos respecto a la media) y el PP ya despunta como opción preferente (20%). Le sigue el PSOE (16%), que compite con C’s (14%) en esta franja de edad, de la que ya se descuelga UP (9%).
  • Los mayores de 65 años, como apuntábamos, apuestan claramente por el PP (29%), seguido del PSOE (19%). C’s recibe un 7% de apoyo y UP un 4%. La abstención también sería del 34%.

Con estos datos, parece claro que la estrategia de UP debería pasar por movilizar al electorado potencial donde goza de más apoyo, los menores de 44 años y, sobre todo, los menores de 30. No parece que sus últimas batallas por dominar la agenda puedan dar ese rédito.

 

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Una legislatura fallida

Durante la legislatura 2011-2015 avistamos un cambio en el sistema político desde un bipartidismo imperfecto, en torno a PP y PSOE, a una fragmentación entre bloques ideológicos que se consumó en la pugna entre Unidos Podemos y el PSOE y que, según apuntan todas las tendencias demoscópicas, será una realidad también en la batalla particular que mantienen PP y Ciudadanos.

El fiasco para investir a un presidente del Gobierno tras las elecciones de diciembre 2015 y las dificultades para conseguirlo después de los comicios generales de 2016 apuntaron indicios de lo que sería una legislatura: Un Gobierno de un solo color que a menudo actúa como si aún tuviera mayoría absoluta parlamentaria, como se ha visto en la designación de Luis de Guindos como el candidato español al BCE a pesar de las sombras,  y unas fuerzas políticas en la oposición incapaces de ponerse de acuerdo para obligar al Ejecutivo a ir por una senda parlamentaria concreta.

La consecuencia directa de la situación es una parálisis legislativa y política, que tiene en  Cataluña su epicentro pero que se extiende a todos los niveles de gobierno. Ante la incertidumbre, Rajoy ha hecho de Rajoy y ya ha avisado de que no piensa adelantar las elecciones. Su Gobierno se ha mostrado dispuesto a llegar a 2019 con los PGE prorrogados ante la dificultad de lograr apoyo parlamentario para sacar adelante las cuentas públicas; si tenemos en cuenta que lo que sustenta a un Gobierno son precisamente sus Presupuestos, la iniciativa del PP es bastante más peligrosa de lo que parece a priori.

El laberinto catalán

Dos meses después de las elecciones autonómicas en Cataluña, la vida sigue igual.  A  pesar del mensaje de Génova de salir del “avispero catalán”, denominación que ya usan periodistas cercanos al PP, el Ejecutivo parece empeñado en empantanar aún más una situación que  no le favorece y que es la que explica el auge de C’s en todos los sondeos sobre intención de voto: “El rédito es ahora para Ciudadanos en la medida que es capaz de vincular el rechazo a la Catalunya nacional con un proyecto de renovación”, escribía hace unos días Enric Juliana en La Vanguardia

Por primera vez desde la restauración democrática, agitar el avispero catalán no repercute en votos para el PP en el resto del territorio español y eso explica el despiste de Moncloa y Génova. Un día reclaman al Parlament que salga de su bloqueo para nombrar un presidente de la Generalitat (se entiende que diferente a Carles Puigdemont) que permita desactivar el art. 155 de la CE y devolver a las instituciones catalana a la normalidad autonómica y otro filtran la posibilidad de tocar la política de inmersión lingüistica en Cataluña, una reivindicación que no goza de demasiado apoyo en la comunidad educativa en general.

Lo cierto es que, a grandes rasgos, el Gobierno ha conseguido paralizar las expectativas del independentismo, sumido en sus propias contradicciones entre Junts per Catalunya y ERC y del PdeCat, de manera que sus protagonistas institucionales asumen más o menos en público que hoy no es posible conseguir la independencia de Cataluña. En la práctica, eso supone volver a la senda autonómica poco a poco, quizás con Elsa Artadi como presidenta,  aunque no el abandono de un proyecto que ha evidenciado una ruptura emocional de al menos dos millones de catalanas con el modelo español, y viceversa.

El “a por ellos” es hoy es una constante en cualquier conversación que mencione la crisis catalana fuera de Cataluña, un escenario que todavía puede ir a peor si se enquista la opción Puigdemont y que podría derivar en una nueva convocatoria de elecciones autonómicas, con prolongación de la intervención de Madrid incluida.

Viñeta de Fontdevilla publicada en eldiario.es

La exportación del modelo Tabarnia

Es la primera vez que en este blog nos referimos al fenómeno Tabarnia, que se gestó en las movilizaciones constitucionalistas de octubre y noviembre, que cristalizó en Cataluña durante las navidades y que fue pronto exportado con la ayuda de los medios de comunicación nacionales. La idea no puede ser más simple: El independentismo goza de más arraigo en el interior de Cataluña que en las zonas costeras y la Ciudad Condal, que son las que aportan más al PIB catalán. Haciendo una similitud entre el independentismo catalán y el resto de España, Tabarnia pretende reclamar su derecho de autodeterminación frente a lo que denominan Tractocluña en el caso de que Cataluña consiga, en algún momento, declararse independiente de España.

El espantapajos de Tabarnia, que parecía en un inicio una parodia, ha sido agitado desde hace dos meses por medios y personalidades vinculadas a Ciudadanos y, de manera muy secundaria, a un PP catalán que sigue lamiendo las heridas de la debacle electoral del 21 de diciembre. Así, el constructo ya tiene bandera propia y, por ahora, a pesar de apelar al apoyo electoral a los partidos constitucionalistas en las elecciones autonómicas en esos territorios, se constata muy escaso apoyo en las movilizaciones  convocadas, en las que sí se ha podido ver a ciudadanos vinculados a la ultraderecha.

Tabarnia se podría quedar en una anécdota si no fuera porque esa filosofía no es nueva y es la que subyace en las reclamaciones de modificaciones de la ley electoral que han realizado Unidos Podemos y C’s durante estos días. A pesar de la enemistad entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, ambos partidos se han puesto de acuerdo en una idea: La LOREG les perjudica por el sesgo mayoritario que provoca en las provincias menos pobladas, que suelen votar  PP o PSOE. En la práctica, se pasa por encima de la escasa implantación de ambos partidos en las CCAA con menos población y más vinculadas al mundo rural (Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura), una baza que Génova va a aprovechar.

Como sucede de forma periódica, nos movemos en dos extremos: Desde favorecer una mejor proporcionalidad pasando de la aplicación del método D’Hondt al de Sainte Laguë (propuesta de Podemos) hasta ir a la idea de un hombre, un voto con una circunscripción única como ocurre en las elecciones al Parlamento Europeo. Ambas fórmulas tendrían como efecto disminuir el sesgo mayoritario, y conservador, en las provincias que aportan menos diputados al Congreso (del que actualmente se benefician el PSOE y, sobre todo, el PP) al tiempo que se refuerza la idea de que son las provincias del interior, las menos pobladas, las que finalmente deciden el futuro del país a pesar de ser las que menos aportan al PIB nacional. Un debate que se ha dado en todos los territorios y que explica, por ejemplo, las dos almas que del PP gallego (el núcleo rural y el urbano) o el PSOE andaluz.

Si relacionamos la implantación de este marco con el aumento de las expectativas electorales de C’s entendemos perfectamente una de las estrategias puestas en marcha por el PP esta semana con el objetivo de frenar al partido de Albert Rivera, que tiene mucha mayor proyección en las provincias más pobladas (Madrid, Valencia, Barcelona, Málaga y tal vez Sevilla, en función de la fortaleza del PSOE), es decir, la Tabarnia nacional.

Así, tras la reunión de Mariano Rajoy con sus barones autonómicos, Génova se ha puesto en marcha con dos estrategias coincidentes: Activar el ventilador de la corrupción para salpicar la imagen de C’s como partido impoluto y diseñar una campaña del presidente del Gobierno por la España del interior con el objetivo de explicar cómo les perjudicaría una reforma electoral en los términos que proponen C’s y Podemos. Es decir, exactamente el mismo sustrato de la fórmula Tabarnia.

Guerra abierta entre PP y C’s

Hace unos días escribíamos que Génova había tomado nota de la amenaza que supone C’s para sus intereses electorales y que se aventuraban acciones. Ya las tenemos. Por un lado, el PP ha puesto en marcha la maquinaria electoral de cara a las municipales y autonómicas de mayo de 2019 con el despliegue de una política de comunicación que ayude a crear un relato de la acción de Gobierno. Tal y como hemos señalado en otras ocasiones en este blog, Génova está convencida de que gran parte del problema del PP pasa por una política de comunicación fallida, de manera que ahora pretenden ser más explicativos y construir un relato que explique las medidas adoptadas durante estos años y el proyecto de futuro.

Mariano Rajoy, que no ha mostrado voluntad por dejar de ser el candidato de su partido para las próximas elecciones generales, será también pieza clave en el desembarco del PP por la España del interior que, además, constituye el corazón del músculo popular. La excusa es explicar los efectos  negativos que tendría una reforma electoral como la que proponen C’s y Podemos, pero también es una estrategia para reconectar con su base electoral, tal y como el propio Rajoy hizo durante la precampaña y la campaña electoral de las elecciones generales de 2011 y de forma puntual en 2015 y 2016.

La tercera batalla abierta tiene que ver con la propia imagen de C’s. Así, y a pesar de que es el socio parlamentario preferente del PP en el Congreso de los Diputados (y en Madrid, Murcia o La Rioja), hemos visto durante meses cómo Rajoy priorizaba sus contactos con Pedro Sánchez y, esta semana, cómo los populares han dado aire a la denuncia de ex miembros de C’s que sugieren que hay dirigentes que aparecieron como cabezas de lista de la formación a cambio de pagar 18.000 euros.

Como en política casi nada es casual, esta información se filtra poco después de que Francisco Granados vincule a Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes en la corrupción del PP de Madrid y al mismo tiempo que se pone el foco en las finanzas de C’s, puestas en duda por el Tribunal de Cuentas y que se conoce que cargos municipales del PP estarían pasándose en masa a C’s al calor de los sondeos sobre intención de voto.

En este punto, cabe plantear dos hipótesis: O bien el PP ha actuado movido por el pánico, lo que implicaría  una precipitación dado que todavía queda más de un año para el test de las elecciones municipales y autonómicas, o bien C’s tiene porquería suficiente para que el PP pueda mantener esta campaña de desprestigio durante meses. En función de los próximos movimientos de ambos partidos veremos si estamos en un punto u otro aunque el tono de las declaraciones off the record lo dicen todo: “Ciudadanos ha entrado en una carrera para erigirse en más españoles que nadie”.

La izquierda ensimismada

En el arranque de 2018 apuntamos que éste sería el año de C’s, casi con total seguridad. Casi dos meses después, constatamos que el partido de Rivera está en epicentro de una agenda que pivota sobre la idea de un giro al centroderecha. Así, hoy es noticia Cataluña o la guerra con el PP, dos estrategias en las que ni el PSOE ni Unidos Podemos pueden sacar provecho político o electoral.

Podemos ha tomado nota y está conjugando varios movimientos que pueden acabar en el mismo punto:

  • Abandonar el tema catalán lo antes posible, una vez confirmado que su caída libre en los sondeos coincidió con la última fase del Procés. Y eso se hace alimentando en la práctica la extensión del fenómeno Tabarnia respecto a la España interior, lo que en la práctica mantiene un marco que no les favorece precisamente.
  • El partido se ha puesto en marcha para preparar las candidaturas de mayo de 2019 en dos fases: Negociar con las plataformas ciudadanas e intentar romper la tendencia que apunta a que pueden perder todos los Ayuntamientos del cambio. No será una tarea sencilla, a la espera de la posición final de las plaformas y de formaciones como IU.
  • Una campaña de movilización para volver a enganchar a unas bases totalmente desactivadadas con la muerte lenta de los círculos en un contexto desfavorable para sus intereses.
  • Tomar la iniciativa política con la presentación de iniciativas legislativas en el Congreso de los diputados que, por ahora, no tienen ninguna pinta de salir adelante.
  • Y de paso, la recuperación más o menos explícita de figuras purgadas tras Vistalegre II. El caso más llamativo es el de Iñigo Errejón, que está preparando su candidatura para la Comunidad de Madrid y que, desde hace semanas, vuelve a ser una cara habitual de los programas de televisión. Si añadimos que Pablo Iglesias es el líder peor valorado en los sondeos todos los meses, quizás sería el momento de replantear su liderazgo, habida cuenta de que, a pesar de que las tesis de Errejón fracasaron en la útlima Asamblea Ciudadana, el partido ha seguido esa estrategia durante estos meses.

Las cosas tampoco marchan especialmente bien para unos socialistas que ejecutan una estrategia más parecida a la del SPD que a la del PS portugués. Con el PP y C’s aglutinando el 51% de intención de voto, según GAD3, el PSOE sigue con su estrategia de perfil bajo para un liderazgo, el de Pedro Sánchez, que se parece más al que defendió en su momento la gestora que al que le hizo ganar las primarias. Durante estos días, Ferraz apuntala la estructura orgánica del partido que salió del último Congreso federal y las últimas noticias hablan de un refuerzo de la figura del secretario general y de su Ejecutiva frente al Comité Federal, consumándose la idea de una relación directa del líder con las bases que, por otra parte, necesitarán del visto bueno de la dirección para aprobar sus listas electorales.

Por el momento, no hay datos que avalen la posibilidad de una moción de censura o de aprovechar la debilidad política y parlamentaria del PP para armar una alternativa de Gobierno distinta, y eso a pesar de la campaña nada sutil del Gobierno y del PP hacia las pensiones públicas o ante las denuncias constantes de desmantelamiento del Estado de bienestar en beneficio de empresas privadas.

CODA. La creación de la figura de “la Tabarnia nacional” surge de conversaciones privadas. Es decir, que la fórmula tiene autor, aunque por el momento prefiere permanecer en el anonimato. Dicho queda.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

GAD3: Empate técnico entre PP y C’s por la primera plaza en votos

Hace unos días, Jaime Miquel publicó un esclarecedor análisis en La Voz de Galicia en el que venía a decir que, en este punto de la legislatura, parece claro que C’s ha roto el tablero y que hoy estaría en disposición de ganar las próximas elecciones generales, al igual que el PP, el PSOE y, quizás, Unidos Podemos.

La mayoría de los sondeos sobre intención de voto apuntan a esta posibilidad, a la espera de que el empuje de C’s se confirme o no en las próximas elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2019. Sería muy difícil pensar en que el partido de Albert Rivera fuera primera fuerza en votos sin poder territorial o con un poder territorial concentrado sólo en los grandes núcleos urbanos, como apunta la propia estrategia filtrada por la formación naranja.

Por el momento, y al margen de los análisis de expertos, que están poniendo en duda precisamente este empuje en estos momentos, los sondeos sobre intención de voto   coinciden en la tendencia: C’s estaría en disposición de enfrentarse al PP para ser primera fuerza política, un escenario que, según el sondeo de GAD3 para el diario ABC, dependería de apenas 40.000 votos de diferencia.

Así, el PP sería, por los pelos, la primera fuerza política con el 25.8% de los apoyos y una horquilla de 100-105 diputados, +1.1 puntos respecto al sondeo publicado el pasado mes de enero aunque cae 7.2 puntos si lo comparamos con los resultados conseguidos en junio de 2016.

C’s, por su parte, se movería en torno al 25.6% de intención de voto que se traduciría en 83-88 escaños, plasmándose en la realidad dos de los problemas que enfrenta C’s: Su falta de implantación en las CCAA más rurales y el sesgo que provoca la aplicación de la LOREG respecto a las fuerzas políticas no ganadoras.

Estos dos sesgos se corrigen en relación al PSOE, que se movería en torno al 23.7% de los votos (+1 punto respecto a su representación actual pero -0.6 puntos respecto al sondeo anterior). A pesar de ser tercera fuerza, podría conseguir entre 93-96 diputados, precisamente por su implantación en la España rural (desde las provincias del interior andaluzas a CLM o Extremadura).

En la contienda electoral, Unidos Podemos sería cuarta fuerza política con el 14.8% de los apoyos, +0.1 puntos respecto al anterior sondeo, con una caída de 71 a 42-44 diputados y 6.3 puntos respecto a su resultado en las urnas y con todo por decidir en relación a las candidaturas para las próximas elecciones autonómicas y municipales.

En la práctica, el escenario electoral español se resume en dos ideas: Hay un giro a la derecha por parte del electorado (el centroderecha suma el 51.1% de los apoyos y 193 diputados frente al 38.5% que suman el PSOE y Unidos Podemos) y existe, en estos momentos, transferencias de votos en todos los partidos. Así, el PP ve rebajado su suelo electoral hasta los 6.159.000 millones de votos (desde los 7.9 millones conseguidos el 26J), mientras que el PSOE confirma que tocó suelo en su momento (hoy tendría 5.658.000 millones de votos).

En el caso de los nuevos partidos, C’s suma 3 millones de votos respecto a las últimas elecciones generales, lo que supone, en sí mismo, una barbaridad, mientras que UP cae a los 3.5 millones de votos. Si observamos las transferencias de voto a estos partidos, vemos que C’s recibe 1.3 millones de votos de ex votantes del PP y 600.000 de las filas del PSOE; también obtiene 250.000 apoyos de las filas de UP y 700.000 votos de los nuevos electores.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Por su parte, UP conserva 3.5 millones de votos y convence a 183.000 nuevos votantes; sin embargo, ahora es un partido con un problema de fuga de electores importantes: Sus mayores problemas son la abstención (900.000 votos), el PSOE (450.000 votos) y C’s, que recibe los 250.000 mencionados anteriormente.

Giro a la derecha también en las próximas municipales

El sondeo, elaborado a partir de 1.002 entrevistas realizadas entre los días 31 de enero y 7 de febrero, también realiza proyección para las elecciones municipales, que serán, como avanzamos, el primer termómetro para medir el impacto del fenómeno C’s. Así, el partido de Rivera sumaría 9 puntos al porcentaje de voto obtenido en las municipales de 2015 y se movería en torno al 16%, muy por detrás de lo que obtendría el PP  y el PSOE, que empatarían en un 26%. Podemos estaría en el 8% (-1 punto respecto a 2015) e IU, por separado, conseguiría el 5% (+1 punto).

De acuerdo con los datos de GAD3, el PP mantendría un número de concejales muy parecido (de 479 a 446) y el PSOE perdería 15 a pesar de mejorar resultados (de 375 a 360). En el caso de C’s, pasaría de 145 en 2015 a 259 y Podemos confirmaría su debacle dejándose 217 ediles (de 375 a 158). En la práctica, supondría perder todos los gobiernos municipales de las grandes ciudades mientras que el PSOE conservaría sólo Sevilla y Toledo. La suma de PP y C’s permitiría el control de 35 capitales de provincia mientras que un pacto entre C’s y el PSOE permitiría controlar 20 Ayuntamientos.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Por lo tanto, parece claro que el futuro de la gobernabilidad municipal pasa por la preferencia de socios que tenga en su momento C’s, sobre todo si la guerra por la hegemonía del centroderecha se recrudece, como se espera, en los próximos meses.

CODA. Según datos difundidos por Jaime Miquel, el PP se movería en torno al 24.8% de intención de voto (102 diputados), seguido de C’s, que obtendría el 23.4% (79 escaños). El PSOE se mantiene en el 22.7% (87 diputados). No se aporta datos actualizados de Unidos Podemos, aunque su estimación, a partir del barómetro del CIS, lo situaba en torno al 17.8%

Por su parte, ésta es la proyección que difundió el politólogo Juan José Domínguez hace unos días.

 

Minientrada | Publicado el por | 2 comentarios

El ‘milagro económico’ portugués impulsa al PS en el 41% de intención de voto

La economía lusa cerró 2017 con un crecimiento del 2.7% del PIB, +0.9 puntos respecto a las previsiones que realizó el Ejecutivo socialista a comienzo del año. Sólo en el cuarto trimestre, el PIB subió un 2.4%, dato que se acerca a la previsión del 2.2% que el Gobierno mantiene para este año a costa de una congelación del gasto en políticas públicas y en una economía cada vez más volcada al turismo (lo que redunda en empleo de baja calidad y sueldos bajos a pesar de la elevada ocupación).

El Gobierno hizo público hace unos días que el dato del paro fue del 7.8%, lo que certifica una caída del 37% de la tasa de desempleo desde que Costa asumió el poder. Desde este punto de vista, el país mantiene el rigor presupuestario de la Troika en todos los aspectos excepto en la deuda pública, que se mantiene en el 126.2% del PIB.

La buena salud de la economía coloca a Portugal como el país de moda de la izquierda europea, tras la debacle socialdemócrata en Francia, los malos tiempos para el SPD o el previsible giro a la derecha que dará Italia en las elecciones de marzo. Ese buen momento explica los movimientos de su primer ministro, Antonio Costa, por influir en el diseño de la política comunitaria en los próximos años, una vez superada la crisis griega, encauzado el Brexit y a punto de abordarse la reforma  (otra más) de las instituciones.

Así, Costa ha pedido que la UE valore la posibilidad de implantar tres nuevos impuestos (una tasa digital, una tasa verde y una tasa sobre las transacciones financieras internacionales) y abordar la creación de un subsidio europeo que explicó así: “No trae riesgos y (que) funcionaría protegiendo a los países con variaciones cíclicas significativas de sus mercados cuando esas variaciones no estén asociadas a variaciones al área del euro. Cuando la tasa de desempleo de un país pasa el diferencial con la media europea, ese país tendría acceso a un fondo de compensación que no es soportable por sus finanzas públicas, sino por las finanzas públicas europeas. La no conclusión de estas instituciones llevó a que el euro y su área no salieran antes de la crisis”.

La proyección que busca Costa a nivel europeo, con apoyo a la candidatura de Luis de Guindos al BCE incluido, tiene una traslación en los buenos datos demoscópicos de su partido, que le ha reelegido como candidato a las próximas elecciones legislativas. El PS sería la fuerza más votada con el 40.7% de los votos de media, +0.6 puntos respecto al dato registrado en los sondeos que analizamos el mes anterior  y +8.4 puntos si lo comparamos con la representación obtenida en las elecciones de septiembre de 2015.

La estabilidad del PS contrasta con la posición en la que se encuentran sus socios parlamentarios. El BE estaría en el 8.85% de los votos de media, levemente por encima de la media de los sondeos del mes anterior pero -1.35 puntos en comparación con las últimas elecciones. El CDU, por su parte, caería al 6.8% de los apoyos, casi medio punto menos que el mes de enero y -1.4 puntos en comparación con su fuerza parlamentaria actual.

Tampoco se registran grandes movimientos en la intención de voto del centroderecha, que ha hecho campaña, estos días, por el retraso en el pago de las indemnizaciones a las víctimas de los incendios del año pasado en el país. El PDS estaría en el 26.5% de media, tras perder medio punto respecto al mes pasado, en una muestra de que el partido tendrá muchas dificultades para remontar un ciclo más que favorable a los intereses de los socialistas.

El centroderecha eligió en primarias hace unos días a Rui Rio como líder, ex alcalde de Oporto durante 12 años, confirmándose de paso, a  nivel interno, uno de los problema tradicionales que atraviesa: Una implantación sólida en la mitad norte del país (donde obtuvo un apoyo cercano al 60%) con un sur débil (sólo recibió el apoyo del 35% de los militantes). La elección de Rio ha traído cambios también en la estructura parlamentaria del partido, con las quinielas apuntando a que Adão Silva será elegido por el congreso del PSD como nuevo portavoz.

Por su parte, el CDS, que gobernó en coalición con Pedro Passos Coelho entre 2011 y 2015, se movería en torno al 6.6% de media, una proyección casi idéntica a la de hace un mes (6.7%). Si se repitiera la coalición electoral, ambos partidos sumarían el 33.1%, -5.5 puntos respecto al dato que registro Portugal a Fora en 2015.

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario